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Capítulo 4: MONZÓN
Harry corrió fuera de la habitación a la máxima velocidad que sus piernas le
permitían. Ignoró el dolor de su abdomen y saltó las escaleras de tres en tres.
Todo lo que podía pensar era en cuan increíblemente se habían complicado las
cosas. Cuan frío, duro y cruel podía ser el mundo. Debía haber alguna clase de
poder mayor mirando hacia abajo y riéndose de toda la mierda que guardaba en su
interior.
Se suponía que todo debía haber terminado en la batalla.
El Gryffindor empujó varias puertas y salió corriendo hacia la nieve. El viento
azotaba contra sus mejillas, en donde las lágrimas parecían brotar sin parar. No
le importó. Sólo quería alejarse. Los recuerdos de los últimos siete años lo
acosaban mientras corría, las voces hacían eco en su cabeza, invadían sus
sentidos, haciendo que tratara de escapar con más fuerza y más rápido.
Pero no podía escapar. Estaba atrapado. Siempre estaría atrapado.
No sabía cuanto tiempo había corrido, ni cuan lejos, pero sus piernas finalmente
cedieron y se derrumbó sobre el frío y húmedo terreno, sollozando
incontrolablemente. ¿Qué había hecho? Dejar a su hija, la que había llevado por
ocho meses y medio, casi nueve, con un hombre que había odiado durante la mayor
parte del tiempo que lo conocía. No, esta pena era más grande que sus errores y
dilemas habituales. Después de todo, nunca se había permitido acongojarse por
nada.
Bufó. Ahora se estaba psicoanalizando a si mismo. Eso era definitivamente
‘brillante’
Pero, era verdad, pensó. El hecho de que había perdido tanta gente y nunca se
había tomado el tiempo de reconocerlo. Sus padres, amigos, profesores,
compañeros.....incluso Malfoy. Todos le habían sido arrebatados y él no había
podido detenerse y acongojarse apropiadamente. Y ahora tenía que hacerse
responsable y suplir los múltiples vacíos de una niña inocente. No, no sólo
*una* niña inocente. *SU* hija.
Él no podría llenar todas sus necesidades.
¿Y qué dirían Ron y Hermione cuando lo descubrieran....*si* es que lo
descubrían? Dios, Ron todavía estaba afectado por la pérdida de su hermana.
Hermione había perdido a Justin....y todo por su causa. Si él hubiera muerto
siendo un bebé nada de esto hubiera pasado.
“No”, lo regañó su mente. “Probablemente entonces las cosas hubieran sido mucho
peores”
Harry expulsó esa voz. Se estaba ahogando en la autocompasión. Estaba royendo
sus entrañas, aferrando su corazón y rehusándose a dejarlo escapar. En algún
profundo lugar dentro de él, sabía que tenía que luchar contra esto. No podía
dejar a Callisto sola, sin ambos padres, tal y como él había estado. No podría
ofrecerle el núcleo familiar que siempre había soñado, ni podría proveerle un
segundo padre, pero todavía podía estar allí para ella.
¿Su hija lo odiaría por esto en un futuro?
Venciendo sus sollozos, Harry admitió que probablemente lo haría. Diablos, y si
ella lo acusaba y reclamaba para saber por qué la había abandonado siendo una
niña en brazos de Severus Snape, cuando debería haberse comportado como su padre
desde el primer momento.
El Gryffindor se estremeció ante esa posibilidad.
No podía encontrar una razón válida para la pregunta todavía no hecha.
Seguramente podría argumentar su impresión y su dolor. Podría argüir su propio
trauma emocional. Podría tratar de explicar cualquier emoción por la que hubiera
atravesado su cuerpo mientras daba a luz, pero ninguna de ellas sería una razón
adecuada. Eran sólo excusas. Excusas para su debilidad. ‘Autocompasión egoísta’
lo había llamado Severus. Y tenía razón.
Se preguntó, distraídamente, si Severus habría tenido niños. O si los habría
querido tener. Parecía conocer mucho acerca de su cuidado....Arrugó la nariz,
concentrado. No era muy probable. Además, había escuchado a Hermione mencionar,
durante una de sus peroratas, que la mayoría de los Maestros de Pociones también
tenían el grado de medimago, así como un montón de habilidades asociadas con
ambas profesiones, ya que siempre resultaba beneficioso saber qué hacer en caso
de presentarse un contratiempo con alguna de las pociones.
