Titulo: Cadenas de Oro

Autor: Crymsym

Clasificación : NC-17

Comentarios: La muerte de un Señor Oscuro es seguida por el ascenso de otro. UA

Disclaimer: No son míos, snif, snif. Le pertenecen a Rowling, suerte para ella. No obtengo beneficios, sólo felicidad al tener tan amorosos juguetes, incluso si los tengo que regresar. No quiero infringir, etc, etc, etc, blah, blah, blah



Nota de traducción: Bueno, aquí les dejamos un nuevo Harry/Sevie, muy pero que muy calientito, es NC 17 a full, así que están advertidos. Sabemos que la segunda pareja, Ron/Draco, es un poco ‘extraña’ pero denle una oportunidad, les aseguramos que les va a gustar. Besitos.

 

@ traductoras: [email protected]

 

 

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Capítulo II


Todo había pasado tan rápido. En un minuto estaba parado ahí, pensando en sus propios asuntos, y al siguiente había sido secuestrado.

Ni siquiera había tenido oportunidad de pelear. Las manos sobre él, sujetándolo, lo habían despojado rápidamente de su varita, antes de murmurar un encantamiento que lo habían hecho perder el control de los músculos de su cuerpo. Cayendo limpiamente, el rostro contra el suelo, había escuchado pasos caminando apresuradamente y luego sintió como era alzado hasta quedar colgado en los brazos de alguien. Un jalón en su estómago fue la única pista que le indicó que alguien se lo había llevado con un traslador. Odiaba esa sensación que pasaba a través de su cuerpo, haciéndolo sentir enfermo. Si esto duraba mucho podría vomitar. Hmmm...ese era un buen pensamiento, podría distraerlos el tiempo suficiente como para lograr escapar.

Sin embargo, antes que pudiera hacer nada el giro a su alrededor se detuvo. Habían llegado a su destino.

La repentina vida que fluía nuevamente dentro de su cuerpo hizo que arremetiera, haciendo que los que lo rodeaban maldijeran y se lanzaran sobre él. Una seca orden “¡sujétenlo, maldita sea!” fue escuchada. Luchando por mirar hacia atrás, Harry se encontró enfrentando a una persona que nunca esperó volver a ver.

Permaneciendo de pie sobre su cuerpo postrado, Severus Snape le sonrió. La visión lo congeló. Sin embargo, lo que Severus tenía en sus manos fue lo que hizo que Harry redoblara sus esfuerzos por escapar. Ásperas palabras dirigidas a los que lo retenían hizo que apretaran su agarre. Arrodillándose para montarlo a horcajadas, Snape colocó un collar de oro alrededor de su cuello.

-Shhh, no te preocupes. Es una precauciónn, eso es todo. Por tu seguridad- el collar fue cerrado firmemente, mientras encima de él, las palabras susurradas le aseguraban que no había forma de que pudiera aflojarse.

-Bastardo- gruñó Harry, sintiendo que un repentino letargo corría a través de él. Sus miembros rehusaban funcionar. Un dedo fue colocado contra sus labios.

-¡Basta ya!- luego, dirigiéndose a las ottras personas presentes en la habitación, ordenó-: ¡Váyanse!.

Las manos que lo sostenían se retiraron mientras las personas se alejaban. Harry ni siquiera miró hacia la puerta que se cerraba tras ellos, dejándolo solo con Snape.

Sentándose más completamente sobre Harry, Snape dejó que sus dedos se movieran sobre los labios del hombre tendido, sus ojos entrecerrándose con placer.

-No tienes idea de cuánto he esperado unaa oportunidad para tenerte para mí, ¿verdad?- el tono era contemplativo, como si se dirigiera una pregunta a si mismo. Sus ojos se aguzaron repentinamente, mirando al chico-. Demasiado.

