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Capítulo 14: Un Chucho, Algunas Ropas y Una Cálida Fiesta Casera
La mañana siguiente a su primera noche deliciosamente hedonística, la pasaron en
una borrosa somnolencia. Después de numerosas veces de apasionada unión, tanto
lentas como rápidas, en la cama y fuera de ella.....sí, de hecho lo habían hecho
en la ducha....estaban placenteramente drenados y letárgicos.
Harry despertó antes que Severus, alrededor del mediodía, cuando su estómago
emitió un enorme gruñido, aunque detestaba abandonar el cálido nido que él y su
amante habían creado. Se recostó de lado y observó a Severus dormir
plácidamente. Sabía que si no fuera porque la vida necesitaba ser atendida,
podría y se hubiera quedado en esa cama por siempre.
Mientras observaba al hombre maduro acostado ahí, dormido, se dio cuenta que
había unas cuantas cosas de él que Severus desconocía. Una de las más grandes,
era el secreto que ocultaba a casi todo el mundo: era un animago. Ahora un
animago totalmente registrado, pues ya había llenado el documento y lo había
introducido en el Ministerio cuando había ido a solicitar su licencia de
Aparición. Sonrió, mientras se le ocurrió jugarle a Severus un pequeño truco que
rememoraba a los de los gemelos.
Necesitaba saber que clase de sentido del humor tenía el otro hombre, y ahora
era un momento tan bueno como cualquiera para averiguarlo. Se alejó un tanto y
se transformó a su forma de animago, un scottish terrier. Harry, conocido como
MacQuire, o Mac en su versión corta, por los Profesores McGonagall y Dumbledore,
era completamente negro y de naturaleza pendenciera. Una vez completada la
transformación, colocó dos diminutas patas en el pecho de Severus y comenzó a
lamer el rostro del hombre.
Severus lo palmoteó entre sueños, pero no hizo ningún otro intento por
despertarse. Mac, el juguetón Terrier, trató una vez más, lamiendo ahora su
pecho. Severus murmuró:
-Ahora no, Harry. Demasiado cansado.
Mac rió ante eso, pero sonó como un pequeño ladrido. Esto captó la atención del
otro hombre, quien abrió un ojo con curiosidad. Mac ladró y lamió la cara de
Severus una vez más.
Severus refunfuñó.
*Aparentemente, Sev no es una persona mañanera* pensó el joven mago. *O quizás
no es amante de los animales. Hmmm*
Mac se sentó, ahora su cuerpo descansaba completamente sobre el pecho de
Severus. Era un perro verdaderamente pequeño y ligero. Colocó su cabeza sobre
sus patas y al mago mayor le pareció completamente adorable. Mac gimió
patéticamente intentando ganar algo del afecto y amor que tanto necesitaba.
Severus abrió el otro ojo y miró al perro de cerca.
*Es bastante lindo para ser un perro. Me pregunto si Harry lo traería como
sorpresa. Quizás una mascota para que me haga compañía cuando salga de viaje a
cazar serpientes*
Levantó una mano y acarició el sedoso pelaje negro detrás de la oreja. Mac
empujó su cabeza contra la mano para mostrar que estaba disfrutando su atención
y dejó de gemir.
-Bien, pequeño compañero, ¿cuál es tu nombbre?- preguntó Severus y busco algún
tipo de collar sin encontrar ninguno-. Me preguntó dónde fue Harry y por qué te
dejó aquí sin ninguna explicación.
Se sentó y abrazó al perro contra él y continuó frotando su lomo, de la cabeza a
la cola. Mac lamió a Severus hasta donde podía alcanzar.
-¿Harry?- llamó Severus, preguntándose si habría ido al baño-. ¿Harry?- repitió
nuevamente al no obtener respuesta. Sintiéndose frustrado y extremadamente
perezoso, llamó a Dobby.
-¿Si, Amo Snape, señor? ¿Quería habla con Dobby, señor?- preguntó el elfo.
