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Capítulo 3: ALGO HERMOSO
Luchando contra la urgencia de decirle al hombre que no tenían nada de que
hablar, Harry asintió en silencio. Echó un vistazo hacia la cama, donde un elfo
doméstico retiraba las sábanas.
-Lamento eso- murmuró, haciendo un gesto haacia el elfo y su tarea.
-La lencería de cama es la última de mis prreocupaciones- contestó Severus,
esperando el golpe- Ella va a necesitar un nombre y a su padre.......
Los ojos de Harry se agrandaron y sacudió la cabeza.
-No puedo....
-Demonios, Potter- espetó el hombre mayor, antes de hacer una pequeña concesión-
Sí, es un momento difícil para usted, posiblemente más difícil de lo que yo
pueda imaginar, pero necesita enfrentarlo. Ella no es algo que pueda evitar
hasta que se sienta más cómodo con lo que sea que lo esté molestando- suspiró,
agregando- ¿Qué pasó con el valor y la nobleza Gryffindor?
Los verdes ojos perforaron a los negros
-La habilidad Slitheryn para protegerse cuaando hay problemas y tensión tomó el
control.
-Absolutamente.
Transcurrió otro periodo de tenso silencio entre ellos, antes que Harry
decidiera hablar.
-¿Entonces ya lo ha aclarado?- Severus elevvó sus cejas confuso. El joven sonrió,
ligeramente asombrado- Esto si es una sorpresa. El gran e inteligente Severus
Snape no puede colocar juntas todas las piezas del rompecabezas.
Sin permitir que lo que apuntaba el joven lo distrajera de la importancia de la
situación que tenía entre manos, Snape sacudió la cabeza.
-Tristemente, es obvio que no soy tan intelligente como cree, y hay unos cuantos
detalles que me gustaría saber.....
-Cómo ¿quién demonios se tiró al Chico-Que--Vivio?- replicó Harry mordaz- Sólo
mírela, Severus. Mírela y dígame que no es obvio. Dígame que a pesar de ser una
bebé regordeta y de piel sonrosada, no puede ver el inicio de los finos pómulos.
O los ojos azul pálido, prácticamente grises.
Severus se mordió el labio, acababa de obtener su respuesta.
-Malfoy- murmuró quedamente, pero lo bastannte alto como para que Harry se
quebrara frente a él.
El hombre joven hizo una mueca mientras las lágrimas caían de sus ojos y los
sollozos sacudían su cuerpo. Severus cerró los ojos, intentando definir qué
debía hacer a partir de ahora. No era precisamente del tipo de persona que
abrazaría a Harry y lo consolaría. Sin embargo, éste tampoco era el típico
escenario.
-Harry- le habló con una ternura que parecíía extraña viniendo de sus labios-
Draco....no te obligó, ¿verdad?
Los ojos esmeralda del Gryffindor se ensancharon con horror, y sacudió la cabeza
con vehemencia.
-No.…- bufó- él y yo…..bueno, tuvimos.......fue algo mutuo. Sólo sexo. Sin
ataduras emocionales..... - ante esto se derrumbó nuevamente.
-El no sabía, ¿no es así?- el joven guardó silencio y la frustración de Severus
creció ligeramente. Después de todo, era del conocimiento general que no era un
hombre paciente. Especialmente en asuntos de importancia- ¿Harry?
El otro alzó la mirada lentamente.
-No....no hasta la batalla final- aclaró suu garganta, tratando de detener sus
sollozos para poder explicarse- O, al menos, justo antes......
FLASH BACK
-Potter- gruñó el rey de Slythering, aunquee su tono no tenía la animosidad de
años anteriores- ¿Demonios, cuánto tiempo más piensas quedarte ahí?- preguntó
golpeando la puerta del baño de prefectos, donde Harry se estaba desahogando en
privado.
El problema con este particular encantamiento de ocultación que estaba usando
era que debía quitarlo cada vez que iba al baño y reemplazarlo una vez hubiera
terminado con lo que fuera que estaba haciendo. Y, con siete meses y medio de
embarazo, tenía que luchar constantemente con la presión sobre su vejiga.
-Estaré fuera en un minuto- replicó el Gryfffindor secamente- Dame la oportunidad
de aliviarme una última vez antes de salir a enfrentar mi muerte, ¿quieres?
El comentario había sido lanzado con humor, aunque cayó inquietante entre ellos.
Draco, al otro lado de la puerta, era incapaz de aguantar por más tiempo los
gestos lentos y metódicos del otro y el último comentario fue la gota que lo
rebosó.
-¡Por Merlín, Potter!- se quejó, quitando eel cerrojo y abriendo la puerta, ante
el horror de Harry- Vas a sobrev.....- se calló, completamente impactado.
Allí estaba parado Harry Potter, subiéndose los pantalones a una velocidad
alarmante, luciendo como si se hubiera tragado un melón.
-Draco….-intentó hablar, observando el ceñoo del rubio profundamente fruncido,
pero fue interrumpido.
