Titulo original: Magnetic Attraction

Titulo: Atracción Magnetica

Autor: Frizzy

Clasificación : R

Comentarios: SLASH-mpreg HP/DM. Draco Malfoy es mitad veela, su instinto lo hace escojer a una pareja: Harry Potter.

Nota Ali y Maria : La traducción de los primeros seis capítulos, con ligeras modificaciones, es cortesía de nuestra amiga Gala, a quien agradecemos de corazón nos permitiera utilizarlos. Un millón de gracias amiga.
 

@ traductoras: [email protected] 

 

 

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Capítulo 22: Reacciones
 


Harry se acurrucó más cerca del calor de Draco, murmurando inaudiblemente mientras los primeros rayos de luz del sol parpadeaban en la habitación, deleitado al encontrar al rubio Veela todavía a su lado. Vagamente escuchó al rubio suspirar con satisfacción, y luego sintió un suave beso ser presionado sobre su frente. Se estaba quedando dormido cuando....

¡BANG!

Saltó de la cama, sus ojos abiertos de par en par con sobresalto mientras escudriñaban la habitación, la mano lista para alcanzar la varita que estaba a la mano, sobre la mesita de noche. Draco estaba maldiciendo, murmurando algo sobre estúpidos mocosos, apartando los mechones plateados de su rostro.

-¡Harry!- gritó una voz petulante

El aludido, reconociendo la voz de China, sonrió lloroso, frotándose los ojos para tratar de aclarar su visión. Sus lentes de contacto mágicos, que sólo necesitaban cambiar una vez al mes, corrigieron su visión de inmediato, y en silencio, Harry agradeció una vez más a sus inventores..

-Espera- gritó, buscando apresuradamente ssu varita y moviéndola en dirección a la puerta.

-“Alohomora”

China irrumpió en la habitación con un entusiasmo que sólo ella podía mostrar a horas tan tempranas. Draco la miró furioso, pero pronto desistió cuando se dio cuenta que obviamente ella no estaba intimidada por ello. El Veela, al parecer no apreciaba ser despertado cuando estaba profundamente dormido. Enroscó sus posesivos brazos alrededor de la delgada cintura de Harry y obligó al Gryffindor de pelo oscuro a recostarse. Éste, quien anhelando el afecto del Draco parecía preparado para seguir sus indicaciones, se acurrucó contra él inmediatamente, suspirando.

China arrulló, sus ojos marrón oscuro mirando con malicia. Lanzó su cabello dorado sobre sus hombros, haciendo sonidos de besuqueo que hicieron que Harry se ruborizara y Draco la mirara furioso. China ignoró a Draco, concentrándose en Harry....sabía que éste era más susceptible a sus comentarios burlones.

-¡Awww!

-Cierra la boca- gruñó Draco en advertenciia.

China hizo un puchero, sentándose con las piernas cruzadas al pie de la cama, arreglando su túnica para que no se arrugara. Harry recordaba haber escuchado a Narcissa reñirla una vez por arruinar su ropa, y se preguntó si la chica habría sido regañada nuevamente.

Estaba agradecido de que ella no les interrogara sobre su relación. La chica sabía que estaban peleados, pero no mostró sorpresa al encontrarlos juntos en la cama. Harry sospechaba que Lucius le había hablado.

-Sólo quería advertirles. El resto de la ffamilia llega hoy- les informó, sonando feliz ante la perspectiva.

-¿De veras?- Draco arrastró las palabras.<

-Sí.....Caitlin incluida.

Draco se tensó ligeramente ante el nombre, los ojos plateados estrechándose y brillando con una emoción que Harry no pudo descifrar, haciendo que lo mirara confundido. No entendía por qué Draco reaccionaba de ese modo a la noticia de que un miembro de su familia lo iba a visitar.

-No es nada- lo tranquilizó Draco.

Harry, después de estudiar en silencio a su prometido durante un minuto, asintió a regañadientes. Sabía que Draco no le diría nada que no deseara contarle. El rubio había hecho un hábito de tratar de protegerlo, manteniéndolo tan ignorante de las cosas como fuera posible. Hizo un recordatorio mental de hablar con el Veela sobre esto más adelante, no deseaba discutir estando tan cerca su última pelea.

-Sí.....así que ¿se van a levantar ahora?-- preguntó China, cambiando de tema.

-No- gruñó Draco, besando a Harry en el peecho posesivamente, mientras una mano se deslizaba para acariciar su espalda desnuda. Deseaba pasar algo más de tiempo con Harry, en privado, lejos de los ojos fisgones de su familia.

-¡Awww! ¿Ya se unieron?

La boca de Harry se abrió del impacto mientras miraba a la joven fijamente. A veces, creía que la oía mal....tan increíble era lo que decía. Era quizás la niña más abierta que había conocido. Si pensaba algo, lo decía, sin importar cuan embarazoso fuera.

-¡Fuera!- rugió Draco lanzándole una almohhada.

-Pero….- protestó China con un leve pucherro

-¡Ahora!- ordenó Draco.

China esquivó la almohada y marchó apresuradamente hacia la puerta. Se detuvo, girando el rostro hacia Harry antes de hacerle un guiño con audacia. Harry sabía que lo que fuera con lo que iba a salir ahora, lo diría a propósito, para molestar a Draco.

