CAPÍTULO 8
En blanco y negro.
Harry bostezó. Se sentía taaan bien. Había conseguido el priemr paso de su
lista; ser amigo de Snape. Por que nadie creería que Harry se conformaría sólo
con eso, verdad? No, él estaba decidido a abusar un poco de esa amistad para
llegar más lejos. Si era verdad lo que su querida conciencia decía, no le era
tan indiferente a Snape...
De repente notó algo. Tenía los ojos abiertos! Ey! ya puedo ver! pero,
porqué todo es en blanco y negro? No es en blanco y negro, es que aun
no estás del todo curado, puedes ver, pero tu precisión ocular es débil, no
creo que pudieras caminar mucho sin tropezarte con algo. Entonces puedo
moverme? Pruébalo tú mismo...
Y así lo hizo. Levantó un brazo y se movió!. Estaba rebosante de felicidad.
Escucha, y tú como sabes todo esto? Harry, eso es un secreto.
Ya, claro...
Entonces Harry oyó como alguien abría la puerta de su derecha, Giró su cabeza
con un poco de dificultad, ya que los músculos estaban agarrotados por la
falta de movimiento, no veía muy bien así que cogió las gafas de la mesita de
noche y se fijó que Snape salía del baño con sólo una toalla en la cintura.
Severus quedó de espaldas a Harry mientras abría el armario y escogía qué
túnica negra se pondría. Con eso, Harry pudo observar a su maestro.
El cabello mojado le llegaba un poco más abajo de los hombros. Estaba
enganchado a la espalda por el agua, que caía en forma de gotas que bajaban
por esa piel que según la vista de Harry era de un gris claro. Pero, no toda
la piel de la espalda era gris, había una especie de tatuaje que la ocupaba
toda. En el centro, resigiendo la columna vertebral, se levantaba el cuerpo de
lo que parecía un dragón. De él salían dos alas que se abrían grandes y
ocupaban toda la espalda de lado a lado. (na- más o menos como el de Fye en el
primer tomo de Tsubasa reservoir chronicle )
Guau! que tatuaje más chulo! pensó Harry, que no podía apartar la viste
de él. Como será acariciarlo? Con el dedo o la lengua? Qué
buena esa...jeje
Pero Snape había notado la insistente mirada en su espalda, y aún con la
toalla en la cintura se giró para ver a un Harry Potter con los ojos abiertos
y mirándole fijamente.
- Ya, ya ha recuperado la vista? Ya está curado del todo?
-No exactamente. Veo en blanco y negro, y no tengo la percepción suficiente
como para moverme libremente ,ya que podría caerme.
-Ah...- dijo impactado.- Y como sabes todo eso?
Decirle que se lo había contado su conciencia...No, mejor no.- Pues, sólo lo
sé.
- Bueno, pues supongo que Dumbledore estará contento...
- Sí, supongo que si. - dijo Harry que ahora estaba perdido mirando el cuerpo
de su profesor. Éste se dio cuenta y, cogiendo la ropa que se había preparado,
se fue al cuarto de baño a vestirse.
Para el momento en el que el profesor salió. Ya vestido y con el cabello seco,
Harry se encontraba sentado en el borde de la cama.
- Potter, si no le importa, tengo que ir a desayunar y a dar clases, así que
le veré después de la comida. De acuerdo?
-Claro. Puedo ir a la sala?
-Si quiere...
-Puedo coger algún libro para leer?
Parecía que Severus lo estaba pensando." Tengo algún libro que Harry no pueda
leer? No, me parece que no..." Sí, porque el Kamasutra lo tienes guardado
bajo llave... "Yo no tengo esas cosas..." Ya, y yo soy una pobre monja...
- Bueno, Potter, sí puede leer lo que le venga en gana. Vaya con cuidado y no
destroce nada.
-No señor.- le contestó con una sonrisa.-Adiós y que pase un buen día!.
- Adiós.
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Severus se encontraba ya en la comida. En el desayuno había contado a
Dumbledore las mejoras sobre Harry y el director se había mostrado muy
contento.
- Escucha Severus, creo que ahora que más o menos puede ver... Creo que ya
tendrá hambre y a lo mejor inclusa ya irá al baño. No te pido que le acompañes
allí.- dijo con una sonrisa.- Pero sí que, si es cierto que no ve bien, le
dieras de comer o por lo menos le cortases la comida, no querremos que se
corte un dedo...
