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Capítulo
cuatro: ¿Sólo esto?
Like the naked leads the blind.
I
know I'm selfish, I'm unkind.
Sucker love I always find,
Someone to bruise and leave behind.
All alone in space and time.
There's nothing here but what here's mine.
Something borrowed, something blue.
Every me and every you.
Every me and every you,
Every Me...
"Every Me,
Every You", Placebo
Como el plomo desnudo de la ventana
Sé que soy egoísta, soy cruel.
Amor bobo siempre lo encuentro,
Alguna magulladura se dejó olvidada.
Todos solos en espacio y tiempo.
No hay nada aquí pero lo que hay es mío.
Algo prestado, algo azul.
Todo yo y todo tú.
Todo yo y todo tú,
Todo yo…
“Todo yo y todo tú”, Placebo
Si bien era verdad que Harry no había pensado en Draco durante las tres semanas
posteriores a su encuentro, era incluso más verdad que, desde que había
pronunciado su nombre de mala gana durante la cena con Ron y Hermione, el
pensamiento del hombre de pelo rubio no lo había soltado una sola vez.
Realmente, fue justo durante esa cena que una idea retorcida había comenzado a
tomar forma en la cabeza de Harry, y después de un rato, había llegado a ser tan
molesta que el Gryffindor perdió tres noches de sueño debido a ella, tres largas
noches en las cuales consideró toda posibilidad antes de, finalmente, en la
tarde del cuarto día, tomar su BMW deportivo y conducir hacia una calle bien
conocida donde había una cierta entrada elegante sin ninguna clase de letrero.
-Buenas tardes, señor Potter- lo saludó la misma bonita joven mientras entraba.
-Buenas tardes, Dana- contestó él, dándole su capa-. ¿Por favor, podrías decir
al señor Kaul que necesito hablar con él?- pidió-. Privadamente-agregó
después de un rato.
La chica asintió y desapareció. Al poco tiempo regresó y condujo a Harry hacia
otra puerta y a través de un pasillo hasta que finalmente alcanzaron la oficina
del señor Kaul. Dana llamó a la puerta suavemente, y cuando la voz de su jefe
contestó, ella se fue.
Harry empujó la puerta abierta y entró, al tiempo que el hombre se levantaba de
su escritorio y venía hacia él, tendiéndole su mano. Harry la estrechó
firmemente.
-Buenas tardes, señor Potter. Me alegra verrle otra vez. Dana me dijo que tenía
algo que decirme. ¿Qué puedo hacer por usted?- preguntó, sentándose otra vez en
su butaca detrás del escritorio.
Harry colocó en una silla delante de él y sonrió extrañamente, estrechando sus
ojos.
Comenzó el discurso que había estado dando vueltas en su mente por cuatro días,
y mientras hablaba un único pensamiento corría continuamente en su cabeza:
Soy Harry Potter y obtengo lo que quiero. *Siempre*
***
-¿Draco?- llamó una voz suavemente.
-¿Sí?- contestó, poniendo las órdenes que aacababa de tomar en la barra, antes de
dar la vuelta-. Dime Dana- dijo, logrando una pequeña sonrisa en sus
pálidos labios.
Dana apartó la mirada del hombre que había aprendido a admirar desde que había
comenzado a trabajar allí. Ella en realidad no sabía qué sucedía cada vez que
Draco desaparecía con alguno de los clientes, pero podía imaginarlo fácilmente
por la mirada cansada en esa cara angelical cada vez que regresaba.
Recordaba claramente que Draco se había marcha con ese Harry Potter la vez
última. También recordaba cuan afectado había estado después, aún cuando
hizo lo mejor, como de costumbre, para ocultar su estado de ánimo. El control
era otra de las razones por las que Dana admiraba tanto al hombre de pelo rubio.
Sabía que ella nunca habría podido seguir siendo tan distante y fría si hubiera
estado expuesta a las atenciones que Draco recibía tan a menudo.
Afortunadamente, ella realmente no necesitaba el trabajo tanto como Draco, y no
había ninguna manera de que el señor Kaul pudiera forzarla a hacer algo que no
quisiera hacer. Las verdaderas razones por las que su jefe la quería trabajando
allí eran su lealtad y su atención a todo lo que sucedía en el club, cualidades
que habían sido a menudo útiles en el negocio del señor Kaul. Y ahora esa
mismísima atención, y la incapacidad de apartar los ojos de la sincera y
perfecta silueta, le habían permitido detectar incluso el cambio más leve en la
expresión de Draco. Ella se estremeció mientras él le sonreía, porque sus labios
parecían decir que sonreír era realmente la última cosa que deseaba hacer en ese
momento.
-El señor Kaul quiere verte, Draco- murmuróó ella, registrando lo que parecía una
mirada cansada en el hombre de pelo rubio, mientras asentía y se dirigía hacia
la oficina de su jefe.
-Y...Draco- llamó ella otra vez, deteniéndoole.
-¿Sí?- inquirió él suavemente.
