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Capitulo 8: HOMBRE ATRACTIVO
Los días transcurrieron rápidamente para la nueva pareja, mientras conversaban
racionalmente acerca de sus asuntos y los problemas que estaban enfrentando, y
generalmente intentaban avanzar pequeños pasos en su relación. Severus se sentía
cada vez más encariñado con la hija de Harry y a veces se atrapaba si mismo
pensando en cuanto le hubiera gustado haber sido su padre, en lugar del inmaduro
chico Malfoy. Sin embargo, eso hubiera sido completamente imposible, dado que su
llegada al mundo fue, en cierto sentido, lo que había logrado que él y el
Gryffindor estuvieran juntos. Claro que la amistad entre él y
Potter.....no....Harry, había ido creciendo gradualmente desde hacía cosa de un
año o algo así, pero una relación romántica entre ellos hubiera sido
completamente absurda. No que ahora no lo fuera.....aunque.....
-¿Sev?
Se giró para enfrentar al joven, una sonrisa jalando en un rincón de sus labios.
-¿Potter?
Harry le sonrió mientras se acercaba.
-¿Has escuchado una palabra de lo que acaboo de decir?
Tan estoico como siempre, Severus Snape arqueó una ceja y cruzó los brazos sobre
su pecho.
-Honestamente, muchacho, ¿por quién me tomaas?- se mofó, sus ojos centelleando
con un regocijo oculto-. ¿Un adolescente soñador?- se inclinó mas cerca del
joven, sus rostros apenas separados por unas pulgadas-. Porque te aseguro......
-Estás dando rodeos, Profesor- bromeó Harryy-. De hecho- se relamió los labios
con anticipación-, diría que estás intentando desviarte del tema.....-el espacio
entre ellos se acortaba mientras la voz del Gryffindor descendía hasta
convertirse en un susurro seductor-. No me estabas prestando atención, ¿verdad,
*señor*?
Fingiéndose ofendido, el Cabeza de Slytherin consiguió fruncir ligeramente el
ceño, aunque sus ojos no ocultaban su diversión.
-Pensaba que era más que obvio que tu necessidad de atención no es de mi
incumbencia.....
-Ah, pero sí lo es- lo contradijo el Niño-QQue-Vivió, corriendo distraídamente su
mano por el brazo del hombre-. Ahora, de todos modos.....- miró a Severus por
debajo de sus pestañas, una taimada sonrisa jugueteando en su rostro. Se inclinó
aún más cerca, su cabeza ligeramente inclinada, frotando sus labios contra el
Maestro de Pociones-. Me pregunto, Profesor Snape, cuándo vamos a regresar a
Hogwarts...-estaba evitando deliberadamente besar al hombre maduro, burlándose
con el ligero contacto, tratando de obligar al hombre a que hiciera el primer
movimiento-. Mencionaste que tenías que regresar temprano.....
-De hecho, Potter....-contestó Severus, detterminado a no ser el primero en
ceder, decidido a oponer fuego contra fuego. Bajó su propia voz hasta
convertirla en un profundo ronroneo, conociendo los efectos que esto había
tenido en el pasado, y empujó ligeramente contra los labios de Harry mientras
hablaba-. Regresaremos a la escuela vía aparición nos más tarde de las tres de
esta misma tarde. Confío en que para ese momento tendrás tus cosas y las de tu
hija empacadas.
Tragando, Harry asintió, alejándose del contacto.
-Vale, voy a subir y.......
-¿Harry?
Severus había perdido la diversión de sus ojos y lo observaba con una visible
preocupación. Los verdes ojos lo miraron con tristeza.
-Lo siento, Sev.....es sólo que.....- el jooven sacudió sus manos en el aire- .
Esto va a ser tan difícil.
Una sonrisa dolorida adornó el maduro rostro mientras estiraba el brazo y cubría
la cara del otro con su mano, frotando gentilmente su pulgar sobre los labios
del joven.
-Sí, lo sé. Pero vamos a resolverlo, Harry.. Te ayudaré todo lo que pueda......
-Pero es algo que tendré que manejar yo missmo. Lo sé- suspiró-. Yo mismo me
busqué esto....
Severus puso los ojos en blanco.
-Y tú insistes en que *YO* soy el que tienee un don para el drama.....- eso le
ganó un bufido de risa y deslizó los labios en una pequeña sonrisa-. Estarás
bien, Potter. Siempre lo has estado y siempre lo estarás. Está en tu sangre,
‘por desgracia’
Harry sonrió ante el comentario.
