|
|
Capitulo 21: Propuesta
-¡Draco, contrólate!- ordenó Lucius, su ásspera voz apenas contenía el enojo
Draco ignoró a su padre, continuando su paseo arriba y abajo por el estudio de
Lucius. Esa mañana su padre lo había visitado, encontrándolo despierto debido al
hecho de que había sido incapaz de dormir, y le había ordenado que se reuniera
con él en el estudio.
Harry había tomado una poción para dormir sin sueños que lo ayudara a descansar
ya que el chico era incapaz de dejar de sollozar, aferrándose a Lucius como si
de ello dependiera su vida. Draco cerró los ojos, tratando de sacar de su
memoria los grandes ojos verdes de Harry, mirándolo entre lágrimas y terror, su
cuerpo temblando salvajemente mientras trataba de huir, Lo había hecho. Había
dañado a su pareja.
Lucius apenas si se contenía de maldecir a su hijo. Para empezar, no podía creer
que Draco se hubiera colocado en esa posición. Ni siquiera consideró jamás el
pensamiento de que Draco tratara de forzar físicamente a Harry para que se
uniese a él, cuando era claro que el muchacho no estaba listo para asumir ese
compromiso. Al parecer, la intervención de Narcissa había tenido mayor efecto
del que había pensado.
Lucius apretó la mandíbula. No había visto a Narcissa desde la noche anterior,
cuando lo había tentado en su cama. Debería haberle contado lo que había pasado,
y reforzado su insistencia de que debía dejar la joven pareja sola. Su
malignidad casi había arruinado la vida de Draco, pues sabía sin lugar a dudas
que si Harry hubiera sido violado, nunca lo habría podido olvidar.
-¿Qué?- siseó Draco, notando la aguda miraada de su padre.
-Necesitas hablar con él- le dijo Lucius ccon calma.
-¿Cómo podría?¡Casi lo violé!- gritó Dracoo, elevando una mano y corriéndola
frenéticamente a través de su cabello rubio, los plateados ojos llenos de
desesperación y repugnancia hacia si mismo. Lucius sabía que su hijo se estaba
sintiendo culpable, y no quería enfrentarse a su pareja por temor a ser
rechazado, pero Draco necesitaba confrontar a Harry.
-La palabra clave es ‘casi’- señaló Luciuss.
-Él estaba tan asustado....aterrado.....y le hice eso......me odia- gimió Draco,
desesperado, torturado por el pensamiento de que Harry se iba a alejar
nuevamente de él. No deseaba separarse de su pareja. La última vez había sido
demasiado malo. Si ocurría nuevamente sería un puro tormento, porque esta vez
Draco sabía que se lo merecía.
-Él nunca podría odiarte- contestó Lucius suavemente, adelantándose para rodear
a su hijo con un brazo en un raro gesto de afecto. Draco se inclinó hacia su
toque, descansando la cabeza contra el hombro de su padre, necesitando su
consuelo.
-¿Cómo puedes decir eso?- susurró el Veelaa.
-Porque te ama, y cuando amas a alguien coon todo el corazón nunca podrías
odiarlo. Sí, tendrás que ganarte su perdón, y puede que él posponga el enlace,
pero necesitas darle el espacio y la oportunidad para recuperarse.
Afortunadamente, te detuviste antes de violarlo.
-¿Y si ya no me quiere más?- preguntó Dracco, sintiéndose repentinamente
inseguro.
-Si en verdad crees eso, entonces no merecces su amor- declaró Lucius con calma.
-¡Yo lo adoro!- Draco se defendió a si missmo y sus sentimientos.
-Confía en él.
-Yo....- Draco se calló, incapaz de hablarr. Cerró los ojos, luchando contra las
lágrimas que amenazaban con caer. Los Malfoy no lloraban.
-Necesitas confiar en él, Draco.
-Lo hago. Es sólo que.....
-Entonces demuéstraselo. He hablado con Haarry, y aunque está enojado por los
eventos de ayer, sabe que tu madre fue la causante de todo, y te aseguro, ella
no va a estropear su relación de nuevo.
Los ojos de Draco se abrieron ligeramente ante la mención de su madre. Recordaba
el modo en que Harry siempre había querido desaparecer cuando ella estaba cerca,
el modo en que ella apenas le hablaba a su pareja excepto en caso
necesario......era tan obvio. ¿Por qué no lo había visto antes?
-Me dijo que no era decente que compartiérramos habitación- susurró Draco.
-Eso no tiene nada que ver con ella.
-¿Por qué, padre? ¿Por qué estaría ella trratando de arruinar nuestra relación?
-Por extraño que pueda parecernos, a su maanera estaba intentando protegerte.
Eres su único hijo, Draco, y las madres luchan con uñas y dientes por su prole.
-¡Pero sabe que yo lo amo!- gritó frustraddo.
-Y lo recordará a partir de ahora. Ve a buuscarlo, Draco. Habla con él.
Explícale. Discúlpate. A los Malfoys les es permitido mostrar debilidad ante
aquellos a quienes aman. No temas llorar.
Con estas palabras de despedida, Lucius Malfoy abandonó la habitación. Sabía que
su hijo tenía que pensar en lo que había hecho, las consecuencias de sus
acciones, y el modo de reparar el daño que había provocado. Él no podía hacer
nada más.......esta vez tendrían que discutir su relación ellos solos.
