Titulo original: My man Friday

Titulo: Mi hombre viernes

Autor: enahma

Clasificación : NC-17 , y lo tiene bien ganado.

Comentarios: SLASH HP/SS. Harry y Severus se ven forzados a aceptar un matrimonio por la seguridad de Harry.

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Capítulo II

 

El pasillo era largo, pero no lo suficiente, y pronto estuvieron de regreso en la oficina de Dumbledore.

Snape estaba ya allí, junto con Moody, Lupin y McGonagall. Todos clavaron sus ojos en ellos cuando entraron.. Harry pensaba que era una figura más bien única en su sucia túnica (manchada de vómito y sangre), su pálido rostro y manos temblorosas, igual que cualquier otro novio voluntario en el día de su boda, ¿cierto? Al menos su futuro......¿futuro qué? ¿Esposo? ¿Pareja? ¿Consorte? ¿Compañero? ¿Esposa?......realmente no se veía mejor. Snape parecía bastante nervioso; la usual vena en su grasienta sien latía tan violentamente que Harry estaba convencido de que el hombre estallaría durante la ceremonia. Vestía sus habituales túnicas negras, y a juzgar por su tono, podría jurar que también estaban grasientas. Y tendría que tocar a ese hombre..... apenas pudo contener un nervioso sollozo.

 

Afortunadamente, Lupin avanzó hacia él y lo cerró en sus brazos, y aún cuando Harry también se sentía traicionado por él, se lo permitió pues lo necesitaba. Necesitaba un contacto humano cariñoso antes que esta nueva etapa de su dolorosa vida comenzara, antes que los documentos que le aseguraban un futuro de infelicidad fueran firmados y sellados; simplemente necesitaba las manos de Remus, el susurro de sus palabras tranquilizadoras, la calidez.......

 

-No olvides que siempre estaré ahí para ti, Harry......

 

-Pero no soy gay, Remus- gimió y escuchó a Snape bufando sarcásticamente-. Y lo odio.....

 

-Esto no se trata de ser gay, o de sexualidad o amor. Es sobre urgencia y necesidad. Y tan pronto como Voldemort sea derrotado, estarás divorciado.....- susurró Lupin, animándolo.

 

-No puedo hacer esto, Remus.

 

-Puedes. Eres fuerte.

 

-No, no lo soy- susurró y sintió que sus rodillas se doblaban, pero no iba a llorar.

 

Alguien aclaró su garganta y el Director tosió discretamente.

 

-¿Remus?¿Harry?- los llamó el anciano.

 

-¡Vamos, Albus! ¡Sabes que Potter se regodea montando su pequeño espectáculo antes de hacer nada!- se escuchó la disgustada y despreocupada voz de Snape y Harry lo odió aún más por eso.

 

-¡Severus!- ladró Dumbledore molesto, pero Snape lo interrumpió.

 

-Albus, tampoco es mi deseo casarme con este imbécil. Al menos estoy tan disgustado con la idea como él, sino más, y no me quejo.

 

Harry se liberó del abrazo de Remus y se giró hacia el Director.

 

-No lo haré!

 

Dumbledore suspiró y miró a Remus, quien enrojeció.

 

-Harry- dijo con cautela-, ya tenemos el consentimiento de los Dursley. Eres menor de edad.......

 

-Apenas- replicó Harry  amenazante-. En tres meses tendré diecisiete y me divorciaré de inmediato.......

 

-¡POTTER!- la voz de Snape interrumpió la rencorosa respuesta-. ¡Trate de crecer! ¡Esto no es sobre mi deseo o placer! ¡Es una guerra, y tenemos que tomar las decisiones correctas para ganarla! Tenemos que permanecer casados mientras viva el Señor Oscuro.....

 

-¡El Señor Oscuro!- gritó Harry con frustración y se giró hacia Dumbledore-. ¿No lo ve, Director? ¡Me está entregando a un Mortífago!

 

-¡Harry!- todos en el salón gritaron al unísono, excepto Snape, quien sólo se quedó allí parado, el odio plasmado en su rostro.

 

-Es un imbécil, Potter- siseó y volteó la cabeza.

