|
|
Parte tres: El
Día Siguiente
You come across impure
I didn't mean it
You're goddamn immature
I didn't mean it
You act so insecure
I didn't mean it
You hate me now I'm sure
I didn't mean it
"Slackerbitch", Placebo
Tú llegas a través de lo impuro
No lo dije en serio
Eres un maldito inmaduro
No lo dije en serio
Actúas tan inseguro
No lo dije en serio
Me odias, ahora estoy seguro
No lo dije en serio
"Slackerbitch", Placebo
Estaban tumbados sobre la cama, cansados. Harry abrió los ojos y comenzó a mirar
alrededor perezosamente, parpadeando ante el sol de la madrugada que fluía a
través de la ventana, creando sombras de luz en la espalda de Draco. Entonces
sus ojos cayeron en el rubio, quién en ese momento tenía un sueño inquieto.
Harry suspiro y alcanzó el paquete de Marlboro abandonado en la mesilla de
noche. Cuando se movió, su brazo rozó la piel de Draco. Se quedó quieto por un
momento, temiendo despertar al otro, pero cuando nada sucedió pescó un
cigarrillo y lo encendió, tomando una profunda calada de humo.
No estaba acostumbrado a esta adicción, principalmente porque no solía verle el
encanto a fumar, pero no había nada que no pudiera hacer si quería, y ahora
quería fumar.
Bien, realmente ésta era su adicción: obtener lo que deseaba.
"Y esto no es tan fácil de alcanzar como un paquete de cigarrillos..."
consideró, sonriendo y pensando en su última conquista, su victoria más
reciente. Examinó la perfecta silueta del hombre de pelo rubio a su lado.
Draco era hermoso y esto era sólo un hecho. No únicamente guapo, ni
simplemente bonito, sino hermoso, como uno de los ángeles pintados en las más
famosas capillas del mundo.
Y habiendo tocado esta perfección, que Harry había admirado secretamente desde
los tiempos de Hogwarts, habiendo puesto sus expertos dedos de buscador en esa
obra maestra viviente, bien, esto realmente le daba un gusto especial a la
victoria del mago de pelo negro.
"No olvides su odio..." pensó sonriendo otra vez, consciente de que una
gran parte de su felicidad se debía al haber podido traspasar a través del
profundo escudo de protección formado por la arrogancia y autocontrol de Draco.
Ahora Harry sentía una perezosa sensación de saciedad, justo como cuando,
después de tres horas en un partido de Quidditch contra el equipo de Slytherin,
finalmente cerraba sus cansados dedos alrededor de la pequeña esfera dorada que
había añorado desde el comienzo del juego.
"¿He *añorado* a Malfoy?" se preguntó, levantándose de la cama y
poniéndose sus calzoncillos y sus pantalones.
Sacudió la cabeza.
"De ninguna manera. Sólo quería derrotarlo. En el campo de Quidditch o una
cama, no importa en tanto haya un desafío entre nosotros" consideró Harry,
divertido. "Fui el mejor en Quidditch. He sido el mejor *esta noche*"
concluyó, aplastando la colilla de su cigarrillo en el cenicero.
Continuó vistiéndose distraídamente, aún repitiendo en su cabeza los
acontecimientos de la noche anterior, todavía felicitándose con íntimo orgullo
por haber devuelto completamente siete años de burlas de Malfoy, así que no notó
un par de ojos grises que lo miraban interrogantes.
-Harry- musitó una suave voz soñolienta.
Él dio la vuelta y miró fríamente a Draco, que parpadeó, desconcertado.
Harry sonrió, leyendo la confusión en la cara del hombre de pelo rubio.
-Buenos días Malfoy. ¿Dormiste bien?- preguuntó sarcásticamente mientras que
Draco parpadeaba otra vez, intentando despertar.
-Harry, yo...- el hombre de pelo rubio comeenzó otra vez pero Harry lo
interrumpió precipitadamente.
-¿Sí, Malfoy?
Draco le miró por un rato largo, la comprensión cayendo en sus nublados ojos
grises, y entonces bajó su mirada al suelo.
Harry sacudió la cabeza.
-¿Qué querías decirme, Malfoy? ¿Quizás lo mmucho que disfrutaste anoche?- sugirió
maliciosamente, una sonrisa en sus labios.