-Sí, Dobby. ¿Has visto a Harry esta mañanaa?
-No, señor. Dobby no ha visto al Amo Potteer desde ayer. ¿Quiere el Amo Snape que
Dobby busque al Amo Potter?
-No, Dobby, está bien. Regresa a hacer lo que sea que estabas haciendo- Severus
bajó la vista al perro en sus brazos después que Dobby partió
-¿De dónde viniste? ¿Eres un regalo de Harrry?- le preguntó al perro, sabiendo
que no podía esperar una respuesta.
El perro sacudió la cabeza denegando, pero Severus lo interpretó como un
movimiento normal del animal.
Se hundió nuevamente en las almohadas y exhaló. Esperaría uno minutos más antes
de lanzar un hechizo localizador.
Mac, cansado de esperar que Severus lo descubriera, creció y salió de los brazos
de Severus. Éste miró al perro y estaba a punto de hablar, cuando Mac se
convirtió en Harry.
Severus jadeó sorprendido.
-¡Harry! ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Cómo?
Harry rió entre dientes y besó a su atónito amado.
-La Profesora McGonagall me entreno justo antes de la guerra. Lo usaron para
convertirme en espía. El Profesor Dumbledore pensó que era mejor que nadie
supiera. Ni siquiera Hermione y Ron manejan esta información.
Severus se sentó en silencio entendiéndolo todo y sonrió.
-Así que eres un pequeño terrier. Y yo quee siempre pensé que serías algo más
majestuoso, algo así como un león- Severus lanzó una risita.
-No, sólo un pequeño terrier llamado MacQuuire. Mac- se inclinó sobre el pecho de
su pareja y frotó la nariz contra su amado cuello.
-Mac. Te sienta, o debería decir, le sientta a.....¡por todos los cielos, eres un
chucho!- exclamó Severus.
Harry rió ante la ironía.
-¡Si, soy un chucho! Pero ahora soy tu chuucho. ¿Todavía me amas?
Severus guardó silencio por un momento, esperando dar a Harry un pequeño susto
por la broma que acababa de jugarle. Harry empezó a moverse nervioso mientras
miraba los ojos del hombre.
*Maldición, odio cuando hace eso*
-Sí, Harry. Todavía te amo. Sólo porque mii vida esté ahora unida a un perro, no
quiere decir que mi amor por ti vaya a flaquear.
Harry soltó una risa
-Parece que no te molestaba que yo fuera uuna mascota. De hecho, pienso que
estabas realmente prendado de mí- Harry se frotó contra Severus con intención-.
De hecho, creo que, incluso ahora, estás bastante prendado de mí.
-OH, LO ESTOY. De hecho, estoy muy prendaddo de ti. Y hablando de perros, ¿qué te
parece hacer el amor al estilo perrito.
Harry ladró y mordisqueó el cuello de Severus en aceptación. El hombre se rió
profundamente, con un ronco sonido, y ambos se perdieron el uno en el otro.
...
El resto de la semana transcurrió sin mayores eventos para los dos amantes,
excepto por la lluvia del miércoles por la tarde. Harry, después de mucho
suplicar, y mendigar, e incluso sobornar, finalmente había convencido a Severus
para que lo acompañara a comprar nuevas ropas muggle y mágicas. El soborno, por
supuesto, había sido la carnada. Harry había ofrecido darle un masaje a cuerpo
entero luego de concluir su expedición de compras y Severus no pudo rechazar la
oferta.
Así que Harry y Severus viajaron con polvos floo hasta el Caldero Chorreante y
de ahí a la tienda de túnicas de Madame Malkin, para ordenar varias túnicas
nuevas de diario en un práctico color negro con impresiones en rojo y un juego
de túnicas de estilo formal, en verde bosque con adornos dorados. Además, para
esos fríos inviernos, ordenó una gruesa y pesada capa en tono verde azulado que
caía hasta el piso. Madame Malkin prometió enviarle todo para que estuviera
listo el viernes por la tarde.