-Pero tú amas eso...- rió disimuladamente mmientras Severus enarcaba una ceja,
luego señaló-. Así que, ¿dónde está mi beso?
Poniendo los ojos en blanco una vez más, Severus obedeció
¡SEVERUS SNAPE!
La molesta voz retumbó a través de la Mansión, haciendo que los dos hombres se
separaran. Harry levantó la vista hacia Severus, y sus ojos se ensancharon aún
más cuando descubrió que el hombre en cuestión había cerrado los ojos con
disgustó, mientras tomaba una profunda y tranquilizante bocanada de aire.
-¿Sev?- le preguntó quedamente. Los ojos dee onix se abrieron con cansancio.
-La luna de miel terminó, Potter- murmuró ccon tristeza, antes de dirigirse hacia
la puerta y bajar las escaleras.
Harry se quedó observándolo por unos momentos, antes de girar su atención hacia
su ahora llorosa criatura. Caminó hasta la cuna y la tomó en brazos,
murmurándole suavemente:
-Dumbledore no suena muy feliz.....
~*~
-Director- saludó Severus con cautela mienttras se acercaba al anciano mago, que
estaba parado en frente de la chimenea.
Los ojos azules lo miraron con furia, su brillo habitual había desaparecido para
ser reemplazado por los destellos de su ira.
-Severus- replicó con tono frío y duro mienntras le lanzaba un periódico-. Es
mejor que te expliques y rápido. A mi avanzada edad la paciencia se agota
fácilmente.
Aferrando El Profeta, Severus escudriñó el artículo. Otro sucesor de Skeeter,
Mirchell Anderson, había escrito una muy convincente, por no decir difamatoria,
reseña de las aventuras de Severus Snape en el Callejón Diagon con una ‘llorosa
infante’, hecho ocurrido justo antes de Navidad. El artículo insinuaba numerosas
teorías sobre la paternidad de la niña, la mayoría de las cuales pintaban al ex-Mortífago
como un violador o un secuestrador. La teoría final, sin embargo, estaba en
cierta forma más cerca de la verdad. Era un comentario que se refería a su
sexualidad, y eventualmente se inclinaba hacia la idea de que Severus Snape,
Maestro de Pociones en Hogwarts, la Escuela de Magia y Hechicería, había quedado
embarazado y ocultado toda la experiencia. Los ojos de Severus vagaron hacia la
fotografía que acompañaba el artículo y que lo mostraba entrando en el Caldero
Chorreante con Callisto en brazos. Dobló el periódico.
Eso era todo lo que necesitaba ver.
-Albus, yo......
-Ni siquiera intentes mentirme, Severus.
El mago más joven se envaró con disgusto, claramente insultado por la exigencia;
sin embargo, antes que pudiera abrir la boca para replicar, Dumbledore continuó:
-¿Dónde está la niña?- preguntó, sus ojos sse lanzaron hacia las escaleras, desde
donde llegaba el amortiguado lamento de Callisto. Regresó su mirada al maestro
de pociones-. Asumo que Harry está con ella.
Severus asintió.
-¿Lo convoco, Director?
Dumbledore estrechó aún más su mirada.
-Estoy confundido, Severus- comenzó-. Habríía pensado que el joven señor Potter
sería la última persona que querrías que escuchara tu explicación sobre cómo
adquiriste esa niña.
Mientras una pequeña sonrisa avanzaba a sus labios, Snape sacudió la cabeza.
- Lo siento, señor, pero nunca admití haberr adquirido ningún niño- se giró hacia
la dirección por donde había llegado y movió su varita en un gesto casual-.
“Amplifico Tomus”- bajo su varita y habló con su habitual y frustrante manera,
los efectos del hechizo amplificando el volumen de su voz y logrando que hiciera
eco en cada corredor-. Potter, su presencia es requerida en el área del salón
formal, traiga a la infante y no se demore- luego de eso, giró la varita una vez
más-. “Finite Incantatum”
Girándose hacia Dumbledore, hizo un gesto hacia el sofá.
-Por favor, Albus, toma asiento.
Luego llamó a un elfo doméstico, dándole instrucciones para que trajera té y
galletas, antes de sentarse frente al Director. Apenas un minuto más tarde llegó
Harry, transportando a Callisto en brazos. Lanzó a su pareja una mirada pidiendo
disculpas.
-Lo siento....estaba cambiándola y....- se detuvo ante la mirada de advertencia
en el rostro de Severus y luego se dio cuenta que había ignorado completamente a
Dumbledore. Cerró los ojos, enrojeciendo por la vergüenza y la pena, antes de
tomar una gran bocanada de aire y mirar al viejo mago-. Profesor
Dumbledore.....- comenzó, situándose subconscientemente al lado de Snape y
entregándole a la bebé.
