CAPÍTULO 9
Curado
Harry estaba tumbado en su cama. Tapado con la sábana intentando dormir. Pero
los acontecimientos de esa noche no le dejaban. Había pasado una noche
fantástica con Snape. Hablando como si fueran viejos amigos. Pero después, él
tuvo que ceder a sus deseos y limpiar la nata del dedo de Severus con su
lengua... Allí había comenzado todo... Se miraron a los ojos, y se besaron.
Hasta que la pasión hizo caer a Harry del sofá, sí, muy romántico. Pero porque
Snape de repente se había puesto tan serio? No lo entendía. La tormenta que se
desataba en el exterior era un claro reflejo de lo que el joven Gryffindor
sentía en su interior. Sentimientos confusos que se arremolinaban, y mucho
miedo. Y si a partir de ahora Snape le odiaba de verdad?
Un trueno resonó y Harry se estremeció. No le gustaban las tormentas. Le
traían muy malos recuerdos. Cuando estaba en su dormitorio de Gryffindor no le
pasaba nada porque estaba con sus amigos pero ahora se encontraba en la
habitación de su profesor, con un lío de pensamientos y sentimientos tal en su
cabeza que la tormenta sólo hacía que empeorarlos...
Harry sabía que Snape había ido a dormir hacía poco. Cuando él se había
acostado en la cama había intentado dormir pero no podía. Quería hablar con
Snape, pero éste entró en la habitación casi una hora más tarde, se fue al
baño a cambiarse y al tumbarse en la cama parecía que hubiese desaparecido. No
se oía ni el ruido de su respiración ni se había movido.
Seguro que se arrepiente... No sé porque te hice caso! si no le hubiera
besado ahora estaría durmiendo la mar de bien... - le decía Harry a su
conciencia. Entonces un trueno realmente fuerte se oyó como si estuviera a tan
sólo centímetros de Harry y a éste se le escapó un pequeño grito.
-Ah!- gritó- me cago en la puta tormenta de los cojones- se dijo a sí
mismo harto de no poder dormir.- todo es culpa de Sn...- Pero no pudo acabar
la frase porque Snape se había levantado de la cama y estaba mirándole.
- Se puede saber que le pasa? porque no está durmiendo?
Sí, otra vez le trataba de usted, pero al menos no con esa voz fría que había
empleado para hacerle ir a dormir...
- Es que...- no le iba a decir que le daban miedo las tormentas, no señor.- No
tengo sueño.
Otro trueno hizo retumbar el castillo sonando aún más fuerte que el anterior.
Harry dio un salto y se aferró a su profesor.
- Potter, no me diga que le dan miedo las tormentas...- dijo Severus
divertido.
- Bueno.....
- Que hace cuando está en la torre de Gryffindor? - le preguntó sentándose en
el borde de la cama, queriéndole ayudar.
- Allí no tengo miedo, sé que estoy con mis amigos y que no me puede pasar
nada...
- Y aquí no está seguro ?
Si no me hubiese tratado tan mal después de darme el mejor beso de mi vida
estaría durmiendo más tranquilamente que un bebé... Pero por su culpa mi
cabecita está llena de sentimientos y pensamientos raros que nunca tuve.-
Pero calro, eso no se lo iba ha decir..
- No es eso señor.
- Ya... y en casa de sus tíos?
- Allí es donde no puedo dormir.
- Y porqué si se puede saber?
Harry se puso rojo, no se lo quería contar, pero a lo mejor, así volvían a
tenerse confianza. Y ahora no la traicionaré. No la echaré a perder. Me
conformaré a tenerlo como amigo...
- Pues, no puedo dormir porque me recuerdan a la noche en que Voldemort mató a
mis padres. No sé si llovía ese día pero des de pequeño tenía un sueño en el
que había una tormenta muy fuerte, una luz verde y una risa fría y cruel. .-
tragó saliva, era a la primera persona a la que se lo contaba, ni tan siquiera
lo sabía Ron.- Primero no me daba miedo, pero cuando descubrí que ese sueño
era del día que mataron a mis padres... A partir de allí les tengo miedo, me
recuerdan todo lo malo que me ha pasado y que seguro me tendrá que pasar. -
acabó agachando la cabeza e intentando no llorar.
