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Capítulo 9: DESATADO
Le tomó a Harry un total de treinta grandiosos segundos seguir en dirección por
donde había salido el otro mago. Quiso apresurase, pero, como estaba
trasportando a su hija, le tomó cierto tiempo al tener cuidado de no sacudir a
la bebé. Una vez que llegó a la habitación, se detuvo en el umbral y observó a
su pareja y profesor de pociones.
-Severus- tanteó luego de unos cuantos seggundos de contemplación-. ¿Qué estás
haciendo, en el nombre de Merlín?
El hombre en cuestión giró la cabeza hacia el Gryffindor y le ofreció una
genuina sonrisa. Harry sintió la urgencia de retroceder, lejos. Sin embargo, se
mantuvo firme mientras observaba como el Slytherin se acercaba lentamente. El
hombre tomó su mano libre y mantuvo el contacto visual, su pulgar frotando
distraídamente sobre Harry.
-Estoy.....redecorando.
El joven miró el espacio que había sido su habitación, donde todos sus artículos
y piezas de mobiliario cuidadosamente encogidos y empacados, se esparcían
alrededor del piso. Se volvió hacia Severus y arqueó una ceja.
-Ya lo veo......¿Por alguna razón en partiicular?
Snape asintió y engarzo sus ojos una vez más con los del chico.
-Estaba ponderando los méritos de ‘nosotroos’,como tu insistes en referirte a
nuestra........relación- Harry se iluminó y sofocó una pequeña risa ahogada ante
la vacilación del hombre mayor-. Y me di cuenta que me preocupo profundamente
por ti.......y por tu hija......y si todavía no tienes otros planes para después
de graduarte......quizás quisieras vivir aquí, en la Mansión, conmigo.
El Gryffindor parpadeó, ante la sorpresa ocasionada por la sugerencia.
-Severus, ¿estás seguro? No......no es quee no quiera pero......
El rostro del Slytherin se oscureció por un instante, antes de regresar a su
expresión estoica una vez más.
-Ya veo. En ese caso te sugiero que recojaas el resto de tus pertenencias
y........
-Sev- lo interrumpió Harry, notando el moddo en que su pareja rehuía su mirada, y
más bien la mantenía fija en algún lugar más allá de él-. Todavía no he dicho
‘no’- al ver que el otro no contestaba, suspiró y se movió hacia delante, con
Callisto, desde el portabebé, gorjeando feliz a su lado-. Es sólo
que......¿estás seguro? Éste no es el tipo de decisión que puedas tomar así como
así.......esto va a cambiar......todo.
Los ojos de obsidiana se reunieron lentamente con los verdes.
-Sé....sé que estamos en.... bien, en lo qque alguna gente llamaría una relación
‘seria’.....-continuó Harry-....¿pero mudarme aquí? ¿Lo has pensado bien? Porque
no quiero que luego pienses que cometiste un error o........
Snape sacudió la cabeza y le ofreció al adolescente una débil sonrisa.
-¿Parezco el tipo de hombre que actúa puraamente por impulsos? – le preguntó,
fingiéndose ofendido-. Potter.....Harry, he pensado esto lo suficiente. Sé que,
sea lo que sea lo que existe entre nosotros, no es algo momentáneo, y también sé
que más pronto o más tarde, te plantearía el asunto. Tomando en consideración tu
falta de planes para un futuro inmediato, y la interrogante sobre dónde planeas
que tú y tu hija vivan después de graduarte......éste parece ser el movimiento
más lógico que podríamos hacer.
El joven padre sonrió
-¿Y?
-¿’Y’ qué?
-La parte donde explicas cuánto en realidaad deseas que yo viva aquí de manera
que puedas pasar el mayor tiempo posible con Callisto y conmigo- los ojos de
Harry brillaban con alegría mientras bromeaba con el hombre, quien se burló en
respuesta.
-Estás presionando a tu suerte, Potter.
El Gryffindor sonrió ampliamente
-Vamos, *Profesor*.....admítelo.....
Severus puso los ojos en blanco de manera natural, antes de sonreír.
-No haré tal cosa- Harry le sonrió en resppuesta y él se sintió notablemente
contento. Finalmente, su vida parecía mejorar. Aunque de mala gana al comienzo,
había caído en un estado de atracción y (detestaba tener que admitirlo) amor por
el otro y este sentimiento era correspondido.
Todo era nuevo con su joven pareja, y había algo con lo que todavía no estaba
completamente familiarizado, por más confianza que intentaba aparentar. El hecho
de que Harry, de buena gana, estuviera de acuerdo en fusionar su vida con la
propia.......era a la vez abrumadoramente cautivador y terriblemente
inquietante. Todo estaba a punto de cambiar. Especialmente con un bebé en el
panorama. Merlín, su vida nunca volvería a ser la misma.
No que le importara
De hecho, Severus Snape daba la bienvenida al cambio. Por primera vez en casi
veinte años, sentía como si nuevamente tuviera una familia. El pensamiento le
hizo sonreír, sin embargo, la conciencia de que tendrían que esperar cinco meses
más sin poder admitir el nivel de su relación disminuía su entusiasmo.
-En todo caso- comentó finalmente, rompienndo el cómodo silencio que había
surgido entre ellos-, si decides aceptar, creo que deberíamos ajustar el tamaño
de los muebles, recolectar los artículos que necesitas y emprender nuestro
camino rumbo a Hogwarts.
Harry asintió, ahora parándose justo es frente del mago mayor. Se inclinó hacia
delante y se puso de puntillas, besándolo sin rodeos.
-Gracias, Sev. Sé que ya te lo había dichoo, pero gracias. Por todo. Yo....
El maestro de pociones coloco un largo y elegante dedo en los labios del
Gryffindor, deteniéndolo en medio de la oración.
