Miraba el mar en el
atardecer y veía una
barcarola en él,
un barco frágil y pequeño,
de pronto me sentí barco y
el mar me mecía.
El mar con sus movimientos
amplios, altos y sinuosos me
conquistaba.
Soltaba su cabellera blanca de
espuma y al barco lo enamoraba.....
.....Y tú eras mar y yo barcarola.
El mar ampliaba su andar y lo
elevaba, lo hacia correr por él,
lo transportaba sobre él
y lo enamoraba.......
.....y yo era barco y tú eras mar.
El mar ahora era turbulento y
sus olas crecían.
El barco se entregaba ya no
resistía y se hundía dentro de él,
hasta su fondo eterno.
Y tú eras mar.......
......y yo ya estaba en tí.