Titulo original: Magnetic Attraction

Titulo: Atracción Magnetica

Autor: Frizzy

Clasificación : R

Comentarios: SLASH-mpreg HP/DM. Draco Malfoy es mitad veela, su instinto lo hace escojer a una pareja: Harry Potter.

Nota Ali y Maria : La traducción de los primeros seis capítulos, con ligeras modificaciones, es cortesía de nuestra amiga Gala, a quien agradecemos de corazón nos permitiera utilizarlos. Un millón de gracias amiga.
 

@ traductoras: [email protected] 

 

 

<< Capitulo anterior

Home

Capitulo siguiente >>

 

 

 

Capítulo 24: AÑO NUEVO

 

Los últimos días habían sido los más asombrosos en lo que Harry llevaba de vida. Se había encontrado disfrutando de las vacaciones más de lo que hubiera creído posible, especialmente si consideraba la forma en que en un principio pensaba que iba a ser.

Afortunadamente, Narcissa había estado complacida, por no decir contenta, con dejar solos a Draco y Harry. Obviamente, había aprendido la lección y evitaba interferir en sus vidas tanto como le era posible, comportamiento del cual, sin duda, Lucius había sido responsable.

Sirius y Remus estaban felices y contentos, y era claro para todos que el animago virtualmente adoraba al licántropo; Remus podía lograr que su pareja hiciera cualquier cosa que quisiera, sin protestar, ante la hilaridad general.

Lucius había sido amistoso, a su modo muy personal, haciéndole sentir bienvenido a su hogar y a la familia Malfoy, especialmente cuando estaban en privado. Harry mantenía la confidencialidad de sus conversaciones, sabiendo que Lucius era un hombre discreto a quien no le gustaría ser sujeto de discusión.

China se había convertido en una gran amiga, aunque un tanto asfixiante y demasiado entusiasta a veces, y además había trabado amistad con el resto de los jóvenes Malfoy. Ellos también le habían dado la bienvenida y se aseguraban que se uniera a sus charlas en cada oportunidad que tenían.

Luego, por supuesto, estaba Draco. El chico que lo volvía loco. Parecía que no importaba dónde estaban ni con quien, o si era apropiado, el rubio Veela no podía mantener las manos que a Harry, secretamente, no le disgustaba precisamente.

Sus noches se habían convertido en una constante necesidad de tocarse. Draco había memorizado su cuerpo y sabía exactamente lo que le gustaba, y dónde le gustaba ser tocado. Y usaba ese conocimiento para hacer que Harry se aferrara a él, estremeciéndose al resistir la urgencia de permitir que el Veela avanzara más allá... que diera el último paso... que rompiera la última barrera que los separaba...

Pero se había resistido... apenas. Sólo había conseguido resistirse al Veela debido al hecho de que su boda estaba muy cerca. Dudaba que hubiera podido aguantar mucho más si no estuviera tan cerca. Sabía que Draco estaba un poco frustrado, que por eso necesitaba tocarlo constantemente, y Harry se lo permitía, tratando de apaciguar la sangre Veela que urgía al rubio a enlazarse, por toda la eternidad. Harry apreciaba el auto-control que Draco estaba mostrando.

-¿Harry?- llamó China.

-¿Hmmm?- preguntó Harry, sin escuchar realmente.

-¿En qué estás pensando?

>

-Draco- contestó Harry de modo automático..

A China le dio un ataque de risa, y pronto fue imitada por sus hermanas. Harry se ruborizó, frunciendo el ceño hacia ellas... bueno, tratando de hacerlo. No podía estar enojado con ellas durante mucho tiempo, sin importar cuanto se burlaran o lo avergonzaran. Al chico le recordaban a unos cachorros juguetones.

-Ni siquiera quiero saber lo que estás pensando exactamente- rió Frances, guiñándole un ojo.

-¡Oh...Draco! Merlín...- imitó China, su voz cayendo en un gemido jadeante.

-Basta- murmuró Harry, ocultando el rostroo tras sus manos.

-¿Por qué?- pregunto Angela, luciendo inoccente... demasiado inocente.

-Dejen a Harry en paz, ustedes tres- gruñóó Matthew desde la silla en que estaba sentado, sin siquiera levantar la vista de su libro.

-Por supuesto...

-...Querido hermano...

-...Nosotras...

-...Podemos simplemente...

-...Dejarlo aquí...

-...Y dejar que Caitlin lo encuentre...

-...Y Draco te mate...

Harry parpadeó. No podía decirles que se alejaran cuando hacían eso. Se preguntaba por qué Draco lo mataría si dejaba que Caitlin lo encontrara. Ella parecía comportarse perfectamente bien, y siempre era cortés cuando hablaba con él.

