Titulo: Devuelveme la Vida

Clasificación : PG-13

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CAPITULO OCHO.- De cartas y decisiones

-¡¡¡Hermione espera!!!

-¡Date prisa Ron, no pienso detenerme!

-¡De eso ya me di cuenta, solo quiero que disminuyas la velocidad! – le gritó el pelirrojo tratando de darle alcance a su amiga.  Ambos se dirigían al Salón donde los profesores se reunían antes de clases, el día anterior se había cumplido el término en el que Draco estaría en San Mungo, así que ese día debía de estar devuelta al colegio, y Hermione quería ser la primera en ver a Draco y saber que estaba bien y sobre todo... quería saber si aún le guardaba rencor.  Por esa razón había, literalmente, tirado a Ron de su cama para que la acompañara a ver a su amigo, aunque en pensamientos de Ron era servirle de escudo contra las maldiciones que seguramente les lanzaría.

Habían ido directamente a la habitación de Draco, pero ahí nadie les abrió por más que tocaron, lo cual solo significaba una de dos cosas: o aún no llegaba, o ya estaba por dar clase, ésta última era por la que más se inclinaban, y como tenía una pequeña ramificación, la cual se dividía entre “Sala de Profesores” o “Aula de clases”, optaron por la primera y hacia ese rumbo se dirigían.

En cuanto llegó a al entrada del Salón de Profesores, las puertas se abrieron por si mismas presintiendo la urgencia de Hermione y la poca amabilidad que tendría contra ellas si se oponían a su voluntad.  Hermione se detuvo en seco en cuanto vio dentro de la sala, ocasionando que Ron casi chocara contra ella

-¿Qué pasa Hermio...? – se detuvo cuando notó que le hablaba al aire.  Hermione había salido disparada hacia alguien que estaba hablando tranquilamente con Neville y la profesora McGonagall, por el cabello platinado supo inmediatamente de quien se trataba, aunque la visión de ese chico le duró poco, ya que su queridísima y, generalmente razonable amiga se había abalanzado como un bólido contra ese chico.

Draco no tuvo tiempo de reaccionar cuando de pronto sintió el fuerte impacto de un cuerpo impactándose contra su espalda, lo que le obligó a tirar el te que degustaba tranquilamente, junto con la taza lo que ocasionó un tremendo alboroto

-¡Por Dios, profesora Granger! – susurró McGonagall notablemente sorprendida y ligeramente avergonzada

-¡Hermione! – gritó Neville. Y fue entonces que Draco comprendió, “el cuerpo” que se había impactado contra el suyo pertenecía a Hermione, estaba a punto de lanzar un comentario sarcástico cuando sintió que la tela de su espalda comenzaba a humedecerse

-Hermione... tranquila – Ron llegó hasta ella y la tomó entre sus brazos separándola del cuerpo de Malfoy – sshh... tranquila – Neville y la profesora comprendieron lo delicado de la situación, por lo que decidieron salir del Salón y dejar solos a los tres chicos.

Draco había preparado lo que les diría a Ron y Hermione en cuanto los viera, lo que incluía en su discurso una buena sarta de maldiciones y comentarios sarcásticos, así como un par de burlas y recriminaciones, pero al ver el estado en que estaba Hermione y la mirada de desolación mezclada con cierto temor que Ron le dirigía... todo su plan se vino abajo. Maldijo interiormente, eso era una de las cosas que tendría que “agradecer” a Harry: su debilidad por el sentimentalismo de esos dos.

El profesor de Defensa sostuvo la mirada al pelirrojo, en su mirada de plata no podía verse ninguna clase de sentimiento, era una mirada impenetrable, como la del antiguo Malfoy, el chico frío y orgulloso, aquel chico al que durante tanto tiempo Ron llegó a aborrecer.

Draco notó la confusión de Ron, seguramente no entendía como pudo regresar con esa actitud cuando se había ido arrastrando los pies y con la mirada baja, sonrió interiormente, había logrado recuperar gran parte de su porte arrogante gracias a las visitas de la noche anterior, lo que le brindaba la seguridad que había perdido en ese año sin él, y eso, como era lógico, desconcertaba a sus amigos.  Decidió que podía divertirse un poco antes de comunicarles las noticias que les tenía.

-Nunca pensé que llorar por causas perdidas fuera uno de sus pasatiempos preferidos Granger – Hermione dejó de sollozar abruptamente, le había parecido escuchar un dejo de sarcasmo en la voz de Draco que había olvidado.  Ron abrió los ojos realmente sorprendido y confundido por la reacción del rubio, mientras Draco tenía en su rostro una media sonrisa socarrona y  Ron pudo vislumbrar en los ojos grises cierta burla que lo confundía aún más. Se suponía que Draco no había ido a San Mungo para descansar y regresar en mejores condiciones, pero no esperaba que le devolvieran a la estúpida alimaña de slytherin 

-¿Qué diablos... 

-¿Qué diablos me pasó Ronie? Sencillo... ustedes deberían de saberlo mejor que yo.  Me enviaron a San Mungo para descansar y pensar mejor las cosas, para... encontrar a mi otro yo... digamos que lo que encontré me gustó y no pienso perderlo bajo ningún pretexto – los ojos de Draco relampaguearon como si dentro de él se estuviera desatando una feroz tormenta.

