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Draco Arrodillado
Eran Vacaciones de navidad y muy pocos estudiantes permanecían en el Colegio, de
hecho hasta Ron y Hermione se encontraban fuera esta vez. Llevaba unos días muy
aburrido, porque a excepción de dos niños de primero tenía la torre de
Griffindor para él solo.
Un paseo no le vendría mal para despejarse, y además había pocas posibilidades
de chocar con presencias no deseadas, Umbrige se encontraba en el ministerio, y
a esta hora los profesores probablemente tenían reunión. Al doblar un pasillo
creyó ver una sombra y se volvió, pero nada, unos pasos después oyó algo, pero
seguía sin haber nadie. Se puso a andar con el mismo aire distraído pero girando
por lugares complicados, para ver si acertaba a ver a su misterioso perseguidor.
En uno de los pasillos le pareció ver un pelo rubio muy claro escondiéndose.
Draco, quien sino. Ese pelo y el aroma inconfundible a menta que percibió hace
un rato eran únicos, y él sabía a quien pertenecían.
Jugaría con él un rato más, poco a poco le fue conduciendo hacia la sala de los
menesteres, ya lo tenía todo pensado. Una cama de matrimonio en el centro de la
sala, una cálida chimenea. Pero no espera, mejor, porque no un paisaje que
asemejase el bosque prohibido. Era su mayor fantasía desde que en primero
cumplieron un castigo juntos en el bosque. Coger a Draco y aprisionarle contra
un árbol mientras le besaba apasionadamente.
La tela del pantalón ya comenzaba a evidenciar los pensamientos que le habían
asaltado, pero aun tenía que asegurarse que Malfoy no se le escapase. Al girar
en el próximo corredor, ya cerca de su destino se ocultó tras una estatua.
Draco asustado corrió a ver si lo veía, intentando ver por donde se había ido en
ese aparentemente callejón sin salida. Porque ni una puerta se veía (aun) ni
ninguna posible salida.
Harry salió y sin dar tiempo a Draco a reaccionar lo colocó de cara a la pared,
sujetando sus manos. Introdujo una pierna entre las suyas restregandola contra
el trasero del chico y haciendo a la vez que su parte delantera rozase la pared.
- Harry…por favor suéltame, no voy a hacerrte nada, en serio.
- Ya y yo tengo que creerte. ¿Además quiénn te ha dicho que puedes llamarme
Harry? - Dijo aguantándose las ganas de besar al impresionante rubio que tenía
atrapado.
- Puedes quitarme la varita si quieres. ¿YY cómo quieres que te llame? ¿Potter?
- Llámame amo. – Concluyó mientras comenzaaba a buscar la varita, por debajo del
uniforme, metiendo su mano bajo la camisa, acariciando sus botones rosados y
encontrándola más abajo, después de la suave piel del vientre.
- H..a..r..r..y
- Shh, te he dicho que me llames amo. Y soolo hablarás cuando yo te lo ordene. Es
extraña tu varita esclavo, se endurece al contacto con mi mano.
Draco solo acertaba a gemir mientras hábilmente Harry recorría su dureza con la
mano, pegándose más al cuerpo de él para permitirle sentir su creciente
erección. Con un gemido más fuerte Draco se vino en la mano de Harry.
- Creí que no te había dado permiso para hhacer eso esclavo.
- Lo siento amo, pero prometo compensaros.. – Dijo Draco aun entre espasmos.
- Eso espero, esclavo, eso espero. Síguemee.
Y de la mano lo condujo dócilmente a la sala de los menesteres. Draco aun
aturdido por lo que acababa de pasar se dejó llevar, de todas formas no se
habría resistido demasiado, sus hormonas le estaban pidiendo a gritos dejarse
llevar por Harry y sabía que hacerlas caso podía ser muy placentero. A la mierda
el orgullo, si lo complacía totalmente es posible que Harry le dejase
intercambiar los papeles alguna vez. Y verse sometido por el chico dorado era
algo que en el fondo, muy en el fondo deseaba.