-Por cierto, Harry, si quieres algo se sexxo casual, ya sabes donde encontrarme. ¡Tienes un cuerpo grandioso!

-¡FUERA!

El rostro de Draco estaba rojo de furia mientras apresuradamente lanzaba las mantas sobre el pecho desnudo de Harry, pues no deseaba que nadie sino él viera al chico en ese estado. Durante la noche le había quitado la camisa del pijama sin que el moreno lo notara, deseando sentirse físicamente más cerca del otro. Harry parecía mortificado, sus labios separados y los muy abiertos ojos verdes mirando atónitos en la dirección en que la chica había partido.

-¿Acaba de decir que tengo un cuerpo granddioso?

Draco gruñó, apretando su agarre sobre el otro muchacho. El pensamiento de Harry con alguien que no fuera él en tal situación, hacía que su sangre hirviera. Mataría a cualquiera que siquiera lo sugiriera, y lo único que había evitado que asesinara a la impertinente China fue el hecho de que eran parientes y su padre se decepcionaría de él, aunque secretamente se sintiera aliviado de haberse librado de una de las caóticas trillizas.

-La mataré- murmuró.

-No lo dijo adrede- argumentó Harry, entenndiendo el por qué Daco estaba tan molesto.

Los ojos del rubio se suavizaron, incapaz de negar nada a su pareja. Sabía que Harry se llevaba bien con China, y estaba en deuda con ella por haberlo mantenido ocupado y fuera del camino de su madre los primeros días de vacaciones..

-Quizás no- concedió.

Harry, acalorado, apartó las mantas de sus piernas. Mientras se estiraba, arqueando ligeramente la espalda, no notó el efecto que tenía sobre el Veela, el modo en que sus ojos se llenaban de deseo. Lo hizo, sin embargo, cuando sintió una suave mano que viajaba desde su garganta hasta atormentar un pezón.

-Hey- gimió Harry, sin quejarse en realidaad mientras arqueaba su espalda ante el toque y dejaba escapar un suave siseo.

Draco sonrió, inclinándose para mordisquear su garganta, esparciendo marcas rojas. Señales que había colocado para marcar su territorio; Harry era suyo. Las marcas tranquilizaban la creciente necesidad que emergía en Draco.

-Draco- Harry jadeó, tratando de empujarloo.

El rubio se aplacó, luego de dejar otra vívida marca roja. No quería obligar a su pareja a hacer nada que no quisiera hacer, o le recordaría a su amor la otra noche, algo que deseaba olvidar. Levantó una ceja interrogante.

-Puedes esperar hasta la boda- rió Harry jjuguetón.

-¡Pero faltan semanas!- se quejó Draco conn ojos traviesos.

-Sólo un par de semanas- protestó el morenno, sonriendo.

-Pero.....- gimió Draco, frotando perezosaamente la espalda desnuda de Harry, atormentándolo.

-Y entonces podremos hacer más- agregó Harrry, sonriendo con inocencia.

Draco gimió con aflicción ante el pensamiento. Podía recordar vívidamente como se sentía Harry bajo él. Su piel era como seda. Muslos perfectamente formados, caderas estrechas....se apresuró a pensar en otra cosa. Esa imagen lo rondaría hasta su noche de bodas.

-¿Qué pasa?- preguntó Harry rápidamente, iinclinándose sobre el Veela.

-Nada- murmuró Draco, mordiendo su labio.<

-¡Mírame!

Draco alzó la mirada, y cuando sus ojos se reunieron, Harry comprendió. Su chico estaba peleando contra el deseo. Sonriendo para mostrar su gratitud, le besó los labios ligeramente antes de saltar de la cama, pues no deseaba causar angustia innecesaria.

-¿Adónde vas?- preguntó Draco.

-A prepararme.

-¿Para qué?

-Quiero causar una buena impresión- Harry se encogió de hombros.

-Ya te has reunido con ellos anteriormentee- señaló Draco.

Harry puso los ojos en blanco. No entendía por qué Draco se estaba quejando. El Veela era casi frenético respecto a su apariencia, nunca aparecía en público luciendo nada menos que lo mejor.Sabía que los otros Malfoy estarían magníficamente vestidos con las mejores prendas que el dinero pudiera comprar y no quería dejar mal a su prometido.

-Es una cortesía.

Draco lanzó un bufido de risa, los ojos plateados brillando. Recordó al Harry de varios meses atrás, el Harry que ni siquiera notaba cómo estaba vestido. Parecía que había tenido una buena influencia sobre él. Se dio cuenta de que Granger estaría complacida, recordando como ella gemía ante el aspecto de su amigo.

Harry lo ignoró.


*******************


Harry salió del baño una hora más tarde, para gran regocijo de Draco, pero la respiración del rubio se paró en su garganta mientras admiraba a su pareja. Luchó contra la urgencia de unirse a él allí y ahora.

Harry vestía unos pantalones de seda negra que se adhería a sus piernas, mostrando su perfecta figura y sus poderosos músculos, ganados a través del vigoroso entrenamiento de Quidditch. El jersey de casimir verde oscuro se le adhería como una segunda piel revelando un estómago entonado, anchos hombros y fuertes brazos. Su cabello, que había crecido en los últimos meses, había sido atado en una diminuta cola de caballo, con mechones de pelo negro enmarcando su rostro. Unos vivaces ojos verdes se reunieron con los suyos.

