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REALIDAD ALTERNA 5“Mix”SEXTA PARTE: La encrucijada del diablo.Hay que tener una buena memoria para ser capaz de mantener las promesas que se han hecho. (Nietzche, Humano, demasiado humano)
El hotel no era la gran cosa, habitaciones limpias con camas individuales era el lujo que podían esperar y el aire acondicionado algo completamente ajeno a su realidad; en medio de la sierra a lo más que podían aspirar era a gordos cobertores de lana peinada y picosa. Lulú se había encargado de reservarles habitaciones, una triple y una sencilla, Amy se sintió aliviada del arreglo. Methos llamó a su puerta una media hora después. Amy abrió sin atreverse a mirarlo a los ojos, haciéndose a un lado para que entrara. -¿Qué haces aquí? -preguntó Methos sentándose en la cama. -¿Ahora hacemos preguntas obvias? -Sabes a qué me refiero... ¿Te envió Joe? -Es complicado. –Soy todo oídos –Joe quería saber si estabas bien. –Estoy bien -contestó él sonriendo- Me gustaría que esperaras en el rancho de Mix. –Adam yo... –Escucha Amy, agradezco tu ayuda, agradezco que hayas cuidado de Connor, pe... -¡Ese neandertal me amenazó! -Connor es... -¡Dos veces! -Sólo quiere protegernos. -¡No puedo perderte! -Necesito saber que estás bien para poder continuar adelante -repuso él suavemente. -Estoy con dos de los inmortales más poderosos que existen. ¿Qué puede pasarme? -pestañeó coquetamente. -Con halagos no vas a conseguir que te lleve. -Si prometo no hablar de Mix... -Eso es chantaje -la miró divertido. -¿Por favor? -suplicó ella tiernamente, mirándolo con sus hermosos ojos azules. -Y eso es muy bajo -repuso Methos entrecerrando lo ojos, completamente derrotado por esa mirada color de cielo. Se levantó y salió de la habitación moviendo la cabeza. Methos se maldijo por su debilidad, probablemente Connor le gritaría hasta el cansancio que la presencia de la chica era una decisión absurda, pero le tenía aprecio, Amy era parte de su vida lo quisiera o no, ya era demasiado tarde para intentar mantenerla alejada. Volvió su pensamiento a Mix, sabía que su amigo estaba preocupado por lo que iban a intentar. Deseaba poder acallar su conciencia. De cualquier manera ¿para qué la necesitaba? Visto en retrospectiva, la voluntaria inclusión de la molesta conciencia en su vida cotidiana le había traído consecuencias desastrosas. Entró a la habitación. -Creí que regresarías hasta mañana -comentó Connor socarrón, recostado tranquilamente en su cama mientras jugueteaba con el control remoto. Methos le contestó con un gruñido-¿Tú y ella? –Ella y yo nada, Joe me mataría. –Aahh. -Ni lo pienses Connor -advirtió Methos. Es hermosa. -Sí lo es. Olvídalo. ¿Qué les pasa a ti y a Duncan? Creí que la calentura terminaba con la adolescencia. -Sí lo es. Olvídalo. Entonces recordó que Connor había muerto muy joven, prácticamente un adolescente. Movió la cabeza divertido. Connor cambió a las caricaturas, sin dignarse a contestarle, sonriendo lobuno. -¿Mix? -Bajó al bar, todavía está encabronado conmigo... y contigo. -Oh. -Methos... considérate libre de tu promesa -musitó Connor en un hilillo de voz. Methos lo miró fijamente, inexpresivo- cuando todo esto termine vete, desaparece nuevamente. La deuda está saldada con creces. -Agradezco tu generosidad, pero es demasiado tarde. No puedo simplemente irme o desaparecer -contestó Methos también en voz baja. -¿Por Duncan? -preguntó Connor vacilante. Methos rió suavemente moviendo la cabeza. -Tu pariente es un amigo entrañable. Casi un hermano... qué pensamiento tan desagradable ¡Tú y yo seríamos primos! ¡Agh! -Eso no contesta mi pregunta -repuso Connor sin morder el anzuelo. ¿Quién te retiene? -Joe... no mientras él viva -contestó Methos secamente, dándole la espalda y saliendo de la habitación. Connor lo miró boquiabierto. Methos tenía pocas lealtades, y pocos lazos afectivos fuertes. Y se debatía como condenado cuando era enfrentado a esas emociones. Pero tenía sentido. Joe le había otorgado su amistad, había guardado el secreto de su identidad, pero ante todo: Joe era mortal. La levedad del ser humano había conmovido a Connor durante toda su vida, podía entender fácilmente que el vigilante era como un padre tardío para el viejo. La amistad de Dawson con Duncan tan solo había acercado aún más a los dos hombres. Amy cerró los ojos, los acontecimientos