Titulo: Devuelveme la Vida

Clasificación : PG-13

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CAPITULO SIETE.- Devuélveme la Vida

Llevaban bastante tiempo abrazados, no sabían exactamente cuanto, podían ser más de diez minutos, media hora, una hora, tal vez más, o tal vez menos, no lo sabían, y realmente eso era algo que no les importaba. Lo único realmente importante para ellos en ese momento, era que estaban juntos, que podían sentir el cuerpo del otro contra el suyo, el que podían sentir el aliento del otro contra su mejilla, el que sus manos estaban en su espalda y cintura, el que podían sentir el suave movimiento del pecho del otro, el palpitar de un corazón que había dejado de latir y que por esta noche se le era permitido volver a hacerlo.

Y que todo eso... no era un sueño, sino una realidad, una dulce y ansiada realidad...

Draco acarició el cabello negro de Harry, mientras la última lagrima abandonaba su rostro, ya no lloraría, no desperdiciaría esta noche al lado de Harry en llantos inútiles, se separó un poco del otro cuerpo, solo lo suficiente como para que sus rostros pudieran verse frente a frente. Vio los ojos verdes, tan brillantes, tan hermosos, y solo lo veían a él, a Draco, no existía nadie más que él para Harry, como tampoco existía nadie más para Draco que harry. No pudo soportarlo más y volvió a besarlo, no como la vez anterior, sino con urgencia, con deseo... y Harry le correspondió de la misma manera, fundiendo sus labios, entregándose en cada movimiento de labios, dientes y lengua, como si no hubiera un mañana...

Y en realidad no lo había...

Se separaron con lentitud como si el solo hecho de separarse significara no volver a verse. Draco apoyó sus manos en el cuello del moreno, y trazó con suavidad un camino de besos desde los labios hasta la frente de Harry, dejando que sus labios reposarán en esa zona, mientras aspiraba la esencia de su gryffindor.

Harry se removió un poco incomodo, no porque la presencia o las caricias de Draco le incomodaran, sino por una sensación que desde que estaba muerto no sentía. Trató de olvidar esa sensación y centrarse en Draco, ejerciendo más fuerza en sus brazos alrededor de la espadal del rubio

-Dios, no sabes cuanto desee esto – le susurró Draco sin dejar su posición, lo que ocasionaba que a cada palabra sus labios acariciaran la frente del moreno. Harry grabó en su interior la sensación de esos cálidos labios contra su piel, la ronca y sensual voz de la persona que más amaba, y las cálidas sensaciones que todo él le provocaba.

-Tal vez lo mismo que yo... Draco – la voz de Harry sonó aspera por todo el tiempo en que no había sido usada, pero eso no impidió que el estomago de Draco diera un vuelco de emoción al escuchar su nombre de esos labios que tanto adoraba besar. Pero nuevamente esa sensación en el cuerpo de Harry clamaba su atención, trató de olvidarla, pero era demasiado persistente, desvió su mirada hacia el Altar, y eso solo empeoró esa sensación

-¿Draco? – lo llamó titubeante – yo... lamento arruinar este momento... pero – Draco miró a Harry directamente a los ojos, provocando que el moreno se sonrojara

-¿Ocurre algo malo? – preguntó con cierto temor

-No, no... es solo que... – Harry vio la mirada de la persona que más amaba, había cierta preocupación y duda en los ojos plata que tuvo que bajar la vista por la pena que eso le causaba – es solo que... tengo hambre

Draco parpadeó sorprendido sin saber como reaccionar, la voz de Harry había sido un suave susurró, tal vez había escuchado mal, pero el sonrojo y la actitud de Harry le decían que había escuchado correctamente. Una suave risa brotó de su garganta, risa que trató de suprimir sin mucho éxito, pronto la risa se volvió carcajada, y la carcajada se volvió tan intensa, que se vio obligando a soltar a Harry para poder llevarse las manos a su estómago y sujetarlo con ambas manos, Draco practicamente se desternillaba de risa y entre risa y risa limpiaba las lágrimas que asomaban a sus ojos. En un intento de tratar de reprimir el repentino ataque de risa se cubrió con una mano su boca, pero su intento falló cruelmente. El gryffindor se sintió un tanto avergonzado, pero luego de varios minutos y sumando el hecho de que Draco no dejaba de reír se sintió molesto

-¿Piensas parar para esta noche? – le preguntó molesto, pero eso solo provocó que el ataque de risa aumentara – bien, si quieres reír... – le dijo en tono amenazante. Acto seguido, Harry se arrojó contra Draco, provocando que ambos cayeran al piso, el gyffindor sobre el slytherin. Entonces Harry comenzó un ataque de cosquillas sin tener piedad de su “victima”. Sus manos pasaban de su estomago y cintura hasta los costados de su cuello, las zonas más sensibles de Draco, mientras éste se retorcía tratando de desprenderse de esas manos sin tener mucho éxito. Las flores de cempasúchil salieron volando a causa de las patadas de ambos, mientras uno intentaba alejarse y el otro seguir con su “ataque”. Por fin, y para bien del estomago de Draco que ya empezaba a acalambrarse, el “ataque” cesó. Harry se dejó caer sobre el cuerpo del rubio, un poco cansado debido a que su cuerpo aún no se acostumbraba a tanta actividad.

-Lo... jaja... lo... jaja... lamento... jajaja – Draco respiró profundamente un par de veces hasta que pudo controlarse, a la vez que acariciaba el cabello azabache – lo siento, olvidé que el alma se alimenta por esta noche. Puedes servirte – el slytherin señaló toda la comida que había en el Altar, sonrió ligeramente al notar el brillo en los ojos de Harry, quien inmediatamente se levantó y tomó una de las papas al horno, mientras Draco llamó con un Accio un par de copas y platos. En unos minutos los dos estaban sentados uno frente al otro, Harry tenía al frente un plato lleno de papas al horno, pollo y tarta de manzana, junto a una copa llena de jugo de calabaza, mientras Draco solo tenía una copa llena de cerveza de mantequillas. El rubio observaba con gran placer como Harry degustaba la comida, la forma en que tomaba los cubiertos y llevaba la pieza de comida a sus labios para luego, de una forma que Draco calificaba como sensual, degustaba con placer.