-Pen... pensamos que... era bueno para ti... estar en San Mungo... que te ayudaría... no queríamos causarte... ningún mal... queríamos que... que... lo superaras – la voz de Hermione terminó por quebrarse, escondiendo su rostro en el pecho de Ron.  Draco suavizó su mirada, sin dejar se sonreír, los dos estaban demasiado alterados como para comprender el significado de sus palabras, pero en ese momento no tenía tiempo para explicaciones, tenía que dar clase, ya había descuidado mucho sus obligaciones para con Hogwarts, al menos debía de cumplir con esas obligaciones, eso era lo menos que le debía a Severus  

-No me malinterpretes Hermione... - comenzó Draco en un tono más suave de voz, pero no menos autoritario 

-¡Pues entonces explícanos, porque no entendemos nada! - lo interrumpió Ron elevando la voz con cada palabra.  Draco detuvo su vista en su amigo pelirrojo, tratando de calmarlo con la sola mirada como solía hacerlo un tiempo atrás 

-Si sigues gritando como histérico, no dudes en que la serpiente te comerá de un bocado comadreja – le dijo arrastrando con cinismo las palabras. Ron se detuvo en seco, sorprendido más por la advertencia que llevaban esas palabras que por el hecho de haberlo llamado comadreja – hablaremos después de clases, ahora tengo mucho trabajo que hacer y tengo que dejar listos varios asuntos. Con su permiso – y sin decir una sola palabra más o por los menos haberlos mirado por un segundo, salió de la sala de profesores, dejando a unos atónitos Ron y Hermione dentro. 

*

Draco caminaba rumbo a su primera clase, plenamente conciente del efecto que su actitud y palabras habían causado en Ron y Hermione, pero solo había sido un poco... vengativo, en cierta manera, gracias a la intervención de Hermione había podido ver a Harry y por consecuencia sucedió todo lo de la anoche anterior, incluyendo esa pequeña esperanza, pero aún no se los diría, primero tendrían que reponerse del shock que les causó.  Sonrió moviendo la cabeza en forma negativa, Dios, como había extrañado ese espíritu slytherin, era, revigorizante volver a sentir esa sensación de autodominio correr por sus venas, volver a tener la situación bajo control, su control, y eso en parte se lo debía a Harry, y porque no decirlo, a Hermes también.

Al girar en una esquina, unos extraños ruidos llegaron a sus oídos, se detuvo tratando de distinguir de que se trataban, parecían extraños gemidos, no gemidos de placer, eso los conocía perfectamente como para saber cuando había una escena sexual cerca y mantenerse alejado si no se trataba de alguna escena suya; más bien, parecían gemidos de dolor y... ¿desesperación? no... más bien de... frustración.  Avanzó con lentitud, varita en mano, tal vez algunos chicos estuvieran en medio de un duelo y no quería recibir una maldición de piernas bailarinas.  Siguió caminando por donde creía que los sonidos se hacían más fuertes, hasta que llegó a un aula vacía, se acercó con extremo cuidado de no hacer algún ruido que llamara la atención y pegó su oído a la puerta tratando de escuchar mejor y reconocer las voces. 

-Tan idiota... como siempre Bones 

-Oh... mira quien lo dice... el burro... hablando de orejas 

-No me hables... en ese tono idiota 

-No tanto como tu Morag ¡Stupefly!

Protego!

-Estúpida serpiente ¡Expelliarmo

-¿Eso es... lo mejor... que puedes hacer? Te creía mejor que eso

-Solo fanfarroneas... al menos así lo dice... la sangre de tu boca 

-”¿Sangre?” - pensó Draco comenzando a alarmarse. Decidido, empuñó su varita para listo para cualquier cosa.  Hizo la puerta a un lado de un movimiento brusco, encontrándose con los chicos casi frente a frente listos para lanzar el siguiente hechizo, no lo pensó dos veces y lanzó un hechizo de desarme, lanzando a ambos chicos a extremos opuestos del aula –  ¡¿Acaso están locos?! ¡¡Un duelo a esta hora!! ¡Ni siquiera son lo suficientemente inteligentes como para batirse a una hora más conveniente! ¡Y mucho menos en un aula donde la mayoría de los profesores pasan! ¡¡¿En qué demonios estaban pensando?!! ¡No, no me lo digan! ¡Estaban pensando en hacer suplicar al otro hasta que la garganta se les rompiese! ¡¿Cierto?!

Los chicos aún estaban tan confundidos por la abrupta interrupción de su profesor que no prestaron mucha atención a lo que les gritaba, ni mucho menos tuvieron la osadía de intentar defenderse, la imponente figura de su profesor los mantenía en silencio. Draco pareció notar eso, así que hizo una pausa para poder tener la completa atención de esos dos, al mismo tiempo que él se relajaba. Un pensamiento que ya había tenido con anterioridad le hizo sonreír interiormente, Bones y Morag se parecían tanto a él y a Harry a esa edad, buscando superar al otro en cualquier cosa y siempre metiéndose en problemas estúpidos, cometiendo fanfarronadas idiotas, prácticamente se odiaban a muerte, tal y como él había odiado a Harry, aunque después de ese año se dio cuenta de que realmente lo que sentía por Harry no era precisamente odio... Una idea algo torcida comenzó a desarrollarse en su mente, ¿Acaso ellos...? bien, si era así solo había una forma de averiguarlo

-Los dos están castigados – les dijo Draco en un tono de voz suave, casi sedoso, pero tan frío que les heló la sangre a ambos chicos, quienes no hicieron ningún movimiento u objeción que enfureciera aún más a su profesor de Defensa – cumplirán el castigo en la siguiente clase

-Pe... pero...profesor... tengo clase de Transformaciones 

-Y... y yo de pociones – tartamudearon Andre Morag y David Bones

-¿Acaso les pregunté que clase tenían? – negaron rápidamente – en ese caso pasaré por ambos y les diré en que consiste su castigo – Draco dio media vuelta de forma elegante, saliendo del aula y dejando a los chicos solos

-Al menos no nos quitó puntos – murmuró Andrew

-¡¡Y 30 puntos menos para cada uno!! - se escuchó la voz de Draco desde los pasillos

-Genial – murmuró con desgano David

**************

-¿Qué crees que haya significado esa actitud? - le preguntó Ron a Hermione a la vez que intentaba que su estomago respondiera a los estímulos visuales que había en su plato, sin obtener mucho éxito

-Sinceramente no lo se – Hermione le dio un trago a su jugo de calabaza, esperando que con eso su apetito despertará... aunque no lo hizo.  

