Titulo: Las Aventuras Eróticas de Harry Potter

Clasificación : NC-17

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Un Plan



Abrió la puerta y le recibió el cuarto en penumbras. En el lecho se recortaba la forma del rubio. Dormido, relajado, ajeno a los problemas que ahora acechaban a Harry. La sabana enredada bajo su cuerpo, totalmente desnudo. Sus bellas formas marcadas por la escasa iluminación que entraba por la rendija de la ventana. Rayos de luz jugando a dibujar un dios.

Se quitó la ropa. Se sentó a su lado, contemplándole en su perfección. Fue acariciándole lentamente. Pelo rubio, largo y sedoso, pestañas espesas, ojos grises, nariz recta, labios carnosos. Se entretuvo delineándoles con sus dedos, para luego inclinarse y posar sobre ellos un casto beso. Cuello esbelto, que recorrió con las manos. Pecho firme, apenas salpicado de rubios cabellos, que acarició con dulzura. Dos hermosos botones que encendió con sus labios. Y más abajo hacia la fuente del deseo.

Una leve caricia sobre su miembro despertó al rubio, que miró al moreno con ojos encendidos. Y otra más que lo hizo estremecer. Una boca hambrienta que se posa sobre él, devorándolo, le arrancó fuertes gemidos. Y unos dedos curiosos que juguetean con su piel.

El cielo abierto para el rubio, que creía haberse perdido en un sueño, para despertar y ver a su único amor rendido a sus pies, regalándole el amanecer más hermoso de su corta vida.

Harry era feliz dándole ese presente a Draco, sintiéndole estremecerse mientras sus labios recorrían toda la longitud de su miembro, mientras su lengua trazaba espirales de placer en su punta, mientras su boca succionaba intensamente. Un último estremecimiento y el rubio descargo en la boca del moreno. Que se elevó para regalarle un beso, ahora si en los labios despiertos.

Se besaron intensamente hasta que la respiración de Draco se normalizó, y este se acurrucó más cerca del cuerpo de Harry, tan desnudo como él. Piel contra piel dándose calor en la mañana.

- Buenos días mi dragoncito.

- Buenos días, que pronto has vuelto.

- Si, bueno, no se trataron demasiados punntos. ¿Tienes hambre?

Draco asintió con la cabeza y Harry que no deseaba levantarse agarró la varita para acercar la bandeja que colocó a su lado. Desayunaron en silencio, dándose de comer uno a otro como dos recientes enamorados. Besando los restos de mermelada sobre los labios y continuando el beso hasta que no les quedaba aire. Media hora después la bandeja esperaba a ser retirada en su sito.

En la cama estaban Harry semi-incorporado con Draco apoyado en su pecho manteniendo un tulipán blanco entre sus manos.

- ¿En que piensas Harry? Noto que algo te preocupa.

- Es Voldemort.

- ¿Qué ha hecho ahora? ¿Planea atacar algúún sitio?

- No que yo sepa. Todo esto es mi culpa. –– Gimió Harry desesperado. Tenía que contárselo, Draco merecía saber, pero no se sentía capaz de enfrentarse a su rechazo. – Draco, Voldemort está embarazado y yo soy el padre.

El Slytherin comenzó a llorar, ahora Harry lo dejaría, un bebé era algo muy importante, Harry tendría que estar con el padre de su hijo. En su desesperación no se paró a pensar en lo surrealista que era eso.

- Draco, Draco por favor, por lo que más qquieras no llores.

- Lo que más quiero eres tú, y ahora te vaas a apartar de mi lado.

- ¿Qué? ¿Como crees eso? Nada, me oyes, naada me va a apartar de ti. – Le dijo mirándole fijamente a los entristecidos ojos. Le abrazó con fuerza contra su pecho. – Tengo miedo de que tú te alejes de mí, pero en ningún caso yo me alejaré de ti.

Draco se agarró más fuerte a Harry y mirándole a los ojos habló.

- No me quiero separar de ti, no quiero Haarry. Pero el bebé es tuyo, no puedes desentenderte de él. Te conozco, se que no lo harás.

- Me conoces bien, no voy a desentenderme del bebé, pero no creo que sea bueno que esté a cargo de Voldemort. Sabes qué Draco, quiero quitárselo y criarlo yo. – Continuó Harry soñador. – Y me gustaría que tú me ayudases a hacerlo. Todos los niños merecen dos padres, y no puedo pensar en mejor persona para ayudarme que tu. Te quiero Draco.
¿Qué me dices, te gustaría ser el padre de mi hijo?

Emocionado el rubio saltó sobre el moreno dándole un beso cargado de sentimiento.

- Creo que eso es un si.

- No. Esto es un si.

A continuación se lanzó sobre Harry besándole más intensamente todavía. Desnudos como estaban no le costó mucho comenzar a acariciar la piel de las zonas más sensibles del moreno.

Harry no se quedó quieto mucho tiempo y comenzó a su vez un recorrido por la pálida anatomía de su amante. Encendiéndole como solo él sabía hacerlo. Se frotaban uno contra el otro en frenética danza de cuerpos entrelazados.

