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Capítulo 10: YO Y EL SEÑOR DIABLILLO
Severus observó como su joven pareja reaccionaba ante las noticias. Primero sus
ojos se abrieron y su respiración se transformó en irregulares jadeos, antes que
la impresión eventualmente se apoderara de todo su cuerpo y cayera bruscamente
en el piso lujosamente alfombrado. El hombre hizo una mueca y con sumo cuidado
colocó a su hija, porque así era como la veía, en la cama recientemente
desocupada, asegurándose de rodearla con murallas de almohadas para evitar
cualquier posibilidad de que resultase herida. Luego se giró hacia el tembloroso
joven en el piso y se agachó a su nivel.
-Harry- tanteó suavemente, estirando una eelegante mano para cubrir la mejilla
del Gryffindor-. Harry, amor, tú eres más fuerte que esto.
El joven sacudió la cabeza como única respuesta, lágrimas silenciosas cayendo de
sus ojos. Snape suspiró.
-Potter- exigió-. Insisto en que dejes de compadecerte.......si no por mí, o por
ti mismo, por tu.....no..... por *nuestra* hija.
Los enrojecidos ojos esmeralda se alzaron lentamente. Harry dejó escapar un
tembloroso suspiro.
-No......no puedo.......
-Ridículo.
-Sev....
Snape frunció el ceño y obligó a su pareja a prestarle atención.
-A lo largo de tu vida has sobrevivido a mmuchas más cosas de las que nadie
podría comprender. Temerle a Lucius Malfoy- Harry se estremeció pero Severus no
se inmuto en lo más mínimo- y a la sola mención del hombre es ridículo.
¡*Especialmente* cuando la reunión se va a efectuar en Hogwarts, bajo la
supervisión del mismísimo Albus!
El Niño-Que-Vivió sorbió ruidosamente.
-Pero......¿y.....y si quiere quitarme a mmi hija?- preguntó, permitiendo que
nuevos sollozos escaparan de sus labios.
El maestro de pociones se suavizó.
-No hay ninguna posibilidad de que eso ocuurra. En primer lugar, porque yo nunca
lo permitiría. Además, tu y yo sabemos que Malfoy senior sólo fue un ‘devoto’
Mortífago por dos razones- el joven emitió otro pequeño sollozo y esperó la
extrapolación de Severus-. Los deseos de poder fue la primera, y es más que
conocido que........el miedo a su esposa fue la segunda.
A pesar de si mismo, Harry resopló, lo que hizo que Snape sonriera.
-Es completamente cierto- declaró-. Narcissa definitivamente era quien llevaba
los pantalones en esa relación y, en vista de que ella definitivamente era
partidaria del Señor Oscuro, Lucius no pudo hacer otra cosa que seguirlo y
probarle a ella su lealtad. Y, como estoy seguro de que ya estarás consciente,
los Malfoy y los Snapes se parecen en que ninguno de nosotros nos probamos a
pequeña escala.
Tragando, Harry asintió lentamente.
-¿Y por eso se convirtió en la mano derechha de Lord Voldemort? ¿Sólo para
‘probarse a si mismo’ ante su esposa?
Sonriendo tristemente, el hombre más viejo asintió.
-Desafortunadamente. Sin embargo, Lucius nnunca fue adicto a hacer reverencias
ante otro....
-Veo el punto, Sev. Después de la pérdida de Voldemort, él tiene muchas más
ventajas colocándose en el lado de la luz.....pero aún queda un hecho, me
odia......y si quiere a Callie.....-estaba temblando una vez más.
Snape suspiró y cambió de posición, para poder acoger al Gryffindor en su
abrazo.
-Primero tendría que enfrentarse a Albus yy a mí. Sin mencionar a tus dos
secuaces y el resto de tu club de fans.
El joven puso los ojos en blanco
-Muy gracioso, Severus.
-Eso creo.