-Es extraño – comenzó Ron – quiero decir, se fue hecho un desastre, todo este tiempo desde que Harry murió, él había sido un desastre, su carácter de ser altanero y orgulloso pasó a ser un manojo de desperdicios – Hermione lo fulminó con la mirada – ¡Tienes que aceptarlo Hermione! No tenía ningún control sobre sus emociones... pasaba fácilmente de un estado de calma relativa para hundirse en una depresión y luego pasaba a la furia, como lo fue en los últimos días.  Intentamos por todos los medios sacarlo de ese trance, pero todo fue inútil.  En cambio, se va por cinco días a San Mungo y regresa al Draco Malfoy de antes, el que era cuando Harry aún vivía ¿Qué pasó para que eso cambiara... en tan poco tiempo?

Hermione se tomó su tiempo para responder, si bien en ese momento ya se encontraba más calmada y pensaba de alguna manera que podría catalogarse como fríamente, aún se sentía avergonzada por la escena de hace unos minutos, pero Ron tenía razón en decir que la actitud de Draco era desconcertante, y debía de pensar en ello con la mayor claridad posible.

-¿Qué pudo haber pasado en San Mungo para que Draco regresara así? – susurró con lentitud

-Tal vez un lavado de cerebro – sugirió el pelirrojo lo que le hizo recibir una mirada de reproche

-Sabes que ese tipo de hechizos están prohibidos – guardó silencio por unos segundos – no, debió de haber sido otra cosa

-¿Cómo que?  Dime simplemente una cosa o persona que haga que Draco Malfoy reaccione de esa manera, que pudiera haberlo sacado del estado depresivo en que se encontraba. No se a ti, pero a mi lo único que se me ocurre es que fue o un hechizo de lavado de cerebro o Draco se volvió completamente loco al no poder ver a Harry.

Ese era el punto. 

-¿Y si llegó a verlo? - preguntó Hermione, a la vez que sus ojos observaban con detenimiento el liquido de su copa, como si de ella pudieran emanar las respuestas que necesitaba

-Hermione, lo sabes tan bien como yo, Harry esta muerto, y los muertos no regresan

-Lo se, lo se, Ron, pero ¿y... si de alguna manera... pudo verlo?

-¿Estas insinuando que pudo hacer el Altar?  Y encima de eso... ¿Funcionó?– ella asintió – no, no lo creo, simplemente en San Mungo hay normas, tu misma lo has dicho, y por más posición social o dinero que tenga Draco, no creo que haya podido sobornar a todo el hospital para que le permitiera hacer alguna locura como lo es el Altar. 

Y sin siquiera pensarlo Ron seguía acercándose al punto

-Tal vez no a alguien de San Mungo, tal vez a otra persona 

-¿De qué le serviría sobornar a otra persona si él iba a estar en San Mungo y no podría estar en la elaboración del Altar?

-¿Y si nunca fue a San Mungo?  ¿Y si nos engañó? ¿Y si hizo el Altar? ¿Y si pudo...

-Hermione detente, me estas confundiendo más – Ron movió su cabeza de lado a lado como si ese movimiento despejará su mente de tantas preguntas – empecemos de nuevo ¿Quieres? El hecho es: que Draco regresó cambiado de... su descanso, y tu y yo sabemos que la única persona que puede producir ese cambio en Draco es...

-Harry – completó ella

-De acuerdo – concedió él – si de alguna manera... él obtuvo ayuda de alguien... para hacer ese dichoso Altar, y encima de eso pudo...

-Ver a Harry – Ron movió la cabeza en una forma que reflejaba su incredibilidad

-Pero no puede ser, eso es imposible.  Además ¿Cómo lo hizo? ¿Con ayuda de quién? - Hermione dirigió su mirada hacia la silla central de la mesa de profesores... estaba vacía

-Creo que ya tengo la respuesta a el ¿Quién?

************

-Con su permiso profesora – la voz de Draco la hizo volverse asustada

-¿Sucede algo profesor? – le preguntó Hermione, mirándolo con perspicacia

Todos los alumnos de quinto año de gryffindor, que estaban en la clase de pociones se giraron para ver a su profesor de Defensa de pie en la entrada del aula, algunos abrieron más sus ojos en señal de sorpresa, había... algo... diferente en el profesor Malfoy que no concordaba con la imagen que tenían de él... parecía una persona más... arrogante... con un mayor porte y seguridad. Junto a él había un chico, David Morag de slytherin, al notarlo, en seguida las miradas de curiosidad y sorpresa se transformaron en toda clase de miradas “amigables” hacia el slytherin. David simplemente los ignor

-¿Podría permitirme a Andrew Bones? Tiene un castigo que cumplir junto al señor Morag

-¿Qué clase de castigo? – Hermione miró con suspicacia a Draco, si era verdad lo que ella y Ron habían hablado y Draco había vuelto a ser el de antes, no estaba del todo segura que los castigados no sufrieran algún tipo de... inconveniente preparado por el slytherin

-Sencillo.  Solo le ayudarán al profesor Longbotton a transportar y replantar mandrágoras – Draco sonrió con inocencia ante la reacción de los castigados, David tenía una graciosa cara de asco, con los ojos abiertos con una mezcla de miedo y repugnancia, mientras Andrew instintivamente se llevó las manos a los oídos, cubriéndolos de tal forma que ningún sonido penetrara en ellos – Oh si... una treintena creo, o más, no estoy seguro, el caso es que el profesor Longbotton necesita ayuda para traerlas del invernadero 5 al 3 y luego replantar cada una de ellas para tenerlas listas para la clase de segundo – Draco se divirtió infinitamente con la reacción que sus palabras causaron, no solo en Andrew y David, sino también en Hermione, que lo veía como si se tratara de un troll, sin siquiera saber que decir ante la actitud de su amigo – y en vista de que no se opone profesora: señor Bones, acompáñeme – Andrew se levantó de su lugar, tomó sus cosas y con resignación salió tras su profesor que para ese entonces ya se había perdido de la vista de una boquiabierta Hermione.