-¿Me veo bien?

-Luces perfecto- jadeó Draco.

Para su sorpresa, Harry no se ruborizó. De hecho, su sonrisa se amplió mostrando sus blancos dientes. Draco fue hacia él, besando brevemente sus labios antes de seguir estudiándolo más cerca, tomando nota mental de comprarle a su pareja un guardarropa lleno de ropa como esa. El efecto de ropa decente había obrado milagros sobre el moreno. No se parecía para nada a las ropas baratas y deslucidas que había vestido la mayor parte de su vida. Sintió nuevamente estallar el ya familiar odio hacia los parientes muggles de Harry, pero lo dejó de lado, notando que el Gry parecía casi divertido ante su comportamiento.

-Quiero verme de lo mejor- admitió Harry.<

-¿Por qué?- preguntó Draco, aunque definittivamente no se estaba quejando.

-¿No le vamos a contar a tu familia sobre la fecha de la boda?- preguntó Harry, sus ojos casi infantiles en su inocencia.

-¿Estás seguro?- inquirió el rubio, ocultaando perfectamente su temor bajo su máscara habitual.

Harry sabía que su pareja le estaba ofreciendo la oportunidad de arrepentirse, la oportunidad de cambiar de opinión. Luchó por no sonreír. Si Draco supiera cuánto estaba anhelando su boda y, se sonrojó, su noche de bodas.

-Estoy seguro. Ahora prepárate- lo regañó ligeramente

El alivio corrió a través de las facciones de Draco, haciendo que Harry sonriera. Deseaba que todos supieran de su decisión, No se avergonzaba de su relación con el Veela. Deseaba decirles a todos que estaba listo para el compromiso, y no podía esperar hasta tener una familia. Un niño.......

-Prepárate- repitió.


*********************

Lucius, Narcisa, China, Sirius y Remus estaban sentados a la mesa del desayuno, seleccionando alimentos de la larga variedad presentada por los elfos domésticos. Todos parecían evitar la conversación, los Malfoys no conocían lo suficiente a Sirius y Remus como para tener que una conversación de cortesía básica con sus invitados. Por lo tanto, se sorprendieron al escuchar gritos en el corredor, que rompieron el silencio previo.

-¡Harry!

-¡No!- rió Harry

-¿Por qué no?

-¡No quiero!

-Lo haré mientras......

-¡Draco!

Hubo otro grito y un ruidoso estallido mientras las puertas se abrían, revelando un ruborizado Harry Potter, completamente extasiado, apretado contra las puertas de cedro por su sexualmente reprimido prometido. Sirius miró fijamente, atónito, mientras su ahijado se entregaba ansioso al Veela. Le gustaba imaginar a Harry como el inocente virgen que era, no como el chico que estaba siendo seducido por un lujurioso Veela.

Remus, sintiendo que Sirius estaba a punto de explotar, colocó una mano cariñosa sobre el muslo del animago, bajo la mesa, lejos de ojos curiosos. Escuchó el suave sonido se la respiración del otro y se encontró con los ojos azules ligeramente cristalinos.

Aunque su relación se había desarrollado, todavía no la habían consumado completamente. Lo estaban tomando con calma, sin desear apresurar las cosas, aún cuando hubieran deseado lo mismo desde que eran niños.

Sirius sabía que Remus no tenía experiencia sexual en absoluto, y lo respetaba por eso. Parecía encantado del hecho de haber sido el único que había tocado al hombre lobo. Remus se avergonzó por su falta de experiencia, hasta que se dio cuenta que Sirius lo prefería así.

Draco, sin siquiera notar a las personas que los observaban, elevó gentilmente el cuerpo de Harry hasta que las piernas del chico se enredaron alrededor de su cintura, obligando a sus cuerpos a acercarse aún más. Sintió que su sangre hervía por la cercanía. Mientras se besaban, Harry hacía débiles intentos por separarse.

-Draco- jadeó, las mejillas ardiendo, los ojos aturdidos, la boca hinchada. Para Draco, lucía impresionantemente bello.

-¿Qué?- preguntó con voz áspera.

-Tenemos que desayunar- protestó Harry, auunque débilmente.

-Mala suerte- siseó antes de volver a ataccar la boca de su pareja con otro tierno y apasionado beso.

Harry giró el cuello intentando recuperar el aliento y jadeó contra la garganta del otro chico, logrando que Draco temblara en el proceso. El rubio amaba el hecho de que su pareja no tuviera idea de que podía atormentarlo con tanta facilidad

-El dieciséis- le recordó.

A regañadientes, Draco regresó a Harry al suelo y tomando su barbilla con una mano colocó un tierno beso en sus hinchados labios antes de alejarse. Harry le sonrió, acomodando sus ropas. Draco podía esperar, sabiendo que pronto tendría el amor del muchacho por completo.

-Puedo esperar- le prometió Draco.

-Bien, porque por mucho que me gusta la iddea de tener nietos, preferiría que no fueran concebidos frente a mis ojos a primera hora de la mañana.

Harry volteó rápidamente, pasmado.

Lucius se limitó a alzar una ceja, pero era obvio que estaba muy divertido. Sirius sonreía, los ojos fijos en el licántropo a su lado, con ternura, aún cuando Remus lo miraba con desaprobación, claramente poco acostumbrado a las muestras públicas de afecto. Harry no pudo evitar que el rubor subiera a su rostro. Había sido atrapado jugueteando con su prometido.....otra vez.