Harry sintió la mirada de Draco y no pudo evitar el sonrojarse

-¿Gustas? – le dijo señalando la poca comida que quedaba en su plato, a lo que Draco negó con una sonrisa

-No, come tu, debes de tener mucha hambre

-En realidad si. Hace más de un año que no como estas delicias, y aunque el alma en si no tenga hambre, mi cuerpo reclama comida, y al alma solo se le permite alimentarse por este día

-Pero tu no eres solo un alma – Draco frunció el ceño al ser conciente por primera vez que la apariencia, y sobre todo solidez, de Harry no coincidía con su idea de un alma – ¿Cómo es que...?

-¿Tengo mi cuerpo? – completó Harry dejando de su copa en el piso – en parte te lo debo a ti – Draco levantó elegantemente una ceja pidiendo una explicación más extensa a eso – si no hubieras encantado mi cuerpo para que se conservara, esto no podía ser posible. Si no lo hubieras hecho, ahora mi cuerpo estaría hecho un asco, y así sería imposible el que me permitieran usarlo

-¿Quién? – fue la escueta pregunta, pero Harry conocía perfectamente a Draco para saber exactamente a que se refería

-Persefone, esposa de Hades el Dios del Inframundo, me dio la oportunidad de usarlo, cuando llegué aquí ni siquiera sabía si me permitiría usarlo, pero parece que al final accedió

-¿Por eso las llamas?

-Si – Harry permaneció unos instantes en silencio, observando fijamente en las profundidas de plata de la persona que amanaba, tanto tiempo había deseado estar con él, tanto sufrimiento por estar lejos, esa sensación de estar incompleto, y después de todo eso se le permitía estar con él por solo una voz más antes de regresar a su “nuevo hogar”. Persefone le había permitido usar su cuerpo, no desaprovecharía esa oportunidad. Hizo a un lado la comida y gateando se acercó hasta Draco, sentándose sobre sus piernas para luego besarlo con pasión – tenía que sentirte – le dijo al terminar el beso – no soportaría el solo verte de lejos, sin poder tocarte, sin poder sentir tu piel, ni tus besos – acarició el rostro de Draco mientras depositaba un suave beso en esos labios tan exquisitos.

-Tampoco lo hubiera soportado, pero era mejor a no volverte a ver – Draco depositó un suave beso en la mano de Harry, a lo que el gryffindor sonrió mientras se apoyaba contra el pecho de su amante – tengo una pregunta

-¿Solo una? – se burló Harry

-Bueno... en realidad son varias

-No puedo responderte como es el lugar donde estoy – le dijo sin despegar su rostro del pecho de Draco

-Y yo no quiero saberlo, lo que quiero saber es si... ¿fuiste tu quien hizo caer el libro en la biblioteca? – Draco escuchó una suave risa, trató con todo su ser guardar ese sonido en lo más profundo de su corazón, pero se recordó que debía de disfrutar ese momento y no desperdiciar tiempo en lamentaciones

-Si, fui yo. Aproveché que Sirius causó un tremendo alboroto y todos trataban de apagar el fuego que provocó para poder escabullirme y poder usar parte de mi esencia para llamarte, acababa de enterarme de lo del Altar y sabía que tu no conocías eso, tenía que arreglármelas para que lo hicieras y poder verte de nuevo, y esa fue la única idea que se me ocurrió, afortunadamente comprendiste el mensaje

-¿Sabes qué eso me causó una discusión con Hermione? – le preguntó con cierto tono de reproche – ¿Y luego con Ron? – esta vez Harry suspiró

-Si, también lo se. Era lógica su reacción, sabía que si se enteraban reaccionarían de esa forma, Hermione trataría de convencerte que solo era una superstición, y que en los libros no había ninguna prueba de que alguna vez se haya sucedido lo que tu esperabas, y Ron... simplemente explotaría... pero ellos, al igual que nosotros, también sufren... y... los extraño ¿sabes? – Draco tomó el rostro de Harry obligándolo a verlo a los ojos

-¿Preferirías estar con ellos en este momento? – le preguntó

-No – respondió Harry sin vacilar – ellos son mis amigos, y los extraño, pero se tienen el uno al otro para darse fuerza. Lo que más me duele es el haberte dejado a ti. – Harry redujo la distancia que separaba sus labios de los de Draco, entregándose por completo en ese beso, entregándole a Draco todo su ser... todo su amor. Se separó con lentitud del rostro amado, sus ojos esmeralda brillaban con deseo, un deseo que anhelaba salir a flote en ese momento – Hazme el amor – le susurró Harry – hazme sentirme vivo de nuevo – Draco no necesitó mas incentivo que ese. Se acercó a él mientras su mano tocaba la mejilla de Harry, acariciándola con suavidad, reduciendo la distancia hasta que sus rostros solo fueron separado por un par de centímetros.

-Te amo Harry, nunca llegues a olvidarlo

-Nunca lo olvidaré – le dijo antes de sellar sus labios en un beso, las manos de Draco lo abrazaron con más fuerza alrededor de la cintura y Harry lo rodeó por el cuello, enterrando sus dedos en ese sedoso cabello platinado.

