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Capítulo 6: AMAR A ALGUIEN
Severus recuperó el control de sus pensamientos y acciones, apartando a Harry y
mirándolo con el ceño fruncido.
-¡Potter!- espetó, mirando frenéticamente aa izquierda y derecha, rezando a todas
las divinidades que conocía para que nadie hubiera sido testigo de
esa.....esa.....invasión de su espacio personal-. ¡En el nombre de Merlín! ¿Qué
crees que estás haciendo?- demandó disgustado-. Primero te quejas de que no
quieres lidiar con toda la atención que existe alrededor del Niño-Que-Vivió y al
momento estás creando una escena que....- hizo un gesto con las manos como
indicando que era un caso perdido antes de lanzarle otra mirada feroz-. Si esto
es algún intento de arruinar mi reputación además de la tuya........
-¡NO!- exclamó el chico- Yo......yo.....yo....
-¡Por lo que más quieras, Potter, acaba conn tu pueril tartamudeo y dame una
respuesta directa!
Los verdes ojos se llenaron de lágrimas.
-No....no intentaba arruinarlo......yo no.......tú.....esto fue.....
Severus estrecho su mirada aún más.
-Potter- le advirtió- no estoy de humor.....
-¡No sé lo que *fue*! - Harry finalmente see quebró, enrojeciendo ferozmente y
apartando la mirada-. Yo......¿podemos hablar sobre esto en otra parte?
El maestro de pociones tragó, en realidad no quería discutir.....*eso* en lo
absoluto, todo lo que quería hacer en ese instante era embarcar a Harry y su
prole directo hacia Dumbledore. Dejar que el viejo se encargara del nuevo
problema esas Navidades. El llanto de un bebé, la pequeña Potter para ser más
exactos, lo saco de sus frustrantes pensamientos y bajó la vista hacia ella.
La niña estaba en su carrito a un lado de Harry, retorciéndose incómoda, sus
gemidos subiendo paulatinamente. Su padre estaba temblando, sin hacer ningún
intento de levantar a la bebé ni de atender a sus necesidades.
Severus dejó escapar un suspiro de derrota.
-Bien- siseó, aunque rehusándose a encontraar su mirada con el chico y eligiendo,
en cambio, ver a la disgustada bebé. La levantó, frunciendo el ceño al darse
cuenta que necesitaba ser cambiada, y mejor si era pronto. Se obligó a mirar al
Gryffindor-. Sugiero que te dirijas a Gringotts y retires suficiente dinero para
cubrir las necesidades de la pequeña y cualquier otra cosa que planees comprar.
Me reuniré contigo en el Caldero Chorreante en media hora- dicho esto, tomó el
carrito de la bebé de manos del joven y caminó hacia el bar, capturando la
atención de unos cuantos peatones.
En algún momento en el futuro podría volver la vista hacia este escenario y reír
de buena gana, después de todo, no se veía todos los días a Severus Snape, el
Extraordinario Imbécil Grasiento, marchando a través de la multitud que inundaba
el barrio de compras con una llorosa bebé en brazos. Por supuesto, tampoco se
vería en un futuro. De hecho, en ese momento estaba viviendo la humillación y
para colmo de males, Harry Puñetero Potter había....*gah* ni siquiera podía
pensarlo......lo había.......besado.
La nariz del aristocrático hombre se arrugó con aversión.
Harry Potter lo había besado. Y, aunque nunca *jamás* lo admitiría.…. él,
maldita sea, también lo había disfrutado. Este pensamiento lo angustió. No sólo
tenía veinte años menos, Harry era su estudiante. Su estudiante con un bebé.
Involucrarse con Harry......complicaría las cosas *extremadamente*.
No que ya no estuvieran suficientemente enredadas.
Esto estaba equivocado. El beso había estado equivocado. Toda la maldita
situación estaba equivocada. Y aún así, seguía pasando.
Regresando su atención al Caldero Chorreante, se encaminó hacia el bar, tratando
de pasar desapercibido. ‘Tratando’ sería la palabra especial en esta oración.
Después de todo llevaba una berreante, y más que ligeramente ‘olorosa’, bebé
recién nacida en sus brazos. Silenciando los rostros interrogantes del resto de
la clientela con una mirada de furia, se dirigió hacia el propietario.