del día habían sido demasiado para ella. Su cerebro se negaba a admitir la magnitud de sus acciones y su parte racional trataba de atribuir, sin éxito, su reluctancia a abandonar la vigilancia de Adam, pero en realidad partir significaba estar de regreso en el mundo real, un lujo que no podía darse, no mientras su conciencia siguiera mordiéndola. "Maté a sangre fría y me atreví a juzgar a Walker... maté a sangre fría y ni siquiera sentí remordimiento". Esa voz interior se negaba a callarse reviviendo una y otra vez la escena. Volvió a sentir sus latidos acelerándose y la adrenalina disparando reacciones vitales que no creía poseer. Apretó los ojos con fuerza y creyó entrever una línea de luz filtrarse y posarse levemente en su cara antes de que la habitación quedara en la penumbra. Amy sintió una insistente mirada posada en ella y abrió los ojos. El rostro del hombre al que llamaban Mix se encontraba a dos palmos de su nariz, mirándola fijamente. Abrió la boca para protestar y él colocó dos dedos sobre sus labios. Amy sintió que su garganta se cerraba, se llevó las manos desesperadamente al cuello y los ojos oscuros parecieron sonreír; su pulgar se posó suavemente en sus manos y ella pudo respirar con facilidad. "Es un sanador" gritó su mente, pero su cuerpo reaccionó enloquecido de pánico, manoteando y pataleando sin control. Mix retiró la mano de su rostro y posó la palma en el aire sobre su estómago. Amy abrió los ojos desmesuradamente. Una cálida ola recorrió su cuerpo y sus piernas y brazos cesaron su movimiento. "¿Qué me está haciendo?" pensó mientras el nudo de terror comenzaba a deshacerse en su estómago. Por el rabillo del ojo percibió la puerta de la habitación abrirse apareciendo las familiares siluetas de Methos y Connor. Por un momento se sintió aliviada de verlos, pero cuando ninguno hizo un movimiento para rescatarla de ese bruto, comenzó a sentir nuevamente el pánico. Mix extendió los dedos y pareció tocar un arpa invisible y Amy otra vez sintió relajarse su cuerpo. -Oblitus -musitó Mix mirándola fijamente a los ojos, volvió a mover los largos dedos en el aire y Amy se durmió. Mix se volvió hacia los dos Inmortales. Bajó la cabeza pasando a su lado y salió de la habitación en silencio. Entró a la recámara que compartía con sus amigos y se quedó quieto, recostado contra la pared, doblado sobre su estómago. -¿Qué le hiciste? -demandó Methos, tomándolo por los hombros y obligándolo a enderezarse. Lo miró con seriedad. -Borré su memoria, sólo eso -contestó Mix, los ojos cerrados y sin soltar el abrazo con el que protegía su estómago. Connor temió por un momento que Methos peleara con Mix. Pero el viejo solamente movió la cabeza y habló conteniendo ligeramente la respiración. -¿Qué tanto? -Eliminé sus miedos... mañana recordará solamente que debe ir a 'Los Álamos' con Lulú... ahora si me disculpan... -Mix se detuvo, abrió los ojos y se deslizó de las garras de Methos que lo sostenían aprisionado de los hombros para dirigirse al cuarto de baño. -¿Qué le pasa? Está... francamente está verdoso -preguntó Connor mirando de reojo la puerta cerrada. -Absorbió su pena y sus miedos. Amy está limpia como un recién nacido. Le hizo un regalo, Connor. -¿Puede hacer eso? No lo sabía -respondió Connor lacónicamente. Methos asintió en un gesto mudo, pasándose los dedos por el cabello y yéndose a sentar en una de las camas, la mirada fija en el piso. En realidad había muchas cosas que Connor no sabía de su amigo y por un momento el arrepentimiento que sintió por su falta de altruismo lo apabulló. Había conocido al hombre durante la revolución mexicana, casi 100 años atrás, en ese entonces era médico. La gente parecía morir en paz cuando hablaban con él en su lecho de muerte y era sumamente considerado en la comunidad. Respetado por los 'pelones' y por los campesinos del movimiento. Connor evitó pensar demasiado en el asunto, le resultaba incomprensible, lo que sí había experimentado en carne propia era la habilidad de Mix para inmovilizar a la gente con un ligero toque de sus dedos. El famoso látigo del que Methos se burlaba incansablemente era un medio para acercar a la gente y ponerla fuera de combate, claro, siempre que no hubiera mobiliario de por medio, en ese caso no dudaba en utilizar su pistola. Ligeramente más corpulento y al menos una pulgada más bajo que él, Mix