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Capítulo 20: La sospecha de Lucius
La siguiente mañana Harry se despertó con un ruidoso toque en su puerta. Gruñó
mientras abría los ojos cuidadosamente, cerrándolos al instante mientras la
brillante luz enturbiaba su visión, así que enterró la cara entre las cobijas
mientras automáticamente buscaba a su prometido, quien habitualmente estaba
enroscado alrededor de él, protegiéndolo incluso mientras dormía. Se congeló, al
no encontrar cerca de él, el otro cuerpo cálido al que estaba acostumbrado. Ante
el temor de que de hecho era real que estaba en la Mansión Malfoy, rodeado por
la anormal familia Malfoy, con Draco evitándolo deliberadamente, intentó
dormirse nuevamente, pero fue inútil.
-¡Harry!. ¡Despierta!- gritó una voz irrittada.
-¿Qué?- bufó, la voz áspera por el agotamiiento. Aunque había dormido, no había
logrado descansar.
-Son las once. Vamos Harry....¿estás bien??- llamó, China, ahora estaba
obviamente preocupada.
La preocupación en la voz de China lo obligó a tomar su varita y murmurar un
contrahechizo para abrir la puerta. Sabía que ella no lo dejaría en paz hasta
asegurarse que estaba perfectamente. Al abrir se encontró con una sonriente
China, completamente vestida, quien casi parecía disfrutar como una niña ante el
pensamiento de pasar el tiempo con Harry, a quien en realidad había aceptado
como un hermano mayor. Harry ni siquiera pudo fingir estar entusiasmado. Estaba
demasiado cansado, física y emocionalmente.
-¿Las once? ¡Maldición!- gruñó Harry, dánddose cuenta que había estado tan
agitado durante la noche que eso hizo que durmiera hasta tarde. Estaba
acostumbrado a levantarse temprano, pues mientras vivió con los Dursley le
llamaban perezoso si se quedaba dormido después de las seis, y en Hogwarts tenía
que madrugar para asistir a clases.
-Remus está preocupado por ti- le informó China, dirigiéndose hacia la cama, su
rubio cabello casi blanco brillando de forma angelical bajo la luz de la mañana;
Harry casi hubiera podido creer que tenía un halo, si no conociera cuán taimada
podía llegar a ser.
Gruñendo, Harry salto de la cama, apresurándose hacia su guardarropa para tomar
algo de ropa caliente, consciente de que el clima estaría helado. China sonrió,
pero el chico todavía podía ver la leve sospecha tras sus alegres ojos. Se
maravilló del auto-control de la chica, comparándola de manera automática con
Draco. Desechó el pensamiento al instante, pues no deseaba ponerse melancólico
otra vez. Odiaría ver que la alegre chiquilla se entristeciera por nada. No
sería correcto.
-Estoy bien, China, sólo un poco cansado ppor el viaje- mintió, sonriendo tan
luminosamente que su mandíbula comenzó a doler.
China se limitó a mirarlo a través de sus pestañas caídas, claramente sin
creerle, y echó su cabello rubio platino sobre sus hombros. A Harry le recordó a
una criatura salvaje, llena de espíritu y orgullo. Tristemente, parecía incapaz
de decirle no a la chica, así que decidió ignorar su mirada inquisitiva.
-Estoy bien- repitió, pero la falta de connvicción en su voz era evidente.
China lo miró fijamente, sintiendo de inmediato que estaba mintiendo. Harry
suspiró. La muchacha era una Malfoy hasta la médula. Podía mentir, gruñir,
fruncir el ceño y actuar con timidez, todo a la vez. Había deseado
desesperadamente que ella le creyese. Pero era una mentirosa excepcional y podía
descubrir cuando los otros le mentían, probablemente debido a las travesuras que
ella y sus hermanas hacían
-Me voy a duchar.
Salió de la habitación con la ropa doblada bajo el brazo, el rostro demacrado.
En ningún momento notó que Draco estaba sentado en silencio sobre la que Harry
había considerado su cama antes que el Veela lo desterrara a la habitación
circular, observándolo entrar en el cuarto de baño, sus ojos ensombrecidos con
una mezcla de tristeza y nostalgia.
Si lo hubiera notado, justo en ese momento probablemente tampoco le hubiera
importado. Draco lo había herido más de lo que creía posible y no podía lidiar
con más dolor. Sabía que debería ser fuerte, por el mundo mágico, pero
necesitaba tiempo para recuperarse antes de enfrentar la realidad.
Harry estaba sentado sobre su escoba, en mitad del aire, observando como China,
entusiastamente, ejecutaba una serie de hazañas. Era buena volando: una oponente
veloz, diestra y fiera. Sin embargo, carecía de las condiciones de vuelo
naturales para tener oportunidad como jugadora profesional. No tenía la
capacidad de sentir que estaba perfectamente segura en el aire....siempre estaba
consciente del hecho que podía caer, lo que sería su perdición.
-No tiene el estilo de Draco.....- pensó HHarry con tristeza, recordando cuando
en el pasado había visto volando al complicado Veela, los ojos plateados
encendidos con la risa y el deleite.
-¿Harry?
Se enderezó, aferrando su escoba antes de bajar la cabeza para mirar la
preocupación en el rostro de China. Al parecer, últimamente lucía esa expresión
con mucha frecuencia, reflexionó Harry, disgustado consigo mismo por arruinar
las vacaciones de la pequeña. Era una niña, y los niños deberían ser protegidos
del horror que la vida era habitualmente. Se propuso ignorar la pequeña voz que
se entrometió para recordarle que nadie lo había protegido a él de la realidad.
-¿Si?
-¿Estás bien?- preguntó la chica, los ojoss ligeramente entrecerrados. Era una
expresión que Draco tenía con frecuencia, y a Harry le dolió el corazón una vez
más, deseando que fuera el Veela quien estuviera allí con el en lugar de China,
aún cuando la pequeña en verdad le gustaba.
-Sí...sólo me estaba preguntando dónde esttarán tus hermanas- mintió Harry
tranquilamente.
China sonrió, siguiéndole la corriente, aunque sabía que estaba mintiendo.
Deseaba tratar de animarlo, pero de lejos parecía que sus esfuerzos no daban
resultado. Maldijo a Draco en silencio por ser un tonto ciego. Era obvio que
Harry adoraba al Veela con todo su corazón, algo que China anhelaba para si
misma. Oh, no amaba a Harry como lo haría una enamorada, sabía que él era de
Draco, pero si la situación hubiera sido diferente, podría haberse enamorado
fácilmente del Gryffindor de cabello oscuro.
