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Titulo original: My man FridayTitulo: Mi hombre viernes Autor: enahma Clasificación : NC-17 , y lo tiene bien ganado. Comentarios: SLASH HP/SS. Harry y Severus se ven forzados a aceptar un matrimonio por la seguridad de Harry. @:
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”Llevo conmigo mi hombre Viernes” 9 de Mayo, 1997, Viernes.
Hacía frío, mucho frío en el baño. Harry presionó su ardiente frente contra la lisa pared fresca después de lavarse. Incluso después de devolver todo lo que había comido ese día (y era bastante, pues Dumbledore lo había llamado apenas terminó de almorzar) aún se sentía terrible. Su estómago retumbó y se agitó dolorosamente, y la sangre corrió como hielo a través de sus venas.
Pánico. Puro, un malditamente congelante pánico fluyó a través de sus venas en lugar de cálida y vivificante sangre, quitándole la respiración.
Había sido traicionado. Una vez más. Y esta vez, la traición fue mucho peor que nunca antes. Lo atacaron en el único lugar donde se sentía seguro: en Hogwarts. Desgarraron cada buen sentimiento que había tenido hacia la escuela. Hicieron trizas cada sensación de seguridad, de estar protegido. Las últimas trazas de su inocencia. Su niñez.
Ellos querían……lo obligarían a casarse con Snape. Severus Snape, su odiado y despreciable maestro de Pociones, el cruel, frío, repugnante y asqueroso bastardo, el hombre que odiaba con inquebrantable pasión....y querían casarlo lo más pronto posible. Hoy, para ser precisos. Y, por supuesto, para que todo ´funcionara efectivamente’ ¡también querían que se acostara con el bastardo!
Ellos......esto no era verdad. No se trataba de ‘ellos’ sino sólo de ‘él’. Albus Dumbledore. Y quizás algún otro miembro de la Orden. Quizás incluso Snape.
-Pero, Director, yo no soy gay
Harry recordaba su primera exclamación exasperada, mientras hacía su mejor intento por tratar de disuadir al anciano de su brillante idea.
-¡Y nos odiamos!
Fue el segundo argumento, muy fuerte y muy verdadero (en opinión de Harry, incluso más importante que el primero); pero Dumbledore no lo había escuchado, se limitó a observarlo con una grave expresión en su rostro.
-Yo lo sé Harry. Pero no hay otro camino. Lo lamento.
Harry no pudo contener un sollozo. Se sentía atrapado. ESTABA atrapado. Y esta vez, no había escapatoria. Por supuesto, la trampa inicial la había montado Voldemort, y aparentemente el antiguo monstruo nunca llegó a ser tan efectivo como Dumbledore. Porque ahora, el Director estaba esperándolo, afuera del baño, listo para arrastrarlo de regreso a su oficina, donde Snape estaría aguardándolo pleno de gloria: pelo grasiento, nariz ganchuda, dientes amarillos, piel cetrina....sin olvidar la afilada lengua, el negro corazón y la vengativa mente. Tenía que casarse con Snape, un hombre que lo odiaba con tanta fiereza como Voldemort, aunque Harry fuera inocente en ambos casos.
Quizás fuera verdad que Dios pasaba los pecados de los padres a los hijos, y ahora estaba pagando la cuenta de James Potter.
Perfecta venganza. Snivellus sería el que se casaría con Harry Potter, el que lo llevaría a su cama y......
Las uñas de Harry rasguñaron la pared con desesperación.
Otra oleada de lágrimas fluyeron de sus ojos. En una hora estaría casado, algo en lo que no habría ni soñado esa mañana cuando se despertó, y estaría casado con un hombre, y precisamente con Snape de entre todos los hombres, y no podía hacer nada para evitarlo. No era estúpido. Aunque protestara con todas sus fuerzas, Dumbledore no aceptaría un no por respuesta.
-Tiene que ser hecho, Harry. Tienes que seguir con vida.
-¡Preferiría morir!
Sus palabras todavía resonaban en sus oídos, y sabía que ellas eran sinceras. Preferiría morir que casarse con Snape. O con cualquier otro hombre. No era gay. Le gustaban las chicas. Fantaseaba con las chicas.
-Trata de aceptarlo, Harry. No luches. Hará todo más fácil.
-¿Todo?
Harry recordaba su confusión y horror.
-El intercambio sexual entre ustedes.
