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Capítulo 13: El valor de la espera
Severus y Harry rápidamente negociaron con la gente de la mudanza y sus
habitaciones fueron arregladas tal y como querían. Sin embargo cuando Harry vio
su nueva cama, todavía desnuda, se dio cuenta que no habían comprado la lencería
para ninguna de las camas.
Severus estaba tan ansioso de finalmente poder realizar con Harry lo que había
estado soñando las pasadas semanas que estaba a favor de transfigurar algo con
que apañarse, pero Harry no estaba de acuerdo. Le sugirió a Severus que se
cambiase la túnica por ropa muggle antes de salir. Una vez se hubo cambiado,
Harry arrastró a Severus al Londres Muggle luego de aparecerse en el Caldero
Chorreante.
Harry pensó que podían pasar el día en esto y al tiempo que conseguían la ropa
de cama, podría comprarse nuevas ropas más adecuadas y que le sentaran bien,
para variar.
Primero decidieron comprar la lencería y se dirigieron a Harrods. Harry encontró
un práctico juego de sábanas blancas de algodón y un edredón relleno que
serviría para la habitación de invitados y para la habitación de Severus, que
convinieron utilizar sólo en caso de emergencia, cuando se quedara hasta muy
tarde trabajando en pociones y no quisiera molestar a Harry, adquirieron un
juego de sábanas azul oscuro con un edredón gris oscuro y un juego de cortinas
para la cama.
Cuando llegó el momento de adquirir las sábanas para la ‘gran cama’, Harry y
Severus pasaron un montón de tiempo buscando la ropa apropiada.
-¿Satén, seda o algodón?- Harry alzó tres mmuestra de tejido para que Severus las
mirara y tocara.
-Hmmm, definitivamente me gusta sentir la sseda contra mi piel, pero no estoy
seguro de querer dormir rodeado por ella- comentó Severus, al tiempo que
acariciaba la seda con sus largos, suaves y delgados dedos. Harry observaba como
aquellos dedos jugaban con la muestra de tejido y se excitó al instante,
mientras se perdía en los pensamientos de esos dedos acariciando su cuerpo.
Tembló y sus ojos se oscurecieron hasta un verde profundo.
Severus notó que la atención de Harry estaba enfocada en sus dedos y decidió
atormentar un poquito al joven. Sabía que en lugar de estar de compras podían
estar en su hogar, haciendo exactamente lo que Harry estaba imaginando, así que
decidió jugar con su audiencia. Tomó la pieza de tela y la acarició, tal como
quería acariciar la piel suave y sedosa de Harry.
Severus se dio cuenta que le estaba saliendo el tiro por la culata cuando empezó
a imaginar todas las amorosas cosas que quería hacer a y con Harry. Parpadeó y
detuvo su caricia abruptamente y soltó la tela como si quemara. Aclaró su
garganta, sacudiendo a Harry de sus fantasías.
-Creo que deberíamos elegir el algodón- aquuí hizo una pausa y regaló a Harry una
sexy sonrisa continuando con un ronco ronroneo-, porque la única cosa sedosa y
satinada que quiero que me rodee es tu cálido, dulce y muy tentador cuerpo.
Harry enrojeció ante estas palabras y un temblor sacudió todo su cuerpo; su piel
se sentía como si fuera fuego. Se acercó al que pronto sería su amante y susurró
en su oído.
-Eres muy persuasivo, Severus. Bien, entoncces, queremos sábanas de algodón
tamaño King. ¿Qué color planeas?
-Verde y dorado, por supuesto- Severus sonrrió al tiempo que detectó las sábanas
perfectas. Estaban hechas con algodón egipcio e incluían las cortinas de cama,
fundas de almohada y edredón a juego. Después de eso Harry y Severus se
apresuraron a terminar la compra de la ropa de cama y Harry decidió que podía ir
a comprar su ropa otro día.
-Definitivamente necesito comprarme ropa nuueva antes de la fiesta de
inauguración de la casa el sábado.
Severus gruñó.
-Tenías que recordármelo. Sabes que preferiiría que pasáramos el día relajados en
la cama, ¿verdad?- Severus alzó una sugerente ceja en dirección a Harry, quien
tragó en respuesta. Su voz adquirió un tono agudo semejante al de Dobby cuando
replicó:
-Tenemos toda la semana para dormir en casaa, Severus. Ambos estuvimos de acuerdo
en tomarnos un mes para establecernos. Así que tenemos cuatro días de aquí al
sábado para estar tan relajados o tan activos como queramos- insinuó Harry,
imaginando que ambos podían jugar ese juego y arrastrando un cariñoso dedo a lo
largo de la mandíbula de Severus.