Se inclinó hacia abajo, colocando las manos a ambos lados de la cabeza de Harry. Éste pudo sentir la total longitud del ardiente cuerpo enterrándose en el propio. Abriendo lo ojos, fu incapaz de hacer nada por evitarlo. Debió ser la impresión de sentir el roce de unos labios contra los suyos lo que hizo que abriera la boca. Seguramente no pudo haber deseado que Snape tomara ventaja sobre su boca. El gemido que salió mientras unos labios se movían contra los otros, y una lengua contra la otra, definitivamente no venía de él, ¿verdad?

Lo que no se podía negar era la mirada de suprema satisfacción en el rostro de Snape mientras levantaba la cabeza para mirar a Harry. Sonriendo, se levantó y se alejó, sentándose en un sofá cercano, permitiendo que Harry recuperara el sentido.

-¿Sabes?, deberías levantarte. El suelo eestá frío.

Tembloroso, el joven se paró y, sin apartar la vista del hombre que estaba al otro lado de la habitación, se sentó con cautela en una silla. Observó al hombre frente a él, las manos alzadas, los dedos descansando contra los labios, como un halcón.

Después que Voldemort finalmente murió a manos de Harry, el mundo mágico se había llenado de júbilo. Los años de terror terminaron y todos estaban más que dispuestos a colmar de elogios, y otros productos más tangibles, a los héroes cuyos esfuerzos habían logrado que ello pasara.

Arthur Weasley había sido nombrado Ministro de Magia, y toda su familia se vio beneficiada con su ascenso. Sirius había sido perdonado y celebró su matrimonio con su amor desde niños, Remus Lupin. Hermione, Ron, Harry y Snape habían recibido numerosas medallas y reconocimientos por su participación en el triunfo de la guerra. Tenían todo el mundo a sus pies. Nada era demasiado bueno para ellos. Hermione y Ron se habían convertido en aurores. Snape, sin embargo, había regresado a Hogwarts, aduciendo que no deseaba nada. Harry, buscando paz y tranquilidad, se había retirado a una pequeña villa en Kent. Tenía dinero más que suficiente como para vivir cómodamente el resto de sus días. Cuando las cosas se calmaran, decidiría lo que quería hacer.

Los años pasaron, la paz y prosperidad apenas perturbada por uno que otro hecho extraño, pero la gente sacudía las cabezas, desestimándolos, seguros de que ya nada podría hacerles daño. El demonio que los había angustiado se había ido.

Entonces, la gente empezó a desaparecer.

Los susurros furtivos empezaron a crecer, pasando de una persona a otra con ligereza, creciendo más y más con cada vez que contaban. Viejos rumores volvieron a aparecer. Rumores que abundaban sobre la idea del ascenso de un nuevo Señor Oscuro que, cual ave Fénix, había resurgido de las cenizas del anterior. De repente era como si los anteriores tiempos de paz hubieran sido sólo un sueño, y la gente empezara a despertar para vivir una nueva pesadilla. Las sospechas fueron en aumento y la gente empezó a guardar sus negocios bajo fuertes cerraduras.

Las protecciones mágicas se vendían a una velocidad alarmante y el Ministerio trataba de encontrar al enemigo, aparentemente inexistente, pero todavía tangible.

Harry había seguido las noticias, poniéndose ocasionalmente en contacto con el Ministerio para informarse de qué estaba pasando. En realidad no deseaba involucrarse pero, con cada nuevo suceso, la oportunidad de que lo dejaran solo se hacía más remota. Él ya había luchado su guerra, y la verdad, no quería pasarse el resto de la vida peleando contra magos oscuros. Estaba dividido entre el deseo de ayudar y el deseo de vivir su vida en paz.

Entonces, un año atrás, el asunto golpeó más cerca de casa. Después de que los elfos domésticos dieran la alerta de que Severus Snape no había sido visto durante varios días, se realizó una investigación en sus aposentos. Nada había sido tocado, toda la ropa estaba en su lugar, los ingredientes de pociones guardados, listos para ser usados. En conjunto, todo lucía como si él se hubiera ausentado apenas unos minutos antes y regresaría en cualquier momento. Sin embargo, las personas que habían sido enviadas a investigar, habían dicho la tribunal que en las habitaciones había una sensación de vacío, como si la persona que vivía en ellas ya no estuviera allí y no fuera a regresar jamás.

