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El Maestro dijo: "Lo que es amado es hermoso, pero lo opuesto (que todo lo bello es amado) no se da necesariamente. La belleza es un atributo del ser amado, ser amado es lo esencial: cuando una cosa es amada, ciertamente hay belleza en ella. La parte no está separada del todo, siempre le está unida.
En el tiempo de Majnum[1], había bellas más bellas que Layla, pero no eran amadas por Majnun. Se decía a Majnun: "Hay mujeres más bellas que Layla. Nosotros te las traeremos". El respondía: "De hecho, yo no amo a Layla a causa de su belleza. Layla no es para mí una belleza carnal, sino que es como una copa. En esta copa yo bebo vino; de ese vino estoy enamorado. Vosotros fijáis la mirada sobre la copa, pero no conocéis el vino. Si yo tuviera una copa de oro incrustada con pedrerías y llena de vinagre o de cualquier brebaje distinto al vino; ¿de qué me serviría? Una calabaza usada y vieja en la que hay vino, vale para mí más que una copa de oro y cien copas parecidas".
Es necesaria una pasión, un deseo ardiente, para distinguir el vino de la copa. Así, un hombre satisfecho, que ha comido cinco veces cada día, y otro que ha pasado diez días sin comer, no pueden mirar el pan del mismo modo. Para el hombre satisfecho es una forma; para el hambriento es vida.
Adquiere entonces el apetito y el deseo, a fin de no atarte a la forma y ver en todas partes, en las criaturas y el espacio, al Bienamado. La forma de las criaturas es como la copa; las ciencias, las artes, los conocimientos, lo que decora la copa. Cuando la copa se rompe, ¿no desaparecen esas ornamentaciones? La esencia está en el vino que llena la copa de los cuerpos, y el que bebe el vino ve que “las buenas acciones permanecen" [2]-[3].
El aspirante debe cumplir dos condiciones
y reflexionar sobre ellas.
Primero ha de confesarse: "Estoy equivocado;
fuera de las que nombro existen otras cosas".
Luego ha de pensar: "Hay otra palabra y otra sabiduría,
mejores y superiores, que no conozco ".
Si pregunto lo sabré.
"Entonces nosotros sabemos, que “la pregunta es la mitad de la ciencia"[4].
El que está ahogado es como el agua: el agua tiene un poder sobre él y él no lo tiene sobre ella. El nadador y el ahogado están los dos en el agua. Pero uno es llevado por el agua, en tanto que el otro, libre en sus movimientos, impone su propia fuerza al agua. Toda acción que hace al ahogado, -ya sea movimiento o palabra- no proviene de él sino del agua. Él no es más que un medio: lo mismo que, cuando escuchas unas palabras que salen del muro, sabes que no provienen del muro sino de alguien. Así son los awlya (santos): antes de morir, están ya muertos, son como las puertas y los muros, no queda un átomo de existencia en ellos. Están en manos del Todopoderoso, que es como un escudo. El movimiento del escudo les viene de afuera; éste es el sentido de "Ana’l Haqq". El escudo dice: "Yo no estoy allá", el movimiento proviene de la mano de Dios. Considerad a este escudo como la Verdad; no luchéis, ya que los que golpean este escudo luchan en realidad contra Dios y se alejan de El. Tú has escuchado lo sucedido, desde Adán a nuestros días, con Faraón, Shaddad, Nemrod, las gentes de Hadd y Lot, y Thamud y mil otros. Este escudo está presente hasta el Día del Juicio, edad tras edad. Algunos tienen la apariencia de profetas, otros tienen la de awlya, a fin de que los puros se distingan de los perversos, y los enemigos de los fieles. Cada Wali es una prueba (de Dios) para los hombres; y el grado y la dignidad de los hombres dependen del lazo que los vincula al wali. Si ellos se muestran hostiles con respecto a él, es contra Dios que se rebelan; si ellos le testimonian amistad, es a Dios a quien se someten, ya que "aquél que lo ve, Me vio; aquél que se liga a él se liga a Mi"[5]-[6].
Los servidores de Dios son los guardianes de Su morada, parecidos a los eunucos. Dios el Altísimo destruyó todas sus venas de vida y de concupiscencia, así como las raíces de la tradición y los purificó; de este modo los guardianes se convirtieron en maestros del mundo y su secreta custodia. "Salvo los puros, nadie lo toca"[7].
