|
|
Capítulo 7: REVOLUCIÓN
-¿Sev?- repitió Harry al otro hombre, quienn estaba haciendo una increíble
imitación de una estatua-. ¿Severus? Mira, no voy a lanzarme nuevamente sobre ti
si eso es lo que estás pensando (aunque el pensamiento era atractivo) -.
Sólo....sólo quería sacar esto de mi pecho, ¿sabes? Probar que *puedo * hacer
algo de manera adulta y hablar de lo que me está haciendo pedazos- suspiró-. Sé
que debería haber hablado contigo, o al menos con alguien, cualquiera, acerca de
mi embarazo.......pero estaba confundido y temía hacer el ridículo. Igual que
ahora........
Los oscuros ojos ascendieron de golpe ante la confesión.
-¿Ridículo?- preguntó finalmente Snape, unaa pequeña sonrisa formándose en sus
labios-. No soy alguien que se burlaría de ti por tu.. gusto por los hombres,
Pot.....Harry. Aunque, debo decir ..... es un poco......difícil.....de entender.
Un bufido escapó del joven.
-¿Me lo dices a mí? *Soy* el primero en admmitirlo. Quiero decir *yo*, el niño de
oro de Gryffindor... atraído por el cabeza de Slytherin, llevando un niño del
príncipe......
Los verdes ojos se llenaron repentinamente de dolor.
-Nunca nada sobre mí o mi vida se ha semejaado ni por asomo a algo 'normal'
¿verdad?- le preguntó quedamente-. Un niño que derrotó al Señor Oscuro, un
muchacho obligado a crecer en una alacena, un joven que quedó embarazado a los
dieciséis......por otro hombre. Soy un Gryffindor con una obsesión por los
Slytherins- bajó la mirada con tristeza-. Vernon tenía razón. Soy y siempre seré
un monstruo.
Severus sacudió la cabeza, consciente de que estaba a punto de cometer lo que
probablemente sería el mayor error de toda su existencia. Sabía que Harry había
tenido una niñez infernal, así que el comentario de la alacena no lo desconcertó
en lo más mínimo.
-Harry, mírame- ordenó, aunque su tono era gentil-. En el mundo mágico hay
muchas variaciones de la noción de 'normalidad'. Y con todo, siempre serás
único. Siempre serás diferente de los demás. Esto es quizás lo más encantador y
al mismo tiempo lo más irritante de ti.
Harry lo miró confuso, logrando que el otro sonriera. No una sonrisa de
satisfacción ni una sonrisita. Una sonrisa. La cual sólo pareció confundir aún
más al joven.
-No te voy a mentir diciéndote que no te enncuentro atractivo porque, aunque me
duela admitirlo, lo hago- hubo un momento de tenso silencio entre ellos,
mientras le permitió a Harry procesar lo que le estaba diciendo. Suspiró-. Sin
embargo, tal y como señalaste, probando que no eres una causa completamente
perdida, hay demasiadas razones por las que *nosotros* no podemos, ni podremos,
funcionar.
El joven miró a lo lejos, esperando que Severus no viera el dolor y la derrota
en sus ojos.
-Lo sé.
El tono de Harry era plano y sin vida y esto provocó un extraño sentimiento de
culpa en el hombre mayor. No deseaba otra cosa que tomar al Gryffindor en sus
brazos y consolarlo murmurándole que todo resultaría bien. Pero no podía hacer
eso. No podía hacer caso a la voz en su cabeza que le suplicaba que diera una
oportunidad a esa posible relación y besara al joven hasta perder el sentido.
Pero, cuantas veces había ignorado la voz de su cabeza y sufrido amargamente por
ello después.
En realidad, demasiadas veces para su gusto personal.
Severus tragó con dificultad y se adelantó.
-Harry- comenzó, atrapando con sus ojos la mirada del joven, dudando si extender
su mano-. Yo......
Ambos hombres se apartaron bruscamente y levantaron la vista en dirección a la
habitación de Harry, donde la bebé había evidentemente despertado, Severus no
sabía si sentirse aliviado por la interrupción o extremadamente frustrado.
Harry, al parecer, había elegido lo último.
El adolescente se levantó.
-Bien, parece que el encantamiento de monittor está funcionando....
Severus asintió, evitando la mirada de Harry.
-Aparentemente así es. Es tranquilizador saaber que has adquirido talento al
menos en un tema....
-Muy gracioso- comentó Harry inexpresivo, ccon una mirada que rivalizaba con la
del propio Severus-. De veras.
Los ojos de obsidiana vagaron sobre los verdes con diversión.
-Eso pensé.
Los gritos estaban aumentando y Harry finalmente se alejó un paso.
-Voy a ir a.......-hizo un gesto hacia la hhabitación. Severus asintió. El
Gryffindor caminó hacia las escaleras y miró hacia atrás-. *Vamos* a hablar
apropiadamente, Sev- agregó, sintiéndose más confiado de lo que había estado en
meses, antes de girarse y contonearse en dirección a su hija.
De repente, las cosas parecían mejorar nuevamente.
~*~
-Shhhh- probó Harry, una vez en su habitaciión- Todo está bien.....aquí
estoy.....
Callisto continuó gritando, pero esta vez su padre no se perturbó. Iba a
probarse a si mismo, de una vez por todas. La determinación era clara en su voz
y la vibración autoritaria fue funcionando lentamente, asombrándole el modo en
que la bebé respondía a él.