poseía una buena musculatura y agilidad sorprendente. Aunque hombre pacífico, también lo era de decisiones rápidas e impulsivas, muchas veces carentes de un apropiado sentido de estrategia. Connor le tenía aprecio,"Definitivamente", se dijo mientras miraba a su amigo salir del baño enfundado en su ridícula pijama de manchitas de vaca. Lo escuchó mientras daba rápidas instrucciones a Lulú sobre la llegada de Amy y lo vio caer como tronco en la cama. Del rancho les habían hecho llegar otra camioneta de doble cabina en el transcurso de la noche. Mix había solicitado a recepción que los despertaran en la madrugada, poco antes de salir el sol. El teléfono sonó a la hora indicada y pronto estuvieron en camino. El paseo fue bastante corto y sin incidentes. La Encrucijada del Diablo se localizaba a unos 15 kilómetros de la Peña de Bernal, lo único que distinguía al lugar era un redondel de tierra yerma, carente de vegetación. Mix les explicó que era un sitio de poder por estar ubicado en el centro geométrico exacto del cruce de cuatro caminos. Aunque era un lugar sagrado, la gente lo evitaba pues corría la leyenda de que en ese sitio se podía convocar al mismo diablo y hacer un trato con él. El folclor local le atribuía cualidades malignas, aunque en realidad, según Mix, era un punto que concentraba energías geofísicas y espirituales. Mix localizó el punto central del cruce y le indicó a Methos que se acostara. La cabeza apuntando al este y piernas y brazos abiertos a los lados. Indicándole a Connor que se mantuviera a un par de metros de ellos. Después se arrodilló del lado izquierdo de Methos. Después de unos minutos... -¡Maldición Methos, quédate quieto! -exclamó Mix tratando de encontrar algo en la larga anatomía del viejo. -¡Me haces cosquillas! -replicó Methos retorciéndose un palmo debajo de la mano de su amigo, riendo nerviosamente. -¡Cosquillas! Ni siquiera te he tocado... Escucha, tengo que localizar el punto exacto y si te sigues moviendo como tlaconete con sal no puedo... -exclamó Mix rascándose la cabeza desesperado. -Tlaco... tlaco... ¿qué? -Connor exclamó ahogando la risa. -Babosa, creo que así les dicen... mira... hay dos maneras de hacer esto, en tus cinco o dormido. Tú decides -dijo Mix contando mentalmente hasta diez y al revés. -Dormido -intervino Connor alegremente- yo puedo ponerlo a dormir. -¡Jamás en tu vida! -exclamó Methos sentándose rápidamente. -¡Ya estuvo! -gritó Mix sacando su látigo y amarrando fuertemente a Methos por los hombros en un rápido y fluido movimiento, acostándolo nuevamente y para más seguridad pisando decididamente ambos extremos- en tus cinco pero quieto. -¡Liar vaquillas da práctica! -exclamó Connor divertido- tengo que recordarlo... es efectivo. -¡Shhh los dos! Quieto Methos -amenazó Mix- tengo que localizar tu centro. Connor miró a ambos tratando de no reírse abiertamente, la escena era francamente ridícula: Methos tendido en el suelo y Mix como tocando un piano invisible sobre un torso grotescamente enredado en el duro y negro cuero del látigo. No obstante su regocijo inicial, un silbido llamó su atención. Ante sus atónitos ojos se desenvolvió un acontecimiento extraño. Tres bolas de fuego cruzaron la oscuridad, iluminando con luz brillante la pálida penumbra del amanecer. Sobrevolaron levemente el cuerpo tendido como a un metro del suelo y después sobre Mix. Continuaron girando y unos instantes después se posaron al lado de Mix. Una voz delicada se escuchó, el ligero tono burlón erizó los vellos de los brazos de Connor, que estaba demasiado pasmado para hablar. –¿Crees poder controlarlo hermano? -Substantia -musitó Mix sin moverse. Un sonido parecido al crujir de ramas rotas se escuchó y las tres llamaradas se fueron comprimiendo hasta formar tres siluetas negras que comenzaron a iluminarse desde el centro hacia fuera, adoptando formas sólidas embozadas de negro. El resplandor se apagó produciendo un ruido parecido al siseo del agua sobre el fuego. -Eso fue sucio -exclamó una indignada voz, ahora claramente femenina. -Inverosímil -continuó la segunda. -Intolerable -añadió la tercera. -Ocúpate de tus asuntos, hermana. Ustedes también -masculló Mix aún sin moverse. -Estás poniendo en peligro al abuelo -protestó la primera. -¿Abuelo? -intervino Connor, el epíteto hizo que abriera mucho los ojos. -No podemos permitirlo -prosiguió la