La fuente de todas las cosas es la palabra y el Verbo.
Tú no conoces la palabra ni el Verbo,
y los crees semejantes a espinas
desprovistas de valor.
La palabra es el árbol.
Su fruto es la acción.
La acción nace de la palabra. Dios el Altísimo creó al mundo por el Verbo. El dijo: "Kum, fa yakin ": "Sed, y eso fue"[8]. "A su voz salen seres de la nada".
La fe está en el corazón. Si no la proclamas por la palabra, no te sirve de nada. "La palabra que viene del fondo del alma penetra verdaderamente en el corazón”.
Alguien preguntó: "¿Es perjudicial para aquél que ejecuta una buena acción, tener esperanza en Dios y aguardar un beneficio como recompensa?".
El Maestro respondió: "En verdad, es necesario tener esperanza. La fe es temor y esperanza. Uno me interrogó: "La esperanza es buena, pero ¿qué es el temor?" Yo dije: "Muéstrame un temor sin esperanza o muéstrame una esperanza sin temor. Ya que no están separados el uno del otro, ¿por qué me planteas esta pregunta? Alguien ha sembrado trigo y tiene la esperanza de que el trigo germine, sintiendo sin embargo temor de que surja algún impedimento o una plaga. Es evidente que no hay esperanza sin temor, y que jamás se puede imaginar el temor sin esperanza. Si se tiene esperanza y se espera una recompensa o un beneficio, se es, indudablemente, más enérgico y más ardiente en la acción. Esta espera es semejante a las alas, que cuando más fuertes son más largo es el vuelo. Si no se tiene esperanza y se permanece ocioso, no se es capaz de buenas acciones y de obediencia a Dios. De la misma manera, un enfermo toma un remedio amargo y renuncia a diez placeres agradables. Si no tuviera la esperanza de recobrar la salud, no soportaría un remedio semejante.
"El hombre es un animal que habla": el hombre agrega el lenguaje a las características animales; ellas son permanentes y están ligadas a él. Sucede lo mismo con el lenguaje. Si no habla exteriormente, habla interiormente. Está siempre hablando; es como un torrente mezclado con lodo. El agua clara del torrente es su lenguaje, el lodo su animalidad. El lodo es accidental en él ¿No ves que lodo y cuerpo perecen y se pudren en tanto que el lenguaje, transmitido por la historia, la ciencia, la cultura, bien o mal, permanece?
La mística es todo, si lo has comprendido has comprendido todo; "toda la caza está en el vientre del onagro"[9]. Todas las criaturas del mundo forman parte de este todo (la mística) que es el todo.
Todos los que son buenos y todos los que son malos forman parte del derviche[10]; el que no es así, no es derviche[11].
Si has visto que él es todo, viste el mundo entero, lo demás es repetición. Ya que las palabras (de la mística) son las palabras universales. Cuando has escuchado sus palabras, cada palabra que escuchas es un eco.
Aquél que lo ve en un lugar; es como si hubiera visto a todos los hombres y todos los lugares.
Oh tú, que eres un modelo del arquetipo divino.
Oh tú, que eres el espejo de la belleza real,
fuera de ti nada existe de lo que está en el mundo:
lo que tú quieres, búscalo en tí mismo, ya que eres todo[12].
capítulo 15 - Índice - capítulo 17
[1] Cf. Mathnawi, V, 3286
[2] Corán, XVIII, 44.
[3] La llama del vino destruyó la hez de la copa, de tal manera que aquél que la ve dice: "Mira, el vino existe sin la copa".
[4] Proverbio árabe.
[5] Palabra de Abu Yazid al bistami, con respecto a su ascensión espiritual; citado en el tratado an-Nur min Kalimat Abi Taifur (ed. Del Cairo, p. 139, editado por Abd ar-Rahman Baidawi bajo el título Shatahat as-Soufiyah).
[6] Y eI Profeta (la salvación sea con él) dijo: "Aquél que me vio, vio a Dios"
[7] Corán, LVI, 79.
[8] Corán, XXXVI, 82.
[9] Proverbio árabe.
[10] Derviches: Entre los mahometanos monje de determinada secta.
[11] Verso del mismo Rumi (Diwan, ed. Furuzanfar, I, 4476)
[12] Cuarteta atribuida a Najm ud-Din Razi.