De ahí, se detuvieron en Flourish and Blott para comprar un nuevo libro de
pociones para Severus y una enciclopedia de Serpientes y sus Usos para Harry. Se
dirigieron a Gringott, donde el chico cambió sus galeones por libras y partieron
hacia el Londres Muggle.
A Harry no le importaba demasiado la calidad y adornos en su ropa muggle,
siempre y cuando le sirvieran y luciera medio decente. Así que en compañía de
Severus, tomaron un taxi para recorrer la vía hasta Marks y Spencer, una de las
pocas cadenas de tiendas que Harry conocía de cuando vivía con los Dursley. No
era de igual calidad que Harrods, pero serviría. Se dirigieron directamente al
departamento de ropa de caballeros y apenas habían caminado unos pasos en su
interior, cuando Harry reconoció a su tía Petunia y su primo Dudley a no más de
seis pies de distancia. Se detuvo completamente, haciendo que Severus se
precipitara sobre él.
Su pequeña conmoción hizo que tía Petunia y Dudley se giraran y los miraran.
Harry gimió y enterró la cara entre las manos. *No puedo creer mi mala suerte.
¿Por qué tendrían que estar aquí ahora?* Suspiró, irguió la cabeza y arrastró a
Severus tras él mientras se acercaba a su familia. *Mejor termino con esto y le
doy a los Dursley algo en que pensar*
Se paro a unos pies de su tía y giró brevemente la cabeza para mirar a Severus,
quien fruncía el ceño y se preguntaba qué estaba ocurriendo. Harry le lanzó una
breve sonrisa antes de girarse y dirigirse a su tía.
-Hola, tía Petunia. Encantado de verlos a ti y a Dudley de nuevo. ¿Cómo está tío
Vernon?- preguntó Harry con cortesía y cordialidad mientras apretaba los
dientes.
Antes que su tía pudiera hablar, su primo había abierto su gran y grasosa boca.
-Pero si es el monstruo y su monstruoso ammigo.
Harry aferró fuertemente la mano de Severus cuando sintió que el otro mago daba
un paso hacia delante.
Harry se dio la vuelta y miró a su primo.
-Vaya, hola, Duddikins. Gusto de verte sinn tus guardaespaldas vagando por los
alrededores. ¿Terminaste con tus asuntos?
-Por supuesto que sí. Me gradué entre los diez puestos más altos de mi clase. Lo
hice. Este verano me contrataron en la compañía de mi papá para vender taladros.
Estamos aquí para comprar trajes nuevos. ¿Y qué haces aquí, monstruo?
-Bueno, pensé que era hora de reemplazar ttus ropas de segunda mano,
naturalmente. No puedo ir por el mundo mágico luciendo como un pobre patán,
¿verdad?
Tía Petunia siseó en desacuerdo ante la mención de la magia.
-¡No hables de eso aquí, muchacho!
-Para ser honesto, tía Petunia, ya soy un mago adulto. Puedo hacer lo que me
plazca, decir lo que me plazca. Y he empezado a hacer precisamente eso; tengo mi
propia casa, mi propio sirviente y, por supuesto, ahora tengo mi propio amor.
Aquí, Harry se giró y dio un rápido beso en los confiados labios de Severus.
Éste se lo devolvió y alzó una ceja con gesto interrogante, mientras ambos
escuchaban como la tía de Harry jadeaba con sorpresa y desagrado. Harry sólo
sonrió como disculpa y aferró la mano de Severus suplicándole que entendiera.
Severus asintió sonriendo levemente. Podía no disfrutar de las demostraciones
públicas de afecto, pero si Harry quería y necesitaba colocar a su familia en su
lugar, él le ayudaría. Deslizó su mano y acarició con cuidado la mejilla del
chico, dejando que el amor que sentía por el joven brillara en sus ojos. Harry
nunca había sentido tanta gratitud hacia el otro hombre, que puso a un lado sus
propios escrúpulos, y lo puso a él en primer lugar. Quería violar a Severus
justo ahí y al diablo el mundo y quienquiera que estuviera en él. Su mundo en
ese momento consistía únicamente en Severus.
