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Clase de Oclumancia
Otra dichosa clase con Snape, no podía ser peor. El hombre se complacía en
penetrar su mente una y otra vez haciéndole ver sus recuerdos más dolorosos.
Si al menos un día para variar le penetrase algo que no fuera la mente, porque
tenía que confesarse a si mismo que ese hombre no estaba nada pero que nada mal.
Nunca agradecería lo suficiente a Dobby las fotos realizadas a Snape mientras se
duchaba. Habían ocupado enseguida un lugar preferente en su particular colección
de posibles conquistas.
Llamó a la puerta y como siempre esperó a que con mala cara su profesor le
abriese.
- Señor Potter como siempre tarde, pase quue vamos a empezar.
- ¿Así sin preparación ni nada? ¿Al menos no me negará unos preliminares?
- No intente pasarse de listo conmigo porqque no lo logrará.
- Como usted quiera.
El hechizo impactó en Harry y este comenzó a ver el constante desfile de
imágenes, pero todo se detubo en una: Draco y Él en la sala de los menesteres.
Abrazandose, tocandose, besandose. Los dos desnudos rozando sus excitaciones.
Este no era un mal recuerdo, definitivamente, pensó Harry.
Cuando todo terminó Snape se encontraba de rodillas con la varita caída y
mirando a Harry como si no se creyese todo lo que acababa de ver.
- Es real. – Susurró el Gríffindor en su ooído. – Me he acostado con tu querido
ahijado.
Severus seguía en el mismo estado mientras Harry daba vueltas a su alrededor.
- Le he acariciado en rincones que nadie hhabía tocado. Ha sido mío y solo mío y
lo ha disfrutado. ¿Te gusta lo que te digo? ¿Te excita saber lo que ocurrió? ¿O
te excita más saber que él hará todo lo que yo diga? Si, todo, si le pido que
entre aquí y se desnude delante tuya lo hará ¿Te gustaría? Se que si. Conozco
ese pequeño secreto tuyo.
La respiración de Severus se había acelerado, ese odioso Potter lo estaba
retando, y a la vez lo esta excitando como nadie antes. Jamás pensó que el
niñito de oro tuviese esas inclinaciones y menos con Draco, su ahijado, pero a
la vez el objeto de sus fantasías. Estaba enfurecido, quería hacerle pagar.
Con un grito de rabia se arrojó sobre el Griffindor cayendo ambos al suelo y con
un beso furioso profanó sus labios. Tratando de llegar hasta el fondo de su
alma. Al instante pudo entrar en la húmeda cavidad y dominar al engreído
muchacho. Aun dentro del beso notó que hábiles manos le despojaban de las ropas
explorando lo que nadie en mucho tiempo había tocado.
Incorporándose desgarró la túnica de Harry y la camisa, dejando solo jirones
mientras el cuerpo bajo él se retorcía buscando el malsano placer de ser
sometido por el mago mayor, sin contemplaciones. Las manos bruscamente recorrían
la piel dejando rojas marcas que luego los dientes acentuaban.
Los pantalones eran un estorbo que pronto desapareció dejándolo a ambos en ropa
interior. Severus trataba de dominar al chico, y él quería ser dominado. Las
erecciones ya prominentes se restregaban a través de la ropa, la de Severus con
un gran tamaño que estaba enloqueciendo de anticipación a Harry.
En un segundo las tornas cambiaron y el niño que vivió quedó arriba. Mirando a
su profesor con un deje de rebeldía arañó su pecho y lamió las marcas dejadas,
mordisqueó los pezones hasta hacerle gritar y enfurecerse. Deseaba ser tomado de
forma brusca, sin reparos, y para ello tenía que llevar al hombre hasta su
última resistencia, dejarlo sin control, el dolor era el camino, dolor que se
confunde con placer cruzando la fina frontera que los separa, sin dejar nunca de
ser placentero.
Se puso de pie arrojando su última prenda y Severus le imitó. Con un beso brusco
volvió a profanar su boca tratando de transmitir en el beso esa rabia que Harry
le producía, y con un empujón lo estrelló contra el escritorio obligándolo a
ponerse de espaldas e inclinado sobre la superficie. Se deleitó recorriendo con
una mano su espalda, sus nalgas, mientras la otra sujetaba las muñecas de Harry
fuertemente contra la madera.
Introdujo un dedo en su interior y bruscamente lo movió, sin dar tiempo a nada
lo acompañó un segundo y un tercero y hasta un cuarto dedo. No es que el chico
de oro necesitase estar preparado, había tenido muchas relaciones y lo
suficientemente a menudo, pero Severus aun conservaba algo de control, aunque
estaba próximo a perderlo. Harry solo quería sentirle dentro, con fuerza, con
violencia, despertando en él el dolor que camina dado de la mano del placer más
extremo.
Finalmente los retiró sustituyéndolos por su enorme erección y se introdujo de
una sola envestida y con la puntería que dan los años arrancó ya el primer
gemido de placer de Harry. Continuó con las envestidas de forma brusca pero aun
controlada.
- Más fuerte, dame más. No me voy a romperr Severus, quiero que me des duro. ¿O
es que ya no puedes?
Esto último encendió al hombre que decidió darle una buena lección. Aumentó su
ritmo esperando que Harry claudicase y le pidiese que fuese menos brusco. Pero
en lugar de eso el condenado muchacho seguía retorciéndose de placer y pidiendo
más.
Con una última envestida se vino derramándose dentro de él, a la vez que el
Griffindor. Salió de él y agotado se dejó caer al suelo con una sonrisa de
satisfacción al saber que había dado una lección al engreído de Potter. Pero la
sonrisa se le fue de la cara cuando vio al otro sonreír mientras recogía su ropa
sin hacer el más mínimo gesto de dolor.
Le había derrotado, había logrado lo que quería y ahora se marchaba, dejando a
su victima tirado en el suelo tratando de asimilar lo que había pasado.
Cuando la rabia se había ido Severus al fin fue consciente de lo que había
hecho, podrían expulsarle por ello, un profesor no podía relacionarse
físicamente con un alumno, por mucho que el alumno lo provocase. Había caído en
el juego y ahora siempre sería su esclavo si quería que todo quedase en
silencio.
Otra vez se había dejado humillar por un Potter, ese chico era astuto tendría
que haber sido una serpiente.
Harry mientras tanto caminaba tranquilo hacia su sala común, realmente las
pociones anestesiantes que Hermione había creado eran una maravilla, evitaban en
gran medida el dolor y dejaban solo el placer, además de facilitar la
recuperación del lugar dañado. Un par de días sin actividad en la zona y estaría
perfectamente. Desde luego era una experiencia que tendría que repetir, ese
hombre enojado era un volcán.
A la mañana siguiente Snape desayunaba en la mesa de profesores cuando una
lechuza del colegio se paró delante de él con una nota
A las 11 en tu despacho, estate solo, si no quieres que alguien se entere de
lo de anoche.
H.P.
Había comenzado el juego y Harry nunca sería la presa.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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