Titulo original: Magnetic Attraction

Titulo: Atracción Magnetica

Autor: Frizzy

Clasificación : R

Comentarios: SLASH-mpreg HP/DM. Draco Malfoy es mitad veela, su instinto lo hace escojer a una pareja: Harry Potter.

Nota Ali y Maria : La traducción de los primeros seis capítulos, con ligeras modificaciones, es cortesía de nuestra amiga Gala, a quien agradecemos de corazón nos permitiera utilizarlos. Un millón de gracias amiga.
 

@ traductoras: [email protected] 

 

 

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Capítulo 19: Vacaciones de Navidad



Era diecisiete de Diciembre, el día que Harry dejaría Hogwarts para regresar a la Mansión para pasar las vacaciones con la familia Malfoy, Sirius y Remus. Había estado deseando que llegaran las vacaciones, contentísimo ante la perspectiva de pasar estas fiestas con su nueva familia, pero su felicidad había tenido corta vida y secretamente deseaba haber elegido quedarse en Hogwarts. Sabía, sin ninguna duda, que hubiera preferido pasar las vacaciones el la Torre, con Draco, Sirius y Remus por compañía.

Nunca antes había tenido una verdadera familia y pensar que había perdido tan fácilmente a su nueva familia le hacía más daño del que quería admitir. Hacia tanto tiempo que deseaba ser amado por unos padres como la mayoría de los niños eran amados.......incondicionalmente. Oh, tenía a Sirius, Remus, Draco, Ron, Hermione, las trillizas e incluso a Luicius de su lado, pero Narcissa era un tema completamente diferente.

Aunque se había guardado de fingir cuando Draco estaba alrededor, cuando estaban solos no le dejaba dudas de que lo despreciaba. Se rehusaba a hablar con él y cuando él, vacilante, le hablaba, lo miraba con desagrado, tal y como había hecho durante la Copa del Mundial de Quidditch. Incluso cuando su hijo estaba presente, su tono era frío, y el enojo oculto en su sonrisa, hacia que se estremeciera como si lo hubiera golpeado. Esperaba, en su corazón, que ella llenara el vacío que la pérdida de su propia madre había creado, pero se había visto obligado a regresar a la realidad. Sus padres habían muerto y nunca podrían ser reemplazados.

Se sintió tonto al creer que Narcissa podría reemplazar a su madre. Simplemente había deseado lo que nunca tendría......una reacción infantil, lo sabía, pero nunca había tenido una niñez, no de verdad. Le dolía saber que la mujer que había esperado sería como una madre para él, ahora lo odiaba. ¿Cómo decía el viejo dicho muggle? Hay una fina línea entre el amor y el odio. Al parecer, así era. El afecto de Narcissa se había transformado fácilmente en odio.

No había dicho a nadie más que a Narcissa sobre la carta de Lucius..... era personal. No le había dado detalles a la mujer, sólo le había dicho que había recibido la carta. Para ser sincero, no podía aguardar a ver a Lucius nuevamente. El hombre mayor era extraño, distante a veces, pero sentía una evidente devoción hacia Draco, y le había ofrecido apoyo cuando Harry lo había necesitado. Nunca lo olvidaría. Al principio había creído que Narcissa sería su apoyo, así que consideraba que era una ironía que fuera un Mortífago quien lo comprendiera, aun cuando privadamente creía que la propia Narcissa, en algún momento de su vida, había estado relacionada con el Señor Oscuro.

Draco parecía inconsciente de la tensión que existía entre Harry y su madre, o lo ignoraba; el moreno odiaba el modo en que el Veela rondaba por ahí, incluso sonriendo en público. Le provocaba náuseas. En cualquiera de los casos, a Harry le hería el saber que su prometido no podía ver a través de la fachada que había construido alrededor de si mismo. Había creído que Draco lo había comenzado a conocer mejor que eso, especialmente después de su pelea, pero al parecer el Veela, incluso ahora, ignoraba la confusión interna de Harry.

Remus había sido el único que pareció notar algo, y constantemente veía a Narcissa casi con frialdad, lo cual era extraño en el hombre lobo. Remus siempre era cortés con todos, pero aún cuando no mostraba falta de respeto hacia la mujer, era claro por sus ojos que no le gustaba. Incluso Sirius había notado que la observaba, sus ojos dorados siguiendo cada uno de sus movimientos y estrechándose cuando se acercaba a Harry. Narcissa parecía casi aterrada de Remus, aunque no lo demostrara......sin duda recordando que los hombres lobo atacaban a cualquiera que lastimara a los suyos. De hecho, el modo en que se alejaba sutilmente de Harry era bastante prueba de cuan incómoda se sentía en presencia de Remus.

Sirius parecía tener sentimientos encontrados respecto a Narcissa. Tenía un obvio temor reverencial de su belleza y frialdad, y la respetaba como bruja, pero no podía olvidar su expresión en el momento en que había trasladado a Harry fuera de la Mansión. Aunque al no notar la tensión entre Harry y ella, no hacía caso pues Narcissa tenía su comportamiento habitual cuando estaban en público o ante personas ajenas a la familia.