Suspiró, antes de tomar conciencia de que estaba temblando miserablemente. Había
surcos bajando por sus mejillas, allí donde las lágrimas habían estado y el
viento lo continuaba azotando. Era muy temprano y se dio cuenta que sería
estúpido permanecer fuera y atrapar un fuerte resfriado. Había leído en alguna
parte que los bebés eran extremadamente sensibles a las enfermedades y lo último
que quería era que algo le pasara a su hija.
Forzándose a pararse sobre sus temblorosas piernas, se giró hacia la dirección
por la que había venido. Dado que no estaba nevando, pudo seguir sus pisadas de
regreso a la Mansión. Caminó lenta y penosamente, sabiendo que cuando regresara,
su profesor de pociones estaría menos que impresionado con él. Bueno, aún menos
de lo que había estado. No que no mereciera esa actitud.
*****
Severus había renunciado a continuar mirando por la ventana buscando señales del
regreso del joven. Había atendido a las necesidades de la bebé, incluso le había
conseguido una especie de móvil que había captado su atención, obligándola a
comenzar a concentrarse en las cosas. Hasta el momento, parecía bastante
contenta de estar acostada en su improvisada cuna, mientras varios objetos de
colores giraban sobre ella. Realmente estaba tranquila. Severus estaba
complacido.
Ahora su atención se enfocó en la niña. El modo en que su pequeña mano volaba
cada vez con más frecuencia, en un vano intento de aferrar uno de los objetos
voladores, le provocaron al hombre una pequeña sonrisa. Sus dos padres habían
sido talentosos buscadores, ¿qué más se podría esperar?
Mientras el maestro de pociones sentía que se estaba adormeciendo (él sostendría
que era debido a la falta de sueño de la noche anterior y no a los efectos del
móvil mágico) una de las puertas traseras se cerró con un golpecito seco. Sus
ojos se abrieron parpadeando y se sentó, lanzando una mirada relampagueante a
Potter quien entraba, sus hombros hundidos en señal de derrota.
Consideró que era mejor no condenar al joven por sus acciones, no importando
cuan frustrantes hubieran sido. Después de todo, entendía que Harry tenía un
montón de cosas con las que lidiar y que iban más allá que el asunto de la ahora
durmiente bebé que estaba ante él.
Lo más frustrante de este escenario, al menos en opinión de Severus, es que
había mostrado ante Harry un aspecto de si mismo que nadia había visto en años.
Seguro, el Gryffindor (y Dumbledore) habían capturado destellos de esto en el
pasado, pero no era nada comparado con lo que era la persona total. Pero, si
este era el único modo de derrumbar las murallas que separaban a Potter de la
niña, entonces valía la pena.
Harry evitó su mirada e hizo un débil intento de caminar a través de la
habitación y subir las escaleras sin una nueva confrontación. Severus suspiró.
Esas Navidades iban a ser un infierno.
-Harry- lo llamó quedamente, pero su tono rreclamaba su atención. Sin importar
que lado de si mismo estaba mostrando, Severus Snape no iba a dejar que nadie lo
ignorara sin discutir.
El joven se giró lentamente, sus ojos todavía evitando el contacto con el
maestro de pociones.
-Profesor- dijo con respeto al hombre mayorr, pateándose mentalmente por su
manera cobarde de enfrentar las situaciones. Snape no era su profesor estas
Navidades. No estaba seguro de lo que era.....pero no podía continuar llamándolo
‘Profesor’ o ‘señor’. Especialmente cuando él le había hablado como un camarada.
Como un amigo preocupado, incluso.
-Severus, Harry- fue la respuesta suave y eenérgica- Severus.
El Niño-Que-Vivió entrecerró los ojos con disgusto.
-Bien, ‘Severus’- siseó Harry en respuesta,, registrando internamente que no
tenía ninguna razón para asumir esa actitud con el hombre. Especialmente después
que lo había ayudado tanto. Suspiró con tristeza- Lo siento........otra vez. Yo
no debería replicar......Hay tantas cosas que no debería hacer....
Para sorpresa de Harry, Severus se limitó a asentir y le ofreció una pequeña,
casi invisible, sonrisa.
-Potter.....Harry, siéntate- el joven obedeeció en silencio y Severus suspiró
nuevamente, sentándose justo en frente del Gryffindor- Confío que hayas pensado
en........todo esto.
