Túneles de enamorados y nostálgicos,
de caminos empedrados, antiguos y nuevos
como los hombres.
Estrechos balcones enfrentados y besadores,
de enredaderas que se toman, se enredan y se dan,
como los que se aman, entregándose manos,
miradas, besos y cuerpos.
Balcones con ojos sombríos, miradores,
sollozos tristes contestando, sonrisas cómplices
invitadoras al amor y sólo a él.
Laberintos escondidos y hermosos,
sorprendentes, tranquilos, llenos de fuerza,
e incitantes al amor y a la entrega.
Recorrerte por tus callejuelas estrechas,
andarte por tus balcones y túneles
es recorrer tu cuerpo, Guanajuato,
y como caminar el cuerpo de ella,
con las mismas sorpresas sorprendentes
y encantadoras.
Mis ojos mirantes te reconocieron hoy,
mis oídos escucharon cada uno de tus tiempos
los de ayer, de hoy y también tus tiempos de niño.
Mi piel te sentía en cada murmullo
y en tu brisa suave.
Te llevare conmigo hasta después de mi tiempo
y nos seguiremos encontrando para amarnos
y entregarnos,pues tu naciste para ser amado
y yo para amarte.