Titulo: Cadenas de Oro

Autor: Crymsym

Clasificación : NC-17

Comentarios: La muerte de un Señor Oscuro es seguida por el ascenso de otro. UA

Disclaimer: No son míos, snif, snif. Le pertenecen a Rowling, suerte para ella. No obtengo beneficios, sólo felicidad al tener tan amorosos juguetes, incluso si los tengo que regresar. No quiero infringir, etc, etc, etc, blah, blah, blah



Nota de traducción: Bueno, aquí les dejamos un nuevo Harry/Sevie, muy pero que muy calientito, es NC 17 a full, así que están advertidos. Sabemos que la segunda pareja, Ron/Draco, es un poco ‘extraña’ pero denle una oportunidad, les aseguramos que les va a gustar. Besitos.

 

@ traductoras: [email protected]

 

 

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Capítulo VI



El día previo al baile

Ron y Harry estaban en los jardines exteriores. Era el único lugar en que podían conseguir un poco de paz. Durante todo el día había estado gente Apareciéndose dentro y fuera. La casa, habitualmente tranquila, repentinamente se había llenado de personas, la mayoría de las cuales hacían que Harry se pusiera nervioso. Todavía no tenía su varita, a diferencia de Ron, y no le agradaba ir desarmado en una casa llena de magos oscuros. ¡El hecho de que la mayoría e la gente que se había congregado no hubiera hecho nada más amenazante que saludarlo antes de alejarse no era el punto!

Otra de las razones por las que necesitaba paz y quietud, era la enorme confusión de sentimientos que tenía. La mezcla de amor y odio, ira y éxtasis, intranquilidad y consuelo, todo ello centrado en su esposo. ¡Su esposo! Todavía no lo podía creer. ¡Tenía un esposo! ¡Después que se había resignado a estar solo! A nunca encontrar a alguien que le quisiera por si mismo. ¿Y quién había resultado ser? ¡La única persona a quien creía odiar tanto como a Voldemort, si no más!

Cuando le había preguntado sobre esto, Snape se había limitado a mirarlo con ojos insondables, antes de decir que tenía un concepto demasiado alto de Harry para siquiera pensar en darle una posición menor. Y pareció bastante disgustado de que el joven hubiera siquiera considerado tal cosa.

Ron sabía por lo que estaba pasando Harry. Él había pasado por lo mismo. Sonrió al recordar en los problemas que se había metido al principio de su captura. Sus intentos de fuga, así como su encarcelamiento y sus sentimientos crecientes. ¡Una noche, Draco incluso había tenido que recurrir a atarlo a la cama para que no pudiera intentar nada! Sí, las primeras semanas había sido rudo, pero cuando Draco siguió tratándolo como su posesión más preciada, y no volvió a ser el bastardo mocoso que Ron había conocido, empezó a darse cuenta con mayor exactitud de qué había pasado y por qué estaba allí.

Abría la boca para compartir algunos de estos recuerdos con Harry, cuando ambos fueron distraídos por un repentino grito de ¡¡CUIDADO!! y el sonido del aire siendo golpeado.

Harry apenas logró lanzarse a un lado antes de ser aventado por una escoba que pasaba. ¡¡DISCULPA!! se escuchó el grito antes que uno de los maniáticos realizara un asombroso truco, dando una vuelta de 180 grados, un giro rotundo, y una parada mortal. Esto parecía imposible dado la velocidad a la que se estaban moviendo. El otro jinete no fue tan afortunado y chocó contra uno de los muchos arbustos de Azalea esparcidos por los alrededores.

El primero era Oliver Wood, quien tenía una sonrisa en el rostro y parecía muy complacido de si mismo.

-¿Ustedes dos están bien?

Para ese momento, Harry había logrado arrastrarse y levantarse del piso.

-¡¡¿Acaso estás loco?¡! ¡Si me hubieras ggolpeado, hubiera estado comiendo tierra por las próximas dos semanas!

Oliver sólo sonrió y luego rió de manera descarada.

-Lo siento, estábamos haciendo una carrerra. Acabo de conseguir una escoba nueva y ‘Su Señoría’ ha estado algo irritado por ello. ¡Me desafió y, bien, ya sabes como reacciono ante los desafíos!- hizo una pausa, mirando alrededor-. Hablando de ‘Su Señoría’, ¿qué demonios pasó con él?

Se escucharon varios gemidos y gruñidos mientras una figura emergía del arbusto. Intentó acomodar sus ropas, antes de caminar pesadamente hacia ellos. Tanto Harry como Ron mordieron sus labios para contener la risa ante la vista de Marcus Flint, todo un detestable bastardo, con una flor de Azalea rosada en su cabello. Ellos se voltearon eventualmente.

