|
|
Capítulo 5:
Por sev 1970
Regreso al presente día
Sirius se despertó con un terrible dolor de cabeza y se preguntó cuánto habría
bebido la noche anterior. Recordaba haber ido a Hogsmeade, pero no haber
permanecido allí mucho tiempo, apenas el suficiente para emborracharse, supuso.
Mirando a su alrededor, nada le parecía familiar. “Fui a Hogwarts a enfrentarme
con Snape, entonces........Santo Cielo, todavía debo estar en los aposentos de
Snape”. Se sentó lentamente, tratando de evitar el enorme mareo que sabía
acompañaba la resaca, luego se paró con intención de partir, cuando escuchó lo
que parecía ser un gemido, proveniente del sofá. Lentamente, los eventos de la
noche anterior comenzaron a repetirse en la mente de Sirius y de repente, todo
lo que había visto antes de perder el conocimiento regresó a su mente..
-¿Snape?- se detuvo y se dirigió rápidamennte al sofá, donde encontró a Snape
agarrándose el estómago con ambas manos y enrollado en posición fetal, con las
lágrimas deslizándose por su rostro-. ¿SNAPE? ¿Puedes oírme?
-Duele.....por favor......Harry-. La pálidda figura apenas podía hablar, pero fue
lo bastante fuerte como para que Sirius entendiera.
-Mierda.
Llamó a Poppy por polvos floo y en un minuto la matrona estaba atendiendo al
dolorido Profesor de Pociones.
De inmediato levitó a Severus hasta su cama y comenzó a examinarlo, mientras
Sirius caminaba de un extremo a otro de la salita de entrada. No necesitaba una
confirmación para saber qué estaba pasando o quién era el otro padre,
especialmente después de escucharlo mencionar el nombre de su ahijado. Sus
únicos pensamientos estaban con el bebé que habían concebido Harry y Severus. No
creía que Harry estuviera muerto, pero ya había pasado un mes y no se había
descubierto nada. Si una parte de Harry ahora residía dentro de Snape, haría lo
que fuera para que Severus tuviera el bebé con seguridad.
Severus y él se habían odiado por tanto tiempo que no sabía como iba a ser capaz
de lograrlo, pero tenía que hacerlo, por Harry, y por el bebé de Harry. “Y
también el bebé de Severus. No lo olvides”
Severus estaba muy afligido y Poppy estaba preocupada por el bebé. Los magos no
habían sido creados para transportar bebés, y el intrincado proceso que estaba
teniendo lugar en el cuerpo de Severus, sólo agravaba al ya de por sí agobiado
Maestro de Pociones. Todos sus signos vitales estaban bien y no tenía fiebre,
pero algo le estaba causando un gran dolor, y Poppy no estaba segura de si era
físico o emocional. En principio, se preguntó quién sería el otro padre. Suponía
que era uno de sus compañeros Mortífagos que lo más seguro era que lo hubiera
violado, alguien que debía ser muy poderoso.
Suspiró con tristeza por todo lo que había tenido que enfrentar el hombre en su
vida. Ahora tenía que vérselas con un hijo bastardo, porque estaba segura que
Severus nunca lo entregaría ni abortaría. No era un hombre agradable para la
mayoría, pero Poppy sabía que debajo de su frío exterior, descansaba un hombre
gentil y amoroso, quien sólo deseaba ser amado y respetado. Sabía que el bebé le
daría eso; sólo deseaba que pudiera haber alguien más que amara a Severus, que
fuera un padre, en lugar de un violador.
Poppy fue despertada de sus pensamientos al escuchar a Severus gimiendo palabras
incoherentes. Pero entonces pensó que le había escuchado llamar a Harry. Escuchó
nuevamente y no había error en lo que oyó.
Salió de la habitación para encontrar un casi frenético Sirius que la miraba
interrogante. La matrona no estaba segura de qué contestarle. Había prometido
guardar la información sobre su embarazo en secreto. Pero no podían entender por
qué alguien que sabía odiaba a Severus Snape con pasión, podía lucir tan
aterrado por su condición. Entonces un pensamiento cruzó su mente, pero lo
desechó rápidamente......¡No hay modo de que estos dos pudieran estar juntos!
-Gracias por avisarme, Sirius. Severus va a estar bien, le di una poción. ¿Puedo
preguntarte por qué está tan angustiado?