-Shhh- le susurró-. Nada de eso- ante la mmirada ligeramente confundida del
hombre, sacudió la cabeza-. Lo sé, Harry. Las acciones hablan más alto que las
palabras. No necesitas agradecerme por nada de esto- de hecho, si se permitiera
ser completamente humilde y honesto, debería ser él quien agradeciera a Harry y
no al contrario. Sin embargo, seguía siendo Severus Snape, orgulloso y
arrogante, y ninguna cantidad de cálida y confusa conversación con un
adolescente burbujeante lo cambiaría.
Dicho adolescente tragó con un nudo en la garganta y asintió, sonriendo al
Slytherin. Parecía que las piezas de su retorcida existencia finalmente se
juntaban. Ahora tenía una familia. Y un hogar donde era bienvenido
Finalmente las cosas para los dos hombres estaban resultando ser mejores de lo
que habían sido durante un tiempo terriblemente largo y doloroso.
~*~
A un cuarto para las tres de la tarde, el trío emergió de la Mansión con una
pequeña cantidad de equipaje. Caminaron a grandes pasos hasta la mitad de la
senda que corría entre la puerta y los portones exteriores, y Severus jaló a
Harry y a Callisto hacia sus brazos tal como había hecho apenas una semana
antes.
Dirigiéndose a su hija, Harry señaló hacia el edificio que surgía amenazador,
con una sonrisa.
-Di bye, bye al hogar por ahora.
“Hogar” pensó Severus antes de cerrar los ojos. Una débil sonrisa revoloteó en
sus labios. Sí, la Mansión volvería a ser su hogar.
Por primera vez en casi veinte años, dio la bienvenida a esa idea.
~*~
-Ah, Severus, Harry, justo a tiempo, por llo que veo- Dumbledore los saludó
calurosamente cuando entraron a su oficina. Sus ojos cayeron sobre la bebé
cobijada en los brazos del adolescente-. Y la joven Callisto- sus labios casi
ocultos bajo una espesa barba blanca, esbozaron una sonrisa- siempre un
placer.....
Harry bufó.
-No cuando ella se pone de mal humor, ahí no lo es- le informó al Director,
tratando de acomodar el pequeño bulto que llevaba y que en ese momento se
retorcía en sus brazos-. O cuando decide que tu sueño no tiene importancia
alguna....-lanzó una mirada hacia el maestro de pociones, mentalmente
rememorando las noches sin dormir que habían compartido, probando diferentes
métodos para lograr que la niña durmiera y dejara de chillar.
Albus lanzó una risita, y extendió sus brazos.
-¿Puedo?
-Adelante- aceptó el Gryffindor de inmediaato, acercándose al anciano mago para
entregarle a la bebé. Por un momento ella pareció detener el alboroto, pero
estalló en sonoros lamentos al segundo que se reajustó al repentino cambió de
emplazamiento.
Harry gruñó mientras Dumbledore intentaba hacer una variedad de muecas y sonidos
para distraerla y alegrarla.
Sus intentos fueron en vano.
Severus observaba, ligeramente agitado, aunque muy divertido por la situación.
No era demasiado frecuente que la irritante alegría de Albus fuera rechazada con
tanta vehemencia. De hecho, si no se equivocaba, parecía que el Director de
Hogwarts estaba un poco enfadado por el asunto.
Los gritos continuaban.
-¡Oh, por las barbas de Merlín, deme!- esppetó finalmente Snape, lanzándose hacia
delante para hacerse cargo. Tomó cuidadosamente a Callisto en sus brazos y
comenzó a pasearse lentamente, dando saltos cada tanto, mientras le murmuraba
descripciones de pociones en su suave y aterciopelada voz. Sin embargo, se
rehusaba a reconocer que él, Severus Snape, el profesor más temido de Hogwarts,
y como si fuera poco ex-Mortífago, estaba *dando saltos* para complacer a un
bebé.
Harry se limitó a poner los ojos en blanco mientras Dumbledore observaba,
cautivado por la exhibición. Definitivamente, era algo que nunca pensó
presenciar.
Callisto, una vez que reconoció los brazos que la acunaban, y la voz que le
canturreaba, comenzó a calmarse. Harry sacudió la cabeza con una sonrisa,
sabiendo exactamente que figura paternal era la favorita de su bebé, por el
momento al menos. No se sentía resentido por eso, ni deprimido, como había
estado justo después que la niña naciera. Más bien la entendía. Y estaba de
acuerdo con su juicio.
Sacudiendo estos pensamientos, se giró hacia Dumbledore
-Entonces, ¿en la Mansión Snape dijo algo sobre modificaciones?
El viejo mago asintió, los ojos reluciendo.
-Sí, sí......sin embargo, debo preguntar- sus ojos revolotearon hasta donde
Severus se encontraba parado, y por un segundo, el corazón de Harry se aceleró.
Dumbledore sabía sobre Severus y él.....¡Severus podría ser despedido! ¡Él
podría ser expulsado!
El Gryffindor trató de calmarse, y esperó que cuando inclinó la cabeza a un
lado, luciera casual y no tan nervioso como se sentía. Viendo la inconsciente
confusión interna del adolescente, Dumbledore continuó:
-¿A alguno le gustaría un caramelo de limóón?
Habiéndose preparado para lo peor, Harry ahogó un suspiro de alivio.
-¡Qué? Oh....no, gracias.
Severus también declinó, todavía paseando a través de la habitación con la bebé
en los brazos, balanceándola de vez en cuando.
Albus se encogió de hombros y puso uno en su boca.
-Muy bien- dijo a la pareja- Ahora, acercaa de las modificaciones.......parece
que Callisto está bastante unida a ti, Severus.
El maestro de pociones ya sabía hacia donde se encaminaba la conversación. Claro
que, hasta el fantasma del Ciego Freddy podría ver lo que estaba sugiriendo el
viejo tonto.