-Ahí está ese Harry Potter con él- dijo ellla secamente, estremeciéndose otra vez
mientras una nota de desesperación se hacía clara en la cara de Draco.
-Él... ¿Él está aquí?- preguntó otra vez, mmientras que la información se hundía
lentamente en su conciencia.
Ella asintió.
-Pensé que querrías saber.
Él no respondió ni se movió, simplemente continuó ahí, de pie. Su mirada gris
perdida en el espacio.
Dana sacudió su cabeza y repentinamente, incapaz de resistir ese extraño
impulso, le abrazó, sintiendo por primera vez esa silueta delgada en sus brazos,
respirando su dulce aroma amargo.
Draco parpadeó como si despertara, tomando conciencia de que un pequeño cuerpo
cálido se envolvía protectoramente alrededor de él. Una extraña tristeza llenó
su pecho pero no se movió, gozando secretamente de esa demostración de
preocupación, algo que no recibía todos los días.
-Buena suerte, Draco- murmuró finalmente coontra su pecho antes de separarse de
él.
Después él puso sus blancas manos en los hombros de ella y la miro con sus ojos
plateados, ahora sonriendo con una pequeña sonrisa triste, pero extrañamente la
primera sonrisa verdadera que había mostrado en mucho tiempo.
-Gracias Dana- susurró, lentamente inclinánndose hacia ella hasta que puso un
beso tierno en su mejilla.
La chica se estremecio ante ese contacto, sintiendo como si el mundo se hubiera
detenido. Pero mientras se separaba, todo comenzó a moverse otra vez, como de
costumbre.
Dana parpadeo mirando a Draco partir, y en ese momento supo repentinamente que
era la última vez que lo vería.
***
-Draco, pasa- invitó el señor Kaul afectuossamente.
Draco empujó la puerta y entró en la oficina, logrando permanecer frío y
distante aunque la visión no era realmente cómoda.
-Aquí el señor Potter aquí tiene algo que ddecirte- explicó su jefe levantándose.
Luego, el hombre se dirigió a Harry-. Estaré en la otra sala por si me necesita-
y con eso se fue.
La puerta se cerró detrás del hombre con un suave clic, pero Draco no se movió.
Harry estaba mirándole, y Draco le devolvía la mirada, esperando secretamente
que en el repentino silencio que impregnaba el cuarto, el otro no pudiera
percibir los latidos de su corazón.
”Tranquilízate, Draco”, se dijo a si mismo. ”Él sólo vino aquí a
follarme” pensó fríamente. ”Y posiblemente a herirme” reflexionó
finalmente, sonriendo interiormente ante su repentina explosión de ironía.
-Malfoy, siéntate- pidió Harry suavemente.<
-No gracias. Prefiero permanecer de pie.
-Siéntate- repitió Harry, su voz cambiando repentinamente a un tono peligroso.
Draco parpadeó ante la orden, pero eventualmente se sentó delante de Harry. El
hombre de pelo rubio estaba demasiado ocupado manteniendo su fachada fría, lenta
y dolorosamente reconstruida durante esas tres semanas, para seguir
argumentando.
Harry suspiró y se inclinó hacia Draco, colocando sus codos en lass rodillas y
frotando sus ojos detrás de los anteojos. Draco le miró paralizado.
-Bien, Malfoy. Voy a decirte algo, pero voyy a decírtelo sólo una vez- comenzó
Harry, observando la mirada sin expresión que Draco le devolvía-.¿Lo entiendes?-
preguntó inseguro.
Después de un rato Draco asintió y Harry continuó.
-Acabo de tener una charla con Matt. Una abbsolutamente animada- comentó,
sonriendo-. Y el tema de conversación fuiste tú- explicó el mago de pelo oscuro,
esperando una reacción de Draco.
Nada, Harry notó perplejo después un rato, pero sin embargo continuó.
-Pagué tu deuda- informó finalmente, esperaando que esto pudiera conmocionar esa
fría mirada gris. Pero Draco apenas frunció el ceño.
-¿Debería agradecerte?- preguntó rotundamennte.
Harry sonrió ligeramente. ”El famoso sarcasmo Malfoy. No es mucho pero es un
comienzo” pensó divertido.
Finalmente sacudió su cabeza y continuó.
-No, no creo. Porque sabes que yo no doy allgo por nada.
-Veo- musitó Draco arrastrando las palabrass, desinteresado.
Harry suspiro profundamente y comenzó a explicar.
-Realmente compré tu deuda, así que todavía la tienes, pero ahora, es
conmigo.
-¿Cómo esperas que te pague? ¿Estás planeanndo comenzar un evento de
prostitución? Gran cambio Potter, muy moderno. No habría podido pensar en una
idea mejor por mi mismo- indicó rotundamente.
-Bien, aunque realmente el hacer que trabajjaras como una puta para mí sería...
divertido, no, esto no era lo qué planeaba para ti- comentó Harry, sonriendo
tranquilamente.
