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Capítulo IV
No fue sino hasta el día siguiente cuando Harry pudo ver a Ron otra vez. Estaba
incómodo, pero no quería apenar al pelirrojo haciendo que sospechara nada.
Inicialmente había decidido mantener su boca cerrada pero, en vista de algunas
miradas que Ron lanzaba en su dirección, imaginaba que ya debía haberlo
supuesto. Probablemente Malfoy se lo había dicho. Bastardo. Ese hombre tenía los
oídos de un murciélago.
En ese momento, Ron estaba recostado de lado en un diván de el conservatorio,
las rodillas dobladas, apoyado en un almohadón. Debía estar muy dolorido. Harry
no se animaba a sentarse, y simplemente caminaba arriba y abajo. ¡Ron se estaba
mareando sólo de mirarlo!
-Estoy bien, de veras. Sólo un poco... irrritado.
Harry definitivamente no quería hablar sobre eso. Alejó la mirada. Ron, sin
embargo, se mostraba inflexible en su decisión de que Harry comprendiera lo que
sucedía. El por qué había aceptado tal cosa.
Ron sabía que Draco se preocupaba por él. Incluso lo amaba. ¡Draco se lo había
repetido infinidad de veces! Aunque las cosas habían sido... rudas... en un
principio, con el tiempo se había comenzado a acostumbrar a la situación.
Aceptándola. Sabía que, al final, todo se resolvería, pero no quería que su
amigo pensara mal de él.
-Él se preocupa por mi, es sólo que... Drraco tiende a... extralimitarse... a
veces- Ron dudaba sobre cómo empezar-. Es muy “precipitado” con algunas cosas.
La mayoría de las veces puedo conversar con él si de verdad no quiero hacer
algo, pero a veces... Sé que sólo quiere complacerme, pero cuando se le meten
esas cosas en la cabeza, lo mejor que se puede hacer es al menos tratar de
complacerlo, ¡aunque sólo sea por resguardar a mis oídos de escuchar sus
constantes quejas!
-Todavía no puedo creer que en realidad ddejaras que él...
-Sí, bien- Ron se movió e hizo una pequeñña mueca de dolor-. Él me había
comentado, y no en términos inseguros, que una vez era suficiente. Esto fue...
interesante... pero no estoy preparado para repetirlo. Debo confesar, sin
embargo, que había algo de curiosidad involucrada. Bien, tú leíste sobre estas
cosas. ¡Aunque nunca creí que me pasaran a mí!
Ron observó como Harry se ponía rojo brillante. ¡Honestamente, cualquiera
pensaría que todavía era virgen! ¡Lo cual, conociendo a Snape, definitivamente
no era el caso!
Pobre Harry, no tenía ni una pista. Bueno, para ser totalmente honesto, Ron
tampoco estaba completamente enterado de la situación, pero al menos tenía una
mejor idea que su amigo. Sabía que, profundamente escondido bajo su postura de
arrogancia, Draco era justo como él. Buscando alguien a quien amar, a quien
cuidar, con quien compartir todos los secretos. Un igual. Un compañero al mismo
tiempo que un amante. Sólo que no estaba de acuerdo con los métodos que Draco, o
los demás, utilizaban para obtener lo que deseaban.
Sí, en realidad, Draco era bastante… dulce. Cuando permitía que cayeran sus
barreras, en todo caso. Se había sentido devastado cuando se enteró que Ron no
había disfrutado completamente sus atenciones de la noche anterior y ahora
estaba bastante adolorido. Había estado protestando, disculpándose, humillándose
y comportándose como “Mamá gallina” toda la mañana, hasta que Ron se había
cansado y lo había despachado. ¡Se sorprendía de que Draco lo hubiera dejado
solo el tiempo suficiente como para poder hablar con Harry!
Harry no estaba convencido.
-Todavía no puedo creerlo- hizo una pausaa-. ¡Qué pasó con todo lo que hizo en la
escuela! ¡Los trucos desagradables que nos jugaba, a ambos, ciertamente
no eran juegos inocentes de una persona buscando llamar la atención de alguien
que le gusta!
Ron parpadeó lentamente, esa también había sido su impresión en un principio,
pero le contestó:
-Quizás todo lo que pasó al principio fuee mezquino, y en cierto modo vengativo,
¡pero todos éramos niños entonces, y ya sabes cuan crueles pueden ser los niños!
