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APOCALIPSIS Dios Revela el futuro
Toda la Biblia es una revelaci�n, pues toda revelaci�n para los hombres viene a trav�s de Cristo y toda se centra en �l. Dios nos ha hablado por su Hijo, a quien pertenecemos por creaci�n y por redenci�n. Cristo vino a Juan, desterrado en la isla de Patmos, para darle la verdad para estos �ltimos d�as, para mostrarle lo que debe suceder pronto. Jesucristo es el gran depositario de la revelaci�n divina. Por medio de �l tenemos un conocimiento de lo que debemos esperar en las escenas finales de la historia de esta tierra. Dios le dio esta revelaci�n a Cristo, y Cristo la comunic� a Juan.
Juan, el disc�pulo amado, fue el elegido para recibir esta revelaci�n. Fue el �ltimo sobreviviente de los primeros disc�pulos escogidos. En la dispensaci�n del Nuevo Testamento recibi� esta honra, as� como el profeta Daniel recibi� la misma honra en la dispensaci�n del Antiguo Testamento.
La instrucci�n que iba a ser comunicada a Juan era tan importante, que Cristo vino del cielo para darla a su siervo, y le dijo que la enviara a las iglesias. Esta instrucci�n debe ser el objeto de nuestro estudio cuidadoso y con oraci�n, pues estamos viviendo en un tiempo cuando hombres que no siguen la ense�anza del Esp�ritu Santo introducir�n falsas teor�as. Esos hombres han estado en puestos encumbrados y tienen proyectos ambiciosos que cumplir Procuran ensalzarse y revolucionar el desarrollo completo de las cosas. Dios Orden� a Juan que escribiera en un libro lo que suceder�a en las escenas finales de la historia de esta tierra
El Apocalipsis es un libro abierto.
Muchos han albergado la idea de que el libro del Apocalipsis es un libro sellado, y no quieren dedicar tiempo a estudiar sus misterios. Dicen que deben mantenerse contemplando las glorias de la salvaci�n, y que los misterios revelados a Juan en la isla de Patmos son dignos de una consideraci�n menor que aqu�llas. Pero Dios no considera as� este libro
El libro del Apocalipsis revela al mundo lo que ha sido, lo que es y lo que ha de venir; es para nuestra instrucci�n, para quienes han alcanzado los fines de los siglos. Debe estudiarse con temor reverente. Tenemos el privilegio de conocer lo que es para nuestra instrucci�n.
El Se�or mismo revel� a su siervo Juan los misterios del libro del Apocalipsis, y su prop�sito es que sean manifestados para el estudio de todos. En este libro se describen escenas que ahora est�n en el pasado, y algunas de inter�s eterno que est�n sucediendo alrededor de nosotros; otras de sus profec�as no se cumplir�n plenamente sino en el fin del tiempo, cuando tenga lugar el �ltimo gran conflicto entre los poderes de las tinieblas y el Pr�ncipe del cielo.
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