***************

Draco se dirigía con paso arrogante hacia el invernadero 5, detrás de él iba un cabizbajo Andrew y un altanero David que trataban por todos los medios salvaguardar su dignidad y ocultar su desgano hacia el castigo que se les había impuesto. Cuando llegaron, Draco tocó un par de veces hasta que un Neville cubierto de tierra salió a su encuentro

-Profesor Longbotton, aquí le traigo a los ayudantes que le prometí - Neville observó primero a Draco y luego a los dos chicos detrás de él: Morag y Bones, los nuevos Harry Potter y Draco Malfoy, si hablábamos de rivalidades, esos dos se asemejaban mucho a los anteriormente mencionados. Neville no comprendía muy bien el porque Draco le había insistido en que su castigo lo cumplieran estando juntos, eso solo podría acarrear un cataclismo, pero si era cierto lo que Ron le había dicho hace un par de horas sobre el retorno del antiguo Draco, bueno, si era así, en la mentalidad algo retorcida del slytherin bien podría estarse cociendo alguna artimaña que incluía a esos dos. En fin, no quería buscarse problemas con "este" Draco.

-Los estaba esperando, pasen - les dijo en tono amable.  Los dos chicos entraron tratando de ignorarse el uno al otro. En el rostro de Draco se formó una media sonrisa. Un cosquilleo en su cuello le hizo saber que Neville le estaba observando, encaró al profesor de herbología mirando directamente a esos ojos bondadosos, en ellos pudo ver que había cierto temor... recelo.  Recordaba bien que durante su época de estudiante la mayoría de sus maldades iban dirigidas a ese chico rechoncho, y si Ron, como podría asegurar, había corrido hacia Neville para "comunicarle" su cambio, podría comprender muy bien su recelo.  Sonrió de forma genuina, lo que provocó que los músculos alrededor del cuello de Longbotton se relajaran notablemente, lo que ocasionó que Draco sonriera de forma más amplia

-Tranquilízate Neville, no pienso raptar a Trevor y dárselo de comer a la primera manticora que vea - le dijo en tono divertido

-Pero podrías darle a beber una poción para encoger y ponerlo en algún plato a la hora de la comida - le replicó, lo que provocó que Draco hiciera ademán de pensar en la "propuesta" - ¡Draco! - le llamó ofendido

-Esta bien, no lo haré, pero no puedes negar que sería un espectáculo... innovador - los estallaron en carcajadas. Neville paró de reír unos segundos después, observando la risa de Draco ¿hacía cuánto tiempo que no escuchaba reír así? Sin duda la respuesta a esa pregunta era: Desde que Harry murió.  Desde que habían iniciado su relación, el cambio de la actitud de Draco hacia él fue palpable, ya no se metía con él ni lo insultaba, o al menos no de forma hiriente y solo por alguna broma, tampoco se le podía pedir a Draco que dejara de ser slytherin y encima dejar de ser el Malfoy que era, y sabía perfectamente que eso se debía a la influencia de Harry, y aunque nunca se consideraran verdaderos amigos como en el caso de Ron y Hermione, al menos podía contarse entre las pocas personas en que Draco Malfoy confiaría en caso de emergencia

-¿Te encuentras bien? - le preguntó Neville cuando Draco dejó de reír.  El slytherin lo observó por unos momentos antes de responder

-He estado mejor, y espero estarlo dentro de un tiempo - Neville sopesó todas las posibles verdades dentro de esa simple respuesta. Y aunque no conociera a Draco Malfoy como podrían conocerlo Hermione o Ron, al menos sabía cuando Draco tenía un plan entre manos y solo usaba indirectas para hacérselos saber

-Deseo que ese tiempo llegue pronto, porque así volverás a sonreír como antes ¿cierto? - le preguntó esperando que Draco entendiera la indirecta sobre su estado de ánimo cuando estaba Harry entre los vivos

-Cierto - Draco asintió con seguridad

-Bien - Neville notó que con esa respuesta Draco daba por terminado ese tema, así que decidió no preguntar más al respecto - Así que Bones y Morag ¿Pensaste en la grandísima posibilidad de que hagan estallar el invernadero por el simple hecho de estar a menos de diez metros alejados del otro? - Draco sonrió de forma autosuficiente

-Si, lo pensé, pero también pensé en que esos dos me recuerdan a mi y a Harry cuando estudiábamos

-Si, también yo lo pens

-¿Entonces recordarás en que culminó nuestra rivalidad? - el profesor de Herbología tardó varios segundos en saber a lo que se refería Draco, cuando comprendió, se puso pálido y sus ojos se agrandaron más de lo normal

-¿No estarás... pensando que... ellos? - Draco asintió sonriendo de forma maligna, conociendo el impacto que ese simple gesto ocasionaría.

-¡No!

-Oh si...

-Pe... pe... pero

-Este castigo, junto con cierto... efecto... es solo para averiguar si tengo razón o no, te aseguró que no habrá algún daño irreversible

-¿Irreversible? Pero... pero... ¡¡Puedes ocasionar una hecatombe!!

-Solo una pequeña complicación

-¿Pequeña... complicación? - Longbotton se llevo la mano al cabello en un signo de miedo y desesperación

-No te preocupes tanto Neville, no morirán, y si lo hacen... bueno, ya no tendremos que soportar sus riñas - Y con eso, Draco se fue sonriendo a sus anchas. Neville se sorprendió a si mismo dividido entre tratando de sonreír ante el cinismo de Draco o definitivamente correr y sacar a esos dos chicos antes de que destruyeran el invernadero, pero solo movió la cabeza negando todos ese pensamientos que de pronto le asaltaban, y entró al invernadero antes que alguno de esos chicos le cortaran la cabeza a alguna de sus preciadas mandrágoras.