Le pregunté sobre eso, una noche ya tarde, que es el momento en que a él le
gusta darme respuestas honestas, y me dijo que fue un cambio gradual. No es que
se despertara una mañana y se dijera ‘estoy enamorado de Weasley’. Pasó con el
tiempo, con los años. ¡Seguramente debes haberte dado cuenta de que, los últimos
dos años que asistimos a Hogwarts, él estaba menos interesado en torturarnos!
Quería decirme como se sentía pero ciertas acciones y reacciones estaban tan
arraigadas en él, y nosotros estábamos tan recelosos de su persona, que no pudo
hacer nada.
Harry sabía que era cierto. Ciertamente, Malfoy se había metido menos con ellos
durante los dos últimos años en la escuela, ignorándolos más cada vez. A
regañadientes aceptó la explicación, pero no era excusa...
-¿Entonces por qué eso?- preguntó, señalaando el collar en su cuello-. ¿Si te
ama, por qué llevas uno de estos? ¿Por qué te obliga a obedecerlo?
Ah, la pregunta crucial, y una que Ron no sabía cómo responder. Tenía ideas y
teorías, pero la intención real del collar lo eludía.
-Siéntate, Harry- Ron hizo un gesto haciaa una silla a su lado-. Trataré de
explicarte lo que sé.
Harry dudó, pero ante la expresión suplicante de Ron, se sentó.
-Por lo que he sabido, son una especie dee símbolos antiguos de boda. Algo así
como los anillos que se acostumbra- alzo una mano para prevenir la pregunta que
sabía Harry deseaba hacerle-. No, déjame terminar. ¿Por dónde iba? Oh, sí.
Símbolo de boda. Bien, en su mayoría se utilizaban en los matrimonios
arreglados. Ya sabes, los que se hacían para mantener la pureza de sangre y todo
eso. Si ambas partes estaba dispuestos, el collar no era nada más que un
símbolo. Sin embargo, si uno de los dos o ambos no estaban de acuerdo, eran
hechizados para asegurar que no pudieran escaparse de su deber. No podían
alejarse, eran forzados a tener sexo con el otro, ese tipo de cosas, al menos
hasta que se acostumbraran a la situación. Con el tiempo, la tradición fue
desapareciendo, pero ciertas Casas, especialmente las más antiguas, las más
interesadas en la pureza en lugar de la felicidad de sus hijos, la conservaron.
Has visto la forma del collar, así que puedes imaginar de qué Casas estamos
hablando.
De hecho, esa mañana había sido la primera oportunidad que había tenido Harry de
mirar más de cerca el metal que rodeaba su cuello. Tenía la forma de una
serpiente, que se cerraba en el sitio donde la cabeza mordía la cola. El detalle
era asombroso. En otras circunstancias hubiera estado interesado en el magnífico
trabajo de tan hermosa pieza de joyería. Diminutos rubís perfilaban cada anillo
de la serpiente, los colmillos eran diamantes y los ojos esmeraldas. Ron tenía
uno similar, pero en el suyo los ojos eran zafiros.
-En todo caso- continuó Ron-, hasta dondee puedo decir Snape revivió la
tradición. Aparentemente, se sentía fascinado por el concepto total y decidió
juguetear con los collares, mejorándolos.
-¿Qué hizo?- Harry tenía mucha curiosidadd, si averiguaba cómo funcionaban esas
cosas, quizás podría encontrar una manera de darle la vuelta a su favor.
Ron sacudió la cabeza, sabía por qué Harry estaba preguntando, y también sabía
que la búsqueda era inútil. Cualesquiera fueran sus errores, Snape jamás dejaría
nada al azar. De todos modos contestó:
-Los collares usados están cargados con hhechizos y similares, pero ambos sabemos
que los hechizos pueden ser interrumpidos, así que Snape decidió jugar también
con algunas pociones. ¡No preguntes!- exclamó, levantando una mano-. ¡Tú sabes
lo ‘bien’ que estoy en esa materia! Lo que sé es que no cambió el diseño
general, pero los collares ahora tienen corazones líquidos. Llenos con una
especie de solución Imperius.
La revelación de que tenía una Maldición Imperdonable alrededor de su cuello no
hizo muy feliz a Harry.