Una pequeña, genuina sonrisa subió a los labios de Harry, y se permitió sonreír
débilmente. Severus tenía razón. Estaba reaccionando excesivamente. Podría
manejar cualquier cosa que el señor Malfoy tuviera guardada. Después de un
momento, salió del abrazo y miró a su pareja, avergonzado.
-Lo lamento. Debo parecer un cretino.......
Severus asintió, sus ojos brillando con alegría.
-No voy a negarlo- le contestó con ironía--. Sin embargo, todavía eres *mi*
cretino.
Harry lo golpeó en el brazo, fingiéndose indignado.
Snape sonrió, y en silenció se alabó por haber tenido éxito en reparar la
confianza del joven. Después de todo, sólo Merlín sabía cuanto la necesitaban
ambos.
~*~
-¡Es absolutamente absurdo!- rugió el arisstocrático rubio a todos los ocupantes
de la habitación.
Dumbledore sacudió lentamente la cabeza, con una tranquilidad irritante.
-Si no moderas el tono de tu voz.....
Lucius miró con furia al anciano mago.
-Soy el abuelo biológico de la niña.....
-Y *yo* soy su padre biológico- bufó Harryy, interrumpiéndolo-. Por lo que a mi
concierne, usted no tiene ningún derecho, sólo porque da la casualidad de que es
el padre del chico con quien estaba durmiendo.
-Y yo podría argumentar que tu no tienes dderecho sólo porque da la casualidad
que olvidaste el encantamiento anticonceptivo- espetó Lucius, usando su propia
lógica contra él.
El Gryffindor miró furioso, dándose cuenta de que no tenía un argumento válido
contra eso, excepto el hecho de que desconocía que existían algunos magos raros,
con la habilidad de concebir y llevar un niño. Permaneció en silencio echando
humo mientras Lucius se volvía hacia el Director.
-¿Dónde está mi nieta?- espetó-. Exijo.......
Esta vez fue el maestro de pociones quien lo interrumpió.
-No tienes derecho a exigir tal cosa, Luciius. Lo sabes bien.
En lugar de estallar, como había estado propenso a hacer, Lucius se limitó a
sonreír a su compañero Slytherin.
-Severus- dijo con voz cansina-. Me estabaa preguntando cuánto tiempo te tomaría
para que pusieras tus dos knut- ante el ceño fruncido de Snape, el hombre
continuó-. Ya que empezaste las primeras etapas en el proceso de adopción de mi
nieta.......
Dumbledore arqueó una ceja, mientras Harry balbuceaba ante la revelación.
Severus frunció el ceño más profundamente.
-Como es lógico, Malfoy, no tengo ni idea de lo que estás hablando.
-Vamos- Lucius rió entre dientes, de la máás maliciosa manera imaginable-. No
*mientas*, Profesor.
-Te puedo asegurar que no he hecho eso ni nada parecido.
Lucius rió, arisco.
-¿Entonces qué es esto?- metió la mano en su túnica y extrajo una hoja de
pergamino doblada; el sello del Ministerio de la Magia se veía a una milla de
distancia. Sin otra palabra pasó el papel al maestro de pociones, quien
permaneció completamente estoico, excepto por la sorpresa en sus ojos.
-Severus....- Albus habló un momento despuués, señalando el documento. Segundos
después, el papel estaba en sus manos.
El silencio reinó en la oficina por los siguientes minutos, hasta que Albus
apartó la hoja de papel y levantó la vista hacia el rubio.
-¿Cómo conseguiste esto, Lucius? Es confiddencial.....
El señor Malfoy dejó escapar una risa condescendiente.
-La verdad, Director, es que fue bastante simple- prácticamente ronroneó-.
Después que el periodista estableció contacto conmigo con sus, como lo diríamos,
*sospechas*- ante esto sonrió-acerca de la paternidad del
bebé......sencillamente contacté al Departamento de Asuntos Familiares del
Ministerio y les expliqué mi situación. Naturalmente, luego de una inspección
apropiada, se vieron obligados a permitirme recuperar el documento que ahora
sostiene.