- Vaya, es normal.- le dijo, mientras le apartaba el flequillo de los ojos.
Otro trueno resonó y Harry se aferró aún más a Severus.
- Sh... tranquilo Harry, tranquilo. No te pasará nada. No lo permitiré.- dijo
en un susurro, pero Harry le oyó.
Levantó la cabeza para mirar directamente a los ojos a su profesor. Era cierto
lo que había oído?
- Sí, Harry, es cierto. Me ha costado admitirlo, y siento haberme comportado
de esa manera antes, pero eres muy importante para mi.
Harry no se lo podía creer. Entonces era verdad?, él también sentía lo mismo?
Entonces no taicionaría nada, no? O le importaba de otra forma que no fuera
sentimental o de pareja?
- De que forma le importo? .- preguntó con voz temblorosa.
- Así.
Y Snape se acercó a él para besarlo. Fue recostando a Harry a la cama, y
separando sus labios de los de Harry por sólo unos segundo, se tumbó a su
lado, mordiéndole cariñosamente el cuello.
- Ahora vamos a dormir, vale? - le aconsejó mientras le daba un pequeño beso
en los labios, otro en la nariz y otro en la mejilla.
-Claro.- aceptó Harry abrazando a Severus.
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Alguien le estaba levantando el brazo, el calor tan confortante que había
tenido a su lado toda la noche desapareció. Abrió los ojos para ver de quien
se trataba y tan grandes fueron las sorpresas que un pequeño grito de
felicidad se le escapó. Podía ver en colores! Aunque mejor si me pusiera
las gafas...- se puso las gafas y entonces vio como Snape estaba sentado
en el borde de la cama poniéndose las zapatillas. Lo recordó todo; la cena, la
nata, el beso y la orden por parte de Snape que hizo a Harry ponerse triste al
pensar que su profesor no le quería y que sí le odiaría de verdad a partir de
ahora... Pero después de sufrir por eso y por los malos recuerdos que le traía
la tormenta Snape se le había acercado, le había reconfortado, le había besado
y ... Habían dormido juntos! Al pensar eso se puso rojo.
- Que te pasa? - le preguntó Severus que desde que había visto como Harry
cogía sus gafas le había estado observando.
- Na-nada...
- Bien, me alegro. Me voy a duchar que tengo que ir a clases.- Le dijo
mientras se levantaba.
- Profesor!
- Sí?
- Ya puedo ver bien. Creo que estoy curado...
-Sí?- dijo Severus acercándose a Harry y mirándole de cerca.
Le abrió los ojos para inspeccionarlos mejor y sonrió.
- Sí creo que ya está curado.- le dijo a sólo medio palmo de distancia.
Ninguno se pudo contener. Los labios del otro parecían una droga que una vez
probada no podían dejar. Sus labios se juntaron, buscando apagar la sed del
deseo. Finalmente se separaron y Harry le dio las gracias a Snape.
- Gracias por todo. Por vigilarme, hacer todo lo que Dumbledore le dijo, por-
el rubor volvió a cubrir sus mejillas.- consolarme ayer y... todo.
- No hay de qué Harry. Puede que al principio no me gustase mucho, pero ahora
daría lo que fuera por volverte a tener a mis brazos.- le dijo acercándose al
joven Gryffindor hasta hacerle recostar en la cama- Tan indefenso...- le besó
el cuello y un escalofrío le recorrió la espalda a Harry.
Creo que mejor te dejo solo... me voy a visitar a Katy. Tú Genevive -
le dijo a la conciencia de Severus.- te vienes? Claro!
- Profesor...- dijo Harry con dificultad. Severus aun no dejaba su cuello.- No
decía que tenía clases...
- Por cinco minutos no pasará nada, verdad? .- dijo mirándole a los ojos.
- No...
Y se volvieron a besar. Cada vez con más deseo. Harry creía que si no paraban
ya, no podría resistirse a desnudar a su profesor, quien estaba acariciándole
los abdominales.
