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Capítulo 5: SEXED UP
Allí estaba de nuevo. El maldito lloriqueo. Como lo detestaba. Se preguntaba por
qué Potter aún no había acatado sus órdenes....er.....consejos y lanzado un
encantamiento silenciador sobre su habitación. El argumento original había sido
que si algo salía mal Severus sólo sería un grito lejano. Lo que en verdad
crispaba los nervios del maestro de pociones respecto a esta situación, era su
propia aceptación. El hecho de que realmente había hecho una concesión.
Al diablo Potter por ser tan manipulador.
Gruñendo, Snape tomó la almohada y la colocó sobre su cabeza, manteniendo los
ojos cerrados. Eran las dos de la mañana. No había dormido apropiadamente en las
últimas cuarenta y ocho horas. La Navidad estaba a pocos días de distancia y
necesitaba descansar tanto como fuera posible para enfrentar los siguientes
días.
El llanto no se detenía.
Gruñó con frustración, lanzando la almohada a un lado. ¿Por qué demoraba el
Gryffindor un tiempo tan malditamente largo en callar a la mini-Potter? El
pensamiento invocó una serie de respuestas, ninguna de las cuales era creíble,
pero un pequeño temor se instaló en su mente. ¿Y si algo malo ‘había’ pasado? ¿Y
si Harry y el bebé estaban en un terrible peligro y él permanecía ahí, acostado
en la cama, quejándose mentalmente por el ruido? ¿Y si.....
-¡Por las bolas de Merlín!- maldijo en voz alta, como parte de su monólogo
interno, cortándolo en el proceso.
La idea de que algo peligroso ocurriera en *SU* casa era absurda. Además, el
hecho de que en realidad estaba preocupándose por la
posibilidad......preocupándose nada menos que por ‘Harry Potter’......era
increíblemente ridículo. Después de todo, todavía recordaba el tiempo en que
Potter había sido la última persona en su lista de *me importa un
bledo*......pero esto había sido verdad un año antes. Y el terrible estruendo
todavía no cesaba.
Lanzando un suspiro de irritación, Severus se obligó a dejar la calidez de su
cama y caminar penosamente hacia la habitación de Harry. Golpeó en la puerta.
-Está abierta- la voz de Harry, que sonaba cansada y crispada, le llegó a través
de la madera.
Frunciendo el ceño, pues no tenía idea de qué pasaba, giró la manija y empujó
para abrir la puerta.
-¿Hay alguna particular razón por la que ellla ha estado gritando por más de
veinte minutos?- preguntó fríamente, todavía ofendido por tener que borrar los
privilegios del sueño por una niña.
El joven se giró hacia él, meciendo a la bebé que se retorcía incómoda, sus ojos
rojos y anegados.
-No quiere parar. He tratado con todo....-ssu voz se quebró- Creo que en verdad
me odia....
A pesar de su resolución de permitir que Harry viera el otro lado, y no sólo la
imagen sarcástica, dura de su profesor, Severus puso los ojos en blanco.
-Deje el melodrama, Potter. No le sienta biien.
Antes que tuviera oportunidad ni siquiera de *pensar* en quitarles puntos a su
casa, el joven dejó salir un sollozo angustiado, algo estrangulado.
-Lo lamento- suplicó, acortando la distanciia entre ellos. Señaló hacia el bulto
de brazos y piernas que apretaba- No puedo hacer que pare.....Lo siento, no sé
lo que estoy haciendo....Siento que tú, entre todas las personas, tengas que ser
quien me vea así....Siento que tú, entre todas las personas, sufras esta
incomodidad.....lo lamento.....-trató de calmarse nuevamente- Diablos,
simplemente lo siento....-el bebé estaba inclinándose hacia Severus- ¿La
sostienes?- suplicó- A ella le gustas.....tú sabes como cuidar de ella.
El maestro de pociones se mordió el labio, pero aceptó a la pequeña en sus
brazos. Ajustándola de forma que ambos estuvieran cómodos, la acunó y caminó un
poco alrededor de la habitación, tratando de calmarla. Eventualmente, esto
empezó a funcionar y se permitió una sonrisa de auto-complacencia.
Entonces capturó la mirada en el rostro del padre.
-¿Ves lo que quiero decir?- preguntó Harry,, su tono reflejaba las emociones que
se desplegaban en su expresión- Me odia......le gustas tú....traté por siglos y
nada.......por otra parte, tu lo intentaste por cinco minutos y se durmió....-se
giró y se hundió en la cama, su cabeza entre las manos-. Odio mi vida.
Suspirando claramente, Severus colocó a la bebé en su cuna y se sentó al lado
del adolescente.
-Ella no te odia- declaró, resoplando levemmente.