Severus lo miró con furia. Lucius había embaucado al Ministerio para que le
entregaran una copia del certificado de nacimiento de la hija de Harry. Esto
debía haber ocurrido unos días antes de esta reunión. Antes de que se hiciera
público lo que estaba pasando; antes que los estudiantes de Hogwarts fueran
informados de la última adición al clan Potter. No había manera de que ese
cretino de Anderson pudiera saberlo, a menos que.....
El hombre rubio observaba mientras los engranajes en la cabeza de Snape giraban,
esperando que las acusaciones (las cuales no eran más que simples presunciones,
que nadie podría probar) comenzaran.
-Él espió en mi casa- masculló fieramente el maestro de pociones, más para si
mismo que para los demás ocupantes de la habitación-. Ese reportero......espió
en mi Mansión.
Harry, quien se había encaminado hacia el escritorio de Dumbledore para
inspeccionar el certificado de nacimiento, frunció el ceño.
-¿Un espía como Rita Skeeter?- preguntó, iimaginándose al periodista, en su forma
de animago, revoloteando alrededor de su nuevo hogar. Apretó los puños a sus
lados con disgusto.
-No lo ubicaría más allá de los reporteross de El Profeta- replicó Severus,
mordazmente. Regresó su atención hacia el hombre rubio-. Y a cambio de
informarte, solicitó una copia del certificado de nacimiento- Suspirando
tristemente, miró a su joven pareja-. El Profeta sin duda sacará provecho de
esta información.
Harry se limitó a asentir, preguntándose que más había ‘sospechado’ ese
reportero acerca de Severus y sus Navidades y si algo respecto a esto podría ser
publicado en los medios. Sólo Merlín sabía las consecuencias que sobrevendrían
si eso llegaba a ocurrir. Apenas estuvo consciente, mientras se revolcaba en sus
preocupados pensamientos, de que Lucius había comenzado a hablar nuevamente.
-....y como soy el único sobreviviente de la familia paterna.....-Harry objetó
eso, pero aún así permaneció en silencio-....exijo acceso a la niña.
-Es una lástima, señor Malfoy- se encontróó replicando el Gryffindor-. Es
innecesario decir que yo tengo una reclamación de custodia más segura.
El hombre rubio se burló.
-Todavía eres un niño, *señor* Potter- mirró con malicia al maestro de pociones-.
Estoy seguro de que Severus estaría de acuerdo.
Ambos hombres decidieron ignorar el puntillazo, que sólo parecía validar los
miedos de Harry de que su relación fuera descubierta. Dumbledore, por su parte,
sacudió la cabeza y se levantó de su asiento, indicando el final de la
conversación formal.
-Lucius- comenzó, estrechando los ojos antte el rubio- Aún cuando entiendo tu
deseo de reunirte con tu nieta, debes saber que esa decisión descansa en las
manos de Harry. Si él lo acepta y cuando llegue el momento adecuado, esto se
hará, pero bajo mis términos, así como bajo los de *SU* padre. Y sobre ese
asunto de su edad- el anciano mago pareció encogerse de hombros- cumplirá
dieciocho años en unos meses, convirtiéndose en un adulto legal. Y, hasta
entonces, va a recibir el apoyo de todos los que estamos en Hogwarts- con un
movimiento de su varita, la puerta se abrió de par en par- . Que tenga buen día,
señor Malfoy.
Y con eso, la conversación se dio por concluida definitivamente. El rubio
frunció el ceño a los otros tres, antes de dar vuelta sobre sus talones y salir
como una tromba de la habitación, su capa ondulando detrás de él, dejando a sus
espaldas la estela de un incómodo silencio.
-Ahora, Severus- comenzó Albus lentamente-- ¿Te importaría explicar que significa
todo esto?- preguntó levantando el certificado de nacimiento, donde se
establecía que Severus Snape había dado los primeros pasos hacia la adopción
legal de Callisto Orinda Potter, aunque todavía no se había hecho oficial.