Poco a poco, mientras Harry pronunciaba palabras sin sentido para ella, la
pequeña pareció calmarse; el patrón de lamentos se convirtió en llanto, luego en
sollozos y por fin en débiles hipidos ante el joven padre. Lentamente el chico
se estaba acostumbrando a esto.
Desde su solemne posición en la sala de estar, Severus escuchó todo a través del
encantamiento monitor que Potter obviamente había olvidado desactivar, una
pequeña sonrisa jugueteando en sus labios. A pesar de si mismo, no podía evitar
sentir que esto era lo que estaba comenzando a ser su vida. Y eso lo asustó. Si
Callisto no se hubiera despertado en ese momento.......se encogió al pensar en
lo que podría, no, en lo que *habría* hecho. Harry todavía estaba en un estado
emocional muy inestable, y el mismo Severus no estaba seguro de sus propios
sentimientos.
Sí, se sentía atraído por el joven. Sí, lo haría feliz, quizás *demasiado*
feliz, doblar al Gryffindor sobre una mesa y darse gusto con él. Pero era algo
más profundo que eso.
Había dejado conocer a Harry información sobre él que nadie más sabía. Le había
confiado esa información. Y no podía evitar sentirse privilegiado de que Harry
le hubiera confiado sus propios asuntos.
Luego estaba el hecho de que ahora era más consciente de que ayudaba a criar a
la hija de Harry. Había estado ahí cuando nació, la había cuidado, se habían
vinculado con sus unilaterales discusiones sobre pociones......incluso había
supervisado las compras de las cosas que necesitaba.
Maldita sea, estaba creciendo su apego a la bebé.
Y sí, también estaba creciendo su cariño hacia su padre.
Nuevamente, la comprensión lo asustó.
No podía permitir que esos sentimientos progresaran. Tampoco podía permitir que
Potter continuara sintiendo......lo que fuera que sentía por él.
Pero, no podía obligarse a si mismo a eliminar una posibilidad.......
Demonios, esto era tan torturante. Había estado sólo, en el sentido romántico,
por demasiado tiempo, pero era un error que empezara a ser egoísta justo ahora.
Sin embargo, la diferencia entre 'correcto' y 'equivocado' se podía ir a la
mierda. Por primera vez le gustaba toda su vida, y Severus Snape resolvió ser
egoísta por una vez.
~*~
Los siguientes dos días fueron incómodos para los dos hombres, se evitaban uno
al otro la mayoría del tiempo, sólo hablando sobre Callisto y aclarando qué era
exactamente lo que iban a explicar a la gente una vez que regresaran a Hogwarts.
Al menos Harry estaba comenzando a aceptar el hecho de que Dumbledore debería
conocer toda la verdad, aunque, para ser sinceros, no le gustaba mucho la idea.
Parecía estar intentando responsabilizarse de sus acciones y estaba determinado
a aceptar las consecuencias de las mismas, cualesquiera que fueran.
Aunque, eso podía ser debido a la aparente reticencia de Severus (aunque
obviamente estaba dispuesto) para apoyar al joven padre a través de tan difícil
experiencia.
Para Harry, la mañana de Navidad comenzó del mismo modo que los últimos días.
Despertarse por los gritos de su hija, alimentarla, cambiarla, vestirla, y luego
bajar a desayunar, donde Severus y él evitaban cualquier conversación. Sin
embargo, el hombre mayor quería consentir a la bebé, aunque no estaba dispuesto
a admitirlo.
Esa mañana, sin embargo, Harry se paró en lo alto de la escalera y se quedó ahí,
mirando fijamente. En la sala de estar se encontraba un enorme árbol de Navidad,
profusamente decorado; uno que no estaba ahí la noche anterior. Bajo éste se
apilaba un montón de regalos.
-Deja de mirar boquiabierto, Potter, y muévvete- se oyó la voz del maestro de
pociones detrás de él, sacándolo de su estupor. Entonces dio la vuelta sobre si
mismo.
-Esto.....-logro decir-.... ¿tú.....tú hiciiste esto....?
Esa sonrisa que era su marca personal apareció en el rostro de Snape y se
encogió ligeramente de hombros.
-Con la ayuda de unos cuantos elfos doméstiicos, sí.....-contestó, extendiendo
los brazos y tomando a la bebé sin que Harry casi lo notara. Acunándola en el
pliegue del codo de su brazo izquierdo, hizo un gesto con su mano derecha hacia
el árbol-. Adelante, entonces. No pase todo este trabajo sólo para que te
quedaras mirando boquiabierto la maldita cosa.
La cabeza de Harry todavía daba vueltas mientras obedecía. Caminando con piernas
que de repente parecían de goma, avanzó hacia el árbol y se arrodilló a
inspeccionar los regalos. Había presentes de Hermione, los Weasley,
Remus.....sus dedos se cernieron sobre ese, un seco sollozo escapando de sus
labios, Sirius obviamente lo había enviado; después de todo, Remus había muerto
en la batalla, junto con Ginny Weasley y otros aurores.
Sí, probó que estaba en lo correcto cuando leyó la carta de Sirius.
Aparentemente, Remus había adquirido el regalo muchos meses antes, pues siempre
se había destacado por ser el más lógico, 'siempre preparado', Merodeador.