Harry estaba acurrucado en la pequeña cama de la habitación circular, con el
rostro enterrado en las cálidas sábanas. Lucius había estado con él toda la
noche, sabiendo que Harry no quería que se fuera, pero tan pronto como el mayor
de los Malfoy partiera, con la intención de encontrar a su hijo quien había
dejado la habitación varias horas antes, Harry se mudó a la habitación en que
Draco había dormido.
Mientras aspiraba la almizcleña esencia del Veela, supo sin lugar a dudas que
nunca podría odiar al otro muchacho. Incluso ahora, lo amaba con todo su
corazón. Eso era lo que más le hería....el hecho de que amaba a Draco tanto como
odiaba lo que le había hecho.
-¡Ni siquiera puedo odiarte!- se lamentó, furioso consigo mismo.
-No es su culpa- argumentó Remus suavementte, acariciando su cabello,
tranquilizador.
Sirius vaciló. Era evidente que deseaba lanzar una diatriba sobre lo que había
hecho el Veela, y sólo los ojos de Remus habían evitado que el animago buscase
al rubio Veela y lo despedazara por tocar a su ahijado.
Si Draco hubiera violado a Harry, lo hubiera matado y de buena gana habría ido a
Azkaban por hacerlo. Todavía podía ver a Harry como había quedado la noche
pasada; los ojos verdes abiertos con terror y el pálido rostro cubierto de
lágrimas.
-Fui un juego para él....- comentó Harry ttercamente, lágrimas frescas escapando
y empapando sus pestañas caídas, haciendo como si luciera demasiado joven y
vulnerable para su edad. Sirius sólo quería abrazarlo y ocultarlo del resto del
mundo.
-No es verdad. Draco no pudo controlar suss instintos Veela, Harry. Te
necesita.....la estación de apareamiento se está acercando.....- la voz de Remus
se fue apagando. Comprendía por lo que estaba pasando el Veela. El mismo estaba
luchando constantemente contra la bestia que habitaba en su interior. Era
difícil tratar de negar una íntima parte de uno mismo.
Remus sabía que el Veela que había en Draco lo estaba obligando a apresurar el
enlace con Harry, y Remus creía que si Narcissa hubiera dejado a la pareja en
paz, no hubiera ocurrido nada de lo que había pasado el día anterior. Suspiró
suavemente. Ahora era demasiado tarde.
-Si quieres podríamos regresar a Hogwarts-- sugirió Sirius, esperanzado. Después
de todo, eso había funcionado la última vez, aunque Harry hubiera estado
inconsciente, sin decidir por si mismo. Deseaba que su ahijado se alejara lo más
posible de los Malfoys.
Harry resopló, tornando sus agradecidos ojos hacia su Padrino. Sabía que Sirius
estaba tratando de protegerlo, y apreciaba el esfuerzo, pero ya no era un joven
que necesitara salir huyendo del mundo. Sirius no podía besar el dolor y hacer
que desapareciera, como hubiera hecho una madre. Aunque Harry no tenía
experiencia en tales asuntos, habiéndosele negado una familia propia, había
visto lo que pasaba cuando Dudley estaba afligido. Tía Petunia lo cubría de
besos, tranquilizándolo, asegurándole que ella solucionaría todo y no tenía que
preocuparse por ello.
-Quiero quedarme- replicó con firmeza. Sabbía que la última vez que se había ido,
les había sido muy difícil enmendar la ruptura entre ellos. Era mejor que no
escapara nuevamente.
-Estás muy unido a Lucius- comentó Remus, por el tono de su voz era obvio que
esperaba que el chico se explicara. Decir que estaba sorprendido por la manera
en que Harry había reaccionado con el Malfoy mayor, aferrándose a él como si en
ello le fuera la vida, era quedarse corto.
-Hablamos....- comentó Harry de forma vagaa, sabiendo que Lucius Malfoy era un
hombre muy privado y no le gustaría que sus conversaciones confidenciales fueran
divulgadas.
-Hmmm...- murmuró Remus, claramente deseanndo más información pero sabiendo que
no la obtendría. Sabía que Lucius Malfoy era un hombre muy discreto, y no
apreciaría que tratara de sonsacarle detalles a Harry.
-¿Todavía quieres enlazarte con ese loco VVeela?- preguntó Sirius, intentando
sonar como apoyo, aunque su tono de voz claramente le decía a Harry que si lo
hacía, entonces pensaría que también estaba loco.
-Sí- contestó Harry con firmeza, conscientte de que era así. Draco podría haber
intentado violarlo, pero nunca hubiera hecho nada si Narcissa no hubiera
interferido en su relación. Narcissa había causado una escisión utilizando los
celos de Draco. El Veela simplemente había perdido el control..
-Oh.....- murmuró Sirius, luchando clarameente entre apoyar a su ahijado y tratar
de hacerlo cambiar de opinión.
-Puede que sea mejor que nos unamos.....sii lo hacemos, no tendremos que
preocuparnos y Draco no seguirá con sus sospechas- comentó suavemente, hablando
más para si mismo más que para Remus y Sirius.
-Supongo- convino Sirius gruñendo, sabienddo que Draco adoraba a Harry y nunca lo
dañaría deliberadamente. El Veela había estado atormentado ante la visión de su
aterrado compañero, y obviamente arrepentido de su error.