****************

-¿Y dices que se llevó también a Morag? - Hermione asintió, a la vez que aceleraba el paso para llegar a su habitación, el día había sido sumamente pesado y necesitaba descansar y sopesar todo lo ocurrido.

-Si, pero su actitud fue lo que me desconcertó, era... como si estuviera tramando algo

-¿Una mala pasada? - preguntó Ron

-Algo por el estilo, no estoy muy segura, todo esto es demasiado desconcertante

-¿Y lo dices tu? ¿La que pudo descifrar el acertijo de Snape en primer año? ¿La experta en ese tipo de cosas?

-Ron estas hablando como si Draco fuera un acertijo o algo as

-¿Y no lo es? ¿Podría ser un gran enigma para la humanidad saber que piensa en estos momentos?

-Antes no era así - murmuró la chica

-Si te refieres al tiempo en que Harry estaba... bueno... vivo... tienes razón

-A eso me refiero, cuando Harry aún estaba con nosotros, era el único que podía decir que era lo que pasaba por la mente de Draco, nosotros solo nos limitábamos a creerle, y... cuando sucedió lo de Harry, bueno, Draco fue como un libro abierto para nosotros

-Un libro abierto empapado por tantas lagrimas querrás decir

-Pero de alguna forma, él llegó a confiar en nosotros, y con lo del Altar... bueno, no estuvimos ahí para él y... perdimos esa confianza - Ron se detuvo en seco, permaneciendo inmóvil por unos segundos - ¿Sucede algo? - le preguntó Hermione, el pelirrojo la miró detenidamente con una expresión entre miedo y asombro

-¿Crees... que Draco... ya no nos quiera a su lado? - la pregunta tomó por sorpresa a la chica, quien abrió y cerró la boca varias veces hasta que optó por bajar la vista al piso

-No... lo se - Ron palideció ante esa respuesta, sintió como la fuerza se le escapaba, teniendo que apoyar su mano en uno de los muros para conservar el equilibrio.

-No por favor - susurró él.  Hermione lo miró extrañada, ¿Porque actuaba de esa manera, cuando siempre se quejaba de que Draco era insoportable?

-¿Ron, que sucede? - Hermione puso su mano sobre el hombro de Ron y notó con preocupación que temblaba ligeramente - ¿Te sientes bien?

-No Hermione... le fallé - Hermione tuvo que acercarse un poco más para poder escuchar el bajo tono de Ron

-¿Qué quieres decir?  ¿A quién le fallaste? - el pelirrojo se llevó una mano hacia su cabello llameante, apartándose el flequillo que le nublaba la vista, Hermione pudo ver que sus ojos estaban empañados - ¿Ron? - insisti

-Le fallé Herm... le fallé a Harry - escuchar el nombre de quien fuera su amigo en un tono tan lleno de tristeza por parte de Ron, le hizo sentir un nudo en la garganta que le impedía hablar correctamente

-¿Porque... le... fallaste? - le preguntó con voz entrecortada

-Yo... le había prometido... que...

-¿Qué Ron?

-Que siempre estaría para ti... y para Draco... y le fallé... ¡¡Le fallé Hermione!! No... no he estado para él... él ha estado sufriendo... ¡¡¿y qué hago yo?!! Ponerme a gritarle como un histérico... diciéndole que debía de dejar en paz ese tonto asunto del Altar... solo porque... porque tengo miedo... miedo de que todo haya sido un fiasco, porque no tengo el suficiente valor para tratar de...

-De hacer un imposible - lo interrumpió ella - Eso es prácticamente imposible Ron, no puedes ver a alguien que ya esta...

-¡No lo digas! - Hermione se asustó por le repentino grito - no lo digas por favor... - Ron se llevó ambas manos a la cabeza tratando de calmarse - hay veces - comenzó con una voz más calmada - que ni siquiera soporto la idea de que Harry... bueno... ya se que debería de haberme resignado, pero es tan... difícil... él fue un gran amigo... casi era mi hermano... tal vez fue más hermano de lo que fue Percy o algún otro... y el que él ya no este aquí... planeando alguna aventura, o simplemente riéndonos por una broma de Fred y George, o sonriendo como solía hacerlo cuando Draco se ponía en su plan de Malfoy... es... demasiado duro... y tal vez sea más duro para Draco, porque se amaban... y tal vez eso sea más doloroso, no puedo saberlo, pero si se que por lo menos debe de extrañarlo lo mismo que yo, y por lo tanto debe de estar sufriendo, y yo... solo estoy empeorando su sufrimiento

-Ambos lo empeoramos - aceptó ella

Permanecieron en silencio en medio del pasillo por el que habían estado caminando, no pensaban en nada que no fuera el dolor que les causaba el haber perdido a un gran amigo y el estar próximos a perder a otro, era doloroso ser conciente de que en un momento tu mundo puede cambiar, el que en un instante ríes junto a tus seres queridos por hacer planes a futuro y al otro, estas llorando la perdida de uno, y por más que lo intentes, por más que trates y te empeñes en seguir adelante, en continuar con la vida que tienes... el dolor permanece ahí, oculto, esperando algún momento de vulnerabilidad para hacerte sentir lo que en verdad es sufrir, lo que en verdad es el dolor y... lo que en verdad es sentirse en el fondo de un abismo...

-Profesor Weasley, Profesora Granger - la voz de la profesora McGonagall los sacó de sus pensamientos

-Di... diga profesora - tartamudeó Hermione, la profesora los observó sin notar aparentemente el estado en que se encontraban los chicos, y si lo notó, Minerva no hizo el menos signo de para hacérselos saber, sabía por lo que estaban pasando y no quería empeorar el estado en que se encontraban esos chicos inmiscuyéndose en algo ajeno a su persona... tan jóvenes y tener que sufrir tanto...