-¿Oh, de veras? Entonces, eso fue.....
-*Eso* fue un bebe respondiendo a las vibraaciones del ambiente- lo reprendió-
Los niños responden al humor......tú estás increíblemente frustrado, y ella
simplemente refleja eso.
El Gryffindor apartó la mirada, frunciendo el ceño. Tenía sentido.....pero se
rehusaba a aceptarlo.
-Yo la abandoné contigo- declaró, más para su propio beneficio que otra cosa.
Había expresado sus problemas. Había dejado que salieran al aire antes de poder
retenerlos-. Fuiste la primera persona con quien tuvo oportunidad de
vincularse.....sus ojos se clavaron en Severus- Yo...¿y si ella no......?
-Oh, por Merlín!....-el Cabeza de Slytherinn frunció el ceño- Sí, ya establecimos
que pudiste manejar mejor la situación. Pero no lo hiciste. No podemos ni
intentaremos cambiar lo que ya está hecho. Te lo dije en más de una ocasión,
ahora ella es tu responsabilidad, y una vez que lo aceptes......
-Ella. Todavía. Me. Odia.
-¡Apenas tiene dos días de edad! ¡Todavía nno tiene *suficiente inteligencia*
para tomar decisiones!
Harry abrió la boca para protestar, pero Severus lo silenció con una mirada.
Ambos permanecieron en silencio, mirándose fijamente, ninguno de los dos quería
retroceder ante la confrontación. Se quedaron allí, los ojos taladrando agujeros
en el otro....hasta que Harry bostezó. Una vez rota la conexión, Snape sacudió
la cabeza y se volvió hacia la puerta.
-Ahora, si me disculpas, voy a regresar a mmi habitación a saborear tanto sueño
como me sea posible- comentó, saliendo del cuarto.
Con un suspiro, Harry se sentó en la cama y, con un movimiento de su varita, las
velas que iluminaban la habitación se apagaron. Colocó la vara de madera sobre
su mesita de noche y se reclinó contra las almohadas, esperando no soñar y, de
alguna manera, poder dormir tranquilo.
*****
Horas más tarde, el maestro de pociones y su estudiante estaban sentados a la
mesa del desayudo, comiendo en relativo silencio. La cuna conteniendo una
completamente despierta, aunque por fortuna tranquila bebé, estaba sobre un
banco de la cocina, apenas a unos pasos de su padre. Callisto parecía bastante
contenta, babeando y gorjeando donde se encontraba y ninguno de los hombres se
quejaba. Habían aprendido que moverla podía llegar a ser desastroso, y Severus
todavía mantenía que sus pulmones y su voz eran demasiado buenos para su gusto.
Harry sorbió con cautela su chocolate caliente, gozando de la calidez de la
bebida, mientras Severus parecía estar disfrutando su café en la misma medida.
Todavía quedaban gran cantidad de cosas por decir entre los dos hombres, aunque
silenciosamente habían estado de acuerdo en discutir los detalles
más.....intrincados al final. El desayuno no era el momento apropiado para
hablar, y era bueno disfrutar de esos preciosos instantes de confortable
silencio, instantes que eran escasos y distantes entre si.
Bajando su taza, el hombre mayor suspiró. Era una señal de la conversación que
tenía que empezar entre ellos, una inevitable. Harry emuló la acción,
investigando directamente en la mirada fija de Severus. Interiormente sonrió
ante el retorno de su confianza. No había demasiadas personas capaces de mirar
en los ojos del profesor de pociones por más de unos segundos, simplemente
porque la mayoría consideraba que su mirad era demasiado intensa. Le había
tomado un buen tiempo, pero Harry ya no era de esas personas.
-¿Si, Severus?- preguntó, sintiéndose partiicularmente audaz.
Una pequeña sonrisa cruzó el rostro de Snape, antes de desaparecer.
-Estaba considerando hacer un viaje al Calllejón Diagon hoy....-fue la monótona
respuesta- ¿Quizás te gustaría acompañarme? Después de todo, hay numerosos
artículos que necesitas comprar para tu hija.
-Ah....-Harry desvió la mirada. Quizás no eestaba tan seguro como pensaba-. Yo
no.....quiero decir.....¿quién se quedaría aquí a cuidarla?
-Llevarías a la niña, naturalmente.
El joven abrió sus verdes ojos con horror.
-¿Qué? ¿Has perdido el juicio? ¡Es una reciién nacida! ¡Se congelaría allá
afuera! Ella....
-Estará bien si la cubres con ropas y una ccobija especialmente hechizada- lo
cortó Severus. Si Harry lo conociera mejor, hubiera dicho que el hombre parecía
extremadamente divertido con la situación. Sus ojos prácticamente *bailaban* con
la risa, aunque su rostro todavía conservaba su estoica resolución.