-Nosotros .....bien....estábamos....- tarttamudeó, tratando de explicar. Miró a Draco pidiendo auxilio.

-Celebrando- contestó Draco rotundo, sus oojos cálidos encontrándose con los de Harry por un momento antes de pasar un brazo por la esbelta cintura del otro chico en un movimiento de posesión ya familiar. Harry se reclinó contra él, obviamente complacido de tener al Veela para que se explicara por él.

-¿Celebrando?- preguntó Remus, obviamente curioso.

-Sí....

-¿Celebrando qué?- Lucius sonrió, aunque ssabía la respuesta.

Draco sonrió radiante, una sonrisa tan genuina que sorprendió incluso a Lucius. El Veela bajó la mirada hasta su pareja, sus ojos llenos con amor y adoración. Harry le sonrió a su vez, inclinándose más cerca del otro chico, demostrándole que todavía quería contar a los demás lo que habían decidido.

-Harry fijó la fecha de la boda.

-Me alegra oírlo- dijo Lucius tranquilamennte, pero se notó un breve destello de aprobación en sus ojos.

Harry se estremeció, pues no estaba acostumbrado a tal escrutinio. Sabía que ellos habían pensado que, luego del incidente de la otra noche, la boda sería pospuesta aún más tiempo. Evito deliberadamente mirar a Sirius, sabiendo que no estaría feliz y pensaría que estaba apresurando las cosas. No lo hacía.....no en realidad

-¿Cuándo?- preguntó Sirius, impactado.
>
-El dieciséis....- murmuró Harry.

-¿De Junio?- pregunto Sirius, sonando extrrañamente esperanzado.

Harry sacudió la cabeza débilmente, sin desear admitir que había planeado casarse en apenas un mes. Sirius se pondría histérico, estaba seguro, declarando que era demasiado joven para la responsabilidad que implicaba un matrimonio.

-¿De qué mes?- lo animó Remus.

-Enero- Draco rió, mirando a Harry con desseo, haciendo que el Gryffindor enrojeciera furiosamente. Harry sabía que su mente estaba en la noche de bodas, no en el servicio.

-¿Enero?- repitieron Lucius, Narcisa, Remuus y Sirius al unísono, claramente asombrados.

-Sí- contestó Draco firmemente, apretando su agarre alrededor de la cintura de Harry, rezando porque el padrino de su chico no armara un escándalo sobre lo precipitado de la fecha. Sabía que, si lo deseaba, Sirius podía hacer cambiar de opinión a Harry fácilmente, y dado que el moreno sólo tenía dieciséis y Sirius tenía el papel de su guardián legal, el hombre podría evitar su matrimonio hasta que cumpliera los dieciocho..

-¡Eso es fantástico! !Y si se enojan nuevaamente Harry siempre podrá venir a vivir conmigo!- exclamó China.

-Gracias, China- Harry sonrió, claramente divertido

China le hizo un guiño, haciendo que Harry enrojeciera, recordando abruptamente sus palabras de despedida. Draco la miró con furia, haciendo un gesto para que Harry se sentara a la mesa, teniendo cuidado de ubicarse entre él y China, para gran regocijo de esta última.

Sirius estaba a punto de lanzarse en un discurso acerca de que su ahijado era demasiado joven cuando atrapó la vista del rostro de Harry. Se veía tan feliz, que se dio cuenta que él realmente deseaba casarse. Contuvo sus protestas y se obligó a sonreír. Al ver el alivio reflejado en los ojos de Harry ante el gesto, la sonrisa del animago se hizo más genuina.

-Si eso es lo que quieres, supongo que toddo lo que puedo decir es “felicitaciones”

-Así es. Ya hablamos sobre esto.....yo lo deseo- replicó Harry con firmeza, encontrando los ojos de Draco y sonriendo radiante ante el amor que vio reflejado allí.

-Felicitaciones- murmuró Lucius, elevando su vaso en un brindis.

Lentamente, el resto del grupo hizo lo mismo. Harry enrojeció bajo su escrutinio, pero estaba contento de que lo hubieran aceptado sin hacer demasiado escándalo. Necesitaba la aceptación de todos, especialmente la de Sirius.


********************

Harry estaba acurrucado en el sofá en los brazos de Draco cuando llegaron el resto de los Malfoy. Él y Draco habían pasado la mañana hablando tranquilamente, besándose suavemente y sonriendo tiernamente uno al otro. Incluso China, al ver la manera en que se miraban, los había dejado solos. No les había bromeado ni una sola vez, para gran sorpresa de Harry.

Draco estaba besando ligeramente la suave piel detrás de la oreja de Harry, chupando la suave carne de vez en cuando, y volviendo loco a su pareja. El moreno suspiró feliz, acomodándose más cerca del Veela, contento de simplemente pasar un tiempo al lado del chico que amaba.

-¿Feliz?- preguntó Draco.

-Mucho- contestó Harry.

Draco murmuró su acuerdo, demasiado ocupado tocando a Harry como para contestar. Amaba ser capaz de sostener a su pareja en los brazos, los cuerpos presionados estrechamente, besándose de tanto en tanto, y acariciándose burlonamente.