 

-¿Un imbécil?- la voz del chico se elevó y se acercó amenazadoramente a Snape, quien ya no podía elevarse sobre él, pues eran casi de la misma estatura-. ¿Un imbécil?- repitió, esta vez casi silbando-. ¡Fue usted quien me odió desde el momento que posó sus ojos en mí! ¡Fue usted quien trató de hacer que me expulsaran cada año!  ¡Fue usted quien siempre despotricaba sobre mi padre muerto en frente de mí, el hijo que nunca lo conoció! ¡Y fue usted quien en lugar de enseñarme Occlumencia, violó mi mente en cada ocasión y finalmente me dio una patada! ¡Y fue usted quien me dio a beber esa poción en clase para humillarme en frente de mis compañeros y de todo el mundo mágico! Y una vez, sólo una vez, cuando se atrevió a decir que mi padre era un huevón..... no lo niegue, usó esa palabra.....y yo lo golpeé, ¡todos me culparon a MI! ¡Lo odio!- miro alrededor y observó que los otros ocupantes se removían incómodos.

 

-Si terminaste….- comenzó Moody, pero Harry lo interrumpió.

 

-¡No voy a casarme con él, al menos no voluntariamente!

 

-¡Potter, debes......

 

-Alastor- Dumbledore alzó la voz autoritariamente, y los cuatro hombres tornaron su atención hacia él-. Severus, ¿es verdad lo que acaba de decir Harry?

 

-No, yo.....- comenzó Snape, pero Harry gritó con furia.

 

-Por supuesto que no, usted no dijo que mi padre era un huevón, lo que dijo fue que YO era un huevón como mi padre- enfurecido, Harry bufó y miró a Dumbledore-. Beberé voluntariamente Veritaserum si es necesario.....

 

-No lo es, Potter. Citó mis palabras correctamente- confesó Snape fríamente. Los delgados labios de McGonagal se cerraron, Moody frunció el entrecejo confundido y Lupin palideció de ira, y frunciendo el ceño, avanzó amenazadoramente hacia Snape, pero una mirada de Dumbledore lo detuvo.

 

-En ese caso, Severus, le debes una disculpa a Harry y sugiero que en el futuro te contengas de repetir tales escenas e insultos- la frialdad extrema de Dumbledore igualó a la de Snape, y lució inquebrantable. Tanto Moody como McGonagall asintieron en acuerdo.

 

Snape cambió de posición con desasosiego y dijo apresuradamente:

 

-Me disculpo por mis palabras, Potter. Fueron impropias.

 

-¿Y qué sobre lo demás? ¿La humillación? ¿Las lecciones de Oclumencia?- gritó Harry aún furioso.

 

-¡Usted miró en mi Pensadero!- Snape escupió las palabras y giró hacia Harry.

 

-¡Y usted miraba en mi mente a cada rato sin darme ninguna idea de cómo defenderme a mi mismo!

 

-Potter, mirar el pensadero de alguien más es una seria trasgresión- gruñó Moody, pero Harry replicó rápidamente.

 

-¡Igual que usar Legimencia con otra persona sin su consentimiento!

 

Difícilmente se había sentido tan frustrado en su vida, aún cuando los pasados siete años habían estado plenos de frustraciones y decepciones.

 

-Harry, no tenemos tiempo para esto- Dumbledore finalmente cerró el asunto-. Tienes que casarte ahora. Espero que ustedes dos encuentren un modo que esto funcione a través de todas estas discusiones. ¿Me comprenden?

 

-La amenaza de Voldemort no es suficiente para que me entregue a Snape. No quiero casarme- cruzó los brazos sobre su pecho-. Es mi palabra final.

 

Moody bufó.

 

-¡Potter! No entiendes la seriedad de la situación. Voldemort puede matarte......

 

-No soy imbécil. Los entiendo y sus motivos, ¡pero ni siquiera intentan entenderme a mí! ¡No quiero casarme con un hombre que me odia!

 

-Esto se hará, Potter- ladró Moony-. No es un matrimonio verdadero.

 

-¡Tengo que......tener sexo con él! ¿Qué es entonces, si no es un matrimonio?

 

-Es un matrimonio arreglado, Potter. El sexo es necesario, pero no tienes que hacer de ello la gran cosa. Muchas personas tienen sexo con otras sin gustarle. Tú harás lo mismo. Además, podrían aprender a amarse el uno al otro. No es completamente inusual en los matrimonios arreglados.....