Desafortunadamente, las palabras “¡Bien, yo nunca!” se interpusieron entre ellos
y Harry suspiró. Apretó con gentileza la mano de Severus una vez más y se
inclinó para acariciarlo antes de volverse hacia su desagradable e indeseada
familia.
-No, no lo sabes y probablemente nunca lo harás- replicó.
Tía Petunia se ofendió y empujó a Dudley, alejándose, y pudieron escuchar que
murmuraba:
-Nunca regresaré a esta tienda.
Harry rió disimuladamente mientras los veía alejarse. Severus palmeó su hombro y
luego giró al joven hacia él.
-Okey, ¿Podrías decirme qué acaba de pasarr aquí?
-Bien, como supondrás, esos dos eran mi únnica familia viva, sin excluir al tío
Vernon, por supuesto. Ya has visto pedazos de ellos por mis recuerdos, cuando
vimos las clases de Oclumancia en quinto y sexto año, estoy seguro. En todo
caso, las ropas que he estado vistiendo por los últimos siete años, han sido
prendas que Dudley había desechado- se encogió de hombros y continuó-. Además,
era su sirviente personal durante el verano. Les cocinaba, lavaba y trabajaba en
el patio, mientras ninguno de esos perezosos levantaban sus dedos para nada.
Sobre Dudley y sus guardaespaldas, mientras estaba creciendo fui su pera de
boxeo humana y el blanco de cualquiera travesura de que fueran capaces.
-Ya veo. ¿Y esta pequeña demostración de hhoy fue para aclarar las cosas y
arrojárselas al rostro?
-En gran medida. ¿Espero que no te haya moolestado demasiado la demostración de
afecto?- inquirió el chico suavemente. Miró alrededor y notó que estaban
bastante solos , así que le dio un pequeño abrazo como disculpa, sólo en caso de
que estuviera disgustado.
-Estoy bien. Sólo no me pidas que sea un eenamorado paciente ante nadie por un
buen rato y estaremos bien.
-Bien, ahora creo que es tiempo que vayamoos a hacer algunas compras- el
Gryffindor rió maliciosamente mirando a Severus, quien gimió.
Harry se probó una camisa; luego la tensó para ver si se ajustaba a los
pantalones. Severus lo observaba con cierta diversión mientras el chico
intentaba incomodarlo con el obvio despliegue, fallando. Severus se había
colocado su máscara de indiferencia, pero internamente estaba babeando ante el
delicioso cuerpo ante él. Pero esperaría hasta llegar a casa antes de tomar ese
firme cuerpo en cada posición que conocía. Se rió tranquilamente.
*Sólo espera, Harry. Una vez que termine contigo, estarás demasiado cansado para
pavonearte, al menos por esta noche*
...
El resto de la semana transcurrió tranquila y feliz para los ocupantes de Stone
Mason Place. Dobby encontró que su trabajo con los Amos Snape y Potter no era
demasiado agotador, sino más bien agradable. Mientras Harry y Severus
encontraban que el tranquilo tiempo que pasaban dentro y fuera de la cama,
hablando, leyendo, o simplemente estando juntos, era más maravilloso de lo que
hubieran creído posible. Tenían pequeñas peleas sobre pequeñas cosas, pero en
conjunto en su hogar reinaba la armonía.
Severus pasaba unas pocas horas cada día en el sótano, instalando su laboratorio
de pociones con ayuda de Dobby, mientras Harry se entretenía en el jardín
trasero de la casa. Afortunadamente para él, los gnomos de jardín no se habían
establecido en el lugar.
