Titulo original: Magnetic Attraction

Titulo: Atracción Magnetica

Autor: Frizzy

Clasificación : R

Comentarios: SLASH-mpreg HP/DM. Draco Malfoy es mitad veela, su instinto lo hace escojer a una pareja: Harry Potter.

Nota Ali y Maria : La traducción de los primeros seis capítulos, con ligeras modificaciones, es cortesía de nuestra amiga Gala, a quien agradecemos de corazón nos permitiera utilizarlos. Un millón de gracias amiga.
 

@ traductoras: [email protected] 

 

 

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Capítulo 17: UN NUEVO COMIENZO



Harry despertó al día siguiente envuelto en los brazos de Draco, algo que pensaba que jamás volvería a suceder. Serpenteó ligeramente de modo que su rostro quedó presionado contra el hueco de la garganta del otro chico, suspirando con alivio al darse cuenta que no había sido un sueño.

-Buenos días, amor- murmuró Draco roncamennte en su oído, haciendo que el Gryffindor temblara.

-Buenos días- suspiró Harry.

Draco presionó un tierno beso sobre su frente, acariciando ligeramente la suave piel detrás de su oreja, lo que hizo que Harry gimiera suavemente. El rubio sonrió pícaramente, claramente deleitado con la reacción que le causaba.

-Pensé que estaba soñando- confesó Harry.<

Draco se retiró ligeramente ante la confesión, para poder escudriñar en los ojos de su pareja. Los ojos esmeraldas se abrieron, llenos de amor y alivio mientras trataba de acercarse aún más al Veela. Draco sonrió suavemente, sus ojos brillando, y Harry sintió la ya familiar atracción magnética impulsándolo hacia el otro y se entregó con avidez.

Se inclinó hacia adelante y capturó posesivamente los labios del Veela bajo los suyos. Sonrió dentro del beso cuando sintió como Draco se fundía contra él. En eso escuchó ruidos procedentes de la cama de Ron y se separó, sabiendo que a su amigo no le gustaría verlo abrazado a Draco Malfoy, aún cuando Harry estuviera enamorado de él.

-Provocador- gimió Draco, cayendo de nuevoo sobre la cama.

-Por eso me amas- convino Harry.

Draco se echo a reír, sin negarlo. Lo amaba porque deseaba esperar. Esto le demostraba que Harry deseaba que su enlace fuera especial, no apresurado. Respetaba eso. Harry era, y siempre sería, el típico Gryffindor, aún cuando tuviera varios rasgos Slytherin.

El moreno saltó de la cama, aunque a regañadientes. No desearía tener que moverse nunca de ese cálido santuario que habían creado, pero no podían ocultarse allí eternamente, sin importar cuanto lo desearan.

-¿A dónde vas?- preguntó Draco, sin quererr moverse y deseando enroscar sus brazos alrededor de su pareja una vez más. Después de pasar noches terribles sin tener a Harry entre sus brazos, estaba negado a prepararse para su ausencia.

-A mi baúl.

-¿Para qué?

Harry lo ignoró y comenzó a revolver, moviendo libros y ropa a un lado. Eventualmente encontró lo que estaba buscando, aferrando un pequeño anillo apretadamente en la palma de la mano. Se levantó y regresó a la cama. Draco lo miró en silencio antes de elevar una ceja interrogante. En silenció también, Harry le entregó el anillo.

-Lo lamento- confesó. Y lo hacía. Su corazzón se había roto cuando se lo quitó. Había sido un símbolo del amor que compartían, y aún cuando había dudado del amor de Draco hacia él, todavía recordaba la noche en que el rubio se lo había entregado. Su primera cita romántica sería algo que nunca olvidaría.

-¿Por qué?- preguntó Draco bruscamente, prreocupado de que Harry todavía quisiera romper con él.

-Por quitármelo......me dolía llevarlo pueesto cuando.......