El-Niño-Que-Vivió cerró los ojos, preguntándose cómo tomaría su Padrino la
noticia de su hija. El juicio para la liberación oficial del animago se
efectuaría pronto y Harry le contaría todo después de eso. Sin importar las
consecuencias.
Los últimos regalos, una vez su atención regresó al árbol, sorprendieron al
Gryffindor. Había varios para Callisto y uno para él......todos de parte de
Severus.
Giró en redondo, enfrentándose al profesor de pociones, tragando con fuerza.
-Yo......tú.......yo.....
-Tan intelectual como siempre, por lo que vveo- el comentario fue pronunciado en
un formato asombrosamente estoico, aunque Severus definitivamente no era tan
intimidante cuando tenía un infante intentando succionar sus dedos.
Harry enrojeció vivamente.
-Gracias.
-De nada.....Harry- el hombre frunció el ceeño-. Ahora abre las malditas cosas.
El joven rió ligeramente, sacudiendo la cabeza.
-No todavía.
Los negros ojos se estrecharon.
-¿Por qué no?
Las mejillas de Harry se encendieron y miró sus pies.
-No..no te compre un regalo......En realidaad no pensé que tendría oportunidad de
entregártelo....- su mirada se engarzó con la del profesor de pociones-. Y no es
correcto que yo abra esos y tú ninguno.....
-Oh, te aseguro que también hay un par de ppresentes para mí- contestó Severus,
con su inusitada sonrisa-. Sin importar lo que los estudiantes puedan pensar,
*estoy* en términos amistosos con algunos miembros de la sociedad.
-Exactamente- replicó Harry, intentando imiitar la habitual forma de respuesta
del hombre mayor.
Esto le ganó una risa ligera que envió un escalofrío a lo largo de su espina
dorsal. Raramente había sido receptor de una verdadera risa de parte del maestro
de pociones. La voz del hombre era profunda y aterciopelada, y sonaba casi como
un ronroneo en el volumen apropiado.
La imagen de Snape ronroneando fue demasiado para el Gryffindor, y se unió a la
ligera risa del hombre.
El día avanzó mientras los hombres disfrutaban su mutua compañía, reconstruyendo
la confianza y camaradería que una vez habían compartido. Silencios incómodos y
momentos de tensión los atraparon con bastante frecuencia ante el conocimiento
de que se sentían atraídos uno por el otro y ambos estaban atemorizados por las
posibilidades de esto, que parecía que los hundía a ambos.
-Esto es ridículo- exclamó Harry finalmentee, luego de un nuevo comentario
banal-. Estoy enfermo y cansado de andar de puntillas en... todo- parecía
furioso, más contra si mismo que contra alguien más-. Okey, pude haber sido un
poco más sutil en el modo que manejé mis sentimientos.... Pero, de verdad,
encuentro difícil creer que soy la primera persona que va y te besa, sólo
diciendo 'hey, sí, te encuentro increíblemente atractivo'
Severus arqueó una ceja.
Harry cruzó sus brazos, imitando al hombre mayor.
-Y tú, definitivamente no eres el primero een admitir que me encuentras
atractivo- frunció el ceño- Y ni siquiera pienses que esto se trata de mi ego,
sólo estoy estableciendo un hecho.
-Potter....
El joven estaba a pulgadas de él.
-Y, ¿sabes qué?, no pienso creerte cuando iinsistes en que nada puede pasar entre
nosotros.
Severus ahora estaba frunciendo el ceño.
-Potter, ya dije....
-Bien, no *quiero* creerlo- era claro que eel adolescente no iba a retroceder-.
Es decir, yo te atraigo y tú me atraes......¿no es eso todo lo que debería
contar?
-No, no lo es.
-¿Qué?
Harry se veía herido y Severus estaba nuevamente lleno del extraño instinto de
aferrarlo y arreglar todo. Sacudió la cabeza.
-Potter.....Harry, hay demasiadas complicacciones....
-¡Al carajo con las complicaciones, Sev!- eel joven saltó sobre sus pies, sus
labios formando un tenue puchero de indignación-. Nada es simple siempre. Tú me
lo dijiste.
-Toda esta situación es diferente- vino el argumento.
-¡Me importa un bledo!- Harry agitó sus braazos en derredor, señalando las
decoraciones que rodeaban el salón, y el papel de regalo descartado en el suelo,
y el árbol en el medio de la habitación-. Todo esto, Sev, no es algo que harías
a menos que hubiera una oportunidad....
-¿Para qué, Potter?- gruñó el maestro de poociones-. ¿Tú y yo? Por favor. ¿No
crees que pueda ser agradable por otra razón que beneficiar a mi vida amorosa?-
resopló con burla-. ¿Nunca se te ocurrió el pensamiento de que en realidad
estuviera intentando ofrecer a ti y a tu hija una Navidad relativamente
acogedora y nada más?
Harry se congeló, redescubriendo un lado de Severus Snape con el cual había
estado en contacto por largo tiempo.
El hombre maduro continuó, elevándose sobre sus pies, encumbrándose sobre el
Gryffindor.
