Titulo: Las Aventuras Eróticas de Harry Potter

Clasificación : NC-17

Comentarios: Esto se sitúa antes de la historia con los gemelos, y en el capítulo anterior se hace una ligera referencia. Ahora sabréis a que se refería Harry cuando hablaba de que Draco se había rendido a sus encantos.

Por supuesto cambiaré un poco algunos datos del quinto libro, nada importante pero lo aviso por las puristas. A mi sinceramente me da igual quien se quedó en Howarts en realidad esas navidades, pero me apetece ponerlo así para que el encuentro de estos personajes sea más privado. No creo que les apeteciese tener mirones (aunque Snape estaría bien de mirón, guardaré la idea para otro capítulo), definitivamente, aquí los únicos mirones los elijo yo y no la casualidad, así que estas navidades quitamos a casi todo el colegio de por medio y mucho mejor. Espero que no os parezca mal.


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Draco Arrodillado



Eran Vacaciones de navidad y muy pocos estudiantes permanecían en el Colegio, de hecho hasta Ron y Hermione se encontraban fuera esta vez. Llevaba unos días muy aburrido, porque a excepción de dos niños de primero tenía la torre de Griffindor para él solo.

Un paseo no le vendría mal para despejarse, y además había pocas posibilidades de chocar con presencias no deseadas, Umbrige se encontraba en el ministerio, y a esta hora los profesores probablemente tenían reunión. Al doblar un pasillo creyó ver una sombra y se volvió, pero nada, unos pasos después oyó algo, pero seguía sin haber nadie. Se puso a andar con el mismo aire distraído pero girando por lugares complicados, para ver si acertaba a ver a su misterioso perseguidor.

En uno de los pasillos le pareció ver un pelo rubio muy claro escondiéndose. Draco, quien sino. Ese pelo y el aroma inconfundible a menta que percibió hace un rato eran únicos, y él sabía a quien pertenecían.

Jugaría con él un rato más, poco a poco le fue conduciendo hacia la sala de los menesteres, ya lo tenía todo pensado. Una cama de matrimonio en el centro de la sala, una cálida chimenea. Pero no espera, mejor, porque no un paisaje que asemejase el bosque prohibido. Era su mayor fantasía desde que en primero cumplieron un castigo juntos en el bosque. Coger a Draco y aprisionarle contra un árbol mientras le besaba apasionadamente.

La tela del pantalón ya comenzaba a evidenciar los pensamientos que le habían asaltado, pero aun tenía que asegurarse que Malfoy no se le escapase. Al girar en el próximo corredor, ya cerca de su destino se ocultó tras una estatua.

Draco asustado corrió a ver si lo veía, intentando ver por donde se había ido en ese aparentemente callejón sin salida. Porque ni una puerta se veía (aun) ni ninguna posible salida.

Harry salió y sin dar tiempo a Draco a reaccionar lo colocó de cara a la pared, sujetando sus manos. Introdujo una pierna entre las suyas restregandola contra el trasero del chico y haciendo a la vez que su parte delantera rozase la pared.
- Harry…por favor suéltame, no voy a hacerrte nada, en serio.
- Ya y yo tengo que creerte. ¿Además quiénn te ha dicho que puedes llamarme Harry? - Dijo aguantándose las ganas de besar al impresionante rubio que tenía atrapado.
- Puedes quitarme la varita si quieres. ¿YY cómo quieres que te llame? ¿Potter?
- Llámame amo. – Concluyó mientras comenzaaba a buscar la varita, por debajo del uniforme, metiendo su mano bajo la camisa, acariciando sus botones rosados y encontrándola más abajo, después de la suave piel del vientre.
- H..a..r..r..y
- Shh, te he dicho que me llames amo. Y soolo hablarás cuando yo te lo ordene. Es extraña tu varita esclavo, se endurece al contacto con mi mano.

Draco solo acertaba a gemir mientras hábilmente Harry recorría su dureza con la mano, pegándose más al cuerpo de él para permitirle sentir su creciente erección. Con un gemido más fuerte Draco se vino en la mano de Harry.