"Oh, bien, si esto no es un Malfoy ruborizado..." pensó Harry, notando un
inusual tinte rojo coloreando la pálida piel de las mejillas de Draco, detrás de
sus desordenados mechones platino.
El hombre de pelo rubio no contestó. No podía realmente, porque sentía algo como
una nube negra de ira, tristeza e incredulidad oscureciendo su mente y dejando
una sola respuesta dolorosa: "¿Qué me pasa?"
Cuando Draco encontró bastante valor para levantar su mirada plateada hasta
Harry, el mago de pelo negro estaba completamente vestido y listo para irse.
-Bien- dijo, acercándose a la cama. Draco mmiro a Harry. El Gryffindor levantó su
mano hasta que sus dedos rozaron la piel de la mejilla del Slytherin, y después
levantó su mano otra vez y pasó sus dedos lentamente a través de su pelo rubio.
Draco cerró los ojos y tembló involuntariamente mientras que Harry reía,
retirando su cálida mano y ese sentido de la espantosa certeza que tomó con
ella.
Harry retrocedió y buscó en su bolsillo. Finalmente, puso algunos billetes
arrugados en la cama al lado de Draco y dio la vuelta, ya listo para irse.
-Har... Potter- llamó Draco, su voz volvió a ser su viejo siseo airado.
Harry dio la vuelta hacia él y lo miro interrogativamente, arqueando sus cejas.
-¿Sí, Malfoy?
-Esto- dijo señalando los billetes de cien libras abandonados en las sábanas
blancas-. Es demasiado.
Harry sonrió, una suave sonrisa malvada que Draco nunca había visto antes en los
labios del chico de oro, ni siquiera cuando el pálido Slytherin le había
insultado a él y a sus amigos con sus palabras más desagradables. Y ésta era la
razón por la que, mirando esa peligrosa curva de los labios de Harry, el hombre
de pelo rubio apenas resistió el impulso de temblar.
-¿Realmente? Son sólo mil libras. Deberías tener una mejor consideración de ti
mismo- indicó Harry, riendo entre dientes.
Luego sacudió su cabeza y continuó, con su voz suave como la seda pero fría como
el acero.
>>La verdad, pienso que no hay precio para lo que tuve esta noche. Realmente, un
Malfoy, Draco Malfoy, suplicando por ser follado por Harry Potter.
Es algo invaluable en mi humilde opinión. Tú, combatiendo el placer que te
estaba brindando y perdiendo inútilmente al final... y la vergüenza en tus
ojos... ¿Qué te molesta más, Malfoy? ¿Haber sido forzado a ser mi puta por una
noche o haber gozado con ello?
Draco sacudió la cabeza con cansancio y miro directo a los ojos de Harry,
haciendo su mejor esfuerzo para ocultar la herida que llenaba su mirada gris.
-¿Por qué estás haciendo esto Potter? Éste no eres tú...- murmuró Draco, con una
voz que sonaba vacía.
Harry se rió entre dientes y sonrió otra vez al hombre de pelo rubio, un poco
más dulcemente en esta ocasión:
-Yo, yo, Malfoy... Quizás aquel no era yyo... Pero lo soy ahora. Y sobre
mis razones... Estoy haciendo esto básicamente porque... Puedo- terminó,
encogiéndose de hombros.
Draco le miró fija y silenciosamente, sin expresión. Harry sacudió la cabeza.
-Lo siento, Malfoy, por destruir tu dulce rrecuerdo de ese puñetero Chico de Oro
que resulté ser durante el tiempo de Hogwarts- espetó Harry airadamente.
Esperó una respuesta que nunca llegó. Draco estaba demasiado ocupado reparando
las piezas rotas de la cosa que una vez fue Draco Malfoy, y ni siquiera miró al
hombre de pelo oscuro.
***
Tres semanas más tarde Harry se había olvidado prácticamente de esa noche. Había
estado completamente absorto en la solución de varios problemas relacionados con
la corrección de su último libro y el recuerdo de su victoria sobre Draco era
algo dulce pero lejano.
De todas formas, ni siquiera cuando su libro estuvo finalmente terminado y a
salvo en el escritorio de su editor, el famoso escritor tuvo disposición para
concederle a ese pequeño acontecimiento un segundo pensamiento.
Y, en una tarde lluviosa de lunes, con su mente aún compitiendo con su libro y a
años luz de distancia de la silueta pálida de un hombre llamado Draco Malfoy,
Harry, silbando una melodía estúpida, llegó a una puerta bien conocida y tocó la
campana.
