LA DISCULPA

Por Rachael Sabotini

Clasificado: R, slash implicado (es decir no explícito)

Denegación original (Disclaimer): No creo que nadie quiera estar asociado con esto, pero Davis/Panzer poseen la fuente original del producto “Highlander”. No gano dinero, no quiero dañar.

Gracias a: elynross por hacer el beta y a Luminosity, por la consulta de comedia.

Hay un momento en la vida de todos cuando uno se da cuenta que la ha regado en grande. Para Duncan, esto sucedió el viernes 4 de abril a las 3:52 a.m. Se despertó sobresaltado, su mano golpeando su sien. “Puta”, gritó. “Debo disculparme con Methos”.

Inmediatamente, tomó su agenda de la mesita de noche y escribió en letras grandes. “Disculparse con Methos”. Lo encerró varias veces en círculos rojos, sólo porque se veía bonito, luego comenzó a dibujar pequeños corazones con flechitas y las letras DMDCM arriba y METHOS abajo.

Duncan miró las letras frunciendo el ceño, poniéndolas en orden inverso. Se veían mucho mejor con Duncan abajo. Suspirando, apagó la luz y se volvió a dormir, recordándose que las disculpas deberían empezar mañana.

La primera nota era simple. “Lo siento, hice que mataras a Kristin” Pero eso parecía demasiado simple, de alguna manera tan vacío... Duncan simplemente no podía hacerlo. Finalmente se decidió a enviar un telegrama, porque eso siempre hace que las cosas sean más impresionantes.

QUERIDO METHOS. PUNTO.SIENTO QUE HAYAS MATADO A KRISTIN POR MI.PUNTO.PROMETO MATAR YO MISMO A LA PROXIMA MUJER.PUNTO.TUYO.DUNCAN.

¡Ah!, pero luego se dio cuenta de que había llamado ‘Methos’ a Methos en un telegrama. Así que envió un segundo.

SIENTO HABERTE LLAMADO METHOS.PUNTO.TRATARÉ DE RECORDAR NO USAR ESE NOMBRE.PUNTO.SÉ QUE TE MATARÍAN SI SUPIERAN DE TI.PUNTO.TUYO.DUNCAN

Éste sería un telegrama cantado, sólo en caso de que Methos estuviera enojado por el otro.

El segundo trajo una llamada telefónica. “No vuelvas a hacer eso de nuevo”

“Methos, lo siento...”

CLICK

Bien, los telegramas no habían funcionado, así que Duncan recurrió a los viejos trucos. Dulces: “Siento lo de Kronos”, escaló a rosas: “Siento haberle creído a Cassandra. Debí haber confiado en ti”; y luego sugerencias para una cita de medianoche completa, con brochas y grandes jarras de salsa de chocolate: “Siento no haber matado a Cassandra cuando tuve la oportunidad”.

Nada. Ni una sola respuesta. Obviamente estaba perdiendo su toque.

 

Le dio por descolgarse por el apartamento de Methos, esperando agarrar siguiera un ojazo del antiguo Inmortal. Y si no un vistazo, al menos el limpio-o-fresco zumbido del quickening, lo que significaría que Methos aún andaba por ahí. (“Siento que estemos unidos telepáticamente. Methos”). Garabateó varias disculpas en grandes letrotas en la pared afuera del departamento de Methos, sólo para asegurarse de que podría verlas. “Siento haber matado a Byron. Traté de evitar el oso”.

Cuando retrocedió para admirar su obra, sintió la ola de presencia patinando junto a él como un trailer triple-ancho sin frenos. Se volvió a trompicones y avistó a Methos mirándolo, los ojos abiertos, su piel pálida y atractiva. Methos debía estar tan molesto sobre algo de lo que Duncan se había olvidado de disculparse, pues dejó de comer.

Por uno, dos, tal vez tres latidos como mucho, solamente se miraron uno al otro , y luego Methos se largó. Como un galgo con una pata coja, se escurrió fuera de vista; Duncan soltó su lata de spray y corrió tras él.

Corrieron pasando sobre bardas de malla ciclónica, depósitos de basura, atravesando patios de juego y centros comerciales. Duncan gritando “Lo siento” a cada paso de Methos. Debía haber sido con cada paso, porque estaba bastante desinflado ahora). La verdad, estaba muy a gusto consigo mismo por no haber dicho ni una vez ‘Methos’.