- Sabe Potter, no me extraña que siempre gane a Malfoy....
Harry sonrió, sabiendo que eso era un cumplido a su cuerpo.
- Mejor me voy a duchar. Llama Niea y pídele el uniforme. Creo que ya podrías
empezar las clases...
- Gracias por recordármelo......- dijo el más joven fastidiado.
Severus se levantó y se dirigió a la ducha. Harry se miró el reloj y vio que
aun faltaban cuarenta minutos para empezar las clases. Si se daba un poco de
prisa podría vestirse, ir a su habitación a coger los libros y desayunar.
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Hermione y Ron se encontraban en la sala común, dispuestos a ir a desayunar
cuando el retrato se abrió y por él entró su amigo Harry Potter.
- Harry! qué haces aquí?
- Ya estás curado? - preguntó Hermione.
- Sip.- les contestó el joven de cabellos desordenados.- Ya estoy
completamente curado...
- Entonces...- Hermione se puso roja y miró a Ron quien parecía que estaba
pensando lo mismo que ella.
Si Harry ya estaba curado quería decir que había estado en contacto con Snape,
y a juzgar por la rapidez, esos contactos no debían ser sólo conversaciones...
Podría ser que las pervertidas ideas de Ron hubieran sido ciertas? Podría ser
que Harry y su profesor de pociones hubieran hecho... eso?
Harry al notar el silencio de sus amigos les preguntó.
- Saben, pensaba que estarían más contentos de verme...
- Oh! Harry no es eso. Estamos muy contentos de que hayas abandonado al
murciélago...
-Ron!- le riñó Hermione mirando a Harry.
- Oh, lo siento, a Snape.
- Ui, ui, ui.... Aquí algo me huele mal... Qué os pasa?
-Esque... bueno... Sabemos los efectos de la poción y tal...
- Y nos gustaría saber como es que te has curado tan rápido.- acabó Ron.
Harry se puso rojo al ver que sus amigos ya sabían de sus sentimientos hacia
el maestro de pociones.
- Y... no os enfadáis?
- Porque tendríamos que hacerlo?
- Bueno... con lo mal que nos ha tratado....
- Harry!, tu felicidad es más importante.
- Eso, mismo amigo. Además hacéis muy buena pareja.
- Gracias...- dijo Harry ruborizándose otra vez.
- Pero dinos, que habéis hecho para curarte?
- Pues...- Les diría que se habían besado? o sólo les diría que le había
bañado, leído y finalmente dormido con él?. Mejor se lo decía todo, ellos nos
se lo dirían a nadie. - Pues...Bueno, ya sabéis que Dumbledore le dijo que
tenía que pasar tiempo conmigo, pero como no podía hablar pues... Al estúpido
del director,
- Harry!
- Pero si es verdad Hermione! hizo que Snape me cambiara y que me bañara!
-QUÉ? - dijeron los dos amigos a la vez.
- Te... Snape te bañó?- exclamó Hermione.
- Joder con el director... Y que, qué tal?- le preguntó Ron con voz pícara.
- Ron... Era un baño. No pasó nada...
- Ya claro...Bueno sigue.
- Pues después de eso ya pude hablar un poco. Porque claro, con vestirme y
bañarme había habido contacto... Después hablamos sobre algunas cosas,
discutimos y me dijo que no me odiaba que sólo lo hacía para protegerme y
finalmente quedamos como amigos...
- Harry eso es fantástico!
- Sólo amigos? Harry, tronco, podías haber aprovechado algo más...
- Ron, es que aún hay más...
- Sí? pues cuenta! - le insistió Ron.
- Pues, Dumbledore dijo que me tenía que leer cuentos...¬¬ y Bueno, lo hizo...
- Snape contando cuentos? No me lo imagino...
- Ron, déjale acabar....
- Pues eso, me contó dos cuentos y con algunas conversaciones acabé por ver en
blanco y negro y moverme más o menos decentemente... Entonces ya pude comer y
...- Ahora venía lo difícil.- En la cena, de postres, había nata con nueces.