-Regresaron a casa porque tía Narcisa dijoo que sólo podía manejar a una de
nosotras, y yo quise quedarme contigo. Regresarán el Día de Navidad. Bueno, en
realidad nos reuniremos todos y comeremos juntos.
-Eso suena genial- murmuró Harry, intentanndo parecer entusiasmado.
-Sí....pero Caitlin va a venir- se quejó CChina, haciendo un ligero puchero ante
el pensamiento, el desagrado era visible en sus ojos oscuros.
-¿No te gusta ella?- le preguntó Harry conn tono casual, tratando,
infructuosamente, de no sonar como si fuera un fisgón.
-No- contestó la muchacha con honestidad.<
-¿Por qué no?
-Es una puta. Quiero decir, ve a un chico guapo y duerme con él. Siempre le ha
gustado.....un día va a tener un problema....-predijo China con solemnidad.
-¿Embarazo?- insinuó Harry, sabiendo que ssería una desgracia para la familia
Malfoy, quienes trabajaban fuertemente para asegurarse de mantener las
apariencias en público, dada su rancia aristocracia. Ellos valoraban la
tradición, una de las principales razones por las que Harry había sido
manipulado para que se casara con Draco, aún cuando él también lo deseaba. Tener
un niño fuera del matrimonio mancharía el apellido Malfoy y traería vergüenza a
la familia, Veela o no.
-Sí- convino China, luciendo repentinamentte mayor. En ese momento Harry se dio
cuenta que China no era la olvidadiza y dulce niña que parecía. Era más
observadora de lo que le había dado crédito en un principio, algo de lo que tomó
nota mentalmente.
China se dirigió a almorzar llevando a Harry a rastras, ignorando sus protestas
y forcejeando con una firme mirada. Sabía que su amigo necesitaba comer, pues
era demasiado delgado, y no se iba a quedar sentada observando como se consumía
frente a sus propios ojos, languideciendo por Draco. Él se sentó entre Sirius y
Remus, quienes le lanzaban miradas preocupadas de vez en cuando, que Harry
ignoró. Draco estaba sentado frente a él, pero no dijo una sola palabra a su
pareja, lo que hizo que China lo mirara fijamente. Narcissa ignoraba la
existencia del Gryffindor, Lucius fruncía en ceño y China se mordía el labio,
sintiéndose incómoda. No le gustaba que su familia actuara de ese modo.
-Harry y yo fuimos a volar- soltó repentinnamente, tratando de romper el silencio
con lo primero que le vino a la cabeza. De alguna forma lejana, se dio cuenta
que no había sido el mejor comentario .
-¿De veras?- preguntó Lucius arrastrando llas palabras, elevando una ceja casi
burlón.
-Sí....eso me dio la oportunidad de volar-- China se entusiasmó, casi desafiante,
era evidente que no había captado el mensaje de que Lucius quería que se quedara
tranquila.
-China, cálmate. No es apropiado que hablees mientras estamos comiendo- ordenó
Narcissa, mirando a su sobrina con el ceño fruncido, sus ojos azules ligeramente
entrecerrados con desaprobación.
China la miró venenosamente. Estaba consciente de que era una jovencita, y mujer
además, así que se suponía que actuara como la joven dama que era, pero odiaba
el modo en que a veces era obligada a someterse a las expectativas, una de las
razones por las que jugaba todas las bromas que podía, Sabía que se esperaba que
en unos pocos años actuara como Narcissa y las demás mujeres de la familia.
-¿Cuál es el problema ahora, China?- la muujer mayor estaba a punto de estallar,
perdiendo la paciencia rápidamente.
-Ninguno- bufó China, sus ojos ligeramentee anegados, aunque logró evitar que sus
lágrimas cayeran. Su orgullo lo evitó, pero Harry vio su angustia y le ofreció
una pequeña y reconfortante sonrisa, inclinándose sobre la mesa para susurrarle
algo:
-Ignóralos......es lo que yo hago....- le dijo suavemente, los verdes ojos
llenos de comprensión. Llevaba algún tiempo resistiendo la desaprobación de
Narcissa, y aunque esto lo hería, sabía que era mejor intentar ignorar que eso
estaba pasando. Podía ser un camino cobarde, pero lo salvaba de pelear.
China lanzó una risilla, cubriéndose la boca apresuradamente con su mano.
Después de todo, se suponía que los Malfoy no se reían en la mesa. Era
inapropiado e iba contra las maneras que le habían enseñado.
-Y entonces, ¿qué van a hacer esta noche?-- preguntó Sirius alegremente,
sintiendo que Narcissa iba a hacer callar a la niña nuevamente. Le gustaba
China.....era un cambio refrescante ante los otros fríos Malfoy y sus rasgos
traviesos le recordaba a si mismo de niño, cuando no le preocupaba el mundo que
lo rodeaba. Además, era una buena influencia para Harry, y obviamente se
preocupaba por su ahijado.
-Harry y yo vamos a jugar un rato- anuncióó China, girando sus ojos hacia Harry.
Harry asintió ligeramente, concentrándose en su comida. Los demás podrían decir
que no estaba escuchando realmente, y suponían que había estado de acuerdo para
evitar enojar a la muchacha, sin preocuparse de a qué estaba conviniendo. China
se mordió el labio, sabiendo que Harry no quería ofenderla, sino que seguía
herido por el problema de su relación con Draco.
-Me alegra que ustedes dos se lleven tan bbien- comentó Lucius arrastrando las
palabras, sus ojos plateados dirigiéndose hacia el inexpresivo rostro de Harry
Aparentemente, seguía distante, pero internamente sentía algo de preocupación.
Harry no era feliz en la mansión, y era claro que estaba teniendo de nuevo
problemas. Suspiró con impaciencia. ¿Qué habría hecho su hijo también esta vez
para ofender a su pareja? Seguramente no habría sido lo bastante estúpido como
para pelear cuando aún estaba fresco su último distanciamiento.
-Sí....-
-Harry, Hermione envió una lechuza mientraas estabas fuera- interrumpió Remus con
rapidez, sintiendo el creciente desasosiego de Harry ante el escrutinio de
Lucius y no gustándole la manera en que el mayor de los Malfoy miraba al chico.
Puede que Dumbledore hubiera confiado en el rubio lo suficiente como para
dejarlos quedarse en la mansión, pero Lucius seguía siendo un Mortífago, y no
podían tomar riesgos innecesarios.
Harry le lanzó una deslumbrante sonrisa, sus ojos brillando repentinamente con
felicidad, haciendo que las esmeraldas lanzaran destellos. Incluso Lucius
pareció sorprendido por el repentino cambio que una simple carta había provocado
en él.
-¿De veras? ¿Por qué no me dijiste?- demanndó Harry, feliz de tener noticias de
sus amigos. Eran su familia sustituta, dos de las personas en quien confiaba y a
las que amaba con todo su corazón.