Hermione, con sus agudos ojos y mente, también había notado la fricción entre los dos, y aunque nunca lo mencionó, era claro que le ofrecía su apoyo silencioso. Cuando ella estaba cerca, trataba de asegurarse de no dejar nunca a Harry solo con la bruja, sabiendo que aunque su amigo era un mago poderoso, no podría usar sus poderes contra la madre de Draco por temor a disgustar al rubio.

-¿Harry?- preguntó una suave voz, interrummpiendo las reflexiones del chico.

Harry alzó la vista, sobresaltándose al encontrar a Remus mirándolo fijamente con sus cálidos ojos dorados. Le sonrió levemente, complacido al ver al licátropo que amaba su padrino. Respetaba al hombre como profesor y mago poderoso y no le temía por su maldición mensual. Sabía que Remus nunca le haría daño..

Estaba sentado al lado del lago, escapando de la compañía de Draco y Narcissa, para su gran alivio. No creía poder pasar ni un minuto más pretendiendo que todo estaba perfectamente bien y que eran una gran familia feliz. No todo estaba bien y Harry odiaba eso. Ni siquiera habían notado su desaparición, pensaba amargamente, una cínica sonrisa revoloteando en la comisura de sus labios.

-Hola, Remus- saludó, la voz cálida pero rrecelosa.

Remus se sentó a su lado, sin hablar. Parecía que sólo miraba el lago, admirando el modo en que el agua hacía ondas, el ligero viento que perturbaba el orden de las plantas acuáticas mientras el Calamar Gigante nadaba alrededor del lago, sin aventurarse a salir a la superficie.

-¿Lo sabes, verdad?- pregunto Harry finalmmente, aunque sabía la respuesta.

-¿Saber qué?- replicó.

Remus giró sus penetrantes ojos para encontrarse con los confundidos ojos verdes, recordándole que el hombre frente a él no era completamente humano y era demasiado perceptivo para su propio bien, especialmente debido a sus sentidos mejorados. Harry bajó los ojos, repentinamente avergonzado por la situación.

-Sobre Narcissa.....cómo....

-Sí- Remus lo interrumpió, sus ojos estrecchándose ligeramente con la furia, pero su rostro y voz permanecieron impasibles. Siempre había poseído una asombrosa cantidad de autocontrol cuando se trataba de una discusión o unas circunstancias delicadas.

-No sé qué hacer. Draco no se da cuenta, yy sé que probablemente pensará que estoy imaginándome cosas. Dirá algo como ‘ella te ama, eres quien va a darle nietos’ y esperará que todo esté bien.

Le hería saber que sólo le había gustado a Narcissa porque iba a darle un nieto, algo que deseaba desesperadamente. ¿No le importaba Harry como persona?

-Y no lo está- mencionó Remus suavemente.<

Era una declaración, no una pregunta, así que Harry no contestó. De cualquier modo, Remus sabía la verdad, y no quería molestar al licántropo. Suspiró suavemente, llevando la mano hacia su cabello oscuro y enmarañado por el viento.

-Es una tonta testaruda- dijo Remus suavemmente, abrazando a Harry contra él, resguardando al delgado muchacho del viento, en un gesto extrañamente protector, como se dio cuenta Harry.

-Me odia- musitó, consciente que sonaba peetulante pero no le importaba.

Remus no lo negó, sabía que era verdad. El comportamiento de Narcissa hacia Harry insinuaba odio, por mucho que deseara que no fuera así. Estaba tan ciega por la preocupación que sentía por su hijo, que no estaba consciente que a la larga ella misma lo estaba dañando, al predisponerlo en contra de su pareja

-Es una tonta que no te merece ni a los niietos que le darás. Draco se está ocultando detrás del amor ciego que tiene por su madre. A sus ojos, su madre te ama porque eres su pareja. No puede ver que ella te está haciendo daño. Si Draco continúa ignorando tus sentimientos de esta forma, entonces no te merece, Harry

-Estaba pensando en fijar el día de la bodda....- confesó Harry suavemente, sus ojos ligeramente borrosos por las lágrimas.

Remus suspiró, aferrándolo más fuerte para ofrecerle consuelo. No quería alejarlo de la idea del enlace, pero para ser honesto, creía que Narcissa molestando continuaría a pesar de que se enlazara con su hijo. A la larga sólo lograría complicarlo todo, mientras trataban de fingir que todo estaba completamente bien.

-No hagas nada de lo que tengas que arrepeentirte, Harry. Una vez que te enlaces nada podrá romperlo. No te cases si no te hará feliz- aconsejó Remus con cautela.

-Seré feliz con Draco. Lo amo- dijo Harry enérgicamente, como si tratara de convencerse de sus palabras.

-¿Pero te preocupa Narcissa y cómo reaccioonará?- tanteó Remus, sin desear enojar al muchacho que amaba como a un hijo

-Oh, ella actúa como si estuviera feliz y excitada cuando Draco está cerca, pero cuando estamos solos me mira como si prefiriera que Ron fuera la pareja de su hijo.

-Olvídate de ella, Harry. Sé feliz, es toddo lo que pido- murmuró Remus.

-Lo seré.