-Además, técnicamente esto no es culpa de Draco, sino de Narcissa que está
ocasionando problemas. Ella ha sido la que trató de separarnos y persuadió a
Draco para que me mudara a esa habitación.
- Le hablaré- declaró Remus con firmeza, llos dorados ojos entrecerrados. Había
predicho que Narcissa causaría problemas en la pareja, pero nunca pudo anticipar
que crearía tal caos. Sus acciones podrían haber destruido permanentemente el
amor de los muchachos. Harry no hubiera sido capaz de permanecer con el Veela si
éste lo hubiera violado y Draco se hubiera torturado eternamente si hubiera
tomado por la fuerza la virginidad de Harry.
-Lucius me dijo que ya había hablado con eella, y que Narcissa le había prometido
que nos dejaría en paz. Supongo que todo estará bien después de que hable con
Draco. Necesito decirle que no lo culpo por lo que hizo- resumió Harry.
Sabía que la razón por la que había estado tan aterrado era el sueño en que era
violado. Sabía que Draco había desplegado una enorme muestra de auto- control
esa noche. Pudo haber tomado fácilmente lo que hubiera querido sin volver a
pensarlo, pero se había detenido. No había querido dañarlo. Se había disculpado
una y otra vez, sonando como un disco rayado.
No podía odiar a Draco, sabía eso, así que la única solución era enlazarse lo
antes posible. Una vez que estuviera unido al Veela quizás éste no sería tan
posesivo, y el temor lo abandonó. Suspiró internamente. Todo estaría bien.
-Madre- dijo Draco con cortesía, saludándoola con una fría sonrisa, sin tan
siquiera molestarse en ocultar el enfado, la traición y el inicio de odio que
brillaba en sus ojos. Ella había ocasionado que estuviera a punto de violar a su
propia pareja.
A su mente vino la imagen de Harry la última noche; los verdes ojos abiertos,
las pupilas dilatadas por un terror absoluto, el rostro pálido surcado por
lágrimas y enmarcado en el oscuro cabello mientras el muchacho luchaba bajo él,
suplicándole que lo dejara ir.........No. Draco nunca la perdonaría por lo que
había hecho.
Narcissa se paró en el marco e la puerta, por primera vez insegura sobre cómo
acercarse a su hijo. Él nunca antes se había enojado con ella, pero podía ver
que ahora estaba furioso. Se estremeció visiblemente, alisando de su túnica
inexistentes arrugas, los ojos azules ocultos bajo las pestañas caídas mientras
intentaba calmar sus nervios.
-Draco.....- comenzó con el ceño fruncido mientras luchaba por explicarse.
-¡No me hables! ¡Sal de la habitación! ¡Noo deseo escuchar tus patéticas excusas!
¡Lo que hiciste es completamente imperdonable!
-¡Draco! ¡Soy tu madre y como tal merezco tu respeto!- bufó Narcissa, impactada.
-Entonces actúa como mi madre- siseó Dracoo, estrechando los ojos..
Narcissa palideció. Pudo notar que él lucía igual que su padre, y tomó
conciencia de que el niño ya era un hombre. Un hombre capaz de cuidar de si
mismo y de aquellos que le importaban. Había estado ciega al creer que su niño
la necesitaba cuando en realidad no era así, y ahora lo estaba perdiendo.
-¿Disculpa?- preguntó, con voz débil.
-No actúas como mi madre. ¡Si te preocuparras por mi de alguna forma, nos
dejarías a Harry y a mi tranquilos! ¡Pero no, tuviste que enredarlo todo!
¿Tienes idea de lo que has causado? ¡Casi violé a mi propia pareja!- rugió Draco
elevando la voz. No le importaba que gritar fuera indigno de un Malfoy. No le
importaba que fuera su madre. No le importaba que se sintiera herida. Todo lo
que le importaba era su pareja. Harry, el Niño-Que-Vivió. El muchacho que quizás
había perdido. El pensamiento era como ácido que carcomía el alma de Draco.
Narcissa miró fijamente a su hijo, guardando silencio. Sabía que nada de lo que
pudiera decir cambiaría lo que había pasado. Su comportamiento casi había
conducido a Draco a la destrucción de la relación que tenía con su pareja. Fue
entonces cuando se dio cuenta que había perdido a su hijo, ya sea que lo
aceptara o no. Draco jamás se pondría de su lado y contra su pareja
Narcissa se le quedó mirando fijamente, conmocionada.
-Lo lamento- fue todo lo que pudo decir.
Draco clavó en ella sus gélidos ojos. Luchaba contra la urgencia de gritar,
chillar, llorar. ¿Cómo pudo ella hacer eso? ¡Era su madre! ¡Se suponía que lo
protegía! ¡No se su suponía que arruinaría su vida o lo separaría de su pareja!
-Lamentarlo no sirve. Estabas tan contentaa con que Harry fuera mi pareja,
hablando sobre nietos y consintiéndolo. Lo convertiste en parte de nuestra
familia cuando convenía a tus propósitos pero cuando más necesitaba tu ayuda le
volviste la espalda. Si lo pierdo, nunca te perdonaré- amenazó suavemente,
sabiendo que si e veía obligado a elegir ella perdería. Harry era su vida.
-Te compensaré- replicó Narcisa calmadamennte, demostrando que había atendido la
amenaza.
-No es a mí a quien deberías compensar- buufó Draco.