No mucho tiempo después, estaban de regreso en casa y eran saludados por Dobby.
Harry le entregó al elfo los paquetes que contenían la ropa de cama de las otras
habitaciones y le pidió que las lavara antes de hacer las camas. Severus agregó
que no los molestara por ninguna razón, y asiendo la mano de Harry, tomó la
lencería que iban a utilizar en su nueva cama y lo arrastró escaleras arriba.
Al llegar a la puerta de la habitación, Severus se detuvo. Tomó una gran
bocanada de aire y trató de calmarse. Por mucho que deseaba hacer el amor con
Harry, no deseaba atacar al pobre joven y que su primera vez terminara antes que
hubiera registrado lo que estaba haciendo.
Se giró hacia el joven y colocó ambas manos alrededor de su cabeza, cubriendo su
cuello gentil y amorosamente. Lo atrajo más cerca de él y sus frentes se
tocaron. Severus susurró:
-Quiero que nuestra primera vez juntos sea especial, no frenética. Por mucho que
desee tomar tu cuerpo aquí y ahora, quiero explorar cada pulgada de ti. Quiero
aprender donde encuentras placer. No deseo ser rápido y precipitado.
Los pulgares de Severus acariciaron las orejas de Harry, haciendo que el joven
mago temblara. Los ojos de Harry se cerraron mientras las palabras se filtraban
en su alma. Realmente amaba a este hombre, quien estaba resultando ser más
gentil, afectuoso y compasivo de lo que nunca imaginó. Quería que su primera vez
fuera especial y su respuesta a las tiernas palabras de Severus fue inclinar su
cabeza nuevamente y besar la boca del hombre gentilmente y con exquisito
cuidado. El beso fue lento y lánguido, pero encendió su corazón con la
intensidad de su fuego y pasión.
Las manos de Severus bajaron y capturaron los hombros de Harry y empujaron hasta
unir sus ardientes cuerpos. Harry cruzó sus brazos alrededor de la cintura de
Severus y se aferró a su espalda, como si se ahogara en el éxtasis y deseara que
el hombre mayor fuera su única ancla.
Se besaron durante lo que parecieron horas pero apenas fueron minutos, antes de
que comenzaran a surgir de la embriaguez del uno por el otro. Respiraban
irregularmente y sus pechos se alzaban al unísono, originando explosiones de
escalofríos que pasaban por cada punto de piel que tocaban.
Severus liberó lentamente a Harry y se dio cuenta que al unirse, la bolsa que
contenía la ropa de cama se había caído, y ahora estaba derramada por el piso.
Rió entre dientes ante la vista y Harry se inclinó brevemente para sentir la
vibración a través de su cuerpo. Se sentía maravilloso.
-Creo que, antes que vayamos más allá, seríía mejor si tú y yo hacemos la cama
para poder acostarnos- dijo Severus suavemente, su voz excepcionalmente ronca
como consecuencia de su demasiado breve encuentro. Harry era incapaz de hablar,
así que asintió con la cabeza contra el pecho de Severus.
Se apartaron lenta y completamente; Severus se inclinó para recuperar los
artículos de la bolsa, mientras Harry abría la puerta de la habitación.
La habitación estaba inundada de luz y a Harry le encantó. La luz llenaba el
recinto con una suave calidez y sabía que esto era perfecto para su primera vez
juntos. Así ambos podrían observarse completamente y nada estaría oculto para el
otro.
Severus se paró detrás de Harry y también admiró la habitación. Suspiró
profundamente y colocó su barbilla en el hombro de Harry en un momento de
quietud. Esta sería la habitación que compartirían, una habitación que podrían
amar, podrían dormir en ella con satisfacción, una habitación donde podrían
estar juntos, leyendo lado a lado en la noche. Era el comienzo de su nueva vida
juntos e interiormente, Severus nunca se había sentido más completo que en ese
momento. Aunque esperaba que hubiera muchos momentos como ese, en los que Harry
pudiera hacerle sentir así. Sin embargo, esta era la primera vez y la
conservaría, para acariciarla y recordarla.
Harry sabía lo que pasaba por la mente de Severus mientras entraban juntos en la
habitación. Él sentía lo mismo. Era un nuevo inicio para ambos, y lo
transitarían juntos. Inclinó ligeramente la cabeza para atrapar la expresión del
rostro de Severus con el rabillo del ojo. Quería llorar ante la paz y serenidad
que inundaba el rostro de su amado. La oscuridad que lo había afligido por tanto
tiempo se había ido completamente; este ciertamente era un buen inicio y
definitivamente un paso en la dirección correcta para desterrar, de una vez por
todas, todo lo malo de sus vidas.
