Titulo: Devuelveme la Vida

Clasificación : PG-13

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Los diálogos encerrados entre /// y /// serán recuerdos de Ron y Hermione, solo para que no haya confusiones.
 

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CAPITULO CUATRO.- Recuerdos del Corazón

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Aterrizó con cierta ligereza en el cuerpo, y a la vez con cierto pesar en el corazón. Bajó de la escoba y la sujetó con fuerza mientras que con su otra mano abría la puerta principal con un hechizo, siendo recibido por una vista deprimente, no era que su casa estuviera a punto de derrumbarse o algo por el estilo, simplemente no le apetecía mucho estar ahí. Había dejado esa casa desde la muerte de Harry, por que estaba invadida de recuerdos, buenos y malos, de momentos tanto dolorosos como felices, pero sobre todo, estaba invadida de la esencia de Harry, y eso hacía más doloroso y difícil el que pudiera superar su muerte. Sonrió con cierta burla, a pesar de haber dejado la casa y con ello los recuerdos que implicaba, aún no superaba la muerte de su amado. Finalmente entró, desató su baúl de la escoba y la colocó en un rincón, arrastró el baúl hasta el centro de la estancia y ahí lo dejó. Observó a su alrededor, los muebles estaban cubiertos por una tela blanca a pesar de tener hechizos que evitaban que se desgastaran por el tiempo, también había una pequeña capa de polvo que lo cubría todo, que opacaba la belleza que alguna vez llegó a tener ese lugar, cuando todo era felicidad.

Suspiró con desgano, tendría que limpiar todo eso por si mismo, y eso era algo a lo que no estaba acostumbrado ¡Simplemente imagínenlo!, a él, Draco Malfoy, sangre pura, el único heredero de una cuantiosa fortuna, poderoso mago que ayudó a vencer al Innombrable, atractivo, seductor, elegante. limpiando su propio hogar por no tener un elfo doméstico que lo hiciera por él, cuando en su antigua mansión había tenido decenas. Ja, para reírse ¿cierto? ¿Y saben porque? Porque al Gran Harry Potter no le gustaba que los elfos hicieran el "trabajo sucio" y si a eso sumamos el hecho de que Hermioe Granger, eterna defensora de los elfos domésticos, literalmente lo amenazara con descuartizarlo si trataba a un elfo de forma denigrante y sin pagarle las prestaciones a que según ella tenían derecho. bueno. el resultado fue que Harry tuvo que intervenir para que Hermione no lo matara por decir que los elfos adoraban que se les tratara con la punta del pie, y el mismo Harry lidio sin elfos con los quehaceres de la casa, era él quien se encargaba de eso, decía que era una buena terapia para él, mantenerse ocupado en algo cotidiano que no fuera Voldemort, aunque en el fondo, Draco sabía que era para saborear la realidad de tener una casa donde no se le tratara como el sirviente, donde podía hacer y deshacer sin esperar gritos y golpes, donde se sentía amado por sobre todas las cosas. Suspir

-Creo que esto de suspirar se esta volviendo manía - murmuró para si mismo mientras sonreía con cierta tristeza - bien, de cualquier forma es hora de. limpiar - su rostro adquirió la expresión de asco que tan a menudo solía usar en Hogwarts. Con un elegante movimiento de varita hizo que las mantas que cubrían los muebles levitaran hasta un rincón donde quedaron perfectamente dobladas. Luego, con otro hechizo, hizo que se formara un pequeño torbellino que atraía al polvo como si de un imán se tratase, Draco iba a poca distancia del torbellino dirigiéndolo con su varita.

El lugar al que desde hace tiempo no llamaba hogar, constaba de una sola planta, en realidad se trataba de un departamento ubicado en el séptimo piso de un edificio ubicado cerca de Hogsmade, el departamento ocupaba el piso entero y tenía una vista estupenda hacia un bosque cercano. Comenzó con el recibidor, para después seguir con la sala, justo ahí se dividía el departamento en tres: a la derecha estaba la cocina, todos sus accesorias eran muggles por insistencia de Harry y para complacencia de él, adoraba todo lo que Harry le cocinaba, no solo porque tuviera un sabor exquisito, sino porque lo hacía especialmente para él, para Draco, porque si había algo que a Draco Malfoy le fascinaba, ese algo era la buena comida y Harry era un excelente chef. Al centro, después de la sala, estaba un balcón de cuya baranda colgaban varias plantas, un hobby que pocos sabrían que el Chico-Que-Vivió disfrutaba era la jardinería, pero luego se ocuparía de ese lugar. A la izquierda estaba... la habitación, una punzada atacó directamente a su corazón, pero no... dejaría ese lugar al final, aún no se sentía con la fuerza suficiente como para afrontar los recuerdos que esa habitación le produciría. Continuó su trabajo con la cocina, con varios hechizos de limpieza la dejó reluciente, al menos así podría cocinarse algo de comer, después de todo no pensaba dejar de alimentarse como era debido ¿cierto?