Matthew levantó la vista; sus ojos plateados se iluminaron con diversión ante la expresión confundida de Harry. Ya estaba acostumbrado a la inocencia del chico, al igual que el resto de los miembros de la familia, y encontraba su confusión muy entretenida. Podía entender la atracción que Draco sentía por el joven. Harry era increíblemente hermoso, puro, y tenía una personalidad tranquila que lo hacía agradable para todo el mundo.

-Ignóralas, Harry. Pronto entenderás quiénn es quién- le dijo riendo entre dientes.

De repente, Harry pensó que los ojos de Draco eran de un color plateado mucho más vivo. Sacudió la cabeza para librarse del recuerdo de la imagen del Veela la pasada noche... de los ojos que lo miraban con pasión, directo en el alma...

-¿Harry?

-¿Qué?

Matthew rió, divertido, pero comprensivo. Harry y Draco estaban desesperadamente enamorados y era raro que estuvieran separados. A Draco, en particular, le gustaba permanecer al lado de su pareja, tacándolo y jugueteando constantemente con él.

-Ve a buscar a Draco- le indicó, regresando sus divertidos ojos a su libro. Harry sonrió avergonzado y se levantó, dejando a unas sonrientes trillizas en el piso y caminando hacia la salida. Se preguntaba dónde debería buscar primero.

Estaba cruzando frente al comedor cuando escuchó un ruido detrás de él. Sorprendido, sacó su varita del bolsillo y giro alrededor, nivelándola de modo que su punta estuviera dirigida directamente al intruso de la manera que Dumbledore le había enseñado ante una posible confrontación con Voldemort.

Al ver a Caitling se relajó, bajando la varita. Internamente, la maldijo por asustarlo. No le gustaba que la gente se le acercara sigilosamente, pues si le hubiera lanzado una maldición sin pensar, nunca se lo hubiera perdonado.

-Harry...¿te sientes bien?- ronroneó ella,, acercándose y levantando una mano para rozar su frente, los dedos permaneciendo demasiado tiempo sobre su piel.

Harry se sintió incómodo, aunque no estaba seguro del por qué. Con frecuencia se sentía así cuando Caitlin estaba cerca, pero simplemente suponía que era porque no estaba acostumbrado a la atención femenina. Estaba habituado a la actitud maternal de Hermione, pero incluso ella lo sorprendía a veces.

-Estoy bien. Es sólo que me sobresaltaste-- Harry se encogió de hombros, alejándose ligeramente.

Los ojos vívidamente violetas de Caitlin brillaron ligeramente, pero la chispa de ira fue instantáneamente ocultada, y Harry siendo Harry ni siquiera lo notó, y aunque lo hubiera hecho era dudoso que lo entendiera.

-Me preguntaba si serías tan amable de acompañarme a mi habitación- le pidió la chica, sonriendo.

-Er... iba a buscar a Draco... –murmuró Haarry, tratando de retroceder.

Se estrelló contra la pared y se maldijo a si mismo por su falta de atención. Estaba atrapado. ¿Pero por qué de repente estaba tan incómodo? Era sólo Caitlin, ella no le haría daño. ¡Por Merlín, era sólo una chica!

-Por favor, Harry- ronroneó Caitlin.

Harry tragó, notando repentinamente cuan cerca se encontraba la chica, y el modo en que lo estaba observando, casi como un predador antes de caer sobre su presa. Era una mirada que había visto con frecuencia en el rostro de Draco antes de tocarlo, pero desechó ese pensamiento de inmediato. Él era la pareja de Draco, y Caitlin era su pariente. La sola idea era absurda.

-Draco debe estar buscándome- protestó débbilmente.

Caitlin se acercó más aún, claramente divertida por sus protestas. Apartó su cabello rubio platino sobre su hombro y rió, y su risa sonó como el repiqueteo de campanas en el vacío corredor. Sus ojos violeta se entrecerraron ligeramente en contemplación, sus labios ligeramente abiertos.

-¿Qué pasa, Harry?

-Nada- el chico sonrió falsamente.<

Caitlin frunció los labios, acercándose más. El corazón de Harry se aceleró, pero no por deseo. Tenía miedo. Aunque Caitlin pareció pensar que era por lo primero, porque sonrió internamente. Su mano se estiró y rozó sobre los jeans de él, bajando hasta tocar los firmes músculos de las piernas, acariciándolo suavemente.