-No lo era, ¿cierto?- repitió Draco, estrecchando sus ojos y comenzando a sentir
un ardiente torrente de ira a través de sus venas, calentando su fría sangre y
haciéndolo querer golpear a Harry hasta que pudiera borrar esa mueca engreída de
su cara. Pero se refrenó, repentinamente queriendo saber más, repentinamente
interesado en observar científicamente la manera en que la pequeña mente
pervertida funcionaba detrás de esos inocentes lentes.
-Últimamente, he estado necesitando a alguiien a mi lado. Alguien que pudiera
ayudarme y apoyarme, estar a mi disposición cuando lo necesité y desaparecer
cuando no lo haga- explicó Harry.
-Mmm... ¿Has considerado a un novio serviciial, Potter? Si no podría sugerirte
una puta a tiempo completo- indicó Draco fríamente.
-Sí. Pero rompí con el último novio justo eel día de nuestro amistoso encuentro-
dijo, no perdiendo la manera en la que Draco se estremecía en el recuerdo de esa
noche-. Y no soy de la clase de hombres al que le gustan las putas…
-Oh, no lo eres, ¿verdad?- comentó Draco coon sarcasmo, sus ojos grises
destellando con cólera.
Harry le ignoró y continuó.
-El verdadero problema es que no quiero preeocuparme de esa cosa del ‘amor’;
desafortunadamente, parece ser un componente imprescindible de la opción del
‘novio servicial’. ¿Puedes entender por qué, Malfoy?
-Pobre Potter. No queremos estar demasiado involucrados, ¿cierto? Cuando alguien
está cerca de tu corazón lo alejas, ¿verdad?- expresó, levantando una ceja-.
¿Qué sucedió a nuestro leal Gryffindor para transformarlo en un bastardo cruel?-
indagó finalmente, con brusquedad.
Pero Harry no tomó como ofensa el desagradable comentario, sonriendo en cambio y
continuando su discurso.
-Entiendes completamente, Malfoy. Pero, esoo no es sorprendente. Siempre has sido
el Slytherin más astuto- comentó, divertido.
Draco frunció el ceño en esas palabras, demasiado cerca de un cumplido.
-Ahora, intenta imaginar cómo puedes particcipar en solucionar mi problema-
sugirió Harry sonriendo.
Y Draco sintió como una repentina comprensión llegaba a su mente.
-No- susurró apenas, estrechando sus ojos ggrises.
-¿No, qué?- preguntó Harry, ensanchando su sonrisa.
-Quieres que yo represente el papel del novvio cariñoso- murmuró Draco, y Harry
asintió.
-¡Bingo!- dijo Harry feliz-. Serás mío por dos meses. Al final del periodo, tu
deuda estará saldada y recibirás treinta y cinco mil libras adicionales.
Draco parpadeó, su cerebro trabajando con fuerza procesando la inesperada
información.
-¿70000 libras por dos meses de mi vida<?- preguntó el hombre de pelo
rubio retóricamente.
Pero Harry contestó de todos modos.
-¿Ves?, Ganarás aún más que la última veez- señaló Harry-. Por otro lado,
te dije que deberías tener un mayor valor de ti mismo...
-Me dijiste también que la humillación no ttenía precio- replicó Draco
amargamente.
-¿Por qué, Malfoy? ¿Te humillé?- preeguntó Harry, fingiendo una inocente
sorpresa.
Draco le miro de una manera que hizo que Harry lamentara sus palabras, pero la
sensación se fue tan rápidamente como había llegado, y el hombre de pelo oscuro
preguntó:
-¿Entonces?
-¿Entonces qué? Parece un asunto de conocimmiento común que últimamente no tengo
una maldita opinión sobre cualquier mierda que me sucede- indicó Draco
cansadamente.
-¿Quieres saber las condiciones?- preguntó Harry.
-¿Condiciones?- preguntó Draco.
Harry asintió y comenzó.
-Simplemente tienes que mudarte a mi casa ppor este período de tiempo. Tendrás tu
propio cuarto en donde podrás poner tus cosas y pasar tu tiempo libre. Te daré
bastante dinero para todo lo que puedas necesitar. Cuando yo esté ausente podrás
hacer lo que quieras. Pero cuando esté alrededor de ti harás lo que me
complazca. Tendrás que permanecer a mi lado durante reuniones banales y actuar
como si realmente fueras mi comprensivo y cariñoso novio. Serás cortés y amable
con mis amigos. Me llamarás ‘Harry' y te llamaré ‘Draco'. Y no discutirás sobre
mis deseos- terminó. Luego estrechó peligrosamente sus ojos verdes y agregó-.
¿Está esto claro?
Su voz fue repentinamente aguda y fría pero Draco parpadeó como si no le
afectara.
-¿Algo más?- preguntó, suspirando.
-No. Aunque en realidad, hay una última cossa- dijo Harry, mirando directamente a
los ojos de Draco. Mientras que una sonrisa divertida sombreaba sus labios,
agregó-. Vas a compartir mi cama.
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°`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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