-Profesor Snape- lo saludó Ton con alegría,, habiendo decidido que en su trabajo
la mejor manera de tratar con sus clientes era la política de ‘no pregunto, no
digo’, incluso si se trataba de figuras tan importantes dentro de la sociedad-.
¿Qué puedo hacer hoy por usted?
Con incomodidad, Severus cambió a Callisto de posición mientras contestaba:
-Me preguntaba si podría usar una de sus haabitaciones por unos minutos para
resolver esto- pidió, señalando a la bebé con la cabeza.
-Por supuesto, señor- contestó Tom, guiándoolo hacia las escaleras-. Por aquí,
por favor- le mostró a Severus una habitación vacía al final del pasillo,
deteniéndose para sonreír a la pequeña Potter- Es hermosa, si me permite
decirlo.
Resistiendo la urgencia del decirle al hombre lo que *tenía* en la mente, el
maestro de pociones se limitó a asentir.
-Mucho- le dio a Tom una tenue sonrisa-. Ahhora, si no le importa....
El propietario del bar captó la indirecta y se excusó, mientras Severus se
dirigía a la cama, colocando a Callisto cuidadosamente sobre ella. Sus ojos
barrieron la sombría habitación con desprecio. Estaba casi seguro que no era lo
bastante higiénica para cambiar en ella a un infante recién nacido, pero no
tenía otra elección.
Prendió la chimenea con un golpe de varita, murmurando unos cuantos
encantamientos extra de forma que la habitación se entibiara rápidamente,
previniendo la posibilidad de que la niña atrapara un resfriado. Una vez que
estuvo satisfecho de que la habitación era lo suficientemente cálida, removió la
manta, revisó que todavía estuviera caliente, seca y limpia, y luego desabrochó
el trajecito de Callisto
Suspirando, al darse cuenta que la niña se había manchado toda, sacó las mudas
de ropa que había metido apresuradamente en los bolsillos de su túnica mientras
salía de la casa, junto con algunos pañales. Buscó en el carrito de la bebé el
recipiente con talco que había ocultado al fondo, antes de regresarlo a su
tamaño original y volver con Callisto.
Convocó una tela húmeda del baño y aguantó la respiración. Esto no iba a ser
divertido pero era necesario hacerlo.
Diez minutos más tarde Severus emergió de la habitación luciendo muy desaliñado.
Pero al menos Callisto estaba limpia, cambiada, seca y caliente una vez más. La
niña estaba cuidadosamente acostada en el carrito y profundamente dormida; algo
que el maestro de pociones agradecía a los dioses mientras a grandes pasos
bajaba resueltamente por las escaleras. Dirigiéndose nuevamente hacia Tom, le
preguntó cuánto le debía por el uso del cuarto. El propietario se limitó a
sacudir la cabeza con una sonrisa.
-No es nada- le dijo mirando a Callisto unaa vez más- Sólo diez minutos. No
cuesta nada.
Murmurando su agradecimiento, Snape se alejó del posadero, eligiendo un asiento
al fondo del bar, en las sombras, evitando las miradas interrogantes de los
otros clientes. No mucho después, Harry entró al Caldero Chorreante e
inmediatamente lo comenzaron a bombardear con aclamaciones, palmadas en la
espalda y un chorro de preguntas. Sus ojos buscaron al maestro de pociones,
quien apenas asintió a guisa de saludo y afirmación. El joven Gryffindor se
despidió de sus fans antes de sentarse frente a Snape, mirando a la bebé,
cuidando de no atraer mayor atención hacia la situación.
-Confío en que sacaste suficiente cantidad-- empezó Severus sin mostrar ninguna
emoción.
Harry asintió.
-Lo hice.
El hombre se levantó.
-Bien, vamos entonces- lanzó una mirada no impresionada alrededor del
establecimiento-. Dudo que esta atmósfera sea buena para que tú....-captó la
mirada suplicante de Harry y suspiró-.....la pequeña Callisto esté aquí.
A esto siguió otro asentimiento de reconocimiento del joven, antes de que se
levantara a su vez, caminando casi hombro con hombro con el maestro de pociones.