-¡Lo hiciste a propósito!

Oliver solo tenía una ligera sonrisa en los labios.

-Te lo advertí. Pero *no*, tú te tenías qque subir a una escoba no probada.

Flint murmuró algo en voz baja, antes de mirar a Ron y a Harry.

-¡Weasley, Potter!- dijo a modo de reconoocimiento, para luego girar la vista hacia su pareja.

La sonrisa de Oliver se hizo aún más amplia, antes de transformarse en seductora. Luego se movió sensualmente hacia su enojado esposo. Levantando una cadera, corrió su mano sobre el pecho de Flint, antes de subirla hacia su rostro. Su otra mano se enroscó sobre el frente de la túnica del hombre, acercándolo contra si. Se inclinó y susurró en el oído de Flint, quien estaba extasiado sobre el hombro de Oliver, lo que fuera que estuviera escuchando captando toda su atención.

Retrocediendo ligeramente, Oliver retiró la flor del cabello de su esposo y corrió los pétalos por su rostro antes de rozarlo con sus propios labios sonrientes, sus ojos jamás abandonaron a Flint, cuyo rostro presentaba una expresión de adoración y lujuria pura.

Harry estaba asombrado. Nunca habría pensado que dos personas tan diferentes podrían volverse tan... Ron observaba como Harry miraba la escena que se estaba desarrollando frente a ellos. Él la había visto antes. Sabía que era Oliver y no Marcus quien llevaba las riendas en esa relación. Puede que Oliver estuviera llevando el collar, pero la correa estaba firmemente sujeta en su propia mano.

-Marcus, amor, por qué no vas a la casa. Estoy seguro que Severus y los demás ya saben que llegamos y querrán hablar contigo. Y yo quiero hablar algunas cosas con Ron y Harry mientras tanto.

Flint no pareció demasiado entusiasmado con esto pero, luego de otro susurro, que estremeció todo su cuerpo, decidió partir.

Sonriendo suavemente, Oliver observó mientras su esposo cruzaba el césped. Girándose hacia Ron y Harry, su sonrisa se amplió.

-Bueno, hola. ¿Qué hay de nuevo en sus viidas?

°°°°°°

Harry luchaba con los botones de diamante de su nueva túnica de satín. Simplemente, no querían encajar. Llenaban las amplias mangas en el frente y casi llegaban al piso en la espalda. La túnica tenía el cuello alto, dejando apenas el espacio suficiente para que pudiera verse el collar. El corpiño apretado y con un corte excelente sobre los hombros y el torso, exponiendo su delgada musculatura, para luego caer sobre su cadera y hasta el piso en abundantes pliegues, que se arrastraba tras él casi como una cola. Era magnífica. Pero ese no era el problema. El problema era que era verde. Verde Jade para ser exactos, con brillantes hilos de plata pura corriendo a través de ella. Los colores Slytherin. ¡Como si necesitara que se lo recordaran!

Murmurando para si mismo mientras luchaba con el último botón, no se dio cuenta de que Snape entraba en la habitación y se detenía detrás de él.

Los ojos oscuros fluyeron sobre él con apreciación. Demonios, sólo su esposo podía ser tan hermoso. Y aquellos colores realmente le quedaban perfectos, combinaban con sus ojos. Lástima que él hiciera una mala asociación con ellos. Tendría que asegurarse de que su consorte los usara con más frecuencia en el futuro.

Harry estaba a punto de darse por vencido con el recalcitrante botón cuando unos brazos le rodearon.

-Permíteme.

Unos dedos largos y flexibles abreviaron el trabajo del botón y luego lo rodearon por completo abrazándolo.

Harry levantó la vista para agradecer a su esposo pero quedó mudo ante la visión en el espejo. Parpadeó. No, eso no podía ser. Pero era, y la visión estaba enviando señales hacia su rebelde ingle.

Snape vestía una túnica de diseño similar a la de Harry. Cuello alto, corpiño ajustado, tela flotando alrededor de las delgadas caderas cayendo hasta el piso, pero ahí terminaba la semejanza. Estaba elaborada en terciopelo. Acres de terciopelo. Suave terciopelo, que parecía hecho para ser tocado y acariciado. Terciopelo rojo. Para ser más precisos, terciopelo carmesí. Con un sutil matiz dorado. Esto hacía que su piel brillara y su cabello y ojos parecieran incluso más oscuros.

Con el cabello suelto a su aire, Snape lucía grandioso.

-¿Me apruebas?

Harry no pudo hacer nada más que asentir, la expresión de su rostro diciendo todo lo demás.

Snape sonrió, su placer ante la aprobación de su pareja era más que suficiente para compensar cualquier duda menor que pudiera albergar al lucir los colores del enemigo.