-Aparentemente así es, Albus- comenzó, asiintiendo lentamente-. Sin
embargo.......
Ignorándolo, el Director continuó:
-Y el público ya está consciente, en ciertta forma, de que aparentemente tienes
la custodia de la niña......
-*Ése* es otro asunto. *No* es mi hija.....
Los azules ojos lo miraron a través de sus anteojos de media luna.
-Y hasta ahora, es más seguro dejar que siigan creyendo eso que explicar
su......inusual paternidad al mundo mágico, ¿no estás de acuerdo?
Severus frunció el ceño.
-No, no estoy de acuerdo- miró a Harry, quuien parecía muy enfadado por el rumbo
de la conversación-. No es lo que necesita ni es justo. Ella merece estar con su
padre- miro directamente a los ojos de Dumbledore-. Merece poder conocer su
propia línea de sangre.
El anciano frunció el ceño.
-Esto no se trata sólo de la línea de sanggre, Severus, y lo sabes bien.
-Albus- el tono de Severus se volvió cortaante, y Callisto empezó a gemir ante su
dureza. Cerró los ojos e intentó calmarse, antes de susurrar
tranquilizadoramente a la bebé. Regresó su antención al anciano y asintió-.
Además, una mazmorra no es un lugar adecuado para un bebé. Y merece tener a su
verdadero padre con ella, y su reconocimiento como tal, tanto en los ámbitos
públicos como en los privados. No sería justo para ninguno de ellos.......
-No creo que mi sugerencia haya sido en niingún momento que ella negara a su
padre- sonrió Albus-. Y tienes toda la razón, una mazmorra no es un lugar para
un bebé, a menos que esté adecuadamente iluminada, caldeada y decorada......
-¿Te resultaría muy difícil llegar al puntto?- siseó Snape, permitiendo al viejo
mago ponerle un cebo-. Explica qué clase de ridículo plan has inventado, de
forma que yo pueda llevar a Potter y a su hija al destino que hayas considerado
adecuado.
Dumbledor rió por lo bajo.
-Todo a su tiempo, mi muchacho- miró a Harrry-. ¿Estoy en lo correcto al asumir
que tú y Severus han superado su mutua animosidad, lo bastante como para que
estés contento de permitir que esté unido a tu hija?
Habiéndose preparado para lo peor una vez más, Harry vaciló.
-Yo....- se detuvo, recuperando el dominioo de si mismo-. Sí, señor.
-Bien- replicó el anciano-. ¿Y también esttoy en lo correcto al asumir que no te
molestaría que te ofreciera unas habitaciones con un enlace con los aposentos
privados de Severus a través de polvos floo?
Por segunda vez en ese día, el joven padre sintió que su boca se secaba. ¿Su
propia habitación? ¿Con un enlace con las habitaciones privadas de Severus?
Arrugó la frente.
-Pero, señor, mis propias habitaciones......¿eso no es un poco.....injusto con
los otros estudiantes? Quiero decir, me encantaría, pero.....
-Bajo otras circunstancias, sí, ofrecer a un estudiante sus propios cuartos es
algo que evitamos... sin embargo, es en el interés de los demás estudiantes que
te estoy ofreciendo esto- el Director sonrió amablemente-. Después de todo, como
dijiste tu mismo, tu hija puede provocar muchas noches en vela, y con todos los
jóvenes en tu dormitorio preparándose para los EXTASIs, creo que es mejor para
todos los involucrados que te mudes.
Harry frunció el ceño nuevamente.
-Pero, si está tratando de convencer a toddo el mundo de que Callisto es hija de
Severus.....¿no parecería un poco extraño..... si me conceden una cámara privada
sin ninguna razón?
Dumbledore inclinó la cabeza en reconocimiento.
-Severus fue rápido en argumentar contra ccualquier intento de cubrirte, y yo
estoy de acuerdo con él.....
-¿Entonces por qué necesito un enlace flooo hasta sus aposentos?
Con los ojos brillando con esa amable, y aún así altamente irritante, manera,
Albus le sonrió
-Por una parte, parece que Callisto está mmuy unida a Severus, tanto como él a
ella- lanzó una risita y sacudió la cabeza mientras el maestro de pociones hacía
amague de protestar-. Me temo, Severus, que no puedes negarlo- miró nuevamente a
Harry, enseriándose ligeramente- Aunque no es sólo eso. Atender un bebé no es
tarea fácil, *especialmente* cuando se es El-Niño-Que-Vivió, con la presión de
tener a la opinión pública siguiendo cada uno de tus movimientos, y además
teniendo que estudiar para los EXTASIs- sus azules ojos tomaron la cualidad del
acero- No puedes esperar cuidar a tu hija tu mismo.
El Gryffindor asintió lentamente, antes de atreverse a mirar en dirección a
Severus.
-Pero Severus.....quiero decir, el Profesoor Snape es el Jefe de su Casa......y
tiene mucho trabajo que hacer....estoy seguro que no necesita que le agreguen
más cargas......
-Tonterías- lo cortó Dumbledore, sonriendoo cálidamente una vez más-. Sabemos que
si Severus estuviera en desacuerdo, ya nos lo hubiera hecho saber- sonrió en
dirección al maestro de pociones-. ¿No es cierto, mi muchacho?
Snape puso los ojos en blanco, claramente no estaba impresionado con su nuevo
título.
-De hecho.
-Entonces, decidido- el mago más viejo junnto sus manos-. Harry y Callisto
recibirán sus propias habitaciones en la Torre Gryffindor, que ya han sido
amuebladas y enlazadas con los aposentos privados de Severus- miró hacia el
chico-. Encontrarás que no puedes acceder a ninguna otra chimenea a través de la
red; sólo a la del Profesor Snape.
Harry asintió, una lenta sonrisa progresando en su rostro.