Cuando vio el escenario ante él no pudo más que estremecerse y no precisamente
de placer.
-¿Dónde…estamos?
- En la sala de los menesteres. Esta sala toma la apariencia de lo que quieras
según tus necesidades.
- ¿Y porqué el bosque prohibido? – Pregunttó algo más tranquilo.
- Porque aquí cumplimos nuestro primer casstigo juntos, y quiero cumplir la
fantasía que entonces no me fue posible. Desvístete esclavo.
- Si amo.
- Así me gusta, sigue así. Eso también. Tee quiero solo con tu piel. – Dijo Harry
mientras comenzaba a acariciarse por encima de la tela del pantalón. Y cuando
terminó Draco de Desvestirse le dijo. – Ahora quitame la ropa, pero despacio.
Draco ya desnudo se acercó a Harry y situándose detrás de él pasó sus brazos por
encima de los hombros para desabrocharle la corbata, restregando su piel desnuda
contra Harry. Después se situó delante y lentamente le desabrochó uno a uno los
botones, procurando pellizcar la sensible piel en el proceso y sin dejar de
mirar las brillantes esmeraldas del rostro del chico dorado. Algo debajo de los
pantalones de Harry comenzaba a clamar por su liberación, pero Draco continuó
tortuosamente lento, tal como su amo le había ordenado. Harry con el tiempo
aprendió que cuanto más tardase en llegar el orgasmo más intensa sería la
experiencia, así que disfrutó de la lenta tortura poniendo todos sus sentidos en
Draco.
Cuando todos los botones estuvieron desabrochados Draco retiró la camisa de
Harry y fue besando levemente una a una las rojizas marcas que sus pellizcos
habían dejado en la piel. Con manos temblorosas a causa de la excitación que
volvía a hacerse patente en él una vez más y que ahora no había forma de
disimular desabrochó el botón del pantalón y bajó lentamente la cremallera,
frotando en el proceso la dureza de Harry. Terminó de retirarle los pantalones y
se arrodilló para quitarle también los zapatos y calcetines, quedando solo en
calzoncillos.
Entonces Draco contempló el dulce que trataba de escaparse de su prisión de tela
y relamiéndose los labios comenzó a delinearlo con ellos a través ella. Harry
gimió intensamente y tuvo que apoyarse en un tronco cercano. Draco aprobechó
para quitarle la última prenda de ropa y comenzar el trabajo con su boca, de
nuevo.
- Sigue Draco…así, sigue… - Gemía Harry siin poder contenerse. - ¡Por Merlin
Draco! ¿Dónde has aprendido a hacer eso?
Draco miraba directamente a los ojos a su amo mientras con los labios y la
lengua jugaba con su excitación. Primero delineaba todo con la lengua,
recorriendo especialmente la punta, jugando a intentar introducirla por el
diminuto agujero. Luego la introducía completa en su boca un rato, para sacarla,
besar la punta y volver a meterla en su boca, y vuelta a empezar. Mientras su
mano acariciaba los testículos ya a punto de reventar de Harry. Se estaba
clavando las piedras y raíces del suelo en las rodillas, pero era un pequeño
precio por ver la cara de placer de Harry mientras le atendía.
Harry comenzó a mover la cadera para introducirse más al fondo en la boca de
Draco, pero este que lo veía venir siguió con su juego prolongando un poco más
la sensación. Al final Harry se vino en la boca de Draco que lo tragó todo.
El chico dorado agarró del pelo a su esclavo y lo obligó a levantarse para
besarlo con fuerza y probar su propio sabor.
- Eso ha sido increíble exclavo. Ahora te recompensaré por ello.