-¿Es mío?
-Por supuesto.
-¿Cuánto tiempo?
Harry parpadeó.
-Entre siete y ocho meses.
-¿Hace cuánto lo sabes y me lo ocultaste?- el tono helado del Slytherin era
desgarrador.
-Yo....- empezó Harry.
-¿CUÁNTO?
El adolescente de oscuro cabello tragó un sollozo, obligándose a no llorar
-Unos cinco meses- murmuró, esquivando la mmirada de odio que estaba recibiendo.
-¿Y cuándo planeabas decírmelo?
Ante eso los verdes ojos se elevaron. Se fijaron en las gemelas nubes
tormentosas de su antiguo enamorado (Claro, si es que se le podía llamar
‘enamorado’. En realidad, el amor nunca había formado parte de su relación)
-Después que todo terminara.
-Sandeces.
-Draco.
-Potter- El joven Malfoy lo cortó con desprrecio- No me mientas- inclinó la
cabeza hacia un lado- Al menos no más de lo que ya lo has hecho- sus grises ojos
se estrecharon- Acabas de decirme que hoy vas a morir, así que dudo que
informarme de mi paternidad estuviera entre tus planes en modo alguno- un corto
espacio de silencio cayó entre ellos, antes que Draco continuara- ¿Y aún así
estás planeando pelear? ¿Cuán estúpido puedes ser? No sólo peligraría tu vida
sino.....
Harry finalmente espetó, luego de lanzarse nuevamente el encantamiento de
ocultación.
-¿Qué otra elección tengo?
FIN DEL FLASH BACK
A partir de allí todo fue a peor- agregó Harry, enjugando sus ojos con la manga.
Miró directamente a Severus- Debería haber visto todo después de eso. La
batalla....-sintió que su garganta de cerraba una vez más- Y al
final….Draco…..cuando se interpuso en el camino.....
Harry se detuvo. No podía hacer esto. Era demasiado difícil. Demasiado pronto.
Estaba reviviendo todo mentalmente.... Sacudió la cabeza intentando alejar el
peso de nuevas lágrimas.
Repentinamente, todo lo ocurrido ese día cobró más sentido para el maestro de
pociones. Potter tenía razón; era obvio. Debería haberlo imaginado. Al final,
cuando Draco se había interpuesto en el camino de la maldición lanzada a Harry,
no había sido un error. Se había sacrificado. No por la causa, sino por su hijo.
Fue algo poético, realmente.
-Fue su elección- contestó Severus eventuallmente.
Harry resopló.
-También fue su elección joderme, pero estoo no fue lo que planeamos en modo
alguno.
Ante la imprecación del joven, Snape frunció el ceño pero no dijo nada.
-Jamás sucede nada como se planea, Potter. Y lo que tiene que entender, y
rápido, es que luego de las cosas malas vienen las buenas. Su hija, a pesar de
su naturaleza ruidosa, es grandiosa.
-Ahórreme esas estupideces, Severus- siseó Harry- Eché un polvo, en sentido
figurado y literal. Con su estudiante favorito. Ese bebé que está ahí viviendo,
respirando, es prueba de ello- sacudiendo las manos en el aire, gesticuló
violentamente, como si intentara aferrar su furia antes que se escapara- No
había nada romántico entre Malfoy y yo. En el mejor de los casos éramos amigos,
y en el peor, contendientes sexuales. Nunca tuve ideas locas sobre los dos
viviendo felices por siempre con nuestro niño- resopló como para enfatizar lo
que pensaba exactamente de esta idea- Quiero amarla, a mi modo siempre lo he
hecho. De veras. Pero no puedo verla, porque cada vez que lo hago, lo recuerdo a
él y el hecho de que tomó la salida fácil.
Severus se contuvo con dificultad de darle un palmada al joven, en lugar de eso
optó por reprenderlo calmadamente.
-¿Honestamente es esa su impresión? Puede ssinceramente pararse ahí y describir
su preocupación y ansiedad al no ser informado, aunado con el sacrificio de su
‘vida’ por salvar la suya y la de su hijo, y decirme que tomó ‘la salida
fácil’?- cerró los brazos sobre su pecho y lo miró furioso- No toleraré que se
auto-compadezca egoístamente mientras una niña inocente, ‘SU’ hija, reposa en la
otra habitación sin acceso a su padre.
-No puedo…..
Un evidente ceño fruncido evito que Harry continuara protestando.
-Puede y lo hará.
Como si fuera una señal, la bebé comenzó a llorar, sus lamentos cortando la
conversación como un cuchillo. Severus cruzó los brazos y se inclinó hacia
atrás.
-¿Va a atenderla?
El joven lucía como un insecto ante los faros de un auto detenido.
-No sé cómo- admitió- Se suponía que yo no sobreviviría....se suponía que ELLA
no sobreviviría...
A pesar de su resolución de mantener la calma, escuchando y de alguna manera
entendiendo, Severus gruñó.