Se interrumpió cuando los labios del Veela demandaron unirse con los suyos. Draco entendía. Probablemente habría hecho lo mismo de haber estado en el lugar de Harry. El anillo habría sido un constante recordatorio de lo que habían sido una vez. El hecho de que su pareja lo hubiera guardado hizo que su corazón doliera ante el conocimiento de que lo había herido, algo que se había prometido no hacer nunca, bajo ningún concepto.

°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°

Cuando Harry llegó al Gran Comedor, el brazo de Draco fuertemente enroscado alrededor de su cintura, el anillo de compromiso nuevamente en su dedo, rodeado por sus compañeros de Casa, el silencio fue mortal. Draco se limitó a sonreír, conduciendo a su pareja hasta la mesa de Gryffindor.

-Buenos días- Harry saludó a Seamus que haabía abandonado la torre temprano junto a Hermione, quien le estaba brindando una ayuda de último minuto con el ensayo de Transformaciones.

-Buenos días, Harry- saludo Seamus feliz, complacido al ver que su plan había funcionado. Podía decir que había tomado la decisión correcta.....Harry sonreía nuevamente, una sonrisa genuina que iluminaba todo su rostro y encendía sus ojos.

-Finnigan- dijo Draco simplemente, inclinaando la cabeza ligeramente a guisa de saludo.

-Malfoy.

Se quedaron mirando fijamente por un momento antes de romper el contacto de sus ojos, mirando de manera inconsciente a Harry, quien estaba tomando algunas tostadas de la pila frente a él. La mirada de Draco se suavizó de inmediato cuando fijó sus ojos en su pareja.

-¿Durmieron bien?- bromeó Seamus con ojos inocentes.

Harry lo miró sin expresión. A veces, se preguntaba por qué Seamus se molestaba en hacer ciertas preguntas cuando la respuesta era obvia. Se mordió el labio, dándose cuenta repentina de que varios de los que los rodeaban reían disimuladamente. Draco se limitó a mirarlo fijamente, la boca crispada mientras contenía una sonrisa.

-Sí, ¿por qué?- preguntó Harry, perplejo.<

De inmediato, Draco colocó una mano sobre su boca para amortiguar su risa. Harry lo miró con curiosidad, claramente sin entender la insinuación sexual tras la ‘inocente’ pregunta de Seamus. Internamente, el Veela se maravilló de la inocencia de su pareja.

-¿Qué es tan gracioso?- preguntó.

-Nada, querido- Draco se encogió de hombroos, mordiendo su labio, los ojos bailando con malicia.

-Dime- ordenó Harry, deseando saber.

-¿Realmente quieres que lo haga?- insistióó Draco, sus ojos brillando con alegría reprimida.

-Sí.

-El comentario de Finnigan no se refiere aa dormir, Harry. Pregunta si tuvimos sexo anoche- Draco sonrió con picardía.

Harry quedó impactado, su rostro enrojeció terriblemente mientras miraba a Draco con incredulidad. Distraídamente, se preguntaba si había escuchado correctamente, pero al ver la maliciosa mirada en los usualmente fríos ojos de Draco, supo que sí lo había hecho.

-¿QUÉ?- gritó.

-Tú me pediste que te dijera- señaló Dracoo con suficiencia.

-Pues en el futuro no me digas- gruñó Harrry, claramente incapaz de oponer nada más a la lógica en la defensa de Draco.

-¿Entonces?- insistió Seamus, deseando sabber. Puede que no estuviera enamorado de Harry, pero su amigo todavía era un chico hermoso, y pensaba que juntos él y Draco Malfoy, quien era igualmente grandioso, sería algo increíblemente erótico

-¡Seamus!- bufó Harry, claramente mortificcado al discutir su vida sexual en un lugar donde todos lo podían escuchar.

-¿Qué? Simplemente, tengo curiosidad, Harrry- replicó el otro con astucia- ¿Por qué estás avergonzado?

-Estoy avergonzado porque estás discutienddo mi maldita vida sexual frente a toda la escuela- siseó Harry, bajando la voz para que solamente Draco y Seamus pudieran escuchar.

-¿Y entonces?- jadeó Seamus, distendiendo la mandíbula.

