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Jugando con los gemelos
Este año Harry estaba pasando la mayor parte del verano en la Madriguera, con la
familia de Ron, pero sin Percy ni los dos mayores que andaban trabajando para la
orden del Fenix. También estaba con ellos como casi siempre Hermione.
Era el día su cumpleaños y lo habían cerebrado todos juntos, pero después el
señor y la señora Weasley habían marchado a una reunión de la orden, y tardarían
un par de días en volver. Por otro lado Ginny se fue a casa de su amiga Luna por
unos días. Así que estaban los tres inseparables amigos a cargo de los gemelos,
aunque la señora Weasley en el fondo sabía que era Hermione la que se haría
cargo de todo, al ser la más responsable.
Ron estaba muy nervioso, hace tiempo que él y Hermione estaban saliendo, pero
nunca había tenido una oportunidad como la de esta noche para estar juntos. Ya
lo había hablado con Harry y a este no le importó dejarles el cuarto libre, él
dormiría en la habitación de Percy.
Después de la cena se encontraban todos sentados en la sala, Ron y Hermione en
un sofá y Harry rodeado por los gemelos en el otro.
- ¿En serio que no te importa Harry?
- No, Hermione, no pasa nada.
- Bueno, gracias, lo cierto es que Ron y yyo necesitabamos ya un poco de
intimidad. – Dijo con un hilo de voz sonrojándose.
“Ya, ya” pensó Harry, “que yo se muy bien para lo que puede usarse el baño de
prefectos”.
- Bueno, pero Harry no tiene porque dormirr solo, vente con nosotros. – Dijo con
fingida inocencia Fred, o George, la verdad es que resulta muy difícil
distinguirlos, aun para sus hermanos.
- Si, vente con nosotros Harry, te tratareemos como un rey.- Añadió el otro
gemelo.
-¿Y no será más que me tratareis como un cconejillo de indias en vuestros
experimentos?
-¿Nosotros? – Exclamaron los dos con carass de no haber roto un plato en su vida
– Prometemos no hacerte nada…que no quieras – Añadieron los dos cerca de los
oídos de Harry para que solo él los oyese.
Un escalofrío recorrió su espalda haciéndole estremecerse. Él sabía muy bien a
que se referían los gemelos, llevaban mucho tiempo insinuándose, pero nunca
habían pasado de caricias “inocentes” en el vestuario del equipo, o besos
furtivos en los rincones, y desde su espectacular escapada del colegio echaba de
menos esos instantes de pasión. Desde luego en esos breves contactos nunca había
estado con los dos a la vez. Harry ya había estado con varios hombres, no era
novedad para él, y sabía que tampoco para los gemelos, es más había oído que
para ellos era una costumbre hacer tríos, sobretodo con su gran amigo Lee Jordan.
Harry admitía que era atractivo, pero quien no lo admitiría después de tener a
medio colegio persiguiéndolo por los pasillos, si hasta Draco Malfoy le había
seguido por todo el castillo rogándole que le diese una oportunidad, cosa que él
no desaprovechó, no todos los días tienes a tu enemigo de rodillas pidiéndote
que le poseas. Y menos si tu enemigo es tan atractivo como Draco.
Pero los gemelos eran palabras mayores, según a quien escuchases te podría
contar cosas cada cual más excitantes que les gustaba hacer a los dos. Al lado
de ellos el marques de Sade era una persona apática para el sexo. Y es que la
inventiva de Fred y George no tenía solo una finalidad humorística, en su
habitación guardaba objetos para nada inocentes que desde luego no
comercializarían en su tienda no sea que su madre se enterase y les echase una
bronca. Había todo un mercado oculto en Howarts del que solo unos pocos tenían
conocimiento, y Harry era uno de sus clientes más fieles.
Cuando Hermione y Ron se retiraron a la habitación los gemelos se pegaron aun
más a Harry, si esto era posible en el estrecho sofá y comenzaron a acariciarle
lujuriosamente a través de la ropa. Harry trató de resistirse, no tanto por que
no lo desease, pues su cuerpo ya había comenzado a reaccionar con la
anticipación, de hecho era lo que más le apetecía en ese momento, sino porque
así el juego era más interesante.