-El profesor Snape les manda llamar

-En seguida vamos, gracias - le dijo Hermione con un intento de sonrisa, ya que se encontraba en mejor estado que Ron, la profesora McGonagall se alejó dejando solos a los chicos - vamos Ron - Ron la siguió más por inercia que por ser conciente de ello.  Caminaron por los diversos pasillos del castillo, hasta que finalmente llegaron hasta el despacho del Director, Hermione respiró profundamente tratando de mantener sus emociones bajo control, miró de reojo a Ron quien parecía estar sumido en sus pensamientos, suspiró, tendría que ser la fuerte esta vez.  Tocó, fueron tres golpes suaves, pero suficientemente fuertes como para acallar cualquier conversación que hubiera dentro y notarán su presencia

-Pase - vino la sombría voz de dentro.  Ambos entraron encontrándose primero con los ojos negros y fríos de su Director, Granger notó que también había otra persona ahí dentro. Draco estaba de pie al junto a la ventana que daba a los jardines del castillo, con la vista perdida hacia el horizonte, los brazos cruzados sobre su pecho y dándoles la espalda

-"¿Ya lo habremos perdido?" - se preguntó vagamente la chica

-Tomen asiento - les dijo Severus, Hermione y Ron así lo hicieron - bien, se preguntarán el motivo de su llamado - ninguno hizo además de responder a eso, ya que era más afirmación que pregunta, así que aguardaron en silencio - creo conveniente, Draco, que antes de decirles el motivo el que están aquí, se les comuniquen los hechos recientes ¿No lo crees así?

-Si crees que es lo más conveniente, adelante - le respondió el rubio sin dejar de mirar al horizonte

-Bien, obviamente recordarán la... obsesión del profesor Malfoy por hacer un Altar de Muertos para poder ver a Potter, lo que ocasionó un par de discusiones entre ustedes, lo que culminó finalmente, entre otras cosas que no vale la pena mencionar, en que Draco logró... su cometido - Severus sonrió con cierta satisfacción diabólica al ver las caras de sorpresa de sus ex alumnos, Weasley parecía que estuviera a punto de vomitar babosas y Granger parecía como si le acabaran de comunicar que había reprobado un examen.  Perfecto

-¿Qu... quiere... decir que... - Hermione fue interrumpida por otra voz

-Vi a Harry - Draco se había acercado hasta estar al lado de Severus.  Ron y Hermione lo vieron fijamente, ambos tratando de saber si solo se trataba de una broma o...

-Imposible - murmuró la chica

-¿Cómo? - escupió Ron

-Vi a Harry - repitió Draco con la misma seguridad que hace unos momentos - no solo lo vi, hablé con él... estuve con él

-Estas loco - declaró Ron - no, no puede ser... tu estabas en San Mungo ¿Como pudiste?

-Simple: Nunca estuve en San Mungo - declaró Draco

Ron y Hermione se miraron entre ellos, comunicándose sin palabras, de pronto todo lo hablado en el desayuno comenzaba a tomar forma: Draco nunca había estado en San Mungo, y si había alguien que lo apoyó en todo eso: Severus Snape, pero entonces... ¿Todo era cierto? ¿Acaso Harry...?

-¡Mentira! - la voz de Hermione había subido de volumen lo que sorprendió a todos los hombres, ya que generalmente Hermione hablaba en un tono claro sin llegar a ser ofensivo o algo por el estilo - ¡¡¿Porque te empeñas en hacernos sufrir de esta manera?!! ¡¡¿Acaso no ves que nosotros también sufrimos con todo esto?!! ¡¡¿No ves que lo extrañamos tanto o más que tu?!! ¡¡¡Entiéndelo!!!  ¡¡Harry esta muerto!! ¡¡¡MUERTO!!! - Hermione ahora estaba de pie, temblando mientras que por su fino rostro corrían lagrimas de forma salvaje.  Esta vez Ron no hizo el intento por calmarla, aún permanecía sumido en sus pensamientos y parecía estar ajeno a la situación.

-Se perfectamente que esta muerto Hermione - le dijo Draco con ese tono frío y sedoso a la vez - por eso use un Altar de Muertos para verlo, creo que el nombre en si, especifica el hecho de que esta muerto, y tan seguro estoy de que Harry no esta vivo porque murió en mis brazos, pero eso no quiere decir que este loco, porque lo vi, porque estuve con él, pude hablarle y tocarle...

-¡¡Mientes, mientes!! - volvió a gritar ella moviendo con vigor su cabeza de un lado a otro, negando todo lo que escuchaba- ¡Si en verdad eso funcionó, solo podías estar con el alma, y no con el cuerpo! ¡Todo eso es un producto de tu imaginación! ¡De tu desesperación por estar con él! ¡De esa obsesión tuya! ¡De...

-¡¡BASTA!! - rugió el Director, provocando que Hermione callara abruptamente - no estamos aquí para discutir la salud mental del señor Malfoy –  Severus se levantó de su asiento, adquiriendo el efecto imponente que su persona requería para mantener todo bajo control, Hermione se sentó aún temblando por el tumulto de emociones que se agolpaban en ella –  los mandé llamar para dos cosas en especifico, Draco – el aludido sacó de entre su túnica un par de pergaminos perfectamente doblados, colocándolos sobre el escritorio, uno frente a Hermione y otro frente a Ron.  El pelirrojo vio a Draco con confusión

-Son para ustedes –  respondió a la pregunta silenciosa de su amigo.