La miró por un momento, viendo a la mujer que siempre había respetado y adorado.
Sabía que algún día la perdonaría. Tenía......era su madre....pero por los
momentos no podía. Ella había estado a punto de robarle su propia vida, su
corazón y su alma.
Tendría que ganarse su perdón, de la misma forma que él tendría que ganarse el
perdón de Harry, y quizás entonces pudiera perdonarla. Su única esperanza es que
no fuera demasiado tarde para su relación con Harry. No podría soportar perder
al Gryffindor. Su única esperanza es que Harry lo amara lo suficiente como para
perdonarlo.
Era ya de noche y Harry había decidido ir al encuentro de Draco, ya que parecía
que el rubio Veela estaba tratando de evitar a toda costa encontrarse con él,
para su gran disgusto. Necesitaba hablar con el otro muchacho. Necesitaban
conversar y solucionar el problema, sin eludirlo como la última vez, cuando se
vieron forzados a arreglar sus asuntos gracias a Seamus.
Le preguntó a un elfo doméstico cercano dónde estaba Draco, y el tímido elfo
inmediatamente le dijo que visitara los jardines, pues el Amo Draco había estado
allí toda la tarde.
Hacía frío afuera. La cálida respiración de Harry era claramente visible
mientras caminaba en silencio sobre los terrenos cubiertos de nieve. El cielo
estaba cubierto de amenazantes nubes negras y la luna se ocultó de la vista, lo
que hizo que temblara ligeramente. Escuchó un suave suspiro a su izquierda y se
encaminó quedamente hacia esa dirección, buscando a Draco. Muy pronto encontró
al rubio Veela. Estaba sentado en un banco de madera, la cabeza inclinada y su
largo cabello plateado oscureciendo su expresión.
-¿Has estado aquí afuera todo el día?- preeguntó Harry, sabiendo la respuesta
pero necesitando conseguir la atención del Veela.
Draco dio un salto al escuchar su voz, levantando un par de aturdidos ojos
plateados que se reunieron con los ojos verdes ligeramente divertidos. Ninguno
habló. En lugar de eso, se estudiaron en silencio, sin necesidad de palabras.
-Te amo- dijo Draco finalmente-. Nunca te haría daño, Harry. ¡Te lo juro! Es
sólo que perdí el control......es duro luchar contra el deseo cuando no estás
cerca de mí.
-¿Entonces por qué me alejaste?- preguntó Harry. También sabía esta respuesta,
pero necesitaba ver si Draco entendía la situación.
-Porque pensé que querías espacio. Desaparrecías de repente, dejándome con mi
madre y sin decir nada cuando regresabas. Por supuesto, ahora entiendo
exactamente por qué te ibas- Draco suspiró, sus ojos llenos de remordimiento.
-Tengo que confesarte algo- admitió Harry,, sabiendo que Draco amaba a su madre y
nunca la hubiera considerado capaz de destruir su relación. No quería ocasionar
una ruptura entre madre e hijo, sabiendo lo que era crecer sin una madre que te
guiara el camino.
-¿Y qué será?
-La razón por la que estaba tan ausente, iincluso cuando estábamos a solas, era
que estaba bastante ocupado pensando en cómo te daría mi regalo de Navidad.
-¿Regalo?- repitió Draco, obviamente sorprrendido.
-Sí.
-He sido un idiota, ¿verdad?- Draco suspirró, dejando a un lado su orgullo. Harry
era valioso. Era muy valioso. Era la posesión más valiosa que podría tener, y
pagaría cada galeón, sickle o knut que la familia Malfoy poseyera por tenerlo de
regreso en sus brazos, y sin lamentarlo.
-Sí- convino Harry sonriendo ligeramente. No era frecuente escuchar a un Malfoy
admitir su error. De hecho, sospechaba que evitarían este tipo de confesiones
cuanto fuera posible.
-¿Y de qué se trata, me refiero al regalo??
Harry sonrió, adelantándose hasta quedar frente al Veela sentado, cuyos ojos
plateados estaban abiertos por la sorpresa. Hizo que Draco se levantara. Vio la
confusión reflejada en los ojos plateados un momento antes de bajar la mirada,
repentinamente inseguro de lo que iba a decir.
-¿Qué pasa, Harry?- preguntó Draco, la preeocupación clara en su voz.
Harry rió débilmente, sabiendo que el otro muchacho pensaba que le estaba
pidiendo un tiempo de separación o algo parecido. No lo culpaba. Después de
todo, él no había sido precisamente tranquilizador, pero Harry quería hacer esto
de la manera correcta.
-¿Te casarías conmigo?- preguntó, con voz suave pero firme, los ojos verdes
viendo directo en los plateados cautivadores.
La respiración de Harry se paró en su garganta, notando repentinamente el modo
en que el cabello de Draco brillaba como plata recientemente pulida en la
oscuridad, enmarcando su pálido rostro como un halo, los ojos de plata radiantes
y oscuros contra la piel de marfil. No había nada que deseara más que sentir
esos labios sobre los propios una vez más, recordando cuan suaves eran, y el
modo en que se sentían cuando se abrían, permitiendo entremezclar sus
respiraciones.
La pregunta fue pronunciada con tal suavidad que Draco apenas la escucho. Cuando
finalmente comprendió lo que Harry le estaba diciendo se congeló, sus ojos se
abrieron y apenas controló la impresión. Nunca, jamás, había considerado la
posibilidad de que Harry se lo propusiera. Siempre había creído que sería él
quien se lo propondría a su pareja.
