Titulo original: My man Friday

Titulo: Mi hombre viernes

Autor: enahma

Clasificación : NC-17 , y lo tiene bien ganado.

Comentarios: SLASH HP/SS. Harry y Severus se ven forzados a aceptar un matrimonio por la seguridad de Harry.

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CAPÍTULO IV




 

El comportamiento taciturno de Harry no cambió. Todavía estaba perdido, incluso quizás más que antes, si es que ello era posible, y los exámenes se acercaban implacablemente. Harry sabía que sin concentración los reprobaría, pero era incapaz de sobreponerse. Al menos,  los profesores no lo fastidiaban e incluso Hermione lo había dejado solo luego que escribió los ensayos requeridos y leyó el material obligatorio. Pero esta actitud no pasó inadvertida para Snape, así que el siguiente viernes en la noche, el hombre no dejó que Harry regresara a la sala común de Gryffindor, sino que lo detuvo en la sala de estar.

 

-Potter, esto no puede seguir así. ¡Contrólese! ¡Esos exámenes son muy importantes para su futuro! ¡En todo caso, son sólo dos semanas y todo habrá terminado!

 

Harry deslizó sus ojos sobre su esposo, y pensó que quizás estaban a punto de sostener su primera conversación civilizada, pero en su interior estaba demasiado confundido para enfocarla de manera adecuada, así que se limitó a mirar a Snape con ojos vacíos.

 

-No puedo- de alguna manera logró expresar ásperamente.

 

-¡Debe hacerlo, idiota! ¡Está destrozando su vida!

 

La exclamación enojada de alguna manera impactó en Harry, quien se levantó furioso.

 

-No tiene derecho a interferir en mi vida. No tiene derecho a aconsejarme sobre mi futuro. Fue usted, en primer lugar, quien consiguió arruinarlo exitosamente.

 

-¡Esto fue idea de Dumbledore!

 

-¿Qué? ¿Humillarme en frente de toda la clase?- la comprensión apareció en el rostro de Snape y palideció-. ¡Quería convertirme en Auror, pero me persiguió hasta sacarme de Pociones Avanzadas! ¡Me pateó fuera de las clases de Oclumencia! ¡Sólo porque es demasiado estúpido como para darse cuenta que no soy, ni mi padre, ni mi padrino, sino yo!- a este punto Harry estaba gritando-. ¡Y ahora esto!- señaló con su mano alrededor-. Se los dije, a usted y a Dumbledore, ni era ni soy gay, pero no me escucharon y me obligaron a entrar en esta situación, ¡y esto simplemente me está consumiendo! ¡Estoy enojado con usted y conmigo mismo! ¡Si como, vomito todo! ¡Si trato de dormir, siento sus manos sobre mí, y es tan desagradable, que me despierto y vomito sobre la cama! ¡LO ODIO!- gritó con toda la fuerza de sus pulmones, y girando sobre sus talones, abandonó las habitaciones de Snape.

 

Curiosamente, al día siguiente se sintió mucho mejor. Se sentía tan bien, que fue capaz de estudiar, así que tomó sus libros y los llevó hacia el exterior. Era un hermoso día, cálido y soleado, y concentrándose en no pensar sobre su anterior noche en la cama de Snape, se reunió con Ron y Hermione al lado del lago.

 

Sin embargo, esto no duró mucho. El domingo en la mañana, luego de despertar de una pesadilla, se encontró en el baño una vez más, temblando y vomitando hasta que no quedó nada en su estómago. La pesadilla, por supuesto, había sido sobre Snape y él en la habitación el viernes anterior, sobre sus rodillas, jodiendo como animales, o para ser precisos  él estaba jodiendo a Snape, y tenía un orgasmo tan......

 

¿En que clase de desagradable criatura se estaba convirtiendo?.......¡Disfrutar eso con él!

 

Odiaba a su traidor cuerpo, a su maldito pene, y a Snape, y a Voldemort, y a Dumbledore.....pero a quien más odiaba era a si mismo.

