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Capítulo 4
Por sherdelune and goldenpaw72
Albus estaba pisándole los talones a Hagrid mientras el semi gigante conducía al
Director y la Profesora McGonagall, quien se había rezagado varios pasos, hasta
donde había encontrado a Harry. El guardabosques trataba de mantener un paso
enérgico y constante que no cansara a los magos mayores, pero sabía que era
necesario apresurarse. Finalmente, después de un tiempo que para los tres
pareció eterno, llegaron al punto del bosque donde Hagrid había dejado a Harry.
Albus se arrodilló al lado de la cabeza del chico y tomó el pulso en su
garganta; era débil, pero afortunadamente todavía latía. Se giró hacia Hagrid y
le ordenó:
-¡Hagrid, alerta a Madame Pomfrey y tráelaa aquí tan rápido como puedas!
-Está bien, Profesor........regresaré con ella- se encaminó fuera del bosque y
hacia la enfermería de la escuela.
-Albus, ¿Harry está bien? ¿Qué crees que ppasó?- preguntó Minerva, nerviosa.
Jugueteaba sin parar con el cuello de su túnica, mientras estaba allí parada,
sintiéndose inútil.
-No estoy seguro, Minerva, y me temo que ssólo lo podremos averiguar a través del
propio Harry. Respecto a su salud, tendremos que esperar y ver qué dice Poppy
sobre su condición- pensó por un momento-. Creo que es mejor evitar que el resto
de la escuela conozca sobre nuestro descubrimiento de esta noche. Sé que sus
amigos han estado esperando ansiosamente estos últimos días, desde que Harry
desapareció luego de la lucha contra Tom, noticias sobre él. Sin embargo, no
podemos arriesgarnos a que se haga público que Harry está mal. Tom todavía tiene
varios Mortífagos leales que pueden desear vengarse del joven mago que destruyó
a su maestro.
-Si no podemos llevarlo de vuelta a la esccuela, ¿dónde sugieres que lo
coloquemos?.
-Tengo una casa de campo cerca de Aberdeenn. Prepararé un traslador y lo llevaré
allí. Minerva, me temo que Hagrid puede ser incapaz de contener su felicidad de
haber encontrado vivo a Harry, así que quiero pedirte que una vez que Harry,
Poppy y yo partamos, le lances un obliviate. Odio tener que hacerle esto, pero
es por la seguridad de Harry. Luego de eso, puedes comunicarte conmigo a través
del fuego.
-Muy bien, Albus. Haré lo que me pides, auunque tampoco me entusiasma mucho esa
tarea- comenzaba Minerva, cuando escuchó pasos detrás de ella y ambos se giraron
para ver a Hagrid conduciendo a Poppy hacia ellos.
-Poppy, quiero llevar a Harry hacia un luggar seguro inmediatamente. ¿Estará bien
que lo traslademos por medio de un traslador?
Poppy se apresuró a llegar al lado de Harry para hacer un examen rápido y
superficial.
-Si está lo bastante fuerte como para viajjar por traslador, pero debes ser muy
cuidadoso con él.
-Muy bien, entonces, Minerva se quedará enn mi lugar por unas pocas horas, Poppy,
tú nos acompañarás, así me echas una mano sosteniendo a Harry.
Dumbledore elaboró rápidamente un traslador a partir de un palo, y aferrando la
mano de Harry en la suya, desaparecieron del bosque.
Minerva se giró hacia Hagrid y le dijo que no se preocupara, que todo estaba
bien y estaba segura que Harry se recuperaría.
-Sí está segura, Profesora, yo le creo.
La Profesora McGonagall caminó con el guardabosques de regreso a su cabaña, y
antes que pudiera sacar su varita, su compañero le preguntó:
-¿Le gustaría tomar una taza de te y un peedazo de tarta de melaza con cobertura
de azúcar, Profesora?
-Te lo agradezco, Hagrid, eso es muy gentiil de tu parte. Estoy segura que en
este momento una taza de te hará maravillas con mis nervios.
La pareja entró la cabaña de Hagrid, y el semi gigante comenzó sacar tazas y
platos para el té. De la despensa extrajo una lata con algo que sonaba como
piedras, pero era, de hecho, torta de melaza.
-¿Crema o azúcar, profesora?- preguntó, miientras la tetera comenzaba a silbar.
Minerva miró al hombre con cariño, odiando lo que iba a hacer, pero estaba de
acuerdo con que era por la seguridad de Harry y debía ser hecho.
-Lo lamento tanto, Hagrid......- sacó su vvarita fuera de la vista y susurró el
hechizo “Obliviate”. Antes que Hagrid pudiera acabar de girarse, Minerva se
deslizó hacia el exterior y se encaminó hacia la oficina de la Dirección. Tomó
asiento detrás del escritorio del Director. Sacando un puñado de polvos floo,
los echó en la chimenea.
-Albus Dumbledore en la guarida.
La cabeza de Albus apareció en el fuego.
-¿Si, mi querida?
-¿Cómo están las cosas, Albus? ¿El paquetee llegó sano y salvo?
-Sí, arribó de una pieza, y Poppy está aseegurándose que todo esté en su lugar.