*************

Pido perdón por no haber escuchado tus ruegos /

Pido perdón por las lagrimas que hablan de mi /

Pido perdón por tus noches a solas /

Pido perdón por sufrir en silencio por ti /

Te pido perdón aún sabiendo que no lo concederás /

Te pido perdón de la única forma que se

***************

Draco rompió el beso, viendo directamente a los ojos esmeralda, con deliberada lentitud pasó sus manos por todo el pecho de Harry hasta llegar al primer botón de la camisa, desabotonó el primero y poco a poco hizo lo mismo con los siguientes, ninguno apartaba los ojos de los del otro, mientras eso sucedía, ambos necesitaban estar seguros de que estaban ahí, de que podían tocarse sin temer desaparecer al primer movimiento brusco, de que todo el tiempo que habían estado separados no había sido más que un mal sueño, una terrible pesadilla que ahora era escondida en el rincón más oscuro de su mente, obligándose a disfrutar uno del otro, a amarse como hace tiempo lo hacían... a entregarse tan solo una vez más.

****************

Devuélveme la vida /

Devuélveme la vida /

Recoge la ilusión que un día me arrancó tu corazón /

Y ahora devuélveme la vida /

***************

Una vez desabrochada la camisa, Draco pasó sus manos desde el abdomen, subiendo lentamente por los pectorales hasta llegar a los hombros por debajo de la prenda, empujándola lentamente hasta retirarla del cuerpo que cubría, pasó sus manos por toda la piel morena que en ese instante le parecía más atrayente que hace tiempo, más deliciosa que en cualquier otro momento. Draco se acercó a ese cuello que reclamaba su atención, besando, lamiendo y mordiendo cada centímetro de piel, arrancando gemidos y suspiros de aquel quien recibía tales atenciones. Las manos del rubio acariciaban la longitud de la espalda del moreno, descendiendo por la columna hasta introducirse en los pantalones apretando contra sí la piel de esa zona. Harry dio un respingo a la vez que gemía de forma ronca ante ese movimiento, viendo la reacción de su amante, Draco repitió el mismo movimiento varias veces más, provocando que la entrepierna de Harry rozara la pelvis de Draco, mandando descargas eléctricas a través del cuerpo del gryffindor.

*************

Yo no volveré a quererte de nuevo a escondidas /

No intentaré convertir mi futuro en tu hiel /

No viviré entre tantas mentiras /

Intentaré convencerte que siempre te amé /

Yo te pido perdón aun sabiendo que no lo concederás /

Te pido perdón de la única forma que se /

Devuélveme la vida /

Devuélveme la vida /

**************

Con un poco de fuerza, Harry obligó a Draco a recostarse en el piso, quedando él sobre el slytherin, con sus piernas a los costas del slytherin, desabrochando la camisa del chico bajo de él con un poco más de prisa a como lo hizo Draco, quitándola inmediatamente en cuanto terminó de desabrocharla, sin poder dejar de maravillarse con la visión del torso desnudo de su amante. Pasó sus dedos por el pecho en una suave caricia, con una expresión de fascinación... de añoranza. Descendió hasta poder besar el cuello de Draco, descendiendo hasta la base, probando la exquisitez de la piel albina, pasando por los hombros, brazos, hasta llegar al pecho, donde se detuvo en los pezones, acariciándolos y besándolos hasta que se endurecieron. La respiración de Draco se hacía cada vez más agitada, suspirando a cada caricia, acariciando el cabello azabache en un intento por prolongar las caricias, Harry dejó los pezones para luego seguir descendiendo por el pecho. Draco intentaba no perder cada movimiento del moreno, tratando de asegurarse de que no era uno más de sus sueños y del cual terminaría por despertar para enfrentarse a la cruel realidad de estar solo, deseaba asegurarse de que todo era real, de que Harry era real, y que en ese momento disfrutaba de su cuerpo.

Cuando llegó a la cintura, Harry desabrochó el pantalón y junto con los boxer los fue bajando con lentitud, con las manos hacia adentro, acariciando la piel nívea en todo el proceso, disfrutando de la sensación de acariciar esa piel tersa. Cuando Draco estuvo totalmente desnudo, no le dio tiempo a Harry se hacer alguna otra cosa, se incorporó, y tomó por el rostro obligándolo a besarlo.

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Recoge la ilusión que un día me arrancó tu corazón /

Y ahora... Devuélveme la vida /

Devuélveme la vida /

Esconde en tu cajón los recortes de amargura de mi amor /

Y ahora.... /

Devuélveme la vida /

Devuélveme la vida

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Draco hizo descender sus manos por todo el largo de la espalda de Harry, obligándolo a arquearse por la sensación que esas finas manos le provocaban, Harry aún seguía sentado sobre él, lo que facilitaba desabrochar el pantalón del gryffindor, una vez desabrochado, lo recostó contra el piso y le quitó las últimas prendas que le impedían tener desnudo a su amante. Una vez desechas esas prendas, comenzó a besarlo desde los tobillos, besando las piernas y los muslos llegando hasta la parte donde las piernas unían al tórax. Siguió avanzando hasta encontrarse con una sorprendente erección. Harry gimió profundamente al sentir los labios de Draco capturando su miembro, lamiendo y succionando una y otra vez, él cerraba y abría las manos de forma espasmódica a la vez que sentía como corrientes eléctricas surcaban su espina dorsal haciéndole arquearse una y otra vez en busca de un mayor placer.

-Draco – lo llamó Harry con voz ronca, cargada de excitación, lo tomó por el cabello, y sin llegar a lastimarlo lo hizo acercarse a él, para capturar sus labios, mientras se besaban Harry lo llevó consigo hasta que el sltyherin quedó tendido sobre él. Con un rápido movimiento invirtió los papeles, siendo Harry quien quedó sobre Draco. Sin dejar de besar a Draco, se acomodó de tal forma que las piernas de Harry quedaron a cada costado del cuerpo del rubio. Draco acariciaba con una mano el cabello oscuro mientras que con la otra acariciaba la espalda de arriba abajo. Con sensualidad, Harry dio por terminado el beso para sentarse sobre el vientre de Draco.