-Aunque es más sutil que la maldición oriiginal. No es restrictiva. No hay
pérdida de memoria. Sabes exactamente qué estás haciendo, y si te dan una orden
directa, cosa que afortunadamente no sucede con frecuencia, eres incapaz de
resistirla. Por lo demás eres dueño de tu mente y voluntad.
>>Además, a diferencia de la maldición, no necesita ser constantemente renovada.
Se sustenta a si misma.
-Entonces, ¿qué puedo y qué no puedo haceer?
-Bien, no podemos irnos, obviamente. Pueddes vagabundear por los terrenos de la
casa pero eso es todo. Cualquier intento de ir más allá conlleva parálisis e
inconsciencia. No puedes herir a otros ni a ti mismo, el suicidio está
descartado. Aunque debo decir que por lo que he visto ninguno de los magos
oscuros desea un consorte poco dispuesto. Si alguno de los consortes es infeliz,
hasta el punto que para él la muerte sea la única opción, lo liberan. Luego de
un obliviate, por supuesto, pero queda libre. Pero eso sólo ha pasado una vez.
El resto de nosotros, aunque al principio nos sentimos infelices por tener que
usar el collar, al final nos dimos cuenta que estábamos siendo cuidados, que nos
daban algo de lo que carecíamos antes. Y aunque al principio no les gustaban sus
parejas, la mayoría han terminado enamorados de ellos.
Harry lo dudaba mucho, pero dejó que Ron conservara su sueño. La ilusión de amor
y afecto era obviamente lo único que lo mantenía cuerdo.
-¿Qué otros efectos tiene?- preguntó. >
-El collar está enlazado a la persona quee lo coloca alrededor de tu cuello. En
tu caso, Snape. En el mío, Draco. Nosotros tenemos que seguir cualquier orden
directa que ellos nos den. Otras personas nos puedan dar órdenes pero sólo en
caso de que sea estrictamente necesario. Por lo demás, es considerado de muy
mala educación.
Eso no hacía que Harry se sintiera mucho mejor; el pensamiento de que cualquiera
pudiera ordenarle hacía que se sintiera enfermo. Sin embargo, sabía que si Snape
escuchaba algo sobre eso, bien, era mejor que la otra persona comenzara a
correr. Intencionalmente, evitó el pensamiento de Snape dándole órdenes.
-Del resto, sólo queda lo que tú ya descuubriste. Si Snape coloca las manos sobre
ti, te conviertes en algo moldeable. Sin resistencia. Todavía capaz de pensar y
sentir pero incapaz de atacarlo. Esa es la razón por la que tuvo que ser Snape
quien colocara el collar en tu cuello en primer lugar. Es parte de la ceremonia
de matrimonio.
-¡Matrimonio!
Ron rió ante la expresión estupefacta del rostro de Harry
-Sí, matrimonio. Puede ser una sorpresa ppero tú y Snape están casados ahora. ¡Y
es oficial, ratificado con tu ritual... al tomar tu virginidad...
posteriormente! – Ron estaba ligeramente ruborizado, recordando su propia
ceremonia de ‘matrimonio’, y lo que había seguido inmediatamente después. ¡Feliz
no era la palabra para sus sentimientos en ese momento! Se había sentido
francamente furioso pero Draco había sido ciertamente... persistente-. La
tradición del collar puede haberse desechado pero las leyes alrededor de esto
nunca fueron revocadas. El único que puede liberarte es el mismo Snape y, por
las miradas que te lanza, dudo mucho que eso vaya a suceder.
Al ver que Harry estaba perturbado por esa revelación, Ron hizo un intento por
dirigir la conversación hacia otros temas más ligeros.
-¿Ya tienes lista la túnica para la semanna que viene?
-¿Qué?- la pregunta distrajo lo suficientte a Harry-. ¿Por qué? ¿Qué va a pasar
la semana que viene?
-¿No lo sabes? ¡Pensaba que Snape ya te llo habría dicho! La próxima semana hay
una fiesta. Una especie de mezcla entre una reunión para presentarte y una
convención para la dominación del mundo- Ron estaba invitando a Harry para que
se riera con él. La idea era ridícula. Harry rió, pero un tanto nervioso, no le
agradaba la idea de enfrentar a toda esa gente.
-Oh, no será tan malo en realidad. Sólo uun poco de comida, baile y maleficios
oscuros- al ver la expresión de Harry, Ron se echó a reír-. Honestamente, ¿no me
estarás creyendo, verdad? Nah, habrá baile y esas cosas, pero eso es todo.