Las cejas del Director se arquearon.
-Harry- contestó, su tono mucho más ligero que el que había empleado con
Severus-. Confío que hayas pasado una buena......Navidad- se inclinó
casualmente, entrelazando los dedos y descansando las manos en su regazo. Sobre
su nariz, a través de sus lentes, clavó los ojos en el chico. Harry tragó y se
retorció ligeramente bajo la atenta mirada del anciano.
-Sí, Señor. Se.....el Profesor Snape ha siddo bastante complaciente y.....
-Ya veo- lo cortó Dumbledore, sus ojos deriivaron hacia Callisto. Ofreció una
pequeña sonrisa ante la pequeña que, de manera incontrolable, babeaba por todas
partes al maestro de pociones-. Debo decir, Severus, que es adorable....
Harry capturó los ojos de Snape, dándose cuenta de repente de que Dumbledore no
había sido informado todavía acerca de la verdad detrás de la paternidad de su
hija. Se detuvo ante la intención de agradecer a Dumbledore por el cumplido,
esperando que Severus siguiera el juego. Por supuesto, sabía que eso era un
sueño imposible. Su pareja había dejado más que claro que no mentiría para sacar
a Harry del problema. Era lo justo, lo sabía, pero temía la reacción del
Director (y de todos los demás)
Por ahora, Albus se había inclinado y extendido sus manos hacia Callisto.
-¿Puedo?
Severus accedió en silencio, notando la manera en que Harry, a su lado, se
tensaba con un sentimiento protector. Era bastante patético estar ansioso de que
le ocurriera daño alguno a la bebé estando con Dumbledore, sin embargo, como en
todo padre, la lógica nunca entraba realmente en juego. No fue sino hasta unos
minutos más tarde, luego de que Harry le diera un leve codazo, cuando se dio
cuenta de cuan tenso y ansioso estaba. Internamente se maldijo por su debilidad,
tomando conciencia de que sus sentimientos por Potter y la mini-Potter se
volvían más serios cada minuto.
Sacudió esos pensamientos de su cabeza. Tendría tiempo de lidiar con ellos más
tarde. Por el momento, era mejor prestar atención a la conversación que tenía
lugar.
Los azules ojos del Director de Hogwarts lo perforaron.
-Ahora, ya que todos estamos acomodados, ¿tte importaría explicarte, Severus?
Abrió la boca para contestar, pero se encontró con que Harry se le adelantaba.
-Esto no tiene nada que ver con el Profesorr Snape- en el incómodo silencio que
siguió a su arrebato, el Gryffindor sintió como dos pares de ojos caían sobre
él, pero prosiguió, sus propias órbitas esmeraldas fijas con determinación en su
hija-. Lo que quiero decir es que está equivocado si piensa que la bebé es de
Severus- se obligó a elevar la mirarla y cruzarla con el perplejo anciano-. Ella
es mía.
Los ojos de Albus se ensancharon ligeramente.
-¿Tuya?- miró a la bebé que gorjeaba mientrras jalaba de su barba y regresó una
vez más al joven de pelo oscuro-. Y la madre.....
Harry cerró los ojos.
-Digamos que soy yo.
Por un momento, el único sonido que se escucho fueron los gorgeos de Callisto
que seguía jugando feliz con la barba de Dumbledore. Entonces el infierno
estalló. O al menos lo más cercano a éste.
-Tú- repitió el viejo mago, recuperándose rrápidamente-. Tu llevaste y diste a
luz esa niña- mientras hablaba, su expresión se volvió calculadora-. Y no
dijiste nada.
Harry se limitó a asentir, mirando hacia Snape en busca de alguna clase de
señal. No le importaba si era de consuelo, disgusto o temor. Simplemente
necesitaba *algo* del profesor de pociones. Severus, sin embargo, permaneció
completamente impasible. Dumbledore miró al Niño-Que-Vivió con el ceño fruncido.
-¿Y el otro padre?- le lanzó una mirada a SSeverus, como concluyendo que el
maestro de pociones tenía la respuesta a su pregunta.
-Draco- murmuró Harry con tristeza, seguro de que Albus Dumbledore podría sufrir
un ataque cardiaco ante la sobrecarga de información.
-¿El señor Malfoy?
-No, el otro Draco- espetó Harry con sarcassmo, antes de pensarlo-. ¿Con cuántos
Dracos he pasado algo de tiempo, *señor*?
