Titulo: Devuelveme la Vida

Clasificación : PG-13

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CAPITULO CINCO.- El Altar: La puerta de las Almas

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Estaba inmóvil, y procuraba no mover ni un solo músculo, mucho menos cambiar el ritmo pausado de su respiración, sabía que estaba despierto, a pesar de tener los ojos cerrados, estaba conciente de que el sol ya había salido de entre las sombras, podía sentir el suave roce de las mantas enredadas alrededor de su cuerpo desnudo, podía sentir el frío que estar solo en esa cama le provocaba, si, estaba despierto. y maldijo eso.

Quería que el sueño volviera a apoderarse de su cuerpo y lo sumergiera en ese mundo donde todo podía suceder, donde no había imposibles, y los deseos más profundos podían realizarse.

Había soñado con Harry, había soñado cuando él le propuso vivir juntos al terminar Hogwarts y Harry, más feliz que cualquier otro ser en el mundo, había aceptado después de arrojarse a sus brazos y besarlo innumerables veces. pero solo había sido un sueño. un maldito sueño que disfrutaba con el dolor que le producía el recordar momentos llenos de una felicidad que ya no poseía, torturándolo al ser conciente de la cruel soledad en que vivía, hiriéndolo con el dolor de un corazón destrozado por no poder estar junto a la persona que amaba.

Se sentía cansado, no físicamente, sino cansado de su existencia, de vivir una vida que no deseaba vivir, por la sencilla razón de no poder vivirla al lado de Harry, de no poder disfrutar de su presencia, de sus caricias y charlas. de su amor.

Pero a pesar de todo ese dolor, de esa oscuridad que amenazaba con devorarlo y torturarlo por la eternidad, había una pequeña luz que se empeñaba en iluminar ese camino cubierto de oscuridad y dolor, y podría vislumbrar esa luz esta misma noche.

Finalmente con ese pensamiento abrió los ojos, sintiendo de pronto un nudo en la garganta al verse solo en esa enorme cama. Los ojos se le llenaron de lágrimas que nunca llegaron a salir.

-Esta noche - se dijo - esta noche estarás conmigo

*************

-Buenos días chicos - los saludó Neville, a lo que Ron y Hermione solo respondieron con un leve movimiento de cabeza, Neville se sentó entre ellos y tomó una taza de café recién hecho. Observó a sus amigos, sus rostros estaban tristes, seguramente sus pensamientos tenían la misma naturaleza - vamos, deben de animarse un poco, a Draco no le hubiera gustado verlos en ese estado

-Yo no estaría tan seguro de eso - respondió Ron con cierta amargura en la voz - seguramente si nos viera diría: "se lo tienen bien merecido por no apoyarme" - terminó Ron imitando la voz de Draco con ese arrastrar de palabras tan característico del rubio.

-Es lo más probable - aceptó Neville moviendo la cabeza de un lado a otro - ¿Y porqué no van a verlo?

-El grasiento que tenemos por Director no lo prohibi

-Ron, no lo llames así, después de todo sigue siendo tu superior - lo amonestó Hermione sin dejar de observar su taza de café intacta - además no nos prohibió ir a verlo, solo dijo que no creía conveniente que lo fuéramos a ver - Ron se puso de pie de un salto

-¡¡¿Entonces que esperamos para ir a verlo?!! ¡¡Mandemos todo esto a la fregada y vayamos por nuestro amigo!!

-¿Y si el no quiere venir? - lo cuestionó la chica

-Pues lo ignoramos y lo traemos - respondió con simpleza a lo que Hermione puso los ojos en blanco

-Sabes perfectamente lo que sucederá si hacemos eso: primero, Draco nos correrá con unas cuentas maldiciones; segundo, si logramos traerlo por alguna especie de milagro seguirá empeñado en querer hacer ese altar; y tercero... ¿qué haremos nosotros si decide hacerlo? - la mirada suplicante de su amiga le hizo saber a que se refería. Lentamente volvió a tomar asiento y escondió su rostro entre sus manos

-Tienes toda la maldita razón - masculló el pelirrojo

Después de eso ninguno de los dos habló más, Neville los observaba, primero a uno y luego a otro, repitió la tarea un par de veces más, hasta que finalmente una pequeña risa escapó de su control mientras negaba con la cabeza