Vosotros también comisteis, no?
-Si- contestaron los dos.
- Bien, pues... coordiné mal los movimientos y la cuchara fue a dar en mi
mejilla, Snape me quitó la nata de allí, no me pude resistir y bueno...- se
puso rojo.
- Le besaste? - preguntaron los dos. Hermione con las manos tapándose la boca
y Ron con los ojos chispeantes. Le daba mucho morbo eso de que su amigo y su
profesor de pociones estuvieran liados...
- Bueno... más bien él a mi, pero eso no importa porque acabé por caerme del
sofá y entonces él se dio cuenta de lo que acababa de hacer y me mandó a
dormir! - acabó diciendo rápidamente.
- Y ya está?.- preguntó decepcionado Ron. - Creía que haría falta algo más
para curarte...
- No, no está.- dijo en un susurro Harry.- Ayer hubo tormenta, no? pues bueno,
ya sabéis lo que me pasa a mi con ellas, así que entre el miedo a las
tormentas y lo confuso que estaba no pude dormir. Cuando la tormenta empezó a
hacerse más fuerte empecé a asustarme más hasta que ... di un grito- dijo muy
flojo- y él vino y me preguntó que me pasaba, se lo conté y ...- esbozó una
sonrisa.- Bueno, me consoló y acabó por besarme otra vez. Dormimos junto, y
no.- dijo mirando a Ron- no pasó nada. Hoy cuando me he despertado ya veía
bien y después de... de coger la ropa- Añadió rápidamente.- vine aquí.
- Así que estás con Snape? - preguntó el chico pelirrojo.
- No lo sé.- dijo Harry un poco desanimado.- Supongo que lo tenemos que
hablar...
- Pero él es un profesor y tú...
- Sí Hermione lo sé, pero si Dumbledore hizo tanto para que me curase no creo
que ahora nos prohiba...
La frase quedó inacabado ya que el retrato se había abierto y Albus Dumbledore
había entrado.
- Buenos días señor director.- dijeron los tres.
- Buenos días a todos.- saludó.- Harry, podrías acompañarme al despacho?
Severus me lo ha contado todo. Ya estás curado eh?
Se lo ha contado todo? Ay Merlín todopoderoso... espero que no Todo....
- Claro señor. Ya nos veremos.- se despidió de sus amigos.
- Adiós.
Harry siguió al director por los pasillos desiertos, todos estaban
desayunando, hasta la gárgola que vigilaba la estancia. Dumbledore dijo la
contraseña y se abrió. Subieron al despacho y allí se encontraron con Snape.
Dumbledore se sentó en su sillón detrás de la mesa e indicó a los otros dos
hombres que tomaran asiento en las dos mesas que había frente a él. Severus y
Harry se sentaron, sin dirigirse ni tan siquiera la típica mirada de odio.
Estaban más nerviosos por lo que les contaría el director.
- Bien Harry, ya estás curado... Me alegro- dijo sonriendo.
- Gracias.
- No me las des a mi, dáselas a Severus...Aunque creo que ya lo has hecho...
Harry y Snape iban a preguntar a qué se refería pero Dumbledore volvió a
hablar.
- Si ya estás curado, Creo que es porque has tenido algún otro contacto con
Severus del que yo no sé nada, verdad?.- dijo mirando al joven Gryffindor.
Éste, al notar la mirada azul y penetrante se puso rojo, pero no le diría que
habían dormido juntos. Y mucho menos que se habían besado... Mejor que lo
dijera Snape. Si no, corro el peligro de que me eche una maldición.
- La verdad Albus,- contestó Snape viendo la incomodidad de Harry.- Es que
Potter tiene miedo a las tormentas- dijo con burla.- y me pidió que durmiese
con él...
- Yo no se lo pedí!- saltó Harry.
- Bueno, no pasa nada, tranquilidad...- calmó Dumbledore. Pero Volvió a
sonreír, y esa sonrisa no gustó a ninguno de los dos hombres frente a él. -
Sabes Severus, hay una cosa muy curiosa en esta poción...Por más contacto que
haya, incluso si es íntimo...