(Bueno, está bien, una vez. Pero no fue como si hubiera alguien más alrededor).

 

Finalmente, Methos falló un paso y dando trompicones cayó al suelo, gritando “¡Puta¡ Creo que me lo rompí” y se desmayó.

 

Duncan se arrodilló junto a Methos y miró el hueso torcido. “Methos, lo siento”, suspiró, atrayendo al pálido, desinflado, sudoroso, tembloroso, abatido, apaleado y maltratado Inmortal hacia él. “Es mi culpa que estés herido. Te hice correr, te provoqué muy duro. Oh, Methos,” lamentó, “¿Alguna vez podrás perdonarme?”

 

“Si no me sueltas,” dijo Methos, su voz sofocada por los pliegues del suéter de Duncan, “Te juro que te mato”.

 

Duncan brincó sobresaltado y dejó caer la cabeza de Methos, la  cual golpeó el pavimento con un enorme crack. (Auch, sonó doloroso).

 

Mientras la sangre fluía de la parte trasera de la cabeza de Methos, Duncan inhaló y exhaló, y se limpió la cara con su manga, Era muy tarde. Había hecho su mejor esfuerzo, se había disculpado por todo en lo que pudo pensar, pero Methos aún no lo quería. Tal vez si se esforzaba mucho en agarrarse a Methos -bien, diferente de soltarlo al pavimento, eso es- tal vez necesitaba darle más espacio a Methos, dejarlo poner los términos, hacer las tiradas. Tal vez él era demasiado mandón, o criticón como para que Methos pudiera perdonarlo alguna vez. Oh, si tan sólo hubiera una manera de acercarse a él.

 

Se inclinó a mirar a Methos, que parecía estar volviendo en si. “Lo...”

 

“Cállate.”

 

"M...”

 

“Cállate”. Methos se esforzó por sentarse y se frotó la parte trasera de su cráneo. “No quiero que jamás vuelvas a disculparte por nada”

 

“Lo siento”.

 

“¿Ahora por qué?”

 

“Siento que mis disculpas te hayan fastidiado”

 

Methos parpadeó lentamente, muy parecido a una lagartija cuando va a empezar su hibernación. “Está bien... Sólo que. No tienes por qué. Si tengo que escucharte decir ‘Lo siento’ una vez más en los próximos tres mil años, será demasiado pronto”.

 

“Entonces... no estás enojado”.

 

“Nunca dije eso. Estoy endiabladamente encabronado, pero no quiero otra disculpa. No creo que podría sobrevivirla”. Musitó.

 

"Oh, está bien” Dijo Duncan, metiendo sus manos en los bolsillos. Aún no estaba bien, faltaba algo. Alguna especie de cierre.

 

Se inclinó sobre Methos y lo besó. Comenzó como un simple ‘Lo siento y estoy feliz de que aún seamos amigos’, pero rápidamente se convirtió en un beso tipo ‘dime, ¿por qué no te quedas a cenar y al postre?’, seguido por un beso de ‘¿Qué hay para desayunar?’ y un beso de “sabías que puedo contar tus dientes con mi lengua?’.

 

Esta vez, cuando Methos parpadeó, se pareció más a un gato en celo. Eso le gustó a Duncan.

 

“¿Por qué fue eso?” preguntó Methos calladamente, limpiándose la baba de su barbilla.

 

“Bueno”, Duncan se encogió de hombros. “Quería hacer algo de lo que no tuviera que disculparme”. Se incorporó y extendió la mano para levantar a Methos. “¿Vienes?”

 

“No en el callejón. Mi espalda me está matando”.

 

"Bueno. Entonces tu casa” Duncan sonrió.

 

“Claro”. Methos sonrió mordaz. “Pero me rehúso a disculparme por el estado de mis sábanas...”

 

 

Fin

Notas de traducción: uso de localismos Mexicanos. (Lo siento, no me sé las exclamaciones non sanctas de otros lados, .

Fuck traducido como “¡Puta!”, también puede traducirse como “chin", o "uta ma’”, o “joder”

Mad as hell traducido como endiabladamente encabronado, o sea, bastante molesto.

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