-Eh? .- respiró hondo. Porque se sorprendía? Albus debía ser algún experimento
fallido de la naturaleza, todas sus ideas eran extravagantes, todo lo que
saliera de su boca sería extraño...- Claro Albus...
-Bien.- dijo éste sonriendo.
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Cuando Severus llegó a sus aposentos vio como Harry estaba en el sillón
leyendo un libro sobre defensa de las artes oscuras. Se quedó mirando, su
cabello despeinado, su pijama arrugado con los primeras botones deshechos,
esos pies descalzos... Harry se giró.
- Ya está aquí profesor?.- dijo con voz inocente.
-Sí, ya he acabado mis clases por hoy. Los lunes son una bendición, sólo clase
por las mañanas... -dijo sentándose en el sofá.
Quedaron callados, rodeados por un silencio agradable que fue roto por el
ruido de las tripas de Harry. El Gryffindor tenía hambre.
-Lo siento.- dijo el joven.
-No se disculpe. Ya me ha avisado Dumbledore que seguramente ahora ya
empezaría a tener hambre e ir al baño...
-Sí es verdad, hace rato he ido.
-Bien, eso es buena señal. Què quiere para comer? le pediré a mi elfina que lo
prepare...
-Pues... Una ensalada y una tortilla.
- Bien.- dijo levantándose y acercándose al fuego.- La tortilla francesa o
española?
Harry le miró, un chiste se le había ocurrido.
-Me da igual, no voy a hablar con ella...
Severus le miró levantando una ceja.
-Es muy malo haciendo chistes, Potter...
-Pues a mi me ha gustado.- dijo aún riendo.
-Como la quiere la tortilla?
-A la francesa...
Severus llamó a su elfina Niea y le pidió la ensalada, la tortilla, un agua y
una manzana. Cuando Niea lo trajo todo, Severus se quedó mirando.
-Creo que aunque no vea bien, puede comérselo sin problemas, verdad? No es
necesario que le corte nada, no?
- No señor, no es necesario.
-Bien, pues ya puede comer. Yo voy a corregir unos trabajos...
Y dicho y hecho. Harry empezó a comer mientras observaba a Snape corregir unos
trabajos de Rawnclaw de quinto. Cuando acabó de comer, volvió al sofá y se
tumbó a descansar. Su profesor le miró y le preguntó si tenía sueño.
-No, sólo es la ñoña que te da después de comer...
-Ah...
-Por cierto...- dijo Harry, con una sonrisa que no le gustó nada a Severus.-
Me podría explicar estas fotos? -Preguntó sacando un álbum de debajo el sofá.
A Snape casi le da algo al ver ese álbum en manos de Potter. "Mierda, no me
acordé del álbum... Eso no lo tenía que haber visto..."
-Usted me dijo que podía mirar todo lo que quisiera...
-Sí, sí, no le hecho la culpa...- dijo masajeandose las sienes. Ahora tendría
que explicarle muchas cosas al joven Potter.
Se acercó al joven y se sentó junto a él. Abrió el álbum y miró la primera
foto, que mostraba a tres chicas y al profesor encima de una mesa vestidos de
vampiros.
-Ésta.- empezó a explicar.- Es de cuando hice un cursillo de artes oscuras al
salir de Hogwarts. Cada grupo tuvo que disfrazarse de lo que quería y el
nuestro eligió los vampiros. Las tres chicas son Ana Rickman, S-chan y ésta de
aquí con ese brillo cerca de su oído izquierdo, es Kat Basted, el brillo es su
conciencia, Katy.
Yo la conozco.-dijo la conciencia de Harry.- Si te quejas porque yo
soy pervertida... ella aún lo es más. Lo dudo pero bueno...
Severus giró la página. En ella había dos fotos más.
-Esta foto está hecha en la mansión Malfoy, en una fiesta de
Lucius.Temática hawaiana, por eso todos estamos vestidos así... Como puedes
ver, el rubio de la izquierda es él a los dieciocho, la de su lado, es Earwen
Zabini, yo, y marla.- Harry se quedó impresionado. Lucius era la viva imagen
de Draco...