-Entonces vamos. Estamos más retrasados dde lo que se considera elegante. Es hora de hacer nuestra aparición.

Harry estuvo, una vez más, consciente de su propia incomodidad. Realmente no deseaba estar parado frente a los aliados de Snape. Alejó la mirada y la fijó en su túnica.

-Vamos ya- lo animó Snape, acunando sus mmanos alrededor del rostro de Harry-. No es tan malo. ¡No será peor que cualquiera de esos diabólicos eventos que Dumbledore acostumbraba endilgarnos a intervalos regulares!

Acariciando sus mejillas con sus pulgares, se acercó más, inclinándose hasta quedar a no mas de un centímetro de distancia de Harry.

-Tengo que asistir. No tengo elección. Noo si quiero mantener el control. Y, desafortunadamente, como mi Consorte, tú también debes asistir- besó a Harry con cariño-. Sin embargo, si te sientes incómodo podemos abreviarlo al máximo. No más de una hora. Luego podremos regresar aquí y...- se inclinó más aún para susurrar directamente en el oído de Harry. El joven cerró los ojos y lanzó un gemido. Genial, no había manera de que fuera capaz de enfrentar a todos ahora. ¡No con semejante erección! ¡Todos se darían cuenta en cuanto lo vieran!

Snape lo besó de nuevo, sus manos abandonando su rostro y bajando suavemente por el frente de su cuerpo, para terminar descansando sobre sus caderas.

-¿Listo?

“¡Mejor terminar con esto de una vez!”

°°°°°°°°

Oliver estaba observando bailar a Harry y Snape. Snape había logrado persuadir a su consorte para que lo acompañara a la pista de baile y ahora estaban estrechamente abrazados. Sus ojos no se separaban ni un segundo. Esto estaba haciendo que él se excitara sólo con mirarlos y estaba seguro que, más tarde esa noche, las sábanas iban a arder, no sólo en la cama de Harry si no también en la propia.

“Y hablando de camas ardientes... ahí viene la mía”

Flint llegó a su lado, una copa de vino frío en su mano, que ofreció a Oliver con una ligera floritura.

-Aquí tienes, mi amor.

-Gracias, Marcus- dio un sorbo al vino, mmientras sus ojos regresaban a la pareja de danzantes.
La mirada de Flint siguió la suya.

-Hacen una linda pareja.

-Sí, así es. Es realmente asombroso. ¡En la escuela eran las dos últimas personas que uno pensaría podrían estar bien juntos!

-Igual que nosotros entonces.

Se sonrieron uno al otro.

Oliver recordó su captura y los meses que siguieron. Fue antes de que la paranoia empezara a proliferar y él no había sido tan cuidadoso como debería. Cuando miraba hacia atrás, se daba cuenta que había sido ridículamente fácil dominarlo.

Culpándose a si mismo, siendo apresado por personas que no conocía, se había vuelto loco tanto por la situación como por su propia estupidez.

Fue la vista de Snape lo que lo regresó a la realidad.

Sin embargo, si había pensado que su antiguo profesor lo ayudaría, tuvo que desechar la idea rápidamente. Snape se limitó a sonreír. Una sonrisa verdadera. Lo cual había sido lo más aterrador de toda la situación.

Snape había metido la mano en una bolsa y extraído un aro de oro. Todavía sonriendo, se lo pasó a alguien más que sólo hasta ese momento Oliver fue capaz de reconocer. ¡Marcus Flint!! Flint parecía un tanto inseguro, pero de inmediato le había colocado el aro en el cuello. La repentina relajación de sus músculos no había aminorado sus temores. Flint había mirado a Snape, y ante un gesto de éste con dirección a la puerta, había empujado a Oliver fuera y luego de ascender un par de tramos de escaleras, lo había hecho entrar finalmente en otra habitación. Oliver había estado demasiado desquiciado como para darse cuenta que se trataba de un dormitorio.

-¿Qué demonios está pasando? ¿Qué estoy hhaciendo aquí? ¿Qué demonios es esto?- hizo un gesto hacia el collar, tratando de quitárselo-. ¿Cómo te atreves incluso a pensar que... mrph.

La última oración fue interrumpida por un cuerpo que lo empujaba contra la pared y una boca sobre la suya. Inmediatamente, se había vuelto obediente, sus miembros aflojándose, y él había estado demasiado impactado para hacer algo más que dejarse caer en los brazos de Flint.

La boca sobre la suya dejó de ser demandante y se convirtió en persuasiva, suplicando permiso para entrar. Luego, como si resintiera su total falta de respuesta, Flint se había alejado ligeramente, mirando directo a los ojos de Oliver. Su expresión fue débilmente suplicante, algo que Oliver jamás había visto en el rostro del otro hombre, pero su propia cara siguió reflejando un inexpresivo aturdimiento.