Después de un rato, la puerta se abrió y una hermosa joven apareció detrás de
ella.
-Hola Herm- saludó Harry sonriendo cálidameente. Hermione sonrió de vuelta,
inclinándose hacia Harry para besar suavemente su mejilla, rozando su suave pelo
chocolate en su cuello.
-Hola Harry- dijo ella-. Pasa. Ron todavía no llega.
-Tarde como de costumbre nuestro pelirrojo,, ¿verdad?- preguntó burlonamente,
sabiendo ya la respuesta.
Harry, Hermione y Ron habían estado reuniéndose en la casa de la ingeniosa bruja
casi una vez por semana desde que dejaron Hogwarts. Y Ron siempre llegaba
retrasado, por lo que Harry podía recordar.
Aún eran amigos, los mismos mejores amigos y el mismo “trío mágico” que habían
sido durante su época de la escuela, aún cuando habían cambiado mucho.
Realmente, Harry no era el único que estaba viviendo como muggle: Hermione ahora
era periodista y trabajaba a menudo con Ron, que se había convertido en
fotógrafo.
Harry siempre había sospechado, o había esperado al menos, que ellos dos
compartieran algo más que sólo un trabajo, pero si después de siete años de
escuela y tres de trabajo juntos no había comenzado algo más serio
todavía, bien, el Gryffindor comenzaba a pensar que la posibilidad de ver a Ron
y Hermione involucrados en algún tipo de relación seria era una ilusión.
Por otra parte, él tampoco podía hablar de ilusiones, puesto que todos pensaron
que, una vez fuera de Hogwarts, el Chico de Oro terminaría con una buena y
bonita chica. Bueno, incluso una malvada y fea... pero definitivamente del
género femenino...
Así que las caras sorprendidas de Hemione y Ron cuando les presentó a su primer
novio no le molestaron demasiado. Y ahora, luego que superaron la conmoción
inicial, una vez más ellos siguieron siendo sus mejores amigos y partidarios.
-Bien, ¿cómo va tu trabajo, Harry? Estabas absolutamente ocupado la semana
pasada, y no tuvimos nuestro ritual de cena semanal debido a ti- acusó Hermione
burlona, ofreciendo algo de beber al hombre de pelo negro sentado en su sofá.
-Oh, Herm, lo siento, pero ese maldito librro necesitaba ser corregido
adecuadamente... He perdido sueño terminándolo- contestó Harry con cansancio.
Su amiga asintió.
-Puedo imaginarlo- comentó sonriendo dulcemmente-. ¿Pero sabes? Dicen que
probablemente serás el ganador de ese premio.
-¿De veras?- preguntó Harry sorprendido-. NNo lo sé... Hay muchos buenos
escritores participando en este concurso... No creo que pueda ganar fácilmente-
consideró finalmente, frunciendo el ceño levemente.
-Eso es verdad, pero tú eres el mejor, Harrry. Además, nunca te he visto perder
ninguna clase de competencia- mientras las palabras salían de la boca de su
amiga, Harry fue golpeado por un repentino flash de una lujuriosa mirada gris.
Sonrió, complacido, recordando repentinamente el sabor de Draco en sus labios.
-¿Harry?- llamó Hermione extrañada.
-¿Sí?- respondió Harry parpadeando.
Su amiga rió entre dientes.
-Estabas soñando despierto. Realmente debess haber perdido mucho sueño en ese
libro- notó ella.
-Bien, una vez fuiste tú la que pasó sus nooches encerrada en la biblioteca...-
recordó él.
Hermione asintió, su mente regresando a la escuela que amó tanto.
-Dime, Herm. ¿Qué pensarías si te hablo de Draco Malfoy?-preguntó Harry
repentinamente.
La mujer salió bruscamente de su dulce ensueño y parpadeo.
-¿Malfoy? ¿Ese pequeño mocoso malcriiado? ¿Por qué Harry?- se quejó
ella-. ¿Estás intentando arruinar mis buenos recuerdos de Hogwarts? Malfoy fue
algo que realmente quise olvidar. Y casi habría tenido éxito si no
hubieras dicho su nombre ahora- reclamó poniendo mala cara.
Harry rió.
- Lo siento Herm. Haré cualquier cosa para que me perdones.