-Pero....- el salvador del mundo mágico hizzo un nuevo intento- ¿Qué va pensar la
gente? ¿Qué van a decir? Quiero decir, tú y yo con un cochecito de bebé en el
Callejón Diagon.
Harry frunció el ceño. Los ojos del hombre ahora estaban ‘definitivamente’
risueños.
-¿Qué? Pensé que habías dicho.......
-Que *TÚ* llevarías a la niña. Ella no tienne nada que hacer conmigo, Harry.
El chico sintió que su corazón se hundía ante esas palabras, aunque realmente no
sabía por qué. Después de todo, esa *era* la verdad......y no había nada entre
Severus y él que sugiriera otra cosa. Tragando, sacudió la cabeza.
-Lo sé, pero aún así sería extraño y.....
-El mundo mágico se va a enterar más tarde o más temprano- ahí estaba de nuevo.
La irritantemente calmada voz de la razón. Harry despreciaba eso pero no podía
rebatirlo. Así que se quedó quieto mientras Severus continuaba-. Y,
personalmente, si estuviera en tu posición preferiría que fuera pronto. Mientras
más intentes ocultar su existencia de todos......
-Más extrema será la reacción- completó Harrry, con tono de derrota-. Lo sé, lo
sé.
Severus asintió, llevando su taza a los labios una vez más.
-Bien. Partiremos a las once así que ten a Callisto cambiada y alimentada y.....
-¡QUÉ?- chasqueó el joven con asombro-. ¡Toodavía no acepté!
-Ah, *todavía*, lo cual significa que eventtualmente lo harás- Severus observó
como si fuera un hecho-. Así que no veo el problema- se inclinó sobre la mesa,
hacia el lugar donde el joven había abandonado una tostada-. Si no lo has hecho,
te sugiero que atiendas las necesidades de tu hija para que podamos salir antes
que comiencen las carreras pre-navideñas. Malditos compradores de último
minuto....
Harry rió disimuladamente.
-Lo dice uno de ellos.
Esto le gano un evidente ceño fruncido y una respuesta desdeñosa.
-A menos que hayas adquirido todos los artíículos necesarios para criar un bebé,
dudo que puedas criticar- otra astuta mirada cruzó el rostro del hombre- Además,
nunca dije que estuviera planeando ir de compras, ¿verdad? Sólo que estaba
planeando una visita al Callejón Diagon.
El Gryffindor frunció el ceño confundido.
-Entonces qué.....- de repente lo comprendiió todo; la ‘visita planeada’ era para
él. En realidad nunca había tenido la posibilidad de elegir si quería ir o no.
-Oh.....está bien.
Sacudiendo la cabeza con una mezcla de diversión y desaliento, Severus consumió
el resto de su café y se levantó.
-¿Será suficiente media hora?- le preguntó.. Harry asintió-. Bien. Conseguiré la
frazada que mencioné antes para tu niña y partiremos.
Harry ni siquiera tuvo oportunidad de protestar mientras Severus le daba un
asentimiento a guisa de despedida y dejaba la habitación con un susurro de su
túnica. Nadie podría decir que Severus Snape no tenía un don para el dramatismo,
eso era seguro.
Callisto gimió cortando sus pensamientos, no por primera vez en ese día y
definitivamente no por la última, y Harry se dirigió hacia ella suspirando.
Cómo se suponía que iba a sobrevivir la siguiente semana estaba más allá de su
comprensión.
*****
-Severus- El-Chico-Que-Vivió tanteo mientraas estaba parado en el exterior de la
Mansión del hombre- ¿Estás *seguro* que aparecerse con la bebé no es arriesgado?
El maestro de pociones lo miró fijamente.
-¿Preferirías los polvos floo? ¿O un traslaador?.
Harry se estremeció, no le gustaban los recuerdos que cualesquiera forma de
transportación mágica tenía para él. Suspiró con resignación.
-Está bien.
Poniendo los ojos en blanco, Severus salió y empujó al joven contra él,
pretendiendo no notar el rubor que subió a las mejillas de Harry, que supuso era
ocasionado por un rastro de orgullo, considerando que Harry no había intentado
obtener su licencia de Aparición como el resto de sus compañeros. Por aquel
tiempo le había parecido extraño, pues la mayoría de los magos adolescentes se
arrojaron sobre el boleto a su libertad, pero él lo dejó pasar. No fue sino
hasta ese momento, cuando comprendió que Harry había estado embarazado y
preocupado por la posibilidad de dañar al bebé en su interior. Quizás si hubiera
preguntado al adolescente......No. No. Era útil insistir en el pasado. *Él*
sabía eso.