-¿Eres tan ingenuo que crees que yo simplemmente saltaría sobre tu cama, justo
cuando acabas de dar a luz un niño, cuyo padre era otro de mis estudiantes?- se
mofó-. Tienes mucho que aprender, muchacho. Sólo porque eres famoso no quiere
decir que el mundo entero deba estar a tus pies.
Eso lo logró.
El labio inferior de Harry comenzó a temblar mientras sus ojos se llenaban de
lágrimas.
-Lo lamento.....- contestó, la voz espesa ppor la emoción-. Yo no
asumí......yo....- tragó y se giró, antes de correr escaleras arriba hacia su
habitación, las lágrimas derramándose por sus mejillas.
Severus hizo un rictus al observar al joven correr al tiempo que se hundía en el
sofá. Enterró la cabeza entre las manos. Definitivamente, ésta no era la forma
como había imaginado el final del día. Por supuesto, algunas de sus retorcidas
predicciones para esa noche habían sido más....er..... excitantes, por usar un
eufemismo que difícilmente daba crédito a lo que había imaginado.
Pero no, esa pequeña escena definitivamente había estado muy distante de
cualquier conversación que habría deseado tener con el Gryffindor, y no podía
evitar sentir un poco de ansiedad sobre el modo en que se comportarían los
próximos días.
Oh, ¿por qué había sido tan despiadado? ¿Por qué no había respondido a los
avances del joven con un poco más de humanidad?
Porque se comportaba como un sádico y un masoquista cuando lo presionaban, por
eso.
Severus tragó. En ese momento, no quería otra cosa que revolcarse en la
auto-compasión. Para cavilar sobre sus errores actuales y no hacer una maldita
cosa para cambiar la situación en modo alguno. Naturalmente, no iba a ser
recompensado con esa vanidad, cuando Callisto comenzó a llorar, al ser
consciente de la furiosa discusión y capturar la energía negativa de la
habitación.
Frunció el ceño y se acercó a la cuna de mimbre donde había colocado a la niña.
Se detuvo por un momento, sólo para observar como los brazos de la pequeña se
agitaban, aquellas pequeñas manos intentando atrapar el aire. Ella estaba, a
pesar de su naturaleza ruidosa, afianzándose sobre el maestro de pociones, y el
pensamiento de que no estaría más que otra semana a su cuidado, por así decirlo,
lo perturbó.
-Oh, ven acá..-murmuró, alzándola y acunánddola cuidadosamente contra su pecho-.
Jovencita, tú vas a ser la fuente de un montón de confusión en unos días- le
informó, intentando calmar sus nervios. Empezó a caminar mientras le hablaba-.
Tu padre será sometido a una gran cantidad de preguntas, y el Director querrá mi
cabeza en un plato por no informarle de inmediato....- sonrió con cansancio-. Y
tú no entiendes nada de esto... porque tú, mi querida, estarás en el proceso de
pasar de mujer a mujer en esa maldita escuela- resopló-. Habladurías de la
villa, serás. De todo el mundo mágico, en realidad. De tal padre, tal hija,
supongo.
Ella le parpadeó, sus pequeños puños apretando su camisa.
-Sólo no dejes que la fama se te suba a la cabeza. Odiaría verte convertida en
otro Lockhart. O peor, Britney Spears- tembló ante eso. Pequeña bruja. Sin nada
de talento, en absoluto. Había tenido la desgracia de enseñarle unos pocos años
atrás, cuando un colegio Americano necesitó un sustituto para el profesor de
pociones......sonrió-. Al parecer fui la única persona en esa escuela con la que
fallaron sus técnicas de manipulación....¿Tienes idea de la cantidad de multas
que ha tenido que darle el Ministerio por mal uso de la magia en una comunidad
muggle supuestamente indefensa? No......supongo que no.
Suspiró. Mientras hablaba la pequeña se había vuelto a dormir. Parecía ser la
única persona del planeta que tenía la audacia de quedarse dormida mientras
Severus Snape estaba hablando. El pensamiento le hizo sonreír. Levantó la vista
y se dio cuenta que estaba parado fuera de la habitación de Potter.
Bueno, eso era *brillante*, ¿cierto?
El maestro de pociones tomó una profunda bocanada de aire. En todo caso, en
algún momento tenía que arreglar las cosas con el joven. Y, como esos
desagradables optimistas decían, mientras más pronto, mejor. Levantó su mano
libre y golpeó ligeramente la madera.
-¿Qué?- vino la réplica-. ¿Vienes a humillaarme más? ¿Vienes a machacar aún más
la fuerza de voluntad del Niño-Que-Se-Rehusó-A-Morir?
Severus suspiró, y empujó la puerta abriéndola.
-Contrario a la creencia popular, tengo connciencia y tengo corazón, y vine a
disculparme. No debería haberte respondido así.
Harry levantó la mirada sorprendido, mientras Severus colocaba a Callisto en su
cuna.
-Mira, Severus.....
-¿Vas a permitir que me humille apropiadameente o no?
A pesar de si mismo, el joven esbozó una pequeña sonrisa.
-Adelante, entonces.
Mirando a Harry directamente a los ojos, Severus descruzó los brazos y comenzó.
-Me disculpo por no haber manejado la situaación todo lo bien que pude haberlo
hecho- el joven inclinó la cabeza a la espera de explicaciones adicionales.
Demonios, en verdad estaba disfrutando esto-. Y me disculpo por haber sido
deliberadamente cruel.
