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Cada persona construye edificios (amarat) con una intención diferente: uno para manifestar su generosidad, otro por su reputación, otro finalmente, para cumplir una acción meritoria. Dios el Altísimo tiene por finalidad elevar el rango de los santos, quiere que sus tumbas sean veneradas. Ciertamente, ellos no tienen necesidad de ser venerados, son grandes en sí mismos. Se debe ubicar la lámpara en un lugar alto para ser vista, no por ella misma. Para ella, no hay ni alto ni bajo, en todas partes es una lámpara luminosa; pero su luz debe llegar a los otros. El sol, que está en lo alto del cielo, seria sol también abajo, pero el mundo quedaría en la oscuridad. No hay altura para él, sino para los otros. En síntesis, los santos son indiferentes a lo alto y a lo bajo, en relación a la gente y a sí mismos. Cuando te llega un átomo de goce espiritual (dhawa) y un instante de la gracia del mundo invisible, entonces detestas lo alto y lo bajo, los honores y las dignidades, la familia más cercana, y ya no recuerdas banalidad alguna. Cómo podrían los santos que están en el origen, en la fuente de esa luz y de ese goce, estar ligados a lo alto y lo bajo? Es por Dios que se honran, y Dios está más allá de lo alto y lo bajo. Bajo y alto son para nosotros, que tenemos cabeza y pies/ Alto y bajo, adelante y atrás, todo eso describe al cuerpo. El alma luminosa no puede ser descripta más que por lo que no es contingente.
Mustafá (la salvación sea con él) dijo: "No me juzguéis mejor que Jonás, hijo de Mateo, porque su ascensión tuvo lugar en el vientre del pez, mientras que la mía tuvo lugar en lo alto, del firmamento[1]. Es decir: si me juzgan mejor que a él, no debe ser así a causa de que su ascensión se efectuó en el vientre del pez y la mía en lo alto del firmamento, ya que Dios el Altísimo no está ni en lo alto ni en lo bajo. Su resplandor (tajalli) es en todas partes el mismo: en lo alto, en lo bajo o en el vientre del pez. El está más allá de lo alto y de lo bajo, y para El todo es semejante.
Hay muchos hombres que actúan en vista a un fin determinado; el fin de Dios es diferente. Así Dios (que Su gloria sea grande) quiso que la religión de Mohammad (la salvación sea con él) fuera pujante, que se expandiera y que existiera eternamente. Mira cuántos comentarios se escribieron sobre el Corán: obras en diez, ocho o en cuatro volúmenes; el fin de los autores era mostrar su talento. Zammakhshâri[2] escribió el Kashshaf con tantos detalles en la gramática, en el léxico y en la retórica para mostrar su ciencia; pero también para que se alcanzara el fin de Dios, y ese fin, es el respeto por la religión de Mohammad.
En verdad, todos los hombres participan en la obra de Dios aunque ignoren su objetivo. Sus fines son diferentes del fin de Dios, pero El quiere que el mundo permanezca. Así satisfacen su deseó con una mujer, pero de esta relación nace un niño; se dedican a otras ocupaciones según sus propios Emes, pero esas ocupaciones sirven a la estabilidad del mundo. En realidad, obedecen a Dios, pero no lo hacen conscientemente. Del mismo modo, construyen mezquitas, gastan mucho para las puertas, los muros y los cielorrasos; pero es la Qibla la que tiene verdadero valor; ella es quien constituye el fin. El respeto por la Qibla crece por los esfuerzos realizados para embellecer el exterior de la mezquita.
La grandeza de los santos no es sólo una cuestión de apariencia. En verdad, ellos tienen trascendencia y grandeza, pero más allá de las contingencias.
Cuando decimos que las piezas de plata están por encima de la moneda de cobre,¿qué significa "por encima de la moneda"? En apariencia, no hay "por encima" para la moneda. Si se coloca una pieza de plata sobre el techo y otra de oro bajo el techo, el oro sigue siendo superior; el oro está por encima de la plata, la cornalina y la perla están por encima del oro, ya sea que estén situadas arriba o abajo de él. Del mismo modo, cuando el salvado está sobre el tamiz y la harina permanece abajo, ¿qué es lo que está "por encima"? Seguramente, la harina, aunque ella esté abajo. La superioridad de la harina no existe según la apariencia, pero como en el mundo de la realidad posee esta esencia de ser harina, está siempre "por encima".
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