-Oh Dios... te amo tanto – gimió Draco a lo que Harry respondió con una sonrisa casi felina. Y con movimientos felinos se situó sobre el pene de Draco y de un solo movimiento lo introdujo en su cuerpo. Harry arqueó su espalda hacia atrás mientras Draco gemía de manera profunda, aferrándose con fuerza a las caderas del moreno. Harry no hizo ningún movimiento, no deseaba perturbar la sensación de perfección que en ese momento lo invadía, sentía que si se movía perdería el sentimiento de plenitud que invadía su ser.

**************

Esconde en tu cajón los recortes de amargura de mi amor /

Y ahora... devuélveme la vida /

Devuélveme la vida /

Recoge la ilusión que un día me arrancó tu corazón /

Y ahora...

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Lentamente comenzó a moverse de arriba abajo, haciendo que los primeros gemidos escaparan de los labios de Draco a la vez que el rubio comenzaba a embestir a su gryffindor. Aumentando poco a poco la velocidad de sus embestidas. Harry colocó sus manos en el pecho de Draco buscando apoyo para responder a cada movimiento de las embestidas. Sus cuerpos se encontraban una y otra vez, saturándose de más placer

-Más amor... hazme sentir más – le pidió Harry y Draco hizo que sus embestidas fueran más rápidas, provocando que finalmente Harry llegara al clímax, arqueando la espalda hacia atrás mientras el calor del orgasmo lo invadía, ese movimiento hizo que Draco llenara el interior de Harry con su semen en medio de un grito largo y profundo.

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Devuélveme... la Vida

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Harry se dejó caer sobre el cuerpo cálido y suave del slytherin abrazándose a él, sintiendo una felicidad que hace tiempo no sentía, sintiéndose feliz de estar con Draco, de poder tocarlo... de haber podido volver a sentir su cuerpo, su amor y su deseo... de yacer a su lado, como siempre debería de haber estado. Se movió con pereza, no quería dormirse y desperdiciar el tiempo que tenía, se apoyó sobre sus brazos, quedando su rostro exactamente sobre el de Draco, observó el bello rostro de la persona a quien más amaba, era un rostro exquisito... bello era la única palabra para definirlo, de labios perfectamente delineados, suaves, y sus ojos de plata solo lo miraban a él, a nadie más que a él. Vio en esos ojos tantas emociones, tantos sentimientos: amor... pasión... cariño... y dolor... y miedo, miedo tal vez a tener que volver a separarse y miedo al dolor que eso implicaría... volver a estar lejos unos del otro, sin tener ningún medio de comunicación, ningún contacto, hasta que llegara la hora de morir de Draco, y tal vez en ese entonces pudieran estar juntos nuevamente y puedan disfrutar de su amor sin ninguna limitación... pero para que pudieran estar así tendrían que pasar muchos años de agonía y lamentablemente el comienzo de esa agonía sería dentro de unas horas... pero no... no debía de pensar en eso... no debía estropear en este momento tan sublime con pensamientos que empañaran su felicidad, no, debía de disfrutar de Draco, no esperaría años para poder besarlo nuevamente...

Sin previo aviso y tomando de sorpresa a un Draco adormilado, Harry se inclinó y besó a Draco con dureza, tirando toda reserva y ternura al viento, todo, incluyendo la nostalgia y desesperación de no poder permanecer eternamente saboreando a esos labios, todo, a excepción de la perfección del momento que estaban compartiendo en ese instante, el gryffindor pudo sentir los labios de Draco sonriendo bajo los suyos por ese acto

-¿Aún tienes energía? – lo escuchó murmurar mientras las manos de Draco se movían de su espalda hasta su cabello, para enredarse en su pelo, acercando sus rostros aun más.

-¿Me estas retando? – Harry estaba casi sin respiración a causa del beso y sólo se apartó lo suficiente como para acariciar los labios de Draco mientras hablaba

-Quieres aprovechar el tiempo ¿cierto? – Draco sonrió de nuevo, pero tanto en su sonrisa como en su voz había un deje de tristeza.

-No pienses en eso... por favor – le replicó Harry en un susurro, moviendo acomodando su rostro bajo el cuello de su amante, sintiéndose sumamente cómodo y completo, aunque la próxima realidad fuera cruel, no se dejaría intimidar, no echaría a perder ese momento

Draco pasó su mano sobre el cabello de Harry, en una caricia ausente, sintiendo su textura, una suavidad incomparable. Amaba a Harry, lo adoraba, era su vida, por eso cuando murió se sintió morirse también, y ahora que lo tenía a su lado... se sentía vivo, pero el hecho de que fuera temporal lo atormentaba, como si una daga se clavara una y otra vez en su corazón, encajándose y retorciéndose sin misericordia... El hilo de sus pensamientos fue cortado de manera abrupta cuando los ojos esmeralda de Harry se clavaron en los suyos, como si llevaran algún tiempo observándolo, parpadeó un poco confundido ante la mirada seria y preocupada de Harry

-¿Me escuchaste? – le preguntó Harry un poco extrañado por su ausentismo

-No... lo siento... mis pensamientos me distrajeron – Draco vio que su respuesta causó un ligero sobresalto, pero la expresión de Harry cambió rápidamente de una de preocupación a una de... ¿comprensión?

Harry sonrió de manera comprensiva, conocía muy bien a Draco como para saber que clase de pensamientos lo distrajeron en ese momento, pero ahora él tampoco debía de distraerse, quedaba poco tiempo, y lo aprovecharía al máximo

-Te pregunté – Harry se inclinó más – si serías tan amable en darme un poco de pergamino y pluma para escribirles unas líneas a Ron y Hermione – susurró, rozando con sus labios los de Draco.