Harry todavía esperaba algo más. ¿Qué era lo que quería escuchar? ¿Que Severus
estaba equivocado? ¿Qué admitiera la derrota? Por las bolas de Merlín, eso sí
que no lo haría.
Severus apartó la mirada.
-Y, supongo que..... podría....estar erradoo sobre......algunas.......cosas.
Una sonrisa cruzó el rostro del Gryffindor.
-¿Cómo cuáles?
Oh, Merlín, no. No iba a permitir ser presionado de esa forma.
-Harry, no puedo.......
Los verdes ojos lo miraron resplandecientes.
-¿Cómo cuáles, Profesor Snape?- pronunció eel joven, pudiendo controlar con éxito
la autoridad entre ellos, al menos por unos minutos. No sabía cuanto tiempo
tendría el poder ni le importaba realmente. Iba a usar lo mejor de sus
habilidades, antes que todo regresara a la normalidad.
Severus tragó, tratando de mantener su dignidad y resolución.
-Como, señor Potter, el hecho de que eres uun niño......
-¿Y?
-¡Y...pienso que esto es una completa locurra!- espetó finalmente-. Lo siento,
Harry, pero existen límites.....
-Lo sé. Es sólo que......- Harry se hundió de nuevo en la cama-. ¿Sabes? la
verdad es que me gustaría que algo fuera fácil para mí. Sólo una vez. Quiero
decir, tú acostumbras utilizar mi fama en mi contra, usando el razonamiento de
que fui El-Niño-Que-Vivió y por eso consigo todo lo que quiero.....pero, bien,
sabes que eso no es verdad.....
Tentativamente, Severus se sentó a su lado.
-Eso no viene al caso, ¿no es así? No es úttil hacer hincapié en lo imposible.
-Gracias- replicó Harry -. Sabes, si quisieera escuchar algo críptico, cliché y
para nada útil, podría haber ido a hablar con Dumbledore.
Severus rió disimuladamente.
-Albus tiene una oportunidad para transformmar lo obvio......
Harry asintió y el silencio cayó entre ellos una vez más.
-¿Qué quisiste decir?- le preguntó después de un rato, habiendo conseguido algo
más de coraje. Severus lo miró confuso y él suspiró-. ¿Cuándo dijiste que
estabas tratando de darnos a Callisto y a mi una Navidad acogedora y nada más?
El hombre maduro cerró los ojos.
-Es complicado. Posiblemente no podría comeenzar a explicar.....
-Inténtalo- suplicó Harry
-¡Maldición! ¿No entiendes el significado dde la palabra no?- pellizcó el puente
de su nariz-. Incluso si yo hubiera querido......-se detuvo-. Harry, no es sólo
mi vida la que se ve afectada con esto. O la tuya. Tu hija merece......
-Otro padre o ninguno. Lo sé- el joven susppiró-. Sé que ella no merece tener
extraños entrando y saliendo de su vida.
-De hecho, ninguno de ustedes lo merece- cooncordó Severus, frunciendo el ceño
ante las palabras que acababan de salir de su boca. ¿Quién era esa criatura que
había derrocado su resolución y tomado el control de sus pensamientos y
acciones? No estaba seguro de si le gustaba esta nueva incapacidad para mantener
algo de control o no. Se encontró con que su mano había aferrado la del joven,
ante su horror, y frunció el ceño en concentración. ¿Cuándo había pasado eso?
La voz del Gryffindor lo sacó de sus pensamientos.
-¿Severus?
Miró al joven.
-Muérdago.
Ahora todo se había vuelto más abstracto. Albus estaría orgulloso.
-¿Qué?- preguntó Harry con abierta confusióón.
Severus hizo un gesto sobre ellos, donde un ramillete de la ofensiva planta
planeaba en mitad del aire. Bueno, *eso* explicaba por qué estaban actuando por
impulsos. Estúpida magia. Los muggles no sabían cuan cerca estaban con sus
costumbres del beso cuando había muérdago en el medio. En los magos y brujas, la
planta provocaba que cualquiera que estuviera bajo ella actuara con impulsos
románticos, haciendo que cuando magos o brujas estaban debajo sintieran algún
tipo de atracción por el otro.
-Muérdago- repitió por toda explicación.
El joven miró hacia arriba y luego hacia atrás, sonriendo de la más irritante
pero al mismo tiempo más seductora manera. Severus se acercó a él, los labios
abiertos, su mente gritando que eso no iba a acabar bien, mientras otras partes
de su cuerpo sostenían la opinión de que definitivamente lo haría.
El ritmo cardiaco de Harry aumentó diez veces en anticipación. Se inclinó a su
vez, lamiéndose los labios, el calor extendiéndose por su cuerpo, la sangre
apresurándose hacia su rostro y hacia su ingle. Y todo eso por la perspectiva de
un *beso*. Merlín, si el simple *pensamiento* le hacía esto......qué sería......
Un grito agudo, para su irritación en el momento más inoportuno, cortó la
tensión mejor de lo que lo hubiera hecho un cuchillo.
Severus mordió su labio inferior y cerró los ojos con fuerza, regañándose
duramente por lo que había estado a punto de hacer. Harry, mientras tanto, gimió
con frustración. Los oscuros ojos se abrieron lentamente para mirar al joven y
algo en su mente se quebró.