Harry sintió que la cólera crecía en su interior. Nadie, excepto Draco, podía tocarlo de ese modo, ¡especialmente ahí! Se maldijo por ser tan tonto. ¿Cómo pudo haber estado inconsciente de la seducción de Caitlin? Recordaba el modo en que Draco se había envarado cada vez que ella se acercaba, y las oscuras miradas que lanzaba en dirección de la muchacha. Se dio cuenta que el Veela había intuido el interés de ella y no le gustaba la manera en que la joven veía a su pareja.

-¡Suéltame!- siseó, empujando la mano de eella.

-Cálmate- murmuró Caitlin, con voz ronca.<

-¡Suéltame! Yo amo a Draco... no quiero....

Ella lo interrumpió presionando su cuerpo aún más cerca, sus labios forzándolo a abrir la boca para deslizarse entre sus dientes apretados. Harry le mordió la lengua, furioso. ¿Cómo se atrevía a besarlo? Eso estaba mal. ¡No se suponía que ella hiciera eso!

-¡Bastardo!

Ella le cruzó el rostro de una bofetada y fue a tomar su varita cuando escuchó un grito furioso. Se giró, enfrentándose con ni más ni menos que Narcissa. Su rostro palideció drásticamente, pero mantuvo el control.

-Narcissa- musitó suavemente.

No estaba preparada para la mano que conectó contra su rostro, dejando una vívida marca roja en la pálida piel. Un hilillo de sangre goteó de su nariz. Caitlin gritó, retrocediendo, pues nunca antes había sido golpeada de esa manera. Los Malfoys difícilmente se maltrataban físicamente unos a otros, especialmente a los niños.

-¿Qué parte de 'pareja' no has comprendidoo, Caitlin? Se de hecho que Draco te despedazará miembro a miembro cuando le diga que estabas acosando a Harry en los pasillos- siseó Narcissa con ojos furiosos.

Harry se apartó de la pared, los ojos abiertos por la incredulidad. En silencio, agradeció a Narcissa por su ayuda, sabiendo que Draco se subiría por las paredes cuando lo descubriera. En realidad, el Veela era muy protector con él, así que ¿cuál sería su reacción al averiguar que su propia familia había amenazado a su pareja?

Narcissa estaba furiosa. No podía creer que la chica se hubiera comportado de esa manera. Había notado las coquetas miradas y escuchado los comentarios de flirteo, pero había asumido que estaba siendo sencillamente amistosa. En ningún momento ni siquiera había considerado el pensamiento de que Caitlin estaba siendo seria y quería seducir a Harry.

Caitlin necesitaba aprender una lección, una que ella le enseñaría. Harry era de Draco, y ella no pensaba permitir que nadie interfiriera o lo tocara de esa manera. Sabía también que Draco querría venganza, y no lo culparía. Nadie en la familia lo haría. Después de todo, todos habían visto como el Veela idolatraba a su pareja.

-Vete a la salita, Harry- le pidió suavemeente.

Harry asintió débilmente y se apresuró a dejar a las dos mujeres. Había sentido el enfado apenas controlado en los ojos de la mujer mayor y deseaba partir antes de que hiciera erupción; además, quería alejarse de Caitlin cuanto antes. Sentía náuseas.

Entró precipitadamente en la salita minutos más tarde. Vio a Draco holgazaneando en el sofá donde se había acostado antes y se lanzó sobre él, aliviado al menos por haberlo encontrado. Se sentó sobre el regazo del rubio, enterrando su rostro en el hueco de su garganta, para gran asombro del Veela. Sintió los fuertes brazos que lo rodeaban, estrechándolo más cerca.

-¿Harry?

La voz estaba llena de confusión e incertidumbre. Sin ninguna duda, Harry supo que su amor podía oler el aroma de Caitlin impregnado en él, recordando cómo había percibido el de Seamus cuando recién empezaban a conocerse bien. Tembló, necesitando que el chico que amaba removiera hasta el último vestigio de Caitlin.

-¿Qué pasó?- insistió Draco, la voz llena de preocupación y enojo; enojo que apenas podía controlar mientras apretaba el cerco alrededor del chico en sus brazos.

-Me... me encontré a Caitlin en el pasilloo... Narcissa me dijo que viniera aquí...

Las vacilantes palabras de Harry eran suficientes. Sintió como el chico que lo abrazaba se ponía rígido con la furia. Levantó la vista, sobresaltándose ante el brillo de ira en los ojos plateados y por el modo en que su pareja lo protegía de todo y de todos. Sabía que Draco era posesivo, pero siempre le sorprendía cuán intensos eran los sentimientos del Veela hacia él, pues, incluso antes de recibir su Herencia, Draco se había sentido atraído hacia Harry y eso que ambos se odiaban con pasión.

-La mataré.