Para el sábado, su hogar estaba listo para la fiesta que tendría lugar en la
tarde. Dobby se había superado a si mismo, preparando diez clases diferentes de
aperitivos, postres para llenar la mesa, quesos de todas partes del mundo y
varios recipientes de ponche. Mientras el elfo arreglaba las mesas en el jardín,
Harry y Severus habían tomado turnos para ducharse, en lugar de hacerlo juntos,
y se habían vestido con cuidado. Severus terminó primero y estaba vistiendo su
túnica, cuando Harry salió del baño con apenas una toalla colgando alrededor de
sus caderas.
Severus se lanzó sobre él y lo atrapó con brusquedad entre sus brazos, para
besuquearlo rápidamente.
-Déjame tenerte un rato así mientras puedoo, antes que llegue compañía.
Sus besos eran tiernos y apasionados, pero no se permitieron perderse en el
abrazo. Después de separarse, Harry se puso unas pantalones cómodos y una camisa
blanca tipo Oxford, y sobre ello su nueva túnica de verano, en rojo y negro.
Severus bajo las escaleras para preparar el recibimiento a posibles invitados
tempraneros. Antes de que pudiera lograr estar listo, Harry pudo escuchar los
primeros profesores que llegaban a través de la chimenea, seguidos de Ron y
Hermione.
Los invitados no podían aparecerse en su hogar ya que ninguno lo había visitado
con anterioridad, pero ahora que todas las personas más importantes de su vida
iban a estar allí ese día, sabrían dónde estaba la casa y cómo se veía, y serían
capaces de visualizar su destino sin problema.
Para cuando Harry bajó las escaleras, casi todos los que habían contestado a la
invitación habían llegado. Harry dio la bienvenida a todos a su nuevo hogar y
les dio un breve paseo por la casa.
-Subiendo las escaleras están las habitaciiones, bajando el sótano, que Severus
está habilitando para trabajar en sus pociones y, por supuesto, en este piso
está la gran habitación familiar y la cocina. No muy grande, pero suficiente
para Severus y para mí. Oh, y por supuesto, Dobby.
Dobby apareció.
-¿Alguien necesita algo? Escuché que me lllamaban.
Los invitados rieron y Severus replicó:
-No, Dobby, estamos bien por ahora.
Harry animó a sus invitados a que se mezclaran, mientras acorralaba a Hermione y
Ron para una rápida charla. No los había visto ni oído de ellos desde el domingo
y estaba ansioso por enterarse.
-Entonces, compañero, ¿nos extrañaste?- prreguntó Ron palmeándolo en la espalda.
Harry sonrió y Ron se impresionó, porque juraría que tenía la misma sonrisa de
Snape.
-No en realidad, Ron. He estado.....umm.......muy ocupado- Harry enrojeció y los
ojos de Hermione se abrieron con sorpresa mientras temblaba.
-Harry, tú y el Profesor Snape.....quiero decir, ¿las cosas entre ustedes dos
resultaron como esperabas?- preguntó Hermione mientras lo aferraba y le daba un
enorme abrazo. Harry asintió en respuesta y luego se ruborizó intensamente.
Ron se vio confundido por un momento y entonces, todas las piezas del
rompecabezas cayeron en su lugar finalmente.
-¡Oh! ¡Oh! Ya lo veo. Wow, Harry, te muevees rápido- Ron rió entre dientes ante
la idea de Harry y el cretino grasiento de su ex-profesor siendo pareja.
-Simplemente, nunca he sido tan feliz en ttoda mi vida como esta semana con
Severus. Por supuesto, nadie sabe nada todavía, excepto ustedes, y probablemente
Dumbledore, pero ¿cuándo es que él ignora lo que está ocurriendo?
Harry los guió lejos de futuras discusiones sobre su relación con Severus y
mencionó su altercado con su tía y su primo.
En otro lado de la habitación, Severus había sido arrinconado por el Director.
-Entonces, Severus, ¿cómo van las cosas enntre tú y Harry, mi muchacho?- le
interrogó Albus con el eternamente presente brillo en sus ojos azules.