Sirius sabía que Madame Pomfrey no le diría nada y él no estaba seguro de querer
decirle lo que sabía; no había nada que se pudiera hacer respecto a la ausencia
de Harry, que era lo único que, estaba seguro, ayudaría a Severus.
Poppy parecía estar tratando de leer en el rostro del otro mago. Parecía muy
preocupado, y últimamente lo había visto así con demasiada frecuencia, y sabía
qué era a causa de su ahijado
-No lo sé; estaba acurrucado en su sofá y gimiendo cuando lo encontré.
Madame Pomfrey no pareció satisfecha con lo que oía, pero no tenía tiempo de
seguir interrogando a Sirius; tenía que ir a chequear a Harry y ya estaba
retrasada. Tan pronto como regresó a la enfermería, tomó lo que necesitaba y
viajó por polvos floo a dónde Harry permanecía con Albus. El chico había ido
mejorando lentamente, había recuperado la conciencia, pero aún no podía casi
hablar. Habían decidido que todavía no estaba lo suficientemente recuperado como
para regresar a Hogwarts. Aún cuando Voldemort ya no estaba, todavía había otros
buscándolo y que estarían más que felices de saber que se encontraba bien de
salud.
Entró en la habitación de Harry y jadeó ante lo que vio. El joven estaba
pateando y gritando mientras el Director trataba de sujetarlo. Albus se volteó
hacia atrás y le lanzó una silenciosa súplica para que le ayudara. Sentándose a
un lado de la cama, Poppy le dio una poción, y casi inmediatamente, él comenzó a
calmarse. No pasó mucho tiempo antes que su respiración se nivelara y sus ojos
se cerraran, permitiéndole dormir.
-¿Qué le pasó al señor Potter, ayer estabaa bien?
-Escuche que comenzaba a gritar y cuando vvine a calmarlo, todo lo que decía era:
consíganme a Severus, quiero a Severus. Poppy, nunca antes había visto a Harry
reaccionar así, ni siquiera cuando recién lo acabábamos de traer aquí. ¿Qué
pasará, y por qué Harry estará llamando a Severus?
“Probablemente porque en este momento, Severus es la persona con quien necesita
estar, más que con cualquier otra”
Poppy no podía estar segura, y posiblemente sólo fuera coincidencia, pero no lo
creía. Ahora tenía que decidir qué hacer y qué decir. Lo que dijera o no podría
afectar tres vidas.
Como enfermera, sabía que era bastante difícil para un mago concebir un niño.
Era muy raro, por ser moderada, que el embarazo de un mago llegara a feliz
término; era casi seguro que el bebé sería mago, pues no había casos
documentados de brujas que hubieran nacido de este tipo de unión mágica. El
único modo de que un mago pudiera concebir era si ambos padres eran magos
extremadamente poderosos y se amaban uno a otro con toda el alma y el corazón.
“Oh mi........¿por qué no lo pensé antes? No hay manera que un mago pueda
concebir un niño producto de una violación” Se necesitaba un profundo y fuerte
amor, y aún así era bastante raro. Cuando un mago concebía, automáticamente se
creaba un enlace entre ambos padres que sólo podía ser roto por la muerte. Uno
de los efectos del enlace era que si uno de los padres sufría angustia o algo
similar, el otro padre se vería igualmente afectado
Poppy sólo había visto la animosidad entre Harry y Severus, y no veía como esos
dos podían siquiera gustarse uno al otro, mucho menos enamorarse. Sin embargo,
pensaba que era demasiada coincidencia que en menos de una hora, hubiera
escuchado a sus dos pacientes diciendo el nombre del otro en medio de una gran
angustia. Además, esto explicaría la inusual preocupación del Padrino de Harry
por Severus; debía saber sobre el bebé. Severus y Harry habían logrado una
concepción mágica, era la única explicación.
-Albus, tenemos que regresar a Harry para Hogwarts en cuanto sea posible.
-Poppy, sabes que todavía no está lo suficcientemente bien, fue tu idea que lo
dejáramos aquí más tiempo.
-Lo sé, Albus, pero eso era cuando la vidaa de Harry era la única por la que
teníamos que preocuparnos, ahora hay otras dos. Me temo que si no lo llevamos de
regreso a Hogwarts de inmediato, perderemos tres magos muy poderosos......
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
|
|