Harry se estremeció, sabiendo que Draco haría justo eso si no intentaba detenerlo. De repente, se sintió un tonto por no haber visto antes las señales. Draco había estado celoso de Caitlin, evitando continuamente que la chica se acercara a su prometido o siendo bastante rudo con ella. Frunció el ceño, dándose cuenta de que esa era la manera en que el rubio había estado tratando de protegerlo.

-Estoy bien.

-La mataré- repitió Draco, muy en serio. El pensamiento de esa chica tocando a Harry hizo que su sangre hirviera. No le importaba que fuera familia... ella debería haberlo conocido mejor.

-No, Draco- suplico Harry.

-¿Por qué no?

Harry se estremeció ante el frío tono. Draco se suavizó al instante, no deseando asustar a su pareja con su furia y elevando una mano inclinó el rostro de Harry hacia él. El otro esquivó sus ojos, lo que hizo que el Veela frunciera el ceño pensativo.

-Puedo cuidarme solo, lo sabes- musitó Harrry.

-Lo sé- admitió Draco, aunque era obvio que no le agradaba el hecho.

Harry sonrió débilmente. Probablemente por el resto de sus vidas, Draco trataría de protegerlo de todo y de todos, y Harry lo amaba por eso. No tenía muchas personas que lo amaran tanto como para, literalmente, morir por él.

-Te amo- le dijo con honestidad.

Draco sonrió, entendiendo lo que le quería decir y por qué lo estaba diciendo. Sabía que Harry necesitaba ser tranquilizado. No lo culpaba. Sabía que su pareja nunca sería infiel y que lo amaba tanto como Draco lo amaba a él.

-Yo también te amo, cariño- murmuró, presionando un beso amoroso sobre la frente de Harry, directamente encima de la cicatriz en forma de rayo, que lo marcaría por siempre como el salvador del mundo.

Mientras Harry se relajaba entre los brazos de su amor, apenas logró captar unas palabras susurradas.

-Ella deseará que la hubiera matado...

o-o-o-o-o

Narcissa esperó hasta que Harry hubo desaparecido antes de dejar que su enfado saliera de control. Giró sus furiosos ojos azules hacia Caitlin, el rostro pálido, la varita aferrada en una mano, y los nudillos blancos con los esfuerzos que hacía para no maldecir a la chica

-En el nombre de Merlín ¿en qué estabas pensando?

-Yo no hice nada- se defendió Caitlin molesta, cruzando los brazos sobre su pecho en forma protectora.

Los ojos de Narcissa refulgieron. Odiaba que le mintieran, y la chica la estaba engañando, lo sabía. Había observado toda la escena, esperando estar equivocada, pero al final se había visto obligada a aceptar lo evidente cuando Caitlin fue demasiado lejos... Harry no era suyo para estar tocándolo. Iba en contra de cada código de honor de los Malfoy el tratar de seducir a la pareja de alguien de la familia; él era la pareja de Draco. Era el mundo entero para Draco.

-¿No hiciste nada? Por lo que pude ver, y tengo una buena vista, ¡tenías al muchacho clavado contra la pared y lo estabas obligando a aceptar tus atenciones!

-Él no es una damisela indefensa- argumentó Caitlin, sus propios ojos reluciendo con furia contenida; no le gustaba el mensaje, no hablado pero evidentemente claro. Implícitamente, Narcissa la había llamado zorra. Ésta era una de las peores cosas que se podía decir a una persona de su categoría social. Una mala reputación arruinaría su vida. Ningún aristócrata rico y sangre pura querría casarse con mercancía usada.

-¡Ya sea hombre o mujer, eso no importa! TTe dijo que no quería que lo tocaras y tu ignoraste sus deseos. Pensaba que tendrías más respeto a Draco, Harry, y a ti misma, que el de actuar como una cortesana común- espetó Narcissa, los ojos reluciendo, el rubio cabello escapando del marco de su rostro.

-¿¡Cómo te atreves...!?- chilló Caitlin.

-Me atrevo porque Harry va a ser mi yerno en apenas dos semanas y también se convertirá en tu pariente. ¡Espero por tu bien que Harry sea capaz de controlar a Draco! Si su relación tiene otro tropiezo por culpa de tu comportamiento indecente, te enviaré a casa y convenceré a mi esposo de que te repudie y deje que la información sobre tu fallida seducción se deslice en las manos equivocadas. ¿Quedó claro?

-Sí- contestó Caitlin huraña, sabiendo quee estaba derrotada. Lucius nunca le había tenido demasiado cariño, prefiriendo la soledad de la Mansión y la única compañía de su esposa e hijo... Además, le había advertido, no abiertamente, pero si con sus miradas y tono de voz, que no toleraría que manchara el apellido Malfoy. Él la aplastaría sin ningún remordimiento, y su familia se volvería en su contra.