Remus no dijo nada, pero su silenció le confirmó a Harry que había notado la ligera duda en su voz. El chico giró los ojos hacia el lago, deseando que su vida no se hubiera convertido en una intrincada mezcla de emociones en conflicto. Deseaba casarse y unirse a Draco porque lo amaba, pero no quería provocar una ruptura entre Narcissa y su hijo. El amor de madre era un regalo precioso, pensó con tristeza, un regalo que él había perdido, y eso era algo que no deseaba a nadie.

-Supongo que es sólo que todo se deshace.......- musitó Harry finalmente, el auto desprecio era obvio en su voz.

-¿Qué significa eso?- inquirió Remus, su vvoz un tanto aguda

-Siempre quise una familia, y ahora que tuuve oportunidad de tener una, voy y lo arruino- murmuró Harry, sabiendo que necesitaba explicar sus pensamiento.

-¡Tú no lo hiciste!- exclamó Remus coléricco, disgustado por que Harry pensara que era él quien lo había arruinado todo. No lo había hecho. Había sido Draco con sus instintos posesivos, y luego Narcisa, sobreprotegiendo a su hijo. Harry simplemente había sido la persona que estaba en medio, rebotando dentro del problema, luego que el problema le había roto el corazón.

Sorprendido por la dureza del tono del hombre lobo, Harry lo miró con cautela. No estaba asustado pues sabía que Remus jamás alzaría una mano contra él, pero no le agradaba ver que el licántropo, quien habitualmente era calmado y paciente, había perdido el control de sus emociones.

-Tú mereces una familia, Harry...

-Quizás- murmuró el chico crípticamente.
Remus miró a Harry arqueando la cabeza y frunciendo el ceño. Aunque nunca expresaría sus dudas en voz alta, sospechaba que Harry había sido más abusado de lo que le había dejado saber a Sirius. Oh, le había mencionado la falta de alimentos y las muchas tareas que le habían obligado a hacer, pero nunca habían discutido sobre los otros eventos de su niñez.

Era extraño. Era casi como si Harry nunca hubiera sido niño.....como si nunca hubiera sido amado. No entendía completamente el amor.....oh, amaba, y amaba con todo su corazón, pero encontraba mucho más difícil aceptar el hecho de que pudiera ser amado a su vez.

Remus había atravesado una situación similar durante sus primeros años en Hogwarts, el miedo al rechazo de sus amigos cuando descubrieran la verdad. Los hombres lobo eran cazados y asesinados en esos días y sabía que ni siquiera Dumbledore podría ser capaz de protegerlo si los padres de los demás niños descubrían la verdad y protestaban.

Había sido afortunado de que la gente que había elegido como amigos hubieran sido los más leales que pudiera haber deseado.....con excepción de Peter Pettigrew. En lugar de temerle, le habían amado aún más debido a su tormento mensual, protegiéndolo cuando estaba débil por la transformación. Incluso se habían convertido en animagos ilegales para estar con él.

-Siempre nos tendrás a Sirius y a mí- le ssonrió cálidamente, tratando de alegrarlo.

Harry sonrió débilmente, deseando cambiar el tema de conversación. Nada se había resuelto y sospechaba que nada podría solucionar el problema, imaginándose con Narcissa, gritándose sus opiniones uno al otro mientras Lord Voldemort fungía de referí, sosteniendo las varitas de ambos.

No quería que Remus se preocupara por él. No estaba acostumbrado a eso. Oh, se había acostumbrado a la preocupación maternal de Hermione, al afán protector de Sirius, pero incluso ahora, en algunas ocasiones, se preguntaba por qué. Los Dursley lo habían herido más de lo que nadie podía imaginar, pero estaba conciente de que eso era porque él mismo no quería que nadie conociera todos los detalles. No estaba listo. Sabía que se enfadarían por la forma en que había sido tratado y buscarían venganza, pero no quería que se arriesgaran por él......no podría perdonarse si algo le pasara a cualquiera de ellos.

-Sí- aceptó.

Se mordió el labio, preguntándose si debía decir lo que deseaba decir. Siempre había deseado manifestarle sus sentimientos al licántropo, pero secretamente, siempre había temido a su reacción. Aunque aparentemente Remus se preocupara por él tanto como Sirius lo hacía. Las palabras, sin embargo, escaparon antes de que pudiera evitarlo.

-Te quiero, Remus- dejó escapar.

-Yo también te quiero, Harry- murmuró Remuus, sonriéndole cálidamente, su afecto evidente a los ojos de Harry

-¿Dónde está Harry?- preguntó Draco de reppente, sus ojos plateados revisando el salón en busca de su pareja.

Había estado discutiendo los planes para el Día de Navidad con Narcissa, quien había solicitado su opinión, y apenas ahora se había percatado de que su pareja no estaba a su lado, donde había estado. Entró en pánico, mirando alrededor enloquecido, al notar que Harry no estaba en la habitación.

-Salió a caminar- soltó Narcisa, sonando ccomo si estuviera interesada en Harry.

-No escuche que nos avisara.

-Estábamos discutiendo si cenaríamos a lass doce o a la una, querido. Él estará bien.

-Me preocupo por él- confesó Draco.

-¿Por qué?- preguntó Narcissa, su voz bañaada de preocupación maternal.

-No hay razón....sólo que me gusta que estté cerca de mí- se encogió de hombros con elegancia, lanzando uno de los menús que su madre le estaba mostrando.