Snape y Harry enrojecieron al entender a que se refería el hombre.
- Si, incluso si los dos hubieran mantenido relaciones, el afectado por la
poción, en este caso Harry. No se hubiera curado completamente, hubiera
quedado en la fase de la visión en blanco y negro, aunque con el tiempo
hubiese podido moverse con total normalidad... El caso es que, si Harry ya
está perfectamente, es sólo porque tú Severus, has correspondido a sus
sentimientos.
Las tres caras eran un poema. Dumbledore seguía con su imperturbable sonrisa,
Harry había abierto la boca de la sorpresa y finalmente se había puesto rojo,
y Severus... El profesor de pociones parecía una estatua. Su cara mostraba la
máscara sin sentimientos de siempre pero en su frente se habían formado unas
pequeñas arrugas. Harry no se atrevía a decir nada. Su corazón latía muy
rápido, esperando con todo su ser que lo que había dicho el director fuera
cierto, y Dumbledore sólo miraba ahora a Harry ahora a Severus. Y tan
concentrados estaban los dos en el otro ,que parecía una figura de piedra, que
cuando habló les dio un susto.
- Y que te hace pensar eso?
Después de recuperarse de la sorpresa, Albus le contestó.- Querido Severus,
Todas las pociones de amor son iguales... Lo tendrías que saber...
Sí lo sabía, pero tenía la esperanza de que esta vez no fuera así. Cuando
comprendió que sí quería a Harry, y no sólo como un padre quiere a un hijo, Se
asustó, pero se dijo a si mismo que si se controlaba no tenía porque pasar
nada. Harry se curaría, se marcharía de su habitación y vuelta a empezar...
Pero maldita la noche en la que se le ocurrió cenar junto a Harry las natas
con nueces. Allí había perdido todo su autocontrol y ahora...
- Y qué pasa con eso?
- Te refieres a con tus sentimientos?.- preguntó sorprendido Dumbledore.- Pues
supongo que tendrás que hablarlos con Harry y no conmigo, que por cierto,
estoy encantado... Podéis iros...
Harry miró a Dumbledore y después a su profesor. éste suspiró y se levantó
dirigiéndose a la puerta. Cuando llegó a ella miró a Harry y el joven se
levantó y lo siguió fuera de la estancia.
' Lo siento Severus, tenía que hacerlo o ninguno de los dos hubiera tenido el
valor suficiente... '
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Harry iba caminando detrás de Snape. El profesor Caminaba sin parar dando
vueltas y vueltas por el castillo sin decidirse a hablar con Harry. Éste
cansado de los rodeos que estaban dando, se dirigió a su profesor.
- Señor profesor... A dónde vamos ?
Snape suspiró y se giró, encarando a Harry. Se fue acercando al joven hasta
quedar nariz con nariz.
- Sabes que me da mucho morbo eso de que me trates de señor?- dijo con una
sonrisa nunca vista por Harry. Una sonrisa llena de deseo.
Harry tragó saliva, no tendría que haber molestado a su profesor.
- Lo siento señor.
Snape sonrió aún más, y al darse cuenta Harry enrojeció. Severus acercó sus
labios a los del joven Gryffindor Y se besaron. Snape le iba empujando hasta
que lo acorraló entre su cuerpo y la pared. Le estaba besando el cuello cuando
oyeron pasos y voces de alumnos.
- Mierda...- se quejó Severus, quien cogió de la mano a Harry y le hizo entrar
en una sala en desuso que había cerca.
Cerró la puerta, y después de poner el hechizo de privacidad e insonoro,
volvió a besar a Harry, esta vez de una forma aún más desesperada que antes. A
Harry le encantaba la fuerza que transmitía su profesor y aún y así no le
hería. Se le escapó un gemido. Severus fue bajando hasta el cuello donde se
entretuvo un rato. Besando, mordiendo y lamiendo. Harry le tenía cogido por el
cuello e iba acariciando el cabello negro de Snape, que en contra de la
creencia popular, no era graso. Al sentir la húmeda lengua de Severus en su
cuello un espasmo de placer le recorrió la espalda y juntó sus caderas contra
las del hombre delante suyo. Al notarlo Severus sonrió.