-Me vuelves loco- Draco mordió su piel, haaciendo que el otro gritara ante la inesperada sensación.

-¡Draco!

-Lo siento, amor- sonrió Draco, besando liigeramente sus labios.

Harry abrió la boca, permitiendo que el Veela profundizara el beso. Apenas se dio cuenta de que Draco lo empujaba sobre el sofá y se le colocaba encima. Atrapó un travieso brillo en los ojos plateados antes que los suyos se cerraran, deseando que el Veela continuase la exploración.

Draco acarició su rostro, dejando un rastro de besos húmedos a lo largo de la ahora jadeante garganta de Harry, haciendo que éste gimiera, luchando contra la urgencia de dar y permitir que Draco se tomara más libertades. Vagamente recordó que no estaban en el lugar apropiado para hacer esas cosas.

-¡¡¡¡¡Oh!!!

-¡Chicos!

Draco levantó la vista, sorprendido por la interrupción, maldiciendo internamente a quienquiera que fuera. Deseaba pasar algún tiempo con su pareja, sin interrupciones. Tenía que haber persuadido a Harry para regresar a su habitación, pensó con pesar.

Harry protestó con fuerza cuando Draco se detuvo, atrayendo nuevamente al Veela sobre él, pues evidentemente no había escuchado ni notado la nueva llegada. Draco, encantado con la respuesta de Harry, lanzó un guiño a los intrusos antes de reanudar su seducción. Harry mordió la garganta del Veela, haciendo que Draco jadeara con sorpresa, un gemido le siguió pronto.

-¡Draco!¡Harry! Tenemos visitas- gritó unaa voz.

Draco maldijo mientras sentía que Harry se ponía tenso, obviamente reconociendo la voz de su Padrino. El moreno lo apartó, levantando su cabeza por encima del hombro de Draco, usando las manos para ayudar al rubio a sentarse, de forma que quedaron sentados en el sofá, uno al lado del otro. Harry apresuradamente se acomodó el cabello, ruborizándose.

-Hey, Sirius- tartamudeó.

Sirius rió ante la vergüenza de su ahijado pero lanzó al Veela una mirada de advertencia, claramente poco impresionado por el modo en que Draco estaba seduciendo a Harry. El rubio se limitó a alzar las cejas, deslizando un brazo alrededor de la cintura de su pareja.

-Harry.....- replicó Sirius.

Remos le dio un brusco codazo en las costillas, haciendo que el animago le lanzara una mirada pervertida. Remus lo ignoró, habituado a las payasadas de Harry. Echó un vistazo a la pareja que se acurrucaban juntos en el sofá con un brillo divertido en sus ojos dorados.

-Draco, el resto de tu familia ha llegado-- dijo sencillamente.

Draco asintió, ayudando a Harry a acomodarse. Mantuvo sus brazos alrededor del muchacho de pelo oscuro de forma que quedó atrapado en su regazo, su cabeza descansando contra el hombro del rubio. Harry no se quejó. En lugar de eso, sus verdes ojos se abrieron al darse cuenta que la familia Malfoy en pleno estaba observándolos desde el umbral, con una mezcla de diversión y desaprobación en sus ojos.

-Linda bienvenida- Daniel hizo un guiño, ssus ojos plateados brillando con diversión.

-Deberían ver a Harry cuando está medio dees.....- comenzó China.

-¡China!- jadeó Harry, enrojeciendo violenntamente.

China sonrió inocentemente, yendo al lado de sus risueñas hermanas, quienes obviamente habían sido informadas de la broma de China. Harry gimió internamente. Al parecer, el Trío Problemas estaba de vuelta. Escuchó a Draco murmurar algo sobre ‘mocosas’ y sonrió.

-¿Medio desnudo?- preguntó Mercedes, claraamente interesada.

Harry murmuró algo sobre cerraduras, bajando los ojos y mirando el piso, claramente incómodo. Draco sintió la vergüenza de su pareja, a quien no complacía ser el tema de conversación, y su sangre Veela se enfureció ante el pensamiento de que alguien pensara de su pareja de esa manera. Miró a China furioso, con los ojos gélidos..

-No fue nada- desestimó sencillamente, perro su mirada de furia no se apaciguó.

-Claro.....- comentó Lucius burlón.

Los Malfoy entraron al salón y se sentaron, sus ojos observando mientras Harry se acercaba más a Draco. El moreno suspiró suavemente, incómodo con el escrutinio, aunque a estas alturas ya debería estar acostumbrado, al haber sido constantemente acosado desde que la prensa y las fans de Hogwarts descubrieron su fama.

-Lucius nos informó que ya fijaron la fechha de la boda, ¿cierto?- interrogó Marissa finalmente.

Los chicos asintieron, mirándose uno al otro. Draco se inclinó para colocar un amoroso beso en los labios de su pareja, ofreciéndole un silencioso apoyo. Sabía que su familia era frecuentemente abrumadora, especialmente cuando estaban todos juntos.

-Es bastante….pronto- continuó Marissa, suus ojos mostrando curiosidad.

-Queremos casarnos- Harry se encogió de hoombros, sin desear entrar en detalles. Miró a Lucius, quien discretamente sacudió la cabeza, indicándole que el incidente de la otra noche había permanecido en secreto. Harry se sintió aliviado. No quería que el resto de los Malfoy supiera sobre sus problemas, o el modo en que Draco había perdido el control.