-De acuerdo – le respondió el rubio buscando con la mirada su varita, cuando la encontró cerca de la pared se movió ligeramente, sin obtener los resultados que esperaba – ¿Cómo piensas que te dé todo eso si no me permites ir por mi varita para llamarlos? - Harry pareció entretenerse pensando una respuesta para esa pregunta

-Sinceramente no se me ocurre nada Draco – respondió el moreno con una sonrisa de inocencia fingida. Draco se movió con un poco más de fuerza, iniciando un forcejeo entre ambos, que terminó cuando Draco logró hacerlo caer a un lado. El slytherin permaneció sentado por unos instantes mientras observaba a Harry levantarse, el moreno lo vio ligeramente divertido

-¿Piensas quedarte ahí? - le preguntó mientras tomaba su ropa

-No me parece una mala idea – la voz de Draco llevaba cierto toque de juego, mientras se acomodaba para disfrutar del espectáculo de ver a Harry vistiéndose

-Vamos, llama al pergamino – a regañadientes Draco se puso de pie y fue por su varita, en cuanto la tuvo, llamó al pergamino y la pluma, cuando regresó al lado de Harry, éste terminaba de ponerse los pantalones. Le entregó los utensilios que había pedido, en cuanto los tuvo se sentó sobre el suelo con las piernas cruzadas, y el Altar a su espalda, partió el pergamino en dos y se inclinó para comenzar a escribir. Draco comenzó a ponerse los boxers y el pantalón, sin despegar la vista del hombre a su lado, viendo con añoranza cada movimiento que realizaba, cuando terminó con los pantalones, se sentó detrás de Harry, pasando sus manos alrededor de la cintura de él, pegando su pecho contra la espalda de su amante, sintiendo directamente la sensación tan íntima de abrazar al ser amado, de sentir la piel del otro directamente contra la suya, al mismo tiempo que apoyaba su barbilla sobre su hombro, teniendo una excelente vista para ver lo que escribía.

-No es de buena educación leer la correspondencia de otras personas – le dijo Harry sin dejar de escribir

-¿Estas cuestionando mi educación Potter? – la voz de Draco sonaba sarcástica, Harry sintió su aliento sobre su cuello, enviando una descarga eléctrica a través de su espina dorsal, mordió su labio inferior reprimiendo un suspiro que amenazaba con salir de su garganta

-¿Y acaso no es verdad Malfoy? – contra atacó

-Por supuesto que no, me ofendes. Tuve tutores en mi casa casi desde que aprendí a hablar, aprendí distintas lenguas y artes, entre ellas las bellas artes, así como los más refinados modales...

-Pues no lo estas demostrando – lo interrumpió Harry

-... para hacer frente a cualquier situación – completó Draco ignorando la anterior interrupción – y esta situación... bueno... estamos hablando de Ron Weasley, terminará gritando a los cuatro vientos cualquier cosa que tu le escribas, así que terminaré enterándome, ¿porqué no adelantar ese momento si tengo la oportunidad de enterarme antes? – Harry rió de buena gana

-Tu no tienes remedio

-Pero aún así te encanto

-¿Y aún no consigo descifrar el porque?

-Yo lo se, soy irresistible – y como si fuera una prueba de ello, depositó un ligero beso justo detrás de la oreja de Harry, provocando que el gryffindor riera de forma nerviosa

-Ya Draco... necesito escribir esto – le pidió Harry sin dejar de sonreír

-De acuerdo, de acuerdo, también pudo ser un buen chico, prometo quedarme quietesito... justo aquí – Draco volvió a su anterior posición, es decir, su barbilla sobre el hombro de Harry y viendo directamente al pergamino delante de su gryffindor. Harry puso los ojos en blanco sin disminuir su sonrisa. Había visto a Draco desde que había llegado a los Campos Elíseos, y en ningún momento, durante todo el tiempo en que estuvieron separados, lo vio sonreír o actuar como lo hacía en ese momento, actuaba como el Draco del que se enamoró, el Draco sarcástico y un tanto caprichoso, pero con ese toque de simpatía en su voz y ese brillo plateado en sus ojos grises que le encantaba, volvía a ser el Draco que era el amor de su vida, y sabía que ese cambio se debía a él, a que estaban juntos nuevamente, y por eso no podía evitar sentirse mal por ello, no por estar con él, sino por el caos que causaría cuando se fuera ¿habría sido demasiado egoísta? Tal vez fue el hecho de que él también quería verlo que solo se centró en eso, y no pensó en las consecuencias ¿Cómo volverían a sus anteriores vidas? ¿Cómo volverían a ser después de esto? Le había prometido a Persefone armarse de paciencia y esperar hasta que llegara la hora de Draco, pero, ¿Sería capaz de hacerlo? ¿Sería capaz de soportar el tiempo que fuera necesario? ¿Y Draco? ¿Sería capaz de soportarlo, de esperar y no desmoronarse durante ese tiempo? Cerró los ojos tratando de no pensar en ello, todo estaba hecho y no había marcha atrás, si el que pudieran reunirse fue una locura o estuviera mal, ya no había cabida para corregirlo, así que lo mejor sería concentrarse en lo que viniese, y en este momento tenía que concentrarse en escribirles una carta a Ron y Hermione, sus amigos, necesitaba decirles tantas cosas, como que los extrañaba, que deseaba que fueran felices y superaran el pasado, que no se culparan por no haber podido llegar a tiempo, como muchas veces se recriminaba Hermione. Sin perder más tiempo en cavilaciones que no le llevaban a ningún lado comenzó a escribir.