Después de la cocina, se dirigió al balcón donde fue recibido por cerca de una docena de plantas en un estado de decaimiento, eso lo entristeció más...

-///¿Porqué plantas muggles? Habiendo tantas plantas mágicas que quedarían mejor, tenías que haberte decidido por... por... *esas*. Es como si quisieras adentrarme en el mundo muggle aún y cuando vivimos en el mundo mágico///

-///Vamos Draco, no exageres, son solo plantas muggles///

-///Precisamente por eso Harry///

-///Mira "querido señor-reniego-de-todo", sabes perfectamente que pase la mayor parte de mi vida con muggles, tal vez no era una vida agradable, pero me críe en ese mundo, me encanta el mundo mágico, lo adoro, en él encontré a mi familia, pero eso no significa que haga de lado al mundo en donde me críe, del cual provengo y del cual provenía mi madre///

-///Pero no se supone que... *esos muggles* te hicieron hacer, entre otras cosas de forma infrahumana, cuidar de su jardín, cuando prácticamente te desvanecías de hambre e insolación, o en otro caso de hipotermia, solo porque esas malditas plantas no sabían cuidarse por si solas, en eso las mágicas tienen una gran ventaja///

-///Tienes razón en lo de mis tíos, pero ya no estoy con ellos, ahora estoy contigo formando nuestro futuro, y se que en ese futuro y en esto que estamos viviendo no habrá ese tipo de... situaciones, y sobre lo de las plantas, me parece algo frío tener plantas que prácticamente se cuidan por si mismas, o en dado caso, necesitan más cuidados que un bebé, entiéndase *Mandrágora*///

-///¿Y el cuidar las plantas muggles difiere de las mágicas en...?///

-///En que son mucho más bellas, cuando les das los cuidados adecuados te demuestran su agradecimiento floreciendo, como lo harán este rosal, este narciso y estas flores de liz///

-///De acuerdo... será como tu quieras, después de todo esta es tu casa, además de que yo nunca someteré a mis perfectas manos a la tortura de tocar esas... cosas///

-///Por supuesto que no lo harás, no quiero ni imaginarme la tortura que será para mis pobres plantas///

-///¡¡Harry!!///

-///Ya, ya, además eso nunca será necesario, te lo aseguro///

-Que equivocado estabas Harry - susurró Draco sin dejar de ver las rosas marchitas que ahora colgaban de la jardinera. Con un nuevo suspiro se dirigió a la cocina, se acercó a un mueble donde Harry había guardado sus utensilios de jardinería, sacó una pequeña pala, una cubeta, guantes, una bolsa con fertilizante y tijeras. Con todo eso se dirigió al balcón, se puso los guantes y con la pala comenzó a aflojar la tierra, había visto a Harry centenas de veces hacer eso. Disfrutaba el hecho de permanecer en el sofá fingiendo leer un libro, mientras en realidad veía a Harry proporcionar los cuidados que necesitaban esas flores, adoraba ver como Harry terminaba cubierto de tierra y cansado pero con una sonrisa radiante, para que luego de eso se dirigiera al baño donde una bañera llena hasta el tope con esencias lo esperaba y con ayuda de un masaje por parte de Draco proporcionarle el descanso que tanto anhelaba.

Terminó de aflojar la tierra, y con ayuda de las tijeras comenzó a cortar los tallos que estaban completamente secos y que por lo tanto, no tenía oportunidad de "salvar", cuando hubo terminado con esa tarea, y con la tierra aún laxa aplicó un poco de fertilizante para luego reacomodar la tierra y regarla con un poco de agua

-Bien, eso es todo lo que puedo hacer por ustedes - dijo mientras se secaba el sudor de la frente. Observó con cierto orgullo su obra, sin duda estaba mejor a como lo encontró, ya no había tallos ni flores secos y si bien algunas flores aún estaban decaídas, al menos tenían posibilidad de sobrevivir. Regresó a la cocina, limpió y guardó los utensilios de jardinería en el mismo lugar de donde los había sacado. Se volvió viendo directamente al extremo izquierdo del departamento, observando con cierto recelo una enorme puerta de caoba y grabados runicos.