 

-TÚ.....-Harry abrió la boca, furibundo.

 

-Silencio- murmuró Moody finalmente, silenciando a Harry con un hechizo-. Albus, por favor, terminemos con esto. No tengo todo el día......

 

-Gracias- masculló Snape y Harry lo miró iracundo, pero de sus labios no salió ningún sonido.

 

Los siguientes minutos pasaron borrosos, como si estuvieran a la distancia; Harry pudo oír la voz de Snape jurando.

 

-Yo, Severus Snape, te tomo a ti, Harry Potter, como mi consorte legal. Te tomo con todas tus faltas y tus fortalezas, y me ofrezco a ti con mis faltas y mis fortalezas. Te ayudaré cuando necesites ayuda y me volveré hacia ti cuando necesite ayuda. Ante testigos juro que cuidaré de ti por tanto tiempo como dure el contrato.

 

Harry se estremeció. ¡Cuántas mentiras en un corto y sencillo voto! Te ayudaré cuando necesites ayuda.....Eso era Snape, ¿cierto? Una mano de ayuda......

 

-En el nombre de la otra parte, por favor, Remus- los ojos de Dumbledore volaron hacia Harry con decepción.

 

-Yo, Remus Lupin, en el nombre de Vernon Dursley, quien es el guardián designado de Harry Potter, te entrego a ti, Harry Potter, para que seas el consorte legal de Severus Snape. Severus, tómalo con todas sus faltas y fortalezas y cuídalo por tanto tiempo como dure el contrato.

 

Harry mordió sus labios para reprimir el grito de impotencia que quería brotar pero nadie podría oír.

 

-Ahora no sentirán la lluvia, pues cada uno será un refugio para el otro. Ahora no sentirán el frío, pues cada uno será la calidez del otro. Ahora no habrá soledad, pues cada uno será la compañía del otro. Ahora son dos personas, pero hay una sola vida ante ustedes. Que la belleza los rodee en este viaje hacia adelante, a través de los años. Que la felicidad los acompañe y sus días juntos sean buenos y largos sobre la tierra- Dumbledore los bendijo y movió su varita sobre Harry y Severus-. Ya están enlazados, Severus, y conoces los términos.

 

-Por supuesto, Director- contestó Snape con amargura-. ¿Los conoce Potter?.

 

-Le informé previamente.

 

Pero Harry no prestaba atención a la conversación. Si no estuviera en silencio, se hubiera reído. ‘Ahora no sentirán el frío, pues cada uno será la calidez del otro’. ¡Calidez! ¡Protección! ¡Belleza! ¡Felicidad! Se hundió en una silla sin importarle las miradas de los demás ocupantes de la oficina. Estaba harto, se sentía traicionado, usado y manipulado, pero no deseaba llorar, todo lo contrario, quería carcajearse como loco de lo extraña que era, y siempre lo había sido, su vida. Pero, con toda seguridad, esto había sido lo peor de todo: antes de que hubiera podido pronunciar una palabra, estaba casado, y a partir de ahora nada podría ser igual.

 

Podía imaginar la oscura satisfacción de Snape con la situación actual....¡una oportunidad fenomenal para vengarse de su padre y de Sirius! ¡Sin mencionar que lo iba a hacer con la ayuda de Remus! Sería probablemente el mejor día de su cretina vida. Aunque la perspectiva futura también debía tener un efecto negativo en él: la venganza era una cosa, pero estar casado por un tiempo indeterminado era otra.

 

Harry no era estúpido. Veía que Snape no parecía demasiado satisfecho o feliz. Todo lo contrario. Oh, él también estaba sudando. Harry hizo una mueca de disgusto. Pronto estaría con Snape en el dormitorio y......su estómago dio un incómodo salto. Snape y él tendrían......¿tendrían que?. Se sentía genuinamente disgustado ante la idea de ser tocado por el bastardo sudoroso y de apariencia grasienta (¿todavía llevaría ropa interior grisácea? meditó por un momento). Probablemente olería a aroma de pociones y sudor, su aliento apestaría, y si el grasiento pelo tocaba su piel, entonces......tragó y luchó contra las arcadas.