-Bien. Por aquí todo fue hecho según lo accordado.
Albus suspiró, sintiendo aversión por lo que implicaba ese ‘todo’.
-Tenía que ser hecho, Minerva. Debemos segguir como si todo estuviera bien, aún
cuando al paquete no le esté yendo bien en el tránsito.
-¿Cuánto tiempo sugieres que debemos guarddar el contenido como un secreto ante
el resto de la escuela, especialmente ante nuestra nueva ‘mascota’ escolar? Sabe
como ha estado desde......- Minerva dejo en suspenso el resto de la sentencia.
-Entiendo completamente, Minerva. Ni una ppalabra más. Me gustaría tomar un
tiempo de espera y ver como enfocamos este asunto. En todo caso, creo que un mes
puede ser suficiente tiempo para que las cosas se resuelvan por si solas.
-¿Así que no mencionaremos a nadie sobre eel paquete?
-Exacto. Tú, Poppy y yo seremos los únicoss que lo sabremos.
En el medio de su conversación, hubo un golpe en la puerta. Antes que Minerva
pudiera pedir a la persona que esperara, la puerta se abrió repentinamente y
Severus navegó dentro.
Snape se detuvo abruptamente cuando vio a Minerva sentada en la silla de Albus y
la cabeza de éste flotando en el fuego.
-¿Qué estás haciendo ahí, Albus?- preguntóó Snape
-Me he visto obligado a salir inesperadameente, Severus. Nada de que preocuparse.
-¡Pero Albus, el señor Potter está perdidoo y deberías estar aquí en caso de que
se descubra algo! ¿Se sabe algo?- el Maestro de Pociones se veía casi frenético
en su búsqueda de información sobre el paradero de Harry Potter.
-Me temo que no se ha sabido nada hasta ahhora, mi muchacho. Tenemos que ser
pacientes y esperar que esté bien.
Severus agachó la cabeza y suspiró con desasosiego.
-Muy bien. Estaré en las mazmorras si acasso descubres algo- antes de partir,
giro de nuevo-. ¿Me informarás si averiguas cualquier cosa?- sonó más como una
orden que como una petición.
Minerva lo miró extrañada.
-Por supuesto, Severus.
Después que Snape salió, Minerva se volvió a Albus para continuar su
conversación.
-¿Me preguntó de qué se trató todo eso?
-Ahh, Minerva, Severus es un hombre misterrioso y apasionado. ¿Quién sabe lo que
puede estar pasando por su mente?- rió suavemente.
-Ni siquiera quiero tratar de suponer a quué se debe su repentino interés en
Harry- confesó Minerva, todavía ligeramente confundida por el repentino cambio
del comportamiento de su colega y su preocupación por este estudiante en
particular- Estaré deseando escuchar las nuevas noticias cuando regreses, Albus.
¿Cuánto tiempo vas a permanecer ausente?
-Tanto tiempo como le tome a nuestro paqueete regresar a su legítimo destino. Así
que me comunicaré contigo a través del fuego en una semana. Y Poppy te puede
llevar noticias frescas luego de cada visita.
-¿Puede Hogwarts estar sin tu presencia duurante tanto tiempo?
-Sabes que no puedo dejar esto aquí solo, Minerva. ¿Tienes alguna sugerencia de
cómo podría manejarlo?
-Ninguna que me venga a la mente en este mmomento, a menos que nos alternemos,
una semana aquí y otra allí. Porque si permaneces fuera un tiempo demasiado
largo puede prestarse a especulaciones.
-Eso suena bien, mi querida. Entonces, me pondré en contacto contigo en una
semana. Cuida todo por mí y gracias, Minerva.
-Muy bien, entonces. Te mandaré una lechuzza a mitad de semana y así decidimos
que hacer. Y no me agradezcas todavía, Albus. Esperemos primero a ver como
marchan las cosas.
-Cuídate- se despidió Albus y la comunicacción se terminó. El anciano retrocedió
un paso para salir del fuego y se giró, sólo para encontrarse de frente con
Poppy-. Este....¿escuchaste todo?
-Sí, Director, lo hice. ¿Ocultar al señor Potter por un mes sin decirle a nadie?
¿Está seguro que es buena idea? Sería mucho mejor si lo lleváramos a San Mungo.
-De eso estoy seguro, Poppy, pero un puedoo arriesgar su seguridad durante este
tiempo. Todavía hay demasiados cabos sueltos. Minerva y yo nos ocuparemos de su
cuidado diario, mientras tú lo visitarás a diario durante una media hora, cuando
nadie extrañe tu ausencia.
-Muy bien, Albus- Poppy lanzó una nueva miirada sobre Harry, y sentándose a su
lado, deliberó:
-Válgame Dios, señor Potter, su ausencia cciertamente tiene al Maestro de
Pociones alterado. ¿Me pregunto por qué necesitaba escuchar sobre su paradero
con tanta ansiedad?
Harry se movió ligeramente ante la mención del Maestro de Pociones y murmuró con
incoherencia ¿Severus? Antes que la oscuridad le reclamase otra vez.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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