El aludido repitió mentalmente su respuesta inicial. *No, no lo haré. Métete es
tus propios asuntos, viejo tonto entrometido*, pero en voz alta, aceptó
-Por supuesto, Director.
-Aunque, antes que empiece....- lo interruumpió Harry, jugueteando con algunas
chucherías de los estantes de Dumbledore. Evitó mirar a su pareja y trató de
buscar en la mirada aparentemente omnisciente del Director, mientras su mente
gritaba ante las repercusiones que podrían ocurrir si Dumbledore descubría la
verdad respecto a Severus y a él-....me preguntaba si podría ir a chequear al
Callie.....
El Director lo contempló con comprensión.
-Por supuesto- contestó. Harry sonrió agraadecido y se giró para partir. Albus
observó mientras el Gryffindor caminaba hacia la puerta antes de continuar-.
Tráela contigo de vuelta. Creo que tenemos mucho que discutir....
~*~
-....Y, luego de asegurarme que Potter y ssu niña estaban instalados en su
cuarto, inadvertidamente me referí a Callisto como si fuera mía- estaba
explicando Snape, cuando Harry regresó a la oficina, con su hija gorjeando en
sus brazos-. En ese momento me di cuenta de mi error, y empecé a salir, sin
embargo...- el maestro de pociones lanzó una mirada en dirección al Gryffindor-
Potter me detuvo y me preguntó sobre mi más bien freudiano desliz y me sentí
impulsado a contestar con honestidad.
Los ojos azules de Albus estaban brillando nuevamente, la irritación de los
otros dos no tenía fin.
-Ya veo- murmuró, antes de tomar un carameelo de limón y hacerlo estallar en su
boca-. Aunque ese detalle por si solo no originaría esa reacción automática.
Severus asintió
-Quizás mi decisión de lograr una relaciónn estable entre la niña y yo también
tuvo algo que ver.
-O- se encontró Harry agregando, mientras se sentaba al lado de su pareja- tu
oferta para que Callie y yo vivamos contigo después de graduarme.
El maestro de pociones cerró los ojos, esperando reprimir la frustración que
burbujeaba en su interior, mientras el Director abría los ojos ligeramente.
-¿Así que es eso, Severus?
Los ojos de obsidiana de abrieron con cansancio, y él asintió en respuesta.
Harry se estremeció, como si sintiera que accidentalmente había develado su
secreto. De hecho, eso era lo que había hecho. La urgencia de gritar “no hay
nada entre nosotros” casi lo rebasó, antes de darse cuenta que de alguna forma
eso sería equivalente a vivar las llamas de un fuego ya bastante ardiente. El
Gryffindor evitó mirar a Severus, , sabiendo que el hombre estaría menos que
complacido con su desliz. Miró a Dumbledore.
-Aunque.....yo lo impulse a eso....Quiero decir, me pasé una gran parte de las
vacaciones de Navidad quejándome de no tener adónde vivir y no saber qué iba a
hacer.....el Profesor Snape sólo actúo en base a los pensamientos que puse en su
cabeza. De hecho.....
Una marchita mano lo indicó que era tiempo de que dejara de hablar. Albus le
sonrió, claramente divertido.
-Creo que ya entendí, Harry.
-Lo siento, señor- el chico se ruborizó liigeramente.
-Está bien- replicó el viejo mago, girandoo su atención hacia el maestro de
pociones-. Debes estar consciente de que tienes que hacer una elección,
Severus......al igual que Harry- declaró con seriedad-. Está adopción, a
diferencia de la inscripción oficial, requiere que ambos den su consentimiento
por escrito. Igualmente, si desean suspender la adopción, aplica la misma
solicitud formal- clavó sus dedos sobre su escritorio-. Es una decisión
importante y no debe ser tomada a la ligera.