Harry se giró lenta y cuidadosamente hasta quedar frente a Severus. Se
inclinaron uno hacia el otro una vez más y se besaron con ternura. El joven se
apartó y acarició el rostro de Severus, amando tocar sus labios, mejillas y
nariz. El otro sonrió y se inclinó ante el toque. Bajó y capturó la boca de
Harry una vez más, el beso pasó de ser dulce y gentil, a profundizar y explorar
Severus colocó sus manos en las caderas de Harry y empezó a empujarlo y guiarlo
para entrar completamente en la habitación, deteniéndose momentáneamente para
cerrar la puerta y hechizarla de manera que fuera a prueba de ruidos.
Una vez que se hubo encargado de eso, se dedicaron a arreglar la cama. Severus
hechizó las sábanas para lavarlas y secarlas de forma mágica, luego lanzó un
encantamiento suavizante. La cama estaba lista para ellos, esperando
ansiosamente para abrazarlos con su suavidad y calidez.
Ahora podían concentrarse en lo que realmente importaba, el uno en el otro.
Harry se alegraba de haber hecho que Severus cambiara su túnica por ropa muggle.
No valoraba la idea de enfrentar tantos botones, y sabía que la abotonadura
Oxford y los apretados jeans negros era algo que podía manejar. Tomo su tiempo
abriendo cada botón de la camisa y exponiendo a la luz la pálida piel que
cubría, y por cada botón pellizcaba la piel de Severus y luego la lavaba con su
lengua. Quería probar cada pulgada del cuerpo de su amado.
La tarea de Severus de desnudar a Harry fue incluso menos ardua, ya que éste
solo vestía una franela y unos jeans descoloridos. Mientras Harry estaba
concentrado en Severus, el otro hombre sacaba la franela de los jeans y exponía
un firme estómago y una tersa espalda a la prueba de sus manos.
Cuando finalmente Harry tuvo la camisa de Severus completamente abierta y
colgando alrededor de sus brazos, ambos dieron un paso atrás y se quitaron sus
camisas. Con sus pechos ahora completamente expuestos, tomaron un muestra de
cada pulgada de piel que podían alcanzar mientras todavía estaba parados. Los
dedos acariciaron y juguetearon con los oscuros pezones, mientras sus lenguas
luchaban y se probaban.
Se exploraron lentamente, haciendo un mapa de los contornos de sus respectivos
cuerpos. Al poco tiempo, Severus y Harry gemían y frotaban sus cuerpos uno
contra el otro, esperando desesperadamente sentir el resto de su piel tocándose
y deslizándose juntas. Sus jeans estorbaban, pero todavía se besaban codiciosos
y no deseaban separarse.
Severus empujó al joven sobre la cama y lo obligó a acostarse. Los ojos de
Harry, apenas abiertos, miraban con pasión y sus labios estaban hinchados por
los besos. Se apoyó en los codos y observó mientras Severus se inclinaba sobre
él y desabrochaba el botón de sus jeans. Escuchó el cierre bajar lentamente y el
sonido se escuchó sobre sus pesadas respiraciones. Harry tembló al sentir el
aire rozar sobre la caliente piel de la parte inferior de su cuerpo mientras sus
pantalones eras removidos. Los dedos de Severus tocaron y juguetearon con los
muslos y las pantorrillas del joven mientras retiraba lentamente la ofensiva
prenda.
La mirada del hombre, sin embargo, estaba centrada en el medio del joven cuerpo
donde un delicioso bulto podía ser visto claramente a través de los interiores
que vestía. Se lamió los secos labios, mientras la humedad literalmente
abandonaba su boca con un fuerte sonido. ÉL deseaba eso. Lo deseaba ahora. Sin
embargo, se calmó mientras sus manos alcanzaban la ropa interior. Había
prometido que se tomarían su tiempo para explorarse y aprenderse sus cuerpos.
Así que se inclinó y cubrió el cuerpo de Harry con el propio, forzándolo a caer
aplastado contra la cama.
-Quiero tomarte completamente en mi boca juusto ahora y tratarte como un cono de
helado de vainilla en un brillante y caluroso día- murmuró en su oído mientras
Harry se derretía ante la imagen.
-Yo también lo quiero, por favor.
Severus suspiró.
-En un momento. Todavía tenemos que terminaar la exploración. Todavía tengo que
aprender los contornos y el gusto de tus muslos, pantorrillas y tus deliciosos
dedos.