 

No fue a desayunar. En lugar de eso salió, buscó un lugar apartado, y pasó allí todo el día empollando. Cuando Hermione lo encontró y lo fastidió sobre su tarea y estudios, ni siquiera logró reunir suficiente sarcasmo para despacharla. Aturdido, dejó que lo arrastrara hasta el Gran Comedor para cenar (había perdido el desayuno y el almuerzo), se aseguró de que comiera, y después, en la sala común, no lo dejó partir hasta que terminó su tarea.

 

Cuando llegó la última semana libre de exámenes, Harry seguía aturdido e incapaz de centrarse, de pensar claramente. Cuando McGonagall lo detuvo para hablarle luego de una clase de Transformaciones, ni siquiera pudo entender lo que le preguntaba hasta que ella lo repitió por tercera vez.

 

-¿El......el profesor Snape le hizo.....algo impropio?- le preguntó, mientras Harry dejaba escapar una risa amarga.

 

-No- contestó después de un rato-. El Profesor Dumbledore me lo hizo, con su ayuda, la de Lupin y la de Moody. Buen día- dijo y se fue, perdiendo la afligida y preocupada mirada que la Jefa de su Casa envió tras él.

 

La semana pasó y otro viernes llegó junto con otra copulación, con Snape encima, lo cual en cierta forma era más fácil de soportar. La pomada balsámica había curado sus heridas anales, y la lección sobre  ‘preparación efectiva’ también ayudó, así que Harry no lo encontró doloroso, sólo incómodo y perturbador. No se corrió (del mismo modo que Snape tampoco se había corrido la semana anterior, aparentemente ambos encontraban altamente embarazoso ser penetrado y masturbarse al mismo tiempo), y de cierta forma hizo más tolerable los siguientes días, así que sus exámenes principales resultaron mejor de lo que había pensado.

 

Y los exámenes pasaron, así como los restantes días del año escolar, y Harry se encontró en la oficina de Dumbledore dos días antes que terminara el curso.

 

-Te quedarás con Severus este verano- le informó el anciano, y Harry aceptó sin protestar. De cualquier manera no tenía objeto, y deseaba salir de la oficina de Dumbledore lo antes posible.

 

Demasiado pronto, los últimos días llegaron, sus amigos partieron, y él se quedó solo en Hogwarts: sólo con Snape, Dumbledore y Filch. Nunca en su vida se había sentido tan solo. Bueno, quizás no nunca, pero......

 

Sin embargo, Snape lo sorprendió. El hombre tomó la noticia de su co-habitación son sorprendente calma. No se enfureció ni despotricó y generalmente, dejó sólo a Harry. Incluso cuando parecía disgustado con el muchacho, lograba tragarse los comentarios sarcásticos y abandonar la habitación.

 

Durante las dos primeras semanas, Harry apenas salió de su habitación, sólo cuando necesitaba usar el baño o quería comer algo, lo cual, a propósito, no hacía al mismo tiempo que Snape. Pero después de terminar sus tareas y asignaciones de verano, no tenía nada más que hacer, y sintió que se hundía en la depresión, lenta pero inexorablemente. El viernes parecía algo casi deseable.....

 

Pero no lo era, pensaba después, de regreso en su cama. Era breve, y frío, y dejaba a Harry aún más solo que antes.

 

El cuarto día de la tercera semana, Snape lo visitó en su habitación.

 

-Voy a Hogsmeade. Si quiere, puede venir conmigo.

 

En realidad no quería, pero era mejor que quedarse acostado en la cama mirando al techo, así que asintió, se vistió y se reunió con Snape en la sala. El hombre elevo una ceja al ver sus harapos, pero no dijo nada, por lo cual Harry le estuvo genuinamente agradecido. El día era cálido y agradable, y pronto su humor mejoro lo suficiente como para iniciar una conversación con Snape.

 

-¿Señor, para que va a Hogsmeade?

 

Snape bufó mostrando su disgusto de hablar con Harry, pero aún así le contestó.

 

-Visitaremos la librería y compraré algunos ingredientes para preparar pociones.....quizás algunas otras cosas, si quiere....Y podemos almorzar en Las Tres Escobas. Y no me llame señor. Llámeme Snape.

