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Capítulo 10: Cazando Casa, Comprando Muebles y Carreras.
Tan pronto como llegaron, Harry y Severus se reunieron con los actuales
propietarios de Casa Pemican, una joven pareja con varios niños que estaban
buscando una casa más grande. Le mostraron los alrededores a los dos hombres,
dándole información adicional sobre cada habitación que observaron.
Las tres habitaciones ubicadas en el primer piso habían sido alteradas
mágicamente para que fueran más amplias que en su diseño original. Dos baños,
uno en la habitación principal y el otro para ser compartido por los otros dos
cuartos, completaban ese piso. Había un ático encima, que examinaron brevemente.
El piso bajo disponía de una cocina, comedor y sala familiar, todos ellos
dispuestos en espacios abiertos, dando el aspecto de ser un lugar espacioso y
ventilado. El saloncito familiar tenía un gran ventanal que se abría hacia el
océano. Harry realmente admiró la vista, nunca había estado en un lugar como ese
en sus diecisiete años de vida. Severus también la admiró, pero mencionó
suavemente a un lado de Harry, que el aire de mar afectaba sus pociones.
Harry lo notó y le preguntó:
-¿No podrías hechizar el aire para eliminarr la sal y el exceso de humedad?
Severus asintió.
-Sí, podría, pero significaría tener que haacerlo a diario, un esfuerzo que
consumiría demasiado tiempo.
Harry frunció el ceño pero asintió comprendiendo. Agradecieron a la pareja y
regresaron a Hogwarts con polvos floo
Harry y Severus se sentaron brevemente en la oficina de Dumbledore para discutir
las otras dos casas con detenimiento, con la intención de que Severus pudiera
estar mejor preparado para discernir lo que convenía a sus necesidades en la
elaboración de las pociones. Mientras conversaban tomaron un rápido bocadillo y
algo de te antes de viajar hacia su siguiente destino.
La próxima casa, llamada el Fin del Artesano, estaba localizada en una pequeña
villa muggle. La casa en si misma estaba en un lugar abierto, sin sombra ni
fuente de agua visible, y sólo tenía un pequeño jardín. En el interior, había un
sótano donde Severus podría trabajar, pero le mencionó a Harry, como quien no
quiere la cosa, que había esperado un lugar un poco más grande.
*Bien, cero a dos hasta ahora*. Harry frunció el ceño y esperó que el dicho de
‘a la tercera va la vencida’ se aplicara a su caso, pues no quería tener que
empezar a buscar otra vez.
Regresaron una vez más a Hogwarts y en esta oportunidad, el Director los estaba
esperando.
-Ah, Harry y Severus, ¿cómo les fue esta maañana?- preguntó el viejo mago.
-No muy bien, Profesor. El primer lugar esttaba lindo pero......- Harry hizo una
pausa y se movió ligeramente. Se dio cuenta que no podía mencionar a nadie que a
Severus no le habían gustado ninguno de los dos lugares, aunque Hermione y Ron
sabían de su nuevo acuerdo para vivir.
-¿Pero? ¿Qué es exactamente lo que está mall en ellas?
-La primera está cerca del océano. La segunnda es demasiado abierta, sin árboles
que den sombra y no hay ningún estanque o lago cerca- Harry hizo una pequeña
pausa y continuó-: Espero que esta última casa sea adecuada, no quiero tener que
empezar de nuevo.
-De hecho, buscar casa puede ser frustrantee. Estoy seguro que la última casa se
adaptará a sus necesidades *tuyas y de Severus*. Los ojos de Dumbledore
brillaron con intensidad, mientras se fijaba en los dos hombres parados frente
al fuego.
Severus observó a Albus estrechamente y escuchó las palabras que dijo con
bastante claridad. Había escuchado como Albus había empleado la palabra ‘sus’ en
sentido plural, no singular, y como sus ojos brillaban con oculta diversión.
*Demonios. El Viejo sabe que Harry y yo vamos a vivir juntos. ¿Acaso no puedo
ocultarle nada? * Suspiró quedamente y lanzó a Albus una mirada malhumorada.
Luego se giró hacia Harry y lo acercó un tanto.
Se inclinó y murmuró brevemente “el Director sabe” al oído de Harry. Su sedosa,
suave y aterciopelada voz hizo que el chico se estremeciera, mientras el aliento
de las palabras acariciaba su piel.
Severus se sorprendió al ver a Harry temblar y notar que ese ágil y atractivo
cuerpo se movía de tal modo que hizo que también temblara internamente mientras
imágenes de ellos juntos jugueteaban en su mente. Se vio a si mismo tocando y
acariciando al joven, y se estremeció nuevamente, pero esta vez de anhelo. Se
sorprendió de que tales pensamientos aparecieran en mitad del día, nada menos
que en frente de Dumbledore. Los desecho rápidamente, pues sabía que algo como
eso nunca pasaría, y razonó que Harry temblaba debido a que estaba preocupado
por que Dumbledore supiera algo tan íntimo. Por una vez, sintió que su habitual
máscara se deslizaba, y que su rostro mostraba su sorpresa ante sus
pensamientos, y esperaba que se interpretara como que estaba disgustado porque
Dumbledore conocía su arreglo privado. Rápidamente recuperó su máscara de
indiferencia.