 

Demasiado pronto para el gusto de Harry, la ceremonia terminó y los documentos estuvieron firmados y sellados. Recibió unos cuantos abrazos apresurados, y luego Snape lo aferró por un brazo y prácticamente lo arrastró rumbo a las mazmorras. El terror crecía en Harry con cada paso que daba.

 

Tan pronto como la puerta se cerró de golpe detrás de ellos, Snape movió su varita ante Harry “Finite Incantatem” y levantó el encantamiento de silencio de Moody.

 

La locura previa del chico se había ido y ya no podía reír. Ni siquiera podía pensar, así que no abrió la boca, aunque podía ver que Snape estaba esperando su diatriba. Pero se limitó a sentarse en silencio. Ya había dicho lo que tenía que decir en la oficina.

 

Después de un par de segundos, el hombre se encogió de hombros y se dirigió a un armario ubicado en una esquina y sacó una botella de Firewhiskey de detrás de unos libros. Vertió el liquido ámbar en dos vasos y luego de un corto asentimiento a guisa de invitación colocó uno sobre la mesa, y consumió el otro de un solo trago.

 

 

Harry nunca había tomado una bebida ‘espirituosa’ en su vida y decidió que no era el momento para empezar a hacerlo. Podría llegar a convertirse en un alcohólico bajo la presión de esa noche, porque no había suficiente alcohol en la tierra que hiciera que acostarse con Snape fuera al menos ligeramente deseable. Así que se quedó sentado helado e indignado mientras Snape lo miraba con los ojos entrecerrados.

 

-Esto puede ayudar- murmuró el hombre señalando el vaso. Harry se encogió de hombros. Snape colocó el vaso sobre la mesa y Harry pudo sentir la tensión que irradiaba de él-. Necesitamos tomar una ducha antes.......antes de esto- musitó finalmente-. Puedes ir primero.

 

Harry quedó sorprendido y extrañamente aliviado ante la mención de la ducha. Esto quería decir que Snape no le impondría a la fuerza su sucia y sudorosa presencia, sino que intentaría limpiarse antes. Siguió a Snape quien lo condujo a su dormitorio, y le mostró la puerta del baño. Después de un rápido asentimiento, Harry se deslizó a través de la puerta y fuera de la vista del hombre. Tan pronto como la puerta se cerró, se inclinó contra ella, respirando pesadamente. El pánico lo estaba atacando nuevamente.

 

Hubiera resultado gracioso si no se tratara de su vida.

 

Estaba en un baño extraño, preparándose para su noche de bodas. Apretó los puños con absoluta impotencia. Había perdido el último jirón de control en su vida, y apenas tenía diecisiete años. Cumpliría diecisiete en menos de tres meses. Y aquí estaba: sin familia, sin padrino, sin un apoyo y casado con Snape. Se preguntó si ya sus amigos se habrían enterado de esta locura.

 

Lentamente, se deslizó hasta el suelo, su espalda todavía presionando contra la puerta cerrada, y aferró sus rodillas apretadamente contra su pecho. La vida era un enorme y frío campo nevado como la Antártica: vacía, sin futuro, ni promesas. Estaba helado hasta los huesos.

 

Después de un rato donde se limitó a respirar, recuperó la suficiente compostura como para prepararse para una ducha. En un armario, encontró una toalla limpia y seca, pero no habían señales de gel de baño ni champú, solo una pieza de jabón de lanolina, aparentemente destinados a esos propósitos (esto explicaba lo grasoso del cabello del hombre: absoluta indiferencia por su higiene personal). Al menos, la ducha estaba limpia (gracias a los elfos domésticos) y el agua cálida era relajante. No se apresuró; se paró bajo la ardiente ducha por un largo rato. Después de secarse, se dio cuenta que no tenía ropa apropiada para ponerse luego del baño, por lo que se vistió nuevamente con su túnica, recogió el resto de su ropa, y salió

 

Snape estaba sentado en la cama, su rostro enterrado entre las palmas, sus dedos enlazados en su cabello, y lucía tan afligido como Harry se sentía. Esto dio al chico una pequeña cantidad de satisfacción, pero teniendo en cuenta que todavía le llevaba la delantera no podía saborear realmente este sentimiento. Aclaró su garganta. Snape alzó la vista

 

-Ah, ya estás listo- dijo inexpresivo y se levantó. Se miraron uno al otro con mal disimulado odio y terror .