Se levantó del sillón, dejando ahí a los gemelos que lo miraban con ojos golosos
y se fue desabrochando los primeros botones de la camisa, cuando ellos se
intentaron acercar, se alejó, en un pequeño juego del ratón y los gatos. Pasó su
lengua por los labios y luego humedeció sus dedos, que comenzaron a acariciar la
piel descubierta. Los gemelos estaban apunto de explotar y los bultos en sus
pantalones no dejaban de crecer. Harry lo sabía y le gustaba saberse deseado,
pero aun quería más. Lentamente les hizo una indicación para que se acercaran,
mientras subía las escaleras de espaldas. Fred y George se lanzaron tras él y
Harry echó a correr hacia la habitación de los gemelos. Lo atraparon ya en ella.
Fred lo arrojó sobre la cama y se tiró encima de él.
-¿Así que te gusta jugar? – Dijo con voz sseductora. – Entonces juguemos. – Y
comenzó a besarle el lóbulo de la oreja, dando pequeños mordiscos que hicieron a
Harry soltar un gemido. Mientras sus manos hábilmente desabrochaban el resto de
la camisa.
George mientras tanto se encargó de poner un encantamiento silenciador a la
habitación, y otro que impidiese abrir la puerta desde fuera y después sacó de
su escondite un pequeño botecito. Se echó sobre la cama al lado de los otros dos
y comenzó a recorrer el pecho desnudo de Harry con sus manos. Deteniéndose en
los dos pequeños botones rosados que resaltaban contra la suave piel.
- ¿Qué es eso? – Preguntó Harry cuando Geoorge después de tomar un trago de la
poción se lo pasó a Fred.
- Esto Harry es un potente afrodisiaco de nuestra invención que aumenta la
resistencia. Enseguida comprobarás sus efectos. – Dijo Fred dandole a beber el
resto del contenido del frasco, que él ingirió sin dejar de mirarle fijamente a
los ojos, en los cuales los efectos de la poción ya se comenzaban a notar
llenándoles de lujuria sin freno.
Al instante sintió como todos sus sentidos se agudizaban y cualquier contacto
con la piel se hacía muy placentero. Sintió mucho calor y un deseo extremo de
acariciar otra piel. Al instante los tres se enfrascaron en una madeja de
piernas y brazos, que arrojaba piezas de ropa en cualquier dirección. Harry se
sentía en las nubes mientras Fred acariciaba todas las zonas de su anatomía y
George comenzaba un camino de besos desde su pierna hacia su zona más sensible,
avanzaba deliciosamente lento, deteniendose en el hueco de detrás de la rodilla,
para volver a bajar y empezar de nuevo con la otra pierna, deteniéndose esta vez
un poco más arriba.
Ya no podía más y trató de agarrar su miembro con las manos, pero Fred le detuvo
diciéndole sensualmente al oído.
- Tú déjanos a nosotros, mi hermano sabe ccomo hacerlo.
En esto George sonriendo pícaramente besó la punta del miembro de Harry, solo un
beso fugaz paro que lo hizo gemir fuertemente. Volvió a besarlo y Harry gimió de
nuevo.
- ¿Te gusta lo que mi hermano te hace? – DDijo Fred acariciando los pezones de
Harry con suavidad. Él asintió deseando un nuevo contacto. – Entonces, pídeselo,
dile que es lo que quieres Harry. ¿Quieres que vuelva a hacerlo?
- Si
- ¿Si que?
- Si quiero
- ¿Y que es lo que quieres?
- Todo, lo quiero todo.
- ¿Y que es todo? – Dijo George intervinieendo mientras su aliento rozaba la
punta del miembro de Harry enviándole suaves descargas por todo su cuerpo.
- Quiero que los dos me poseáis y poseeross toda la noche.