-Eso está muy mal, Potter. Esta vez va a teener que lidiar con las consecuencias
de sus acciones. Dumbledore no está aquí para sacarlo del problema. Ese es, por
supuesto, el modo en que parece ver a su hija, ¿verdad?- dio un amenazador paso
hacia el joven- ¿Un problema?- y otro hasta que estuvo sobre él mirándolo con el
ceño fruncido- ¿Una carga?
Harry hizo una mueca y tragó. Considerando el hecho de que siempre había querido
una familia propia, y había sido privado de ambos padres desde muy joven,
sacudió lentamente la cabeza.
-No- replicó suavemente, evitando la miradaa de furia del hombre maduro- N...no
estoy seguro que pueda darle la vida que merece- alzó la vista con dolor- Ya
perdió un padre, no tengo muchos ejemplos para seguir.....y si la veo y me
engancho....- se calló tristemente.
-Así que su razonamiento sobre Malfoy…. >
Un suspiro.
-Es parte de las razones por las que no pueedo- se detuvo e intentó explicarse
apropiadamente. No amaba a Draco. Nunca lo hizo y nunca lo hubiera hecho. Tenía
otras razones para no querer verlo en la hija. En SU hija. Y, por alguna razón,
se sentía obligado a aclararlo con el maestro de pociones- Cuando la miro, lo
veo a él. Y esto me recuerda que ella lo perdió....-nuevamente miró a lo lejos-
Que nunca seré capaz de dárselo.
Para asombro de Harry, vio como Snape se suavizaba y asentía comprendiendo. Hubo
un momento en que se respetaron uno al otro en silencio, el lenguaje de sus ojos
y su cuerpo diciendo más de lo que podían describir con palabras. Luego, lenta
pero firmemente, Severus alcanzó el hombro del joven y lo condujo hacia la
habitación próxima, donde su hija seguía gritando.
Una vez enfrentado con la desesperada, sonrosada y gimiente criatura, Harry
retrocedió desconcertado. Snape, sin embargo, nuevamente lo empujó hacia
adelante, vigilando la forma en que la alzaba y la sostenía. Le dio las
indicaciones que precisaba, pero Harry apenas si prestaba atención.
Mientras el hombre una vez conocido como el ‘cretino grasiento’ le indicaba como
sostener la cabeza y la espalda del bebé, Harry miraba intensamente dentro de
los pálidos ojos azules. Ella se tranquilizó ligeramente, alzando la vista hacia
él con curiosidad.
-Hey.....- le susurró Harry, mientras las llágrimas amenazaban con derramarse por
sus mejillas otra vez. Una mano se posó en su hombro y alejó su mirada para
fijarla en Severus.
-Va a necesitar un nombre- le dijo el hombrre mayor, tan estoico como siempre.
Harry asintió, la insinuación de una sonrisa jugueteando en sus labios.
-Callisto- dijo tranquilamente- Callisto Orrinda Potter.
Severus asintió con aprobación. Callisto era casi predecible, una elección
acertada. En la Mitología Griega, Callisto era una ninfa; sin embargo, su origen
en latín se traducía como ‘la pequeña belleza’. Orinda, por el contrario, era un
nombre Teutónico, que significaba ‘fuego de serpiente’. A juzgar por su familia,
ambos nombres aplicaban a la perfección. No que el maestro de pociones lo fuera
a admitir abiertamente. Después de todo, todavía tenía una reputación que
mantener.
-Bien- aclaró su garganta, determinado a immpedir que el sentimentalismo lo
venciera. Él y Potter todavía tenían bastantes asuntos que tratar. Internamente
gimió al caer en cuenta de esto. ¿Por qué él?- Creo que después que la cambie,
la alimente y haga lo que tenga que hacer con la niña, tenemos muchas más cosas
que discutir.
Harry asintió, sus ojos nuevamente fijos en la niña.
-Lo sé.
Encogiéndose internamente ante lo que tenía que hacer, Severus se acercó hacia
el padre y la niña, rozando tiernamente un dedo sobre la carita de la pequeña.
-Es muy linda- los verdes ojos se levantaroon asombrados y el maestro de pociones
emitió una irónica sonrisa- No luzca tan sorprendido, muchacho.
Harry emitió una sonrisa apagada. Ese era otro problema. Todavía era un chico.
Demasiado joven para ser padre. ESPECIALMENTE padre soltero. El pánico comenzó a
embargarlo nuevamente y miró a Severus con ojos tormentosos.
-L...lo lamento- tartamudeó, acortando repeentinamente el espacio entre ellos y
entregándole a su hija- N...no puedo.....me tengo que ir.
Antes que el otro pudiera protestar, Harry se había girado y había abandonado la
habitación.
Snape frunció el ceño luego de que partiera, la misma pregunta haciendo eco en
su cabeza, transformándose en una especie de mantra retorcido.
-¿Por qué a mí?- se preguntó, mirando la giimiente niña en sus brazos- ¿Por qué a
mí?
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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