Con pasos lentos se dirigió a ese extremo del departamento. Todo estaba en silencio, y si había alguna clase de ruido, el no lo escuchaba, todos sus sentidos estaban enfocados en esa puerta, estaba seguro que al abrirla todos sus intentos por mantenerse fuerte se vendrían abajo de un solo golpe. Se detuvo ante la puerta, conciente del fuerte palpitar de su corazón, bombeando sangre como un loco, haciendo que su cuerpo se sintiera de pronto cansado y débil... y mareado.

Trató de controlarse repitiéndose así mismo el motivo por el que se encontraba ahí, después de unos segundos estaba más calmado, conciente de su entorno. Con la mano temblando ligeramente tomó la perilla, la giró y empujó la puerta.

Enseguida los recuerdos se abalanzaron contra él

-///¿Te gusta?///

-///¿Estas loco Draco? ¡¡Me encanta!! Quiero decir... todo es estupendo... la sala... la cocina... ¡¡Todo!! Pero se queda corto con...///

-///Nuestra habitación///

-///Nuestra habitación///

Suspir

-///Realmente Draco, no sabes cuanto he soñado con esto///

Draco cerró los ojos tratando de apartar los recuerdos de su cabeza, con pasos lentos entró a la habitación. Las cosas permanecían igual, en el mismo orden en que las había dejado. La habitación era muy amplia, al fondo; ocupando todo ese muro estaba un armario, se acercó a él y lo abrió, siendo recibido por todo tipo de ropa, desde muggles hasta túnicas, de todos colores y estilos, todo en perfecto orden, todo de él... y de Harry. Pasó su mano izquierda por sobre toda la ropa en una caricia ausente, su mano se detuvo sobre una prenda en particular: un suéter rojo. Lo tomó entre sus manos, era de Harry, y lentamente lo se llevó hacia el rostro, acariciando la tela contra su mejilla, sintiendo el calor que la tela le brindaba, disfrutando del color que despedía... el olor de Harry

-///¿Estas seguro de que me veo bien con esto?///

-///Ya te lo he dicho Potter, te ves... sexy... estupendo... genial... sexy... atractivo... sexy... sensual... ¿mencione sexy?///

-///Ok, ok, ya entendí... pero aún así... creo que el rojo no es mi color///

-///¿Que no es tu color? ¡Pero si eres un gryffindor, y como tal el rojo es tu color! ¿No crees que te hace falta algo dorado?///

-///No por favor, lo que menos quiero es llamar la atención///

-///Bueno, creo que has fallado porque toda mi atención esta en ti... y no incluye al suéter///

-///No, Draco... Hermione nos matará si no llegamos a la cena///

-///Vamos, solo quiero escucharte rugir un poco ¿O acaso no quieres que esta serpiente se enrede en tu cuerpo leoncito?///

-///No... yo... ejem... Draco no te acerques... Hermione nos matará... ¡¡Draco!!///

Draco dejó el suéter sobre el tocador labrado y se giró para ver la cama que había compartido con Harry en los meses que habían vivido juntos, se acercó con cierta renuencia, descorrió el velo que caía de los doseles y cubría la cama, como un zombi se subió a la cama y se acostó con el pecho hacia ella, enterró su rostro entre las almohadas y apretó las mantas con sus manos. Suspir

///Los gemidos escapaban de sus gargantas sin poder controlarlos. Jadeos que denotaban la pasión que sus cuerpos se encargaban de expresar. El suéter rojo permanecía en el piso junto con el resto de sus ropas. A través del velo podían distinguirse las siluetas de dos chicos entregándose en medio de caricias y besos.

Draco lo penetró de nuevo, haciendo sentir a Harry como si una corriente de electricidad le recorriera la espalda, haciéndolo arquearse y gemir al mismo tiempo. Siguió moviéndose adelante y atrás, penetrando al chico bajo él, mientras sus manos acariciaban la piel de ese cuerpo jadeante. Harry lo tenía sujeto por la espalda, encajando las uñas en esa piel albina en cada embestida, al mismo tiempo que sus piernas lo tenían rodeado incitándole a darle más, a poseerlo que con mayor ímpetu. Draco lo complacía a la vez que el placer recorría cada fibra de su cuerpo, la presión alrededor de su pene era agobiante, absolutamente placentera, y si acaso existía algo más exquisito que eso, algo que fuera capaz de llevarlo aún más lejos del cielo en el que se encontraba, ese algo era: el amor que desprendía Harry en cada suplica, en cada gemido, en cada movimiento pidiéndole más, eso era lo que realmente lo volvía loco, la forma en que Harry se entregaba. Abrió los ojos, viendo la piel ligeramente morena, los ojos verdes ahora escondidos bajo unos párpados morenos, delineados por unas espesas y rizadas pestañas. Se inclinó hacia Harry, besando el cuello con infinita delicadeza, contrastando con las fuertes embestidas.

