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PREJANO, |
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Ruta
por las tres iglesias románicas navarras con pórtico lateral. GAZOLAZ: Parroquia de la
Purificación de la Virgen LARUMBE: Parroquia de San
Vicente EUSA: Parroquia de San
Esteban Breve reseña histórica del
reino de Navarra. Al alejarnos de la cuenca del Duero, donde todo parece confirmar una primacía en la
creación de iglesias precedidas de galería corrida en su frente meridional, y
encontrarnos con tres parroquias de estas características emplazadas a corta
distancia de Pamplona, nos ha parecido obligado analizar la historia de este
reino en el período comprendido entre los !siglos XI y XIII, etapa en que se
supone fueron levantadas las tres iglesias porticadas que persisten y que
sospechamos responden a un destino similar al de las castellanas. El apogeo del arte románico en Navarra coincide con el
reinado de Sancho Garcés III “El Mayor” (1004-1035). En aquel período se
habían despejado los terrores del año Mil y con la muerte del caudillo
cordobés Almanzor en 1002, terminó también el
terrible peligro que había asolado a Sancho el Mayor, monarca desde muy joven, logra, gracias
a su actuación militar y política, que el reino de Navarra se convierta en el
centro rector de los estados cristianos, incorporando o mediante vasallaje,
las plazas de León y Barcelona. Logró además la sumisión del conde de Gascuña, que gobernaba la vertiente Norte de los
Pirineos. Durante su reinado se construyó, al parecer, el
magnífico puente románico de Puente El monasterio de Leire que ya se citaba en el siglo XI,
destruido más tarde en una de las campañas de Almanzor,
se rehizo en 1022 merced a las donaciones de Sancho el Mayor. Al morir éste
quedaron paralizadas las obras, que se reanudaron en 1098, reinando Sancho
Ramírez. Por desgracia, al morir Sancho el Mayor en 1035, toda su
gran labor quedó disgregada al no ser capaz su hijo García Sánchez de dirigir
la herencia recibida, quedando ésta limitada a la propia Navarra, Por aquel entonces surgió en Aragón Alfonso I el
Batallador (1104-1134), rey capaz, que a pesar de las intrigas de su esposa,
la reina Urraca de Castilla, logró completar la unidad territorial de la
actual Navarra con la conquista de Tudela en 1119. Este monarca otorgó en
1117 un fuero a Tudela para impulsar su repoblación con francos y nativos,
fuero copiado del redactado para Sobrarbe, que
también sirvió de modelo al Fuero General de Navarra. En 1122 concedió,
asimismo, un fuero idéntico al de Estella a los
pobladores de Puente En 1132 Alfonso I donó a Al morir Alfonso 1 en 1134, el reino de Navarra recobró
su independencia con García Ramírez al frente, pero su expansión hacia el Sur
quedó frenada por las nuevas posesiones de Castilla y Aragón. Sancho el Sabio, que le sucedió en 1150, consiguió un
equilibrio político con sus dos contrincantes de Castilla y Aragón. Durante
su reinado se construyó el edificio que persiste del monasterio de Su hijo Sancho el Fuerte (1194-1234) se convirtió en
héroe de la cruzada contra el moro, al intervenir en la famosa batalla de Las
Navas de Tolosa. Durante su etapa se mandó
construir la colegiata de Tudela, que fue consagrada en 1204. Por aquellos
años, el estilo románico iba a ser rebasado al iniciarse en 1209 la
construcción de la iglesia para peregrinos en Roncesvalles,
de clara tendencia gótica, consagrada en 1219. Posiblemente, la iglesia de Larumbe fue edificada en ese mismo período. La citada
iglesia es la única porticada de estilo gótico existente en nuestro país que
más adelante describimos con mayor detalle. Parroquias porticadas
navarras. Gazolaz. Recorriendo la carretera de Estella a Pamplona, cruzamos el pueblo de Legarda, donde se hacen patentes los caracteres vascos de
sus viviendas. El pueblo, muy pintoresco, está emplazado sobre la ladera de
un cerro, componiendo un apretado recinto urbano. Pronto alcanzaremos la
cumbre del Puerto del Perdón, rodeado de jóvenes pinares repoblados. Al
descender, penetramos en lo que se ha dado en llamar El pueblo de Gazólaz es
reducido, con viviendas bien construidas en piedra que ostentan sobre sus
pórticos salientes escudos. Al penetrar en el pueblo desde el Sur, la carretera
bordea el frente Norte de la parroquia. Sobre el hastial se levanta un enorme
cuerpo rectangular que hace la función de torre y espadaña. Otro volumen se
adosa al muro Norte de la nave, cubriendo su perfil y gran parte de la
cabecera circular. Lo más sorprendente de esta iglesia queda oculto a nuestra
vista por ir adosado al paramento Sur, que se abre a una gran plaza
ajardinada. Su diseño es tan original y distinto al que habíamos admirado
hasta ese momento por tierras de Castilla, que precisamos reposar nuestro
ánimo para tratar de interpretar esta nueva modalidad de galería porticada.