-Mierda, esto...- gruñó la voz profunda, haaciendo que Harry regresara su
atención hacia Severus, justo a tiempo para ver al hombre en cuestión
dirigiéndose hacia él a una velocidad casi inhumana, los ojos de obsidiana
inundados de deseo.
Sus labios se encontraron, esta vez en los terrenos de Severus, donde estaba
mucho más cómodo con la situación de lo que había estado en el Callejón Diagon
en donde había sido tomado por sorpresa. El cuerpo de Harry se envaró para luego
relajarse ante el encuentro, mientras una lengua fresca imploraba la entrada en
su boca. Se apartaron a regañadientes, su necesidad de respirar superando la
lujuria de su sangre, y Harry tragó, corriendo una mano sobre su cabello.
Severus se enderezo, habiéndose despejado luego de cumplir el mandato del
muérdago, aunque más confundido y alterado de lo que había estado al inicio de
tan dura prueba.
-Esto fue..- comenzó Harry, desde algún luggar a su lado-... ¡vaya!....
El maestro de pociones asintió, rehusándose a mirarlo, eligiendo en lugar de
eso, organizar primero los pensamientos en su cabeza. Fue vagamente consciente
de que la bebé estaba gimiendo allá al fondo. Caminó hacia la puerta.
-Atiende a Callisto- Snape habló finalmentee, tratando de ignorar que el
Gryffindor clavaba sus ojos tras él, con una mezcla de conmoción y dolor.
El joven se abrió paso hacia la cuna, luchando por contener las lágrimas.
-¿Oh, y Harry?
Se giró lentamente engarzando sus ojos con los del hombre maduro. Severus le dio
una pequeña sonrisa.
-Feliz Navidad.
Sólo pudo asentir y observar mientras el maestro de pociones daba la vuelta y
salía del salón, antes de suspirar tristemente, rememorando los últimos minutos
en su mente.
~*~
Severus andaba de un lado a otro de su habitación, tratando de evaluar el daño
de esta situación. En el nombre de Merlín, ¿qué había hecho? Nada que no hubiera
imaginado, eso era seguro, pero sólo porque lo hubiera considerado no
significaba que tenía que hacerlo.
Maldito Muérdago.
¿Y por qué demonios sonrió y siguió dándole esperanzas al otro hombre? En
realidad no intentaba engatusar a Harry ¿verdad? No era una persona tan baja. Y
*definitivamente* no se iba a meter de cabeza en una relación seria, o cualquier
otra forma de relación, con un estudiante.
Aunque, no muchas personas de su pasado habían provocado emociones tan fuertes
en su interior. De hecho, sólo podía recordar a otro......y eso acabó veinte
años atrás, con un giro de la varita de Voldemort.
Y así nada mas, la mera comprensión de eso sacudió a Severus hasta la médula.
Había perdido un amante de mucho tiempo y eso lo había destrozado. La simple
posibilidad de que pudiera sentir por Harry algo más profundo que una básica
atracción sexual.........era a un tiempo terrible y tranquilizadora. Después de
todo, habían pensado que nunca podría sentir nada tan fuerte otra vez. Con un
suspiro, Severus deseó que su segunda oportunidad hubiera sido alguien un poco
menos.......complejo que Harry.
Pero, los mendigos no podían elegir ¿verdad?
Severus frunció el entrecejo. No podía permitir que su propio egoísmo le
complicara aún más la vida a Potter. Lo más probable es que él solo fuera una
fase por la que pasaba el joven, alguien que simplemente estaba *allí* hasta que
algo mejor llegara. Después de todo, era adolescente había estado muy solo y era
más que probable que estuviera actuando por la desesperación de estar con
cualquiera.
Trató de ignorar la punzada que sintió ante esta idea, antes de maldecirse por
permitir que Harry se metiera bajo su piel.
No podrían funcionar como pareja. No *deberían * funcionar. No podía permitirse
el lujo de sentarse y soñar despierto sobre un idealista 'felices por siempre'
que nunca existiría, que nunca podría ocurrir. Era patético, en realidad.
Completamente absurdo. Tenía treinta y siete años y estaba completamente loco
por un adolescente. No sólo un adolescente, pensó. El hijo del némesis de sus
años escolares. El salvador del mundo mágico. Y él era un ex - Mortífago
envejecido, espía para la luz.
Increíblemente irónico en realidad.
Y altamente, ALTAMENTE irritante
Y, en ese orden de.........
-¿Sev?
Oh, por el amor de Merlín.
-¿Potter?- se giró hacia la puerta, intentaando controlar un poco su tono-. ¿Qué
ocurre?- 'Intentando' era la palabra operativa de la primera oración.
El picaporte giró, casi vacilante, y la cabeza del joven apareció, seguida por
su torso y piernas.
-Yo......
-Suéltalo, no tengo toda la noche.
Las cejas se arquearon en señal de desafío.
-Pasé a revisar.
-¿De veras?- replicó el maestro de pocioness, con su actitud estoica-. ¿Y cuándo,
precisamente, te convertiste en mi guardián?
Harry cruzó los brazos sobre el pecho.
-Cuando empezaste a reconocerme como tal- ssonrió pícaramente-. Tus suposiciones
son tan buenas como las mías entonces- se movió más cerca, exudando
repentinamente una confianza que en realidad no poseía. Severus tragó.