Era apenas unas pulgadas más bajo, pero cuando Severus se empinaba como señal de
rechazo o utilizándolo como táctica de intimidación, su diferencia de altura
parecía de varios pies.
Abandonaron el bar, Severus conduciendo el carrito de la bebé que seguía en sus
manos y Harry arrastrándose tras él sintiéndose casi miserable. Su mente seguía
hilando. Había *besado* a su profesor. Y no sólo un profesor....*¡SNAPE!*.
Seguro, el hombre no era ni de cerca tan horrible como trataba de proyectar,
pero eso todavía era........equivocado.
Harry cerró con fuerza los ojos mientras la voz en su cabeza seguía burlándose
de él repitiendo “pero se siente tan bien”.
No. No podía. Aunque *estuviera * atraído por el hombre maduro, lo cual no
sucedía ¿cierto?, la posibilidad de que algo pasara entre ellos, bien, era
completamente absurda.
Lo peor de todo esto es que había estado reparando su amistad arruinada con el
hombre y luego iba y hacía que todo volviera a ser extraño y poco natural
nuevamente, ¡todo por un maldito beso!¡Hablando de masoquismo esto era lo
máximo! Parecía vivir para recibir toda clase de castigos, viendo como todo lo
que hacía le generaba alguna forma de dolor.
-¡Potter!- el Slytherin que había dominado sus pensamientos los últimos minutos
gruñó, justo antes de que se topara con la espalda del hombre.
Harry tropezó un par de pasos, sonrojándose torpemente.
-Lo siento- murmuró- Sólo estaba.......penssando.....
Snape puso los ojos en blanco.
-Parece que últimamente haces eso con bastaante frecuencia- comentó con voz
monótona, aunque establecía una obvia relación con la última vez que Harry se
había separado. Esto había acabado en la reunión de sus
labios......bien.......ninguno de los dos quería dar vueltas a ese asunto justo
ahora.
Ni en ningún momento, en opinión de Severus.
-Sí, bien, ¿tenía que empezar en algún momeento, no?- replicó el joven, tratando
de aliviar el humor entre ellos. Su intentó resultó ser vano.
-Suficiente.
Esta se estaba convirtiendo rápidamente en la ruta de escape de Severus; esa
palabra. Cada vez que quería evitar una discusión, simplemente se deslizaba
dentro de su cruel y un tanto sarcástica resolución y restaba importancia a todo
con esa sola sílaba.
Harry frunció el ceño, reconociendo la táctica, pero decidió seguir el juego de
su profesor de pociones durante las próximas horas. Obedecería y prestaría
meticulosa atención a cualquier cosa que dijera mientras ellos, o mejor dicho,
él, realizaba las compras, para evitar futuras discusiones. En todo caso, no
necesitaba más atención dirigida a su persona. Además, era mejor mantener a
Severus de un relativo buen, o al menos imparcial, humor, hasta que regresaran a
la Mansión. *Luego* podrían enfrentar cualquier tema que fuera necesario.
Y con eso, Harry Potter siguió a Severus Snape por el Callejón Diagon e incluso
por el Londres muggle, comprando una variedad de objetos de bebé y algunos
obsequios de Navidad de último minuto.
~*~
Aparecerse de regreso en la Mansión había sido fácil para el joven, mientras sus
pensamientos estaban demasiado nublados con la toma de conciencia de lo que
significaba la paternidad....que era en lo que había estado pensando durante su
viaje de compras.
Severus, sin embargo, encontró esto más incómodo. Su mente corría con los
pensamientos de lo que Potter y él aún tenían pendiente por discutir. Lo que le
*había* prometido que discutirían. Sus bolsillos estaban hundidos bajo el peso
de sus compras, mágicamente encogidas, sí, pero aún así increíblemente pesadas,
y en sus brazos sostenía al hombre que había originado todo este
problema........y la bebé de ese hombre.
Cómo había logrado enfocarse apropiadamente para alcanzar la seguridad del hogar
estaba más allá de su comprensión.
Sin embargo, viendo que se las *había* arreglado para que ninguno de ellos
sufriera ningún daño, al final no le preocupó.