-¿Qué es lo gracioso? - preguntó una molesta Hermione

-Lo siento - se sonrojó el chico a la vez que levantaba sus manos como si se protegiera de un futuro golpe de parte de la chica - pero es que. de pronto. me vino a la mente el que. bueno. si en nuestros tiempos del colegio. alguien me hubiera dicho que ustedes se preocuparían por Malfoy como lo hacen ahora. bueno. ustedes entienden ¿No? - un incomodo silencio reinó en el lugar. Lentamente Ron comenzó a reír tras sus manos que seguían cubriendo su rostro

-Yo. yo le hubiera propinado tal paliza. para volverlo a su estado de cordura - dijo entre pequeñas risas

-Y yo lo hubiera. mandado directamente a. la enfermería por una. poción que le quitara esas locuras de la cabeza - respondió Hermione contagiándose de la risa

-En verdad Draco podía llegar a ser un patán

-ERA un patán

-Y niño malcriado

-Y egocéntrico

-Y un idiota

-Sin olvidar racista

-Además de que era un demonio

-Corrección: era el HIJO de un demonio

Los tres estallaron en carcajadas mientras los recuerdos de su infancia los rodeaban.

-Y por alguna extraña razón que aún no logro comprender - continuó Ron - Harry se enamoró de él.

-Y nosotros terminamos por tomarle estima - completó Hermione aún con una sonrisa

-¿Estima? - preguntó un anonadado Neville - ¡¡¡Pero si no pueden vivir sin él!!!

-Es verdad - aceptó la chica tomando a una expresión más seria - en algún momento ese chico que nos hacía la vida imposible cambió. y se convirtió en nuestro amigo

-Y ahora le dimos la espalda - suspiró Ron, a lo que volvieron a quedar en silencio

-Tal vez. deberían de ir con él ¿no creen? - sugirió Neville recibiendo a cambio miradas de confusión de parte de sus amigos - quiero decir. ayudarlo en eso que quiere hacer - Ron y Hermione se miraron entre ellos, cuestionándose en forma silenciosa, como hacían desde hace tantos años. Finalmente Ron negó con la cabeza

-No creo que sea lo correcto - suspiró el pelirrojo - si en dado caso llegara a funcionar. lo mejor sería que Draco estuviera solo con Harry, él lo necesita más que nosotros

-Ron tiene razón - corroboró Hermione - el que nosotros lo ayudáramos y. funcionara. y viéramos a Harry solo les restaría tiempo a ellos. según la tradición, el alma solo regresa por esa noche y nuestra presencia frustraría los planes de Draco

-En dado caso de que pueda hacerlo en San Mungo y... de que funcione - admitió Neville mirando a sus dos amigos

-Lo hará - aseguró Hermione - después de todo aún sigue siendo un slytherin

-Y los slytherin siempre logran lo que ambicionan - terminó Ron

-Y por el bien de Draco, ojalá funcione - dijo Hermione

-Y por nuestro propio bien Herm, no quiero ni imaginar como se pondrá Draco si logra hacerlo y no llega a funcionar.

*************

Draco estaba de pie justo en el centro de la sala, observando a su alrededor con ojo crítico. Finalmente decidió que ese era el lugar perfecto para poner el altar, era un lugar espacioso y cercano al balcón por donde el alma podría entrar sin ningún problema. Con esa idea en mente y con su varita en una mano y el libro en la otra, transfiguró los muebles en tres mesas de tamaño mediano, las acomodó una sobre otra, de tal forma que parecían tres escalones

-'Tres niveles del altar' - leyó Draco - 'el altar puede tener tres niveles que representarán el cielo, la tierra y el purgatorio' - Observó de nueva cuenta las mesas transfiguradas.

Perfecto.

Con su varita colocó el mantel blanco sobre las mesas, cubriéndolas por completo. Con un nuevo movimiento de varita hizo que el papel picado se adhiriera a las orillas de cada mesa. El papel picado, era en realidad papel de china, el cual era picado con una especie de punta de metal que lo perforaba y que al final, al juntar cada perforación podía verse una figura como una calavera o aves o distintas formas de una belleza y exquisitez impresionante, el papel que él había adherido era de distintos colores, en la parte de abajo adhirió en colores negro y morado, rojo y naranja en la parte central, y azul y blanco en la superior - 'cada combinación de colores representan al cielo, la tierra y el purgatorio' - murmuró sin despegar la vista del libro - 'Con la flor de Cempasúchil se debe formar un camino desde la puerta de la casa hasta el altar para conducir a los difuntos a su casa' - se dirigió a su baúl y lo abrió, luego hizo levitar todas las flores con un Wingardium Leviosa, hasta formar con las flores dos filas separadas una de otra por un espacio de más de dos metros, formando un camino desde el altar hasta el balcón, eso era por que por ese lugar a Harry le gustaba entrar a casa montado en su Saeta de Fuego.