-¿No confías en él?- preguntó Narcissa de manera casual, ocultando bajo sus pestañas caídas, el malicioso placer en sus ojos azules, consciente de que a su hijo no le gustaría el comentario .

-¡Sí lo hago!- espetó Draco, de forma preddecible.

Narcisa pareció darse cuenta que había empujado a su hijo demasiado lejos porque sonrió amorosamente, inclinándose hacia delante para despeinar su cabello con afecto antes de regresar su atención a los planes que tenía en su regazo, viéndolos pensativamente como si la conversación que acababan de tener no tuviera importancia.

-Sí, claro, en todo caso.......

Pero era demasiado tarde, la semilla de la duda había echado raíces. Tal como Narcissa había esperado que hiciera. Era su único niño y lo protegería de todo, incluso si eso significara separarlo de su pareja. Con el tiempo, Draco comprendería que ella sólo estaba tratando de protegerlo. Entendería sus motivos.

Ignoró la pequeña voz en el fondo de su mente que le decía que si lo obligaba a elegir, Draco podría preferir a su pareja sobre ella.

Harry estaba sentado acurrucado entre Sirius y Remus en el carruaje que los conducía a la Mansión, agradeciendo en silencio que Draco lo hubiera obligado a llevar un suéter extra. El rubio estaba evidentemente herido por la decisión de su pareja de sentarse al lado de alguien más, pero éste necesitaba tiempo para ordenar sus pensamientos y decidir si de verdad aún quería casarse con el Veela.

Cuando estaba cerca del rubio era incapaz de pensar, pues la atracción magnética siempre intentaba empujarlo a aceptar el enlace aún cuando no estuviera listo. Deseaba tomar la decisión sin la influencia de algo que no pudiera controlar.

-¿En qué estás pensando?- le preguntó Siriius, repentinamente.

Harry dio un brinco, sobresaltado ante la invasión de el silencio del carruaje. Levantó sus ojos verdes ligeramente desenfocados para clavarlos en el sonriente rostro de su padrino. Sonrió débilmente, sin desear preocupar al hombre que adoraba como una figura paterna.

Sirius rió, obviamente sin ver más allá de la sonrisa, y dio un codazo a su ahijado en las costillas en un gesto juguetón. Harry pensó rápidamente, preguntándose qué le había dicho. Si le pedía a Sirius que lo repitiera, podría enviarlo a dormir, clamando que estaba enfermo. Harry puso los ojos en blanco mentalmente.

-En nada....- murmuró, recordando.

-No te creo. Has guardado silencio durantee todo el viaje- argumentó Sirius, con un ligero puchero.

-Sirius, deja a Harry en paz- increpó Remuus bruscamente, sus ojos moviéndose para mirar a Narcisa, quien estaba sentada al lado de su hijo, luciendo tan bella como siempre en una elegante túnica verde y plata. Ella se limitó a elevar una ceja antes de mirar deliberadamente a través de la ventana, demostrándole que estaba por debajo de ella. Remus ignoró el desaire, acostumbrado a tal comportamiento.

-Pero....- Sirius comenzó a argumentar, noo muy seguro de por qué Remus estaba actuando del modo que lo hacía

-¡Ya!- bufó Remus, perdiendo la paciencia..

Sirius miró boquiabierto al hombre lobo. Abrió la boca para protestar pero se contuvo al ver el destello dorado en los ojos de Remus. Estaban cerca de la luna llena...Remus estaba luchando contra el lobo y no dudaría en repartir coces.. Se relajó, creyendo comprender el comportamiento de su amigo

-Está bien.....cálmate- dijo a la defensivva, levantando las manos en señal de rendición.

-Todo está bien, Remus- susurró Harry suavvemente, sonriendo al sobreprotector hombre lobo.

Remus lanzó a Sirius otra mirada de advertencia antes de girar hacia Harry, suavizando su expresión instantáneamente. Harry era una de las cosas que Remus adoraba abiertamente. Era el último lazo de unión con Lily y James, el único Merodeador de la nueva generación.

Sabía que nunca podría tener un niño. El Ministerio había tomado buen cuidado de eso, pensó con amargura. No deseaban que aumentara la población de licántropos, temiendo los resultados. Había sido afortunado de que Lily y James le hubieran permitido relacionarse con la vida de Harry todo lo que pudieron. Sabía que Lily conocía la verdad, y siempre se había esforzado porque él los visitara y jugara con Harry. Estaba agradecido por ello y amaba al chico tanto como podría amar a su propio hijo. Para él, Harry era su hijo en todo excepto la sangre.

-Lo lamento- murmuró, no por lo dicho sinoo por la forma en que lo había hecho.

Harry se rió, inclinándose contra el hombre, mostrándole su afecto, Remus de inmediato rodeó su cintura con un brazo, sosteniéndolo en un holgado abrazo, y sonriendo mientras Harry descansaba su cabeza contra su hombro.

-Está bien. Me gusta cuando le gritas a Siirius- Harry sonrió, guiñando sobre el hombro de Remus a un indignado animago.

-Hey!- exclamó Sirius.