Harry giró la cabeza y elevó una ceja como si preguntara ‘¿Cómo?’. Severus
sonrió ante la expresión del joven. Suspiró una vez más y sacudió la cabeza
indicando que no tenía idea. Harry miró a Dumbledore con expresión confundida.
Se giró hacia Severus y lo miró nuevamente, preguntándole en silencio ¿estás
seguro?. Snape puso los ojos en blanco y sacudió la cabeza afirmando.
Harry murmuró en voz baja:
-Demonios.
Severus, por supuesto, lo escuchó y se limitó a reír entre dientes, pero luego
se rió abiertamente. Harry lo miró, primero con asombro al escuchar el sonido
que provenía del Profesor de Pociones y luego con preocupación, pensando que a
su amigo podía faltarle un tornillo.
-Umm, ¿Severus, te sientes bien?- Harry se inclinó y colocó tentativamente, una
confortante mano sobre el hombro del otro hombre.
Mientras se producía el intercambio silencioso, Dumbledore los observaba
estrechamente. De verdad quería reír en voz alta ante la silenciosa conversación
que estaban entablando esos dos.
*Ah, funcionan tan bien juntos. Se entienden incluso sin hablar y ninguno de
ellos está consciente de lo que hacen. Espero que pronto se den cuenta de lo que
sienten el uno por el otro, y que no sigan negando sus sentimientos por mucho
tiempo *
La risa de Severus se fue apagando lentamente y miró los preocupados ojos de
Harry. Sonrió para tranquilizarlo y asintió. En ese momento se sentía muy bien,
pues la risa parecía haber aflojado algo dentro de él. Giró para mirar al
Director y preguntó:
-¿Hace cuánto lo sabes y cómo lo descubristte?
El Director tuvo la gracia de lucir ligeramente incómodo y avergonzado. Suspiró
y se sentó detrás de su escritorio.
-Desde el incidente de pociones, hace dos ssemanas.
Severus bufó y luego dijo a Dumbledore, ligeramente desdeñoso:
-Así que me hiciste más que aquellas dos prreguntas, obviamente engañosas. Pensé
que lo habías hecho, pero sabía que si te lo reclamaba, simplemente me
evadirías. ¿De qué otra cosa te enteraste?
Severus pensó rápidamente tan pronto como la pregunta abandonó sus labios y
decidió que quizás Albus había aprendido más de él y su subconsciente de lo que
estaba preparado para que Harry supiera.
-No importa, Albus.
Harry observó el intercambió suscitado entre sus profesores y se encogió de
hombros.
-Deberíamos ir a visitar la tercera casa anntes del almuerzo- sugirió a Severus,
quien asintió
Harry lanzó un puñado de polvos Floo en el fuego y gritó “Stone Mason Place”
desapareciendo en el fuego. Severus lo siguió unos segundos después.
Aparecieron en el salón, pero nadie los recibió. El propietario había fallecido
recientemente y no había familia inmediata que pudiera hacer la reclamación
legal de la propiedad, así que la casa había sido puesta en venta por el
Ministerio. Harry y Severus recorrieron la casa de cabo a rabo y descubrieron
que, después de todo, tal vez a la tercera sí iba la vencida. El sótano era
adecuado para las necesidades de Severus, tenía tres habitaciones y dos baños,
la cocina y la sala eran amplios, y había un pequeño estudio oculto bajo las
escaleras.
Harry descubrió que las condiciones externas también eran perfectas. Para él, la
casa podía no ser tan grande La Madriguera, pero todavía se sentía como el
hogar.
Severus estaba de acuerdo, así que regresaron a Hogwarts y Harry envió una
lechuza al Ministerio comunicándoles que compraría Stone Mason Place.
Regresaron a tiempo para almorzar en el Gran Comedor, así que dejaron la oficina
del Director y caminaron en amistoso silencio hacia allí. Harry compartió las
noticias con Hermione y Ron, sobre la nueva casa. Les prometió contarle más
detalles más tarde, tan pronto como la transacción por la venta de la casa
estuviera completa.
..
Debido a quien era Harry y la gente que conocía en el Ministerio (Arthur había
jalado algunas cuerdas), no tuvo que esperar mucho rato para recibir la
respuesta, confirmando la venta de la casa. Incluso habían rebajado el costo de
la propiedad en un número significativo de galeones, lo que complació gratamente
a Harry. En este caso, no se avergonzaba en lo más mínimo de tomar ventaja de su
estatus como el Niño-Que-Vivió.