Sí, ese fue el momento en que entendió cada implicación de la unión. ¡Unión!. Ridículo.
El simple pensamiento de ser tocado por otro hombre había sido la última bofetada. Había vomitado en medio de la oficina del Director.
-¡NO!- había sido la primera palabra que había logrado decir cuando se recuperó-. ¡NO! ¡No me casaré con él y no me acostaré con él NUNCA!
-No entiendes el peligro, Harry.....
-¡He vivido con el peligro toda mi vida!
-Tienes que casarte. ¡Si Voldemort te atrapa, podría completar la maldición que te lanzó la semana pasada!
La semana pasada......el fin de semana en Hogsmeade y el ataque de los Mortífagos....cuando Snape se había revelado como espía para salvar la vida de Harry y los otros estudiantes....Aún así, Voldemort había sido capaz de mandarle un hechizo a Harry y había recobrado la conciencia en la enfermería, mucho después, parcialmente enlazado a Voldemort
-Si completa el enlace, cada onza de tu energía mágica pasará a su control, y si el la succiona de ti, que es lo que creo que está planeando hacer, morirás. Harry, tiene que hacerse. ¡Tienes que casarte antes que pueda atraparte!-¿Pero por qué Snape?¿Por qué? ¿por qué? ¿por qué? sollozó y su estómago se revolvió una vez más.
-Porque conserva un pedazo de Voldemort en su piel. Puede engañar a la maldición....
En su exasperación, Harry sintió que preferiría estar enlazado a Voldemort, al menos ellos no tendrían al ‘tonto hechizado’ . Voldemort era sencillamente cruel con él, pero Snape siempre había sido un sádico bastardo, que disfrutaba atormentándolo y ridiculizándolo, y desde su quinto año, su sadismo se había vuelto más doloroso y humillante. En cierta forma, el comportamiento de Voldemort parecía menos sucio, menos rastrero, menos taimado. Era algo absolutamente concreto: eran enemigos y Voldemort deseaba su muerte.
Pero Snape......Snape era otra historia.
-¿Por qué está tan seguro que Snape no manipulará mi energía mágica?
-Confío en Severus Snape..........
-¡Oh, sé que lo hace!- dijo Harry amargamente-. ¡Pero yo no! ¡Yo lo odio!
Harry recordó la clase de Pociones del diez de Octubre, cuando se había visto obligado a beber una poción que había preparado Malfoy y que hizo que sus ropas de volvieran invisibles (en lugar de él, que era lo que se suponía debía ocurrir) y se había encontrado en cueros, en frente de todos los alumnos de sexto año que tomaban la clase de pociones avanzadas. Recordaba la burla en el rostro de Malfoy, la hilaridad de Bullstrode y la sonrisa abierta de Snape, e incluso Hermione había sido incapaz de contener la risa.
Al día siguiente en El Profeta aparecía un artículo sobre el impulso exhibicionista (cortesía de Rita Skeeterm con un preocupado comentario de Fudge, por supuesto: “Estoy preocupado por el muchacho. Seguramente el stress ha tenido efectos más serios sobre él de lo que pensábamos.....”), y el Semanario de la Hechicera había presentado una detallada descripción del ‘equipo’ del Niño-Que-Vivió. Viendo el satisfecho rostro de Snape, la cruel alegría mientras quitaba un punto a Slytherin por el pequeño error de Malfoy, Harry supo inmediatamente que todo había sido planeado....Snape había superado su marca, matando dos pájaros de un tiro: Harry había sido completamente humillado, como nunca, y lo había sacado de Pociones Avanzadas de una vez por todas.
Dumbledore no había estado demasiado complacido con Snape, y había tratado de forzarlo a recibirlo nuevamente, pero Harry se había rehusado. Aparte de eso, el “accidente” no había tenido consecuencias para el cretino, por supuesto. Igual que había pasado con cada incidente parecido con Snape.
La partida de Harry no evito que Snape continuara atormentando a Harry. Oh, no. Los comentarios humillantes, la pérdida de puntos, el menosprecio, y finalmente, menos de dos semanas atrás, el último golpe del cretino, cuando provocó a Harry después de un partido de Quidditch hasta lograr que éste lo golpeara. Harry había sido inmediatamente retirado del Quidditch y suspendido de Hogwarts. En realidad, Dumbledore había necesitado de toda su influencia para evitar que fuera expulsado. Y la mayoría de los Gryffindors todavía no le hablaban, pues les había hecho perder todos los puntos de su casa. Y por último el artículo.......El-Niño-Que-Vivió. ¿mentalmente inestable?