Él siempre había asumido que Harry permanecería virgen hasta el matrimonio. Era terriblemente anticuado sobre las relaciones sexuales y el pensar que entregaría su virginidad con tanta facilidad era alucinante.

-¡No!- bufó Harry, con la voz y la expresiión escandalizadas. ¡Él nunca podría.......! Al menos no hasta que se hubiera casado. Los Dursley siempre le habían dicho que hacerlo era pecado, y aunque nunca había creído lo que ellos le decían, especialmente después de haber descubierto la existencia de Hogwarts, siempre había pensado que el sexo era algo especial para ser realizado con la persona que se amaba una vez casados. No tenía ninguna intención de tener sexo sin casarse primero.

Draco sonrió con picardía, pero se dio cuenta que no era el momento de bromear con Harry. Decidió rescatar a su pareja antes que la situación se saliera de control. Sabía que el moreno lo culparía por su vergüenza.

-Harry y yo estamos tratando de ajustar nuuestra relación, Finnigan- informó sencillamente Draco al muchacho irlandés, deslizando su brazo alrededor de la cintura de su Gryffindor en un gesto de posesión. No haría ningún daño, pensó, mostrar a todo el mundo que el chico era suyo.

Instintivamente, Harry se inclinó sobre el toque, deseando sentir a Draco una vez más, para asegurarse que el Veela realmente lo había ido a ver para arreglar las cosas. No había esperado que cediera, pero lo había hecho....por amor a él. El pensamiento le hizo sonreír.

-Entonces.....¿no lo perdonaste enseguida??- interrogó Seamus, curioso.

-No- contestó Harry brevemente.

-Oh.

-Ya cállate, Finnigan- gruñó Draco.

Seamus se calló rápidamente, ya había aprendido que era mejor dejarlos solos con su relación. El Veela podría matado la próxima vez y Seamus no quería morir a los dieciséis. Quería vivir un poco antes.

°°°°°°°°°°°°°°°°°

-¿Vas a regresar a la Torre?- le preguntó Hermione a Harry horas más tarde.

Estaban en Historia de la Magia, escuchando, o mejor dicho, todos excepto Hermione, pretendiendo escuchar, la clase del Profesor Binns sobre las eras oscuras de Grindelwald. Era asombroso lo aburrida que podía sonar una guerra tan fascinante.

-Probablemente- Harry se encogió de hombroos, tratando de permanecer despierto.

-Y luego Gridelwald se vio a si mismo en eel espejo de Erised. ¿Puede decirme alguien lo que muestra el espejo?

La pregunta sorprendió a Harry quien alzó la mirada. Recordaba el espejo vívidamente. La primera vez que lo había visto, le había mostrado a sus padres, y la última vez había recuperado la Piedra Filosofal. Podía escuchar perfectamente las palabras de Dumbledore, incluso ahora, años después.

-El espejo muestra los deseos de tu corazóón- contestó Harry suavemente.

Todos los ojos se giraron hacia él. Habitualmente no respondía a nada en Historia de la Magia. Usualmente lo hacía Hermione, dado que era la única que verdaderamente prestaba atención a la clase. Harry nunca antes había hecho eso, y no sabían qué lo había poseído para hacerlo ahora.

-¿Podría explicarse?- pidió el Profesor Biinns, claramente sorprendido de que alguien además de Hermione supiera la respuesta a su pregunta.

-Es un espejo que muestra lo que tu corazóón desea. El hombre más feliz del mundo sería capaz de utilizarlo como un espejo normal, pero todos los demás verían el reflejo de aquello que más desearan o necesitaran.

-¡Excelente!. Cinco puntos para Gryffindorrs, señor Potter. Entonces Grindelwald se vio a si mismo en el espejo, conquistando al mundo. Esto lo condujo a la locura, a esforzarse por alcanzar la meta que le mostraba. Por lo tanto, intentó apoderarse del mundo mágico.....

Harry se durmió enseguida. Mientras lo hacía, se preguntó distraídamente qué vería él. Tenía una vaga idea que le mostraría a Draco, varios niños de pelo rubio y ojos verdes, Ron, Hermione, Sirius, Remus, sus amigos, con sus padres y familiares muertos en el fondo.