 

-Bien- murmuró Harry, y no pronunció otra palabra hasta el almuerzo, cuando pidió sus alimentos, pero se hundió de nuevo en el silencio después de eso. Durante el camino de vuelta su depresión regresó con renovadas fuerzas, y se dirigió a su habitación atontado.

 

Ese aturdimiento lo acompañó todo el día siguiente, y el viernes en la noche llegó de nuevo, con Snape encima. Harry se preparó en el frío baño, se colocó el camisón y fue a la cama, donde Severus ya estaba esperando por él. Arrodillado en la oscuridad, esperando por la habitual penetración, estaba tal completamente gélido e infrahumano, que se sintió más frígido que nunca. Snape seguramente lo sintió también, porque esta vez trató de tocar el desinteresado pene de Harry durante el acto, pero el chico, aterrado, se sacudió para liberarse y cayó de la cama. Se rompió la muñeca, y cuando Snape encendió una antorcha, estaba arrodillado en el suelo, asiendo su mano rota y tragándose las lágrimas.

 

El hombre tomó su varita y antes que Harry dijera una palabra, curo la extremidad aún dolorida. Esperó hasta que Harry controlara su respiración, y lo ayudó a ir al baño, donde solo, el chico se lavó, se preparó una vez más y regresó a la cama.

 

-Tenemos que hacer esto. Pero por favor, no me toque durante.......durante eso, ¿vale?- pidió con una débil voz y Snape asintió.

 

Pero cuando todo terminó, el hombre no dejó que Harry se fuera, sino que convocó una toalla húmeda y cuidadosamente, limpio a ambos.

 

-Pasa la noche aquí- le pidió suavemente, jalando al chico para que se acercara y tapándolo con las mantas.

 

Harry quería huir, pero Snape a su lado se sentía tan cálido, y el había estado tan frío durante tanto tiempo.....Y los brazos lo presionaban contra el delgado pecho del hombre, donde podía escuchar los latidos de su corazón, y Snape trazaba tranquilizadores círculos en su espalda. Harry olfateó al hombre con cautela, incapaz de resistir la oportunidad, y preparándose para ser repelido por un olor a pociones y putrefacción, a cosas viscosas, pero Snape olía a lanolina, y una ligera insinuación de sudor, pero extrañamente no era repulsivo, sino humano y confortante y Harry se acurrucó más cerca. Snape no dejó de frotar su espalda, sino que pasó una pierna alrededor de los muslos de Harry y empujó aún más cerca.

 

Harry se tensó por un momento, esperando sentir la dureza de Snape presionando contra su estómago, pero nada pasó. Snape se relajó y su gesto fue sólo de amabilidad. Harry se relajó también, y antes que pudiera detenerlas, las lágrimas se comenzaron a filtrar a través de sus párpados, y aferrado al camisón de Snape lloró, mientras el hombre lo sostenía y acariciaba para calmarlo hasta que derramó su última lágrima y, dejando salir un ruido mitad hipo, mitad sollozo, cayó dormido en los brazos del hombre.

 

A la mañana siguiente, Snape lo despertó mucho más temprano de lo que se despertaba habitualmente.

 

-El desayuno esta en la mesa. Eres libre de acompañarme- dijo simplemente, pero su tono no era frío, lo cual alivió el nerviosismo de Harry. Camino de su habitación, tuvo que cruzar la sala de estar, y enrojeció incómodo. Todavía llevaba ese horrible camisón, mientras que Severus ya estaba vestido y aparentemente esperándole, leyendo algo que parecía un periódico. El hombre no levantó la vista hasta que Harry regresó de su habitación, vestido.

 

-¿Cuáles son sus planes para hoy, Potter?

 

Extrañamente, esta vez Harry no encontró hiriente el uso de su apellido. *puede ser el tono, lo que hace que suene como un insulto* medito.

 

-No tengo planes para hoy- contestó con cortesía y jaló un cuenco con avena frente a él.

 

-¿Y sus tareas?- Snape untó una tostada con mantequilla.

 

-Las terminé- la avena estaba un poco dulce, pero no demasiado.

 

Una delgada capa de mermelada de naranja siguió a la capa de mantequilla.