-Potter....Harry.....ese beso......fue el mmuérdago...... La planta.......
-Profesor- se mofó el Gryffindor-, yo tomé sus clases, y *aprendí* en ellas. De
hecho, aprendí lo suficiente como para recordar que el muérdago sólo hace que
actúes con impulsos que en realidad ya existen- inclinó la cabeza a un lado,
sonriendo y perturbando al hombre aún más-. Después que partiste, y todo se
hundió, no sé...- caminó hacia la cama y se sentó en la esquina-. Pensé que
alguien que tenía el impulso de besar así.....no hay manera en que puedas creer
que no tenemos oportunidad....
-Todavía eres mi estudiante.
Los ojos verdes miraron hacia abajo.
-Lo sé.....pero......cinco meses, Severus. Cinco meses y me habré graduado.
-¿Y dónde quedaría el *nosotros* incluso sii existiera esa posibilidad?- continuó
Snape, odiando el no poder simplemente seguir su camino con el joven y lidiar
con esos asuntos después-. Vivo en la escuela la mayor parte del año. Tienes una
hija que cuidar......
-No lo sé- Y tan repentinamente como había llegado a él, la confianza abandonó
el comportamiento de Harry. Corrió los dedos por su cabello, obviamente
debatiendo los pro y los contra dentro de su cabeza. Después de unos momentos,
capturó los ojos del maestro de pociones-. Pero sé que sea lo que sea lo que
siento por ti....y esto es muy extraño admitirlo, porque justo se acaba de
erigir frente a mí ¿sabes?......Bien, sea lo que sea.....es más que lujuria....
más que sólo hormonas jugando dentro de mí......
Severus se mordió el labio, deseando que Harry dejara de hablar. ¿Acaso no era
ya bastante difícil fingir que no tenía emociones sobre esto, para encima tener
que luchar contra un razonamiento que parecía reflejar sus propios sentimientos?
-Y, mira, se que suena como un montón de baasura.......pero, cuando lo considero
en verdad, pienso que sean lo que sean estos sentimientos, comenzaron hace
mucho, cuando en el pasado 'yo te odiaba y eras el cretino grasiento'
-Eso no tiene nada que ver con el asunto.......
Los ojos del Niño-Que-Vivió revelaron un mundo de dolor.
-No, realmente no.....creo.....creo que yo......
-Potter, detente- siseó Severus-. Acabas dee dar a luz a una hermosa niña. Has
estado solo más tiempo del que puedes recordar. Has pasado por mas vicisitudes
de las que cualquier hombre de tu edad debería.......
Harry entrecerró los ojos.
-¿Qué estás.....?
-Que lo que sientes es la necesidad de unirrte a la persona más cercana y, te lo
aseguro, durante los próximos meses mirarás hacia atrás, a estas Navidades
y.......
-Pensaré en el hombre que estaba allí para ayudarme a traer al mundo a mi hija.
El hombre que salvó mi vida, quien no hizo preguntas ni dejó que me encerrara en
mi mismo- suspiró-. Severus, lo cierto es que ya he cometido demasiados
errores.......no voy a sentarme y dejar que me intimides en sumisión sólo porque
algo, no, no algo......una relación entre nosotros sea complicada.
-Potter.
-Por favor, deja de usar mi apellido. Despuués de besarme como lo hiciste.....es
inútil y lo sabes demasiado bien.
-Todavía no has contestado a mi pregunta.
El joven se paró y lo miró con furia. No estaban logrando ningún progreso en su
discusión y esto lo asustaba a morir. Se preguntaba, distraídamente, si
simplemente debería cruzar el espacio entre ellos y permitirse otra vez esa
calidez en el cuerpo, el hormigueo en la piel, los besos jadeantes y tensos.
Quizás Severus no reaccionara con tanta hostilidad como en el Callejón Diagon,
dado el hecho de que estaban en privado y él había iniciado el último encuentro.
Poniéndose de pie, caminó con piernas temblorosas hacia el maestro de pociones.
Sus ojos se reunieron con los de Severus y trató de encontrar una señal de que
sus acciones serían bien recibidas. Las órbitas oscuras, al igual que el rostro
del hombre, no le daban nada con que trabajar. Entonces, ahí estaba. La
impaciencia. El aire de desafío. La extremadamente tenue diversión y añoranza.
Harry se inclinó hacia delante y lentamente besó al hombre y se sintió
débilmente sorprendido cuando un fuerte brazo rodeó su cintura, arrastrándolo
más cerca. Ese beso no estaba lleno de deseo como el último, ni era vacilante y
casto como el primero. Era gentil y aún así ardía con una pasión que venía de
algo más profundo que la lujuria.
Sus manos viajaron hacia la nuca del maestro de pociones, sus dedos lentamente
trazaban caminos en el largo y negro cabello. Demasiado pronto, la necesidad de
oxigeno fue demasiada y el joven se alejó con un suspiro. Inclinando su cabeza
contra el hombro del hombre, cerró los ojos.
Severus se maldijo internamente. Potter no se había limitado a incrustarse bajo
su piel, había invadido su espacio privado y no se detuvo hasta que los
sentimientos que provocaba tomaron el control. Y ahora el maestro de pociones
estaba atrapado. No sería capaz de despedir al Gryffindor nunca más. De hecho,
no estaba demasiado seguro de que fuera capaz de sobrevivir los próximos cinco
meses en una relación platónica de profesor-estudiante con el joven.