Hermione extendió su mano con temor, tomó el pergamino y lo desató, extendiéndolo para verlo mejor, enseguida una graciosa caligrafía le dio la bienvenida, sus ojos se abrieron por la sorpresa y comenzaron a llenarse de lágrimas nuevamente. Reconocía esa letra, tantas veces la había visto, que le sería imposible olvidarla.  Buscó con desesperación la mirada de Ron tratando de encontrar apoyo en ella, pero lo vio en un estado similar al suyo. Esto debía de ser una broma, no podía ser cierto, Draco los estaba torturando por su maldito orgullo herido de slytherin. No podía ser cierto lo que sus ojos veían. Cerró los ojos tratando de controlarse, deseando que al abrirlos lo que tenía entre sus manos se hubiera evaporado, que no existiera, pero sin embargo, ahí estaba ese pergamino, esperando ser leído por ella. Reprimiendo sus sollozos y deseos de salir huyendo del lugar, comenzó a leer la carta

Querida Hermione:

Se perfectamente que tal vez te estés preguntando si esto es una broma de muy mal gusto, pero antes de que rompas este pergamino, o lo arrojes directamente al rostro de Draco, déjame decirte que no es así.  El que te escribe estas líneas es tu amigo, aquel al que viste por primera vez en el expreso de Hogwarts mientras ayudabas a Neville a buscar a Trevor, aquel que cada noche te rogaba junto a Ron que nos permitieras copiar tu tarea y que al final, por más que te rogáramos, siempre decías lo mismo: “No, sino de que forma van a aprender” y pasabas el resto de la noche supervisando que hiciéramos la tarea sin copiarnos.

Si, recuerdo todo eso y mucho más.  Tantas cosas que pasamos juntos, tantas aventuras y desventuras, tantos peligros y tantas ilusiones y tristezas... tanto...  toda una  vida juntos, apoyándonos sin importar si la consecuencia de nuestros actos sería una llamada de atención de la profesora McGonagall, o peor aún, un sermón tuyo. Estuvieron conmigo en cada momento, sin importarles arriesgar la vida, o peor aún para ti, dejando de lado el hecho de que podrían expulsarte... tantas cosas... tantos sentimientos...

Todos esos recuerdos aún me acompañan, cada uno guardado en mi corazón, nunca, nada ni nadie me hará olvidarlos, porque son lo más preciado que tengo, porque nunca supe que era sentirse parte de una familia hasta que llegue a Hogwarts y los conocí, y no me importa contra cuantos Dioses tenga que oponerme, nunca permitiré que me arrebaten lo único valioso que he tenido, por que ustedes no solo son mis amigos, son mi familia...

Son la luz que vino a iluminar mi oscuridad ¿Recuerdas?

Si...  yo se que lo recuerdas, lo recuerdas tanto que ha llegado a causarte dolor, un profundo dolor. Se que te culpas por no haber estado ahí para evitar mi muerte, pero eso es algo en que ni tu ni nadie  habrían podido evitar... estoy muerto... duele decirlo y más duele el aceptarlo, pero es la verdad, y no hay nada que se pueda hacer para cambiarlo.

Desde donde estoy se me permite verlos, y he visto su dolor y sufrimiento, créeme, si estuviera en mis manos haría todo lo posible porque no sufrieran, hay cosas que ningún ser humano puede saber, y unas de ellas es el destino que rige nuestra vida, pero el destino es algo que no podemos evitar, nacemos para vivir algo, pero al final, todo tiene que terminar... mi vida tuvo que terminar en aquel momento, y las de ustedes aún continua, no importa lo que diga Draco, esto es así, nacemos, vivimos, y luego morimos, siempre ha sido así y no hay manera de cambiarlo.

Pero tu aún estas viva, y tienes que seguir, deja el pasado atrás, no empañes el brillo de tu presente con algo que ya ocurrió y de lo que no tenías control para cambiar ¿o acaso crees que me gusta ver tu tristeza? lo que en verdad me gustaría es que jamás me olvides, jamás olvides aquel chico al que le gustaba jugar al héroe, al que le gustaba hacer bromas y odiaba la clase de Adivinación, recuérdame así y recuerda que sin importar lo que suceda yo estaré siempre contigo, aunque lo dudes, aunque no me veas, aunque no exista el testimonio en un libro de que a un muerto se le haya permitido volver por una noche, yo siempre estaré a tu lado y al de Ron.

Si hubiera tenido una hermana, créeme que nunca la hubiera querido como te quiero a ti. Cuídate y cuida de Ron y Draco.

Con amor,

Harry

Cerró sus ojos con fuerza en un intento desesperado por calmar a su corazón que golpeaba con crueldad contra su pecho, mordió su labio inferior que había comenzado a temblar, su corazón le dolía, su alma le dolía, las lagrimas no querían dejar de salir. Se llevó una mano hacia sus labios, cubriéndolos y ahogando un grito de dolor.

Era él.

Su letra, las palabras... su firma... todo le pertenecía...

Era su mejor amigo quien le hablaba a través de ese pergamino

Pero...

No podía ser...

Y si no era cierto...

Entonces, porque tanto dolor...

-¡¡¡NO ES VERDAD!!!  – grito con fuerza, poniéndose de pie.  Su cuerpo temblaba con fuerza, y sus lagrimas dejaban surcos en su bello rostro. Su mano derecha apretaba con fuerza el pergamino – ¡¡¡Todo esto es una cruel mentira!!! ¡¡¡Nada de esto puede ser cierto!!! ¡¡¡¿¿Porqué te empeñas en hacernos sufrir??!!!  ¡¡¿¿Qué te hemos hechos para hacernos esto??!!  ¡¡¡Porque, porque!!!!  ¡¡¡Entiéndelo de una vez, Harry esta muerto!!! ¡¡¡Y no eres el único que sufre por eso!!! ¡¡¡Pero pareces regocijarte con nuestro dolor!!!  ¡¡¡Eres un maldito sádico que disfruta vernos sufrir!!!

Sin pensar en lo que hacía, y cegada por el dolor se arrojó contra Draco dispuesta a desgarrarlo, a hacerlo sentir el mismo dolor que ella sentía, hacerlo gritar hasta desgarrarse. Draco no hizo el menor intento por alejar a Hermione de él, le permitió golpearlo, le permitió descargar su furia y dolor que guardaba en su alma contra él. 

-¡¡¡Maldito, maldito!!! – gritaba una y otra vez, mientras sus puños cerrados golpeaban el pecho del rubio. Draco era mucho más alto que ella, pero no le importó, le golpeó el pecho e intento arañarle el rostro y brazos, estaba fuera de si y nadie hacía nada por intentar calmarla, nadie... excepto...