 

Harry dio un paso hacia delante para cederle el paso al hombre y Snape se apresuró hacia el baño, evitando cuidadosamente tocarlo. Encontrando un sillón al lado de la cama, Harry colocó allí sus ropas, y con la intención de tranquilizarse, comenzó a doblarlas cuidadosamente.

 

Se sentía tan terrible, allí parado en sus zapatos sin medias, y llevando su túnica sin nada debajo. El frío de las mazmorras penetró lentamente en el anteriormente cálido cuerpo.

 

Harry tembló.

 

Pensó sentarse en la cama pero decidió que no. Muy pronto pasaría demasiado tiempo en esa cama. Para pasar el tiempo, dio un rápido paseo alrededor de la  habitación de Snape. Vio un par de fotos mágicas en la repisa de la chimenea, aparentemente miembros de la familia Snape; el hombre y la mujer que recordaba de sus clases de Oclumencia lo observaban con desconfianza. En otra foto vio a Severus con un hombre de pelo negro, tomados de las manos. Eran jóvenes y parecían bastante alegres, y el estómago de Harry se contrajo con el miedo.

 

Snape era gay.

 

Esto era peor: él, el completamente derecho Harry Potter, estaba casado con un hombre gay, que también lo convertiría en gay. No necesitaba demasiada imaginación para ver los titulares del día siguiente. Dumbledore había dejado en claro que no mantendría el matrimonio en secreto. Quería que Voldemort supiera sobre esto, con la idea de que esto disminuiría las posibilidades de un futuro ataque. Harry se encogió y casi se desmayó.

 

Odiaba su vida. Quería morir.

 

Los padres de Snape eran ahora sus suegros, igual que el difunto James Potter, bastante extraña y repentinamente, se había convertido en el suegro de Severus Snape. Hermoso. Su cabeza daba vueltas.

 

“Snivellus” podía escuchar la burlona voz de su padre, y lo atormentaba. ¿Y si hoy Snape quería vengarse por tosas esas cosas del pasado? Podía, ahora tenía el derecho. Este hombre era ahora su pariente. Su esposo. ¿Qué significaba eso, que Harry era la esposa?

 

¿Y qué pasaría la siguiente hora? Tenía una idea bastante buena sobre la intimidad heterosexual. Pero la sola idea de tener intimidad con un hombre......con cualquier hombre, no sólo Snape.....era terriblemente remota y absolutamente extraña. Esto significaba que.....Oh. Se derrumbó en el sillón, encima de sus ropas plegadas. Desafortunadamente, muy pronto estaría informado de todo. A partir de esta noche ya no sería virgen, y no en el sentido en que siempre había deseado perder la virginidad.

 

Al menos no estaba enamorado de ninguna chica, pensaba tratando de consolarse. Eso habría hecho la situación mucho más difícil de soportar. También tendría que ser muy cuidadoso de no enamorarse mientras estuviera casado. Debido al hechizo, como le había sido dicho, sólo podía tener sexo con Voldemort......o, con esperanza, con Snape (era la esperanza de Dumbledore, no la suya), y con nadie más.

 

Masajeó sus sienes, y de repente deseó que Snape saliera del baño y terminara con esto. Pero, al parecer, al igual que Harry, Snape se estaba tomando su tiempo. Cuando finalmente reapareció, logró de alguna manera tranquilizar al muchacho. Su cabello estaba húmedo. ¿Eso querría decir que se había lavado apropiadamente? Vestía una toga gris, zapatillas (un atuendo que Harry sólo le había visto una vez, durante un paseo nocturno en su cuarto año) y una expresión extrañamente cerrada. Se tiró en la cama sin ceremonia y miró a Harry, quien estaba sentado en el sillón frente a él, por primera vez sin su usual odio.

 

-¿Has hecho esto antes?

 

Harry sacudió la cabeza y se ruborizó.

 

-No- susurró, el terror y la desesperanza creciendo en su corazón.