-Estabas afuera y no quisimos molestarte- Remus sonrió, complacido de que su
interrupción hubiera funcionado tan bien. Incluso había levantado el ánimo de
Harry. Odiaba verlo disgustado.
-¿Dónde está?
-En tu habitación- replicó Narcissa fríameente-. Envié a un elfo doméstico a
entregarla mientras estabas fuera.
Sus ojos azul pálido se posaron en él por un momento antes de alejar la mirada.
Harry pudo ver el desdén en esa mirada y luchó rápidamente por evita un
estremecimiento. Se obligó a sonreír radiante, aún cuando sintió repentinas
náuseas. Ella tenía que arruinar todo, ¿verdad? Por un momento se había sentido
feliz, y la mujer se lo había quitado de una manera implacable.
-Oh....está bien......-Harry se calló, suss ojos perdieron el brillo.
Sabía exactamente a cual habitación se refería. La habitación circular. La
habitación en que lo había colocado Draco gracias a sus manipulaciones. En ese
momento la odió. Ella era la única que estaba provocando una nueva ruptura entre
Draco y él, luego que con tanto esfuerzo habían logrado reconstruir todo lo que
se había derrumbado en su última pelea. Entendía que Draco estuviera de acuerdo
con las demandas de su madre. Sabía que el amor de un hijo hacia sus padres era
algo que no se podía destruir. Era algo que había anhelado por años.
No fue sino hasta después de concluida la cena cuando Lucius literalmente
arrastró a Harry hasta su estudio. Le pidió de manera casual que lo acompañara
para charlar, sus ojos diciéndole que no podía escaparse de eso. Harry aceptó
débilmente, ignorando la mirada furiosa que Sirius y Remus lanzaron al mayor de
los Malfoy.
El chico sacudió la cabeza hacia ellos, indicándoles que no necesitaba su ayuda,
y siguió a Lucius hasta la habitación. De alguna extraña manera, confiaba en el
hombre. No le haría daño mientras estuviera bajo su techo, y de verdad se
preocupaba por su hijo. Sabía que nunca lo heriría ni a él ni al niño que
engendrara y diera a luz en un futuro. Ante todo, la lealtad del hombre estaba
con su familia, y luego con el Señor Oscuro.
Tan pronto como la puerta se cerró, Lucius se volvió hacia el chico, sus
plateados ojos iluminados con el deseo de saber exactamente lo que estaba
pasando con su familia. Se veía cada pulgada del arrogante y poderoso
aristócrata que era. En ese momento, Harry pudo vislumbrar que Draco luciría así
en veinte años más. Lucius Malfoy era un hombre muy guapo, y llevaba muy bien la
edad; ni una arruga en su elegante rostro y su cabello todavía tenía los finos
reflejos de oro de sus antepasados.
Harry se estremeció, sintiéndose un tanto intimidado e incómodo. Nunca podría
compararse con la elegancia del otro hombre.
-¿Podrías informarme qué es lo que está paasando exactamente entre tú y mi hijo?
El chico se encogió de hombros, dirigiéndose hacia la puerta. Intentó ser sutil
para que el hombre no lo notara, pero sus intentos fueron en vano. Lucius lo
noto al instante y entrecerró ligeramente los ojos como advertencia. Harry
suspiró internamente, sabiendo que no podría huir de esa habitación hasta que el
rubio obtuviera las respuestas que estaba buscando.
-¿Qué quiere decir?- preguntó, conservandoo deliberadamente su rostro
inexpresivo.
Los ojos plateados llamearon con furia, viendo claramente a través de la máscara
de Harry. El Gryffindor bajó los hombros, dirigiendo los ojos hacia el piso para
escapar de la mirada del mago. No quería arruinar la inestable relación que
estaba empezando a formar con Lucius, pero no deseaba discutir su vida privada
con él.
-No soy, ni nunca he sido, estúpido, señorr Potter. ¡En estos pocos días
transcurridos desde que llegaron a la Mansión, usted y mi hijo apenas se han
hablado uno al otro!
-¡No es mi culpa!- replicó Harry, defendiééndose.
-¿Entonces qué pasó?- rugió Lucius, perdieendo el control.
Harry retrocedió para alejarse de él, el miedo patente en sus rasgos y sus
verdes ojos. Sorprendido por su reacción, Lucius se acercó al chico pero se
detuvo abruptamente al observar el pánico atrapado que cubría el rostro de la
pareja de su hijo. Se preguntó por qué el muchacho estaba tan temeroso. No se
trataba de su pasado en común, Harry nunca le había temido por eso. Sabía que
Lucius lo defendería con su propia vida si fuera necesario. Entonces, ¿a qué
temía el muchacho?
-¿Harry?- le preguntó, bajando la voz hastta que fue apenas un ronroneo
tranquilizador, tratando de persuadir al chico para que se calmara.
-Lo lamento, yo.......
Lucius lo hizo callar colocándole una mano sobre la boca para detener sus
disculpas. Los ojos de Harry se abrieron de par en par, estremeciéndose y
alejándose automáticamente del toque, haciendo que los ojos del rubio se
estrecharan con la sorpresa. Había escuchado rumores sobre la mala niñez de
Harry Potter, pero siempre las había desechado como falsas. ¿Seguramente no
podían contener una medida de verdad? Dumbledore no colocaría al Salvador de
todo el Mundo Mágico en un lugar donde fuera abusado.....Deseaba creer eso,
aunque sabía de sus reuniones con el anciano que podía ser tan intrigante como
el mismísimo Señor Oscuro..
-Nunca te haría daño, Harry- murmuró, su vvoz suave y gentil.
-Lo sé...yo....
-Has tenido malas experiencias en el pasaddo- las palabras eran distantes, y a
Harry no le quedó ninguna duda de que Lucius sospechaba que había sido abusado
en su niñez.
-Sí- susurró, con una voz tan baja que Luccius apenas pudo detectarla, claramente
avergonzado. No deseaba que nadie supiera. Sólo le había contado a Draco porque
él merecía saberlo. Había pensado que pasaría el resto de su vida con el Veela,
y nadie comprometido con una persona debería guardarle secretos, o al menos eso
es lo que pensaba Harry.
Lucius suspiró, sabiendo lo que estaba pensando el muchacho. No tenía nada de
que avergonzarse. Uno no podía evitar su niñez. Los niños eran títeres de sus
padres, fáciles de influenciar y controlar por los adultos encargados de
cuidarlos. Un niño no podía defenderse contra un adulto. Pero ahora no era el
momento de dilucidar ese asunto. Sabía que Harry podría ocultarse tras una
máscara sonriente, y no quería distanciarse del muchacho por fisgonear. El chico
ya se lo contaría cuando fuera el momento.