Harry asintió, mientras su mente murmuraba cosas como “declarar lo obvio”
-Me gustaría....- comenzó indeciso, miranddo a Severus por el rabillo del ojo-.
Pues, estaría más que feliz si Severus aceptara- miró de nuevo a Dumbledore-.
Especialmente después de la reciente demostración que nos dio el señor
Malfoy.....si....si algo me ocurriera....sería bueno que Callisto tuviera otro
padre....uno que se preocupara por ella, que no permitiera que tuviera ningún
problema.....- se calló al darse cuenta de que estaba divagando-. Claro, si el
Profesor Snape estuviera de acuerdo con los principales aspectos de su papel.
-De hecho- Albus estaba, una vez más, obviiamente divertido. Se giró hacia el
otro hombre-. ¿Y tú estás de acuerdo, Severus?
De nuevo, el maestro de pociones asintió tranquilamente.
-Creo que ya Potter dijo todo lo necesarioo.
Prácticamente radiante, Dumbledore se reclinó sobre su asiento.
-Muy bien....solicitaré que elaboren los ddocumentos requeridos esta misma tarde.
Felicitaciones, Severus- recibió un sencillo asentimiento como reconocimiento y
apreciación-. Ahora, sobre el tema de donde se quedará la joven Callisto durante
las horas de clase.....
Harry lanzó un silencioso suspiro de alivio. La conversación nuevamente había
estado demasiado cerca como para sentirse tranquilo, esta vez por su propia
culpa. Sabía que uno de esos días los atraparían.
Sin embargo, ese no había sido el día, y daba gracias por ello.
~*~
-¡Harry!- llamó Hermione cuando entraba siin prisa al aula de Historia de la
Magia, la tercera clase que le tocaba ese día-. ¿Dónde estuviste toda la mañana?
¡Estaba enferma de preocupación! ¡Te perdiste la clase doble de
Transformaciones! ¿Tienes idea de cuánto trabajo te exigirá para recuperarla?
Él sonrió, sacudiendo la cabeza con el fin de tranquilizarla.
-Estaba con Dumbledore- le dijo, a modo dee explicación, Ante su mirada curiosa,
suspiró y corrió la mano por su cabello-. El señor Malfoy descubrió......
Hermione jadeó y lo abrazó.
-Oh, no...¿Está todo bien? La bebé.......<
-Callisto está bien. Rehusé permitir que MMalfoy se le acercara. Se quedó con
algunos de los profesores que no tenían clases mientras Sev y yo discutíamos con
él- el joven se alejó de su abrazo-. También estábamos decidiendo donde
colocarla mientras estoy en clases.
La joven puso los ojos en blanco.
-De veras, Harry- lo regañó ligeramente-. Lo haces sonar como si ella fuera
alguna clase de objeto....’colocarla’ en algún lugar....Honestamente......- el
se rió y ella suspiró-. Entonces, ¿qué harás eventualmente?
-Bueno, durante el tiempo que Severus no eesté dando clases, él se va a ocupar de
ella....- Harry se encogió de hombros-. Ya sabes, teniéndola en sus aposentos,
vigilándola mientras revisa ensayos y todo eso....
Hermione asintió.
-¿Y cuando él esté enseñando y tú todavía estés en clases?
-Madame Pomfray dijo que podía cuidarla enn la enfermería- frunció ligeramente el
ceño-. Sigue un poco molesta conmigo. Por no haberle contado, quiero decir- se
encogió de hombros-. Es comprensible, pero, en realidad, si hubiera.....
La joven levantó una mano silenciándolo
-Lo sabemos, Harry. Sabemos todo.
Él asintió antes de arrugar su nariz confuso, mirando alrededor del salón.
-Mione- le preguntó-. ¿Dónde está Ron? >
-Oh- movió la mano en el aire en un gesto despectivo- Está con McGonagall-. De
alguna forma, transformó su nariz en un hocico de perro....ella está tratando de
resolver el problema....Por supuesto, el *cómo* lo hizo es algo que nunca se
sabrá.....*supuestamente* estábamos transformando objetos inanimados en.....- de
repente se calló, antes de decir:- No me estás prestando la más mínima atención,
¿verdad?