Draco se fue a tumbar de espaldas para que Harry se echase sobre él, pero este se lo impidió. Cogiendo dos dedos del desconcertado rubio los chupó con fruición y los condujo hacia su propia entrada.

El rubio estaba confuso y asustado, tenía miedo de dañar a Harry, de no hacerlo bien, él no sabía como hacerlo, no sabía.

- Yo te guiaré mi pequeño. Confío en ti y quiero ser tuyo como tú eres mío.

Le animó a introducir primero un dedo, que movió de dentro a fuera y en movimientos circulares. Era un poco molesto, pero enseguida se acostumbraría, se notaba la falta de práctica de Draco en ese sentido, pero eso era lo más dulce de todo. Al poco un segundo se le unió, entrando y saliendo hasta alcanzar en un momento el estratégico lugar.

Harry entonces comenzó a moverse sin control, deseando empalarse contra esos dedos, deseando volver a ser tocado en ese lugar. Y Draco le complació introduciendo un dedo más, tocando una y otra vez el mismo punto. Cuando ya parecía estar listo acercó el botecito que siempre tenían en la mesilla y se untó su miembro, sin dejar de introducir una y otra vez los dedos de la otra mano en el cálido interior del moreno. Finalmente los retiró, subió sus piernas hasta los hombros como tantas veces le había visto hacer a Harry e introdujo la punta de su miembro.

De otra embestida estuvo entero dentro. Esperó quieto a que se calmara, no quería hacerle daño. Algunas lágrimas furtivas escapaban de las verdes profundidades, pero eran de felicidad, de sentirse completo, no de dolor.

Cuando notó que Harry comenzaba a moverse bajo él tratando de sentirle más profundo reanudó su movimiento. Dulces y suaves al principio, más intensos luego. Llegando a un punto en el que ambos habían perdido el control. Draco se enterraba en Harry con fuerza, a la vez que lo masturbaba, mientras que Harry rogaba por más perdido en un mar de sensaciones.

El primero en alcanzar el éxtasis fue Harry, derramándose en la mano de su amante y contrayendo sus músculos internos, enseguida Draco le siguió en el interior del moreno.

Cayeron exhaustos sobre la cama, enredados aun uno en el otro.

Harry sentía el dulce peso de Draco sobre él y deseaba que no se fuera nunca. Draco trataba de calmar su respiración, lo que le resultaba difícil encontrándose aun en el interior de su amado.

Salió de él despacio y se acostó a su lado, sintiéndose completo por primera vez en su vida, a salvo del mundo y consciente de que ahora eran una familia y pronto tendrían un hijo, quizá no suyo, pero si de Harry, y él lo querría como tal.

Cayeron dormidos aun abrazados, juntos como querían estarlo siempre.

El sueño de Draco era intranquilo

-¿Mamá?- Decía un Draco de cinco años - ¿Mamá porque no me quieres?
-Callate, niño yo no soy tu madre.
-Pero, pero, yo nací de ti, eso dice papá..
-Si, pero yo no soy tu madre.


De golpe despertó.

- Harry, Harry, es importante. Por favor HHarry. ¿Cómo no se me había ocurrido antes? ¿Seré tonto?

- ¿Qué es lo que no se te había ocurrido aantes? Tu no eres tonto mi pequeño dragón. – Habló Harry con voz somnolienta.

- Harry escucha, ya se lo que podemos haceer. Narcisa no es mi madre, yo nací de ella, pero no es mi madre.

- ¿Cómo? – Preguntaba Harry bastante confuuso, tenía que estar en un sueño.

- Mi verdadera madre, la primera mujer de mi padre, murió cuando estaba embarazada de mí, Voldemort la mató. Pero hizo un hechizo para pasar mi cuerpo mágicamente de mi verdadera madre a Narcisa. ¿Lo entiendes? Podemos hacer lo mismo. Haremos el hechizo y le quitaremos al bebé. Yo lo llevaré por ti. Quiero hacerlo, así podremos decir que es nuestro hijo.

- ¿Estas seguro de que es posible? Por Merrlín Draco eres maravilloso. Te quiero.

Ahora ya no había rastro de sueño en la voz. Podrían recuperar al bebé. Era posible.

- Vamos vístete Draco, tenemos que contársselo a Dumbledore. – Decía corriendo por la habitación a la pata coja mientras trataba de ponerse un calcetín. Y con el zapato en la mano se acercaba a Draco para besarlo.

- Vamos, hay que darse prisa.

- Tranquilo Harry, no pasa nada por retrassarnos un minuto, además, te has olvidado de ponerte esto. – Rió Draco sosteniendo unos calzoncillos ante el parcialmente vestido muchacho. – y tampoco creo que sea bueno que te vean con una túnica de Slytherin por los pasillos.

Una vez más calmado el futuro padre y correctamente vestidos corrieron hacia la oficina del director por los vacíos pasillos esquivando a los alumnos que seguían amontonados.

 

¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸

   

   

 

 

 

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