Fue un pensamiento reconfortante, saber que al fin había encontrado una familia y la felicidad. De cierta manera, había conseguido reemplazar lo que le había sido arrebatado, y ese pensamiento alivió su corazón.

°°°°°°°°°°°°°

Harry estaba sentado en la Torre, a donde se había mudado de vuelta por insistencia de Draco, no que le molestara, esperando que el rubio regresara de su práctica de Quidditch. Escuchó que golpeaban el retrato y preguntó a Merlín quién era.

-Un perro- Merlín hizo un guiño.

Comprendiendo, se paró apresuradamente y caminó hacia el retrato. Lo abrió y se apartó para dejar que entrara el enorme perro negro. Cuando cerró el retrato fue empujado dentro de un apretado abrazo, presionado fuertemente cerca del cuerpo de su padrino. Sonrió, pero a medida que el abrazo se hacía más fuerte, se dio cuenta que el animago no conocía su propia fuerza.

-Sirius, me estás ahogando- bromeó.

Sirius lo soltó de inmediato, con el rostro preocupado. Harry le sonrió, deseando tranquilizar al otro hombre. Era claro que Sirius había estado preocupado por él. Fue a sentarse en el sofá y el mago lo siguió.

-¿Cómo estás?

La pregunta era relativamente sencilla pero Harry sabía por instinto que un simple ‘estoy bien’ no satisfaría a su protector padrino. Mentalmente puso los ojos en blanco, aunque no podía negar que estaba agradecido por esa protección. Sirius era como un padre para él.

-Estoy mejor- confesó.

Sirius aceptó su respuesta con los ojos azules ligeramente entrecerrados para ver si Harry le estaba mintiendo. Aparentemente, quedó satisfecho pues se relajo y asintió, despatarrándose en el sofá de una manera tan poco digna que hizo que Harry sonriera. Sirius, aún en su forma humana, le recordaba a Hocicos. Se sentaron en silencio un buen rato, Sirius obviamente esperaba que Harry hablara.

-Draco y yo.....hablamos. Vino anoche a laa Torre Gryffindor y habló conmigo.

-¿Fue a buscarte?- preguntó Sirius, sorpreendido. Parece que Snape había tenido razón después de todo, reflexionó de mala gana, claro que no lo iba admitir ante el otro hombre en algún momento cercano. ¡Snape nunca le permitiría olvidarlo!

-Sí- Harry sonrió, entendiendo el tono liggeramente asombrado de Sirius.

Draco era, y siempre lo sería, un hombre demasiado orgulloso. Harry se había sorprendido la pasada noche al ver al Veela disculpándose, cuando había pensado que Draco estaba esperando que él se disculpara, algo que Harry nunca habría hecho.

-¿Qué pasó?- inquirió Sirius, curioso.
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-Hablamos sobre por qué estábamos tan furiiosos. El me dijo que fueron los celos los que provocaron sus acciones y nunca quiso decir lo que dijo. Acepté sus disculpas y le comenté como me sentía respecto al enlace y su amor por mí. Me aseguró que me amaba por mi mismo, que sus poderes Veela sólo hicieron que tomara conciencia de que lo hacía- Harry se ruborizó, una mirada casi soñadora en sus ojos.

-¿Qué pasó después?- insistió Sirius, deseeando saber más detalles.

-¡Nada!- negó Harry con vehemencia.....conn demasiada vehemencia en opinión de Sirius.

El animago elevó una ceja ante la apresurada respuesta, tomando nota del ruborizado rostro de Harry, los ojos abiertos y el cuerpo tembloroso. Internamente sonrió, suponiendo correctamente que su ingenuo ahijado había sido besado.