Harry, quien reía disimuladamente, comenzó a reír más alto ante la imagen mental
de su mejor amigo con un hocico de perro; luego sacudió la cabeza
-Lo siento, Mione, pero es que es tan diveertido....
Ella puso los ojos en blanco, mientras el Profesor Bins aclaraba su garganta
transparente en su dirección. La chica enrojeció y regresó a su trabajo,
mientras el profesor fantasma hablaba de la Legislación de 1894, sobre algo
referente a los Duendes.
Harry no prestó atención. Estaba demasiado ocupado cavilando sobre todo lo que
había ocurrido esa mañana. Sabía que Lucius no se rendiría tan fácilmente, y ese
pensamiento, que usualmente hubiera provocado que las dudas y miedos lo
consumieran, sólo lo llevó a la siguiente revelación. Severus Snape iba a
adoptar a su hija. El Gryffindor sonrió ante esto. Sabía que Callisto estaría
segura fuera del alcance de Lucius una vez que los documentos fueran procesados.
Sólo esperaba que eso ocurriera más bien pronto. Sabía que las cosas entre él y
Severus estaban ocurriendo demasiado rápido......pero no le importaba. De hecho,
era más bien reconfortante, y para nada desalentador o abrumador; tal como él
una vez había asumido.
Suspirando internamente, se obligo a si mismo a tomar algunas notas del discurso
de Binns. Mientras se levantaba y recogía sus libros al final de la lección, sus
pensamientos fueron una vez más hacia Severus y su hija.
Su familia.
~*~
El almuerzo y las siguientes clases transcurrieron sin incidentes, y antes que
el joven padre se diera cuenta, estaba saliendo del Gran Comedor rumbo a la
Torre Gryffindor, luego de darse un atracón de comida durante la cena.
Severus una vez más se apropió de su hija durante la comida, asegurándole que se
encargaría de cambiarla y alimentarla, antes de acostarla para dormir. Harry
había protestado, argumentando que tales deberes eran su responsabilidad, pero
el hombre maduro había fruncido el ceño ante eso.
Aparentemente, al tiempo que asumía el papel del segundo padre, el maestro de
pociones había elegido compartir casi todos los aspectos del cuidado de la
pequeña. Además, le recordó al Gryffindor que sus amigos y él todavía debían
tener una conversación apropiada para explicar algunos de los temas más
intrincados sobre la relación de ambos y la existencia de la joven Callisto.
Harry admitió que Severus tenía razón y le agradeció feliz, antes de salir
apresuradamente del Gran Comedor con Ron y Hermione.
-Miren, por qué no vamos a mis habitacionees.....todavía no las han visto.....y
aún tengo más cosas que contarles- les propuso mientras caminaba a su lado a
grandes zancadas.
El pelirrojo gruñó
-Harry, compañero, no te lo tomes a mal nii nada de eso......pero todavía estoy
intentando ajustarme a ciertas cosas....
-¡Ron!- Hermione frunció el ceño, cruzandoo los brazos sobre el pecho-. Es obvio
que esto es importante para Harry....
El Niño-Que-Vivió sacudió la cabeza.
-No, tranquilo, entiendo que necesites máss tiempo para.....er.....procesar todo
lo de ayer- hizo una pausa-. Son muchas cosas, lo sé.....
-Tonterías- insistió la joven, aferrando eel brazo de Ron y enganchando su brazo
libre en el de Harry-. Además, todavía no he podido conocer a tu hija, Harry-
pensó en el día anterior, cuando había visto por primera vez a la bebé en brazos
de su amigo-. Bueno, no de manera apropiada, en todo caso.