Draco apretó la mandíbula, entrecerrando los ojos plateados mientras clavaba la vista en la escena ante él. Luchó contra la urgencia de atacar al licántropo que se había atrevido a tocar a su pareja de ese modo, antes de recordar que Remus era como un padre para Harry, tal como Sirius. Pensó reducir algo de su posesividad, pero algo todavía persistía en su sangre, llena por las dudas cuidadosamente plantadas por Narcissa.

¿Harry estaba ignorándolo deliberadamente? Bien, los dos podían jugar ese juego....

Pronto arribaron a la Mansión, la cual lucía exactamente igual, excepto que esta vez había una delgada capa de nieve cubriendo los terrenos, árboles y raíces. La casa lucía más desolada, como si hubiera estado vacía por un largo tiempo, y la atmósfera sólo contribuyó al estado depresivo de Harry.

El carruaje se detuvo y Harry saltó fuera, seguido de Narcisa que los guió hacia las escaleras de piedra y al vestíbulo de entrada, la cabeza alta en un gesto que indicaba a Harry quien era el ‘ama’ de la casa. Harry se quitó la capa, sonriendo al elfo doméstico que la tomaba.

-Gracias.

El elfo lo miró con asombro antes de desaparecer. Harry recordó la manera en que Dobby había sido tratado y frunció el ceño, esperando que los otros elfos domésticos no estuvieran siendo tratados de manera tan abominable. Era inhumano tratar a una criatura, cualquier criatura, mágica o no, de tal modo.

Sirius sonrió, complacido de los modales mostrados por su ahijado. Él había tenido elfos domésticos cuando vivía con sus padres, y habías sido terriblemente tratados por sus progenitores. En algún momento, incluso los habían utilizado como víctimas de maleficios oscuros que necesitaban practicar.

-No están acostumbrados a ser tratados commo iguales- le informó Sirius tranquilamente.

-¿Dónde está Lucius?- espetó Narcisa, obviiamente enojada por que su esposo no había venido a saludarla. Desdeñó a Harry, desaprobando claramente que hubiera hablado a una criatura inferior.....nada menos que un sirviente

-Aquí- habló suavemente una inconfundible voz cansina.

-Lucius, querido- Narcisa sonrió, girándosse y levantando la cara para aceptar el beso de rigor, que su esposo le ofrecía siempre que ella regresaba a la Mansión.

-Narcisa- la saludó, besándola apasionadammente antes de posar sus ojos sobre su hijo, quien estaba parado a su izquierda.

-Padre- lo saludó Draco con afecto, inclinnando su cabeza en señal de respeto.

Lucius asintió, sus ojos traicionando el amor que sentía hacia su único heredero, aún cuando su rostro permaneciera libre de emoción. Siempre había sido un hombre discreto y no acostumbraba mostrar sus emociones en frente de los invitados. Así habían sido criados. Eran Malfoys, sangre pura, ricos y aristócratas.

-Creo que es mejor que nos retiremos a nueestras habitaciones- instruyó Narcisa, dirigiéndose hacia la entrada y subiendo las escaleras de mármol que conducían al piso superior. Arrastró a Draco con ella y el Veela nunca miró hacia atrás.

Tan pronto como se marcharon, Lucius giró sus astutos ojos hacia Harry, una pregunta evidente en sus profundidades, aunque nunca la trasluciría en palabras.

-¿Recibiste mi carta?- pregunto en lugar dde eso, con un tono casual.

-Sí....gracias- contestó Harry suavemente..

El chico vio un breve relámpago de emoción en esos fríos ojos antes de que fuera rápidamente ocultado y regresaran a su habitual plateado impenetrable, una réplica de aquellos que había heredado a su hijo. Harry se estremeció internamente, recordando el comportamiento casi despectivo de Draco cuando lo había dejado para seguir a su madre. Al parecer, el comportamiento de Narcissa realmente había afectado su relación.

Sirius y Remus los miraron confundidos, claramente perdidos. Si embargo, permanecieron en silencio, sabiendo que averiguarían más si escuchaban que si preguntaban. Lucius Malfoy no les diría nada más que lo que necesitaban saber.

-¿Draco y tú resolvieron sus problemas?
-Sí- mintió Harry.

Aunque no era completamente falso. Habían solucionado el problema relacionado con los celos de Malfoy, sólo que ahora tenían otro problema que los estaba separando, aún cuando Draco no lo hubiera notado todavía, pero Harry sabía que lo haría, y esperaba que fuera pronto.

-Bien. Ya saben dónde están sus habitacionnes- Lucius sonrió fríamente antes de dirigir sus pasos rumbo al estudio.

-¿Carta?- preguntó Sirius, rompiendo el siilencio.

-Él me envió una carta.....- confesó Harryy, girándose con rumbo a las escaleras.

-¿Sobre qué?- insistió Sirius

-¡Es privado!- declaró el joven con firmezza.

Harry pudo notar que Sirius estaba a punto de protestar cuando una mirada de Remus lo silenció. Mentalmente, agradeció al licántropo por ser capaz de controlar la curiosidad del animago, antes que le tuviera que decir de manera rotunda que lo olvidara. No quería molestar a Sirius siendo rudo con él.

-Bien- aceptó Sirius regañadientes.

Harry le sonrió, agradeciendo que le evitara tener de entrar en mayores explicaciones. Era demasiado complicado.