-Quiero que nos casemos- le explicó Harry-- Quizás en un mes o dos.....
Se interrumpió cuando Draco enroscó sus brazos alrededor de él, empujando su
pequeño cuerpo contra el alto muchacho. Una sonrisa de deleite se plasmó en su
rostro, brotando a través de la máscara Malfoy e iluminando sus rasgos con una
belleza verdadera.
-Te amo- respiró Draco en su oído, su cáliido aliento causó un hormigueo en la
fría piel de Harry, haciéndolo temblar.
-Yo también te amo- musitó Harry suavementte. Y lo hacía. Sin importar lo pasado,
ahora o en el futuro, sabía que el amor que sentía por el otro muchacho sería el
último en su vida. Necesitaba a Draco. Había sido el que lo había consolado,
alejado con risas su dolor y abrazado por las noches. También había hecho que
desaparecieran las visiones nocturnas de Voldemort, lo que era una bendición, y
le había entregado un amor inquebrantable.
-Mucho....- gimió Draco, casi con desesperración en la voz, como tratando de
lograr que Harry entendiera la extensión de sus sentimientos. Aunque no era
necesario.....Harry le correspondía con igual fiereza.
-Lo sé....- murmuró Harry, enterrando su rrostro en el pliegue de su hombro.
-Total y completamente....- continuó el Veeela
Harry elevó sus labios con impaciencia, dándose repentina cuenta de que Draco
estaba tan aturdido ante su pregunta y el miedo al rechazo que apenas había
registrado nada más. Luchó por retener una sonrisa. Era muy difícil poder ver a
un Malfoy quedarse estupefacto.
-¿No piensas besarme?- le preguntó directoo, ignorando el pequeño hilo de miedo
en el fondo de su mente. Draco no lo heriría nuevamente, no deliberadamente, lo
sabía. Recordó cómo se sentían los labios del Veela contra los suyos, y el
cuidado con que el rubio lo sostenía y el miedo nuevamente de deshizo.
Draco rió suavemente. Estiró una mano y tomó la barbilla de Harry, con los ojos
oscurecidos por el amor y la adoración al notar el modo en que los ojos
esmeralda brillaban en la oscuridad, el negro cabello haciendo un vívido
contraste con su piel pálida. Observó como los labios de su pareja se abrían,
inconscientemente, y luchó apresuradamente contra el deseo que subía por su
cuerpo, no deseando asustar a Harry nuevamente.
Se inclinó hacia delante, observando como los ojos de Harry se cerraban, las
oscuras pestañas ocultando su expresión, y se sintió absurdamente agradecido por
esa muestra de confianza, sabiendo que Harry debía sentirse temeroso.
-Siempre te amaré- prometió.
Y lo besó.
Mientras Harry se sometía con entusiasmo a las atenciones del Veela, la última
de sus dudas desapareció ante el conocimiento de que Draco se arrepentía
verdaderamente de sus acciones y no las repetiría jamás. Levantó una mano y la
deslizó por la nuca de Draco, urgiéndolo a acercarse más.
Draco sonrió dentro del beso, aliviado de que Harry no lo alejara, y
prometiéndose que nunca le volvería a hacer algo así otra vez. Nunca olvidaría
las lágrimas de miedo en los ojos de su pareja, y se juró en silencio que jamás
haría que ese miedo apareciese nuevamente.
-¿Piensas que estarán bien?- preguntó Remuus quedamente desde su posición al lado
de la ventana.
Sirius frunció el ceño ansiosamente. Estaba hecho trizas. Quería castigar al
Veela por haber herido a Harry, pero sabía que su ahijado y Remus lo matarían si
se atrevía a tocarlo. Harry estaba enamorado de Draco, incluso después de lo
pasado, y Remus no dejaría que le hiciera daño a Harry por permitirle maltratar
al Veela.
-Eso espero.
-Harry merece ser feliz- agregó Remus suavvemente
-¿Y qué de ti?- dejó escapar Sirius repenttinamente, sintiendo una persistente
tristeza en la voz de su amigo.
Remus elevó sus sorprendidos ojos marrón dorado para mirar fijamente a su amigo,
inseguro del por qué la conversación había cambiado de Harry a él de manera tan
repentina. No entendía lo que andaba buscando Sirius. Remus nunca había sido
completamente feliz. Oh, había estado cerca de ello, durante la época de
Hogwarts, con los Merodeadores, pero nunca había tenido una familia. Sus padres
nunca habían sido capaces de amar al monstruo a su cuidado y lo habían
abandonado emocionalmente.
Nunca había sido capaz de crear su propia familia. Los hombres lobo no
resultaban atractivos como amantes o esposos, y Remus, por miedo al rechazo,
siempre había temido acercarse a un hombre o mujer para pedirle que se uniera a
él. Sabía que muchos saldrían corriendo, aterrados ante la idea de tener un
contacto tan cercano con un hombre lobo.
Sólo.....no. Nunca pasaría. Una vez Remus había tenido el sueño de ser feliz, de
ser amado por.....pero esto no pasaría. No acostumbraba soñar despierto.
Realmente, ya era bastante difícil sin una persistente esperanza.