Regresó hacia donde tenía su baúl y saco un pequeño cáliz, quitó la pequeña corona que fungía como tapa. Con el cáliz entre las manos se acercó hasta el Altar y con sumo cuidado de no manchar nada, regó la ceniza que contenía sobre el primer nivel del Altar (el purgatorio) hasta formar una cruz de considerable tamaño. Cuando ya no hubo más ceniza volvió a cubrir el cáliz y lo guardó nuevamente. Tomó un nuevo cáliz y nuevamente se dirigió al Altar, donde regó la tierra que guardaba, sobre la superficie del segundo nivel (la tierra)

-'Polvo somos y en polvo nos convertiremos' - recitó mientras terminaba de esparcir la tierra, en un espacio en específico, al centro de ese nivel, dejando los extremos libres del polvo. Guardó el cáliz y tomó esta vez un incensario. Lo colocó justo donde terminaba el camino de flores y comenzaba el altar, lo encendió y enseguida un humo perfumado comenzó a brotar de él, limpiando el lugar de energías negativas.

Luego se dirigió a la cocina, donde tenía guardadas dos jarras llenas de líquidos diferentes: una contenía jugo de calabaza, y la otra estaba repleta de cerveza de mantequilla, las dos bebidas preferidas de Harry. El jugo lo colocó en el extremo izquierdo y la cerveza en el derecho del segundo nivel.

Nuevamente se dirigió a la cocina de donde sacó el Gollete y las Cañas, las acomodó en el segundo nivel, justo sobre la tierra, colocó tres cañas en forma vertical apoyándose una contra otra, logrando que se mantuvieran en esa posición, luego colocó el gollete sobre ellas, de forma tal que lo sostenían

-'Los panes simbolizan los cráneos de los enemigos vencidos y las cañas las varas donde se encuentran ensartados' - recitó leyendo el libro, luego volvió su vista a los golletes, su mirada de plata se tornó odio puro al hacer una analogía - espero que el cráneo del desgraciado de Voldemort y del maldito que me arrebató a Harry se encuentren exactamente as

Apartó todo pensamiento de esa clase y continuó con su labor de preparar el altar, nuevamente se dirigió a la cocina donde tomó el pan y la comida que le ofrecería a Harry, la comida trataba de todo lo que le agradaba a su amor, papas al horno, pollo, tarta de manzana, etc., y lo colocó en los extremos del tercer nivel.

Regresó hacia donde estaba su baúl y sacó de él una vela blanca y una calavera de azúcar que tenía escrito en su frente con una especie de dulce en color azul, el nombre de 'Harry'. Colocó la calavera en el centro del tercer nivel y tras de ella la vela, la cual encendió en ese momento. Sus ojos plata se posaron en la pequeña flama dorada que danzaba totalmente ajena a lo que sucedía a su alrededor

-La llama iluminará tu camino y te hará saber que aún te guardo en mi corazón - murmuró Draco, al mismo tiempo que tomaba la foto de Harry y la colocaba detrás de la vela - Por favor Harry, necesito verte. en verdad lo necesito.

***************

-¿Qué hace solo a estas horas de la noche profesor? ¿Y por estos rumbos? - le preguntó Firenze al profesor Snape

Severus había estado intranquilo durante el día, era 1° de Noviembre, día de todos los Santos, un día antes del Día de Muertos, y realmente estaba preocupado por Draco, sabía y podía asegurar que el chico ya tenía todo listo para poder ver a Potter, y le preocupaba el que funcionara o no.

Sabía que Granger y Weasley también se preocupaban por Draco, aunque su preocupación iba más enfocada a que el Altar no funcionara, y la consecuente depresión que eso podía causar en Draco, pero a Saverus también le preocupaba el que ese dichoso Altar funcionara, y lo que provocaría en Draco lograr poder ver a Potter, eso también crearía un conflicto en su ex pupilo.