Así, con aquellos galeones extra a su disposición, decidió arrastrar a Severus
hasta el Callejón Diagon para comprar algunos muebles. Desde la oficina del
Director, viajaron con polvos floo hasta el Caldero Chorreante, y de allí se
encaminaron hacia la tienda llamada ‘Piezas de Artesanía’, la cual vendía
muebles antiguos.
Harry revisó el contenido de la casa, que para ser justos, estaba bien
amueblada. La habitación principal tenía una encantadora cama tamaño King con
doseles, aunque necesitaría un nuevo colchón de plumas, y un pequeño guardarropa
en la pared del frente. Quizás debería comprar una cómoda para completar las dos
piezas de mobiliario. Sabía que debería comprar nuevas ropas en un futuro
cercano, ahora que no iba a regresar con los Dursley
Las otras habitaciones estaban vacías, así que necesitaban organizarlas por
completo, una para Severus y la otra para invitados potenciales.
También recordó que no había espejos en todo el lugar, por lo que le había dicho
Arthur cuando le hizo algo de historia sobre el sitio. Aparentemente, el único
ocupante de la vivienda había roto un espejo y sufrido siete años de mala
suerte. El anciano había vendido el resto de sus espejos, con la esperanza de no
multiplicar su mala suerte y el último día de esos siete años, el hombre había
muerto. Lo que podía haber sido una historia en el mundo Muggle, fue de hecho
verdad en el mundo Mágico, ya que los espejos estaban encantados.
*Hmm, quizás deberíamos visitar una tienda Muggle para comprar los espejos de
nuestra casa. No creo que ni Severus ni yo necesitemos un espejo encantado para
que se rompan, pues, la verdad, yo ya he sufrido siete años de mala suerte
teniendo a Voldemort soplando sobre mi cuello, y Severus casi 21 años, con todo
eso de ser un Mortífago*
Harry entró en la tienda de artesanía con un propósito, mientras Severus se
rezagaba varios pasos, sin gustarle la idea de comprar nada que no fuera
ingredientes para pociones.
Harry se volvió hacia Severus.
-¿No quieres elegir en que cama vas a dormiir? *Me encantaría que dijeras que te
gustaría dormir en la mía; esa cama estaría muy bien para nosotros dos* Harry
suspiró quedamente al darse cuenta que eso probablemente jamás pasaría.
Severus se detuvo en medio de una zancada ante las palabras de Harry, pensando:
*Me gustaría compartir la tuya. Esa cama es absolutamente pecaminosa y hecha
para la diversión* Parpadeó rápidamente ante la imagen que aquellas palabras le
provocaron. Sacudió la cabeza para aclarar sus pensamientos, antes de seguir a
Harry una vez más.
*Esto va a ser más difícil de lo que pensé. Realmente necesito controlarme. No
puedo seguir imaginando a Harry conmigo en actitudes tan íntimas. Sólo somos
amigos* , tuvo que recordarse una vez más.
-Por supuesto que quiero elegir mi propio jjuego de cuarto. Preferiblemente algo
similar a lo que Hogwarts me ha suministrado todos estos años. Es con lo que me
siento más cómodo- dijo, decidiendo que debería prestar más atención a lo que
estaba disponible, si ese era el caso.
-Bien, y mientras miras, puedes hablarme soobre las posibles carreras a que puedo
optar. Mencionaste que tenías unas cuantas posibilidades para mí.
Severus alejó la vista brevemente de los modelos de camas que ofrecía la tienda
y la posó en Harry, frunciendo ligeramente el ceño como si no siguiera el hilo
de la conversación, antes de asentir cuando las palabras de Harry penetraron en
su cerebro.
-Hay tres posibles trabajos que podrías connsiderar. El primero es como medi-
mago. Se requeriría un considerable conocimiento, habilidad y resistencia física
para manejarse en esa posición. Podrías especializarte en algún campo, el cual
podrías elegir más adelante.
Severus hizo una pausa para permitir a Harry que analizara la información,
mientras continuaba detallando a conciencia cada juego de dormitorio. Ignoró las
camas pequeñas y se dirigió a las de mayor tamaño. Cada cama tenía un colchón de
muestra, pero dudaba en probarlo, por miedo a verse ridículo. Harry lo notó y le
sugirió:
-Para ser honestos, Severus, creo que deberrías acostarte en ellas para
asegurarte de cuan cómodos se sienten los colchones, y ver si te gustan los
cuatro postes o no.
Severus frunció el ceño, pero asintió indicando que el joven mago tenía razón.