-¿Me quieres decir por qué están peleados tú y mi hijo?- preguntó, cambiando de
tema
-No lo sé- contestó Harry con sinceridad, aliviado de que el hombre dejara su
pasado en paz. Dudaba que pudiera arreglárselas con esto además de las
tempestuosas relaciones con Draco.
Lucius frunció el ceño, era claro que no le creía. ¿Cómo podría desconocer la
razón de la pelea si había tomado parte en ella? Había asumido que su hijo no
cometería más errores. Draco necesitaba a Harry para ser feliz y nunca
arriesgaría esa felicidad por una pelea insignificante. ¡Había sido enseñado
mejor que eso! El mismo le había enseñado a proteger y defender a su familia
antes que cualquier otra cosa, y Harry, como pareja de Draco, sería el primero
en la lista.
-He estado pensando mucho últimamente....ssobre Draco....pensaba que quizás
podríamos casarnos....- la voz de Harry se fue apagando con tristeza, sus ojos
ensombreciéndose.
-¿Matrimonio?- preguntó Lucius, sorprendiddo. Había pensado que Harry tenía mucho
temor del compromiso como para plantearse entrar en tal sacramento y sabía que
Draco no lo obligaría a casarse.
-Sí. Sé que Draco necesitará unirse a mí aantes de que llegue la época de
celo......yo quería decírselo el Día de Navidad..... estaba planeando
que.....podríamos tener la ceremonia en Febrero....pero......- Harry intentó
explicarse, ligeramente ruborizado
-¿Pero?- insistió Lucius suavemente, sus ppálidos ojos teñidos con el tenue
resplandor de las velas colocadas en la lámpara ubicada encima de ellos. Esto
les daba una suavidad inusual que hizo que el corazón de Harry deseara
desahogarse, contándole todo sobre su pasado y su dolor, pero se obligó a
contenerse. No era el momento.
-Pero Narcissa..... no me quiere. Al princcipio pensé que podríamos solucionarlo
pero parece ser que todo va a peor. Ella siempre esta ahí......y Draco no nota
cuanto me odia. Él parece pensar que todo está bien......
-¿Y debido al insensible comportamiento dee mi esposa, tus relaciones con mi hijo
se están desintegrando?- preguntó Lucius ocultando cuidadosamente el enojo que
sentía hacia su esposa, sabiendo que Harry creería que estaba dirigido hacia él.
-Empecé a desaparecer cada vez con mayor ffrecuencia, tratando de alejarme de
ella. Draco debió enloquecer por eso.....y luego en el carruaje, me senté entre
Sirius y Remus porque deseaba pensar en cómo iba a decirle a Draco que me quería
casar con él.....
-¿Y mi hijo creyó que lo estabas ignorandoo?- supuso Lucius acertadamente.
-Supongo. Y luego, cuando fuimos a nuestraas habitaciones- Harry quedó en
silencio, los ojos distantes.
-¿Sí?
-En realidad Draco estaba ahí. No me miró.. Todo lo que dijo fue “tu baúl está en
tu habitación”. Al principio no entendí.......entonces me dijo que no
compartiríamos la habitación.....que Narcissa no lo aprobaba y que sentía que
tenía razón porque no era justo para él. Puedo entenderlo, pero nunca antes
había querido que me alejara. Me dolió.....pensaba que me quería tener cerca....
Mientras Lucius escuchaba a Harry, notando la tensión del muchacho y el modo en
que sus palabras estaban llenas de inseguridad, se encontró deseando estrangular
a su esposa. Pensaba que debido a su sangre Veela entendería la naturaleza del
apareamiento, pero obviamente estaba ciega a cualquier cosa excepto la
protección de su hijo..... aunque eso significara que estaba propiciando la
ruptura de la pareja.
Sabía que Draco había sido herido por Harry, pero también Draco lo había herido.
Habían estado muy bien desde que se reconciliaron, una eufórica carta de Draco
se lo había asegurado. Su hijo amaba a Harry. Podían tener diferencias de
opinión en todo, pelear como perros y gatos, pero en fin, un viejo dicho hablaba
de que los opuestos se atraen.
Narcissa debía ser detenida. No permitiría que jugara con las emociones de Harry
de esa manera. El chico estaba claramente exhausto, mental, física y
emocionalmente. Ya estaba bastante estresado por la guerra con Voldemort y la
repentina relación con un posesivo Veela. No necesitaba a su futura suegra
respirando sobre su nuca y haciendo de su vida un infierno.
-¿Hay algo más?- preguntó, deseando asegurrarse de que no le estaba preocupando
nada más.
Harry se mordió el labio, inseguro de si debía confiar en el rubio o no. Al ver
la comprensión en los ojos plateados supo que podía confiar en que él no
revelaría ninguna información que le dijera a menos que fuera absolutamente
necesario. Era todo lo que Harry necesitaba saber.
-He tenido sueños- confesó quedamente. >
-¿Sobre qué?- le preguntó Lucius suavementte, procurando no sobresaltar la
temblorosa figura frente a él.
-No puedo......lo siento.....
Mientras los ojos esmeralda se enturbiaban con las lágrimas, Lucius se encontró
a si mismo avanzando casi automáticamente. Mientras Harry se aferraba a él con
desesperación, pudo sentir las agitadas emociones y el errático latido del
corazón del chico que había robado el corazón de su hijo. El chico que ahora
Lucius consideraba como de la familia.
Podía haberlo odiado en el pasado, no a nivel personal sino por lo que
representaba en el mundo mágico, pero el tembloroso muchacho que estaba en sus
brazos no era el icono que veneraban magos y brujas. Era sólo un niño asustado,
necesitado de consuelo. Le recordaba a un joven Draco, antes de Hogwarts, cuando
había acudido a él luego de una mala pesadilla, deseando encontrar consuelo.
-Cualquier cosa que me digas quedará entree nosotros- murmuró Lucius dándole
palmaditas en la espalda, sabiendo que Harry necesitaba el toque para anclarse
en la realidad. Sea lo que fuera que había pasado era obvio que lo había
aterrado de tal modo, que ni siquiera quería pensar sobre ello, mucho menos
contarlo, pero él necesitaba saber. Harry se sentiría mejor si conversaba con
alguien sobre sus problemas.
-¿Cómo la carta?
-Sí- contestó Lucius, sorprendido por la rreferencia a la carta.
-Tuve un ruborizó.
-¿Un sueño de adolescentes?- preguntó Luciius, haciendo la pregunta lo bastante
imprecisa como para evitar su vergüenza pero lo suficientemente clara como para
que Harry entendiera la referencia.