segunda, ignorando a Connor. -No debes intentarlo -completó la tercera. -Yo lo pedí, Portavoz -protestó Methos que había permanecido extrañamente callado, girando la cabeza hacia la primera mujer. -Es muy joven -contestó ésta colocándose junto a la cabeza de Methos. -No lo conseguirá -la segunda mujer se colocó frente a Mix, en el costado derecho de Methos. -Tu fuerza se disiparía -añadió la tercera colocándose a los pies del viejo. -Silentium -murmuró Mix. Las tres mujeres se callaron y el silencio pareció tragarse la noche. Los grillos cesaron sus ruidos, el viento dejó de susurrar y todo pareció congelarse en el tiempo. Connor abrió los labios pero no pudo pronunciar palabra, un nudo de terror se cerró en la boca de su estómago y sintió su cuerpo paralizarse. Mix sonrió y las garras invisibles que los mantenían inmóviles se soltaron. Methos movió la cabeza divertido, su amigo estaba tratando de encontrar una respuesta rápida y necesitaba silencio. Las tres mujeres comenzaron a hablar atropelladamente mientras que Connor tomaba instintivamente la empuñadura de su espada. -¡Lo tienes atado! -¡Inconcebible! -¡Imperdonable! -exclamó la tercera extendiendo su brazo derecho hacia Methos. -¡Se movía mucho! -protestó Mix perdiendo la calma. Movió la cabeza y bajó las manos, sentándose sobre los talones y posando las palmas en sus muslos. -¡Hombres! -exclamaron las tres mujeres al tiempo que extendían sus manos. El movimiento de las manos de Connor se detuvo cuando observó el látigo desenredarse sinuosamente del cuerpo de su amigo. Como si tuviera voluntad propia. Cayó enroscado a los pies de Mix. -El sol está por salir hermanas -dijo Mix cerrando los ojos, acumulando paciencia. -Portavoz, perderemos la luna -dijo Methos razonablemente, sentándose. -Su poder está en el sol abuelo -dijo suavemente la segunda. Methos miró a Mix, interrogante, parecía no haber entendido el significado de las palabras de la mujer. Los ojos oscuros de su amigo se posaron un instante en los suyos. Connor los miró alarmado; la palabra muerte se coló en su cerebro y disparó su adrenalina, sintiendo su corazón acelerarse. -¡Silencio, Tiempo! -reprendió Portavoz. -¿Qué rayos es esta parodia? -tronó Connor exasperado por las reacciones de sus tripas, su mano se aferró a la empuñadura de su katana con voluntad propia. -El círculo se ha cerrado Elegido -arguyó la tercer mujer dirigiéndose a Connor y señalando el horizonte, donde los primeros rayos del sol traspasaban la niebla matutina de la sierra haciendo un arco con sus manos- la luz ganó la batalla de la oscuridad. La muerte perdió. Connor inició la marcha hacia el grupo, la espada desenvainada, a punto de echar a correr hacia ellos. Su cuerpo le estaba mandando alocadas señales de alarma y el hombre había aprendido a confiar en sus instintos. -Quiscentis -exclamó Mix mirando rápidamente hacia él. -¿Qué demonios? -dijo Connor horrorizado, sin poder mover más que la cabeza. -¿Mix? -interrogó Methos. Miró fijamente a su amigo entornando los ojos y ladeando la cabeza. El bronceado joven se levantó, enfrentando la mirada de Methos por primera vez, mirándolo intensamente. -Es cierto -murmuró. -¿Qué pasa? -gritó Connor alarmado. -Suéltalo -interpeló Methos suavemente. -Aún no -intervino la tercer mujer. -Puedes morir abuelo -aseveró Portavoz. Mix apretó los ojos con fuerza y después los abrió, mirando fijamente a Methos, la mandíbula apretada y respirando rápidamente. Su rostro había perdido color con excepción de un ligero rubor en sus mejillas y orejas. Methos comprendió enseguida el temor de su amigo. Inexpresado, como todo en la idiosincrasia mexicana masculina. -Mix... confío en ti -afirmó Methos posando sus manos en los hombros de su amigo. -¿Qué me hiciste? -preguntó Connor desesperado. Mix levantó la mano hacia él sin volverse a mirarlo. El impulso que había tomado el escocés para avanzar hacia ellos provocó que avanzara a tropezones hasta quedar junto al grupo, la katana en posición de ataque. -¿Qué me hiciste? -preguntó Connor desesperado. -¡Permanece quieto Elegido! -ordenó la tercera voz melodiosamente. Connor se volvió a mirarla, luchando con su instinto que insistía en alertarlo de un peligro invisible; sin embargo no se movió, algo en el tono de la pequeña figura embozada lo tranquilizaba. -¿Abuelo?... mira -solicitó Tiempo, formando un círculo