Draco observaba a Harry con gran deleite, la forma en que escribía, las pausas que hacía de vez en cuando mientras pensaba alguna otra cosa importante que escribir, los gestos que hacía como el ligero movimiento de su mano libre, como si estuviera hablando mentalmente con alguien y ese gesto complementara la frase que decía. Estar ahí, con Harry, con el amor de su vida, con la persona que le había dado un significado real a lo que era la palabra: “vivir”, porque no significa lo mismo “existir” que “vivir”, antes de Harry, él solo se limitaba a “existir” a llevar a cabo un rol que le fue impuesto desde antes de nacer, sin embargo, cuando le permitió a Harry entrar en su corazón, el “existir” cambió a “vivir”, vivir su vida de la forma que él quería, disfrutar de ella, tanto de lo bueno como de lo malo, porque tanto lo bueno como lo malo forma parte de vivir, e incluso lo malo se volvía bueno porque encontraba en Harry el apoyo necesario para salir adelante, porque Harry siempre estaba ahí para él y con él, todo lo bueno que había en él y que estaba sepultado en el más recóndito rincón de su ser fue sacado a la luz por Harry Potter, no el Chico-Que-Vivió, sino por el Chico-Que-Conquistó-Su-Corazón, el que lo hizo salir del hoyo en el que se encontraba, el que lo hizo sacar lo mejor de sí, para poder ser digno de un amor como el que Harry le profesaba, porque Harry era su única razón para vivir, y cuando... se fue... no pudo soportarlo, no se suicidó no por consideración a los demás, sino porque no debía de ser de esa manera, estudiar las Artes Oscuras desde temprana edad, le había dado conocimientos que muchos no sabían que existían, y si se quitaba la vida por su propia mano el sufrimiento eterno sería su castigo, y el peor sufrimiento por que el que podía pasar, era el estar lejos de Harry, y el haber vivido eso una vez... le bastaba. No quería pasar por lo mismo una vez, y sabía a la perfección que su tiempo con Harry terminaría dentro de poco, al amanecer todo volvería a ser como antes... no... no como antes, sería peor, porque había podido tenerlo entre sus brazos, porque había podido estar con él como siempre debieron de estar: juntos. ¿Habría alguna forma de volver a estar juntos? El suicidio estaba desecho por obvias razones, pero... y si Harry pudiera quedarse con él, es decir, de alguna forma el ser que estaba entre sus brazos, estaba vivo, respiraba y su corazón latía como el de una persona saludable, si tan solo pudiera permanecer así y quedarse a su lado ¿sería posible? No quería tener que volver a separarse de Harry, no quería tener que esperar años para poder volver a estar junto a él... lo necesitaba... necesitaba estar a su lado, simplemente Harry era indispensable para que él pudiera vivir... para que pudiera dejar de existir...

Un leve movimiento entre sus brazos, lo hizo volver de golpe a la realidad, Harry se inclinaba para doblar los pergaminos a un tamaño que fuera apropiado para guardarlos sin que ocupasen mucho espacio, al parecer el tiempo de sus divagaciones fue demasiado si Harry había terminado de escribir las cartas. Sin romper el abrazo por mucho tiempo, Harry se giró quedando arrodillado frente a Draco, le sonrió con ternura y lo besó, Draco cerró los ojos sintiendo cómo su cuerpo se arqueaba contra el suyo, su boca húmeda y ávida sobre la suya. Las manos de Draco envolvieron su cintura acercándolo más a su cuerpo, mientras Harry lo rodeaba por el cuello.

-¿Y eso? – le preguntó Draco cuando terminaron de besarse sin dejar de abrazar a Harry – ¿alguna especie de chantaje? – la risa de Harry no se hizo esperar, tan cristalina y melodiosa que Draco estaba seguro que nunca se cansaría de escucharla

-Algo así – le mostró los pergaminos doblados a la perfección – ¿Podrías entregárselos a Ron y Hermione?

-¿Podrías entregárselas tu? – Harry se sorprendió ante esa pregunta, sinceramente no se la esperaba, cambió su expresión de sorpresa por una sonrisa triste, besó suavemente los labios de Draco y lo empujó lentamente hasta quedar de espalda contra el piso sin dejar de besarlo, besó los labios, las mejillas, los párpados, la nariz y finalmente la barbilla, levantó un poco el rostro viendo directamente a los ojos grises, le sonrió, y lo siguiente que Draco vio, fue un pergamino estrellarse directamente contra su frente.

-¡Ouch! – se quejó el slytherin, quitándose los pergaminos de la cabeza – ¡Oye, eso no es justo!

-Pero si divertido – le dijo mientras se levantaba y tomaba su camisa para ponérsela y comenzar a abrocharla

-¿Tienes frío? – le preguntó un tanto preocupado

-Un poco ¿tu no?

-No mucho, ¿Quieres que cierre las puertas del balcón? – Harry dirigió su vista hacia el cielo nocturno, deleitándose con la majestuosidad del manto estelar, viendo a la hermosa luna que comenzaba a dar señales de irse para dejar su lugar al sol, a más tardar en una hora tendría que irse. Bajó su mirada hacía sus plantas, se dirigió hacia ellas a paso lento, pasó sus manos por entre las hojas y los pétalos, ciertamente no estaban en tan buen estado como lo habían estado mientras vivía, pero no estaban tan mal a como las había pensado encontrar, seguramente Draco había tenido mucho que ver. Sintió como unas manos varoniles lo rodeaban por la cintura, para luego sentir un aliento cálido contra su cuello

-Me dieron un poco de pelea, pero finalmente decidieron cooperar para que las vieras... presentables

-Me lo imagino – no dijeron más, no lo necesitaban y tampoco querían hacer alusión a la pronta despedida, no querían que sus corazones comenzaran a sangrar desde ese momento, no deseaban sentir el dolor y el sufrimiento, ni que el otro lo sintiera, sería demasiado... para volverlo a sentir.