-Sí.....de Draco y yo......
-Ah......- murmuró Lucius
-Era lindo al principio, pero luego.....
-¿Luego?- lo animó el rubio, una suposicióón formándose en su mente.
-Me decía que me odiaba.....y....
-¿Y?- insistió Lucius, casi seguro de lo qque seguía.
-Me violaba- gimió Harry, lágrimas de anguustia cayendo por debajo de sus
pestañas.
Lucius apretó su abrazo alrededor del sollozante joven, esperando que las
lágrimas cesaran lo suficiente como para que pudieran hablar apropiadamente.
Podía comprender los miedos del muchacho. Harry era sexualmente inexperto e
indudablemente el pensamiento de la penetración lo asustaba, por eso el sueño de
que alguien a quien amaba le dañaba de ese modo había sido más de lo que era
posible superar.....Aunque Lucius estaba convencido de que Harry sabía que Draco
nunca lo dañaría, simplemente el problema de su relación había hecho que se
sintiera inseguro.
Finalmente, los sollozos se calmaron y Harry lo miró con el agradecimiento
brillando en sus verdes ojos. Lucius permaneció en silencio, sabiendo que el
muchacho estaría avergonzado de su estallido.
-Gracias- susurró con voz temblorosa, forzzando una débil sonrisa.
-Eres familia- replicó Lucius sencillamentte.
-Eso significa mucho para mí- Harry sonrióó con más sinceridad.
Lucius asintió, sabiendo que Harry deseaba una familia más que ninguna otra
cosa, para reemplazar a la que Lord Voldemort le había arrebatado durante su
primer reinado. A Lucius nunca le había gustado James Potter, pero las pocas
veces que lo había visto con su hijo le habían mostrado cuanto adoraba a su
niño.
-¿Sabes que Draco nunca te tocaría de esa manera?
-¡Lo sé! Pero era tan real......y ahora éll ya no me quiere.....- murmuró Harry,
luchando por hacerse entender.
-Si te quiere. Harry, lo que necesitas enttender es que Draco nunca podría estar
sin ti. Oh, puede tratar y estar disgustado por todo el tiempo que quiera, pero
siempre regresará a ti. Lo hará...... porque te ama- musitó Lucius
tranquilizadoramente, con voz persuasiva. No estaba acostumbrado a ser emotivo.
-Lo sé.
Lucius deslizó una mano a través de su cabello, haciéndolo lucir ligeramente
desarreglado. Harry no pudo evitar sonreír ante la visión. De hecho, eran raras
las ocasiones en que se podía atrapar a Lucius Malfoy en un estado inferior a la
perfección. Esto hacía a Harry sentirse parte de la familia Malfoy, ver las
actitudes desdeñosas cayendo, algo que no mucha gente veía, y dudaba que alguien
hubiera visto al temible Lucius Malfoy tan relajado, con excepción de sus
familiares más cercanos, Draco y Narcissa.
-Bien. Narcisa ha estado interfiriendo de nuevo, y creo que los problemas han
sido ocasionados por su deseo de venganza- musitó Lucius pensativamente.
-Oh.....
-Hablaré con ella. Puede que sea mi esposaa, y puede que, a su modo muy
particular, esté tratando de proteger a su hijo, pero no voy a permitir que se
interponga entre ustedes. Esta fisgoneando impulsada por su sangre Veela, y eso
puede traer serias consecuencias tanto para Draco como para ti.
-¡No!- exclamó Harry, luciendo aterrado.
-No puedo permitir que tú y mi hijo sean hheridos por sus tontas ideas, Harry- lo
regañó suavemente, diciendo en su tono de voz que la conversación permanecería
confidencial, pero que tenía que intervenir. Era un Malfoy y Narcissa su esposa.
Se estaba comportando de manera inapropiada y debía ser contenida
-Lo entiendo- murmuró Harry, sabiendo que no debía entrometerse entre la
relación de Lucius y Narcissa. Sabía que estaban enamorados, aún cuando no
exteriorizaran su afecto. Era el modo en que estaban unidos una al otro.
-Es tarde, y estás exhausto. Ve a dormir, Harry, y descansa tranquilo.
-Sí.
-Buenas noches, Harry.
-Buenas noches, Lucius- respondió, deslizáándose fuera de la habitación.
-¡Narcisa!
Narcisa Malfoy dio la vuelta y se detuvo, mirando con la boca abierta mientras
su esposo cargaba contra ella, sus ojos plateados habitualmente calmados, llenos
de una furia manifiesta. Instantáneamente supo que había hecho algo que él
consideraba intolerable. Lucius nunca había estado tan furioso con anterioridad,
al menos hacia ella. Se amaban, incluso después de todos esos años, y la trataba
con el respeto que merecía.
-¿Querido?- lo interrogó gentilmente, trattando de calmarlo hasta poder descubrir
qué era lo que había hecho.
-¿No te dije que no interfirieras en la reelación entre Draco y Harry?- espetó,
las palabras escapando a través de sus dientes apretados.
Narcissa se estremeció. Había esperado que Lucius no descubriera la frialdad que
dirigía hacia la pareja de su hijo. Puede que Lucius no se hubiera preocupado
antes por el muchacho, pero ahora lo consideraba parte de la familia. Él adoraba
a Draco, su único heredero, y deseaba que Harry y su hijo se enlazaran lo antes
posible para protegerlos a ambos. El patriarca también necesitaba un
nieto......necesitaban un heredero que llevara el apellido Malfoy, y Draco nunca
concebiría un niño con nadie que no fuera su pareja. Narcissa relegó al fondo de
su mente la pequeña voz que le repetía que ella deseaba lo mismo
-Yo no he....-mintió, bajando las pestañass recatadamente.
-¡No mientas! ¿Habitaciones separadas? ¿Noo ser justo para Draco?- imitó Lucius.
Narcissa enrojeció furiosamente, sin gustarle el hecho de estar siendo señalada
como la mala. De repente se dio cuenta que Harry debía haberle confesado todo a
Lucius mientras estaban hablando en el estudio. Sintió que se formaba una llama
de resentimiento contra el muchacho, y no trató de ocultarla
-¿Qué es lo que ese pequeño.....?- bufó
-Tu futuro yerno- la corrigió Lucius, apreetando la mandíbula.
Narcissa se congeló. Lucius estaba enfatizando la lealtad que los miembros de la
familia Malfoy tenían los unos con los otros. Los Malfoy, un número pequeño para
una familia de sangre pura, eran leales ante las faltas. Cualquier pelea en la
familia se mantenía detrás de las puertas cerradas y era rápidamente
solucionada.