-Bien, podrías comenzar por ir a abrir la ppuerta a Ron- sugirió ella sonriendo,
mientras que el timbre sonaba con entusiasmo-. Siempre toca esa pobre campana
así- agregó, sacudiendo la cabeza.
El joven se levantó y abrió la puerta, haciendo frente a un excitado Ron.
-¡Harry!- casi gritó en sorpresa-. ¡Precisaamente te estaba buscando!- parloteó
excitado.
El aludido frunció el ceño
-¿Qué pasa Ron?
-¿Pasar? ¡Nada pasa! ¿Qué podría pasar al gganar ese maldito premio?- preguntó él
Harry parpadeó.
-Estás bromeando, ¿verdad?
-Bien, como gustes, Harry... pero por favorr, quédate para una foto y prepara tu
pluma para algún autógrafo- dijo Ron tan seriamente como podía.
-¿Qué está sucediendo aquí?- preguntó Hermiione, apareciendo en la puerta del
comedor, los brazos cruzados delante del pecho y una sonrisa en sus labios.
-Ron dice que gané el premio- explicó Harryy, sin querer creer las palabras de su
amigo
-¿Eso es verdad, Ron?- preguntó ella.
-Es la maldita verdad, Herm- insistiió-. ¡Vengo justo de la oficina de
prensa del concurso!
-Bien, entonces...felicitaciones Harry- dijjo ella sonriendo afectuosamente-. Te
dije que ganarías. Lo menos que podrías hacer por mí es dejarme tener la
exclusiva del premio.
Harry suspiró pellizcando su nariz detrás de sus gafas.
-Oh, bien. Creo que no tengo opción, ¿verdaad? Y además, tengo algo por lo que
necesito ser perdonado- dijo sonriendo.
-¿Perdonado?- inquirió Ron.
-Exactamente. Mientras que te esperábamos, hablamos un rato y Harry hizo que
recordara a un increíble hurón saltarín- comenzó ella.
-¿¿¿Malfoy??? ¿Harry? ¡Esta noche deeberíamos estar celebrando y planeando
la velada del Sábado, no pensando en una pesadilla que duró siete años!- se
quejó Ron, tumbándose en el sofá con una mirada disgustada en su rostro.
Harry sacudió la cabeza.
-Oh, bien. Lo siento sobre la... erm... >cosa Malfoy... hablemos de otra
cosa ¿bien?- sugirió con optimismo.
-¿Vas a llevar a Mark a la ceremonia de enttrega?- preguntó Hermione, mientras
ponía la mesa.
-Realmente no- admitió Harry suspirando-. TTerminamos hace tres semanas.
Un silencio incómodo siguió a esa declaración, hasta que Hermione habló otra
vez, su voz demostrando su sincero pesar.
-Oh Harry, no quise... Lo siento.
Él sonrió dulcemente, facilitando la atmósfera.
-Realmente, Herm, no estés apenada. Yo no llo estoy- le aseguró.
-Mmm... Eso no es bueno- indicó Ron, sorbieendo su Martini-. La gente espera
verte con tu conquista más reciente. Las chicas especialmente están
deseando ver al afortunado individuo a tu lado. Mi amigo Harry, dejando al pobre
Mark justo antes de la premiación... ese no fue un movimiento inteligente.
Afectará tu imagen-, indicó el hombre pelirrojo burlonamente.
Pero Harry contestó seriamente.
-No, estás en lo correcto Ron. Pienso que <realmente necesito a alguien,
pero sin esa cosa encantadora, dulce y cariñosa- dijo él, pensativamente.
-Harry, dijiste que no te preocupabas por MMark, pero parece que esto de terminar
te afectó más fuertemente de lo que quieres que pensemos.
Harry no respondió sino que dejó a su mirada vagar alrededor, todavía
considerando el repentino vacío que Mark había dejado atrás, ese vacío que
realmente nunca había sido llenado, porque siempre que las cosas se volvían
complicadas rompía con ellos..
-Bien, Herm, pienso que Harry necesita un ppoco de sexo seguro sin implicaciones
de amor. Llamémoslo un cambio. El asunto es: ¿quién, sabiéndolo,
aceptaría ser follado cruelmente?- comentó Ron riendo levemente.
-Sí, ¿quién?- repitió Harry ausente,, sin notar la mirada preocupada que
Ron y Hermione intercambiaron, escuchando mientras que su voz resonaba
extrañamente seria en el cuarto.
¸¸,ø¤º°º¤ø
°`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
|
|