Severus frunció el ceño y le dio un codazo.
-¡Potter!- lo amonestó.
El Gryffindor tuvo la gracia de lucir apenado.
-Lo siento. Yo sólo....-se encogió de hombrros y se encontró nuevamente con los
ojos del Director-Esto es muy difícil para mí, eso es todo. Después de saber
todo lo que se esperaba de mí.....- apagó la voz, sabiendo que el Director
entendía que se estaba refiriendo a la batalla final-. Draco y yo......nunca
estuvimos *juntos*...nosotros sólo...- sintió que sus rostro enrojecía un
poco-.... y luego ella vino y yo no sabía que hacer.......Por una parte, yo
realmente, *realmente* quería una familia.......pero sólo tenía dieciséis
años.....era demasiado joven, usted sabe....y también estaba Voldemort y todo lo
relacionado con eso.....
-Deberías haberlo dicho.....
-En realidad ya escuché el sermón sobre ‘ell estúpido chiquillo’ de parte del
Profesor Snape, gracias- chasqueó Harry nuevamente, esta vez no le importaba el
tono que estaba usando-. Yo conocía el peligro. Pero, vamos, si le hubiera
contado a *alguien* todo el mundo mágico se hubiera enterado y yo hubiera sido
un mayor blanco para Voldemort.
Lentamente, Albus asintió, antes de clavar la vista en el maestro de pociones.
-Deberías habernos informado al segundo de descubrirlo.....
-De nuevo...- lo interrumpió Harry-...esto fue mi culpa y no de él. Le supliqué
que no.......
-El asunto es que desobedeció el reglamentoo escolar. Severus está obligado a
informarnos ese tipo de cosas....
Harry entrecerró los ojos.
-No en vacaciones, cuando no estamos propiaamente en la escuela, ¿verdad?
Severus observó como los otros dos se miraban entre si, en una situación al
estilo mexicano. Puso los ojos en blanco.
-¡Por las barbas de Merlín!- exclamó tras uunos tensos momentos-. Potter, si no
dejas de discutir con el Director.....
El joven se volteó a mirarlo con el ceño fruncido y luego se controló. Sus ojos
bajaron y un lento rubor reptó hasta sus mejillas mientras suspiraba.
-Lo lamento, profesores.....-regresó la mirrada a Dumbledore-. ¿Voy a ser
expulsado? Quiero decir, no pude encontrar nada sobre estudiantes que tienen
niños en ‘Hogwarts: la historia’ ni había nada en las reglas generales y
restricciones......
Albus sonrió con cansancio.
-Ya veo que te informaste bien sobre esto.<
Harry sonrió con tristeza.
-Tuve nueve meses....tenía que hacer *algo**.....
-De hecho- musitó el Director, acomodando aa la bebé en sus brazos-. Y no, señor
Potter, no será expulsado. Sin embargo, tendrán que hacerse
ciertas....modificaciones, con el objeto de alojar a......
-Callisto- facilitó el Gryffindor, de mejorr humor-. Callisto Orinda Potter.
-Ah, un lindo nombre, de hecho.
Harry sonrió satisfecho.
-Gracias, señor.
-Y aunque esto es extremadamente conmovedorr- comentó Severus con sarcasmo,
ganándose una mirada de furia de parte de su nueva pareja-, todavía hay
pertenencias que empacar- miró a Harry, antes de volver la mirada hacia Albus-.
Y estoy seguro que los preparativos para las modificaciones deberán comenzar muy
pronto.
El Director asintió y se levantó.
-Muy bien.....continuaremos esta discusión una vez que ustedes tres regresen al
castillo- dando tiempo para que Snape se levantara, le entregó la bebé con
resignación y se dirigió a la chimenea. Después de despedirse, desapareció entre
las llamas verdes, y Harry se giró hacia Severus, sonriendo feliz.
-Bueno, eso resultó bien- declaró-. A decirr verdad, mejor de lo que esperaba.
Snape puso los ojos en blanco.
-No va a ser tan simple, Potter. Él esperarrá una explicación más detallada de
las acciones de AMBOS cuando regresemos. Sin mencionar las ramificaciones de
este.....- levantó el ofensivo periódico-.... pedazo de porquería.
Los ojos de Harry se abrieron y jadeó al ver El Profeta, echando una ojeada al
artículo
-¡Oh, mierda!
-Exactamente- replicó Severus monótonamentee, antes de tomar el periódico,
romperlo por la mitad (con gran disgusto de su fotografía) y lanzarlo a las
llamas. Después de observar como el fuego engullía el escrito y lo convertía en
cenizas, miró nuevamente a Harry-. Ahora, creo que nosotros, o mejor dicho, *tú*
tienes que terminar de empacar.