Viendo eso, Flint se había dado la vuelta repentinamente y casi corrió fuera de la habitación, aventando la puerta detrás de él.

Oliver había parpadeado, para luego deslizarse por la pared hasta llegar al piso.

“Qué jodida...”

Después de eso, habían pasado semanas antes que Flint siquiera intentara besarlo de nuevo. Meses antes que pasara algo más. En lugar de eso, Flint había preferido cortejar a su pareja con palabras suaves y gestos amables. Era como si fuera una persona completamente diferente.

Al final, Oliver estaba muy contento de que todo ocurriera así, si Marcus hubiera intentado hacer las cosas del modo en que lo hicieron Draco y Snape, lo más probable es que nunca se hubiera enamorado de él.

-Hmmm- masculló, regresando de sus reflexxiones.

Flint tomó la mano de Oliver, entrelazando sus dedos. Luego los llevó hasta su boca, haciendo que Oliver sonriera. Después ambos se sentaron, felices de observar a los demás.

°°°°°


La habitación era oscura, dotada de velas aquí y allá, que lanzaba una débil luz sobre la única ocupante. La oscura cabeza inclinada, los ojos cansados, la boca plegada en una línea delgada, demacrada, las arrugas grabadas en forma permanente entre sus cejas, juntas en concentración.

Una pálida mano jaló otro libro hacia la figura, desplazando pergaminos y cristales, pociones y encantamientos.

No habría descanso. No hasta que él estuviera en casa. No hasta que estuviera seguro.

La figura ni parpadeó ante el sonido de la puerta al abrirse. La luz del pasillo exterior entró a raudales, haciendo que sus cansados ojos parpadearan y se anegaran. Fueron secados por una conveniente manga antes de regresar a su incesante trabajo.

-No puedes seguir así. Te estás agotando.. ¿Qué pasará entonces?- la voz era suave, preguntando, pero en verdad no esperaba una satisfacción.

-No todavía. No hasta que lo haya hecho- era una voz adormecida, delgada y etérea. Sonaba como si lo único que la sostuviera fuera el conocimiento de lo que debía conseguir.

-¡No has comido, ni dormido, en los últimmos tres días! ¡Debes descansar! Sólo un rato. Para reponer fuerzas, luego seguirás- al ver que la pálida y agotada mano se limitaba a alcanzar otra pluma, la otra persona hizo un sonido de disgusto-. Al menos para a comer. Te he traído alimento. Toma aunque sea un poco. Por favor.

La figura se detuvo, sabiendo que no tendría paz hasta que el otro saliera de su camino. Asintiendo ligeramente en respuesta, una pequeña sonrisa cruzó brevemente sus facciones que apenas recordaban cómo sonreír, antes de desaparecer por completo de nuevo.

Hubo un suspiro de alegría, luego una conversación en susurros, antes que un elfo doméstico se deslizara dentro de la habitación, con una pesada bandeja en sus manos. Mirándolos con nerviosismo, colocó la bandeja en una mesa cercana y se apresuró a abandonar el lugar.

-Por lo que veo, todavía los pones nervioosos.

Hubo una pequeña y amarga risa como respuesta.

-Come.

Después de unos momentos de asegurarse que sus deseos estaban siendo cumplidos, el otro suspiró una vez más.

-¿Vas a trabajar toda la noche nuevamentee?

-Si debo. Estoy cerca. Muy cerca. Sólo unn poco más- una mano hizo un gesto hacia el desorden de la mesa frente a ellos-. Está ahí. ¡Lo sé! Lo descubriré. Los encontraré. Estaremos juntos nuevamente. A salvo.

-Sé que los extrañas. Todos lo hacemos. ¡¡Y los encontraremos! ¡Pero enfermándote en el proceso no vas a ayudar!

Al ver que sus palabras no hacían mella en la otra persona, lanzó sus manos al aire.

-Muy bien, puedes seguir. Pero sólo por eesta noche. Mañana abandonarás esta habitación.

No pensaba partir hasta que tuviera, al menos, una pequeña señal de que sus palabras habían sido comprendidas. Al ver el pequeño asentimiento de aceptación, suspiró y se giró para salir.

-Gracias, Sirius. No quiero ser una cargaa para ti. Es sólo que necesito hacer esto.

-De nada, Hermione. Y no eres una carga. Simplemente eres tan familia para mí como lo es Harry. Como lo es Ron. Los amo a todos. Y nos reuniremos otra vez. ¡Lo sé!

Se sonrieron uno a otro con tristeza.

 

¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸

   

   

 

 

 

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