Se investigó profundamente, al fin y al cabo Snape era un héroe de guerra, pero no se encontró nada. Simplemente había desaparecido en el aire.

A Harry no le agradaba Snape, pero lo respetaba. Su desaparición lo había entristecido. Además, le impactaba, pues si alguien podía someter a un mago tan poderoso como Snape, ¡podrían atacar a cualquiera! ¡Nadie estaba seguro! Esta no era una comprensión agradable.

Las cosas se habían calmado ligeramente por un tiempo y entonces, unos seis meses atrás, el desastre los había golpeado nuevamente. Ron desapareció mientras realizaba una investigación de poca importancia.

Ahora frenético, Harry se había convertido en un elemento permanente en el Ministerio. Pero fue inútil. Al igual que en las ocasiones anteriores, nada fue descubierto.

En su dolor, Harry y Hermione se hicieron aún más cercanos. Alguien estaba eliminando a los héroes, de uno en uno, y no estaban más cerca de descubrir al culpable que al principio. Quienquiera que lo hubiera hecho era muy inteligente, y había eliminado en primer lugar a la persona que tenía mayor capacidad para ayudarlos. Snape, cualesquiera que fueran sus fallas, sabía un montón de cosas y tenía una inteligencia aguda. Había sido la única persona en quien Harry confiaba para resolver cualquier problema. Ahora los había dejado dando tumbos en la oscuridad.


Todo esto daba vueltas en los recuerdos de Harry, interrogantes que golpeaban su mente; pero la situación en que ahora se encontraba traía implícita su propia respuesta. Si Snape todavía estaba vivo entonces...

-¿Dónde está Ron?

Snape sonrió.

-El señor Weasley está perfectamente bienn. Bastante contento, en realidad. Podrás verlo más tarde.

Los ojos de Harry se estrecharon, las cosas empezaban a aclararse.

-¡Usted nunca dejó a los Mortífagos! ¡Toddo este tiempo jugó a ambos lados! Cuando Voldemort cayó, todo lo que tuvo que hacer fue ocultarse y esperar su momento, ¿cierto?

Una sonrisa complacida iluminó el rostro de Snape.

-Cuando quieres, puedes usar tu cerebro ppara algo más que calcular la puntuación del Quidditch, ¿verdad? Sí, jugué a ambos lados. No pensarás que iba a ser tan estúpido como para quemar todos mis puentes, ¿verdad? Cuando fue claro que Voldemort estaba perdiendo, y perdiendo malamente, simplemente elegí el bando ganador. ¡Y fui lo bastante inteligente como para alejar cualquier sospecha!

-¡Así que ahora se va a arrastrar alrededdor del próximo Señor Oscuro!- Harry estaba lívido.

Snape simplemente inclinó la cabeza, parpadeó lentamente y la levantó. Cruzando la habitación, se colocó frente a Harry, poniendo las manos en los brazos de la silla. Acercándose hasta que su rostro quedó a apenas unas pulgadas del de Harry, contestó:

-Voldemort era un medio para llegar a un fin. Estaba loco, pero era bastante bueno para desviar la atención de lo que yo estaba haciendo- se acercó aún más, haciendo que Harry se echara hacia atrás-. Y no, no me voy a arrastrar alrededor. Me conoces desde hace ¿cuánto tiempo? ¡Y aún no te has dado cuenta que no juego a la sombra de nadie!

Los ojos de Harry se abrieron de par en par, comprendiendo al fin. ¡Snape no estaba tratando de lograr tanto poder como pudiera del próximo Señor Oscuro! ¡Snape *era* el próximo Señor Oscuro!

-Veo que ya te diste cuenta de lo que esttá pasando- musitó, levantando una mano y corriendo sus dedos por el rostro de Harry-. Sólo esperé hasta que la tempestad amainara y luego avancé y agarré. ¡Fue ridículamente fácil!