Harry asintió y intentó hablar, pero descubrió que era incapaz de formular las
palabras. Severus continuó.
-Si hay algo que necesites discutir con algguien, confidencialmente, estoy
dispuesto a escuchar....-se permitió sonreír brevemente ante la expresión
impactada en el rostro de Harry- ¿Puedo preguntar qué te sorprende tanto? Hubo
un tiempo en que hablamos a un......nivel más confidencial.
De hecho, se estaba refiriendo a las numerosas conversaciones en las que Harry
le había planteado su confusión y problemas respecto a su sexualidad. Esto había
sido durante su sexto año, cuando se habían visto obligados a construir una
especie de sociedad, por el tiempo en que Voldemort se había vuelto más poderoso
y abrumador. Regresó a ese día, en que Harry había dejado escapar su confusión
después de tomar una dosis rutinaria de Verisatum (todos los miembros de la
Orden debían hacerlo, para asegurarse que no había espías entre ellos) y Severus
se había visto impulsado a explicar sus propias tendencias. En ese momento,
ambos habían maldecido los efectos de la poción, pero secretamente se habían
sentido complacidos de tener alguien con quien hablar sobre ese tema que no
muchas personas entendían.
Aunque, Severus estaba comenzando a dudar que Harry hubiera confiado en él tanto
como él había confiado en Harry. Callisto era una prueba de esas dudas.
Como si leyera los pensamientos del hombre, Harry sacudió la cabeza lentamente.
-No es que esté sorprendido.....es sólo quee.....yo te escondí esta parte.....He
probado que soy un irresponsable y no soy capaz de mirarte después de la niña
y.....y.....y....- el muchacho no pudo seguir hablando. Las lágrimas regresaron
y odió ese momento de debilidad. Obligándose a si mismo a tragar y calmarse,
levantó las manos con exasperación- Y para colmo me derrumbo así.....-sorbió
ruidosamente y se permitió una risa acongojada- Te he dado un buen pedazo de
material para usar en pociones una vez que regresemos.
Esto le ganó una negativa con la cabeza.
-Ya pasó un buen tiempo desde que personalmmente te atacaba a ti o a tus.….
compañeros, ¿cierto?- Harry asintió e lanzó un intento de sonrisa, pero no llegó
a sus ojos. El silencio cayó entre ambos y el humor se tornó sombrío. Severus
inclinó la cabeza hacia un lado- ¿Entiendo que ellos desconocían tu condición?
Weasley y Granger, quiero decir.
-Nadie lo sabía- la voz de Harry se quebró con la emoción- Ron probablemente me
hubiera repudiado....Malfoy no era exactamente su persona favorita......
-¿Y la sabelotodo?
Una breve mueca
-‘Hermione’ me hubiera convertido en su ratta de laboratorio personal.
-Ya veo- Severus miró hacia la bebé una vezz más- Eventualmente vas a tener que
explicarles la existencia de la niña- comentó, mientras los oscuros ojos se
quedaban clavados en la durmiente figura.
Harry tragó.
-Sí…..lo sé….es sólo que.....Aún tengo algoo de tiempo para pensar sobre esto,
¿verdad? Y estaba pensando.....
-Merlín, eso si que es peligroso......’Pottter’ y ‘pensando’ no suelen ir juntos-
Severus no pudo evitar bromear. Además, había provocado una sonrisa en el joven
y eso era una buena señal.
-Sí, bueno......-Harry jugaba con el dobladdillo de la camisa- Pensaba que yo no
debería tener a.....
La pequeña sonrisa de Severus desapareció bajo su ceño fruncido.
-¿Disculpa?
El Gryffindor evitó la mirada del Cabeza de Slythering.
-Quiero decir que pareces manejarte bastantte bien con ella y.....
Los ojos de Obsidiana se ensancharon con comprensión y horror.
-Es mejor que no estés sugiriendo lo que soospecho que estás sugiriendo.
-Mira- Harry paseó la vista por el salón. EEstaba muy bien amueblado. Desprendía
una ‘sensación’ acogedora, a pesar de la imagen que Severus ofrecía
habitualmente al mundo exterior....la misma que estaba transmitiendo en ese
momento. De hostilidad y molesto silencio- Imaginaba que podrías tomarla y
hacerla pasar por tuya y......
-¡Espera un minuto...!