Desde su nacimiento, Draco había sido consentido por toda la familia, dada su posición como heredero de la fortuna Malfoy. Además, siempre fue un niño encantador, aunque la mayor parte del tiempo bastante arrogante, como su padre, quien lo había venerado desde su nacimiento. La familia se pondría de parte de Draco sin remordimientos.

-Bien. Ahora, quiero que me prometas que nno le volverás a poner un dedo encima a Harry. ¡Él no debe ser tocado! ¿Está claro?- preguntó Narcissa, subiendo ligeramente el tono de voz.

-Sí- murmuró Caitlin, sabiendo que a menoss que se lo prometiera no la dejaría salir viva del pasillo.

-Bien. Sólo espera a que se lo diga a tu mmadre...

Con una batida de su elegante túnica, Narcissa salió intempestivamente en la dirección que Harry había desaparecido, dejando a Caitlin hirviendo de furia detrás de ella, consciente de que no podía hacer nada. Su madre se decepcionaría de ella y, sin duda, la enviaría de regreso a casa castigada.

Suspiró, corriendo una mano a través de su despeinado cabello rubio. Se sentía genuinamente atraída por Harry. ¿Cómo no iba a estarlo? El chico era famoso, rico por su propia herencia, poderoso, y encima era el hombre más atractivo que había visto en mucho tiempo. Era simplemente un infortunio para ella que Draco lo hubiera visto primero.

Se estremeció. Sabía que cuando Draco la atrapara, tendría suerte si lograba sobrevivir. Había notado cuan posesivo era el Veela respecto a Harry y había estado recelosa en un principio, hasta que se dio cuenta que Draco no actuaría debido a que Harry no se daba cuenta de lo que ocurría.

Quizás irse a casa sería la opción más segura, reflexionó.

o-o-o-o-o

Los Malfoys habían estado silenciosos desde el incidente de Harry y Caitlin, asombrados ante el pensamiento de que uno de ellos hiciera algo tan poco digno, que podría sencillamente destrozar a su familia, con tal de obtener lo que deseaba. Despreciaban la traición, y Caitlin había traicionado a la familia al sonsacar a la pareja de otro pariente.

La chica en cuestión estaba enfurruñada, sus ojos violetas mirando el piso, sentada al lado de sus furiosos padres, que al parecer estaban indignados con el comportamiento de su hija. En realidad, ya habían hecho los arreglos para que se fuera a la mañana siguiente.

Lucius también había intercambiado un par de palabras con ella. La había invitado tranquilamente a acompañarlo al estudio, los ojos plateados fríos y sin emoción, y Caitlin, luego de la conversación, había reaparecido blanca, temblorosa y virtualmente aterrada. Nadie le preguntó qué le había dicho Lucius. Nadie necesitaba saberlo... había funcionado, y con eso bastaba.

Lucius, aunque era el más joven de los adultos, era obviamente la cabeza del clan y controlaba a su familia con puño de hierro. Era justo y generoso antes las fallas, asegurándose de que a ninguno le faltara algo que necesitara o deseara, siempre que fuera razonable, pero también era firme sobre la disciplina, y la generación más joven lo había descubierto, especialmente las trillizas, quienes eran usualmente regañadas cuando visitaban la Mansión.

Harry había estado acurrucado en los brazos de Draco desde que lo había encontrado en el sofá, para gran deleite del moreno. Harry deseaba ser consolado y tranquilizado. Necesitaba que Draco supiera que nunca sería un adultero. El Veela se había calmado finalmente, pero sus ojos observaban cada movimiento de Caitlin y gruñía si ella se acercaba a su pareja por la causa que fuera, así que la chica lo evitaba cuidadosamente.

-¿Me pasas la carta, Harry?- preguntó Frannces, haciendo un gesto hacia una tarjeta de snap explosivo que China le había lanzado a Draco.

Harry rió y se inclinó, desestabilizando a un cómodo Draco en el proceso, ante la seria desaprobación del rubio, y la agarró, regresándosela a la chica.

Draco apretó una vez más su cerco cuando Harry se sentó contra él, haciendo que el moreno se retorciera buscando la posición más cómoda. El colgante en forma de serpiente que reposaba sobre su garganta siseó como señal de disconformidad, atrayendo la atención de todos. Harry se había sentido culpable de mantener a la criatura en silencio y había dejado que hablara por un rato.

-Sssshh, Felicia- le siseó, dando un golpecito en el colgante.

-Muchacho esssstúpido... ¿No sssabe cuan ddelicada sssoy?

-Él no quissso....sssshh...

-Hmmm- fue la respuesta.