Así que, vacilante, se acostó en una de las camas desnudas y uso sus brazos como
almohada. La vista ante Harry era digna de empezar a babear. Imaginó a Severus
acostado con casi nada y haciéndole señas para que se le uniera en esa cama
maravillosamente grande, que ahora era suya. La respiración de Harry se aceleró
rápidamente y cambió de posición incómodo, al darse cuenta que algo, más abajo
de su cinturón, aumentaba rápidamente de tamaño.
*No puedo dejar que Severus note mi condición, sería profundamente embarazoso*
Se alejó simulando mirar otras piezas de mobiliario, con la intención de ocultar
el visible interés en el otro mago. Mientras caminaba hacia el fondo de la
tienda, un vendedor apareció finalmente.
-¿Puedo ayudarlos, caballeros?- pregunto ell hombre.
-Por el momento sólo miramos, pero creo quee necesitaremos sus servicios en poco
tiempo- contestó Harry.
-Por supuesto, por supuesto. No se apresureen, tomen el tiempo que necesiten. Mi
nombre es Morrinson, sólo llámenme cuando estén listos.
Harry asintió mientras el hombre se retiraba a la parte de atrás de la tienda,
luego regresó con Severus, quien estaba probando otra cama. Desvió sus ojos
resueltamente, para no continuar observando la sugestiva imagen ante él.
-Entonces, ¿cuáles son las otras dos opcionnes que consideras favorables?
-La segunda podría ser como vendedor y probbador de escobas voladoras. Tendrías
que saber sobre Encantamientos, Pociones y otras habilidades como Aerodinámica,
Física, etc. Así podrías probar tus productos. Y podrías definitivamente
capitalizar tu fama, si tienes esa inclinación.
Harry asintió ante la verdad de estas palabras.
-¿Y la última?
-La última es un tanto frívola, pero podríaas dar buen uso a uno de tus talentos
más raros. Podrías ser criador de serpientes. Podrías viajar por el mundo y
conseguir serpientes raras y exóticas para vender. El veneno, la piel, y otras
partes de la serpientes raras podrían ser útiles para la elaboración de
pociones. Incluso podrías alquilar tus serpientes para el control de plagas
Ante esta última oportunidad de trabajo, Severus torció los labios con
diversión, pues ciertamente lo beneficiaría en gran medida.
Todas suenan geniales. Definitivamente, voy a pensar sobre eso en las próximas
dos semanas. No corre tanta prisa. Quiero tomarme este verano y quizás pasarlo
arreglando la casa y trabajando en el jardín. Sliver definitivamente amará ese
jardín *Y también un pequeño scottsh terrier llamado Mac*. Harry ocultó su
sonrisa ante el pensamiento de cambiarse a su forma de animago y retozar por los
bosques y campos que rodeaban la casa.
-Estoy de acuerdo. Yo también me tomaré un muy necesario descanso el resto del
verano, unas pequeñas vacaciones. Por mucho que desee comenzar con la nueva
tienda de pociones, debería recargarme un poco antes de hacerlo- comentó,
levantándose de la cama y dirigiéndose a probar otra.
Tan pronto como se acostó sobre esta última, supo que había encontrado lo que
deseaba. El colchón era perfecto y en su estructura era una cama de cuatro
postes con doseles. Se imagino la pañería protegiéndolo del frío aire en las
noches de invierno.
-Creo que tenemos un ganador, Harry. Creo qque ésta es la que deberíamos comprar
para mi habitación.
-Perfecto, ¿puedes recomendar una para la ootra habitación?- preguntó Harry
-La primera que probé estaba bien, el colchhón sería bastante manejable para una
persona promedio, ni demasiado firme ni demasiado blando. No es de cuatro postes
con doseles, pero servirá para los invitados.
-Muy bien, entonces. Ahora a encontrar un ccolchón para mi cama. ¿Por qué no le
dices al vendedor que ya elegimos las camas y buscas un guardarropa o dos, para
tu habitación y la de los invitados?
Severus pensó que era una buena idea, ya que no quería ver a Harry acostándose
en esos grandes colchones. Eso sólo excitaría aún más su imaginación. Así que
buscó al vendedor y le informó qué camas querían y luego fue a buscar los dos
nuevos guardarropas.
Harry probó varios colchones hasta que encontró el correcto. No se había dado
cuenta que el elegido era del mismo estilo que el de Severus, sólo que de mayor
tamaño. Severus encontró los otros muebles que irían en el resto de la casa.
Para el final de la tarde, habían hecho arreglos para que los muebles fueran
entregados en Stone Mason Place dos semanas más tarde, Para que pudieran indicar
a los de la mudanza el lugar donde iban a colocar las piezas elegidas. Harry
estaba demasiado cansado para hacer nada más y Severus lucía algo desaliñado
luego de todos los viajes con polvos floo y la búsqueda que habían realizado.
Regresaron a la oficina del Director, para ser recibidos una vez más por
Dumbledore, quien los escoltó hacia el Gran Comedor para cenar.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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