-Nadie sabe lo que decía. Ni siquiera le ddije a Draco que me la había enviado- les informó, pues no deseaba que Sirius sintiera que no lo quería. Necesitaba a su padrino.

Ante esto, Sirius pareció relajarse.

-Entonces será mejor que vayamos a nuestraa habitación, ¿no les parece?- Harry sonrió aliviado.

Harry entró en la habitación que había compartido con Draco durante su última visita a la Mansión, sonriendo para si al mirar la ahora familiar habitación. Encontró al muchacho acostado en la cama, contemplando el techo encantado, los plateados ojos ligeramente entrecerrados y los labios delgados en una línea severa. El Veela ni siquiera lo miró cuando entró, lo que hizo que Harry frunciera el ceño, no estaba acostumbrado a que Draco lo ignorara.

-¿Draco?- le preguntó indeciso.

-Tus cosas están en tu habitación- espetó Draco, el rostro inexpresivo, pero Harry pudo detectar las borrosas trazas de un oculto enojo en el tono de su voz.

Parpadeó sin comprender. No entendía por qué Draco estaba actuando con tanta frialdad hacia él. ¿Había hecho algo malo?

-¿Qué quieres decir?

-Quiero decir que no vas a compartir mi haabitación. Mi madre piensa que es mejor que no compartamos la cama. Creo que tiene razón......no es justo para mí.

Harry se estremeció como si Draco lo hubiera golpeado físicamente, palideciendo. El Veela nunca antes se había quejado sobre compartir la cama. De hecho, siempre había animado a Harry a hacerlo, deseando que su pareja estuviera cerca. Debía sea culpa de su madre, comprendió, ¿Por qué Draco no podía ver que su Narcissa sólo estaba tratando de separarlos?

-Por supuesto.....lo lamento......nunca peensé....-murmuró Harry suavemente, luchando con las lágrimas que amenazaban con caer.

No lloraría en frente de Draco. No lo haría. Llorar era una debilidad que Harry raramente se permitía. Desde niño había aprendido que nadie venía a tranquilizarte o consolarte cuando lo hacías, y vagamente se recordó siendo niño, sollozando audiblemente en su alacena, cuando sólo le decían severamente que dejara de hacer ruido.

Sabía que Draco no lo consolaría en ese momento....estaba demasiado molesto. ¿Acaso su relación con el Veela sería una repetición de su vida con los Dursley? ¿Estaría siempre atrapado en un lugar donde no podría hacer lo que deseara, sólo servir a Draco y sus necesidades?

-¿Dónde dormiré entonces?- preguntó, limittándose a mantener un tono ligero, aunque su corazón se rompiera al hacerlo

-En la habitación circular- fue la fría reespuesta.

Harry se mordió el labio antes de encaminarse hacia la habitación circular. Cerró la puerta quedamente, evitando disgustar al Veela en alguna forma. Cerró los ojos, deseando alejar las lágrimas que no podía evitar. No lloraría más por Draco Malfoy.

¿Qué diablos le ocurría a Draco? Nunca había estado tan frío desde que se reconciliaron. Draco había sido cuidadoso en no molestarlo por temor a separarse nuevamente. ¿De verdad el Veela pensaba que tener a Harry cerca no era justo para él? Nunca había tenido intención de torturar al rubio, más bien creía que su presencia lo tranquilizaba. Obviamente, estaba equivocado.

-¿Por qué será que cuando todo finalmente parece estar bien, algo pasa?- preguntó en voz alta, pediendo el control de sus emociones. No hubo respuesta, pero de nuevo, Harry no esperaba ninguna-. Y ahora hablo solo....- murmuró sacudiendo la cabeza.

Miró alrededor de la habitación. Estaba desnuda, con excepción de una cama sencilla cubierta con unas sábanas blancas y un pequeño armario. La habitación, que anteriormente había amado, se sentía sofocante. Se sentía atrapado. Era una habitación de castigo, como la alacena de los Dursley. Había esperado que Draco nunca lo heriría de esa forma, y aunque en lo profundo sabía que la intención del rubio no era tratarlo como los Dursley, lo había hecho, y nada podría cambiar eso.

Sentía como si Narcisa lo hubiera maldecido, lo que lo hacía sentir enfermo. Ella estaba arruinando todo, por inquina, sólo porque él había herido a su hijo en el pasado, ¿pero, y Harry? ¿No merecía ser feliz? ¿No merecía ser amado y protegido incondicionalmente?

Parecía que estada destinado a vivir una vida llena de pena y dolor. Había pensado que serían felices.....incluso se había preparado mental y emocionalmente para enlazarse con el Veela desde el punto de vista físico.

Una cínica sonrisa jaló la esquina de sus labios al llegar a esa conclusión. Había sido algo que había tratado de negar toda su vida. Harry Potter no estaba destinado a ser amado.

Estaba sentado en la cama, emocionalmente drenado, cuando escuchó un toque en la puerta. Había decidido dedicarse a hacer sus tareas de vacaciones después de desempacar, sabiendo que a Draco no le gustaría que lo perturbaran en sus habitaciones con conversación. Sus libros estaban esparcidos sobre la cama, hojas de pergamino tiradas en el piso, Consideró recogerlo antes de desistir de la idea.