 

-Puedo darle un listado de las lecturas obligatorias para el próximo año. Si no me equivoco, encontrará la mayoría en mi biblioteca- hizo una seña hacia los revueltos estantes, atiborrados con libros, pergaminos, revistas, periódicos y pinturas e ilustraciones, con y sin marco, todo ello en total desorden-. Claro, si busca con la insistencia suficiente......

 

Harry emitió una media sonrisa insegura.

 

-Gracias.

 

-Y puede volar en el campo, pero infórmeme cuando quiera ir.

 

Harry asintió, aceptando.

 

-¿También puedo nadar en el lago?

 

-Sí, pero infórmemelo también.

 

Harry sonrió.

 

-Er.......¿Snape? Esta tarde voy a ir a nadar......

 

Snape frunció en ceño pensativo.

 

-Bien, el almuerzo es a las dos. Iremos después.....

 

“¿Iremos?” Harry lo miró interrogante, pero Snape se enfocó en el último pedazo de su tostada.

 

Después del desayuno, Harry recibió la lista de libros, y encontró tres de los libros obligatorios en medio del caos, junto con otros cinco, no obligatorios pero cuyos títulos le intrigaron, y estuvo leyendo hasta la hora de almorzar.

 

-¿Está listo?- le pregunto Snape cuando terminaron de comer, y Harry tomó una toalla.

 

Snape era una compañía aburrida, sólo se sentó a la sombra, leyendo, tomando notas, y de tiempo en tiempo chequeando a Harry, quien vestía un par de boxers (desechados por Dudley,  por lo que constantemente trataban de deslizarse de sus delgadas caderas). Farfulló cuando el agua arrastró uno de sus lentes de contacto fuera de su ojo. Sintiéndose ligeramente nervioso, caminó penosamente hacia Snape, y emitió una sonrisa de disculpa.

 

-Señ….er, Snape, uno de mis lentes de contacto se cayó……¿podría convocarlo por mí?

 

Poniendo los ojos en blanco, Snape lo convocó, lanzándole un hechizo limpiador y le indicó a Harry que se arrodillara delante de él. El chico obedeció, y Snape se lo colocó cuidadosamente.

 

-Ya veo que usted tampoco ha podido evitar la vanidad, Potter.......

 

Harry se ruborizó, pero no contestó.  Las lentillas eran más cómodas que los anteojos, aunque todavía los usaba ocasionalmente. En lugar de eso, le preguntó:

 

-¿Por qué vino conmigo?

 

-Está bajo mi tutela. Si se hunde en el lago, o se rompe el cuello volando, Dumbledore me mataría- replicó Snape como declarando un hecho-. ¿Está listo para regresar, o quiere.....?- movió una mano hacia el lago.

 

Harry se levantó.

 

-No deseo regresar todavía....- y vio como Snape se hundía de nuevo en su libro.

 

Los siguiente días Harry los pasó principalmente en compañía de Snape, leyendo o estudiando. El hombre lo dejó volar y nadar todo lo que quiso, haciendo su mejor esfuerzo para ser flexible. A cambió, el joven le ofreció su ayuda y, para asombro de Harry, Snape aceptó, así que de tanto en tanto, Harry se aparecía en el laboratorio del profesor y hacía lo que le pedía. La animosidad seguía allí, pero menos fuerte. Su conversación era estrictamente cortés y evitaban cuidadosamente cualquier tópico “problemático”, todo aquello de índole personal o relacionado con su matrimonio.

 

Harry pasaba las noches en su cama, excepto las noches de los viernes, cuando Snape lo sostenía después de su.....copulación, lo cual la hacía más fácil de soportar. Esas noches eran tan extrañas......Cuando el sexo terminaba, se acostaban debajo de sus pesadas cobijas, y Snape lo aferraba cerca hasta que el chico se calmaba y caía dormido, la espalda de Harry contra el pecho de Snape, una larga pierna de éste alrededor de sus muslos......A medida que pasaba el tiempo, la constante náusea de auto-odio se desvanecía de los días de Harry, dejando detrás un ligero y persistente sentimiento de culpa, que el joven luchaba por ignorar. No era su culpa que tuviera que vivir dentro de un matrimonio homosexual con un hombre que odiaba, no era su culpa que su cuerpo aparentemente disfrutara de la compañía de Snape lo bastante como para tener un orgasmo, y la culpa simplemente hacía todo más difícil.