-No me mientas, Harry- pidió severamente, esperando fastidiar a su ahijado. Sabía que el chico estaba avergonzado, pero necesitaba asegurarse de que fuera capaz de confesarle cualquier cosa. Le preocupaba la inexperiencia de Harry. Su ahijado se iba a casar y a unir con un Veela, y los Veela eran criaturas increíblemente pasionales que necesitaban manifestar su amor a través del sexo. Si el joven temía contarle algo, especialmente algo tan pequeño como un beso, entonces nunca le diría si Draco hacía algo que le hiciera sentir incómodo......y si Draco lo había hecho......se lo haría pagar, de eso Sirius estaba convencido.

-Él......nosotros.....yo.....nos besamos, ¿vale?- explotó Harry finalmente, cerrando una mano sobre su boca impresionado tan pronto como las palabras abandonaron sus labios. El rubor comenzó abrirse camino por su rostro, reflejándose en sus mejillas

Sirius rió abiertamente, divertido por la reacción de su ahijado ante su investigación y por su confesión. De veras que era inocente para su edad. En realidad se sentía aliviado de que el chico no tuviera mucha experiencia pues aunque dificultaría la conversación, sabía que Harry merecía algo mejor que un simple sexo casual..

-Harry, todo el mundo se besa, no es nada vergonzoso. Sólo pregunto si hiciste algo que no comprendas.

-¿Cómo qué?- interrogó Harry, luciendo connfundido.

Sirius se mordió el labio, maravillándose internamente de cuan inocente era Harry en realidad. Sabía que era importante que sostuvieran esta conversación sobre sexo, pues el chico debía estar consciente de lo que ocurriría su noche de bodas. Sin embargo, era bastante embarazoso, especialmente cuando Sirius podía recordar vívidamente los verdes ojos del gorjeante bebé que había acunado dieciséis años antes.

-¿Sabes qué va a suceder cuando ustedes see enlacen?- preguntó finalmente con suavidad.

-Sí.....quiero decir....sé que nosotros........ya sabes- Harry enrojeció.

-¿Sabes cómo vas a hacerlo?¿Sabes qué ocurrre cuando un hombre tiene sexo con otro hombre?- interrogó Sirius, necesitando saber.

Harry sacudió la cabeza ligeramente, claramente mortificado. Bajó los ojos, evitando deliberadamente el contacto con los de su padrino. Sabía que Sirius sólo estaba preocupado por el, y que necesitaba conocer lo que el hombre intentaba explicarle, pero podría haber vivido sin hablar de sexo con su sobre-protector padrino.

-No en realidad- murmuró reacio.

-No hay nada de que avergonzarse, Harry. SSe que estás apenado pero necesitamos sentarnos y hablar sobre esto. No quiero que vayas a unirte a Draco sin saber lo que te espera hasta que sea demasiado tarde.

-¿Duele?- preguntó el joven suavemente. Ell que no tuviera experiencia no quería decir que no sintiera curiosidad. Había escuchado las historias de sus compañeros de cuarto, especialmente de Seamus, dado que el irlandés era muy abierto en sus comentarios sobre sus conquistas sexuales, pero Harry a veces pensaba que exageraban.

-¿Disculpa?- Sirius parpadeó.

-El sexo.....¿duele?

-No en realidad......- Sirius luchaba por explicarse.

-¿Qué quieres decir?

Los ojos de Harry estaban plenos de una curiosidad casi infantil, que hizo que Sirius casi creyera que era demasiado joven para el sexo y las relaciones. Deseaba que lo fuera. Daría cualquier cosa por ser capaz de regresar el tiempo y haber podido pasar su vida criando a su abusado ahijado en lugar de estar encerrado lejos mientras Harry era obligado a vivir con los Dursley, quienes lo odiaban por algo que él no podía controlar o cambiar.

-Bien...tener sexo con un hombre es difereente que dormir con una chica. ¿Sabes lo que pasa con una muchacha?

-Sí....el papá de Ron nos explicó- Harry eenrojeció, recordando vívidamente el día que el señor Weasley se había sentado con ellos y discutido los pasos básicos del sexo. Tanto Ron como él se habían sentido muy mortificados.

Sirius luchó por reprimir una sonrisa, sabiendo que si se reía ante la ingenuidad infantil de Harry la situación empeoraría y el chico se alejaría como un animal asustadizo.