El Gryffindor frunció el ceño.
-¿Y qué vas a hacer *tú*?
-*Yo*...- le aclaró, permitiéndose una dimiinuta sonrisa-...voy a atender a tu
hija- como para enfatizar lo dicho, la niña en sus brazos comenzó unos breves
gemidos antes de apretar un pequeño puño contra la camisa de Severus.
El Niño-Que-Vivió lanzó un ‘hmmmph’ de fingido disgusto y se giró caminando
escaleras arriba para empacar sus pertenencias y las de Callisto.
~*~
-¿Listo tan pronto?- preguntó Severus, mienntras Harry entraba a la cocina una
hora más tarde.
-Sí, yo....- el Gryffindor se detuvo, sentáándose frente a él, luchando por no
reírse.
En la mesa de la cocina estaba sentado Severus Snape con Callisto, rodeado por
un surtido de peluches muy grandes y extremadamente peludos; la mayoría eran
Dragones y Serpientes. Todos eran variaciones de los colores de Slytherin.
“No” pensó Harry con ironía. “El Profesor Snape no va a lavarle el cerebro a mi
bebé”
Ante eso, comenzó a reír. Naturalmente, esto hizo que Severus luciera indignado.
Sin embargo, su ceño fruncido sólo logró que Harry riera aún más fuerte.
-Sabes, Sev- jadeó luego de un rato-. Lucirrían un poco más intimidante si
soltaras la Quimera verde(nota 1).
Snape hizo un intento por discutir, hasta que una mirada de comprensión bajó a
sus aristocráticas facciones.
-Dulce Merlín- fingió sorpresa-. Potter, ¿een realidad APRENDISTE algo en
Hogwarts?
-Oh, muy gracioso, Sev.
-Siempre, Potter.
Un momento de un confortante silencio transcurrió mientras los hombres se
miraban. Fue Harry quien rompió la atmósfera, suspirando.
-De cualquier modo, ya está todo empacado. Encogí los muebles de la bebé todo lo
que pude.....pero es probable que se puedan minimizar más aún.....
El hombre maduro asintió y se levantó, antes de tomar el portabebé y pasárselo
al Gryffindor. Luego regresó y transformó los juguetes a su tamaño normal. Una
vez que hubo terminado, se giró hacia Harry y decidió subir y encoger el
equipaje aún más. Mientras pasaba rozando a su joven pareja, una mano se
extendió y tomó la suya, haciendo que se detuviera y mirara los ojos verdes.
El Niño-Que-Vivió le dio una sonrisa torcida, antes de presionar sus labios con
suavidad. Se alejó mientras lenta y gentilmente corría su mano por el brazo del
hombre y cubría su atractivo rostro.
-Gracias, Severus. Por todo.
Él lo premió con una pequeña, dolorosa sonrisa. Esto era. El final de todo
romance entre ellos, hasta después que Harry se graduara.
-De nada.
Se miraron en silencio una vez más, sus ojos diciendo más de lo que podría decir
cualquier palabra. Los próximos meses iban a ser complicados y dolorosos.
Tendrían que reasumir una limitada, por no decir completamente neutral, relación
de alumno-profesor, mientras Harry estudiaba para sus EXTASIs y atendía a su
hija.
Severus frunció ligeramente el ceño ante eso. Se había acostumbrado a cuidar a
la bebé. Ella era, por supuesto, un fastidio a veces, extremadamente
quisquillosa y se negaba a dormir toda la noche tranquilamente. Pero, y le
torturaba admitirlo, había llegado a amar a esa chiquilla como si fuera propia.
El simple pensamiento de que no podría tener mucho contacto con ella durante los
siguientes meses, y probablemente menos después de la graduación de Harry,
cuando el Gryffindor se fuera completamente de Hogwarts, lo abatía.
Se forzó a considerar la situación con lógica.
Amaba a Harry. Amaba a Callisto. Y estaba dejando que se fueran.
Tenía que estar loco.
Increíblemente desquiciado.
Pero no había alternativa a lo que tenía que pasar. No había........
De repente, algo en el interior de Severus Snape encajó. Se sacudió saliendo de
su silencioso ensueño y miró con determinación a su joven pareja, apartándolo
con gentileza, mientras prácticamente huía de la habitación y subía las
escaleras, sin ninguna explicación de sus actos y dejando a Harry sosteniendo la
bebé, figurativa y literalmente.
(1)Monstruo con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de serpiente
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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