-¿De mí?- preguntó, esperando persuadir a Sirius de que cambiara el tema de
conversación.
-Sí, tú. ¿Qué es lo que quieres, Moony?- iinsistió.
-¡Oh! Nada......yo estoy bien.....
-¡Tonterías! ¿Prefieres a los hombres o a las mujeres?
Sirius sabía que Remús nunca había tenido relaciones, después de todo, los
hombres lobo se emparejaban de por vida, y Remus nunca había tenido oportunidad
de enamorarse. Los licántropos eran temidos por todo el mundo mágico,
especialmente por quienes no los conocían personalmente.
-Yo......¿Por qué estás preguntando, Padfooot?
-¿Hombres?- inquirió el animago, sintiéndoose aliviado.
-¡Sirius!- bufó Remus, mortificado. Nunca había discutido su vida sexual con
nadie; en realidad no tenía una vida sexual. Ni siquiera lo habían besado, pues
muchos temían verse contagiados por la maldición mensual que portaba.
Sirius sonrió con deleite, contentísimo. ¡A Remus le gustaban los hombres! Eso
significaba que tendría una oportunidad, aunque fuera pequeña, de lograr que el
licántropo correspondiese a sus sentimientos. Ahora todo lo que necesitaba saber
era que tipo de hombre prefería Remus.
-¿Cuál es tu amante ideal?
-Sirius, ¿para qué quieres saberlo?
La pregunta de Remus fue casual, pero había una intensidad en sus ojos que
deslumbró a Sirius, y el animago supo que su respuesta era muy importante para
el hombre lobo. Su esperanza creció apresuradamente.
-Quería saber si tenía alguna competencia-- sonrió con honestidad, de repente no
temía mostrar sus verdaderos sentimientos.
Remus se ruborizó, bajando los ojos. No sabía si Sirius estaba siendo sincero, o
sólo era su habitual jugueteo, pero estaba avergonzado y molesto consigo mismo
por la repentina esperanza que floreció en su corazón.
-¿Disculpa?
-Amo cuando te ruborizas- suspiró Sirius, sus ojos repletos de la adoración que
había ocultado desde que eran niños, cuando se había enamorado del tranquilo
licántropo, de cabello claro y ojos de oro, quien no deseaba otra cosa que ser
amado.
-¿Disculpa?- repitió Remus, aturdido.
La confusión e incredulidad en los ojos de Remus hizo que Sirius decidiera
mostrarle sus sentimientos con acciones mejor que con palabras. Se movió tan
rápidamente que el hombre lobo no pudo reaccionar y pronto lo tuvo entre sus
brazos. Se estremeció, pues nunca antes había sostenido al licántropo con tanta
intimidad
Remus elevó sus confundidos ojos dorados hasta reunirlos con la traviesa mirada
azul de Sirius antes que sus labios fueran capturados en un suave y tormentoso
beso. Sirius, consciente de que Remus nunca había sido besado, quería asegurarse
de que fuera perfecto. No necesitaba preocuparse. Su amigo suspiró suavemente,
disfrutando su primer beso tanto como había pensado que lo haría.
-Te amo- gimió indefenso, mirándose en loss aturdidos ojos azules de Sirius,
confesando lo que había deseado decir desde que se enamoró de la risa del
muchacho de cabello oscuro que había sido el coqueto de la escuela. El muchacho
que lo había sostenido y protegido, incluso después de descubrir lo que tanto
había temido decirles......que era un hombre lobo, un monstruo de la luna.
-También te amo, Moony- contestó Sirius, ssu voz extrañamente ronca-. Lo he hecho
por años.
-Tengo algo más que decirte- dijo Harry neerviosamente, cogiendo un hilo perdido
de su manga.
Draco elevó una ceja, acercando al otro chico a su propio cuerpo, no deseaba que
se alejara justo ahora. Necesitaba la tranquilidad de saber que su pareja estaba
ahí, con él, que no lo iba a abandonar. El moreno se acurrucó apretadamente,
aferrando los hombros de Draco casi con desesperación.
-La razón por la que estaba tan asustado eera que he estado teniendo sueños. En
realidad el mismo sueño que se repite. Empieza lindo- admitió Harry,
ruborizándose de manera incontrolable ante el recuerdo.
-¿Si?- lo animó Draco, comprendiendo a lo que se refería su pareja y encontrando
la idea de que Harry soñara con él de ese modo increíblemente excitante. Él
mismo había tenido sueños similares y los encontraba increíblemente eróticos. Se
preguntó si los sueños de Harry serían parecidos a los suyos.
-Pero.....cambiaba.....tú....
Harry estaba pálido, sus ojos ausentes en el recuerdo. Se aferró aún más a
Draco, sabiendo que eso nunca pasaría. Aunque había perdido el control, Draco
nunca lo hubiera violado. Había logrado controlarse a tiempo.
-¿Qué pasab...?
Entonces comprendió. Harry observaba mientras los ojos plateados se abrían con
asombro, las pupilas dilatadas, y bajó los propios, esperando evitar la pregunta
que sabía seguiría. Estaba avergonzado. No quería arruinar todo por hablar de su
tonto sueño, pero sabía que le debía una explicación al Veela.
Draco notó el modo en que Harry le rehuía la mirada y frunció el ceño. Harry no
había hecho nada malo. Tenía razón al temer al sexo, especialmente a la
penetración, pues nunca antes lo había experimentado. Obligó a Harry a levantar
la barbilla y reunirse con sus ojos.