 

Una noche, Harry se quebró nuevamente, su culpa abrumándolo. Snape lo sostuvo hasta que las lágrimas finalmente dejaron de brotar, y se relajó en su abrazo, luego le preguntó quedamente:

 

-¿Qué pasa?

 

-Esto- dijo Harry sintiendo la presión del pecho de Snape sobre su espalda, una larga pierna casi abrazando sus muslos mientras el otro estaba lanzado sobre él, un brazo bajo su cabeza y el otro trazando círculos en su pecho, acariciándolo de forma tranquilizante. Snape se detuvo.

 

-Lo siento. Pensaba que esto te ayudaba......

 

Cuando Harry sintió que el hombre se retiraba lentamente, sacudió la cabeza y aferró su mano  para detenerlo.

 

-No, no esto. Quiero decir no la.....esta parte. Esto es realmente bueno y.....ayuda. Pero......el resto. El sexo. No soy gay, y usted no me gusta, y no se supone que sea....

 

-¿Sea qué?

 

-Sea bueno- susurró Harry, quebrándose.

 

-¿Esto se siente bueno?- la incredulidad se evidenciaba en la voz de Snape.

 

-Tengo un orgasmo cada vez que estoy....er.....arriba- se ruborizó y tragó, mientras el agarre sobre la mano de Snape se apretaba.

 

-Tener un orgasmo durante el coito no tiene nada que ver con que sea ‘bueno’. Es sólo una reacción física de tu cuerpo- explicó Snape amablemente-. Igual que el hambre desaparece después que has llenado tu estómago. Aún cuando no te guste lo que comes.

 

-Pero el sexo es algo más.......Comer es vital. El sexo no.

 

-No en su caso- le recordó Snape y él asintió.

 

-Pero aún así. Me siento tan......no lo sé. Fuera de lugar, quizás. Es algo tan íntimo. Se supone que implique algo más. Un regalo de una persona a otra. No un deber. No un alimento desagradable que devoras para poder sobrevivir- Harry se giró y quedaron frente a frente. Podía ver los ojos de Snape brillar bajo la débil luz de la antorcha, y con torpeza, tocó al otro hombre en el pecho con gentileza-. Lo siento.

 

-No lo hagas- Snape lo empujó más cerca.

 

-Si no fuera por mí, podría estar con alguien más.......

 

-La vida siempre está llena de cosas que debemos hacer, aunque no nos gusten. Nuestro matrimonio es sólo una de ellas. No es tu culpa ni la mía. Sólo pasó: te lanzaron una maldición y yo era la única persona que podía ayudarte.

 

-Pero me odia....

 

-No lo hice por ti. Lo hice por el Director.

 

-Lo sé; no soy tan estúpido. Sólo quería decir que.....gracias. Por casarse conmigo a pesar de todo.

 

-Se lo debía a él.

 

-Él no hubiera podido hacer nada si usted hubiera dicho no.

 

-No hagas esto, Potter- gruñó Snape irritado, sobresaltando a su joven pareja.

 

-¿Hacer qué?- Harry alzó la vista hacia él, confundido.

 

-Estás.....estás haciendo que me arrepienta de todo lo que alguna vez te dije o te hice....

 

La confusión del joven creció.

 

-Yo sólo quería disculparme.....

 

Snape apretó los brazos aún mas fuerte alrededor de él.

 

-Oh, cállate, Potter.

 

Harry se acurrucó más cerca e inclinó su cabeza sobre el hombro de Snape mientras presionaba su rostro contra su clavícula.

 

-No te odio, lo sabes- murmuró.

 

-Yo tampoco te odio- sopló Snape en el cabello de Harry y rió entre dientes. Harry pronto se unió a él.

 

-Es casi romántico, ¿verdad?

 

-Duérmete.

 

 

 

 

 

 

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