-¡Baile! ¡No puedo bailar! No, de ningún modo, no hay posibilidad- Harry se
mostraba inflexible-. ¡No voy a ir!
Ron sacó a flote toda su artillería.
-Oh, es una pena. Oliver estará decepcionnado.
-¡Oliver!- Harry se abofeteó mentalmente.. Por supuesto, Oliver había sido uno de
los primeros en desaparecer.
-¿Él esta... como tú y yo?
-Oh, sí.
-¿Quién...?
-¿No lo imaginas? ¡Sus peleas eran casi ttan legendarias como las mías con Draco!
-¡Marcus Flint!- Harry no creyó que pudieera asombrarse más-. Pero… pero… pensé
que él odiaba a Oliver.
-¡Tanto como Draco me odiaba a mí, por loo que se ve! En todo caso, él va a venir
junto con uno o dos más de los que conocemos. Estaba deseando verte, así que
probablemente se queden un par de días después de la fiesta.
Harry fue repentinamente golpeado por el hecho de que ni Draco ni Ron vivían en
la casa. Eran invitados y podrían partir eventualmente. El frío se enroscó en su
estómago. No creía poder arreglárselas si su amigo no estuviera allí.
Al ver la expresión de Harry, Ron se apresuró a tranquilizarlo.
-No voy a irme, al menos no por un buen ttiempo. No tienes que preocuparte por
eso. Me necesitas aquí, necesitas alguien con quien hablar y tanto Snape como
Draco están de acuerdo en complacerme en esto. De hecho, creo que si no se me
hubiera ocurrido la idea en primer lugar, Snape hubiera dicho algo de cualquier
modo.
Harry se abalanzó y abrazó a su amigo. Arrodillándose sobre el sofá, intentó
alejarse al escuchar el gemido de dolor que emitió Ron mientras él lo empujaba,
pero el pelirrojo, determinado a buscar consuelo tanto para Harry como para si
mismo, sólo estrechó el abrazo. Harry se dejó hacer, presionando su rostro sobre
el hombro de Ron.
Alejándose ligeramente, el pelirrojo corrió sus tranquilizadoras manos sobre los
hombros de su amigo. El otro sonrió suavemente. Luego, sus agudos ojos miraron
sobre el hombro de Harry.
-No te quedes ahí, Draco. Entra.
Harry se alejó, regresando a su silla y observando a Malfoy mientras entraba en
la habitación. El rubio pareció vacilar, como si estuviera inseguro de ser
bienvenido. Una emoción que no era para nada habitual en un Malfoy.
Derivando hacia el diván, se sentó con cautela a un lado, mientras una mano
acariciaba ligeramente el labio de Ron.
-¿Estás bien? ¿Necesitas más analgésicos?? Lo siento tanto. No sabía...- se
detuvo cuando un dedo de Ron presionó contra sus labios.
-Shhh, estoy bien. No te preocupes. Ya esstá hecho. Olvídalo- Draco aferró la
mano de Ron, besando sus dedos con suavidad, cerrando los ojos, frotando su
mejilla contra ellos.
En todo ese tiempo, Draco no lanzó ni una sola mirada hacia Harry. Ni siquiera
parecía darse cuenta que estaba en la misma habitación. Toda su atención estaba
centrada en Ron.
De hecho, ambos parecían haber olvidado que él estaba ahí. Perdidos en un mundo
que era sólo de ellos.
Harry se alejó discretamente, necesitaba tiempo para reflexionar sobre lo que
había visto y oído. Imaginarse como se aplicaba a Snape y a él.
-Te amo tanto que duele- dijo Draco abrieendo los ojos. Estos estaban brillantes,
mirando a Ron con el brillo de las lágrimas-. Deseo estar contigo por siempre.
No alejarme de tu lado jamás- se inclinó y lo besó casi de un modo febril.
Ron también quería declararle sus sentimientos a Draco, pero todavía se
encontraba confundido. Su amante no le incomodaba, pero no sabía si era amor o
no. Quizás solamente un odio extraviado. Quizás ambos. Tendría que esperar y
ver. Por ahora, lo aceptaría. Abriendo los labios y elevándolos ligeramente,
invitó a Draco a profundizar el abrazo.
¸¸,ø¤º°º¤ø
°`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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