-¡Lucius, Draco está afectado!- se defendiió obstinada, esperando lograr que se
pusiera de su parte utilizando el afecto que le tenía a su hijo.
-No....Draco estaba bien hasta que decidisste interferir y causar tensión entre
ellos. ¡Leíste su carta! ¡Sabes que estaba tratando de solucionar los problemas
de su relación con Harry!
-¡Lucius, Potter no ha hecho más que herirrlo emocionalmente desde el día que se
encontraron- se defendió desafiante, inclinando su cabeza con arrogancia.
-Y Draco hirió a Harry. Ambos estaban equiivocados, Narcissa, pero no necesitan
que tú corrijas sus errores. ¡Estaban juntos nuevamente y deliberadamente los
separaste!- Lucius desechó con facilidad el argumento de la mujer, los ojos
estrechándose hasta dos líneas de hielo plateado.
-Pero él estaba conduciendo a nuestro hijoo por donde quiere, jugando con él sin
permitirle el enlace- continuó, sabiendo que su argumento era débil pero sin
querer aceptar la derrota todavía...
-¡Narcissa, sé que puede ser muy difícil qque entiendas, dada tu sangre Veela,
pero la gente no siempre quiere casarse con un perfecto extraño!- rugió Lucius.
-Pero ellos....
-¡Fueron los peores enemigos por cinco añoos!
-¡Lucius! Potter fue quien rechazó la manoo que Draco le tendía en señal de
amistad
-¿Puedes culparlo? El muchacho había pasaddo diez años viviendo con muggles,
desconociendo su propia herencia. Estaba en un ambiente extraño, ignoraba todo
sobre nuestro mundo y sabes que Draco no sería tan cortés como los muggles.
Draco no comprendió la situación, e hizo lo que hacía normalmente al saludar a
un nuevo compañero. Pero están juntos finalmente, Harry ha aceptado el enlace,
lo que ya de por si es un milagro, y luego tú vas y les planteas esos ridículos
temas sobre bebés....... aterrándolo.....
-Yo no lo aterré......
-¿Es tan asombroso que el chico le tema all matrimonio? ¡Probablemente piensa que
esta siendo bienvenido a nuestra familia sólo porque podrá procrear!
Narcissa sacudió la cabeza, como si la hubieran golpeado. Lucius nunca, en todos
los años de matrimonio, la había dañado físicamente, pero podía asegurar que el
hombre apenas podía contenerse para no perder el control. Su mandíbula estaba
encajada, sus labios apretados en una línea blanca y los nudillos blancos por la
fuerza que estaba utilizando para mantenerlos cerrados a sus lados, la varita en
el bolsillo de su túnica, la punta asomando de una manera casi amenazadora.
-Yo nunca....
-¿No? No te advertiré nuevamente, Narcissaa. Quédate fuera de su relación. ¡No
necesitan tu ayuda!
Narcissa pudo ver que el mago no abandonaría el asunto hasta que ella aceptara
dejarlos en paz. Aunque nunca lo admitiría, en su interior sabía que su esposo
tenía razón. Además, no quería tener una pelea con él. Lo amaba. Oh, ellos no
mostraban su amor ante el mundo como Draco hacía, pero ella nunca había
necesitado el constante consuelo del amor de Lucius, como Harry necesitaba el de
Draco.
Había crecido en una familia que, a su modo, siempre se habían preocupado por
ella, y se había casado con el hombre que amaba y que la amaba. Había sido
bendecida con un hijo, un heredero, y lo adoraba. Draco había sido mimado hasta
la saciedad, y probablemente siempre lo sería, pero Harry era diferente.
Ella había escuchado los rumores sobre la relación que tenía Harry con sus
únicos parientes. No lo había creído, desechando tales ideas con un giró de su
varita, pensando que el gran Albus Dumbledore nunca colocaría un niño,
especialmente al héroe del mundo mágico, con personas que abusaran de él.
Y Draco, quien había crecido hasta convertirse en un joven consentido y
arrogante, gracias a su pareja había cambiado tanto que apenas se le reconocía.
Su hijo adoraba a Harry, de hecho, lo veneraba. Era evidente por la manera en
que nunca apartaba los ojos de él, el modo en que siempre permanecía cerca,
tocándolo para asegurarse que Harry realmente estaba allí con él....
-Está bien- aceptó a regañadientes.
-Y tratarás a Harry con la cortesía que meerece como pareja de Draco- siseó
Lucius, sin dejarle opción para negarse. Era su esposa y le obedecería..
-Por supuesto.
-Bien.
Terminada la discusión, Lucius se relajó visiblemente, los ojos plateados
ligeramente suavizados, de una forma no notoria para aquellos que no lo conocían
bien, pero Narcissa lo vio y sonrió ligeramente. Inclinó la cabeza, permitiendo
que la luz de las velas oscureciera su pelo rubio y lo veteara con llamas.
La respiración de Lucius se aceleró, los ojos de plata se oscurecieron con el
deseo, tal como ella sabía que lo harían. Era un ardid muy Slytherin, lo sabía,
pero Lucius era incapaz de negársele. No, desde la primera vez que se
encontraron hasta que Draco nació. Pero ella no resentía a su niño. Había sido
creado con amor.
Se desperezó ligeramente, arqueando la espalda, el cabello cayendo sobre sus
hombros delgados. Lentamente extendió la mano para desabotonar su túnica,
notando al instante que Lucius estaba perdiendo el control. Ocultó una sonrisa,
bajando las largas pestañas con la intención de que ocultaran la expresión de
sus ojos, sabiendo que él recordaría su primera noche juntos, cuando ella, la
tímida virgen que la sociedad dictaba debía ser al casarse, fue tomada en su
cama por primera vez.
-Tú, bruja- murmuró él, la voz áspera por el deseo.
Narcissa sonrió con coquetería, terminando con el último botón y abriendo el
material de seda, lentamente, escuchando la brusca respiración mientras el
destello del fuego lanzaba un brillo de oro sobre su piel desnuda. Dejó que el
material cayera a sus pies, permaneciendo ahí desnuda, sin vergüenza,
reuniéndose con su mirada
Lucius sintió que su sangre hervía ante la visión. Era hermosa. Seguía
exactamente igual que la primera vez que la había visto desnuda: largo cabello
rubio, azules ojos de jacinto, delgados hombros, pequeños senos erguidos,
delgada cintura que Lucius sabía que podía abarcar con las manos, sensuales
curvas de las caderas, estómago plano y torneadas piernas interminablemente
largas
Ella caminó de espaldas hacia la cama, el pelo rubio como un halo. Su ángel. La
mujer que nunca había sido tocada por nadie excepto por él. Oh, con los años,
ella había aprendido. Sabía exactamente cómo seducirlo en la cama, incluso
cuando no lo intentaba. Lucius nunca tenía suficiente de ella, nunca se cansaba
de tenerla enroscada alrededor de él, bajo él, arqueada contra él, mientras
embestía su cuerpo dispuesto.