-.....y puedes ver como su pelo es oscuro yy tiene pómulos agudos, y realmente
podrías declarar con convicción que es tuya y la encontraste en tu umbral, pues
alguna irresponsable mujer con la que tuviste un romance......
-Dumbledore sabría que no es cierto por razzones obvias- Severus estaba furioso-
La primera, que sabe mi preferencia por los hombres. Y.......
Harry apresó sus ojos
-Entonces dile que fue un mago. Dile......<
-Potter- siseó Snape, luego se mordió el laabio- Harry, realmente piensas que él
es tan crédulo como para creerse eso? ¿Creer que no lo hubiera contactado al
segundo de encontrarla en mi puerta? Que es lo que debería haber echo cuando
tú........
-¡No puedes!- exclamó Harry, antes de cerraar su propia mano sobre su boca. Había
olvidado que Callisto estaba durmiendo en la misma habitación.
Severus puso los ojos en blanco, predecía el comienzo del llanto.
-Atiende a tu hija, Harry. Preferiblemente antes que muestre nuevamente la
fuerza de sus pulmones.
El joven echó un vistazo hacia la cuna con una cautela no disimulada. No sabía
absolutamente nada sobre bebés. Podría dejarla caer. O romperla. O......¿dónde
diablos estaba en interruptor de apagado?
Una vez que estuvo acunada en la seguridad de sus brazos, sus ojos buscaron a
Severus.
-No se qué hacer con ella, Sev- utilizó el apodo que no se había permitido usar
más que en situaciones de extrema importancia y vulnerabilidad. Esto era parte
de su cubierta de seguridad social. Una parte entretejida con el propio Severus-
No sé cómo la vigilaré después. No se qué va a pasar cuando tenga clases. No sé
nada......ni siquiera soy capaz de preparar una fórmula adecuada....no puedo.
-No voy a asumir la responsabilidad por un niño que no es mío, Harry- Severus
sacudió la cabeza- Además, tú le has dado un nombre definitivo, y ese nombre ya
ha sido inscrito en el libro de Hogwarts, a menos que sea squib, y la heredera
de Potter y Malfoy definitivamente NO será una squib.
-Pero no puedo.....no sé cómo hacer nada........
Snape miró con el ceño fruncido, los brazos cruzados, permaneciendo firme en su
resolución.
-Si estás buscando compasión, Potter, la esstás buscando en el lugar equivocado-
hizo una pausa y se movió hacia delante- Sin embargo, estoy dispuesto a
ayudarte. Puedo enseñarte cómo preparar la fórmula con los ingredientes y los
nutrientes esenciales que usualmente provee la leche materna, o puedo hacerla
por ti, si no confías en tus destrezas básicas de pociones- Se sentó en el sofá
y palmeó el asiento al lado de él- Además, tu instinto paternal comenzará a
patalear pronto y el resto vendrá naturalmente....
Harry se sentó a su lado, acunando en su pecho la pequeña criatura llorosa.
-Pero….
-No hay peros que valgan, Harry. Tienes quee aprender- Seveus ladeó la cabeza,
observando el modo en que sostenía a la bebé. Se inclinó hacia delante ajustando
la posición-. Como te decía esta mañana, tienes que ser extremadamente cuidadoso
con la cabecita y la espalda....
El joven padre se obligó a si mismo a escuchar atentamente, anotando mentalmente
todas las indicaciones. Estaba tratando de concentrarse de tal forma en Severus
y las palabras que salían de su boca que en ese momento, por alguna extraña
razón, se sintió atraído por el hombre maduro. Y esta no era una cosa
prometedora.
Por su parte, Severus había notado cuan mayor parecía Harry de sus 17 años. En
ese momento lucía viejo, cansado y muy desgastado. Y con razón, después de todo
por lo que había pasado. Cuando terminaron de hablar, el silencio se posó entre
ellos, sólo roto por el extraño gemido de la bebé.
Luego de un par de minutos, Severus pareció tomar conciencia de que todavía
tenía los brazos alrededor de Harry, sosteniendo a la niña entre ellos. Se alejó
rápidamente y luego se levantó, murmurando algo sobre ir a preparar la fórmula.
Mientras se alejaba, Severus luchó por recordarse a si mismo que le llevaba
veinte años a Harry. No fue sino hasta que llego a la cocina que se preguntó por
qué era necesario este recordatorio.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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