Harry se recargó contra el cuerpo de su amante, mientras con sus manos abrazaba las de Draco, sintiendo como un sentimiento cálido lo invadía, la sensación de estar completo... de ser feliz...

Draco lo abrazó con más fuerza, pegando más su cuerpo contra el suyo, sintiendo su calidez. Si en ese momento pudiera morir, sería el ser más dichoso en el Inframundo, porque moriría al lado de la persona que más amaba, y que podría estar con él en el otro mundo ¿Podrían ser los Dioses tan comprensivos? El deseaba que si lo fueran...

El tiempo siguió su curso, pronto el sol brillaba en el horizonte, y Harry sabía que era hora de volver a los Campos Elíseos. Dirigió su vista al cielo, y la terrible realidad lo golpeó, pudo distinguir unos diminutos puntos luminosos, semejantes a luciérnagas, que avanzaban desde distintos ángulos hasta reunirse en algún punto del firmamento, sabía de que se trataban: eran las almas a las que se les había permitido visitar a sus seres queridos... Era hora de volver... era hora de separarse de Draco. Estuvo a punto de volverse hacia Draco cuando escuchó una voz familiar

-Harry... es hora – resonó la voz que anteriormente habían escuchado. Instintivamente Draco abrazó con mayor fuerza al cuerpo de Harry, no deseaba separarse de él, no lo soportaría. Harry sintió la alteración de Draco, se giró sin soltarse del abrazó mientras las lágrimas luchaban por salir de sus ojos

-Draco... por favor – le pidió Harry en medio de un sollozo

-No quiero... no me pidas que te deje ir...

-Draco, estoy muerto –

Golpe bajo.

El cuerpo de Draco se tensó, pero no aflojó su abrazo. El separarse del rubio no era algo fácil, como tampoco lo era para Draco el separarse de él, pero tenían que hacerlo. Los Dioses solo les habían concedido esa noche y la Diosa Aurora ya había pasado con su carro de corceles anunciando el amanecer... era hora de separarse...

Harry se movió un poco dentro del abrazo, lentamente fue trazando con sus labios un camino de besos desde la base del cuello, pasando por la barbilla, la mejilla, hasta llegar finalmente a los labios, donde comenzó a besarlo de forma delicada, pequeños besos alrededor de esos labios tan exquisitos.

Desde que comenzó a sentir los primeros besos de Harry supo que esa era su forma de despedirse, y por esa razón, por primera vez en su vida no deseaba sus besos, porque sabía que al terminar Harry se iría de su lado. Y eso... no esta seguro de poder soportarlo...

-Harry, no... por favor... no – sollozaba Draco contra los labios de Harry, sentía que cada beso era un trozo de su propio corazón que era lanzado al fuego y se consumía con lentitud, como si disfrutara de calcinar cada sensación, cada sentimiento... cada parte de su alma...

Harry sufría de igual manera que Draco, sentía que lo que hacía era como clavarse él mismo una daga y retorcerla haciendo sangrar más su corazón, un corazón al que le habían permitido latir solo por esa noche y que en cualquier momento dejaría de hacerlo.

Finalmente capturó por completo los labios de Draco, fundiéndose en un beso lento y profundo, mientras sus lagrimas se confundía con las del otro...

Harry paseó sus manos por la espalda de Draco, tratando de recordar la sensación de acariciar esa forma, sus manos fueron subiendo hasta posarse en su pecho, empujándolo lentamente, pero con la suficiente fuerza como para romper el beso y el abrazo, separándose por completo del amor de su vida. Dio un paso hacia atrás tratando de no vacilar. Sus ojos verdes, empañados por las lagrimas, observaron a los grises, viendo en ellos tanto dolor que por un momento se sintió flaquear, pero sabía que eso de nada le serviría. Estaba muerto, y eso nunca cambiaría.

-Te... estaré... esperando – le dijo Harry con la voz quebrada. Draco hizo el intento de acercarse, pero Harry lo detuvo con un movimiento de su mano – estoy muerto Draco... por más que quiera... por más que lo desee... no puedo quedarme contigo.

Draco buscó decir algo que replicara eso, pero su propia lógica, aunada al nudo en su garganta, se negaban a decir palabra. Harry iba a decir algo más, cuando una columna de luz dorada apareció detrás de Harry, iluminando toda la estancia. Inmediatamente Draco sintió un aura mágica inimaginable.. majestuosa y poderosa... como ninguna otra. Entrecerró los ojos tratando de ver que ocurría, sin tener muy buenos resultados, lo único que pudo ver fue a Harry en la misma posición que hace unos minutos intentando limpiar su rostro de las lágrimas.

Cuando la luz se extinguió, pudo distinguir la silueta de una persona... un hombre. Draco abrió los ojos por completo, aún en medio de sus lagrimas lo pudo ver con claridad. Se trataba de un hombre alto y de piel pálida, de cabello largo y lacio de un color negro azulado, sus ojos eran de un azul profundo y vestía una túnica en color negro, ceñida con un grueso cinturón de oro. Su mirada era imponente, como toda su persona, incluso su aura gritaba a los cuatro vientos “Respeto”

-Harry... es hora – dijo el recién llegado, ignorando el hecho de ambos chcios estuvieran semidesnudos. Draco abrió los ojos con sorpresa. Esa voz... era la misma que escuchó antes de la llegada de Harry y hace tan solo unos momentos

-Lo se Hermes... solo me estaba... despidiendo – susurró Harry sin dejar de ver a Draco

-“¿Hermes?” – se preguntó mentalmente Draco, y entonces lo comprendió: ese hombre no era un humano, sino un Dios, el Dios que guía a las almas de los muertos a la morada del Inframundo ¡Era él quien se llevaría a Harry de su lado!