- Ansioso?
- De qué habla?.- contestó Harry con los ojos nublados por el placer.
Pero Snape no le contestó, estaba mirando la habitación donde se encontraban.
- Qué mira?.- dijo Harry con un poco de enfado. No lo dejará así verdad?
- Quieres que tu primera vez sea en este sitio? Por mi no hay problema, pero
siempre pensé que serías más romántico...
Harry le miró sorprendido.
- Y de dónde ha sacado que esta sería mi primera vez? Por que siento
desilusionarle, pero no será así...
- Vaya, San Potter no es tan santo eh?.- le susurró Severus en la oreja antes
de morderla suavemente.- Aún y así tampoco me entusiasma el hacerlo encima de
una mesa... Mejor nos vamos.
El hombre mayor salió del aula, y adoptando otra vez la mascara imperturbable
empezó a andar con paso rápido hacia sus aposentos. Harry respiró hondo para
calmarse un poco y dando gracias a quien inventó las túnicas siguió a Snape
adoptando él también su mirada de odio.
Cuando Harry puso un pie en la sala de estar inmediatamente notó como alguien
se tiraba encima suyo. Esta vez no se dejó llevar y luchó, hasta que sus
pulmones clamaron por aire. Entonces Severus le cogió por la corbata y lo
arrastró hacia la habitación. Allí lo tiró encima de la cama y se puso encima
suyo. Besó y lamió el cuello, le quitó la corbata y la túnica y empezó a
desabrochar la camisa blanca de su alumno. Por cada botón quitado y trozo de
piel expuesto iba besando. Cuando acabó con todos los botones, ese torso que
una vez le tentó apareció ante sí aún más esplendoroso. Y esa vez no se
detendría. Sabía que Dumbledore les había dejado marchar para hablar pero,
sentía una fuerte necesidad de estar junto a Harry, y si éste no se quejaba,
que mal había?
Al notar como su profesor se quedaba mirando su torso, Harry se lanzó encima
de Severus y empezó a besarle, y mientras, empezó a deshacer el montón de
botones con los que contaba la túnica del maestro. Cuando por fin acabó con
todos, empezó a besar el cuello de Snape y fue bajando hasta llegar al pezón.
Lo besó, lamió y mordió levemente, al ya estar duro se fue hacia el otro. Que
sensación tan grandiosa era notar a su profesor temblar y gemir debajo suyo!
Pero cuando iba bajando hacia el ombligo, Severus se hartó de la pasividad y
volvió a ponerse encima de Harry. A quien empezó a besarle por el estómago y
fue subiendo. Cuando hubo besado cada centímetro cuadrado de la piel de Harry,
bajó le quitó el botón del pantalón como también le bajó la cremallera. Puso
una mano a cada lado y le fue bajando el pantalón. La piernas atléticas y
largas de Harry quedaron a la vista. Snape empezó a besarlas, deteniéndose en
las rodillas y en los muslos. Finalmente, encaró a los calzoncillos, ese día
azul fuerte, y los fue bajando.
Harry se sentía en el cielo. No era la primera vez que se lo hacían, ni
tampoco la segunda, pero sí era la primera con la que disfrutaba tanto. Cuando
Severus había empezado a besarle los muslos, no pudo reprimir un sonoro
gemido, y cuando le había quitado los calzoncillos y había besado la punta de
su pene eso sí había sido lo más.
- Ah...
- Te gusta?.- preguntó Severus con voz juguetona mientras lo acariciaba desde
la base hasa la punta.
- Si....- dijo Harry agarrándose fuerte a las sábanas.
- Estupendo.
Besó otra vez la punta para después lamer de abajo a arriba la erección de
Harry. lo volvió a repetir y se lo puso todo en la boca.
- Ohhh....!! .- dejó escapar Harry.