Sin saber porque, sus cavilaciones lo habían llevado hasta la capilla en donde descansaban los cuerpos de aquellos que cayeron en batalla, entre ellos estaba el del Famoso y Gran Harry Potter, Héroe del Mundo Mágico. La voz del profesor de Adivinación lo regresó al mundo real

-Solo pienso, profesor - le respondió Severus

-Muchas veces el pensar tanto en nuestros problemas puede resultar contraproducente, muchas veces es mejor ser guiados por nuestro corazón

-Pero muchas veces el corazón decide hacer cosas que nos pueden producir más daño

-Tal vez, pero más daño nos causará el no hacerlo - le respondió Firenze y Snape tuvo un deja vu, al recordar que Draco le había dicho algo parecido

-¿Cuántas son las posibilidades de que el corazón acierte? - preguntó el Director volviéndose hacia Firenze

-Son inciertas. Pero todo es incierto, incluso el mismo destino, al menos así lo es para nosotros, incluso así lo es para los Dioses que están muy por encima de nosotros y rigen nuestro destino - Severus guardó silencio, sopesando las palabras de su profesor. Si bien el no creía en la Adivinación, si creía en las profecías de los centauros, sobre todo en las profecías de Firenze

-¿Cree que sea posible ver a un muerto? - los ojos negros buscaron a los del centauro, Firenze mantuvo el contacto visual durante unos segundos, para luego desviar su vista al cielo estrellado

-Venus esta brillando de manera especial esta noche, y curiosamente Plutón se ha alineado con él. Cosas sorprendentes sucederán bajo este manto nocturno profesor - el centauro regresó su vista a su Director - es hora de regresar y permitir que lo vaya a suceder... suceda

-Me temo... que es casi imposible que eso suceda

-Talvez profesor... pero eso nadie puede asegurarlo - Firenze dio media vuelta comenzando a recorrer el camino de regreso al castillo.

Severus también emprendió su regreso a las mazmorras, donde se encontraban sus habitaciones, solo había dado unos cuantos pasos, cuando volvió la cabeza y posó sus ojos nuevamente en la capilla. De pronto, por una fracción de segundo, a Severus le pareció ver un destello dorado dentro de la capilla, más específicamente en el lugar donde estaba enterrado Potter. Parpadeó confundido, y volvió a mirar al mismo punto... nada... todo estaba igual que antes: en penumbras.

-Debió de ser un efecto óptico - murmuró para si mismo, dando media vuelta para volver al castillo.

-"O una mala pasada de Potter, que aún después de muerto se empeña en fastidiarme" - pensó con cierta amargura mientras caminaba.

*************

Draco caminaba alrededor del altar con los brazos cruzados sobre su pecho, a veces pasaba su mano por entre su cabello rubio platinado en un signo que claramente mostraba su nerviosismo. Después de haber terminado el altar se había dado una ducha y cambiado de ropa y ahora estaba ahí, dado vueltas como un loco alrededor del Altar.

Dios, estaba nervioso, tenía miedo de que no funcionara, sentía que su estómago tenía vida propia y había decidido bailar tecno precisamente en ese momento tan desesperante. Nunca en su vida se había sentido así, ni siquiera en la batalla contra el Señor Oscuro o cuando a su padre lo mandaron preso a Azkaban y lo condenaron al beso del Dementor.

Trató de apartar esos pensamientos, no era bueno para él recordar esas cosas cuando esperaba ansioso la llegada de cierto gryffindor. Se detuvo a un lado del Altar y dirigió su vista al cielo. El manto estelar resplandecía gracias a las estrellas que lo iluminaban. Un terrible pensamiento cruzó por su mente, de esos que te llegan cuando el pánico se apodera de ti, ¿Y si Harry no venía? ¿Y si todo había sido un invento de su mente, trastornada por la perdida de su amor? ¿Y si pasaba horas y horas ahí, hasta que amaneciera sin tener señales de Harry? ¿Qué haría? ¿Regresaría a Hogwarts y le diría a Severus: Gracias por nada, no lo vi? ¿Qué le dirían Ron y Hermione? Seguramente Hermione le diría: te lo dije, es solo una superstición y como tal no es real.

No... el destino no podía ser tan cruel con él... ¿verdad?

-"¿Y quien te dice que no puede serlo?" - le preguntó una voz en su cabeza - "Si ya te ha hecho sufrir cosas que no merecías ¿por qué no hacerlo una vez más?"