Dudó, no deseando abrir la puerta, que había cerrado con magia para mantenerse alejado de visitantes indeseados. Pero, ¿y si era Draco, que venía a disculparse, aliviando su dolor? Por mucho que odiara su debilidad, necesitaba a su pareja.

-¡Harry!

Reconociendo la voz de China inmediatamente, se regañó a si mismo por alentar sus esperanzas. Draco estaba furioso con él, entonces ¿por qué razón iba a querer hablarle? Abrió la puerta con un pase de varita, observando mientras China entraba, el rostro pleno de excitación.

Notó como la chica entró en la sencilla y vacía habitación con el ceño fruncido, sin duda preguntándose por qué Harry no estaba compartiendo la cama de Draco y por qué tenía la habitación más sencilla de la Mansión. Por su anterior visita a la casa, Harry sabía que el resto de las habitaciones estaban espléndidamente decoradas, sin reparar en costos. Los Malfoy tenían dinero, y les gustaba mostrar que lo tenían.

-¿Por qué estás aquí?- le preguntó desconccertada, mordiéndose un labio.

Harry se vio extrañamente afectado por la preocupación de sus ojos color chocolate, pero no deseaba que la chica se involucrara en su penosa relación. China seguía siendo una Malfoy y su lealtad estaba con la familia, sin importan cuan sinceramente pareciera gustarle Harry, pero no quería perderla.

-Me gusta esta habitación- mintió.

No era completamente falso. A él le gustaba la habitación pero no quería estar allí abandonado. Quería regresar con Draco, acurrucarse toda la noche contra su cálido cuerpo, sentirse seguro y amado. Esta habitación debería ser para sus niños, niños que a este paso Harry dudaba que llegaran a materializarse. Su relación era demasiado inestable para considerar un enlace, no digamos la concepción de un niño, sin importar cuanto Harry ansiara uno.

-¡Oh!

China no lucía muy convencida pero dejó que el tema pasar, sintiendo que a Harry lo alteraba ese tema de conversación. Caminó hasta la cama, dando un vistazo momentáneo a los libros antes de sentarse al lado de Harry, encogiendo sus piernas bajo ella con una gracia felina que el chico, silenciosamente, comparó con la de Draco. Sacó esa idea de su mente, pues no deseaba pensar en eso.

-¿No vas a venir a cenar?- preguntó ella, elevando una ceja.

Harry se le quedó mirando fijamente, no había escuchado su pregunta. Apresuradamente trató de pensar en qué decirle, al ver que sus ojos estaban oscurecidos por la sospecha.

-¿Cenar?- preguntó con el rostro inexpresiivo, esperando haber acertado.

-Draco dijo que no querías que te molestarran- explicó China, con tono casual. Demasiado casual en opinión de Harry.

-Oh. ¡No tengo hambre!- mintió, ocultando el estremecimiento ante sus palabras. Draco no deseaba su compañía. El pensamiento era como un ácido que le carcomía el alma. ¿Habría logrado Narcissa que su hijo se volviera contra su pareja?

China lo ignoró, sacando una pequeña barra de chocolate que tenía en su bolsillo. Se la pasó en silencio, indicándole con eso que sabía que algo estaba mal, aún cuando el Gryffindor había admitido no tener ningún problema.

-Gracias- murmuró.

-¿Draco y tú se enojaron nuevamente?- pregguntó directamente, la inocencia infantil reemplazada por una mundana expresión desconfiada.

Harry sonrió ampliamente, sacudiendo la cabeza denegando. Su relación con Draco era un asunto privado y por el momento no la comentaría con nadie, ni siquiera con China. La chica le gustaba, pero no confiaba en que no iría derecha con Draco o Narcissa y les contaría todo lo que Harry había dicho.

“Hoy estoy terriblemente cansado” pensó distraídamente, sin preocuparle realmente el pensamiento.

-Mentiroso- señaló China juguetona, a sabiiendas que no le sacaría más información..

-Nosotros no......sólo es que Narcissa pennsó que sería mas respetable si teníamos cada uno su propia habitación- explicó Harry, suavemente.

China resopló. A Narcissa no le había importaron que compartieran la habitación la última vez, ni había dicho nada acerca de que compartieran la cama en la Torre, aunque había estado consciente de ello. ¿Qué estaba tratando de hacer? No podía estar ocasionando, deliberadamente, problemas entre Harry y Draco; Sabía que su hijo necesitaba a su pareja.

-Sí, claro- murmuró, lanzando a Harry una sonrisa.

Harry tomo una pluma, regresando a su tarea, sin saber qué decir. De cualquier forma la chica podría ver a través de sus mentiras, y el Gryffindor no quería cavar su propio hoyo. Era mejor no decir nada......de ese modo, no se metería en problemas por hablar.

China empezó a husmear en sus libros, curiosa. Era extraño ver a la habitualmente hiperactiva chica tan apagada y quieta, y Harry odió eso.

-¿Nosotros te gustamos?- preguntó China reepentinamente.

Harry sonrió; una sonrisa todavía débil, pero más genuina que la última. Podía responder la pregunta con honestidad, y así lo hizo, mirándola directo a sus ojos marrones para mostrarle que hablaba con la verdad. Deseaba decirle que ella le gustaba, ¿cómo no?