en el hueco de sus manos pequeñas e increíblemente blancas, casi translúcidas. El aire pareció distorsionarse en el hueco de sus manos. Methos se acercó entornando levemente los ojos y poniéndose de rodillas frente a ella. A la luz del amanecer las amplias túnicas negras de las mujeres reflejaban en su superficie reflejos satinados. Las capuchas cubrían casi por completo los rostros, arrojando su sombra sobre la parte inferior de la cara y las amplias mangas se estremecían con el viento de la montaña. Methos miró fijamente el espacio en las manos de 'Tiempo'. Su rostro reflejó perplejidad seguida de angustia, el dolor ensombreció sus rasgos, sus ojos adquirieron una tonalidad acerada y sus labios formaron una fina línea. La escena era familiar y estaba pasando en la esfera de distorsión temporal creada por la pequeña bruja. Bordeaux. Algo que prefería olvidar, pero si "Tiempo' se la estaba mostrando, entonces era importante. Methos observó el momento en que con un poderoso revés separó la cabeza de Silas y antes que la bruma escapara del cuerpo caído, incluso antes de que ésta alcanzara el suelo distinguió la agazapada figura de Cassandra, la esfera temporal enfocó su rostro y la vio mover los labios. La pequeña figura asintió nuevamente y él cerró los ojos con fuerza, las manitas se cerraron y la distorsión desapareció. -Eres fuerte, por eso no sucedió antes... Si Duncan muere tú mueres. Anudó sus hilos del dolor a los tuyos. Juntó tu destino al de tu amigo -dijo la pequeña. -¿Puedes deshacerlo? -preguntó Methos a Mix. -Puedo intentarlo. -¿Abuelo? -llamó Portavoz, su voz reflejando un temor supremo. -¡Házlo! -exclamó Methos, los ojos aún cerrados, luego corrigió- háganlo- y se tendió en la misma posición y en el lugar en que había estado antes. -Puede ser difícil entretejer el hilo de tu vida -musitó la tercera. -¡Calla Destino! ¡Sabes la respuesta! -reprendió Portavoz. -¿Mix? -preguntó Connor mirando furioso a su amigo, su paciencia a punto de agotarse por falta de aclaraciones, por no saber qué hacer en toda esa extraña situación. -Puedes moverte -contestó Mix suavemente, levantando los hombros, volviéndose hacia el escocés- Connor acércate... pero no demasiado y si algo sale mal... corta mi cabeza. Connor lo miró pasmado. Asintió acercándose a un metro del grupo, directo frente a Mix, sin comprender lo que sucedía. -Claritas escocés -pronunció Mix sonriéndole con afecto- Quid pro quo, ¿Recuerdas? El escocés asintió nuevamente, desconcertado. La realidad estalló en luminosidad dispersándose a su alrededor. Una rápida mirada a su alrededor le mostró un paisaje surrealista: los árboles poseían su forma, pero parecían arder en tonalidades verde-marrón, el pasto semejaba plumaje partiendo de la tierra y la tierra parecía palpitar. Connor observó estupefacto cómo las cinco personas que había en el centro de la Encrucijada del Diablo se transformaban en figuras ígneas, brillando en diferentes tonalidades e intensidad. Fascinado examinó una a una las formas humanoides: 'Destino' se percibía cambiante, como si no pudiera quedarse quieta, por su forma pasaban colores tras colores; 'Portavoz' se veía ondulante en tonalidades amarillas y naranja. La forma más luminosa era la pequeña, brillando con luz azulada, con centro blanco, parecía una masa concentrada de energía estable. Los dos inmortales se veían del mismo color que 'Tiempo' aunque menos intensos y Connor extendió sus manos mirando el mismo fuego al rojo-blanco teñír sus palmas. Giró las manos una y otra vez ante sus ojos, el brillo no desaparecía. No escuchaba sonidos estructurados, tan sólo percibía significados. Las tres mujeres habían extendido sus brazos sobre los cuerpos de Methos y Mix. Una especie de cúpula se formó alrededor del grupo y ellas permanecieron inmóviles, las cabezas echadas hacia atrás. Entonces vio lo que estaba haciendo Mix. Los dedos flamígeros del Inmortal volaban sobre lo largo de la superficie de Methos, del que ahora se erizaban miríadas de vellosidades plumosas de luz azul y blanca, como electrificadas. Daba la impresión de que tomaba uno de esos filamentos y lo extendía con los suyos, repitiendo el proceso milímetro a milímetro. El tiempo pareció expandirse y contraerse a su alrededor y la voz de la más pequeña irrumpió en el absorto pensamiento de Connor. -Descansa Mix -se escuchó la voz de