-Gracias, señor
-Ahora- comenzó nuevamente el Director, leevantándose-, creo que tenemos mucho
más por discutir......
~*~
Harry se sentó a la mesa de los profesores, enrojeciendo violentamente ante las
miradas fijas y los susurros alrededor suyo. Callisto descansaba en su portabebé,
cuidadosamente colocada en el asiento entre su padre y su pareja secreta.
-Fíjese bien en lo que le digo, señor Pottter- el joven padre escuchó exclamar a
la Jefe de su Casa al tiempo que ella entraba al Gran Comedor; acababa de salir
de una reunión con Dumbledore, sin duda luego de haber sido informada de los
eventos más recientes en la vida de Harry-. Es la cosa más peligrosa e
increíblemente estúpida.....
-Lo sabe, Minerva- la amonestó Albus, aparreciendo por detrás de la elegante
anciana-. Y, ya discutimos....
La Profesora de Transformaciones tuvo la gracia de lucir medianamente apenada.
-Mis disculpas, Albus- se dirigió a grandees zancadas hacia donde estaba sentado
Harry y atrapó su mirada-. Y tú, Potter- bajó la vista hacia la bebé y sus
facciones se suavizaron.
Harry vio como Severus ponía los ojos en blanco y casi se rió
-Está bien, Profesora- contestó a la Cabezza de Gryffindor-. No crea que no
esperaba escuchar los sermones a montón.....Merlín, estoy casi aterrado ante la
posible reacción de Hermione....
Unos cuantos profesores presentes en la mesa rieron entre dientes, incluida
Minerva, quien tomó asiento al otro lado de Harry. Siguió escudriñándolo ante lo
cual el chico sonrió.
-¿Quiere cargarla?
Los ojos de la bruja se iluminaron, mientras Severus emitió un pequeño sonido de
protesta, que muy bien podía ser percibido como una vaga irritación por el
alboroto que causaba la presencia de Callisto. Sin embargo, Harry lo conocía
bien. Mientras se giraba a alzar a su hija, capturó los ojos de su pareja. Se
atrevió a esbozar una pequeña sonrisa, permitiendo que sus ojos tuvieran una
conversación que claramente no podían tener en público, antes de encarar a
Minerva una vez más.
Presentó a su hija con su Cabeza de Casa y luego se volvió hacia sus alimentos.
No tenía hambre, pero de todos modos debía comer, y ocasionalmente daba vueltas
a su puré de papás con el tenedor, mientras sus pensamientos giraban de una
manera similar dentro de su cabeza.
No faltaba mucho tiempo para que el mundo mágico descubriera todo.
Tendría que enfrentar a sus mejores amigos y no tenía idea de cuáles serían sus
reacciones
Tenía el triste sentimiento de que el resto de su año escolar iba a ser aún más
complicado de lo que podría imaginar. Por lo pronto, pensaba el Gryffindor,
Trelawney habría estado profundamente orgullosa de sus sombrías predicciones.
En poco tiempo, se recordó a si mismo, el mundo que conocía se desataría.
Mirando el desastre en que había convertido su cena, Harry suspiró
~*~
-Harry.
El joven de ojos verdes saltó ante el sonido de la voz de su pareja. Dio la
vuelta, aplastando melodramáticamente su mano izquierda sobre su pecho.
-Por Merlín, Sev, *no* *hagas* *eso*.
-Mis disculpas- replicó el maestro de pociiones, sin sentirlo en lo más mínimo.
El Gryffindor cerró los ojos con frustración.
-¿Querías algo?- le preguntó, en una imitaación casi espeluznante del mago más
viejo. Se dio cuenta de su tono al segundo de que las palabras abandonaran su
boca y suspiró disculpándose-. Lo siento, Sev.....es sólo que estoy cansado.....
Snape asintió lentamente
-Comprensible- se acercó al lugar donde Haarry permanecía parado en frente de su
cama, desempacando sus posesiones. Después de observar por otro minuto en un
silencio medianamente tenso, se giró elegantemente y se sentó, moviendo un
montón de ropa, juguetes y accesorios de bebé a un lado-. ¿Estás bien?
El adolescente, ahora obligado a dirigir su atención hacia el hombre, se encogió
de hombros y esbozó una sonrisa desanimada.
-Tengo que estarlo.
-Potter....
Harry puso los ojos en blanco ante la advertencia preocupada en el tono de su
pareja, antes de suspirar derrotado.
-No lo sé...sólo estoy cansado. Todo lo quue hablamos con Dumbledore....y luego
con todos los demás profesores....y en un par de días tendré que repetirlo todo
de nuevo......es que es tan difícil.... ¿y te das cuenta que ni siquiera me he
molestado en preguntarme qué voy a hacer con Callie durante las clases?
Severus permitió que Harry despotricara antes de palmear el espacio libre a su
lado. Una vez que el joven se hubo sentado, habló.
-Es más que comprensible que estés exhaustto, y me temo que no hay nada que yo
pueda hacer para evitar las hordas de personas que como es lógico te
interrogarán....Ya habíamos tenido esta conversación, lo sé- tentativamente,
colocó una mano tranquilizadora en la rodilla del joven-. Sin embargo, sobre el
último asunto, hablaremos mañana con Albus. Yo al menos rehúso permitir que la
pequeña esté en mi aula de pociones- sacudió la cabeza y rió entre dientes ante
la mirada indignada en el rostro de Harry-. Sería inseguro para ella, y, por
mucho que deteste admitirlo, estoy demasiado unido a nuestra hija para dejarla
en tal ambie....
Ambos se quedaron congelados al darse cuenta del lapsus del maestro de pociones.
-Sev....- susurró el Gryffindor luego de uun rato.
El hombre, apenas ocultando su vergüenza, se tensó y se levantó, antes de
moverse bruscamente hacia la salita adjunta, rumbo a la chimenea a través de la
que había entrado.
