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Un sistema anticontaminante inventado por ingenieros mexicanos, sería más barato y eficaz que lo hecho hasta ahora por las autoridades
Por:
Proceso No. 1057
Fecha: 1997-02-01
Un sistema anticontaminante inventado por dos ingenieros mexicanos, sería más barato y eficaz que lo hecho hasta ahora por las autoridades
Pascal Beltrán del Río
WASHINGTON, DC.- Dos ingenieros químicos mexicanos dicen haber inventado un sistema de purificación del aire que podría terminar con la contaminación ambiental en la Ciudad de México.
El sistema —afirman los ingenieros Vicente Mújica y Miguel Angel Rivera— es similar al del investigador estadunidense Melvin Prueitt, del Laboratorio Nacional de Los Alamos, expuesto en la edición anterior de este semanario. Consiste en hacer circular aire contaminado a contracorriente de un chorro de agua, dentro de una estructura de unos 15 metros de altura.
"El principio de operación —apuntan Mújica y Rivera en un documento— se basa, principalmente, en la transferencia de masa y, parcialmente, en la transferencia de calor". Agregan que "el agua absorbe los contaminantes principales, como materia fecal, plomo, mercurio, carbono, benzenos, etcétera, y los precipita hacia un bacín".
De ahí, los contaminantes son "enviados a un clarifoculador, donde los lodos son removidos por una bomba y enviados a una pipa. Estos lodos quizá puedan ser utilizados posteriormente como combustible en calderas u otros sistemas".
Cada unidad anticontaminante, calculan Mújica y Rivera, cuesta unos 400,000 pesos y su costo de operación mensual, incluido el mantenimiento, es de 10,200 pesos; ocupa un espacio de 32 metros cuadrados y su área de influencia es de 16 hectáreas.
El costo de operación puede reducirse, dicen, si se instalan celdas solares para hacer funcionar las bombas. Cada unidad podría retirar del ambiente unos 7,000 kilos de contaminantes (lodos) al mes, según estimaciones preliminares.
Mújica y Rivera son originarios de Tempoal, Veracruz, y Ciudad Mante, Tamaulipas, respectivamente. Ambos son egresados del Tecnológico de Ciudad Madero y trabajan en una planta petroquímica privada de Tampico.
En entrevista telefónica, los ingenieros relatan que llevan diez años trabajando en el diseño del sistema y que lo dieron a conocer hace un año. Luego de intentar su promoción, sin éxito, a través de la televisión mexicana, entregaron el proyecto a la organización Causa Ciudadana. Esta se encargó de hacerlo llegar a centros de investigación de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto Politécnico Nacional, así como al Departamento del Distrito Federal.
—¿Hubo alguna respuesta de las autoridades?
Responde Rivera: "Desgraciadamente, este tipo de iniciativas se atoran en el aparato burocrático. Hasta Hacienda interviene. Hemos buscado un conducto más directo, pero no lo hemos encontrado".
La idea de impulsar su invento mediante los partidos políticos —que se aprestan a entrar en campaña en el DF y en todo el país— no entusiasma mucho a Mújica y Rivera.
"No queremos que el proyecto se politice, porque resultaría peor. Si un partido lo toma como bandera, nunca se llevaría a cabo."
Pese a su convicción sobre la viabilidad teórica y técnica de su sistema anticontaminante, los inventores muestran cautela: "Hay que realizar pruebas piloto para ver si es viable en la práctica".
Rivera dice que su objetivo es ayudar a resolver el problema de la contaminación. "No tratamos de hacernos ricos".
Expresa que el costo de instalar entre 40 y 60 unidades anticontaminantes en la Ciudad de México sería menor del gasto que se ha hecho en cambiar la composición química de las gasolinas y en poner en marcha los programas de verificación. "Eso sólo ha servido para aumentar la burocracia y generar corrupción".