Harry hizo ademán de darse media vuelta para acercarse a Hermes y poder marcharse, entonces Draco pudo reaccionar, sin pensarlo, se acercó con rapidez a Harry y lo tomó del brazo deteniéndolo

-Por favor... por favor... debe de haber alguna manera... debe de haber alguna forma de poder estar al lado de Harry – le pidió Draco, mirando de manera suplicante al Dios, sin soltar el brazo de Harry

-¿Draco que haces? – le preguntó Harry entre sorprendido y asustado – no sabes lo que estas diciendo

-¡Claro que lo se! Quiero estar a tu lado y se que él puede saber alguna forma para que podamos estar juntos

-Entiéndelo Draco... estoy muerto... y tu vivo, no podemos estar juntos... no por ahora – murmuró Harry tratando de parecer firme

-Pues no lo acepto – le respondió para luego dirigirse al Dios Hermes – por favor... debe de haber alguna manera de poder estar juntos – la mirada de Draco era suplicante, mientras la de Hermes era una mirada inescrutable. Paseó sus ojos azules de Draco y luego hacia Harry, para finalmente detener su mirada en los ojos grises de Draco. Hermes estaba al tanto de la relación que hubo entre Harry y ese mortal, y que extrañamente los sentimientos nos se habían extinguido cuando el primero había dejado de vivir, también estaba al tanto de la magnitud de esos sentimientos, tan fuertes y reales como pocos mortales llegaban a sentir, y si Harry había sido capaz de desafiar a Persefone por estar vivo durante esa noche y poder yacer con ese mortal, tal vez el otro también fuera lo suficientemente fuerte y decidido como para desafiar las leyes divinas y estar con Harry, al menos Harry se lo merecía.

-¿Qué sientes por él? – le preguntó con esa voz profunda

-Lo amo – contestó sin vacilar – lo amo con todo mi ser

-¿Qué serías capaz de hacer para estar junto a él?

-Cualquier cosa – Harry abrió los ojos con temor, sabía el rumbo por el que Hermes estaba llevando la conversación

-¡No! – gritó Harry soltándose del brazo de Draco y colocándose frente a Hermes - ¡no lo hagas!

-¿Qué no haga que Harry? – preguntó Hermes sin dejar a un lado su expresión seria

-¡Tu sabes a lo que me refiero! ¡No voy a permitir que se exponga a un castigo divino!

-¿Y cómo piensas evitarlo? – Harry abrió la boca para responder, pero no encontró nada que pudiera ayudarle en su cometido, así que la cerró – ¿Lo ves? No puedes evitarlo, como lo dijiste hace un momento... tu estas muerto... y él no, es solo su decisión

-¿De qué están hablando? – intervino Draco, cansándose de ser ignorado. Ninguno de los dos hombres respondió, Draco se fijó en Harry quien lo mirada como suplicando que no preguntara más, pero sabía, por lo que había alcanzado a entender entre ese corto dialogo, que había una forma de poder estar al lado de Harry, y que éste no iba a decirle por temor a que se causara algún daño, así que posó sus ojos en Hermes – ¿De qué están hablando? – volvió a preguntar. Hermes avanzó un par de pasos hacia el slytherin, y Draco pudo percatarse perfectamente de su gran poder

-Soy un Dios, y por lo tanto soy conocedor de los misterios que encierran la vida y la muerte, estando muy familiarizado con esta última, he presenciado el sufrimiento de Harry Potter y he visto el tuyo, su caso es algo excepcionalmente maravilloso, como pocos que he visto. Volveré a preguntártelo: ¿Qué serías capaz de hacer para poder estar al lado de quien amas? Mejor dicho ¿Serías capaz de arriesgar, no solo tu vida, si no tu descanso eterno?

Draco entrecerró los ojos analizando lo que realmente significaba esa pregunta. Observó el miedo en los ojos de Harry, suplicándole que desistiera de averiguar más, luego observó a Hermes, quien lo estaba evaluando con su mirada,. Por las miradas de ambos comprendió el significado de esa pregunta, si intentaba estar al lado de Harry, no solo perdería la vida, sino que no se le permitiría a su alma descansar en paz, estaría condenado a un sufrimiento eterno ¿Pero acaso ese sufrimiento podría ser peor al tiempo en que estuvo sin Harry? No, nada podría ser peor. Se limpió las lagrimas que aún quedaban en su fino rostro, e inmediatamente su rostro adquirió esa expresión calculadora y soberbia que durante mucho tiempo lo caracterizó

-Si – fue la escueta respuesta, pero dicha con tal claridad y fuerza que no hubo asomo de duda alguna. Harry negó con la cabeza, sintiendo nuevamente el correr de sus lagrimas

-¡¡No!! – gritó mientras se arrojaba a los brazos de Draco – no debes hacerlo, no sabes a lo que te expones, no sabes lo que te juegas, no lo hagas por favor, no.

-Harry – lo llamó tomando con una mano la barbilla de su amante y obligándolo a verlo a los ojos – ¿Eres capaz de soportar el sufrimiento de estar separados nuevamente?

-Draco... por favor...

-¡Respóndeme! – Harry guardó silencio – ¿Lo ves? Nos necesitamos para poder sentirnos felices, no importa el lugar en el que nos encontremos, siempre necesitaremos del otro para sentirnos parte de “algo” – Harry sabía que Draco tenía razón, pero aún así tenía miedo. Draco sintió su temor, soltó su rostro y lo abrazó con firmeza, Harry se dejó guiar hasta que escondió su rostro en el pecho del slytherin, sabía que si intentaba hacerlo desistir, solo gastaría su energía inútilmente, cuando a Draco se le metía una cosa en la cabeza, no descansaba hasta conseguirla... como buen slytherin

Draco vio a Hermes quien observaba la escena en silencio, contemplando a los dos amantes, y sin el menor asomo de duda en su voz le preguntó: – ¿Que es lo que tengo que hacer...?

 

 

¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸

   

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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