Sus manos se fueron hacia la cabeza de Severus para tener más profundidad,
pero después de unos instantes, cuando empezaba a notar que estaba por
correrse, Snape dejó su erección y le besó en los labios.
El profesor se apartó y se sentó en el borde de la cama para quitarse los
pantalones. Mientras, Harry había vuelto la vista al gran tatuaje que cubría
la espalda de su profesor. Se acercó y empezó a acariciarlo con el dedo
índice.
- Qué haces?
- Acariciar el tatuaje, no puedo? .- preguntó Harry con falsa voz inocente.
Snape hizo ver que se pensaba y finalmente dijo:- supongo que algún privilegio
tendrás que tener...
- Privilegio? privilegio de qué?
- De ser mi pareja, no?
Ya estaba dicho, Severus esperaba que Harry entendiese lo que había querido
decir, porqué era lo más cerca que estaba ,de momento, de decir para mostrar
sus sentimientos. Al oírlo, Harry sonrió ampliamente y se lanzó a besar a
Severus. Pero fue un beso lleno de amor y no de lujuria y deseo. Aunque al
notar la dolorosa erección que había debajo suyo decidió reprender las
actividades que hasta hacía poco los habían tenido ocupados.
- Ahora no me vas a dejar así verdad?.- le preguntó.
- Desde cuando aquí me tuteo señor Potter?
- Vamos Severus!- dijo marcando el nombre.
- Ui, ui, ui... esas familiaridades no me gustan...- le contestó con una
sonrisa lobuna.
Se tiró encima de Harry haciendo que el más joven se apoyara en la cama. Le
besó largo rato en los labios y después fue bajando. Se demoró un rato más con
la erección de su amante y finalmente llegó a la entrada de éste.
Hizo entrar un dedo, al que movió suavemente en círculos preparando a Harry,
quien había abierto las piernas para dejar mejor acceso a su profesor. Severus
introdujo otro y Harry empezó a gemir, entre dolor y placer, pero después de
un rato empezó a mover las caderas para más contacto. Mientras, Snape iba
besando a Harry y con la otra mano le acariciaba los musculosos pectorales y
los abdominales. Cuando introdujo el tercer dedo, Harry dejó ir un gemido más
fuerte que los demás.
- Va, date prisa! .- le instó.
-A sus órdenes general.- bromeó Severus besándole otra vez y retirando los
dedos para substituirlos con la punta de su pene.
Fue empujando poco a poco, hasta que estuvo entero dentro. Paró un rato para
que Harry se acostumbrara y empezó a envestir con suavidad primero y con más
fuerza después. Harry había enrollado sus piernas a la cintura de Severus para
más profundidad y no podía para de gemir, suspirar y nombrar a su hasta hacía
poco odiado profesor de pociones. Levantó la cabeza para besarle y le acarició
la espalda, volvió a tumbarse y esta vez una de las manos de Severus, que
habían estado en sus caderas, se fue hacia su erección, a la que empezó a
masajear. Con eso, al poco tiempo Harry se vino y después de otra embestida
más, Severus también lo hizo dentro de él.
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Abrió los ojos, Se sentía muy bien pero no sabía dónde estaba.
Harry, ya estás despierto? Me alegra saber que has aprovechado la mañana...
Qué dices? -le preguntó Harry en mitad de un bostezo a su conciencia.
Pero entonces recordó lo que había pasado hacía pocas horas con su profesor y
se ruborizó.
Notó como el cuerpo al lado suyo se movía. Se giró y se encontró con unos ojos
negros que le miraban.
- Buenos días. le dijo a Severus con una sonrisa.
- Buenos días.- le dijo y le besó.
- Ahora que lo pienso, no se suponía que tenías clases?
- Sí, pero antes de que vinieras al despacho, Dumbledore me dijo que me las
daba libres...- le contestó con una sonrisa.
- Ese director es un viejo verde. Lo he dicho miles de veces...
- Pero no me dirás que no estás contento por eso eh?
Harry se ruborizó. Entendía lo que su profesor le decía. Si hubiera tenido que
ir a clases, ahora no estarían en la cama.
- Sí, claro que estoy contento.
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