Apoyó sus manos a cada lado del rostro de Harry, mientras aceleraba el ritmo, observando al ser debajo, hermoso y reluciente... sólo suyo

-Oh, Draco- susurró Harry, apenas entreabriendo los ojos para ver al hombre que lo poseía. Alzando el rostro solo lo suficiente para besar los labios de su pareja, recorriendo con su lengua la exquisitez de esos labios, hasta encontrarse con otra que le produjo más placer, sus manos comenzaron un vaivén por todo el cuerpo sobre él, subiendo y bajando con movimientos ardientes. Draco lo tomó de la cadera profundizando la penetración, si eso aún era posible, lo que provocó que Harry arqueara la espalda, redoblando el esfuerzo, aceleró el ritmo de sus embestidas. Pronto ambos llegaron al clímax, Draco gritó el nombre del chico al que amaba y que en ese momento hacía suyo, mientras Harry encajaba aún más las uñas en la pálida piel y arqueaba su espalda soltando todo el aire que había acumulado desde que se sintió llegar a la cima.///

-///Hermione... va a... matarnos///

-///Podré... soportarlo///

-///Será lenta... y... cruelmente///

-///Mientras... estés conmigo... la muerte... será... maravillosa///

Estaba decidido, vería a Harry, no le importaba si tenía que ir hasta el mismo Inframundo, pero lo vería, estaría con él... y no volvería a sufrir.

Con esa firma convicción se puso de pie, y reprimiendo cualquier sentimiento que amenazara con desmoronarlo puso todo en orden en esa habitación. Reacomodó la ropa, limpió los muebles que la componían, incluyendo la cama donde cambió las mantas y dejó cada extremo del velo enredado en un poste, permitiendo así que la luz del sol tocara por fin el lecho que había compartido con Harry.

*************

-Profesor, esta seguro de que en San Mugo ¿Es lo mejor para Draco? - Snape observó a su joven profesora mientras revisaba unos papeles, sin prestarle más atención que la necesaria

-¿A qué viene eso profesora Granger? - la cuestionó - si mi memoria no me falla, usted me sugirió, muy sutilmente, que el Profesor Malfoy necesitaba... cierta ayuda y creo que San Mugo es el lugar... idóneo para recibirla

-Bueno yo... - Hermione pareció apenarte ante la acusación de su jefe - pensé que era lo mejor...

-¿Acaso ya no piensa así?

-No... no lo se, creo que... le dimos la espalda en el momento en el que Draco nos necesitaba... pero tampoco supimos como actuar ante eso y....

-Fue lo mejor profesora, créame - la interrumpió el Director, y por alguna razón que no podría describir exactamente, Hermione le creyó.

-¿Cree usted que sea conveniente que Ron y yo lo visitemos? - Severus reprimió cualquier indicio de arrebato a esa pregunta, en cambio permaneció en silencio, fingiendo pensar en una respuesta

-No creo que sea lo más conveniente, Draco necesita estar a solas para aclarar sus ideas, y su presencia solo lograría alterarlo - Hermione pareció entristecerse con esa respuesta, pero su lógica le decía que su jefe tenía toda la razón y no tenía intenciones de contradecirlo.

-Tiene razón profesor - la chica se puso de pie - le agradezco haber despejado mis dudas. Con su permiso - la chica dio media vuelta y salió del despacho.

-Y yo le agradezco, profesora, que no intervenga - murmuró para si mismo Snape en cuanto se vio solo

*************

Para cuando terminó de poner todo en orden en el departamento, el sol se había ido, y la luna ocupaba su lugar. Draco estaba exhausto, el limpiar era una tarea agotadora e interiormente se prometió nunca volver a hacerlo y mucho menos, diría eso a alguien, sería como aceptar que él, Draco Malfoy, había limpiado algo, cosa que nunca admitiría mientras estuviera con vida.

-Bien, creo que por hoy he terminado - se dijo mientras se dejaba caer en forma pesado son un sofá - mañana empezaré con el altar

 

 

¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸

   

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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