El hombre más mayor volvió a girar la página. Dos fotos más. En una salía
Severus en la playa con dos chicas , los tres en bañador. Severus estaba
muy, pero que muy bien a los dieciocho...- se dijo Harry.
-Esta, es una que se hicieron Lucero y Kendra Duova conmigo, después me la
enviaron. Y esta de aquí,- dijo negando con la cabeza.- Es cuando me hicieron
una fiesta sorpresa...
Harry intentó no reírse, pero imaginar a Snape celebrando su cumpleaños... Y
encima una fiesta sorpresa...
La foto mostraba un montón de chicas y chicos y él en medio.Todos con un poco
de nata del pastel en la nariz.
-Esta es Zessie, aquí gabyKinomoto, este es Ártemis, la DamaNorris, ésta de
aquí es Amazona verde con Blacklady. El de la punta es Kalher con Endie-Kant.(
si Endie, he empezado a leer tu historia y está muy bien.)
-Si que conocía a chicas...- dijo con voz pícara.
- Ya, era todo un seductor...
Harry empezó a reírse.
-No sé de que te ríes... Hasta tú has caído en mis redes...
Allí a Harry se quedó paralizado. Se puso rojo y decidió que mirar fijamente
al frente era mucho más sensato.
Había decidido intentar seducir a Snape pero cuando el hombre le había dicho
eso se le había ido todo el valor Gryffindor. Le podría haber dicho cualquier
frase ocurrente de las que se le habían ocurrido pero no, no podía.
Snape se levantó y volvió a la mesa a corregir los trabajos. Así permanecieron
hasta que Harry se levantó y pidió a Snape si se podía ir a duchar, si podía
pedir que le trajeran ropa.
-Claro Potter, otro pijama, o ropa normal?
-Otro pijama ya va bien. Si no tengo que salir estaré más cómodo.
-Bien.
Y mientras Harry se dirigía hacía el baño, Severus llamó a su elfina para que
le trajera un pijama del señor Potter.
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Harry ya había acabado de ducharse, que bien que se sentía ahora! no había
tenido muchos problemas con lo de la visión en blanco y negro. Casi se mete el
champú en el ojo pero nada más. Al salir se secó con la toalla y se la enrolló
en la cintura. Buscó su ropa pero no la encontró. Es verdad, no he oído a
Snape que entrara a dejármela...Tendré que salir. Pues aprovecha y
lúcete! Claro.- dijo con una sonrisa lobuna. Ahora aprovecharía la
oportunidad.
Salió del baño con una mano sujetando la toalla y la otra removiéndose el
cabello. Se giró y miró a Snape.
-Sabe dónde está mi ropa?.- preguntó bajando la mano que tenía en el cabello
por su cuello y torso.
-Se la he dejado encima de su cama. Pensé que no querría que le molestara
mientras se duchaba.
-O, muy amable.- dijo con una sonrisa seductora.- Bien, me voy a vestir.
-Vaya, y por cierto. Dentro de poco Niea, mi elfina, nos traerá la cena de
acuerdo? Así usted no estará solo y no tendrá que aparecer en público...
-Muchas gracias.
Harry se giró lentamente y poco a poco fue dirigiéndose a la habitación. Para
su satisfacción notó como Snape no le quitaba los ojos de encima.
"Merlín, ese chico acabará con mi autocontrol..." (lectoras del fic- pues que
acabe rapidito que nos morimos de las ganas!!!) Severus, sabes que no es
bueno resistirse a lo inevitable, verdad? "Sí, pero por intentarlo no
pierdo nada." No, claro, a menos que para ti placer signifique nada...
Mientras, en la habitación, Harry estaba intentando relajarse. Lo había
conseguido! Se había paseado semidesnudo por delante de Snape y éste casi se
lo come. Y es que quien se me resiste con sólo una toalla y el agua
corriendo libremente por mi piel... Ui.... me parece que la vanidad
ataca... Pero no te quejarás eh? estoy haciendo lo que tú me dices
Y no me quejo. No ves lo bien que está saliendo? Ya bueno, menos
flores...
Harry se vistió con el pijama que le habían traído. Para su satisfacción fue
el que él quería. Negro con pequeños símbolos japoneses en plateado, regalo de
Sírius antes de su muerte... Antes de salir, intentó acomodarse un poco el
pelo, pero viendo que era imposible, desistió y volvió a la sala. Allí estaba
Snape, poniendo la mesa.