-Severus- Harry saltó sobre sus pies y se apresuró hacia delante. Arremetió
hacia la mano del mago mayor y la aferró apretadamente, jalando a Snape para que
le diera la cara.
-¿Sev, de verdad crees que ella es nuestraa.....tuya y mía?
Tomó un momento, pero el maestro de pociones se obligó a encontrarse con la
mirada del joven. Vio la esperanza irradiando en las órbitas verde esmeralda, y
pensó de nuevo en el gran paso que habían avanzado en su relación apenas unas
horas antes.
No parecía que Harry estuviera disgustado con la sugerencia de que tomara el
papel del otro padre de Callisto, ni siquiera perturbado. De hecho, sus ojos
brillaban dándole ánimos, casi suplicando por la respuesta de Severus. Tomando
un respiro tranquilizador para sentirse más confiado, asintió lentamente.
Momentos después, los brazos de Harry rodearon apretadamente el torso de su
profesor. Había tantas emociones entre ellos que ninguno pudo hablar. Era
imposible poner en palabras los pensamientos y sentimientos que corrían a través
de sus venas. Permanecieron aferrados uno al otro en silencio sin pensar en las
complicaciones que vendrían después.
Entre ellos se había establecido un acuerdo no hablado; ya afinarían los
detalles más adelante.
~*~
-¡Harry!
La voz de Hermione circuló al tiempo que entraba a toda velocidad en el Gran
Comedor, los brazos extendidos, lista para abrazar a su mejor amigo.
Los alumnos de séptimo estaban llegando una noche antes que los menores, de
manera que los profesores pudieran darle una conferencia sobre sus EXTASIs y
otros avisos que sólo les concernían a ellos.
Mientras Harry giraba en redondo para saludar a su mejor amiga, con Callisto
anidada en sus brazos, se dio cuenta que su hija y él también serían la
preocupación principal de las noticias de la cena de esa noche, especialmente
dado que el nombre de Severus todavía necesitaba ser limpiado de los rumores
ocasionados por cierto artículo de periódico.
Hermione prácticamente dio un patinazo, deteniéndose frente al Niño-Que- Vivió,
sus ojos pegados al infante que sujetaba. Por una vez pareció enmudecer, antes
de obligarse a subir la vista hacia la mesa de los profesores. Su mirada osciló
entre la bebé y el maestro de pociones, antes de elegir finalmente las palabras.
-El Profeta.......
-Es un montón de podedumbre- finalizó Harrry, moviéndose ligeramente nervioso
bajo la calculadora mirada fija de ella.
-¡Oh?- contestó la chica, arqueando una ceeja interrogante.
Él tragó.
-¿Donde está Ron?
-Harry- su tono se había vuelto duro y exiigente-. No es que no crea que El
Profeta está, como diríamos, lleno de falsedades.....Es sólo que tienes esa
mirada en tu rostro que dice que me estás ocultando algo importante relacionado
con el artículo. Y el hecho de que el Profesor Snape esté
confiándote......-sacudió la cabeza y dobló los brazos sobre su pecho-. Comienza
a hablar.
El joven padre sacudió la cabeza.
-Prefiero no tener que contar toda la histtoria más de una vez.....- se calló
mientras Hermione suspiraba en frustración y derrota, al darse cuenta de que
Harry tenía un punto válido.
-Bien, está en la Torre con los demás....ddijo que bajaría con ellos....- ante la
mirada del Niño-Que-Vivió, concedió- Iré por él ahora, ¿vale?- y sin esperar
respuesta, se giró y abandonó el comedor.
Harry caminó de regreso a la mesa de los profesores, donde la mayoría de sus
maestros pretendían no haber prestado atención a lo sucedido. Colocó a su hija
en los extendidos brazos de Severus
-Creo que será más fácil contarles todo enn algún lugar un poco menos, ah,
abarrotado- le explicó, sus ojos pegados a los de su pareja.
Snape frunció el ceño con preocupación.
-Potter- comenzó, una nota de advertencia en su voz. Se le acababa de ocurrir
que a pesar de todo lo que habían discutido el asunto, en realidad no habían
cubierto ‘todo’; especialmente en relación a lo que Harry debería decirle a sus
mejores amigos.
Alzando su mano para silenciar al hombre mayor, el Gryffindor suspiró. Al
parecer ese no era un tema que precisaba discusión. Su mente estaba claramente
preparada.
-No.....merecen saberlo....les he ocultadoo demasiado sobre esto.......confío en
ellos.
Como estaban rodeados por los otros miembros del profesorado, Severus no
presionó más sobre el asunto. Aunque todavía lucía bastante desconfiado. Se
limitó a fruncir el ceño y asentir.
-No te demores. Estás obligado a regresar antes de la cena, Principalmente para
que atiendas a las necesidades de tu hija....
Harry puso los ojos en blanco, reprimiendo una risa ahogada ante la orden
forzada. Sabía que allá en el fondo de su helado comportamiento, Severus estaba
más que feliz de pasar un tiempo con Callisto. Sintió la urgencia de rodar los
ojos de nuevo. Esa niña sería la definición del diccionario de ‘consentida’ y
por la propia mano de Severus. En cierta manera era irónico, ver como esto había
sido la plaga en la existencia de Severus, quien en su tiempo había pensado de
Harry como el consentido Potter que.....
-Bien- la voz de Ron sacó a Harry de su ennsueño- ¿Cuál es el gran asunto para
que Hermione me haya sacado a toda prisa del dormitorio de los chicos......- su
voz se apagó al ver a Harry junto al profesor de pociones, aparentemente en
algún tipo de placentera conversación con el hombre, ambos inconscientemente
recargados sobre un bebé.