- Al fin lo dices – Exclamó George con unaa picara sonrisa y después de esto se
introdujo todo el miembro de Harry en la boca y comenzó a saborearlo como si se
tratase de un dulce, repasándolo con su lengua, succionando, besando la punta.
Mientras con su mano se masturbaba.
Fred se colocó también sobre Harry para atender sus pezones, de forma que las
cabezas de los gemelos quedaron cerca y Harry tubo a su alcanze el miembro de
Fred, que comenzó a lamer. Estaba en el cielo, tres manos y dos bocas sobre su
cuerpo. Sentía que ya no podía más y estalló en la boca de George. Este recogió
hasta la última gota y besó a su hermano dándosela a beber. Aun sin separarse de
ese beso Fred estalló en la boca de Harry. Al poco George sintiendo el orgasmo
de los otros dos se derramó en su mano.
Los tres cayeron exhaustos sobre la cama. Para Harry ese había sido el mejor
orgasmo de su vida, pero aun quedaba mucha noche por delante, y los gemelos no
tenían ganas de descansar tan pronto.
Un minuto después y sin dejar tiempo a su respiración a normalizarse la poción
famosa de los gemelos demostró su utilidad haciendo que las erecciones
comenzaran a hacerse de nuevo patentes. Harry se sonrojo al pensar en todo lo
que había pasado esa noche y lo que aun estaba por llegar. Decidió que ya había
sido pasivo un buen rato y que ya era hora de demostrar que él también podía
darles placer sin límite. Se situó encima de George y comenzó a lamer su cuello
despacito. Él solo acertó a enredar sus dedos entre los desordenados mechones
oscuros y jugar con ellos, dejándole hacer a Harry. Fred miraba todo cómodamente
tumbado al lado de su hermano. Harry movía sus manos sensualmente por todo el
cuerpo de George mientras se encontraba sentado sobre su cadera, de vez en
cuando se agachaba y mordía suavemente trozos de piel, dejándolos enrojecidos.
Debajo de él George solo acertaba a poner sus manos en las caderas de Harry
incitándolo a moverse sobre él de forma que las erecciones chocasen, mandándole
oleadas de placer sin límite con cada roce.
Fred se sentía un poco abandonado, de forma que se sentó detrás de Harry, sobre
las piernas de su hermano y comenzó a besar la espalda del niño que vivió. Harry
reaccionó arqueándose a su contacto y girando la cabeza para recibir un largo
beso. Introdujo sus brazos por debajo de los de Harry y comenzó a acariciar las
erecciones de los otros llevándolos casi al límite. George se incorporó un poco
para abrazar el cuerpo caliente de Harry y acariciar su espalda. Aprovechó para
besar a su hermano intensamente, beso al que Harry se unió.
Fred vio que era el momento e introdujo sus dedos en la boca de Harry para que
los lamiese, para posteriormente introducir uno en su interior. Comenzó a
moverlo con movimientos circulares e hizo a Harry ponerse a cuatro patas,
momento que aprovechó George para salir de debajo de los dos y ponerse a cuatro
patas también debajo de Harry, cogió los dedos de este y se los introdujo a su
vez en la boca para después de lamerlos intensamente dirigirlos hacia su propia
entrada. Harry comenzó a preparar a George mientras era preparado por Fred.
Cuando creyó que estaba listo Fred se introdujo en Harry y le incitó ha hacer lo
mismo con George. Y con la primera envestida se clavó de golpe en él, haciendo
lo mismo Harry en el otro gemelo. Los gemidos de tres personas llenaban el aire
mientras la velocidad aumentaba. Se movían perfectamente sincronizados, Harry
atrapado entre los dos volcanes de pasión que eran los gemelos. Acariciando con
sus manos la erección de George pudo sentir como este se derramaba sobre las
sábanas, contrayendo sus músculos internos de forma que Harry con una última
envestida alcanzó el orgasmo, haciéndolo Fred poco después.
Cayeron unos sobre otros respirando agitadamente, y poco después de separarse se
quedaron dormidos abrazados. Pero con el despertador puesto para disfrutar de
otra sesión antes de desayunar.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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