-Nunca te heriría, Harry. Te amo, con todoo mi corazón. Quiero que nuestra
primera vez sea lo más asombroso que hayas experimentado......quiero que sea
perfecto.....Nunca te obligaría a darme nada más que lo que tú desees darme.
-Yo te quiero.....y he estado pensando muccho últimamente......-Harry enrojeció,
deseando no haber abierto la boca.
Draco luchó por no reír. Su pareja lucía tan hermoso cuando se avergonzaba, los
ojos verdes muy abiertos y la piel enrojecida, su aroma ligeramente teñido por
el sudor entremezclado con su olor natural, celestial por si mismo, y el débil
olor del champú de manzana que usaba
-¿Qué pasaba al inicio de tu sueño?- le prreguntó suavemente, su voz ronroneando
en el oído de Harry.
Harry reprimió un jadeo. Se preguntaba si Draco sabría cuanto lo afectaba ese
simple gesto, pero al ver la travesura bailando en los ojos plateados, se dio
cuenta que Draco sabía exactamente cómo lo afectaba, y amaba bromearle hasta la
locura.
-Me tocabas.....
-¿Dónde?- preguntó Draco, luchando contra el gemido que amenazaba con escapar de
su garganta.
-¡Draco!- gritó Harry, mortificado.
-Vamos, Harry. Seguro que quieres saber cóómo se sentiría.....- bromeó.
El rostro del moreno se incendió, sus ojos verdes ocultos bajo las pestañas
caídas. Draco lo encontró tan inocentemente adorable que era increíble. Se había
sentido muy feliz al descubrir cuan virtuoso era Harry, sabiendo que su sangre
Veela de buena gana mataría a quien hubiera tocado antes a su pareja.
-¿Qué quieres que te haga?
Harry enterró su rostro en la camisa de Draco, deseando poder simplemente
cambiar el tema de conversación, pero sabía que el rubio persistiría hasta
obtener toda la información que deseaba.
-Quiero que me hagas el amor- se ahogo, suu voz amortiguada.
-¿Cuándo quieres que nos casemos?- siseó DDraco, apenas conteniéndose de hacer lo
que Harry quería que hiciera.
-Pronto.
-¿Cuándo?- insistió Draco, con urgencia enn la voz. No deseaba que Harry se
arrepintiera. Quería enlazarse con su pareja lo antes posible. Necesitaba
hacerlo suyo. Necesitaba saber que nada lo separaría nuevamente de su
pareja....y una vez enlazados nada lo haría.
-Enero.....
-¿Tan pronto?- bromeó Draco, contentísimo..
-Sí.
-¿Qué te parece el dieciséis?- preguntó Drraco, seleccionando una fecha de manera
automática
-¿El dieciséis?
-Sí. ¿Es aceptable para ti....?- repentinaamente Draco se dio cuenta de que podía
ser demasiado pronto para su pareja.
-Bien- murmuró Harry, relajándose contra eel Veela con un suave suspiro.
-Bien.....
-Mmmmm.
-Y Harry....
-¿Sí?
-Voy a esperar con impaciencia nuestra lunna de miel- confesó Draco con
honestidad, sabiendo que esa noche sería una que nunca olvidaría. Solo el
pensamiento de poseer a Harry era suficiente para excitarlo.
Harry enterró su rostro profundamente en el pecho de Draco. Después de su
conversación con Sirius, tenía más idea de lo que debía esperar, y estaba
interesado en cómo se sentiría. La última noche había estado asustado, pero
sabía que el Veela sería gentil en su primera vez.
Draco rió ante su reacción. Golpeando su espalda de forma tranquilizadora,
colocó un amoroso beso en el oscuro cabello.
-No tienes ni idea de lo contento que se ppondrá mi padre- le comentó.
-Él me gusta- dejó escapar Harry.
-Bien. El sentimiento es mutuo.....aún cuaando nunca lo admita.
Harry se echó a reír, sabiendo que aunque pasara el resto de su vida mezclado
con la familia Malfoy nunca comprendería su forma de vida. Eran muy fríos, pero
al mismo tiempo esa frialdad expresaba sus emociones.
-Y le gustaré aún más si tengo un hijo.
-Yo quiero un hijo y una hija, por supuestto- sonrió Draco, con una mirada
lasciva.
Harry apartó una mano descarriada, riendo a pesar de si mismo. Sabía que Draco
sólo estaba bromeando, y que el Veela no lo presionaría más lejos, especialmente
cuando acababan de definir la fecha de la boda
-Yo también quiero un niño- confesó.
-¿Sólo uno?
-No. Una niña también estaría bien.
-¿Dos?
-¿Cuántos quieres tú?- preguntó Harry sorpprendido. Nunca había considerado que
Draco deseara una familia grande. Él sí la quería. Quería una casa llena de
niños y risas. Deseaba el hogar que siempre le había sido negado.
-Una docena al menos. Normalmente, los Mallfoys nunca han tenido más de uno o dos
niños. Quiero rectificar eso. Quiero llenar de niños la Mansión- Draco sonrió
ante el pensamiento, imaginando niños con su pelo rubio y los cautivadores ojos
verdes de Harry.
-¿De veras?- preguntó el moreno, aturdido y un tanto aprensivo. “Una docena de
niños”, pensó espantado, antes de darse cuenta que el pensamiento no era tan
horrible como sonaba.