El moreno le sonrió satisfecho, y comenzó a hablar sobre su hija de la forma en
que sólo un padre orgulloso podría hacerlo. Sus dos amigos sonreían y asentían
ante su apasionada manera de hablar; sin embargo, cada uno se alegro
secretamente cuando se detuvieron frente a un tapiz ubicado cerca de la cumbre
de la Torre Gryffindor, mientras el joven suspendía su paternal parloteo para
dar la contraseña.
Harry hizo pasar a sus amigos a su habitación, indicándoles con un gesto que se
acomodaran frente al fuego, mientras entraba en la habitación de Callisto. Ella
no estaba todavía en su cuna, lo que quería decir que seguía bajo el cuidado de
Severus. El Gryffindor regreso a su réplica de la sala común y miró a Hermione.
-Disculpa, Hermione....pero Sev todavía tiiene a Callie- se encogió de hombros
mientras se hundía en una silla frente a sus amigos-. Supongo que tendrás que
esperar un poco para conocerla.
La joven le sonrió cálidamente.
-Me las arreglaré, estoy segura.
Harry asintió, mientras Ron sacudía la cabeza, todavía tratando de asimilar
todas las bombas que su mejor amigo le había lanzado el día anterior.
-Harry- comenzó-, no quiero que suene comoo que no deseo estar aquí....pero,
antes dijiste que tenías algo que decirnos....
-Ah....sí...eso....- el Niño-Que-Vivió parreció retorcerse en su asiento-.
Bien......yo pensé que podría explicar.....er....todo un poco más
claramente....y.....bien....esperaba que al hacer esto, podrían tener.....-
lucho por encontrar la forma correcta de expresarse-....umm, nueva información
algo más......comprensible.
El siguiente par de horas transcurrieron con la descripción de sus emociones y
los eventos del año pasado.
-....así que.....er.....eventualmente me ddi cuenta que había caído por
él.......estaba de cabeza por el ‘cretino grasiento’, si pueden creerlo- bufó
ligeramente ante lo ridículo que sonaba ese pensamiento, antes de reponerse y
retomar la conversación una vez más-. Al principio él me rechazó
totalmente.....pero....después de pasar un tiempo juntos, bueno, cada cosa.....-
el chico se encogió de hombros-. Pasamos por muchas cosas.....y, para no alargar
una historia que es más bien corta, decidimos intentar establecer una relación
seria.
Hermione abrió la boca, pero una mano de Harry la silenció.
-Ya discutimos todo ese asunto de Profesorr/Estudiante y esa es la principal
razón por la que vamos a esperar a que me haya graduado antes de empezar
cualquier cosa- un nuevo encogimiento de hombros-. Además, probablemente
estaremos mucho más cómodos cuando Callie y yo nos mudemos a su Mansión....
-¿Qué?- interpuso Ron.
Harry suprimió una sonrisa
-Bueno, es apenas lógico......en vista de que él ha aplicado para convertirse en
el segundo padre de Callisto. Legalmente, quiero decir.
Al joven pelirrojo le cayó la quijada, y como era obvio, al menos para el
muchacho de cabello oscuro, su compañera luchaba por evitar hacer lo mismo.
-N...no se que decir a eso- comenzó Hermioone, su ceño se frunció mientras su
cerebro parecía conectarse-. ¿Estás seguro de que eso es lo que quieres?- Harry
la miró ceñudo y ella suspiró-. Lo lamento....es sólo que.....lo que estás
diciendo....implica importantes decisiones.....-levantó la mano, al darse cuenta
que ya su amigo había reflexionado sobre eso-. Bueno, mientras tú seas feliz,
Harry, seré feliz por ti- terminó, dándole un codazo a Ron, quien murmuró
incongruencias.
El más joven de los Weasley luchaba por explicar cuánto lo estaban perturbando
las nuevas noticias de su compañero de Gryffindor; sin embargo, todo lo que pudo
hacer fue preguntar:
-¿Esto quiere decir que tendremos que pasaar más tiempo con Snape?
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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