-Bien, nos estamos ajustando muy bien. La casa es tal y como queríamos y estamos
instalándonos sin problemas.
-Bien, bien. Así que dime, pues ya sabes qque soy muy curioso, tú y Harry
finalmente, como lo diría.........Ah, bien, seré directo. ¿Finalmente le dijiste
a Harry que lo amas?- preguntó Albus llendo directo al grano.
Severus alzó una descarada ceja de ‘debe estar bromeando’ hacia su antiguo jefe.
-Y si lo hice, ¿por qué se lo diría, anciaano entrometido?. Lo que ocurre en esta
casa sólo nos interesa a Harry y a mí, a nadie más.
Observó mientras Albus soltaba una risita y el maldito centelleo de sus ojos se
hacía más brillante. *ARGHHHHH* gritó el más joven en su cabeza. *Voy a morir un
día, obsesionado por esos persistentes y brillantes ojos. Sé que me van a
perseguir hasta la tumba y después que abandone esta vida mortal*
-Ah, ya veo. Bueno, eso me dice más de lo que había esperado de ti. Gracias,
Severus, por iluminarme- palmeó al joven en el hombro y fue a mezclarse con los
otros profesores. Severus gruñó con los dientes apretados en señal de
frustración y silenciosamente agradeció a Harry por alejarlo de la obligación de
ver diariamente a Dumbledore por el resto de su vida natural, pues sabía que si
el chico no hubiera invadido su vida, continuaría trabajando en Hogwarts hasta
el día de su muerte.
Giró hacia la chimenea donde las llamas emitían un claro resplandor verde y
esperó la llegada de los que eran, afortunadamente, los invitados que faltaban.
Segundos después, salía un tambaleante Seamus Finnigan, quien aterrizó sobre sus
riñones, a los pies de Severus. El chico se levantó y luchó por retroceder
cuando vio la mirada feroz que emanaba de su ex- profesor de Pociones.
-Lo siento, señor. Espero no haber causadoo demasiado desorden- tartamudeó Seamus
mientras se levantaba y sacudía el polvo de su túnica.
-No, señor Finnigan, no produjo demasiado desorden. Afortunadamente, ya no puedo
darle detenciones, o ciertamente le haría lavar todo esto- contestó con desdén a
su antiguo estudiante
Seamus tragó, retrocedió a toda prisa y buscó a su viejo compañero de escuela.
-Harry, querido amigo, ¿cómo, de entre todda la gente, se te ocurrió invitar a
Snape a tu fiesta?
Harry rió entre dientes y observó mientras Severus se acercaba por detrás a
Seamus, para escuchar la respuesta de Harry.
-No invité a Severus a la fiesta, Seamus. Él vive aquí conmigo.
Seamus farfulló ligeramente ahogado.
-¿Qué? En que demonios estabas pensando paara invitar al cretino grasiento a
compartir tu casa? Después de todos estos años atormentándote, ¡y lo invitas a
tu casa por tu propia voluntad!
-Yo he pensado muchas cosas, Seamus. No séé si lo habrás notado, pero él y yo nos
hemos convertido en buenos amigos en estas últimas semanas, mientras me estaba
preparando para los EXTASIs, y recientemente esta amistad se ha vuelto más
estrecha.
Harry observó como Severus levantaba una ceja interrogante, preguntándose qué
estaba haciendo su pareja y por qué estaba haciendo tan público algo que él no
estaba inclinado a compartir con el resto.
-¿Y que más podría ser él para ti, Harry?<
-Pues, Seamus, él es mi amante.
Todos aquellos que no estaban incluidos en la conversación lo miraron atónitos,
mientras el joven mago irlandés caía como muerto, aterrizando una vez más a los
pies de Severus Snape.
Harry lo observó y sonrió avergonzado, mientras detectaba un pequeño brillo de
satisfacción en los ojos de su amado. La vida ciertamente iba a ser divertida y
entretenida para ellos.....y pensar que esto era apenas el comienzo.
FIN
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