Harry rió, sacudiendo la cabeza. Felicia, la serpiente, ya había descubierto su relación con Draco y había hecho varios comentarios sobre anidar y serpientes bebés de vez en cuando. Además, encontraba divertido el modo en que Draco necesitaba tocarlo constantemente.

-¿Qué te dijo él?- le preguntó Draco, curiioso.

-Es ella. Su nombre es Felicia- lo corrigió Harry al escuchar que Felicia siseaba indignada.

Draco rió, sacudiendo la cabeza y murmurando una disculpa a la serpiente que siseaba alrededor del cuello de Harry. La serpiente sacó la lengua para probar el aire, siseando a Harry que su pareja olía rico, lo que hizo que el chico sonriera. Draco siempre estaba preocupado por su apariencia y nunca abandonaba su habitación sin estar perfectamente vestido. Su higiene era impecable.

-¿Tú le hablas?- preguntó Henry sorprendiddo, mirando el collar que descansaba alrededor del cuello de Harry.

-A ella le gusta hablar- explicó el joven.

-¡Awww!- arrullaron las trillizas.

-Cállense- rió Harry, acostumbrado ya a suus gracias. Puede que las encontrara irritantes a veces, pero apreciaba su amistad y las sentía como las hermanitas que nunca había tenido oportunidad de tener, especialmente con China, quien había tratado de animarlo y se había puesto de su lado en su última pelea con Draco, algo que no olvidaría.

o-o-o-o-o

Al día siguiente, Harry se sentó en la cama que compartía con Draco, para escribir una carta para informarle a sus amigos su próxima boda. Su boda. El problema era ¿cómo iba a decirles sin que sospecharan de su impulsiva decisión? Sabía que Hermione se alegraría por ellos, y Ron también lo haría, eventualmente, pero sabía que no aprobarían que la ceremonia se realizara tan pronto.

Suspiró, sabiendo que no podría evadirlo eternamente. Sus amigos merecían saberlo antes que cualquiera que no perteneciera a la familia Malfoy descubriera las noticias. Eran sus mejores amigos y le habían sido leales desde el principio, aún cuando Ron lo había envidiado durante su cuarto año. Tomó su pluma y comenzó a escribir, haciendo una pausa de vez en cuando para releer lo que había escrito.

Queridos Ron y Hermione.

Me la estoy pasando muy bien en la Mansión, así que no entren en pánico. La Mansión luce hermosa con la estación, especialmente los jardines. Gracias por los regalos. A Draco y a mí nos encantó el chocolate, por no mencionar el libro de Quidditch. Espero que les gustaran los obsequios que les mandé.

Harry le había comprado a Ron un uniforme del equipo de Quidditch Los Chudley Canon, que sabía al pelirrojo le encantaba, y a Hermione varios libros que sabía no tenía y había deseado hace tiempo. La chica siempre apreciaba un buen libro.

A Draco le encantó el anillo. Decidí dárselo después de todo, y me alegro de haberlo hecho. Al principio estaba muy sorprendido, pero después me dijo que estaba sencillamente asombrado de que le hubiera dado algo tan preciado. Sabe que no tengo casi nada que haya pertenecido a mis padres.

Draco me dio el regalo más asombroso... No tendría que haberlo hecho, debió costarle una fortuna, pero insistió en que no era valioso y había sido hecho para mí. Parece que no fue así, es un colgante encantado con forma de serpiente que usó el mismísimo Salazar Slytherin. La serpiente se llama Felicia. Se que a ti, Hermione, te fascinará.

Lucius y el resto de la familia Malfoy nos dieron a Draco y a mí un juego de relojes. Se utilizan como relojes Muggles normales pero tienen una manecilla extra que se movería al número doce si alguno de nosotros estuviera en peligro. Se que Draco está muy complacido de poder mantenerme vigilado cuando no está conmigo.

Sirius y Remus me regalaron un libro que hicieron con detalles sobre sus bromas... ¡Oh! Olvidaba decirles, ellos están juntos finalmente. Hacen una linda pareja y Sirius es absolutamente sentimental. ¡Nunca pensé que actuara así! ¡Deberían verlo cuando Remus le dice que se quede quieto!

Como les decía, ellos me dieron el libro. Tiene todos los trucos de cuando los Merodeadores realizaban sus bromas... fotos, planes, notas, mensajes... sólo menciónenlo y ahí está. Algunas de las bromas son geniales. ¡No puedo esperar a mostrárselas! Deben haber trabajado en eso mucho tiempo.

Tengo algo que decirles. Draco y yo peleamos de nuevo. Fue por culpa de Narcissa. No le gustaba el hecho de que hubiera herido a su hijo. Ahora ya está todo bien, todo está solucionado. Lucius fue de gran ayuda.