Se movió hacia la chimenea, inclinándose contra la repisa. Observaba con avidez cada expresión en el rostro de Harry.

La profundidad y alcance de los planes de Snape dejó pasmado a Harry. ¡Debía haber estado planeándolo por años! Desde antes que Voldemort cayera. ¡Probablemente desde antes que Harry naciera!

-¿Qué...?

-¿Qué planeo hacer ahora? O, más precisammente, ¿qué planeo hacer contigo?

Harry asintió, mudo por el descubrimiento.

Cruzando los brazos, Snape puso una expresión contemplativa, mirando hacia el piso, como si debatiera sobre si compartir sus planes con Harry. Los hambrientos ojos oscuros se alzaron, haciendo que Harry contuviera el aliento.

-En este momento, no tengo planes para ell mundo. Estoy completamente satisfecho con lo que tengo. El debilitamiento de Voldemort era algo que había deseado demasiado. Me contento con que las cosas lleguen a mí a su debido tiempo. En cuanto a ti, ¿todavía no sospechas por qué estás aquí? ¿No? Entonces creo que se amerita una demostración. ¡Ven aquí!

La última fue una orden suave, y Harry no tuvo más remedio que acercarse. Parándose justo en frente de Snape, se turbó al notar la avariciosa expresión de su rostro. El recuerdo del beso todavía estaba presente. ¡Tenía el sentimiento perturbador de saber de que se trataría exactamente la demostración!

Moviéndose lentamente desde su posición, Snape se acercó hasta que todo su cuerpo estaba presionado contra el de Harry. Deslizó una mano alrededor de su nuca, manteniéndolo quieto, y pasó el otro brazo alrededor de su cintura.

-Desde el primer momento que te vi, nuncaa abandonaste mi mente- las palabras fueron susurradas-. No, no de este modo- se explicó ante la molesta expresión de Harry-. Puedo ser muchas cosas pero no soy un pedófilo. El deseo vino después.

Ahora las frentes estaban juntas y Harry no pudo evitar cerrar los ojos. ¿Qué diablos pasaba con él? Los escalofríos corrían arriba y abajo por su espina. Se derretía dentro del abrazo del otro hombre. ¿Dónde estaba su poder? ¿Por qué no podía luchar?

-Eras tan joven y aún así tan poderoso. LLleno de vida. Ansioso por explorar todo lo que te rodeaba. Sin temer en absoluto lo que te aguardaba- ahora los labios presionaban suavemente contra los propios-. Te observé durante años, sabiendo que, un día, serías mío. Cada pulgada de ti. Cada parte de ti. Corazón, cuerpo y alma. Puede que sea algo que no quieras creer en este momento, pero todo es para nuestro mutuo beneficio. Incluso esto- toco el collar que rodeaba el cuello de Harry-. Aunque parezca otra cosa, es sólo para tu protección. Sí, restringe las cosas que puedes hacer, pero sólo por el momento. Eres mi igual en esto, en todo. No eres mi esclavo. ¡Debes creerlo, no importa lo que parezca justo ahora! Más adelante, cuando estés más...cómodo con la situación, las restricciones serán retiradas. ¡Sin embargo, por ahora, hay algo más que necesita ser hecho!

En ese momento Harry estaba siendo presionado contra la pared, la mano de Snape moviéndose para acariciarlo sobre los pantalones. La sensación de esa mano sobre su carne hinchada hizo que gimiera en voz alta, que era la señal que el hombre estaba esperando para cerrar su boca completamente.

Los dientes mordisquearon sus labios, la lengua alivió la pequeña herida para luego entrar plenamente en su boca, jugueteando con él. Lamiendo, chupando, saboreando.

Largas y diestras manos se movieron bajo su ropa, apartándola hasta dejarlo desnudo, para luego acariciarlo posesivamente.