No... el no se merecía más dolor, ya había sido suficiente con tener una infancia llena de prejuicios, con que su padre fuera encerrado en Azkaban y luego quisieran involucrarlo en asesinatos que él no había cometido, ya había sufrido demasiado con la perdida de aquellos a quienes consideraba sus amigos para pasar a ser sus cazadores, ya había sido suficiente con perder todo aquello en lo que creía, y sobre todo ya había sufrido demasiado con la perdida de Harry... No... el destino no podía hacerle eso... no podía privarlo de la oportunidad de verlo.

-"Claro que puede" - le dijo esa misma voz, provocando que su cuerpo comenzara a temblar, sentía frío... y miedo... y un nudo en la garganta... y su respiración se hacía pesada... y de sus ojos comenzaban a salir lágrimas, e inmediatamente se abrazó así mismo, sintiendo como sus lagrimas llegaban hasta su garganta y humedecían el cuello de su suéter.

-No por favor... no - suplicaba en murmullos - Dios, no seas tan cruel conmigo... no puedes darme más dolor del que he sufrido... por favor... no me quites la oportunidad de verlo... por favor

Pero antes de que otro pensamiento pudiera perturbarlo aún más, algo sucedió en el cielo, algo que captó toda su atención

Repentinamente, en la negra bóveda celeste aparecieron unos diminutos puntos luminosos, semejantes a luciérnagas formadas en columna que momentáneamente se detuvieron, como si esperaran recibir alguna especie de instrucciones

Draco permaneció inmóvil, no sabía que hacer o pensar de eso, incluso estuvo seguro de haber dejado de respirar y que incluso su corazón había dejado de latir, y entonces la escuchó, una voz que resonó en todo el cielo, una voz grave y profunda, cargada con cierta autoridad pero sin dejar de notar un tono de consideración

-'Vayan a sus casas, vayan a ver a aquellos que añoran su presencia, sin embargo no olviden que deben regresar aquí mañana'

Un sudor helado, intensamente frío, bajaba de la frente a la garganta de Draco, confundiéndose con las lagrimas, y quien se sentía paralizado, totalmente petrificado, mientras miraba avanzar en dirección suya, lentamente, una diminuta luz. Draco contuvo la respiración al ver como la diminuta estrella llegaba hasta su balcón y entraba por el, siguió avanzando hasta estar sobre el camino de cempasúchil, para finalmente detenerse a un lado del incensario. La luz se mantuvo ahí en lo que a Draco le pareció una eternidad.

Cuando finalmente la mente de Draco pudo procesar lo que estaba ocurriendo, la pequeña estrella resplandeció con tal intensidad que Draco tuvo que cerrar los ojos y girar la cabeza hacia un lado. Cuando regresó su vista al frente, su corazón dejó de latir por un segundo para luego hacerlo al triple de su velocidad.

Frente a él, la figura de un chico lo observaba, su cuerpo era semitransparente casi en su totalidad, salvo por el color de sus ojos, que eran de un verde esmeralda brillante. Sus pies no llegaban a tocar el piso, estaba levitando a unos centímetros de él, y sus ropas, que eran las que portaba el día en que fue llevado a la capilla, ondeaban ligeramente, movidas por un viento que en ese momento Draco no sentía. La pequeña estrella, ahora brillaba en lugar de un corazón que debía de estar latiendo y que en ese momento rebozaba de felicidad

-Harry - atinó a pronunciar Draco sin poder despegar la vista de ese bello ser que sonreía ante la mención de su nombre. Más lágrimas brotaron de los ojos plata... había funcionado... había funcionado... ¡¡Había funcionado!! Su corazón no cabía de gozo, inmediatamente el impulso de acercarse afloró en su piel, y sin pensarlo dos veces intentó acercarse a aquel a quien amaba.

Pero apenas había dado el primer paso, cuando la voz que anteriormente había escuchado, volvía a hacer acto de presencia.

-Persefone ha tomado una decisión, y la hará valer Harry - y antes de que la mente de Draco formulara siquiera una pregunta, el alma de Harry fue rodeada por el fuego, ante el horror de la mirada de Draco, impetuosas lenguas de fuego amenazaban con arrebatarle aquello por lo que había soñado tanto tiempo

-¡¡¡Harry!!! - Gritó desesperado al intentar acercarse, pero cada vez que lo intentaba, una llamarada se acercaba a él impidiéndoselo... no... no lo perdería nuevamente... no ahora que lo tenía frente a él... no...

-¡¡¡¡HARRY!!! - y con ese último grito se arrojó contra el fuego.

 

 

¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸

   

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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