Bueno, supongo que estoy escribiendo principalmente para decirles que me voy a casar. Draco y yo ya fijamos la fecha, será el dieciséis de Enero. Sé que todo es muy repentino, pero la primavera se acerca... y... bueno... ¡saben lo que quiero decir! Bien, Hermione puede explicarte, Ron

Quiero hacerlo. No estoy siendo presionado ni nada de eso. Esperaba que ustedes pudieran ser testigos. Decidí que Sirius me entregue porque es como mi padre... no pude elegir entre ustedes dos.

Draco está feliz. ¡Me trata como si fuera de porcelana china! Estamos cada vez más unidos y... ¡deja de poner esa cara, Ron!... y estoy feliz.

Esperando oír de ustedes

Los ama

Harry

P.D: ¡No me envíen un howler!

Satisfecho, enrolló el pergamino y lo ató a la pata de Hedwig. Acarició sus plumas y ella picoteó sus dedos con afecto, sus ojos brillantes con el cariño, que Harry le retribuyó, antes de remontar vuelo a través de la ventana.

Harry la observó desaparecer, esperando que Ron y Hermione no creyeran que lo del matrimonio era una broma. No le extrañaría que Ron quisiera revisarlo buscando alguna señal de la maldición Imperius, particularmente por el hecho de que parecía gustarle Lucius Malfoy, a quien Ron despreciaba debido a su participación en el secuestro de Ginny cuando estaban es segundo año. Harry no podía culparlos, pero eso era el pasado.

Era tiempo de avanzar, y unidos, o nunca tendrían oportunidad de derrotar a Voldemort y sus secuaces de una vez por todas. Los Malfoy podían tener un pasado oscuro pero Lucius le aseguró que la lealtad familiar estaba antes que el Señor Oscuro.

o-o-o-o-o

-¡Herm, tenemos carta de Harry!- gritó Ron, desatando el pergamino de la pata de Hedwig

-¿Qué?

Hermione estaba pasando las navidades con Ron en la Madriguera, algo que disfrutaba mucho. Le encantaba pasar tiempo con los Weasleys en su hogar. La Madriguera era todo lo contrario a su casa. Sabía que no había ningún otro sitio como ese. Todo estaba desperdigado por cualquier parte, pero la casa estaba llena de amor, risas y objetos mágicos. Para Hermione, quien había crecido en una casa Muggle con dos padres que despreciaban una casa desordenada, era un sueño hecho realidad. Al ver el pergamino en su mano, se lo arrebató.

-¡Hermione!- gritó Ron, enfadado, tratandoo de recuperarlo.

-Lo leeré en voz alta- le dijo Hermione, viéndolo con diversión.

Fred y George, quienes los estaban observando, estallaron en carcajadas ante la expresión derrotada en el rostro de Ron. Conocían la extraña relación existente entre ese par, y frecuentemente salían de su camino para bromearlos implacablemente.

A regañadientes, Ron asintió, sabiendo que era la mejor opción. Hermione desplegó el pergamino, frunció el ceño, y luego comenzó a leer en voz alta, su suave voz llenando el aire. Los presentes permanecieron en silencio, cada uno hundido en sus pensamientos con diferente grado de impresión hasta que ella calló, doblando nuevamente el pergamino.

Después que terminó, la habitación quedó en silenció, tratando de encontrarle sentido a lo que Harry les había dicho. Hermione luchaba por no exasperarse, mientras observaba el impacto en el rostro de Ron. Incluso ahora, cuando sabía cuanto se adoraban Draco y Harry, seguía en desacuerdo con la relación.

Hermione, por su parte, pensaba que Harry y Draco hacían la pareja perfecta. Draco adoraba el suelo que Harry pisaba y lo trataba con respeto, excepto cuando perdía el control, y su amigo necesitaba alguien que velara por él y lo protegiera. Sabía que estaría seguro con el Veela, que el rubio no permitiría que nada hiriera a su pareja. Para ser honesta, pensaba que Harry estaba más seguro en la Mansión que en Hogwarts.

-¿Se va a casar?- chilló Ron, atónito.

-Sí- contestó ella con cansancio.

-¡Pero no puede!

-Él puede- insistió Hermione, sonriendo ante el pensamiento de cuan alegre parecía Harry. Se alegraba de que fuera feliz. Merecía ser amado.

-Le voy a enviar un maldito howler- bufó Ron.

Hermione agarro su brazo, deteniéndolo. Ron miró la varita de la chica, que acababa de sacar de su bolsillo, sabiendo que lo maldeciría sin arrepentimiento si la presionaba demasiado, y no quería enojarla. Habían estado muy bien los últimos cinco meses. Ella frunció el ceño.

