MUHAMMAD ALÍ
HISTORIA DE UNA LEYENDA

5. EL CAMPEONATO DEL MUNDO (II).

EL QUINTO BEATLE.

-Y comenzó una de las guerras psicológicas más famosas de la historia del deporte. En ella, Alí llevó al extremo su particular habilidad para desquiciar al público y a los rivales, como cuando se paseara por Londres con bombín y pajarita diciendo que Buckingham palace era "un pisito la mar de apañado".
Había solicitado el combate persiguiendo a Liston armado con un tarro de miel, "para atraer al gran oso feo", y nada más concedérselo se trasladó a Denver para, a las tres de la mañana, organizar un alboroto de cuidado frente a la casa de su oponente ("¡Sal de ahí! ¡Te voy a machacar! ¡Ahora! ¡Sal a defender tu casa o echo la puerta abajo!") ...No sin haber llamado antes a todas las agencias de noticias de la ciudad.
Durante los meses anteriores a la velada se dedicó a hacerle creer a Liston y al mundo en general que estaba loco de remate: "¡una de mis alfombras va a ser su pellejo! ¡Lo voy a regalar al zoo cuando termine con él! y etc..."

Debemos tener muy en cuenta que en aquella época cualquier manifestación no rigurosamente sobria en la previa inmediata a un combate significaba que el boxeador estaba muerto de miedo.
Y así, mientras el gremio de periodistas al completo daba por sentado que iban a cubrir una de las peleas más breves de todos los tiempos, Cassius Clay se dedicó a entrenar , ajeno a las críticas, de forma implacable.
Dos semanas antes de su defunción, se hizo unas fotos con un joven grupo musical inglés que también iniciaba su carrera con revuelo... Y empezaron a llamarlo, despectivamente, el quinto beatle.


* Muhammad Alí golpeando en broma a Ringo, Paul, John y George.

El quinto beatle, en concierto.

EL GRAN OSO FEO.

-Sonny Liston era el prototipo de campeón del mundo, un bombardero que no sólo derrotaba a sus oponentes sino que además les hacía daño, los lisiaba, humillándoles con aquellos KOs fulminantes... Aparte de una estrecha relación con la mafia, poseía el jab más devastador de la historia, una especie de golpe hacia arriba que era una especie de cañonazo (levantaba a la gente del suelo), y unos reflejos soberbios acompañados de un buen control de los pies y de su rapidez... El boxeador más temido desde los tiempos de Joe Louis, que estaba en su esquina el día de la pelea.

El Bocazas persiguiendo a Sonny Liston con un tarro de miel.

Enfrente de aquella máquina no había más que un debutante de veintidos años, un chuleta engreído que le disputaba el fervor impopular de la gente, en su caso mediante una sarta de bravuconadas constante e insufrible... Durante el pesaje, montó un escándalo tan enorme que nadie recordaba algo ni remotamente parecido. Llegó a simular un ataque de histeria tal que hubo que revisar sus pulsaciones una hora después para que se permitiera la celebración del combate. "¡Alguien va a morir esta noche! ¡No eres ningún gigante y te voy a comer vivo!", gritaba mientras lo sujetaban, debatiéndose con los ojos fuera de las órbitas y saltando como un enajenado... "¡Eres un imbécil, imbécil, imbécil... Soy un gran actor! ¡Soy un gran actor!"
No es de extrañar que ni un sólo pronóstico le fuera favorable ni que su médico personal, Ferdie Pacheco, hubiera preguntado a sus espaldas cual era el camino más breve para llegar a los hospitales de Miami... Sirva como ejemplo la columna del New York Post de ese día: "mi predicción es que liston ganará a los 18 segundos del primer asalto, y en el cálculo incluyo los tres segundos que Bocazas ponga por su cuenta."
El convencimiento de que estaba aterrorizado llegó a tal punto que las apuestas estaban 7 a 1 en su contra. Se dijo, incluso, que había escapado de Miami... Pero el Bocazas tenía sus propias ideas... Lo había conseguido; todo el mundo pensaba que era un chiste malo, un demente, y Sonny Liston no se había entrenado lo suficiente.

*Cassius (de pié, con pajarita) atosigando al campeón (sentado, con chaqueta gris).

¡AHORA OS TRAGÁIS VUESTRAS PALABRAS!

-Era el 25 de febrero de 1964. A mediados del segundo asalto, el hombre más duro de la tierra sangraba abundantemente por un bulto horrible debajo del ojo izquierdo, que el aspirante martilleaba convenientemente. Por ende, el rey de los pesos pesados no había sido capaz de alcanzar a Alí en ningún momento.

Increíble... Bailando a su alrededor ("vuela como una mariposa, y pica como una abeja", dijo Bundini Brown), intocable, un boxeador con la velocidad y reflejos de un peso medio y la pegada que nadie le reconocía, aunque no andaba lejos de los 100 kilos y era bastante más alto que su rival. Venció con una claridad meridiana, insultante, y el combate , en video, parece un esperpento, un juego de niños para Alí, que se las tenía con un boxeador que bien pudiera haberse desecho del mejor Tyson con sus mismas armas.
De nada sirvió que los preparadores de Liston untaran con sustancias picantes los guantes de su pupilo en una maniobra ilegal, desesperada y nunca reconocida, salvo en privado... Pese a disputar el quinto asalto casi ciego, no hubo color. Una vez limpios los ojos, tranquilizado por Ángelo Dundee, nada cambió hasta el inicio del séptimo, cuando Sonny Liston arrojó la toalla, alegando una lesión (verdadera, aunque soportable) de hombro. En realidad, no pudo aguantar la humillación.
¡Muhammad Alí era campeón del mundo! Como un pistón, se volvió hacia los periodistas, gritando desaforadamente: "¡quiero que todo el planeta sea testigo! ¡Soy el más grande! ¡Soy la conmoción del mundo! ¡Acabo de cumplir veintidós años y he liquidado a Sonny Liston! ¡Soy el rey... Soy el rey del mundo! ¡Ahora os tragáis vuestras palabras! ¡Ahora os tragáis vuestras palabras!".


*Desatado, el campeón del mundo más joven de la historia se encara con los periodistas.

¡Ahora os tragáis vuestras palabras!



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