-Ven a la cama- murmuró ella, la voz roncaa por el deseo, los ojos ligeramente
entrecerrados mientras lo observaba.
Se acostó, las piernas abiertas provocadoramente sobre las sábanas de seda, una
suave risa escapando de los labios mientras él se acercaba. Corrió la lengua por
su labio inferior, gimiendo ligeramente, imaginando que era la lengua de él, sus
labios en los de ella, clamando por ella. No deseando esperar, extendió la mano
hacia él.
-Ten paciencia- Lucius sonrió, una mano deeslizándose hacia arriba, logrando que
ella jadeara ante el contacto, con la necesidad de tener más de su piel sobre
si.
-Te necesito- susurró, elevando sus delgaddas caderas.
Eso fue todo lo que el mago necesitó para perder el control. Levantó sus manos y
comenzó a desvestirse. La observaba, claramente divertido, sabiendo que estaba
probando su paciencia al máximo. Era una lección que necesitaba enseñarle, y lo
haría, le enseñaría cuanto más podría disfrutar siendo educada, de eso no tenía
la menor duda.
-La paciencia es una virtud- musitó Luciuss suavemente, reclamando su boca en un
apasionado beso.
Harry enfiló rumbo a su habitación. Se sentía agotado luego de la conversación
con Lucius y su estallido emocional, pero sabía que tenía que solucionar el
problema de su relación con Draco. Mientras más dejara que las cosas avanzaran,
más difícil sería lograr arreglarlas.
Entró en sus dependencias suavemente, no deseando molestar a su pareja, y se
sorprendió al encontrar a Draco acostado en su cama, sus largas extremidades
extendidas sobre la sábana. Los familiares ojos plateados se encontraron con los
suyos, y Harry sintió la curiosidad y el enfado irradiando de ellos y ocultó
exitosamente el estremecimiento al verlo. Tragó nervioso sin saber cómo empezar.
-¿Draco?- su voz era áspera-. Necesitamos hablar.
-No, no necesitamos- replicó el rubio con voz fría.
-¡Por favor!- la palabra escapó antes que Harry se diera cuenta, y se odio por
eso, por suplicar, aunque no hubiera hecho nada malo.
-¡Así que decidiste que ahora sí quieres hhablar conmigo?- ironizó Draco, su voz
elevándose con el enfado, y Harry pudo sentir el dolor en la rígida figura.
-¡Lo lamento!- gimió, sabiendo que, inconsscientemente, había ignorado al Veela,
no para herirlo, sino para pensar en paz sin ser distraído. ¿Por qué Draco no
podía ver que a veces necesitaba un tiempo aparte?
-¿Por qué? ¿Por ignorarme? ¿Por desapareceer? ¿Qué es exactamente lo que estás
haciendo a mis espaldas, Harry?- le preguntó Draco, levantándose con un
movimiento fluido, los ojos plateados oscurecidos por algo que Harry no
comprendía. Sentía que el miedo comenzaba a deslizarse en su corazón pero lo
ignoró. Draco nunca le haría daño.
-¡No he hecho nada! ¡Estaba tratando de peensar!
Antes que Harry supiera lo que estaba pasando, estaba clavado en la cama, el
cuerpo del otro muchacho tenso sobre el suyo, las manos de Draco manipulando su
ropa, casi frenéticas en sus acciones. Harry se encogió, los ojos abiertos por
el miedo como si sintiera que su pesadilla se estaba convirtiendo en realidad.
No podía creer que esto estuviera pasando, que Draco estuviera tratando de
obligarlo a tener sexo con él. Recordó el sueño y tembló aún más fuerte,
recordando el dolor que le había traído la violación, pero aunque la adrenalina
bombeaba a través de sus venas, no combatió contra el furioso Veela.
-¿Esto es lo que quieres?- siseaba Draco-.. ¿Es lo que quieres que te hagan los
otros? ¡He visto el modo en que te observan, desnudándote con la mirada! ¿Crees
que tu inocente acto funciona? ¿Piensas que yo sinceramente creo que no conoces
sus pensamientos? ¡Crees que no sé que los deseas!
-Draco....por favor....no....- suplicaba HHarry, la voz ronca y débil mientras
luchaba por respirar, lo cual era difícil ya que el peso del otro lo obligaba a
expulsar todo el aire de su cuerpo
-¡Si actúas como una zorra te trataré comoo tal!
Con ese veredicto, Draco reclamó la boca de Harry en un beso despiadado,
luchando por introducir la lengua en su boca en un gesto que simulaba lo que
estaba por venir. Harry sintió que las lágrimas nublaban su visión, pues Draco
nunca antes lo había tratado con tanta rudeza. Una pequeña voz en el fondo de su
mente le decía que el Veela había deseado hacer esto por un largo tiempo, que
sólo había sido amable para tratar de seducirlo.
-No....por favor.....oh Dios.....por favorr, no......
Draco jaló los pantalones de Harry con una mano, la otra aferrando sus caderas,
dejando a su pareja con unos sencillos boxers de seda negra, el color
enfatizando la piel morena y la pulcritud del pelo negro. Gimió ante la visión,
desgarrándole la camisa y apretándose contra su cuerpo mientras capturaba sus
labios con rudeza en un beso doloroso.
No podía controlarse. Su pareja estaba bajo él, su hermoso cuerpo ahí para que
lo tocara, probara, y explorara. Luchó por contener el orgasmo provocado ante el
sólo pensamiento de poseer a Harry finalmente, de enterrarse en su amor, no
deseando arruinar el momento. Levantó la cabeza, los ojos plateados mirando con
anhelo, y moviéndose luego para mirar el pecho del chico, gimiendo ante la
visión. Su pareja era tan hermoso.
Harry lloró mientras los dientes arañaban sus pezones, empujando el arito.
Consiguió liberar una mano, usándola para tratar de apartar al otro muchacho de
su cuerpo, pero fue inútil. Echó su cabeza hacia atrás, gritando cuando la mano
de Draco bajó por su estómago.
-Eres mío- gruño Draco posesivamente, más allá de todo pensamiento racional.
-¡Detente! ¡No! Yo no.....
Pero era demasiado tarde. Draco ya había desgarrado la única protección de
Harry, una mano moviéndose para tocar la carne que siempre le había sido negada.
Harry se retorció, intentando alejarse, y Draco se montó a horcajadas sobre sus
muslos, usando las manos para clavarlo en la cama, los ojos enfebrecidos por la
lujuria detallando el cuerpo de su pareja.