-Correcto- empezó el hombre maduro, soltanddo a Potter de forma que sus pies se
posaran sobre tierra firme-. Antes que nada vamos a establecer una ubicación
provisional para colocar el equipo de guardería de tu hija.
-¿Y dónde será?- Harry trató de ignorar la ligera punzada en su pecho cuando
Severus utilizó la palabra ‘provisional’.
El maestro de pociones suspiró.
-¿Tu habitación? Creo que es más fácil si lla tienes tan cerca como sea posible,
por razones de acceso a la pequeña y cosas así. Sentido común, en realidad.
Harry asintió.
-Sí, es bastante lógico.
Con un sutil giro de sus ojos, Severus se giró y entró en la casa de familia,
subió la grandiosa escalera de caracol y llegó a la salita de la habitación de
Harry. Una vez allí, extrajo todos los paquetes de sus bolsillos y los colocó en
el piso. Moviendo su varita sobre ellos, y murmurando el encantamiento correcto,
observó mientras los juguetes, pañales, ropas, accesorios para cambiarla y
muebles pre-ensamblados se agrandaban. Luego, por medio de levitación colocó
cada cosa en la posición apropiada en la habitación, antes de girarse hacia
Harry.
-La segunda tarea en nuestra agenda, o mejoor dicho en tu agenda, es alimentar y
cambiar a tu niña, y ponerla a descansar en su cuna mientras discutimos.......-
buscó la palabra apropiada mientras los verdes ojos se clavaban en él con
expectación- ......todo- finalizó, de forma poco convincente, antes de abandonar
la habitación con su habitual estilo dramático.
Harry se quedó con la mirada fija detrás de él; colocó a Callisto (aún acostada
en su cuna portátil) sobre su nueva tabla de cambio, antes de buscar la fórmula
ya preparada. Calentándola mágicamente a la temperatura adecuada se la alcanzó a
la bebé, aún con cierta torpeza, y acercó la tetina a sus labios.
Esta vez, sorpresivamente, la niña la aceptó sin protestar.
~*~
-Mira, yo….-empezó Harry una hora más tardee, sentado en la salita de la Mansión,
en un sofá justo enfrente de Snape.
-Potter- el otro hombre habló al mismo tiemmpo, sintiéndose extremadamente
incómodo.
Ambos se quedaron sentados y parpadearon, mirándose en un incómodo silencio.
Pasaron casi media hora en la misma posición.
-Oh, mierda- Severus finalmente rompió el cciclo-. Esto es ridículo- siseó, más
para si mismo que para el Gryffindor sentado frente a él-. No debería sentirme
incómodo en mi propia casa- el último comentario definitivamente lo hizo para su
propio beneficio. Atrapó los ojos de Harry.
-Tratemos primero los temas más.…...imperattivos, ¿te parece?- sugirió, sin
preocuparse realmente por la respuesta. El adolescente asintió, permaneciendo en
silencio-. Bien.
-Mira, Severus, esta mañana, cuando te beséé.......
El Slytherin dejó escapar un bufido de risa.
-Más bien pensaría que la terrible experienncia relacionada con tu......condición
hasta la otra noche sería más significativa que.......el incidente de esta
mañana.
Los ojos verdes bajaron mientras Harry se ruborizaba.
-Lo siento, yo sólo.......
-No necesitas explicarme, Potter. Tocaremoss ese tema cuando sea el momento.
-Correcto, lo lamento.
-Suficiente-. Severus suspiró, en realidad no quería discutir eso para nada-. En
todo caso, sugiero que primero discutamos los detalles de tu embarazo y todas
esas cosas....
Harry asintió una vez más.
-Ya conoces lo más importante- comenzó-. Yoo soy uno de *esos* casos. Sin
embargo, no lo supe hasta que era demasiado tarde. No le dije nada a nadie.
Nadie excepto tú sabe lo de Callisto. Ella es la legítima heredera de Malfoy y
Potter, aunque eso causará otro maldito escándalo cuando se publique- se encogió
de hombros-. Y, oh sí, no tengo idea de lo que voy a hacer con ella en Hogwarts,
ni sé que voy a hacer ni mucho menos adónde voy a ir después que me gradúe. No
tengo madera para padre.....¿debería continuar?
Severus sacudió la cabeza.
-Siento que deberíamos contactar a Dumbledoore.....