-Harry es feliz, Ron. Él no ha sido feliz con mucha frecuencia- le recordó suavemente.

El rostro de Ron se suavizó pensando en su amigo. Harry había tenido una vida dura. Nunca había pertenecido realmente a ningún lugar. Los Dursley no lo habían amado, lo habían tratado peor que a un elfo doméstico, y Voldemort había arruinado su felicidad en el mundo mágico.

Él había estado celoso con frecuencia de la popularidad de su amigo y odiaba el modo en que lo dejaban a un lado, pero había aprendido con los años que Harry nunca lo había ignorado y realmente odiaba su fama, y prefería mantenerse oculto entre la multitud. Se arrepentía de su comportamiento durante cuarto año, y había tenido cuidado de no volver a cometer el mismo error. Quería a Harry, él era su mejor amigo. Oh, también amaba a Hermione, pero de diferente manera.

-Supongo.

-Seremos testigos- le recordó Hermione.

Ron sonrió, sabiendo que Harry les había hecho un honor. El ser testigos en el mundo mágico tenía mayor significado que en una boda muggle corriente. Eran elegidos por la pareja y eran personas en quienes confiaban por encima de todos los demás. Esto demostraba que Harry los amaba y confiaba en ellos.

El resto de los Weasleys rieron con él. Molly, que había entrado en la habitación luego de escuchar los gritos de Ron, suspiró, pensando en cómo Harry había crecido tan de repente. Siempre había tenido cierta debilidad por él, principalmente por el modo en que se comportaba tan... normal... y sin contar que tenía los más infantiles ojos verdes.,

-Casado...- murmuró-. Si parece que fue ayyer que lo encontramos por primera vez en la estación.

o-o-o-o-o

Harry observó mientras Lucius servía los vasos de champagne. Las trillizas lanzaban risitas, comiendo dulces y charlando en voz alta, sorbiendo vino rebajado con agua de vez en cuando. Harry había descubierto que los niños Malfoys eran lanzados al alcohol desde temprana edad, creándoles una tolerancia que evitaba que hicieran algún espectáculo cuando estaban en público, y porque los aristócratas bebían vino con cada comida. Las generaciones más viejas sonreían, observando el reloj en espera de la media noche.

-¿Feliz?- murmuró Draco en su oído, sus brrazos alrededor de su pareja.

Harry rió, girando en redondo para enfrentar a su prometido, sintiéndose contento y feliz. Tenía dos adultos, Remus y Sirius, que lo amaban como lo harían sus padres, y un muchacho que amaba con todo su corazón y quien lo amaba a su vez. Tenía todo lo que podía desear, excepto paz, que era algo con lo que sólo podía soñar.

Draco contuvo la respiración ante la visión del rostro enrojecido, los brillantes ojos verdes que se veían iluminados por el poco alcohol que había consumido, y los labios abiertos, húmedos por el champagne. Harry nunca podría entender cuan hermoso le resultaba a Draco. Posiblemente, no podría entender el auto control que había necesitado para contenerse y no llegar más lejos esa noche. Pero había resistido... resistió sabiendo que muy pronto Harry sería completamente suyo... para siempre.

-Cinco... cuatro... tres...<

-Te amo- murmuró Draco, acercándose.

-También te amo.

-Uno...

Mientras las trillizas gritaban "¡Feliz Año Nuevo!" Draco se inclinó hacia delante para besar a su amor, acariciando la suave piel de su barbilla mientras Harry se acercaba más aún, abriendo los labios para permitir que Draco lo besara más profundamente, las lenguas entrelazándose en una danza familiar que lo volvía loco.

Como era habitual, tenía la misma sensación de mareo que sentía cada vez que Draco lo besaba. El sentimiento de que todo estaba bien. De que todo sería perfecto mientras se encontrara en sus brazos. La atracción magnética lo empujaba más cerca del rubio, animándolo a consumar su unión.

-Te amo tanto- susurró Harry en la boca de su amado.

Draco sonrió dentro del beso, escuchando las casi inaudibles palabras y sintiendo su verdad. Finalmente sus sueños se habían convertido en realidad. Tenía a su pareja a su lado, y una familia rodeándolo, y en pocas semanas estaría casado.

Nunca se había sentido tan eufórico. Sólo deseaba que pudieran continuar siendo tan felices, y que Voldemor pronto fuera derrotado para que pudieran vivir el resto de sus vidas con tranquilidad. Sabía con certeza que, llegado el momento, estaría al lado de su pareja, ayudándolo a lo largo del camino. No había nada más para él.

 

 

 

¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸

   

   

 

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1