Tomando un profundo respiro, el Niño-Que-Vivió comenzó:
-Bien, el artículo de El Profeta que salióó en Navidad......
-El que trataba sobre el Profesor Snape y su bebé- lo cortó Hermione, ante la
gran incomodidad de Harry.
-Ah, sí.....- no paraba de moverse-. Ese......verán, el asunto es que.....
-¿Snape deja que *tú* estés cerca del pequueño?
-Ya voy a llegar a eso- espetó Harry, cubrriendo la tos de protesta de su pareja.
Callisto, como de costumbre, comenzó a protestar y gemir ante el tono que había
usado su padre. El Gryffindor de pelo oscuro cerró los ojos por un momento,
intentando tranquilizarse. Cuando los abrió de nuevo, se dirigió a sus amigos-.
Miren, caminen conmigo......les explicaré todo.....sólo dejen.....vamos a un
lugar un poco más....privado.
Después de despedirse de los maestros, el trío se encaminó hacia los terrenos,
dirigiéndose a grades zancadas hacia el lago. Harry se liberó de sus amigos,
adelantándose algunos pasos. Su presencia era casi sofocante. Una vez que hubo
alcanzado su parche favorito de hierba, se detuvo y clavó la mirada pensativo en
las ondas de agua. Fue Hermione quien rompió el silencio.
-Sabes- comenzó suavemente, en el tono quee habitualmente indicaba que había
estado prestando atención hasta a los detalles más triviales-. Para alguien que
luchó con fuerza contra la idea de pasar las navidades con Snape, ciertamente
ahora luces.......cómodo con él. A juzgar por la manera en que estaban
interactuando antes.
El Niño-Que-Vivió continuó con la vista clavada en la extensión de agua, sin
reaccionar en absoluto al gentil intento de conversación de la chica. Ella
frunció el entrecejo.
-Mira, sea lo que sea que te está molestanndo......
Una diminuta y dolorosa sonrisa elevó las esquinas de los labios de Harry
mientras suspiraba, su mirada todavía quemando un camino rumbo al calamar
gigante que emergía cerca del otro extremo del lago.
-Nada de lo que decía el artículo es ciertto- sonaba en cierta forma distraído-.
No sobre el Profesor Snape, en todo caso.
La muchacha intercambio miradas con su contraparte pelirrojo.
-No estoy segura de entender.....
El muchacho de pelo oscuro continuó, como si ignorara su comentario.
-Verán, él fue......lo que quiero decir ess......No se opuso a las declaraciones
hechas por El Profeta porque, bien, yo le pedí.....no.....le supliqué que no lo
hiciera- en ese momento decidió girarse hacia sus amigos, sus ojos esmeralda
brillando mientras los rayos del sol poniente lo golpeaban lentamente -.
Snape.......él me estaba encubriendo....
-¿A ti?- repitió Ron, decidiendo que habíaa guardado silencio demasiado tiempo-.
Compañero, me perdí.
Harry agachó ligeramente la cabeza.
-Callie....Callisto; la bebé......s, uhmmmm, ella es mía- no se sorprendió cuando
un silencio impactante siguió a su confesión.
-¿Tuya?- preguntó Ron, casi como si probarra la idea en su lengua.
La mandíbula de Hermione cayó aún más cuando su amigo asintió.
-Yo.....oh, Harry, no sé qué decir.... >
-Siempre hay una primera vez- se rió entree dientes el otro chico, tratando de
superar su impresión inicial-. Mione, tienes *una* idea de lo que eso
significa?- ella sacudió la cabeza y lentamente, una taimada sonrisa apareció en
el rostro del pelirrojo-. Quiere decir que Harry ha estado teniendo suerte y no
se molestó en contarnos...- se acercó hacia el moreno y lanzó su brazo sobre los
hombros del alto joven-. Vamos, compañero- lo animó, codeándolo juguetonamente-.
¿Quién es ella? No es una estudiante de aquí....hubiéramos notado si una de las
chicas hubiera rondado por aquí con un balón de basquet en lugar de
estómago.....
Harry luchó contra la urgencia de decirle a su mejor amigo que esa presunción no
era necesariamente cierta, pero permaneció en silencio por un breve tiempo.
Después de todo, todavía no les había contado sobre sus preferencias
sexuales.....y ahondar directamente en los tecnicismos de encubrimiento del
embarazo quizás no fuera el mejor movimiento.
-Vamos....cuéntame...- Ron estaba prácticaamente suplicando- ¿Quién fue ella?
¿Fue una relación en curso o sólo cosa de una noche? ¿Oh, y era buena en la
cama? Y....¡ouch!- gritó cuando Hermione le golpeó en el pecho-. Maldición,
Hermione, ¿qué te pasa?
Ella lo miró con el ceño fruncido.
-Las mujeres no son objetos, Ronald- jadeóó indignada, antes de notar el incómodo
silencio de Harry. Intentó mirarlo a los ojos-. ¿Harry?- inquirió suavemente.
El joven en cuestión no dejó de moverse y evitó sus ojos.
-Verán, la cosa es....yo....er....bien.....yo fui la madre de Callie, en el
sentido técnico de la palabra- pudo sentir su rostro abrasando mientras Hermione
le clavó la vista con incredulidad. Naturalmente, Ron todavía estaba unas
cuantas páginas por detrás en su comprensión.
-¿Tú.....qué?- preguntó, luciendo extremaddamente confundido.
Harry aspiró profundamente.
-Fui su madre.....yo la llevé dentro de mii.....yo......Ron......no me atraen
precisamente las mujeres y ......
Por instinto, Ron retrocedió, apartando su brazo de los hombros del otro,
ligeramente nervioso.
-Pero.... Cho....