la pequeña y el Inmortal se dejó caer junto a Methos. Y el mundo volvió a la normalidad. Connor miró al grupo, dos de las tres mujeres habían bajado sus manos y estaban sentadas sobre sus talones, abrazándose a sí mismas, descansando los brazos. Ante su azoro Mix estaba dormido profundamente, sus ropas pegadas al cuerpo húmedas de sudor. Methos también parecía dormido. -¿Qué sucede? -le preguntó Connor a la pequeña, Alarmado. -Han pasado tres días allá afuera -contestó la pequeña. Connor movió la cabeza. ¿Qué estaba diciendo esa niña? -Es mejor que comas algo -dijo ella señalando las mochilas y la tienda de campaña. En cuanto la pequeña pronunció las palabras, Connor pudo escuchar audiblemente la protesta de su estómago. No quería creer lo que estaba pasando. Excepto que su cuerpo parecía sí creerlo. Tenía hambre, quería dormir, orinar y vaciar los intestinos, todo al mismo tiempo. La pequeña bajó la cabeza sacudiéndose de risa. Connor ahogó una maldición y se dirigió a los arbustos. Las dos mujeres se incorporaron y se dirigieron a la tienda de campaña. Unos minutos después un sabroso olor jaló las fosas nasales de Connor. Entró a la tienda y ambas lo saludaron alegremente. Habían preparado sopas, café y emparedados. También se habían quitado sus túnicas. Connor se quedó sorprendido de verlas con forma humana. Por alguna causa había pensado que eran una especie de fantasmas o algún otro ser incorpóreo. Apenas se comenzó a preguntar quiénes eran. Inmortales no, al menos de eso estaba seguro, 'ninguna sonaba'. Recordó las leyendas que corrían entre los peones del rancho sobre las bolas de fuego que en realidad eran brujas del demonio y sonrió. Ellas parecieron entenderlo y le sonrieron a cambio. -Soy Vinnie -dijo 'Portavoz'. -Soy Kenya -añadió 'Destino'. Ambas estaban sentadas en el piso, en posición de loto sobre una estera de paja con sus viandas extendidas en el suelo, frente a ellas. Se levantaron ágilmente a recibirlo. -Connor MacLeod-dijo ceñudo, decidiendo en último instante declarar su verdadero nombre, haciendo una pequeña reverencia con la cabeza. -¡Come! -le sonrió la otra, señalando la improvisada comida que lo único que consiguió fue que Connor estuviera demasiado conciente de sus tripas. -¿Magia? -preguntó sonriendo, mientras se acomodaba en el suelo. -Comida instantánea -sonrió Kenya. -Cristal los protege -aseveró Portavoz tendiéndole un vaso térmico con café caliente. -¿Ya terminó? -No. El abuelo es difícil de arreglar -dijo Kenya. -Queriendo decir... -Los seres vivos somos energía -aportó Vinnie. -¿Se supone que eso debe decirme algo? -dijo Connor en medio de un bocado de emparedado. -Cassandra perforó su aura aprovechando la fuerza del quickening. Ató su destino irremisiblemente al de tu primo -dijo Vinnie. -Si es irremisible... -Mix está limpiándolo, desanudando los hilos de su vida y acomodando lo más que puede. Pero ha pasado demasiado tiempo y el vínculo es muy fuerte -replicó Vinnie. -Si muere Duncan... muere Methos. -No si Mix consigue separarlos -contestó la chica. -¿Qué sucedería? -Seguirían unidos -ante la mirada de extrañeza de Connor, añadió- un doble quickening no se deshace completamente, las auras se mezclan por la eternidad... pero sus vidas podrán continuar sus propios rumbos. Cassandra es una bruja muy poderosa. Arriesgó mucho manipulando al abuelo porque nadie tiene derecho a limitar el tiempo de vida de una existencia. Su castigo será tremendo... Connor asintió pensando que efectivamente, él se encargaría de acabar con el odio de Cassandra de una vez por todas. Vinnie lo miró sonriendo, parecía haber leído entre líneas. Connor carraspeó y dijo: -Mix dijo que si algo sale mal... ¿A qué se refería y cómo puedo saberlo? -Te dio el poder de la visión, Elegido. Abrió tu campo de percepción para que pudieras ver el mundo como es. -Eso no contesta mi pregunta. -Hay un riesgo. -Que sería.... -Mix utiliza su quickening para curar, "acomodando" la energía, devorando el caos y restableciendo el orden. La mirada ceñuda de Connor exigía más explicación. -Existe la posibilidad de que rebase... que absorba... la fuerza vital de Methos. -Methos moriría. -Exacto. -No hay alternativa entonces. -Sí la hay. Si el quickening de Mix está absorbiéndolo le cortas la cabeza para que la energía regrese al abuelo. -¡Maldición! ¡No puedo hacer eso!... -Quid pro