Cómo llegaron a la habitación es algo que Harry nunca sabría pero la sensación de las sábanas de satén bajo él lo hicieron saltar. Snape lo calmó, la boca ocupada en su garganta, las manos moviéndose entre sus piernas. Harry miró deslumbrado mientras el hombre mayor se alejaba momentáneamente, para retornar pocos segundos después con un envase con lubricante en su mano.

Carne desnuda presionó sobre él. Besos calientes, húmedos, recorrieron su rostro y cuello antes que la boca se aplastara sobre la suya, la ágil lengua pidiendo, y ganando, la entrada.

Las manos se deslizaron sobre sus caderas y húmedos dedos lo sondearon con gentileza, antes de moverse en su interior. La sensación de un dedo frotándolo internamente hizo que jadeara y se arqueara hacia arriba, el movimiento haciendo que rozara contra Snape. Un sonoro gemido contra sus labios fue la respuesta, junto con la sensación de carne ardiente empujando contra sus muslos internos.

Dos dedos ahora. Dedos largos, delgados. Llegando tan adentro que Harry pensó que pronto acariciarían su corazón.

Tres dedos y sus ojos rodaron sobre sus órbitas. No sabía cuanto tiempo podría aguantar. Algo tendría que pasar eventualmente

La pérdida de esos maravillosos dedos hizo que se sintiera despojado. Aferrado al otro hombre, todo lo que podía hacer era gemir con excitación, arqueando las caderas hacia arriba, buscando alguna clase de contacto.

Las manos le urgieron a abrir las piernas y él, feliz, las enroscó alrededor de la cintura delgada. La sensación de algo caliente y, oh, tan grande, presionando contra su entrada, hizo que se rebelara. El movimiento hizo que el objeto saltara a través de la banda de músculo distendido.

Sintiendo un repentino dolor, Harry se contrajo. Se suponía que no haría daño, ¿cierto?. Bajos murmullos contra su piel y la sensación de que Snape retrocedía le dio la fuerza para relajarse. Mirándolo con ansiedad, Snape notó la aceptación con alivio. Presionó un poco más adentro del ardiente cuerpo. Lentamente. Muy lentamente. Los movimientos hacia atrás y hacia delante aumentaban. Le tomó todo un minuto entras completamente en Harry.

Descansaron, fuertemente abrazados uno al otro, sin estar dispuestos a moverse y que todo terminara demasiado rápido.

Sin embargo, esto no podía durar y Snape comenzó a moverse. No podía creer que al fin tuviera a Harry donde deseaba. En su cama, en sus brazos y moviéndose tan sensualmente contra él. Aceptando todo lo que le podía dar y exigiendo aún más. Bajando la cabeza para descansar contra un hombro húmedo, se movió aún más rápido. ¡Dios, era tan estrecho! La sensación semejante a paredes de satén rodeándolo, hizo que estuviera a punto de perder el control.

Harry estaba en el cielo. Nunca antes se había sentido así. Esta maravillosa sensación de plenitud que lo invadía una y otra vez. Esto era completamente distinto a sus otros encuentros. Mientras antes él había sido el agresor, el que daba placer, esta vez lo estaba recibiendo. Todo lo que tenía que hacer era aceptarlo y la recompensa sería múltiple.

La oscuridad se hizo añicos. Luces brillantes salieron detrás de sus párpados. Todo su cuerpo se estremeció y se arqueó, cada músculo en tensión. Una boca caliente se abrió contra su cuello, besando desesperadamente, procurando la culminación.

Harry tembló ante la cálida sensación que fluía dentro de él. Sus nervios estaban sensibilizados y el movimiento en su interior sólo lo empeoró, haciendo que su propio orgasmo lo pillara desprevenido. La sensación fue demasiado fuerte y la oscuridad lo abrumó.

Lentamente, Snape dejó de moverse. No deseaba tener que dejar esa cama nunca. Levantando la cabeza, notó que Harry estaba muerto para el mundo. Una sonrisa satisfecha embelleció su rostro. Un trabajo bien hecho. Murmurando un rápido hechizo se deshizo de los restos, rodeó con sus brazos a su amante y cerró los ojos.



¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸

   

   

 

 

 

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