-¡NO!
-Potter, en este preciso momento no estoy dde humor para discutir contigo.
-No puedo....-un suspiro-. Al hombre no le importa.
Las aristocráticas cejas se elevaron con sorpresa, algo que no ocurría con
frecuencia.
-¿Disculpa? El Director Dumbledor venera ell suelo por el que caminas, Potter.
Éste es el tipo de información que definitivamente querrá escuchar.
-¿No te das cuenta? Ya no le soy de utilidaad. Lo ayudé a vencer a Voldemort,
hice lo que todos esperaban de mí. Y ahora, bueno, ya no me necesita. Ninguna
maldita persona me necesita más- espetó, tratando de calmarse.
Snape puso los ojos en blanco.
-Melodramático- siseó-. Potter- quizás debeería suavizarse un poco, después de
todo el joven todavía estaba confundido y se alteraba fácilmente- Harry.....¿Eso
es lo que piensas realmente? ¿Que el viejo tonto ignorará tu existencia
simplemente porque ya no le eres útil?- El Gryffindor se rehusó a mirarlo y su
silencio le dio la respuesta-. Estás profundamente equivocado. Eres como el
nieto favorito para el viejo. Y te necesita, y no por esa única razón. Al igual
que Callisto. Es tú hija y te amara sin importar lo que ocurra. Como tú
indudablemente la amarás.
-Pero…..
-No hay peros que valgan, Harry. Y, acerca del asunto de qué vas a hacer con la
niña cuando estés en Hogwarts, te puedo asegurar que habrá un montón de miembros
del profesorado que te ofrecerán su ayuda. Meterán las narices donde no los
llamen y probablemente te acosen, hasta que pongas la niña en sus brazos para
observarla, arrullarla y hacer otros asquerosos despliegues similares.
Snape sonrió con satisfacción mientras el chico reía disimuladamente.
-Oh, así que ahora te ríes- comentó inexpreesivo-. Pero te aseguro que no pasara
mucho tiempo antes que estés golpeando a la puerta de mis aposentos suplicando
por un poco de silencio y falta de simpatía.
El desafortunado comentario los regresó al incómodo silencio.
-Severus- se aventuró Harry finalmente-. Essta mañana, ya no estoy muy seguro de
querer disculparme por eso.
El mago maduró sintió que se le caía la mandíbula, y luchó por cerrarla.
-Yo....
-Quiero decir, creo…….okey, *sé* que me sieento atraído por ti.....-de nuevo las
mejillas del joven mago se encendieron, pero no se atrevió a alejar la mirada.
Se obligo a mantener el contacto visual. De todos modes, era demasiado tarde
para retroceder-. Y, sí, sé que no es oportuno y está mal. Soy un estudiante,
soy *tu* estudiante. Soy vente años más joven que tú. Tú y mi padre se odiaron
en la escuela cuando tenías mi edad. Y además tengo un bebé de alguien por quien
no tenía mayor interés que el de una amistad......Demonios, ya el hecho de que
*tengo* un bebé es bastante malo....-se detuvo e inspiró profundamente-. Pero no
importa cuanto trate de decirme a mi mismo que esto está mal. No importa cuántas
veces me recuerde que no hay oportunidad entre nosotros.....-lanzó sus manos
hacia el aire-. Diablos, Sev, cada vez que trato de auto-convencerme de que eres
malvado, viejo, un cretino grasiento.....todo lo que deseo hacer es besarte otra
vez.
Harry finalmente terminó su diatriba recuperando la respiración, contento de
haber sacado todo de su pecho, mientras Severus permanecía en su asiento,
completamente silencioso e inmóvil.
Harry Potter lo encontraba atractivo.
El pensamiento debería causarle repugnancia.
Debería hacerlo querer abofetear al Gryffindor.
Esto debería ser completa y totalmente ridículo.
Pero no lo era.
Y, en lugar de sentir rechazo o disgusto, Snape sentía algo mucho, MUCHO peor.
En realidad se estaba sintiendo alegre
Oh, dulce Merlín, tuvo que admitir internamente que se sentía atraído por Harry
Potter.
El mundo se estaba acabando.
Bueno, eso o oficialmente se había vuelto loco.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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