Aún recordaba esas burlonas palabras en el campo de Quidditch, justo después de que Gryffindor ganara el partido contra Slytherin. Harry se sentía tan feliz, por primera vez desde la última lección de Pociones, y Snape se había acercado y sus palabras habían sido tan ácidas que a Harry todavía le dolía el alma recordar como habló sobre ‘el pendejo de tu padrino’ (¿Sirius, por qué me dejaste?), y, por supuesto, ‘su arrogante padre huevón’, y Harry, quien en opinión de Snape era igual que ellos: arrogante y estúpido. Harry no pudo evitarlo. La muerte de Sirius todavía pesaba demasiado sobre su alma. Había golpeado a Snape.
Y ahora tenía que casarse con el bastardo. ¡Casarse!
-No, Director
-¡No será para siempre! ¡Te divorciarás tan pronto como Voldemort muera!
-¡NO!
-Harry, para que el matrimonio sea válido bastará con la sola firma de Severus en el documento de matrimonio, pues en ese caso será considerado simplemente como un matrimonio concertado. Pero me gustaría que dieras tu consentimiento. ¡No te comportes como un chiquillo!
-No. Puede obligarme y, más tarde, Snape puede violarme, pero no pienso firmar mi propia condena a muerte.
-Muy bien. En ese caso serás entregado a él en un matrimonio concertado. Los términos del mismo son los siguientes: el matrimonio durará hasta que Voldemort sea derrotado. Tendrán intercambio sexual periódicamente; semanalmente sería lo mejor. Para proteger el enlace, no habrá romances extra-maritales. Severus será tu guardián hasta que cumplas diecisiete años. Esto significa que no regresarás con los Dursley. Tu matrimonio será del conocimiento público, y para evitar artículos de mal gusto, se lo informaré a los periódicos.
Y ese había sido el momento en que su estómago había cedido por segunda vez, y Dumbledore lo había acompañado hasta el baño.
Finalmente, Harry se paró y tropezó con el lavabo. Con manos temblorosas, se lavó el rostro, echándose reiteradamente agua fría sobre sus ardientes mejillas (¿cómo podían estar sus mejillas tan calientes, cuando su sangre estaba como hielo?) Trató de controlar su respiración, no hiperventilar, no entrar en pánico, pero no tuvo éxito. Su corazón era como una asustada ave en una jaula, revoloteando en su pecho, esperando liberarse y nunca regresar, y estaba sudando, su cabello estaba húmedo y sentía como pequeñas gotas corrían por su espalda.
Se sentía enfermo. Realmente enfermo. Incluso febril. Levantó el rostro y se observó en el espejo.
Un pálido, aterrado rostro, con círculos oscuros alrededor de los ojos y las pupilas tan dilatadas que apenas se percibía en verde en sus ojos. Podía verlos perfectamente, incluso sin sus anteojos, pues ahora usaba lentes de contacto en un deseo casi inconsciente de diferenciarse de su padre. Un brillo de sudor era claramente visible en sus sienes, lentas gotas, una tras otra, bajaban por su mandíbula hasta el piso. Nunca hubiera imaginado que el día de su boda fuera así. Asqueroso, lleno de odio y miedo.
-¡NO!- rugió con desesperación y golpeó el espejo, destrozándolo en un millón de fragmentos que arañaron sus puños, pero no le importó-. ¡NO, nunca!- al momento estaba vomitando nuevamente en el lavabo, aunque ya no había nada sólido en su vomito, sólo saliva y ácido y un ardor en su garganta que dejó un gusto amargo en su boca que persistió incluso después del enésimo enjuague.
-¡Harry!
Sí, Dumbledore estaba nervioso a causa de la larga espera y el grito, pero Harry no estaba listo. No todavía. Probablemente nunca.
-¿Por qué a mí? ¿Por qué siempre a mí?- susurró al destrozado espejo, pero no recibió respuesta alguna.
Por un momento apretó los puños con determinación, luego limpió los dedos ensangrentados en el pliegue de su túnica y se enderezó. No podía permanecer en el baño para siempre. Tragando con fuerza y obligándose a calmar su rostro, abrió la puerta. Dumbledore lo miró con preocupación.
-Lo lamento, Harry.
-No- le contestó fríamente-. No lo hace.
Y con esto lo siguió obedientemente.
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