 

-Pero tienes.....una idea de esto, ¿verdad?- una pequeña nota de esperanza sonó en la voz de Snape. Esta vez, la respuesta de Harry fue un poco más larga.

 

-En realidad, no- luego agregó apresuradamente-. Al menos no en lo que se refiere a la parte homosexual- cuando Snape alzó la cabeza para mirar sus ojos en lugar de su barbilla, de algún modo consiguió reunir la suficiente fuerza de voluntad para completar la siguiente frase-. Pero no quiero aprender. Usted puede.....follarme, eso es todo.

 

Snape hizo una mueca.

 

-Potter, no tengo que ser yo el único quien realice la......penetración.

 

El disgusto de Harry era evidente en su rostro.

 

-Como le dije, no quiero aprender nada sobre esto. Usted solo puede......penetrar, y er.....eyacular, no acariciar.

 

Snape sacudió la cabeza.

 

-Esa no es la mejor manera, y menos para la primera vez........

 

-No me importa- replicó Harry molesto.

 

-Algo de proximidad física ayudaría a prepararte.....

 

Harry estaba seguro que su rostro se había tornado verde ante la expresión ‘proximidad física’. Ya consideraba el solo hecho de estar con Snape en la misma habitación como ‘demasiado cerca’

 

-No- replicó y se encogió con asco-. ¿Y por que le importaría? ¡Usted me odia!

 

-Pero….- Snape lucía incómodo-.... no quiero herirte.

 

-Me ha herido más de lo que un simple.......acto sexual podría. Sólo hágalo.

 

-Déjame hacerlo apropiadamente.

 

-No- repitió Harry enérgicamente-. Sin caricias, sin besos, sin hurgar alrededor. ¡Lo odio y a todo esto! No deseo que esto se alargue más de lo completamente necesario. Haga la parte más importante y tan rápidamente como sea posible. ¡No quiero volverme gay!

 

Snape saltó sobre sus pies.

 

-¡Es un imbécil!

 

Harry se inclinó hacia adelante.

 

-¡No se atreva a insultarme! ¡No tiene derecho....! Sólo hágalo, y cuando Voldemort esté muerto, nos divorciaremos y podré vivir una vida normal....claro, si es que queda una chica que quiera casarse conmigo después de esto.

 

-De acuerdo- la voz de Snape sonó fría-. Desnúdese y acuéstese sobre su estómago.

 

-No me voy a desnudar. No llevo ropa interior. Puede simplemente levantar mi túnica.

 

Snape le lanzó una severa mirada, pero no protestó.

 

-Bien, Potter. Acuéstese entonces.

 

Harry estaba tan aterrado (nunca lo confesaría, y menos a Snape de entre toda la gente), que tropezó y casi se cayó sobre la cama. Pronto, sintió como Snape se movía cerca de él, y una mano, tentativa y muy cuidadosamente, tocaba su espalda.

 

-Potter. Déjeme hacerlo apropiadamente.

 

-No- espetó Harry y cerró los ojos-. No trate de.....manipular alrededor de mi culo. Haga lo necesario, pero nada más. Y apague la luz.

 

-Si preparo......el canal con mis dedos.....

 

-¡NO!- gritó Harry-. ¡No se atreva a tocarme!- sabía que lo que decía sonaba absurdo, pero no podía evitarlo. Estaba aterrado.

 

La mano dejó su espalda, mientras Harry escuchó murmurar  ‘Nox’ , y sintió como su túnica se deslizaba hasta su cintura lentamente, casi amablemente. El colchón se hundió y Snape tocó uno de sus muslos internos. Harry gritó:

 

-¡Le dije que......!

 

-Abra sus piernas, Potter- Snape sonó resignado. Harry obedeció rápidamente, aunque se sentía más vulnerable de lo que había estado en toda su vida. Snape se movió y Harry supo que estaba arrodillándose entre sus piernas. Temblando en anticipación, enterró la cabeza en la almohada. Snape se detuvo.

 

Después de un rato, Harry gruñó.

 

-¡Adelante!

 

Un suspiro, luego un sonido como si Snape desenroscara algo. Luego un par de sonidos de chapoteo por unos minutos, pero nada más.

 

-¿Qué?- preguntó Harry finalmente, pero incapaz de completar la oración.