quo, Elegido. -¿Por qué no una de ustedes? ¿Saben lo que representa la amistad entre los inmortales? -exclamó Connor desesperado. Apenas había expresado la primera frase y en su interior supo que mataría a quien tomara la vida de Methos o de Mix. Él lo sabía y ellas lo sabían. Ambas lo miraron compasivamente. -Nuestra tarea sería forzar el quickening hacia el abuelo. Tú no sabrías hacerlo. –Por eso su presencia -murmuró Connor contestando la pregunta que martilleara su cerebro desde el inicio de todo eso- y Mix... ¿la luna? -Su poder yace en el sol, por eso quería luna llena. Ella lo atempera. -¿Por qué lo impidieron? Ambas se miraron mutuamente y después bajaron la mirada.span> -Methos es demasiado viejo. Es el ser vivo más antiguo del planeta. -Dime algo que no sepa. -Mix necesita toda la ayuda posible. Methos contiene una carga de almas vital. Al igual que el tuyo y el de cada uno de los antiguos de su raza... Casandra incluida. -Es un recipiente sagrado, como tú y Mix, y como cada ser vivo del planeta, a menor escala. -Eso de recipiente... -¿Nunca has pensado, Elegido, que todo debe regresar a su origen? La última afirmación le causó un hueco en el estómago. -Entonces... la elección... Mix... Methos... -El poder de un alma tan vieja como la suya, intacta a través de milenios, es muy difícil de controlar. Mix lo sabe, por eso te pidió que lo hicieras -dijo Vinnie. -¡Maldito loco! ¡Y ustedes dos están fuera de sus casillas!... -exclamó furibundo, la mirada de las mujeres lo calmó- ¿Crees que... crees que Mix... crees que pueda hacerlo? -No puedo contestarte -respondió Kenya. -¡Maldición, mujer! -Sí puede. Es que... sólo la muerte puede detener a la muerte. -¿Kenya? -intervino Vinnie. -¿Sí? -Ya hablaste demasiado. -¿Qué quisiste decir con eso? -preguntó Connor. -Debo callarme... tenemos que regresar. ¿Comiste bien? -el desinteresado tono crispó aún más los alterados nervios de Connor. Connor iba a ser la mano ejecutora y la idea no le agradaba en lo más mínimo. Pero había hecho una promesa. Él sabía cumplir sus promesas. Se dirigieron en silencio hacia los otros. Connor continuaba preguntándose si la curación inmortal conseguiría que no se durmiera, los párpados le pesaban indeciblemente y sentía el cuerpo envarado. Tres días perdidos en el margen de la vida para un inmortal no eran mucho, pero tres días sin dormir sí lo son. La pequeña se inclinó sobre Mix y sacudió suavemente su hombro. Mix abrió los ojos y asintió, colocándose nuevamente junto a su amigo, reanudando el lento proceso. Connor perdió el sentido del tiempo nuevamente, los ojos le ardían por la forzada fijación en la escena. Hasta que la inmovilidad de Mix se interrumpió alertándolo. El curandero había caído al lado de Methos, las rodillas aún dobladas hacia el cuerpo. Connor pestañeó rápidamente, observando el flujo de los quickenings de ambos inmortales. Las mujeres estrecharon el cerco alrededor de ambos y la escena se convirtió una vez más en un paisaje de Van Gogh. Connor podía 'ver' los esfuerzos que hacían para forzar el quickening de regreso a Methos y oró en silencio para que lo consiguieran.span> Podía percibir a la pequeña con el rostro dirigido hacia él; el constante intercambio entre el mundo cotidiano y el luminoso lo estaban haciendo sentir mareado. Los rostros aparecían tensos y perlados de sudor en la realidad cotidiana, mientras que en la luminosa percibía largos filamentos 'frenando' y 'empujando' la corriente infinita que era el quickening del viejo, que parecía querer asentarse en Mix. Otro cambio más y su mirada se posó en sus amigos, ambos parecían muertos, tampoco podía sentir el vibratto de su fuerza vital en su cerebro. La realidad volvió a cambiar y Connor aprovechó la tregua de sus sentidos para acercarse al grupo. Se agachó sobre Methos extendiendo la mano sobre la yugular para sentir el pulso. No había, repitió el gesto con Mix y alzó la vista hacia Cristal, alarmado. Ambos estaban muertos. Percibió el gesto de amargo asentimiento que hizo la pequeña. Sintió el corazón latir aceleradamente y elevó la katana sobre el cuello de Mix. Las mujeres movieron la cabeza declarando su derrota. Y con un violento giro de último momento Connor desvió la hoja y la enterró en el corazón de su amigo. Las chicas abrieron mucho los ojos y se apresuraron a inclinarse sobre Methos.span> Methos volvió