-Por supuesto que sí.

-¿Draco está loco porque no quieres enlazaarte con él?- preguntó, sabiendo que Harry no estaba listo para enlazarse y preguntándose si la disputa habría sido porque su primo lo estaba presionando a hacer algo que el moreno no deseaba.

-No lo sé- confesó, decidiendo decirle la verdad al ver que su mentira no había funcionado tan bien como esperaba.

-Draco es estúpido.

-Quizás- meditó Harry, su corazón apretánddose al pensar en el Veela. Draco era cualquier cosa menos estúpido. Si había aprendido algo sobre el rubio Slytherin durante su noviazgo, era que era extremadamente inteligente, con una mente rápida y afilada como una cuchilla.

-¿Volarías conmigo mañana?- pidió China, rrecordando la razón por la que lo había visitado en primer lugar.

-Claro- Harry esbozó una genuina sonrisa. Quizás volar lo ayudaría, pensó, siempre lo había animado en el pasado.

China sonrió, obviamente deleitada por su respuesta.

-Entonces te veré después. ¡Buenas noches,, Harry!

Harry observó mientras saltaba de la cama y se escurría fuera de su habitación, cerrando la puerta tras ella. Dudó antes de asegurar la puerta nuevamente. Sabía que si Draco no había intentado visitarlo ese día y no quería verlo, tampoco querría pasar la noche con él.

-Buenas noches, Draco- murmuró suavemente,, triste de que el muchacho no pudiera oírle, pero sabiendo que el gesto no sería apreciado.

Mientras se cambiaba y se acostaba para dormir se sintió algo más feliz de lo que había estado en todo el día. China le había levantado el ánimo, ligeramente, pero había mejorado su disposición anterior. Sonrió, ante el cuadro de la linda chica con su angelical pelo rubio y sus contrastantes ojos marrones. El cabello de un ángel y los ojos de un demonio.

-Está chiflada- murmuró, antes que su mentte derivara y un exhaustivo sueño clamara por él..

Manos ardientes viajaban por su pecho, luego lentas por su estómago hasta moverse a tocar sus hombros y moviéndose hasta pellizcar sus duros pezones. Suaves labios presionaban pequeños y lentos besos por toda su garganta, succionando ligeramente, clamando por él, haciendo que su sangre hirviera y su corazón se acelerara por el deseo.

-Draco- gimió Harry, arqueando su espalda,, buscando mayor contacto, necesitando sentir al otro muchacho contra él, y deseando que no fuera sólo un melancólico sueño.

Abrió los ojos para fijarlos en la suavidad plateada antes que esta cambiara, endureciéndose en una familiar mirada de furia que había conocido durante sus primeros cinco años de Hogwarts. Retrocedió, herido, sin desear enfrentarse a la realidad. Claro que Draco no lo amaba.

-Te odio- esputó Draco, confirmando sus peensamientos como si leyera su mente.

Harry abrió la boca y gritó, mientras el chico que amaba lo tomaba lujuriosamente, sin pensar más que en su placer y sin preparación, en la búsqueda egoísta de su propia liberación. Sollozó, tratando de alejarse, llorando por su virginidad robada, su mente golpeada por el dolor.

-¡No, por favor, no.....detente!.....¡No!-- suplicaba, sin preocuparse por parecer débil. Quería que se detuviera. Le hacía mucho daño, más del que hubiera creído posible. Podía sentir la sangre escurriendo por sus muslos, escuchaba los gruñidos de placer de Draco contra su oreja, y sintió náuseas. Cerro la boca cuando sintió el ardiente cuerpo de Draco contra el suyo, sin permitir que la demandante lengua se deslizara entre sus labios.

-¡Zorra!

Jadeó, despertando bruscamente. Deslizó una temblorosa mano para limpiar el sudor y las lágrimas que corrían por su rostro, intentando controlar los erráticos latidos de su corazón. Había sido un sueño, un horrible sueño. No había sido verdad.

-Sólo fue un sueño- suspiró, abrazándose aa si mismo, tratando de convencerse de ello.

Pero no importaba cuanto se persuadiera para creer esto, sintió que una leve duda permanecía. Aún si eso no había pasado todavía, podía.....pero Draco era tan gentil, tan tierno, nunca lo forzaba más allá de para lo que estaba listo......

-No, él nunca lo haría....- negó con voz ááspera, consciente de que sus palabras eran casi una súplica.

Pero mientras cerraba los ojos para tratar de dormir nuevamente, la imagen de Draco, con los ojos entrecerrados y el rostro distorsionado por la lujuria, aparecía tras sus párpados cerrados. El sueño lo había afectado más de lo que hubiera creído posible.

-Te odio.

Las palabras se repetían en la mente de Harry, haciendo que su corazón doliera. Esto lo hería. Eran sólo palabras, las palabras de una pesadilla, palabras que nunca habían cruzado los labios del Harry real, pero le herían. Recordó el viejo dicho muggle “hay una delgada línea entre el amor y el odio” y sintió que su corazón se rompía. y mientras el sueño finalmente lo reclamaba una vez más, podría jurar que había escuchado una risa burlona, una risa muy estridente.


 

 

¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸

   

   

 

 

 

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