 

-No pensará que es demasiado excitante tenerlo jugando al sacrificio en mi cama- ladró Snape y Harry comprendió de repente. Snape tenía que......excitarse a si mismo para la penetración.

 

Extrañamente le aliviaba que Snape no saltara sobre él y lo hiciera. Que no estuviera demasiado entusiasmado en sodomizar al hijo de James Potter sobre el colchón.

 

De nuevo, un par de suspiros pesados.

 

-Potter, arrodíllese, pero mantenga la cabeza en la almohada. Esto.......facilitará las cosas para usted- Harry enrojeció de vergüenza, pero no protestó. La oscuridad de la habitación ayudaba un poco a su mortificación. Pronto, Snape agregó-. Le tocaré en la cintura, para estabilizarlo.

 

-Hágalo.

 

Pero Snape no lo hizo.

 

-Potter, por favor, déjeme prepararlo......al menos un poco......- sonaba exasperado.

 

-¡No! ¡Hágalo! ¡Termine con esto! – casi gritó con horror y frustración.

 

Snape no contestó, pero al momento Harry sintió algo empujando en su entrada, y se tensó por instinto.

 

-Trate de relajarse y empujar de regreso al menos.  Si tensa sus músculos, entonces lo destrozaré.....

 

-Bien- Harry trató de relajarse en alguna forma, pero su cuerpo estaba tenso como un arco.

 

-Respire- susurró Snape suavemente.

 

La presión en su entrada no aumentó, y lentamente, Harry se relajó un poco. Un ligero toque a su izquierda hizo que se estremeciera, pero permaneció resuelto y sin moverse. Con un suspiro, Snape presionó más fuerte contra Harry, y al momento la cabeza de su pene estaba en su interior. El muchacho contuvo el aliento ante el repentino dolor por la intrusión;  Snape no se apresuró, pero cuando Harry instintivamente trató de expulsar al intruso, presionó hacia adentro un poco más.

 

Harry no se permitió estremecerse esta vez. Mordió la almohada y contuvo un gemido de dolor. La otra mano de Snape toco su cadera derecha, y después de unos cuantos segundos, sintió que el hombre se hundía hasta el fondo.

 

¡Esto hería! Círculos rojos danzaban frente a la vista de Harry y la sangre pulsaba en sus oídos, pero aguantó. Sentía ardientes lágrimas bullendo en sus ojos cerrados, mojando la almohada bajo su cabeza.

 

“¡Que acabe!” rogaba en silencio. “¡Oh, Merlín, que acabe!”

 

Snape se quedó quieto en su posición durante largos minutos, apenas acariciando las caderas de Harry torpemente, lo cual irritó al chico, pero no estaba demasiado seguro de tener voz para hablar. El dolor se alivio ligeramente y Harry recuperó el aliento. Entonces comenzó. Primero pequeños movimientos, que se convirtieron en embestidas más y más largas, y finalmente, Harry pensó que de verdad estaba siendo tomado y sodomizado, algo que nunca había pensado o deseado en su vida.

 

Y era doloroso,  terriblemente. El pene de Snape en él era demasiado grande, no era apropiado, lo desgarraba y despedazaba. Mordió la almohada con fuerza y continuó suplicando porque terminara. Eventualmente, lo hizo. Snape se estremeció y se corrió, y salió tan lentamente como había penetrado, cayendo al lado de Harry.

 

-Está hecho- musitó con voz hueca.

 

Harry bajo sus caderas a la cama e hizo una mueca. Su ano ardía y pulsaba con cada latido del corazón, pero no se quedó acostado demasiado tiempo. Rodó fuera de la cama y se vistió apresuradamente.

 

Snape no levantó la cabeza de la cama, sus ojos permanecían cerrados.

 

Harry, por un momento, se detuvo en la puerta y miró hacia atrás. Snape parecía muy delgado y frágil en su ropa de dormir, absolutamente diferente del hombre que había conocido por años.

 

-Nos veremos el próximo Viernes, Potter- dijo desdeñoso y Harry huyó.

 

Cuando finalmente regresó a la sala común de Gryffindor, rehusó hablar con sus amigos y escapó a su cama.

 

 

 

 

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