-Cuando duermes con un hombre existen dos roles, lo mismo que con la mujer. Uno de los hombres asume el papel dominante, en tu caso Draco.

-Así que yo seré la mujer- preguntó Harry,, comprendiendo.

-Sí.

Harry enrojeció mientras entendía lo que Sirius de hecho estaba implicando. Draco.....tendría que colocar su......¿Cómo podría funcionar esto? Seguramente no era físicamente posible. Su rubor aumentó. De los rápidos vistazos que le había lanzado, sabía que Draco estaba muy bien dotado. Esto definitivamente lo lastimaría, decidió.

-¿Así que él.....estará arriba?

-Sí- Sirius asintió.

-¿Y......como él......?

-Usará un lubricante....un gel deslizante-- explicó Sirius.

-¿Cómo....?

-Primero te ensanchará con sus dedos para que no te desgarres cuando entre en ti- explicó Sirius, preguntándose por qué no estaba ruborizado-. El gel facilitará la penetración y el estiramiento te preparará de manera similar.

-Oh....

-Punzará al principio; siempre ocurre la pprimera vez, como a una chica. Pero puede ser increíble y estoy seguro que Draco será muy especial- lo tranquilizó Sirius, preguntándose como había logrado el chico andar por la vida libre de sexo.

Harry enrojeció. Sabía que Draco haría de esa una noche especial para él. El Veela se había referido varias veces a su enlace y había insistido en que quería hacer de esa noche algo que Harry nunca olvidaría, aunque Harry dudaba que pudiera olvidar nada, sin importar lo que ocurriese. Esto indudablemente le lastimaría, pero confiaba en Draco. Sabía que trataría de hacer que fuera placentero para él.

-Sólo no lo hagas hasta que estés completaamente seguro de esto, Harry- pidió Sirius firmemente.

-No lo haré.

-Prométemelo.

-Lo prometo.

Sirius lo miró aliviado. Abría su boca para continuar cuando el retrato se abrió y un empapado Draco entró con la escoba en la mano. Miró a Sirius con cautela, no muy seguro de su reacción hacia Harry y su relación. No deseaba encontrarse con que el animago había puesto a su pareja en su contra mientras estaba ausente.

Sabía que Sirius era muy protector con su ahijado, a veces pensaba que demasiado, aunque entendía su comportamiento muy bien. La inocencia de Harry casi demandaba protección en función de preservarla.

-Sirius sólo estaba hablándome- explico Haarry, tratando de tranquilizarlo. El Veela era casi obsesivo en su protección y aunque apreciaba la consideración que le mostraba a través de esa actitud, no quería tenerlo perpetuamente preocupado.

-¿Sobre qué?- preguntó Draco, elevando unaa elegante ceja.

Harry enrojeció profundamente, sin saber como decirle que Sirius había estado preparándolo para la noche de su enlace. Era demasiado embarazoso. Sabía que Draco esperaba esa noche con ansiedad y si descubría que estaba conversando sobre sexo, podría tomarlo como una señal de aliento.

-Privado- contestó Sirius simplemente, desslizándose fuera del sillón y dirigiéndose hacia la entrada.

-Bye- se despidió Harry tras él.

Sirius le lanzó un beso y le dio un descrito guiño antes de desaparecer, el retrato osciló cerrándose tras él. Harry pudo escuchar su risa a través del retrato y se ruborizó. Enfrentó a Draco quien lo observaba con curiosidad, los ojos plateados entrecerrados con inquietud.

-¿De qué estaban hablando?

-Era....privado......no tiene importancia.....no era realmente sobre ti....

-Oh- Draco no presionó sobre el asunto, peero se preguntó qué diablos le estaría diciendo Sirius para ruborizar de ese modo a su pareja.

-Voy a tomar un baño- dijo Harry apresuraddamente, deseando alejarse del insistente rubio, precipitándose hacia la puerta.