Una fuerza mayor a ella, la hizo girarse de manera brusca y dejar de golpear a Draco, para luego sentir un intenso dolor en su mejilla izquierda.  Instintivamente se llevó su mano hacia esa zona que comenzaba a enrojecer, buscó con rapidez lo que ocasionó el dolor, para encontrase con la mirada azul de Ron quien la miraba con una luz de dolor oculto que brillaba en sus ojos.

Y entonces lo entendió:   Ron la había abofeteado

Ron la tomó por los hombros con fuerza, obligándola a verlo a los ojos, ver su dolor, un sufrir tan intenso como el suyo, que con solo verlo le desgarraba el alma

-Tienes que controlarle – le dijo con voz ligeramente temblorosa, pero con determinación – sabes tan bien como yo que esa carta era de Harry, era su letra y su forma de expresarse, el pergamino estaba impregnado de su esencia, lo sabes perfectamente, así que deja de negártelo a ti misma – Hermione comenzó a sollozar nuevamente, pero esta vez con docilidad, permitiéndole a Ron apoyarla contra su pecho y abrazarla con delicadeza

-Es que... duele... duele... mucho – solloz

-Lo se... lo se... también me duele – le susurró a la vez que acariciaba su largo cabello.  Ron desvió sus ojos hacia Draco que le miraba con ligera sorpresa en los ojos de plata. Rápidamente Draco recobró su porte altivo, mirando a Ron como si lo retara a poner en duda todo lo que había dicho y hecho.

Severus permaneció inmóvil y aparentando estar totalmente ajeno a lo que sucedía con sus ex alumnos, prefería permanecer como un simple espectador, analizando las reacciones de cada uno.  Había observado que Draco había permanecido impasible, con la sangre fría como cuando planeaba un ataque contra mortifagos, teniendo bajo control todas sus emociones. Sin duda la “visita” de Potter había traído de vuelta al Draco Malfoy del que estaba orgulloso, si, sin duda este Draco era el último de los Malfoy, pero tampoco había duda de que era el mejor.  Observó a Weasley y a Granger, ambos habían reaccionado de una forma muy diferente a lo que había predicho.  Weasley estaba conservando la sangre fría que normalmente caracterizaba a Granger, y ésta, estaba actuando como toda una Weasley. Si, muy diferentes reacciones, pero aún así, aún faltaba lo peor para ellos.

-Draco – lo llamó – estoy seguro de que a los profesores les gustará saber el motivo por el que fueron llamados – Draco asintió sin dejar de ver a Ron, éste miro de forma interrogante de Draco, deseando que no fuera otra noticia de semejante magnitud a la de hace unos momentos.

-La noche que vi a Harry – comenzó con voz neutra, esperando ver alguna reacción de parte de Hermione y Ron, pero ella seguía abrazada al pelirrojo, y él permanecía expectante – también vi a otra persona, mejor dicho, a otro ser, su nombre es Hermes, uno de los doce Dioses del Olimpo, guía de las almas. Esa noche, era tanta mi desesperación por tener que separarme de Harry que me negué a dejarlo ir, al contrario de recibir un castigo, me transfirió del saber de que había una oportunidad de traer de vuelta a Harry – se quedó en silencio esperando a que ambos sopesaran lo que acababa de decir.  Hermione  se giró sin desprenderse del abrazo de Ron, sus ojos denotaban sorpresa e incredibilidad, mientras Ron solo lo veía con ligera sorpresa

-Pero... eso es...

-Imposible – Draco interrumpió a Hermione – no, no lo es, puesto que un Dios me confirió el saber que no es un imposible. Es posible regresarle la vida a Harry, si logro convencer al Dios Hades.

-Pero para eso tendría que ir al Inframundo – continuó Hermione con voz temblorosa y los ojos empañados – es peligroso y... y podrías morir... y tal vez no regresar... y si...

-Entiéndelo de una vez Hermione, haré lo que sea por estar con Harry – le siseó

-¡¡¡No puedes hacerlo!!! ¡¡¡Es peligroso!!!  ¡¡¡Podrías no regresar jamás!!!

-¿Y crees que eso me importa? – la pregunta tomó por sorpresa a Hermione – He estado viviendo un tormento desde que Harry murió, y si existe la posibilidad de estar a su lado, la tomaré, no importan las consecuencias, mientras puede estar con él, lo haré.

-¡¡¡Estas obsesionado con un imposible!!!!  ¡¡Piensas que puedes traer a un muerto a la vida!!! ¡¡¡Tus pensamientos están trastornados!!!  ¡¡¡No piensas con claridad!!! ¡¡¡Pienso que...

-No pienses por mi... no coincidimos ¿recuerdas? – la interrumpió Draco con esa voz fría capaz de helar la sangre, haciendo que  Hermione se refugiara de nuevo el abrazo de Ron y comenzara a llorar con más fuerza

Ron continuo observando a Draco, se irguió sin soltar a Hermione que seguía llorando, e ignorando sus propias lagrimas habló con voz firme

-¿Eres capaz de ir al Inframundo por Harry?

-Si

-¿Incluso si murieras?

-Si – permanecieron en silencio, observándose con detenimiento, analizando al otro y ponderando sus reacciones. Finalmente Ron asinti

-Cuenta conmigo para lo que necesites – los ojos de plata relampaguearon con genuina sorpresa, Hermione levantó su rostro mirando a Ron con incredibilidad, mientras Snape levantaba una ceja de forma elegante

-Pero... – intento objetar Hermione

-Herm, creo que lo mejor será que vayamos a descansar – le dijo con firmeza, comenzando a guiarla hacia la puerta, sin que ella se opusiera

-Una última cosa – les dijo Draco haciendo que se detuvieran – partiré la próxima luna nueva, que será dentro de tres noches.

-Correcto –  le dijo Ron saliendo de la oficina con Hermione en brazos

 

 

¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸

   

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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