a la vida con un sobresalto. Se sentó rápidamente apartando con debilidad a las mujeres que sonreían. Giró el torso para mirar a Connor arrodillado a un lado de Mix, apoyando el peso en la katana. –Confía en un Highlander para hacer el trabajo limpio -dijo sonriendo hacia Connor, que le dirigió una mirada sucia.span> -¿Cómo lo supiste? -preguntó Vinnie.span> -Ambos estaban muertos y el quickening de Methos parecía 'dudar' en a cuál cuerpo irse -contestó Connor riendo ruidosamente, lo que le ganó una mirada sucia de parte de Methos- solo la muerte puede detener a la muerte... ¿cierto? Mix estaba reviviendo antes que Methos. -Sabia elección -repuso Kenya sonriendo. Tal vez los Highlanders no fueran tan cabeza dura después de todo. Connor se dejó caer sobre sus talones, retiró la katana y apoyó la cabeza de Mix en sus rodillas, mientras presionaba la herida con la palma de su mano. Un brusco jalón de aire y un estremecimiento indicaron el regreso de Mix del mundo de los muertos. EPILOGO-¿Adam? -una ansiosa Amy los recibió esa misma tarde en la hacienda de Alonso. Su mirada expectante conmovió a Connor que sonrió de oreja a oreja. Methos se apeó de la camioneta y se dirigió hacia la vigilante. Dudó por un segundo, pero su vacilación fue decidida por la chica que se arrojó en sus brazos. Methos la estrechó sonriente. Amy comenzó a hablar atropelladamente. -Llegué a buscarte. La señorita Lulú me dijo que no tardarías en volver... graciosamente me hospedó en esta hacienda tan bonita... antes que me regañes por estar aquí... es que Duncan estaba muy preocupado por... ¿Él es quien creo que es? -dijo mirando a Connor y Mix que se habían acercado a ellos. -Connor MacLeod, Alonso Hidalgo de la Vega... ella es Amy Thomas -presentó Methos sonriendo ante la mirada atónita de Connor. En cierta forma era descorazonador que la chica no lo recordara, pensó... pero por otro lado... Entonces desplegó el 'encanto MacLeod' y tomó la mano de la chica en las suyas besándola. Methos ahogó una risita moviendo la cabeza. - Encantado. FINISAclaraciones y puntos ciegos.¡Amo la ópera! Perdón por la pésima traducción. Advertidos desde el inicio. Esta es una historia no canon, lo que quiere decir es que no se apega a muchas de las tradiciones de la serie. Por cierto, una chipiturka es una especie de sarape cerrado, con mangas amplias y capucha. Peña de Bernal existe en realidad, localizada en la Sierra Gorda de Querétaro. Y los sarapes son muy calientitos y aguantadores. ^_^ La roca de La Peña de Bernal, que da su nombre al poblado, emerge 250 metros por encima del nivel del paisaje. El estado de Querétaro es conocido como "la encrucijada de muchos caminos" desde su fundación. Antes de la llegada de los españoles fue el límite de dos señoríos indígenas: los Chichimecas y los Pames; a la llegada de los conquistadores, las recuas conducían por sus senderos plata y oro de las zonas mineras con destino a la ciudad de México y de ahí a España. Confluyen los caminos que llevan desde los llanos altos de Michoacán hasta las llanuras selváticas de Veracruz, atravesando el desierto del altiplano y el bajío, llegando también hasta las cálidas playas del golfo de México Como dato curioso: en el estado de Querétaro también se encuentra el ombligo geográfico del país, en Tequisquiapan, y también es cierto que en ese municipio vive la gente más longeva de la nación, hecho atribuido a las aguas termales de tequesquite. Localismos mexicanos: Piquete= tequila o mezcal que se le añade al café de olla. Ponerse como cuba o ponerse hasta las chanclas= embriagarse a más no poder. Calenturiento= que no piensa con claridad, persona impulsiva, o con fantasía extraordinaria. Hacer la vida de cuadritos= esmerarse en fastidiar al prójimo por puro placer. Encamado o ensabanado= imagínenselo. Pendejadas: burradas, animaladas, tonterías. Chingaderas: cuando se hace algo realmente malo, también se usa 'fregaderas’ Y 'jodideras' dependiendo de la región. Encabronado: muy pero muy enojado, sinónimo de 'enchilado', 'encanijado', 'cabreado'. Vivito y coleando: lleno de vida. Latín Oblitus: olvido Substantia: sustancia, forma. Silentium: silencio. Quiscentis: la capacidad de moverse, quiescencia. Claritas: aclarar, claridad. Quid pro quo: significa que se corresponde a una acción con otra.
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