Al diablo con toda la situación.
¡Tenía treinta y siete años! ¡Era un hombre crecido! ¡Debería ser capaz de
ejercer algo de control sobre su maldita lujuria y otras emociones! Pero, oh no,
aquí estaba, permitiendo que su líbido se desbocara por un ESTUDIANTE. Era un
pensamiento absolutamente escandaloso, y aún así, placentero al mismo tiempo.
Al diablo con esto. Al diablo con todo.
Y, entonces, pensaba mientras los ojos esmeralda parpadeaban, ¿acaso era de
verdad tan terrible como parecía?
El reloj de pie del salón repicó las once.
-Es algo tarde.....-señaló Severus, insegurro de qué más decir. Harry asintió con
resignación. El Slytherin echó un vistazo al joven padre y extendió su brazo con
gentileza-. Permíteme acompañarte a tu habitación.
Con una pequeña sonrisa, el Gryffindor aceptó y salieron en silencio del salón.
Una vez en su habitación, Harry caminó hasta el armario, mientras Severus se
aseguraba de que Callisto hubiera comido apropiadamente. Momentos después, el
joven reapareció vestido con su pijama, el cabello despeinado y, aunque Severus
detestara admitirlo, una adorable y boba sonrisa en su rostro. Caminó hacia el
hombre mayor.
-Gracias- le dijo, sonaba contento y exhaussto-. Por todo......
El maestro de pociones asintió.
-Confío en que sabrás donde encontrarme si necesitas......
-Quédate.
Ambos hombres parecieron igualmente impactados por la petición; Harry realmente
no sabía qué lo había poseído mientras Severus luchaba por encontrar una manera
razonable de excusarse.
-¿Disculpa?
El Niño-Que-Vivió bajó la vista a sus pies.
-Yo....yo....me preguntaba....-levantó la vvista-. ¿Te quedarías conmigo?- pidió,
claramente temeroso de un futuro rechazo-. No.....no quiero estar solo.....no te
estoy pidiendo....uhm...-sus mejillas enrojecieron al tono más profundo posible.
Si no fuera por la seriedad de las circunstancias, el hombre se hubiera reído.
En lugar de eso, tomando nota de las frágiles emociones de Harry, y entendiendo
que de hecho había mucho más que lujuria en los sentimientos del uno por el
otro, Severus asintió.
-Como desees....
-Entiendo que.....- las palabras del maestrro de pociones alcanzaron finalmente
los oídos de Harry y sus ojos se abrieron con la sorpresa, antes de romperse en
una alegre sonrisa-. Gracias.....
Nuevamente el hombre se limitó a asentir, antes de caminar hacia la cama con
todo el orgullo que logró reunir. Deslizándose bajo las mantas, sin preocuparse
por cambiarse por su ropa de dormir, arqueó una aristocrática ceja al otro, a
quien el rubor había retornado.
-¿Espero que no pretendas quedarte parado aahí toda la noche?
Torpemente, Harry se encaminó hacia el otro lado de la cama y se sentó al lado
de Severus, preguntándose distraídamente si su corazón latiría tan fuerte como
lo sentía. El ambiente era tenso entre ellos, y ninguno estaba lo bastante
cómodo como para poder dormir. Después del noveno intento de Harry para
acomodarse sin molestar al maestro de pociones, Severus puso los ojos en blanco.
-Por Merlín, Potter, no te voy a morder.....- siseó en la oscuridad y Harry
podría jurar que había *escuchado* la risa en su voz cuando agregó-.... no
mucho, en todo caso.
El joven se rió a pesar de si mismo y rodando, quedó nariz contra nariz con su
compañero de cama.
-Lo siento, yo sólo.....no quería molestartte- susurró explicándose, su
respiración cosechando efectos indeseados en el otro.
Severus aclaró su garganta.
-De hecho- suspiró antes de inusitadamente atraer a Harry más cerca de él,
haciendo que el otro se moviera hacia una posición más cómoda. Mordió su labio y
tragó, obligando a su mente a disipar los pensamientos de Harry con él, en la
cama, en una.....manera mas insinuante-. ¿Así está mejor?
Harry asintió, su rostro presionado suavemente contra el pecho de Snape,
tranquilizado por el rítmico latido del corazón del Slytherin.
-Hmmm- concordó, luego susurró, antes de deejarse adormecer-. Oh...Feliz Navidad,
Sev.
El maestro de pociones sonrió suavemente, sintiéndose abrumado por el deseo de
aferrar y proteger a su nueva pareja. Porque definitivamente eso era lo que era
Harry. No sería una relación de ensueño, eso era seguro, y ciertamente tendría
una gran cantidad de explicaciones que dar en lo que se refería a Albus. Pero
una voz irritantemente optimista en su cabeza, le estaba diciendo que era feliz.
Y, por una vez en la vida, Severus Snape estaba inclinado a creerlo.
Sólo esperaba que el joven no se arrepintiera de su decisión, esto
indudablemente lo destrozaría.
Y con la final e impactante comprensión de que él, y no Potter, era quien había
necesitado sanar y ser rescatado emocionalmente, Severus sucumbió al primer
sueño verdadero en años.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
|
|