Draco lo observó marchar divertido, sabiendo que cualquier otra pregunta sobre el asunto sólo asustaría a su pareja y lo alejaría de él. Además, estaba complacido de que al parecer Sirius no había tratado de persuadir a su pareja para que lo dejara de nuevo.

°°°°°°°°°°°°°°°°°

Fue ya tarde esa noche, mientras estaban abrazados en la cama, cuando Draco recordó lo que Blaise le había dicho anteriormente. Frunció el ceño, preguntándose cómo expresar sus temores en voz alta, hasta que decidió que lo mejor era preguntarle a Harry directamente.

-¿Harry?

-Hmmmm- murmuró, intentando abrir los ojoss

-Blaise me contó lo que pasó la otra nochee en el corredor- susurró suavemente.

De inmediato Harry se tensó en sus brazos, haciendo que Draco frunciera el ceño. No quería enojar a su pareja ahora que habían logrado reconciliarse. No quería perderlo nuevamente fisgoneando en su pasado, aún cuando necesitaba saber. Sin embargo, para que esta relación funcionara era indispensable que no hubiera secretos entre ellos.

-¿A qué te refieres?- preguntó Harry, espeerando desesperadamente que Draco no se estuviera refiriendo a lo que él pensaba.

-¿Quién te hizo daño, Harry?

Harry trató de alejarse del abrazo de Draco pero el Veela lo aferró más estrechamente, ofreciéndole consuelo mientras silenciosamente le decía que no abandonaría el asunto hasta que su curiosidad hubiera sido satisfecha. El moreno gimió con angustia, su cabeza arrimándose al hombro de Draco mientras intentaba ocultar su rostro del otro chico. Demonios, no quería decirle al rubio, ni siquiera quería pensar en su pasado. Le lastimaba demasiado. Preferiría pretender que nunca había ocurrido y que su vida había comenzado en Hogwarts.

-¿Quién?- preguntó Draco nuevamente, su vooz le decía a Harry que no se detendría hasta que le respondiera la pregunta.

-Mi tío......- admitió suavemente.

Draco se congeló, difícilmente atreviéndose a creer lo que sus propios oídos le decían. Su Harry, el muchacho que amaba, había sido abusado por su propia familia, la gente que se suponía debía preocuparse por él y amarlo; la única familia que tenía lo había herido y Albus Dumbledore lo había colocado allí. Su odio y aversión hacia el viejo Director aumentó mientras luchaba por controlarse, sabiendo que no era tiempo de desvariar y despotricar. Harry necesitaba su apoyo.

-¿Cómo?- susurró, acariciando la mejilla dde su pareja, deseando consolarlo.

Harry se encogió ante el toque, lágrimas deslizándose desde sus párpados fuertemente cerrados. Comprendía que Draco tenía derecho de saber, pero eso no lo hacía más fácil. No quería parecer débil. ¡Por Dios! Era Harry Potter, el Salvador del mundo mágico, vencedor de Voldemort, y ni siquiera pudo defenderse de un Muggle. Un impotente y débil Muggle. Sabía que Draco despreciaba a los Muggles por su debilidad y no quería que lo odiara a él por haber sido incapaz de enfrentarlos. Sabía, en lo más profundo, que Draco lo amaba demasiado como para considerar siquiera odiarlo, pero no quería que lo despreciara de nuevo.

-No era tan malo al principio- confesó Harrry, su voz ligeramente temblorosa por la emoción.

-Cuéntame- lo animó el rubio, estrechando su abrazo sobre Harry.

-Nunca me quisieron; siempre lo supe porquue me lo decían. Decían que un monstruo como yo no merecía ser amado.

El cerco de Draco se estrechó apretadamente acercando el sollozante cuerpo de Harry al propio, esperando ofrecerle consuelo. No podía creer que le hubieran dicho eso. Su Gryffindor merecía más que nadie el ser amado. Necesitaba ser protegido, cuidado, adorado, venerado.....Lo merecía.

Su sangre Veela lo urgía a visitar y herir a la gente que lo había lastimado tan gravemente, pero dejó ese pensamiento a un lado, sabiendo que Harry lo necesitaba en ese momento, y aún quedaba más por escuchar.