- Creí que no te había dado permiso para hhacer eso esclavo.
- Lo siento amo, pero prometo compensaros.. – Dijo Draco aun entre espasmos.
- Eso espero, esclavo, eso espero. Síguemee.

Y de la mano lo condujo dócilmente a la sala de los menesteres. Draco aun aturdido por lo que acababa de pasar se dejó llevar, de todas formas no se habría resistido demasiado, sus hormonas le estaban pidiendo a gritos dejarse llevar por Harry y sabía que hacerlas caso podía ser muy placentero. A la mierda el orgullo, si lo complacía totalmente es posible que Harry le dejase intercambiar los papeles alguna vez. Y verse sometido por el chico dorado era algo que en el fondo, muy en el fondo deseaba.

Cuando vio el escenario ante él no pudo más que estremecerse y no precisamente de placer.

-¿Dónde…estamos?
- En la sala de los menesteres. Esta sala toma la apariencia de lo que quieras según tus necesidades.
- ¿Y porqué el bosque prohibido? – Pregunttó algo más tranquilo.
- Porque aquí cumplimos nuestro primer casstigo juntos, y quiero cumplir la fantasía que entonces no me fue posible. Desvístete esclavo.
- Si amo.
- Así me gusta, sigue así. Eso también. Tee quiero solo con tu piel. – Dijo Harry mientras comenzaba a acariciarse por encima de la tela del pantalón. Y cuando terminó Draco de Desvestirse le dijo. – Ahora quitame la ropa, pero despacio.

Draco ya desnudo se acercó a Harry y situándose detrás de él pasó sus brazos por encima de los hombros para desabrocharle la corbata, restregando su piel desnuda contra Harry. Después se situó delante y lentamente le desabrochó uno a uno los botones, procurando pellizcar la sensible piel en el proceso y sin dejar de mirar las brillantes esmeraldas del rostro del chico dorado. Algo debajo de los pantalones de Harry comenzaba a clamar por su liberación, pero Draco continuó tortuosamente lento, tal como su amo le había ordenado. Harry con el tiempo aprendió que cuanto más tardase en llegar el orgasmo más intensa sería la experiencia, así que disfrutó de la lenta tortura poniendo todos sus sentidos en Draco.

Cuando todos los botones estuvieron desabrochados Draco retiró la camisa de Harry y fue besando levemente una a una las rojizas marcas que sus pellizcos habían dejado en la piel. Con manos temblorosas a causa de la excitación que volvía a hacerse patente en él una vez más y que ahora no había forma de disimular desabrochó el botón del pantalón y bajó lentamente la cremallera, frotando en el proceso la dureza de Harry. Terminó de retirarle los pantalones y se arrodilló para quitarle también los zapatos y calcetines, quedando solo en calzoncillos.

Entonces Draco contempló el dulce que trataba de escaparse de su prisión de tela y relamiéndose los labios comenzó a delinearlo con ellos a través ella. Harry gimió intensamente y tuvo que apoyarse en un tronco cercano. Draco aprobechó para quitarle la última prenda de ropa y comenzar el trabajo con su boca, de nuevo.

- Sigue Draco…así, sigue… - Gemía Harry siin poder contenerse. - ¡Por Merlin Draco! ¿Dónde has aprendido a hacer eso?

Draco miraba directamente a los ojos a su amo mientras con los labios y la lengua jugaba con su excitación. Primero delineaba todo con la lengua, recorriendo especialmente la punta, jugando a intentar introducirla por el diminuto agujero. Luego la introducía completa en su boca un rato, para sacarla, besar la punta y volver a meterla en su boca, y vuelta a empezar. Mientras su mano acariciaba los testículos ya a punto de reventar de Harry. Se estaba clavando las piedras y raíces del suelo en las rodillas, pero era un pequeño precio por ver la cara de placer de Harry mientras le atendía.

Harry comenzó a mover la cadera para introducirse más al fondo en la boca de Draco, pero este que lo veía venir siguió con su juego prolongando un poco más la sensación. Al final Harry se vino en la boca de Draco que lo tragó todo.

El chico dorado agarró del pelo a su esclavo y lo obligó a levantarse para besarlo con fuerza y probar su propio sabor.

- Eso ha sido increíble exclavo. Ahora te recompensaré por ello.