-Por supuesto- contó Amethyst, sonriendo.<

A esto lo siguió un incómodo silencio. Harry, Sirius y Remus no conocían a la extraña familia Malfoy tanto como para empezar una conversación agradable, y era evidente que los Malfoys estaban curiosos sobre la boda, que iba a ocurrir antes de lo que imaginaban.

-Harry, ¿podemos ir a volar otra vez?- preeguntó China de repente, tornando sus ojos suplicantes hacia el chico.

-Er.....- comenzó Harry.

-Dijiste que podríamos- señaló China.

-Yo dije.....- empezó Harry.

-Dijiste que quizás- lo interrumpió la chiica.

-Sí, pero....- trató de explicar, sintiénddose molesto ante el hecho de que fuera incapaz de hablar sin que ella lo interrumpiera.

-Así que ¿cuándo podemos ir?

Harry parpadeó. Chicas, pensó. Nunca podría comprender el modo en que funcionaban sus mentes. Ellas sabían exactamente como confundirte, meterte en su huerto, y preguntarte de tal modo que te fuera imposible contestarles con una negativa. Gracias a Merlín Draco era un chico.

-Vamos Harry, me dijiste que me mostraríass un Wonskei Feint!- China sonrió, mirando a sus hermanas que a su vez la observaban con envidia, su sonrisa tornándose engreída,

-¿Lo dije?

-Sí

-¿Cuándo?

-Cuando estábamos volando- insistió China..

-No puedo recordarlo- musitó pensativo.
-Estabas cruzando el campo y yo te grité ssi podías mostrarme un Wonskei feint y dijiste que sí.

-Pensé que estabas diciendo que ibas a usaar a Caitlin como anzuelo- argumentó Harry. No era exactamente el oyente más atento, lo sabía, pero estaba seguro que recordaría si ella le hubiera hecho tal pregunta

-¿Anzuelo para qué?- preguntó Caitlin brusscamente, entrecerrando los ojos.

La mirada de Harry fue de China hacia la mayor de las chicas Malfoy, o más bien mujer, se corrigió a si mismo. Ella vestía una túnica de color violeta que hacía juego con el color de sus ojos, su cabello recogido en una elegante pañoleta, algo que realzaba sus facciones, especialmente sus ojos, haciendo que lucieran casi hipnóticos.

China se vio inocente, tratando de alejar la atención de Caitlin. No le gustaba el modo en que la muchacha veía a Harry, pues estaba acostumbrada a ver cómo seducía a su presa. Podía ver que Draco estaba a punto de explotar, los ojos plateados estrechados hasta ser apenas una línea plateada,y no quería que ocurriera una nueva pelea entre la pareja. Harry era ignorante a cualquier tipo de flirteo, y aparentemente no se había dado cuenta de lo que Caitlin estaba tratando de hacer..

-No tengo idea de lo que está hablando Harrry- declaró con firmeza.

-Debo haberte malinterpretado.....en realiidad no estaba escuchando- confesó Harry, sus ojos verdes moviéndose para mirar fijamente a la joven, para gran alivio de Draco.

China hizo un puchero, bajando las pestañas de un modo que sabía hacía a la gente girar alrededor de sus dedos. Abrió los labios, permitiendo que el inferior temblara ligeramente, como si luchara por contener las lágrimas.

-China, compórtate cuando tengamos invitaddos- Narcissa interrumpió el intercambio, alzando un vaso y sorbiendo el líquido, que Harry suponía era champagne, ya que los Malfoy lo bebían cada vez que tenían ocasión.

-¿De que están hablando?- preguntó Draco, susurrando en el oído de Harry, y Harry notó el modo en que apretaba su agarre, no tanto como para herirlo pero si lo bastante como para atraerlo de forma evidente. Se daba cuenta que Draco era cauteloso con la interferencia de su familia y decidió dejar la discusión para después.

-Nada- murmuró, luchando contra el jadeo qque le provocó el afectuoso ronroneo de Draco y el modo en que respiraba a un lado de su cuello. La piel le hormigueaba agradablemente y pudo sentir nuevamente el deseo que se había enfriado cuando fueron interrumpidos.

-Seguro, mi amor....- bromeó el Veela.
>
La familia observó como Harry giraba la cabeza, los brillantes ojos verdes reuniéndose con los plateados. Se limitaron a mirarse uno al otro, ambos pares de ojos suavizados con la emoción apenas contenida. Draco elevó una mano y apartó de los ojos de su pareja varios mechones de cabello negro, en un gesto que hablaba de intimidad y familiaridas.

-Compórtate- murmuró Harry, la voz ligerammente áspera, sabiendo que Draco estaba comenzando a excitarse.

Dracó simplemente rió, inclinándose hacia delante para colocar un suave y tierno beso en la frente de Harry, muy cerca de la cicatriz. Harry suspiró ante el gesto, y se reclinó aún más dentro del abrazo de Harry.



*********************

Era ya tarde cuando Sirius y Remus visitaron a Draco y a Harry en sus dependencias. Habían pasado la mayor parte del tiempo hablando con los Malfoy, discutiendo sobre la boda, pero de alguna manera estaban logrando partir sin que nadie lo notara, hasta que una pregunta fue dirigida a ellos directamente

En lugar de ponerse furioso, Lucius se había limitado a alzar una ceja hacia su esposa, que era quien los había interrogado, sacudiendo ligeramente la cabeza para indicarle que se quedara tranquila. Narcissa, quien no deseaba enfadar a su esposo nuevamente, sonrió y empezó a hablar acerca de la elegancia de las nuevas túnicas, con las otras damas presentes.