-Sí.
-También me gustaría- confesó Harry.
-Mmmmm.....¿Qué te parece Alexander para nnuestro primer niño?
-Podría no ser un chico- señaló Harry, lucchando por no reír.
Draco lo miró juguetón, estrechando sus ojos plateados. Elevó una ceja como si
preguntara a Harry cómo se le había ocurrido pensar que su primer hijo sería
algo distinto a un niño. Harry sofocó la risa ante las payasadas del Veela.
-Por supuesto que será un chico- declaró ccon arrogancia.
-La verdad no se si Alexander estaría bienn como primer nombre....
-Tienes razón. Lo podemos usar como segunddo nombre.
Harry puso los ojos en blanco. ¿Alexander? Bueno, supuso que podría recortarlo a
Alex. Alexander era kilométrico. ¿Acaso a todas las familias de sangre pura les
gustaba elegir nombres snob? No le preguntó a Draco, pues sabía que su pareja
estaba orgulloso de su linaje y educación.
-¿Qué te parece Brandon?- sugirió Draco.
-¿Brandon? Hmmmm, es un lindo nombre...
-Me gusta.....
-Entonces yo....
Draco se veía tan serio que Harry rompió a reír. El rubio lo miró con
curiosidad, obviamente preguntándose que era tan divertido en su charla, y esto
hizo que Harry se riera más aún.
-¿Te das cuenta que estamos aquí sentados discutiendo el nombre de un niño que
ni siquiera ha sido concebido todavía?- preguntó Harry, estallando en nuevas
risas.
-Oh, lo sé- contestó distraídamente.
-¿Entonces?- inquirió Harry.
-¿Entonces qué?- preguntó Draco.
Harry suspiró con exasperación. ¿Estaba el Veela frivolizando con él o era tan
rubio como su cabello? Sabía que Draco era un joven muy inteligente, pero a
veces su sangre Veela hacía que se olvidara de la realidad.
-¿No crees que es un poco estúpido?
-No- replicó Draco con firmeza, acaricianddo el cuello de Harry con la nariz
-¿Por qué no?- preguntó Harry, confundido..
Draco sonrió sobre la suave piel detrás de la oreja de Harry, sabiendo la
reacción que el chico tendría ante su respuesta. Vaciló deliberadamente antes de
contestar, asegurándose de rozar sus labios contra la piel de Harry mientras
hablaba, haciendo que éste se estremeciera. Amaba el modo en que respondía su
pareja.
-Porque intento crear a nuestro niño la nooche de bodas.
-¿Qué....? ¡Oh!
Harry enrojeció nuevamente, sintiendo la risa de Draco contra su garganta. El
rubio le acarició la mejilla con las puntas de los dedos.
-Imagínalo.....nuestro niño.....creado cuaando te tome por primera vez.....cuando
te ame por primera vez.....- murmuró Draco, su voz cayendo en un tono ronco.
Harry lo miró con una expresión extraña. Draco levantó la vista, sorprendido por
la falta de reacción, y se encontró con sus grandes ojos verdes. Apartó un
mechón de oscuro cabello de los ojos del Gryffindor, escudriñándolos,
visiblemente preocupado.
-¿Qué ocurre?
-Nunca imaginé que fueras tan romántico- aadmitió Harry.
Draco rió, tomando su barbilla con una mano, inclinándose hacia delante para que
Harry pudiera ver claramente su rostro bajo la escasa luz. Deseaba que supiera
que su siguiente declaración la estaba haciendo con total honestidad. Quería
aliviar cualquier miedo persistente que Harry tuviera respecto a su enlace.
-No tienes idea de cómo planeo lograr que esa noche sea la mejor de tu vida,
amor- sonrió suavemente.
-Tú no.....- Harry comenzó a protestar, peero fue silenciado por una mano de
Draco que se elevó, manteniendo sus labios cerrados.
-Lo haré- aseguró con firmeza-. Quiero haccerlo.
-Pero.....
-Lo haré.
-Yo sólo....
-Lo sé.
Harry parpadeó. ¿Acaso el enlace de mentes que Draco mencionó ya había sucedido,
al menos de un lado, o el Veela simplemente estaba leyendo en sus emociones?. El
sentimiento era extraño.
-Harry, lo sé por tu cara. El enlace de meente no se creará hasta que nos unamos-
Draco sonrió-. Tú sólo deseas que todo sea perfecto, como la mayoría de la gente
desea que sea su primera vez, y lo será, confía en mí.
Harry mordió su labio antes de asentir, confiando en el Veela. Sabía que Draco
nunca lo dañaría nuevamente, y probablemente sería aún más cuidadoso después de
lo ocurrido la última noche. El rubio se había aterrado ante la posibilidad de
perder a Harry.
-¿Confías en mí?- preguntó Draco, su tono era ligeramente escéptico.
-Sí.
Y Harry decía la verdad. Lo hacía. Deseaba el enlace con Draco. Sabía que una
vez el enlace se hubiera dado el rubio se calmaría, pues sus estallidos
emocionales habían sido causados por el constante control que se había visto
obligado a mantener cuando estaba con su pareja. Sólo esperaba poder resistir el
empuje de la atracción magnética hasta la noche de bodas.
¸¸,ø¤º°º¤ø
°`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
|
|