Harry gimió una vez más ante el pensamiento de Severus venerando su cuerpo,
atormentándolo pulgada a pulgada. Nunca imaginó con cuanta ansiedad deseaba ser
dominado por este hombre. Amaba tener el peso de Severus cubriéndolo y quería
sentir cada pulgada de ellos juntos.
Harry colocó su talón arriba del borde de la cama, acuñando su pierna entre los
muslos de Severus y empujando a ambos hacia la cabecera de la cama. Severus
gimió al sentir el muslo de Harry libre entre los propios. Sentía que la sangre
corría más rápido hacia abajo, haciendo que su roca se endureciera y pulsara.
-No me estás ayudando, Harry- las manos de Severus se enroscaron en el cabello
del joven, mientras su lengua suplicaba entrar nuevamente en la acogedora boca
del chico. Ambos gimieron de placer mientras sus lenguas se enroscaban y
combatían una contra la otra. Harry se arqueó hacia Severus y, repetidamente,
empujó la parte baja de su cuerpo hacia el otro. Al hombre le encantó esto y
frotó su pelvis contra la de su amante en respuesta. Las manos del chico
aferraron el culo de Severus, empujando para acercarse más, mientras
secretamente lo maldecía por no haberse quitado los jeans antes de caer sobre
él.
-¡Jeans.....fuera....ahora!- ordenó Harry eentre jadeos-. Quiero sentirte contra
mí. Todo tú. Hasta la última pulgada.
Severus rió entre dientes y Harry sintió el rumor en lo más profundo de él y
gimió. Atacó el cuello del ex-profesor y succionó con fuerza. Quería comérselo.
Sabía tan bien.
-Detente o no durare mucho tiempo- las palaabras de Severus fueron forzadas a
salir por entre los dientes apretados, mientras la parte inferior de su cuerpo
se tensaba. La sensación de succión era demasiado, ya que no sólo la sentía en
el cuello, sino también en la ingle.
Liberó su agarre del pelo de Harry y se levantó, alejándose del otro cuerpo. El
joven gimió ante la pérdida, pero sabía que regresaría tan pronto como hubiera
resuelto el asunto de los jeans
Harry observaba con sus ocultos ojos mientras Severus se quitaba lentamente los
jeans. Por la velocidad a la que estaba actuando, sabía que el otro hombre lo
estaba incitando. Su erección pulsó varias veces ante la vista, mientras las
piernas comenzaban a ser visibles. El cabello oscuro que las cubría parecía
sedoso y él deseaba correr sus manos arriba y abajo por ellos, hasta que las
puntas de sus dedos hormiguearon con la sobrecarga de sensaciones.
Quería que uno de los muslos de Severus se acurrucara entre los propios y
frotara su erección, una y otra vez. Podía imaginar el suave cabello moviéndose
contra él igual a miles de pequeños dedos, con el único propósito de brindarle
placer. Sus caderas se sacudieron ante la imagen. Severus continuó tomándose su
tiempo, pero sus ojos nunca abandonaron a Harry. Observó como Harry bajaba su
mano lentamente por su pecho, pellizcando sus pezones aquí y allí, corriendo un
dedo alrededor de su ombligo, antes de introducirse en sus interiores y enroscar
sus dedos en torno a la erección, al tiempo que gemía y suplicaba:
-Te estás tomando demasiado tiempo. Te neceesito ya. A Severus no le gustó no
poder ver lo que hacía la mano de Harry, pero su mente y cuerpo sabían que su
erección pulsaba dentro de sus calzoncillos. Sus jeans estaban caídos al nivel
de sus tobillos, así que los sacó de una vez por todas. Se deshizo rápidamente
de ellos y voló de regreso a Harry. Tomó sus pantalones , los saco del todo y
los lanzó por encima del hombro. Todavía observaba la mano del Gryffindor sobre
su erección, como sus dedos tocaban la punta. Lamió sus labios nuevamente.
-¡Al diablo con mis buenas intenciones y laa lentitud- gruñó y empujó la mano de
Harry fuera de su camino. Se inclinó y saboreó el sabor único que era Harry. No
era un gusto adquirido. Era un gusto que amó desde el principio.
A partir de ese punto, no hubo vuelta atrás para ninguno de los dos, y se amaron
apasionada y salvajemente. Entregaron completamente sus corazones, cuerpos y
almas en la experiencia y se sintieron las explosiones oscilar a través de cada
partícula de su ser. Uniéndolos ahora y por siempre
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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