Encontraron a los chicos sobre la cama, Harry convenientemente inmovilizado bajo Draco, quien con sus labios provocaba despiadadamente al otro chico. Harry protestaba juguetón, con sus verdes ojos abiertos y tratando débilmente de alejar al Veela.

-¡Muchachos!

Los dos chicos se detuvieron, alejándose y observando fijamente a un avergonzado Remus y un sonriente Sirius. Harry estaba ruborizado, todavía sin acostumbrarse a ser atrapado con su prometido en situaciones sexuales. Draco, que estaba molesto por el hecho de que habían sido interrumpidos, y para nada avergonzado, se limitó a elevar una elegante ceja rubia en un gesto habitual, que lo hizo casi indistinguible de su padre.

-¿Qué ocurre?- preguntó Harry vacilante.
-Nada!- declaró Sirius, sus ojos moviéndosse para observar fijamente al hombre lobo a su lado, sus ojos azules suavizados con el amor.

Remus enrojeció, bajando los ojos para evitar sus miradas, obviamente preocupado por sus reacciones ante las noticias. Harry encontró la situación extrañamente dulce, y los observó más detenidamente, notando el rubor de Remus, y el modo en que ellos estaban ahí parados, juntos. Harry jadeó cuando la comprensión lo golpeó. Sonrió radiante, genuinamente complacido por la pareja que por años habían estado profundamente enamorados uno del otro.

-Estoy tan feliz por ustedes- declaró efussivo, corriendo a abrazarlos

Remus sonrió, abrazándolo contra él. Sirius lanzó a Remus una sonrisa divertida, obviamente burlándose del licántropo por su ansiedad ante la idea de contárselo a la otra pareja. Comprendía que Remus no quería perder a Harry. Diablos, Remus adoraba al chico, pero necesitaba saber que Harry lo amaba incondicionalmente.

Draco resopló, sus ojos plateados llenos con una oculta diversión mientras miraba al grupo. No le sorprendía la noticia, pues siempre había sospechado que entre ese par había una relación más íntima que una simple amistad. Les iría bien juntos, pensó, pues Remus sería capaz de controlar al animago y balancear su terquedad con la lógica y la razón.

Sirius, detente- lo regañó Harry, notando que los ojos de su padrino se habían llenado de deseo por su pareja y empujaba a Remus hacia la cama. Harry y Remus se sentaron al lado de Draco, y Sirius se les unió, sentándose muy cerca de Remus.

Harry empujó a Remus hacia la cama y se sentaron al lado de Draco. Sirius se les unió pronto.

-Por lo que veo la mañana estaba muy entreetenida- bromeó Sirius, cuidando de evitar la mirada de furia que eseaba enviar al Veela. Sabía que si lo hacía Remus le daría un sermón sobre su comportamiento, y podían hacer cosas más placenteras que pelear.

-¿En qué momento?- se rió Draco.

Harry aferró una almohada y se la lanzó a su pareja, claramente evitando que discutiera su vida amorosa en frente de las dos personas que consideraba sus padres adoptivos. Draco pronto lo volvió a clavar en la cama, antes que el Gryffindor tuviera tiempo de darse cuenta de qué estaba pasando y pudiera evitarlo.

-¡No es justo!- se quejó Harry, retorciénddose.

Draco lucho por contener un gemido involuntario. Imágenes de Harry, desnudo, acostado sobre su espalda, los ojos verdes mirándolo con deseo, estaban pululando por su mente. Su sangre Veela lo presionaba para avanzar, tocar a su pareja, probarlo....

-¿El qué?- le pregunto en vez de hacer lo que deseaba, manteniendo cuidadosamente su voz en un tono neutral.

-¿Por qué tu siempre te colocas arriba?- ppreguntó Harry inocentemente, todavía retorciéndose.

Draco rió sugestivamente, sus lujuriosos ojos plateados escudriñando el retorcido cuerpo de Harry. Sirius sacudió la cabeza, murmurando, era evidente que se estaba preguntando cómo era posible que su ahijado pudiera ser tan inconsciente de la tensión sexual que existía entre él y el Veela. Se preguntaba distraídamente si Harry se estaba burlando deliberadamente de Draco pero al ver los verdes ojos, tan genuinamente curiosos, supo que: primero, Harry era incapaz de algo así, y segundo, era posible si tú eras Harry Potter.

-Porque a los Veela les gusta dominar- murrmuró Draco, bajando la voz.

-¿Y?

-Y….les gusta tomar a sus parejas y…..- Drraco se detuvo, bajando las pestañas para ocultar el deseo que sabía que estaba bullendo ahí.

-¿Qué?- preguntó Harry confuso.

-Y......-Draco enmudeció, tratando de penssar en algo que pudiera decir en lugar de la respuesta real.

-Draco, creo que esa es una conversación qque necesitan tener en privado- los interrumpió Remus apresuradamente.