-Fue cuando tenía quince años y queríamos ver *cómo* funcionaba- tragó,
ligeramente herido de que su mejor amigo estuviera resultando un tanto
homofóbico-. Mira, ¿puedes pensar en alguna otra oportunidad donde me haya
sentido atraído por una chica?- el silencio siguió a su pregunta-. Yo creo que
no.
-Pero, Harry, tampoco te hemos visto , ah,, ‘saliendo’, por así decirlo, con un
hombre- razonó Hermione.
El rió ligeramente, sin saber en realidad que era lo que encontraba tan
divertido.
-Eso es cierto, Hermione, pero.....
-No- lo cortó Ron, parpadeando, como si loo estuviera evaluando. A decir verdad,
se preguntaba si este Harry era en verdad el mismo chico que había sido su amigo
por los últimos seis años o de repente iba a salir y perforar sus orejas,
mientras llamaba a todos ‘Luv’ y flirteaba como loco con todo hombre que
caminara por ahí.
Amonestándose internamente por la estúpida y bastante equivocada manera en que
estaba etiquetando internamente a su mejor amigo, Ron sonrió avergonzado.
-Disculpa, compañero, es que son demasiadaas cosas ¿sabes? Quiero decir, te creo
y todo......pero.... es un poco impactante.
-Dímelo a mí- replicó Harry, lanzando un ssuspiro de alivio.
Antes que otro incómodo silencio pudiera asentarse en el grupo, Hermione habló
una vez más
-Así que dormiste con un chico- Harry hizoo una mueca ante la muy clara pregunta
en su declaración, pero decidió no extrapolar-, descubriste que estabas
embarazado, y obviamente usaste magia para ocultarlo- mientras hablaba, parecía
reunir confianza y cólera y el joven padre sabía lo que seguiría, antes que las
palabras dejaran la boca de su amiga- ¿y descuidaste decírmelo......quiero
decir......*decirnoslo*?- termino haciendo un gesto hacia si misma y el joven
Wasley.
Harry asintió lentamente.
-Mira, Mione, yo......
-¿Tú qué?- bufó ella, cruzando sus brazos sobre el pecho-. ¿Lo olvidaste?
¿Decidiste que no era lo bastante importante para que lo supieramos? O
quizás.....
El Gryffindor, ante su ataque, la miró con furia.
-¿Y si te hubiera dicho? ¿Entonces qué? ¿HHubiera cambiado algo, excepto hacer
que la información lograra que todo fuera menos estable, colocándonos a mí Y a
Callisto en mayor peligro del que ya estábamos?- intentó tragar el nudo que se
estaba formando en su garganta- Quería hacerlo, oh dulce Merlín, quería
decírselos a toda costa.....pero la batalla se acercaba...y luego....- miró a lo
lejos, sabiendo que no tenía forma de explicar los eventos de las semanas que
siguieron a esto. Sintió una mano en su hombro y se giró para mirar los ojos de
Hermione-. Lo lamento.
Ella sacudió la cabeza con tristeza
-Todos lo lamentamos. Pero deberías habérsselo dicho a alguien.
Harry se rió ante esto. Hermione frunció el ceño y él disimuló la risa.
-Lo lamento, Mione. Es sólo que......sabíaa que ibas a decir eso.....quiero
decir, esas palabras exactas.....incluso aposté con un par de profesores la otra
noche.....Aunque, no resulta una verdadera apuesta si las otras partes
involucradas están de acuerdo.....
Ella pareció de alguna manera descolocada ante eso pero decidió dejarlo a un
lado y enfocarse en el actual tópico de discusión.
-Okey.....así que antes de Navidad, cuandoo estabas protestando por la decisión
de enviarte con Snape, obviamente era porque se acercaba el día.
El joven padre asintió.
-Si. La verdad es que yo no pensaba que fuuera a sobrevivir a la
batalla....especialmente dado el estado en que me encontraba.....así que en
realidad nunca hice planes para cuando ella.......si ni siquiera sabía como era
que la estaba llevando, nunca planeé dar a luz y todo eso- se encogió de
hombros-. Severus probablemente es la última persona a quien le hubiera contado
y aún así es la única persona que podía haberme ayudado a atravesar esto, si
entienden lo que quiero decir.
-No realmente- lo interrumpió Ron, ganándoose una mirada furiosa de Hermione.
Inmediatamente decidió hacer una imitación de su mejor ‘Academia Contemplativa’
y su rostro se ensombreció-, pero continúa
-Bien, mantuve los encantamientos para ocuultar....-continuó Harry, sonriendo
levemente ante las payasadas de su amigo-. Bueno, hasta que él los derrumbó
pensando que había sido hechizado por algo o alguien.....y me ayudó a través de
todo el proceso, dándome un extraño discurso y haciéndome caso cuando le
supliqué que no le contara a Dumbledore ni a nadie, y luego siendo atrapado por
la prensa un día que salimos de la Mansión. Y luego, después de Navidad, (por
cierto, gracias por sus regalos. ¿Llegaron los que les envié?), me ayudo con
todo y Dumbledore vino y nos contó sobre el artículo, y más tarde regresamos
aquí y tuvimos que sortear muchas otras cosas del exterior.
Después de que había expuesto toda la historia a la manera de un sobreexcitado
chico de cinco años, miró a sus amigos.
-Y eso es todo. El resto lo descubrirán essta noche, cuando todos los demás se
enteren. Son detalles mayormente triviales......
-¿Cómo ‘quién es el padre’?
Ante la inquisición de Hermione, Harry palideció.
-Yo......yo......
La joven lo aferró en un abrazo tranquilizador.
-Te prometo, Harry, no importa quien sea, nosotros te apoyaremos.
El Niño-Que-Vivió cerró los ojos.