Un mantel de color gris claro, cubiertos y copas de cristal fino y reluciente.
-Ahora vendrá Niea a traernos la cena.
-Y que será?- preguntó apoyándose en el marco de la puerta.
-Lo mismo que sirven en el gran comedor. Sopa de pescado, carne a la plancha y
nata con nueces.
-M... que rico.- dijo Harry pasándose la lengua por los labios.
Como era de esperar , Snape no apartó la vista de él. Se quedaron mirando
hasta que Niea llegó y Severus apartó la mirada de Harry para ir a ayudarla.
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La cena no podía ir mejor. Harry estaba tan entretenido hablando de todo y
nada con su profesor que había olvidado su plan de seducción, incluso que era
su profesor. Ahora eran dos amigos hablando. Por suerte pudo comer bien. La
sopa no se le cayó como había bromeado Snape, y éste sólo le tuvo que cortar
la carne al ver que el joven podría llegar a hacer un destrozo.
Ahora se encontraban los dos sentado en el sofá, uno al lado del otro comiendo
su nata con nueces. Severus hablando sobre ese cursillo de artes oscuras del
que le había hablado. Harry se llevó una cucharada de nata a la boca, pero tan
inmerso en Severus se encontraba que la cuchara dio contra su mejilla.
-Aix!.- se quejó.
Snape le vio y se echó a reír.
-Potter... no sabe comer?.- preguntó con el tono que hacía servir en clases.
El tono que había dejado olvidado mientras hablaba con Harry a quien había
estado tuteando toda la cena.
-Sí que sé. -se quejó éste. quitándose un poco de la nata que le había caído
en el pantalón.
Snape se le acercó y con un dedo le quitó la nata de la mejilla. Al notar la
proximidad de su maestro Harry se tensó un poco, sus sentidos seductores
atacando otra vez. Les hizo caso. Cogió el dedo con nata y se lo acercó a la
boca, la abrió y sacó la lengua, que procedió a limpiar el dedo de su maestro
de toda la nata habida y por haber. Cuando acabó le dio un pequeño beso.
Severus estaba de piedra. Con sólo ese acto, el joven ya lo había empezado a
excitar. Esa lengua joven acariciando su dedo... No tendría que haberse
resistido a la tentación, pero no pudo hacer nada. Y que mejor que continuar?
Se acercó más a Harry, nariz contra nariz. Fijó sus ojos negros en los verdes
de Harry y finalmente le besó.
Primero suavemente, labios rozándose. La lengua de Severus lamió el labio
inferior de su alumno, deleitnándose con ese mar de sensaciones que son sólo
ese beso casi imperceptible podía llegar a sentir. Harry abrió los labios,
dejando paso a Severus. Sus lengua se encontraron y la pasión tomó el relevo.
Cada vez se volvía más apasionado. De repente, Harry se sentía incomodo,
notaba algo que se le clavaba en la espalda, que se iba a caer... Y BUM! se
dio de cabeza y espalda contra el suelo. Al estar sentado tan a la punta del
sofá, cuando se tumbó para disfrutar más del beso, fue recostándose cada vez
más al brazo del mueble y había acabado cayendo.
Los dos hombres se miraban. Uno aun aturdido por el golpe, el otro no sabía
que hacer. Reír, levantarse y seguir... No podía. Eso estaba prohibido! él era
un profesor. Ya había infringido suficiente las reglas...
Un trueno resonó. Tan inmersos el uno en el otro habían estado que no se
habían dado cuenta de que una terrible tormenta se desataba en el exterior.
Un escalofrío recorrió la espalda de Harry.
-Más vale que vaya a dormir señor Potter.
Harry le miró confuso. Otra vez a los apellidos? Snape no hacía cara de estar
de buen humor. Unas arrugas se habían formado en su frente y eso quería decir
que estaba pensando. Pensando que no debía de haber besado a Harry? No
puede ser que no quisiera, si casi me come! Harry, igual que para ti
fue difícil, para él también lo es, y más porque él es un profesor y estas
relaciones están prohibidas... Mira quien habla! la que me incitó a
esto! ya bueno... mejor que hagas caso y vayas a dormir...
Harry se levantó y se fue a su cama enfadado y confuso. Otro trueno resonó, no
le gustaban las tormentas... Ahora no podría dormir.