Lo guió a un claro de césped y le pidió que se tumbase, se colocó entre sus piernas y se inclinó hasta él para recorrer su pecho con manos y labios, dedicando especial atención a los dos sensibles botones rosados que sobresalían en la pálida piel. Lamió, besó y mordisqueó desde el cuello a la cintura y de nuevo le besó en los labios, comenzando de nuevo su húmedo camino. Agarrándolo de los Hombros Draco invirtió las posiciones. Y antes de comenzar su propio reguero de caricias preguntó:

- ¿Puedo amo? – Harry simplemente asintió,, claramente complacido con el trabajo de su esclavo.

Draco entonces comenzó por besarle un pezón, mordisqueando la suave piel, calmándolo con su lengua y aspirando con los labios, mientras sus manos se posicionaban en el otro pezón y en la dureza de Harry que había vuelto a despertar. Cambió las posiciones y ahora fue el otro pezón el que fue mordido, lamido y aspirado por la hábil boca del angel rubio. Y una vez hecho esto el resto del cuerpo recibió parecidas atenciones, deteniéndose especialmente en el cuello y en el lóbulo de la oreja. Para ese momento el cuerpo de Harry estaba totalmente excitado, al igual que el de Draco, y listo de nuevo para lo que fuese que tuviese que pasar.

Harry intercambió de nuevo las posiciones y levantó las piernas de Draco hasta sus hombros, sujetándolas ahí, para tener mejor acceso a la entrada del cuerpo de Draco que deseaba tomar. Suavemente besó la zona y fue introduciendo su lengua, jugando con las sensaciones que esto provocaba en Draco. Delineó el perímetro y la introdujo entera, moviéndola en círculos, volvió va sacarla y se introdujo de nuevo, poseyéndole con ella y lubricándolo con su saliva para lo que vendría después.

Abandonó la zona ocasionando un gemido de frustración de Draco, que apagó con sus labios en un apasionado beso, a la vez que un dedo travieso remplazaba a la lengua en la preparación. A ese dedo siguió otro al instante, pues la lengua había hecho muy bien su trabajo, alcanzando juntos el punto sensible del rubio que gimió y se arqueó aun bajo el beso de Harry. El tercer dedo no se hico esperar y pronto Draco estuvo totalmente preparado.

El abandono de los dedos y el fin del beso dejaron a Draco muy frustrado, pero esto se acabó cuando de una sola envestida Harry se introdujo en él enviándole pequeñas descargas eléctricas por toda la columna. Esperó a que Draco se acostumbrase a la invasión antes de comenzar a moverse con dulzura. Acariciando a su vez la excitación de Draco.

- Más por favor….más…más rápido – Pedía Drraco.
- ¿Quieres que sea más rudo contigo rubitoo?
- Si ….así …sí….Harry… - Gimió cuando el cchico dorado aumentó el ritmo.
- Te dije que no me llamases Harry, para tti soy tu amo, ahora tendré que castigarte. – Dijo aumentando la fuerza de las envestidas, lo cual era precisamente lo que hacía enloquecer al rubio. – Te gusta duro ¿Verdad esclavo? Quieres que tu amo lo haga más fuerte.
- Si…por favor… si…si – Exclamó mientras HHarry envestía con mayor fuerza aun golpeando su próstata una y otra vez.

Con una envestida más fuerte que las demás Harry se derramó en el interior de Draco, haciéndolo este a continuación entre ambos cuerpos. Rendidos por el cansancio cayeron al suelo.

- Esto… habrá…que…repetirlo – Logró decir Draco con la respiración agitada.
- No tengo costumbre de acostarme dos vecees con la misma persona, pero contigo podría hacer una excepción, eres extraordinariamente bueno.

Después de esto Harry besó a Draco y alcanzando su varita lanzó hechizos limpiadores sobre ambos, vistiéndose a continuación con otro hechizo. Ya según salía de la sala dijo a Draco que seguía tumbado en el césped tratando de normalizar sus latidos.

- Te buscaré yo, no me busques.

Y se marchó dejando a un agitado rubio pendiente de que Harry volviese a acordarse de él.
 

¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸

   

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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