van señalados por potentes machones que contrarrestan el empuje de la bóveda nervada interior. Retranqueados sobre el grueso espesor
del muro, se abren arcos de menor envergadura que gravitan sobre capiteles,
fustes dobles y un podio corrido. Todo el conjunto está bien proporcionado y
una vez que nos acomodamos a su fórmula arquitectónica, logra inspirar una
extraña emoción estética, que se refuerza ante la visión de la elegante
portada lateral, resuelta de forma tradicional para salvar el espesor del
muro con dos arquivoltas que arrancan de una imposta corrida, rematando
cuatro capiteles tallados con temas vegetales y figuras muy sencillas,
siguiendo las consignas del estilo cisterciense. La portada meridional de acceso a la galería se abre en
el tercer arco, empezando desde la cabecera. Arco que alberga en su interior
otros tres, con el central de mayores luces, para cubrir el acceso. Los dos
laterales, de menor desarrollo, se voltean sobre ábacos lisos y machones
prismáticos centrales, junto a pares de fustes coronados por capiteles en los
extremos. Nos espera al traspasar esta portada de la galería otra
nueva sorpresa, consistente en una espléndida bóveda de crucería apuntada,
compuesta de cuatro tramos separados por sólidos arcos fajones, también
apuntados, que descansan sobre capiteles corridos profusamente tallados y
seguidos por haces de columnas. Toda la escultura de la galería tiene un especial sabor
castellano. Unas torres esculpidas con cabezas humanas que asoman entre las
almenas recuerdan otra talla similar descrita en nuestro itinerario 1, al
visitar la galería de San Miguel. Un toro alargado y con extrañas alas
laterales va tallado sobre un capitel también corrido, acompañado por tres
extrañas figuras labradas en el capitel contiguo. A éste le sigue otro que
corona cuatro fustes del parteluz, en una de cuyas caras se representan las
torres moriscas antes citadas y una escena de un caballero acompañado por
personajes, que bien pudiera representar la entrada de Jesús en Jerusalén. Le
siguen otras figuras femeninas vestidas con típicas túnicas orientales. El
haz de capiteles contiguos se decora con pájaros y monstruos que recuerdan
los tallados en el claustro de Silos. Contrasta esa profusa decoración con la
aplicada a los capiteles muy estilizados y lisos situados también en el
interior de la galería y que responde al más depurado modelo cisterciense. Coincidiendo con la entrada meridional, y en su mismo
eje, se abre hacia la nave una espléndida puerta bajo triple arco volteado
sobre cimacios y capiteles profusamente labrados a base de temas vegetales,
espirales y entrelazas. Dos ménsulas talladas llevan reproducido un león
devorando a un individuo y la cabeza de un toro en la opuesta; sustentan
éstas un tímpano liso con crismón tallado y sobresaliente en su centro. Al traspasar esta puerta nos espera una nave única
cubierta por bóveda de medio cañón reforzada con dos macizos arcos fajones,
que arrancan de unas ménsulas salientes tratadas a modo de roleos cordobeses. El contraste de esa sencilla bóveda románica primitiva
con los cuatro tramos nervados de la galería nos
inclina a sugerir dos etapas constructivas en esa parroquia, una del siglo
XI, que incluye el cuerpo de la iglesia, y otra de finales del XII o inicios
del XIII para la galería exterior. Tanto la nave como la galería se cubren con lajas
pizarrosas que dan un acusado carácter nórdico a ese monumento. Parroquias porticadas
navarras. Larumbe. Desde Gazólaz nos dirigimos
hacia Cizur-Mayor, pueblo muy rico y lleno de vida.
A poca distancia se empalma con la carretera de Estella
a Pamplona, cuyos arrabales se inician en seguida. Para evitar penetrar en
esta última población, se sigue una avenida de circunvalación que se dirige
hacia Irurzun y San Sebastián. El camino discurre por el valle del río Araquil, cuyo paisaje se hace cada vez más frondoso.