Era demasiado parecido al sueño.......así no era como quería que fuera....sino
con besos gentiles y suaves palabras de amor....esto no era correcto....Harry
forcejeó, susurrando súplicas al otro muchacho, intentando sacarlo del trance en
que había caído. No quería perder su virginidad por odio, y sabía que si Draco
lo violaba nunca podría perdonarlo, aunque lo amara con todo su corazón.
Mientras Draco usaba la parte superior de su cuerpo para retener a su pareja, de
alguna manera logró desvestirse. Abrió con rudeza las piernas de Harry, incapaz
de esperar más tiempo. Su sangre Veela le urgía a tomar lo que por derecho le
correspondía. El moreno lanzó la cabeza hacia atrás y gritó, cerrando los ojos
apretadamente mientras esperaba por la penetración que estaba seguro seguiría.
Sentía a Draco colocado entre sus piernas, la excitación del rubio contra sus
muslos
Draco se congeló, bajando la vista hasta su pareja. La cabeza de Harry estaba
echada, torpemente torcida, los ojos cerrados, el riachuelo de lágrimas bajando
por sus mejillas, el cuerpo rígido y debilitado bajo sus manos mientras luchaba
por alejarlo. Su mirada corrió hacia la parte baja del cuerpo de Harry, y sintió
náuseas, consciente que había estado a punto de violar a su pareja. Casi le
había robado su inocencia de la peor manera posible.
-Oh, Dios, Harry......
Lucius estaba en la cama, un brazo enroscado alrededor de la delgada cintura de
su esposa, relajado con el sonido de su suave respiración, cuando escuchó el
grito. Saltó de la cama, apenas deteniéndose para agarrar una túnica de noche
antes de correr hacia las dependencias de su hijo....la fuente del sonido.
Irrumpió dentro, sin importarle la privacidad de su heredero. Distraídamente,
notó que tanto Remus como Sirius estaban justo detrás de él.
Se precipitaron hacia la habitación, lanzándose sobre la puerta abriéndola
apresuradamente, las varitas en alto, preparadas como protección o ataque . Lo
que vieron los dejó completamente pasmados. Lucius Malfoy nunca imagino que tal
situación fuera posible.
Harry estaba acurrucado en la cama, sollozando como un loco, sus verdes ojos
viendo a Draco con absoluto terror, su rostro enrojecido. Estaba cubierto con
las sábanas, pero no podía ocultar el hecho de que bajo ellas estaba desnudo, lo
que además se comprobaba por las ropas esparcidas alrededor de la habitación.
Draco también estaba sentado sobre la cama, vestido únicamente con un par de
boxers, tratando de acercarse a su aterrada pareja, pero el chico de oscuro
cabello gritaba cada vez que Draco intentaba un acercamiento, el terror era
visible en los ojos verdes.
-Oh, mi Dios!- jadeó Sirius, el rostro pállido por la incredulidad.
Lucius tuvo que convenir con él, especialmente cuando tomó conciencia de por qué
Harry estaba tan traumatizado. El muchacho había soñado que era violado, y
parecía que su sueño se había convertido en realidad. No pudo evitar lanzar una
mirada furiosa en dirección a su hijo, incapaz de creer que Draco hubiera
violado a su propia pareja.
Se adelantó, sin preocuparse por aparentar calma en frente de la audiencia allí
reunida. Tomó a Harry en sus brazos, aliviado cuando el muchacho se aferró a él,
su rostro humedecido enterrándose en su pecho, su miedo difuminándose en
retorcidos gemidos del corazón, sus pequeñas manos asiendo la túnica de Lucius
como si temiera que fuera a desaparecer.
-Shusss, Harry. Ya estás seguro....
-Oh, Dios, Harry, lo lamento- gimió Draco con impotencia, todavía escuchando en
sus oídos los aterrados gritos de su pareja.
-Tú, bast......-rugió Sirius, arremetiendoo hacia delante, juntando las piezas de
todo lo que había visto y llegando a una conclusión.
-¡Sirius!- lo regañó Remus en voz alta, afferrando al otro hombre, agradeciendo a
su fuerza de licántropo mientras Sirius se retorcía en sus brazos, deseando
herir al Veela, pero sus ojos se estrecharon con furia silenciosa y fue incapaz
de detener el gruñido que subió a su pecho ante la vista de las magulladuras que
ya se estaban formando en la piel de Harry.
-Perdí el control.....Merlín, casi lo viollé- lloró Draco impotente, incapaz de
apartar la vista del bulto en los brazos de su padre.
-¿Casi?- preguntó Lucius bruscamente, alivviado.
-Me detuve.....él gritó.....- Draco gimió,, acercándose ligeramente a su padre,
los plateados ojos acongojados mientras miraban nerviosamente a Harry.
Lucius asintió. Le lanzó a su hijo una mirada penetrante, y Draco se alejó,
obviamente herido pero comprendiendo por qué Lucius estaba enojado con él. Se
enjugó una lágrima apresuradamente, sin importarle el hecho de no estar actuando
como un Malfoy, quienes se suponía que no lloraban. Casi había violado a su
pareja.....
-Por favor, vete a dormir a la habitación de Harry- le indicó Lucius.
Draco obedeció a regañadientes, lanzando a Harry una mirada de pura angustia y
remordimiento antes de cerrar la puerta detrás de él. Sabía que no sería buena
idea intentar disculparse todavía. Harry no escucharía sus súplicas de perdón
susurradas, estaba demasiado alterado como para que su mente registrara cosa
alguna
-Pensé que él......- sollozó Harry.
-Shusss, Harry- murmuró Lucius, sin mirar a los asombrados Sirius y Remus, cuyas
bocas a ese punto casi rozaban el piso. Nunca antes habían visto a Lucius
Malfoy, el renombrado Mortífago, actuar con afecto.
-El sueño....esto fue igual......
-Lo sé- murmuró suavemente, meciéndolo conn gentileza, intentando ofrecerle
consuelo y apoyo.
-Pero él no quería esto.... se detuvo....ttrató de vestirme pero yo no
podía....no podía dejar que se acercara a mí.....
-Lo sé....
Y Lucius lo sabía. Harry había estado a punto de ser violado por el muchacho que
amaba, y sin importar los sentimientos que albergara hacia el Veela, el recuerdo
del incidente todavía estaba demasiado fresco, demasiado traumático, y demasiado
real. Harry necesitaba dormir, olvidar sus pesadillas por un rato, antes de
perdonar a Draco.
Mañana verían el resultado de las acciones de su hijo. Por ahora, Harry sólo
necesitaba descansar.
¸¸,ø¤º°º¤ø
°`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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