Harry frunció el ceño sin entender. Miró a Draco con curiosidad durante un momento, antes de voltear su mirada hacia Remus y Sirius, evidentemente pensando que se había perdido algo de la conversación. Comenzó a protestar, deseando averiguar qué era lo que ellos sabían y no le decían

-¿Por qué? Draco sólo me estaba contando ssobre los Veela....¿Qué hay de malo en eso?

-Nada- comentó Sirius, apartando la miradaa de su ahijado. Esos ojos verdes podían lograr que confesara cualquier cosa, y sabía que Remus lo mataría si le decía a Harry a lo que Draco se estaba refiriendo.

Draco se inclinó y lo besó ligeramente en la mejilla, moviéndose hasta lograr sentarse en la cama, al lado de su pareja, moviendo un brazo para rodear a Harry de manera automática y atrayendo hasta lograr una posición en la que pudiera inclinarse contra el Veela en un abrazo familiar.

-No preguntes, yo te amo- murmuró Draco coon afecto.

Adoraba a Harry por su inocencia e inexperiencia. Sabía sin lugar a dudas que si su pareja hubiera tenido experiencia sexual de algún tipo con alguien más, sin importar cuan pequeña fuera, él se hubiera puesto como un basilisco. Harry era suyo, completamente, o lo sería cuando se enlazaran, y así era como tenía que ser.



********************


El siguiente día Harry se encontró a solas con Narcisa en el salón, algo en lo que sabía había tenido que ver Lucius. La mujer estaba claramente nerviosa; sus manos temblaban, pero por lo demás, no mostraba ninguna otra señal de emoción. Se veía tan hermosa como siempre, vestida con su nueva túnica de seda azul, el cabello elegantemente peinado. Lucía cada pulgada de su aristocracia.

-Harry- lo saludó fríamente, claramente siin saber por dónde empezar.

-Señora Malfoy.

Narcissa parpadeó ante el frío saludo, y la falta de familiaridad. Sabía que Harry estaba enfadado con ella, podía verlo en su mirada y por el modo en que estaba parado, casi a la defensiva. ¿Cómo pudo haber estado tan ciega? Había arruinado la relación que había creado con el muchacho que amaba su hijo y pudo haberse negado a si misma la oportunidad de conocer cualquier futuro nieto que Harry diera a luz, y sabía que él tendría. Harry y Draco estaban tan profundamente enamorados que querrían niños para simbolizar su amor.

-Harry, por favor, siéntate.

Éste se sentó mirándola con cautela. Ella notó que se había sentado en la silla más cercana a la puerta, como si estuviera preparado para una rápida huida, y mentalmente frunció el ceño, aunque no dio señal de ello en su cara serena.

-Creo que necesitamos conversar sobre por qué hice lo que hice- comenzó la mujer.

Harry asintió. Eso sería un comienzo. Estaba enojado con ella, pero le daría oportunidad de explicar su comportamiento. Era apenas justo.

-Soy muy protectora con mi hijo, Harry. Loo amo profundamente. Me alegré de corazón cuando supe que había encontrado una pareja aceptable..... tú. Estaba feliz de que se hubiera enamorado. Nunca pensé que sería más difícil que eso. En mi mente, ustedes se unirían y tendrían niños. Estúpidamente olvidé el hecho de que en realidad no se conocían bien. Estaba cegada por la necesidad de tener una gran familia. Quería tanto un nieto.......-confesó.

-Entiendo por qué estaba disgustada conmiggo- dijo Harry sencillamente, mirándola a los ojos.

-¿Pero..?- interrogó ella, sabiendo que neecesitaba decir algo más.

-Pero por ahora no puedo perdonarla. Dracoo podría haberme violado si no hubiera reaccionado. Creo que usted puede entender lo que hubiera sucedido saber que estábamos enlazados, unidos por la fuerza y no por el amor.....Eso nos hubiera destruido.

-Lo sé.

-Bien- bufó Harry, no sentía compasión.
-Me disculpo- susurró Narcisa, pensándolo sinceramente y mostrándolo en el rostro.

Harry se mordió el labio. No quería ocasionar una desavenencia mayor entre él y la madre de Draco, pero ella debía saber como se sentía, o nunca serían capaces de reparar las cosas. Deseaba arreglarse con ella, por Draco más que por si mismo o por alguien más.

-No puedo aceptarlo.......necesito tiempo......- trató de explicar.

-Lo entiendo- dijo Narcissa apresuradamentte, sintiendo la confusión de Harry

Harry asintió para mostrar su gratitud, los ojos verdes reuniéndose con los de ella brevemente antes de apartarse, evitando su mirada. Narcissa se sorprendió de lo que había podido ver en esas profundidades verdes: enfado hacia ella por su papel en su casi violación; comprensión por su sentido protector hacia Draco; y cautela ante el comportamiento de ella, lo cual sabía que merecía. Tendría que ganar su perdón, y el de Draco.

-Sólo espero que podamos llegar a ser amiggos......

-Quizás- contestó Harry crípticamente. No iba a hacer promesas. Ella lo había herido, y también había herido a Draco. Sabía que tendría que ser cortés con la mujer, por Draco, pero por lo demás permanecerían como simples conocidos. No estaría listo para perdonarla hasta estar seguro de que no trataría de hacer algo parecido en un futuro. Necesitaba estar seguro de que no interferiría en su matrimonio.

 

¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸

   

   

 

 

 

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