Paulatinamente, el valle se va estrechando entre dos alineaciones de montaña
con mediana altura. Las laderas de la cadena meridional son mas jugosas por
cubrirse de bosques en los que alternan pinos, robles y hayas. La vertiente
opuesta dispone de pinares espaciados entre terrenos de labor. Los pueblos
situados sobre las laderas orientadas al Sur son muy pintorescos y conservan
su carácter vasco a base de edificios construidos con buena piedra. Recorridos unos Nos hallamos ante una iglesia románica de nave única y
cabecera semicircular reforzada con potentes contrafuertes. Sobre el hastial
se eleva un cuerpo rectangular que recuerda el de Gazólaz,
con dos vanos para alojar campanas. Lo más sorprendente de esta parroquia es
su galería porticada gótica, abierta sobre el costado Sur de la nave y
construida, sin duda, en época mucho más tardía que el cuerpo de la iglesia. Recuerda, por su traza gótico-románica, a la iglesia del
Barrio o Burgo de San Saturnino (San Cernin) en
Pamplona, levantada a finales del siglo XIII. Dicho burgo fue creado por
francos emigrados a Navarra para comerciar y abastecer a los peregrinos que
se dirigían hacia Santiago de Compostela. La gracia esbelta y apuntada de los cuatro vanos,
partidos en su interior por otros dos arcos también ojivales que gravitan
sobre columnas centrales y podio corrido, completados, además, por rosetón
calado central de cuatro lóbulos, provoca un mayor contraste entre la
espiritualidad gótica incipiente y el macizo y tosco cuerpo de la nave con su
torre que destaca dominando la galería. Los cuatro vanos quedan separados por potentes machones
salientes y lisos, de tosca factura, construidos para contrarrestar el empuje
de la bóveda ojival interior. Solución poco afortunada que se hace más
patente al contrastar con la grácil figura de los ventanales góticos. Es lástima que el primer vano, empezando por la cabecera
de la iglesia, fuera rasgado para utilizar lo como segundo acceso, eliminando
el podio y mainiel central. La cornisa descansa sobre canecillos tallados de curiosa
factura. Tanto éstos como los capiteles de los cuatro vanos conservan en su
labra rasgos típicos románicos. Su abundante decoración se extiende hacia el
interior de la galería, como en Gazólaz, exhibiendo
reproducciones de Cuadrúpedos que ocupan varios espacios. En los capiteles de
los arcos extremos destacan unas tallas con escenas de la vida de Cristo,
tales como Al traspasar la elegante portada gótica, llama la
atención la bóveda de crucería apuntada de menor envergadura que en Gazólaz, que Cubre la galería. Las nerviaciones
descansan sobre el muro de la nave en unas ménsulas voladas talladas con
mascarones burlescos. Los capiteles de los vanos y remates de las nerviaciones son muy interesantes, con una representación
de Es indudable que influencias francesas, dada la íntima
relación que tuvo Navarra con ese país en Parroquias porticadas
navarras. Eusa. Nos queda por visitar la galería románica, adosada a la
parroquia de San Esteban, en el pueblecito de Eusa,
que por su estilo la consideramos obra de finales del XII. Desde Pamplona nos dirigimos en dirección a Elizondo y al Puerto de Velate
próximo a la frontera. Se alcanza pronto el pueblo de Oricain,
a cuya salida giramos a la izquierda para seguir una comarcal en dirección a Berriosuso, según puede leerse en un indicador. Recorrido
un corto trecho, se cruza el río Ulzama y en
seguida a la derecha surge el pequeño caserío de EUSA, dominado por la parroquia,
emplazada en San Esteban se compone de nave única, torre rectangular
centrada sobre la cara Norte de la nave y ábside cuadrado. Destaca en el
frente Sur la galería románica con siete vanos incluido el de acceso, de
mayor desarrollo, que recuerda a otras castellanas ya descritas. Es lástima
que la perfecta alineación de los seis arcos de medio punto, cabalgando sobre
capiteles de talla cisterciense y sencillos gruesos fustes, quede
interrumpida por un machón que no tiene justificación, al estar la
galería-Cubierta con vigas de madera. La portada meridional sobre cuerpo
saliente, se abre bajo tres arquivoltas ligeramente apunta- das con corte en
arista y trasdosada la primera, por imposta de tacos que enlaza con el remate
de los arcos y pilares de sustentación. Toda la cornisa del tejado que cubre la galería,
protegida por clásica teja árabe, ha sido recrecida dejando aislados y sin
función los sencillos modillones que persisten sustentando una imposta a
bisel. En el tramo que cubre la saliente portada se pueden admirar tres
curiosos canecillos tallados con carátulas y dos personajes estrechamente
abrazados. Sobre el frente a saliente de la galería se abre otro
acceso más perfilado y de mejor factura. Este se trasdosa por arquivolta de
billetes que gravita sobre impostas con cabezas de diamante finamente
talladas. El tímpano que completa la entrada se decora con un crismón
central, tallado con maestría en relieve e inscrito en un círculo perfecto.
Dicho tímpano descansa sobre ménsulas rematadas con roleos curvos dispuestos
escalonadamente, que recuerdan los cordobeses. Vistos los capiteles de la arquería (foto 112), se
aprecia su voluminosa disposición con talla muy elemental, a base de
incisiones curvas, ángulos rematados por volutas y cruces de Malta
interpuestas. En uno de ellos se representan cabezas humanas que sustituyen a
las volutas; en otros unas bolas resuelven esa solución ornamental. La galería protege una amplia portada románica de acceso
a la nave, bajo tres arquivoltas baquetonadas con
algunas molduras intercaladas, que gravitan sobre salientes impostas,
seguidas de capiteles y fustes. Los elementos decorativos esculpidos en los
capiteles recuerdan a los de la galería por su sobriedad, aunque aquí las
volutas se rematan en bolas y corazones. Uno de los capiteles exhibe un mascarón y figuras humanas. Sobre la clave de la
arquivolta central destaca un sencillo crismón inscrito en un círculo. En el interior sorprende el tramo central de la nave,
donde se dibuja un ensayo de crucero con dos edículos de distinta
profundidad. Estos seudobrazos recuerdan a los
existentes en el monasterio románico de Rodilla, cerca de Burgos.
Eusa (Acceso, general y detalle)
Larumbe
Gazolaz |
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