-Draco- confesó. Sintió como Hermione se ttensaba, mientras a Ron le caía la
mandíbula. Bueno, dado como se estaban desarrollando las cosas, era mejor que
admitiera todo apropiadamente-. Lo que tuvimos.....bueno, definitivamente no fue
una relación.......ni nada remotamente basado en otra emoción que no fuera la
lujuria y la liberación de tensión.....pero aún así continuó....- hizo una
pausa- Él no lo sabía. Al menos no hasta cerca del final. Merlín, se disgustó
tanto.
Por una vez fue Ron quien habló primero.
-¿Alguna otra cosa que quieras admitir, Haarry? Aunque debo decir que no hay
muchas cosas que pudieras agregar que nos pudieran impresionar. Claro, a menos
que dijeras que estás involucrado con el mismísimo cretino grasiento......
El joven padre se congeló.
-Es gracioso que digas eso porque.......
Su mejor amigo abrió los ojos, mientras su rostro tomaba un expresión que
oscilaba entre horrorizada e incrédula. Luego se desplomó. Obviamente, había
sido demasiada información para él.
Harry se alejó del abrazo de Hermione y la miró los ojos.
-¿Estás bien con respecto a esto? Quiero ddecir, Sev y yo......lo nuestro es
serio.....pero él y yo....no hemos....- se cayó, ruborizándose, mientras su
amiga luchaba por encontrar una respuesta apropiada.
-No creo necesitar detalles justo ahora......o nunca.....pero...sí....Harry,
mientras tú seas feliz....-concluyó, sonriéndole. Él le sonrió a su vez y la
abrazó una vez más, antes de prometerle explicarle la situación apropiadamente
una vez que Ron recobrara la conciencia y estuvieran en un lugar más cómodo.
Luego, entre los dos amigos ayudaron a transportar al tercer miembro del trío
hasta el castillo, donde les aguardaban más explicaciones.
~*~
El final de esa noche encontró a Harry arropando a su hija en la seguridad de su
cuna para pasar la noche. Sonrió mientras la miraba, y suspiró ligeramente.
Contarles al resto de sus compañeros había resultado interesante, aunque les
había dado una versión mucho más resumida de los eventos que la ofrecida a
Hermione y Ron.
Harry había sufrido por horas el interrogatorio y chismorreo de sus
condiscípulos, mientras vigilaba a Severus, viendo como el hombre había tomado a
su cargo a la bebé, lanzando una mirada feroz a todos aquellos que se acercaban
a ver a la última adición al clan Potter, e incluso procurando mofarse de los
pocos elegidos que habían sido lo suficientemente valientes como para suplicarle
que los dejara sostenerla.
Riendo para si mismo mientras alcanzaba su varita, Harry se preguntaba si
contarles al resto de la escuela provocaría una reacción similar, sino más
excitada. No lo dudaba.
Todavía sonriendo, lanzó el hechizo de monitor en la habitación de la bebé,
antes de salir hacia su propia cama.
Las cosas habían resultado menos complicadas de lo que había predicho.
Con este feliz pensamiento en mente, se deslizó bajo las cobijas y cerró los
ojos. Le tomo un poco más de tiempo que el habitual quedarse dormido, pues
todavía estaba intentando ajustarse a no tener el fuerte cuerpo del maestro de
pociones a su lado, sin embargo al final logró derivar dentro de un placentero
sueño.
~*~
-Harry.....
La voz en su sueño estaba comenzando a disgustarlo.
-Harry.....
De hecho, parecía ir subiendo de volumen.
-Harry.
El Gryffindor gruñó ligeramente, mientras se deslizaba fuera del sueño y la
inconsciencia. Entreabrió los ojos para encontrar un bastante frustrado Severus
Snape elevándose sobre él, acunando a su hija en sus brazos.
-Hmmm- gruñó después de un momento.
Severus frunció el ceño.
-Levántate, estás retrasado. El desayunó eempezó hace quince minutos....
Harry apartó las cobijas y se arrastró fuera de la cama.
-¿Y dormí a pesar del habitual alboroto maatutino de Callie?- preguntó, su
cerebro comenzando a patear-. ¿Con el encantamiento de monitor encendido? Lo
encuentro difícil de creer, Sev...
-No, no lo hiciste. Yo me ocupé de ella teemprano, dado que era más que obvio que
la pasada noche requirió un gran esfuerzo de tu parte....
El joven sonrió cálidamente, y presionó un suave beso en la mejilla de su pareja
mientras se lanzaba encima sus ropas escolares.
-Gracias....
Severus asintió.
-Hay que.......- comenzó, antes de suspiraar con tristeza y girarse a mirar a
Harry a los ojos-. Verás, quería hablar contigo antes que alguien más....
El tono de su voz envió campanas de advertencia a la mente de Harry. Se puso
instantáneamente serio.
-¿Qué ocurre?- le preguntó-. ¿Cuál es el pproblema?
El maestro de pociones tragó, pero no desvió la mirada.
-Albus recibió una lechuza esta mañana temmprano.....Lucius Malfoy viene en
camino para hablar con nosotros. Está exigiendo ver a su nieta.
Harry cerró los ojos, intentando calmar el pánico que estaba a punto de
apoderarse de él. No tenía idea de *cómo* se había enterado Malfoy. No, eso no
importaba. Lo que importaba, pensó, era el hecho de que iba a venir. Vendría
para interferir. ¿Quizás trataría de quitarle a su bebé?
Y con la sóla posibilidad de ese pensamiento, Harry sintió que sus rodillas
flaqueaban y su corazón martillaba en su pecho mientras caía al piso. En
momentos, la resolución del Niño-Que-Vivió se derrumbó, y se congeló con un
miedo, un dolor y un pánico que nadie podría imaginar.
Había sobrevivido a un maleficio mortal, y numerosas batallas contra el Señor
Oscuro, sin embargo, bastaban cinco palabras para que todo se viniera abajo, y
en ese momento, esas cinco palabras se repetían una y otra vez en su cabeza.
‘Lucius Malfoy está en camino’
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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