Lo guió a un claro de césped y le pidió que se tumbase, se colocó entre sus
piernas y se inclinó hasta él para recorrer su pecho con manos y labios,
dedicando especial atención a los dos sensibles botones rosados que sobresalían
en la pálida piel. Lamió, besó y mordisqueó desde el cuello a la cintura y de
nuevo le besó en los labios, comenzando de nuevo su húmedo camino. Agarrándolo
de los Hombros Draco invirtió las posiciones. Y antes de comenzar su propio
reguero de caricias preguntó:
- ¿Puedo amo? – Harry simplemente asintió,, claramente complacido con el trabajo
de su esclavo.
Draco entonces comenzó por besarle un pezón, mordisqueando la suave piel,
calmándolo con su lengua y aspirando con los labios, mientras sus manos se
posicionaban en el otro pezón y en la dureza de Harry que había vuelto a
despertar. Cambió las posiciones y ahora fue el otro pezón el que fue mordido,
lamido y aspirado por la hábil boca del angel rubio. Y una vez hecho esto el
resto del cuerpo recibió parecidas atenciones, deteniéndose especialmente en el
cuello y en el lóbulo de la oreja. Para ese momento el cuerpo de Harry estaba
totalmente excitado, al igual que el de Draco, y listo de nuevo para lo que
fuese que tuviese que pasar.
Harry intercambió de nuevo las posiciones y levantó las piernas de Draco hasta
sus hombros, sujetándolas ahí, para tener mejor acceso a la entrada del cuerpo
de Draco que deseaba tomar. Suavemente besó la zona y fue introduciendo su
lengua, jugando con las sensaciones que esto provocaba en Draco. Delineó el
perímetro y la introdujo entera, moviéndola en círculos, volvió va sacarla y se
introdujo de nuevo, poseyéndole con ella y lubricándolo con su saliva para lo
que vendría después.
Abandonó la zona ocasionando un gemido de frustración de Draco, que apagó con
sus labios en un apasionado beso, a la vez que un dedo travieso remplazaba a la
lengua en la preparación. A ese dedo siguió otro al instante, pues la lengua
había hecho muy bien su trabajo, alcanzando juntos el punto sensible del rubio
que gimió y se arqueó aun bajo el beso de Harry. El tercer dedo no se hico
esperar y pronto Draco estuvo totalmente preparado.
El abandono de los dedos y el fin del beso dejaron a Draco muy frustrado, pero
esto se acabó cuando de una sola envestida Harry se introdujo en él enviándole
pequeñas descargas eléctricas por toda la columna. Esperó a que Draco se
acostumbrase a la invasión antes de comenzar a moverse con dulzura. Acariciando
a su vez la excitación de Draco.
- Más por favor….más…más rápido – Pedía Drraco.
- ¿Quieres que sea más rudo contigo rubitoo?
- Si ….así …sí….Harry… - Gimió cuando el cchico dorado aumentó el ritmo.
- Te dije que no me llamases Harry, para tti soy tu amo, ahora tendré que
castigarte. – Dijo aumentando la fuerza de las envestidas, lo cual era
precisamente lo que hacía enloquecer al rubio. – Te gusta duro ¿Verdad esclavo?
Quieres que tu amo lo haga más fuerte.
- Si…por favor… si…si – Exclamó mientras HHarry envestía con mayor fuerza aun
golpeando su próstata una y otra vez.
Con una envestida más fuerte que las demás Harry se derramó en el interior de
Draco, haciéndolo este a continuación entre ambos cuerpos. Rendidos por el
cansancio cayeron al suelo.
- Esto… habrá…que…repetirlo – Logró decir Draco con la respiración agitada.
- No tengo costumbre de acostarme dos vecees con la misma persona, pero contigo
podría hacer una excepción, eres extraordinariamente bueno.
Después de esto Harry besó a Draco y alcanzando su varita lanzó hechizos
limpiadores sobre ambos, vistiéndose a continuación con otro hechizo. Ya según
salía de la sala dijo a Draco que seguía tumbado en el césped tratando de
normalizar sus latidos.
- Te buscaré yo, no me busques.
Y se marchó dejando a un agitado rubio pendiente de que Harry volviese a
acordarse de él.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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