Mientras tanto, Harry trataba furiosamente de no pensar el lo bien que se
sentían los brazos del hombre enroscados en torno él; su niña se acurrucaba
abrigada entre ellos. Era todo tan......¡Un momento! ¡Retroceso! ¿*SU* niña? ¿De
ambos? ¿De dónde diablos vino eso?
El Gryffindor enrojeció violentamente y cerró los ojos.
No se estaba imaginando viviendo con el Profesor Snape como una ‘familia feliz’.
No podía ser. Porque, en primer lugar, el hombre era veinte años mayor. Y además
era tan....tan.....Snape!
Era ridículo.
No podía sentirse atraído por él. Era impensable. Era......equivocado. Y
además.......
-¡Harry!
La voz del maestro de pociones corto su corta excursión interna. Abrió los ojos
lentamente, para encontrarse frente a frente con unos ojos negros que reflejaban
una obvia preocupación-. ¿Está todo bien?- le preguntó el hombre- La
Aparición......
-Disculpa- Harry sintió que su rostro enrojjecía y sonrió avergonzado-. Está
bien....mi mente estaba en otra parte.
El claro ceño fruncido oscureció los rasgos del hombre mientras retrocedía.
-Ya veo.
El-Niño-Que-Vivió suspiró con tristeza.
-Yo sólo......esto va a ser difícil.
Si estaba esperando simpatía mientras estaban en público, estaba profundamente
equivocado. Severus bufó y le pasó el transporte para Callisto. (El obviamente
tuvo tiempo de agrandarlo mientras Harry soñaba despierto).
-Algo que deberías haber considerado.....
-Antes de joder- finalizó Harry gravemente--. Lo sé- Clavó los ojos en los del
Slytherin con ira- ¿Pero, vamos, cuáles eran las posibilidades de que....?
Aunque- resopló burlándose de si mismo- Soy *Harry Maldito Potter*. El puñetero
‘Niño-Qué-Vivio’. Salvador del maldito mundo mágico- estaba furioso-. No podía
haber esperado nada menos que ser uno de esos raros y místicos casos. Lo cual,
si a ver vamos, ni siquiera tenía idea de que existiera esa posibilidad,
considerando que me había criado siendo muggle. Y......
Sí, estaba consciente de que estaba despotricando. Sí, estaba consciente de que
estaba haciendo una escena. En realidad le importaba un bledo.
A Severus, por otra parte, sí le importaba.
-Potter- intentó advertirle.
Harry, por supuesto, lo ignoró y en vez de eso eligió discutir sus asuntos justo
allí y en ese momento.
-¿Sabes qué? Eso también es típico. El hechho que nuestros magos de ascendencia
muggle no sean informados de esa simple posibilidad......
-*Potter*- Snape hizo un nuevo intento, estta vez extendiendo un brazo hacia el
joven descontrolado.
Éste, aún así, siguió ignorándolo.
-Está bien, sé que incluso en el mundo mágiico no hay una gran proporción de
chicos gay......pero ESTÁN ahí y existe la posibilidad......
-¡Harry!- exclamó finalmente Severus, posanndo su mano en el hombro del
repentinamente frenético joven. Quizás *era* demasiado pronto para que se
presentara en público después de todo. Ciertamente todavía tenía mucho con que
lidiar......pero necesitaban algunos artículos y maldito si él iba a ir a buscar
cunas, juguetes y pañales desechables, junto con muchas otras cosas.
Al menos en ese momento no habían muchas personas en el Callejón Diagon y nadie
se había detenido durante la diatriba del joven.
-Harry- dijo una vez más, empujando al Gryfffindor y su bebé más allá, hacia el
principal conjunto de tiendas.- Potter, cálmate.....
Respirando profundamente, Harry miró a Severus avergonzado.
-Lo lamento.....no puedo.....
Dejó de hablar y en lugar de eso decidió miran directamente a los ojos de
Severus. Los de Harry estaban turbios, el hombre suponía que como residuo de las
emociones que habían galopado antes.
-¿Potter?- le preguntó, sintiéndose repentiinamente algo incómodo con su
posición. El joven permaneció en silencio, Aunque Severus reconoció algo en esas
órbitas verdes-. ¿Harry?- intentó una vez más, retrocediendo un paso. De repente
estaban muy cerca. Demasiado cerca. Demasiado.......
Los labios de Harry se reunieron con los suyos.
.....cerca.
Snape maldijo internamente. Definitivamente, ésta no era una buena situación.
Uno de los brazos del Gryffindor serpenteó alrededor de su cuello, y Severus se
encontró a si mismo poco dispuesto a protestar.
No, no era bueno en absoluto.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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