-No puedo recordar mucho sobre mi niñez. IImagino que lo he bloqueado por alguna razón. Me recuerdo siendo abandonado en un corral sin nada que hacer excepto observar a Dudley jugar con sus juguetes. Al principio siempre estaba solo....era como si no quisieran tocarme.

Draco echaba humo en silencio. ¿Cómo podía alguien hacerle eso a un bebé? ¿Un delicado e indefenso bebé? Ni siquiera Lucius Malfoy, quien era conocido por su crueldad, había sido tan despiadado con su niño. Más bien había mimado a Draco hasta el infinito, pasando horas enseñándole, jugando y hablando con él.

-Tenía cinco años cuando mi tía Petunia mee dio un balde de agua jabonosa y una esponja. Me hizo fregar el piso de la cocina por dos horas antes de permitirme tomar un vaso de agua. El desinfectante quemaba mis manos, pero ella me dijo que dejara de quejarme. Luego Dudley entró del exterior donde estaba jugando y llenó el piso de lodo. Ella me regañó por no limpiar apropiadamente.

Lo siguiente que recuerdo es que estaba en el jardín. Amaba estar en el jardín porque era libre. Nunca me permitían salir porque los vecinos podían verme, excepto cuando iba a la escuela o hacía mis faenas, pero como la gente no podía verme en el jardín trasero insistieron en que trabajara allí. Era tan tranquilo. Sin embargo, hubo un día que hacía demasiado calor y yo estaba muy quemado por estar tanto tiempo bajo el sol, pues había tenido que desyerbar el jardín y lavar el carro nuevo de tío Vernon.

También puedo recordar a la señora Figg. Acostumbraba a cuidarme cuando los Dursley estaban fuera o salían de vacaciones. Yo nunca tuve unas vacaciones antes- Harry suspiró pensativo.

-¿Nunca?- preguntó Draco, impresionado antte el nivel de abuso que Harry había sufrido.

-Aja. Me hubiera encantado ir a la playa.......recuerdo una vez, antes que llegara mi carta de Hogwarts, me permitieron ir con ellos al zoológico. Accidentalmente solté una boa constrictor sobre mi primo. Me encerraron en mi alacena por eso.

-¿Tú alacena?- preguntó Draco, inseguro dee haber oído correctamente.

-Dormía en una despensa bajo las escalerass- confesó Harry tranquilamente.

La mandíbula de Draco colapsó. Se trato de calmar rápidamente, sabiendo que si un día se topaba con los Dursley, iría a Azkaban feliz con tal de matarlos. Se lo merecían. Incluso si Harry no hubiera sido su pareja, nadie merecía sufrir de ese modo. ¿Cómo podían encerrar a un niño en una alacena? ¡Una alacena, por Merlín! ¡Era absurdo! No le extrañaba que Harry hubiera sido tan pequeño durante sus primeros años en Hogwarts......estaba desnutrido.

-Supongo que no era tan malo. Nunca me gollpeaban a menos que hiciera algo extraño...mágico. Usualmente sólo me dejaban sin comer o me encerraban. Dudley usualmente me perseguía también, pero raramente me atrapaba.

-No me asombra que fueras tan pequeño....--murmuró Draco, dándose cuenta que la delgadez de Harry cuando había empezado Hogwarts, había sido causada por el abuso a que fue sometido en sus primeros años.

-Supongo- Harry se encogió de hombros, no deseaba pensar en eso. Decidió continuar con su historia-. Las cosas mejoraron cuando llego la primera carta. Ellos estaban temerosos porque ponía la dirección de mi alacena, así que me cambiaron a la segunda habitación de Dudley.....

‘¿Así que mantenían al Niño-Que-Vivió en una alacena mientras su muggle e inútil hijo tenía dos habitaciones?’ pensó Draco furioso

-No me dieron la carta......

-¿Qué quieres decir?

-Trataron de evitar que viniera a Hogwartss. Ahora se que creían que abusando de mí podrían detener mi magia....

-¿Acaso no sabías sobre Hogwarts?- pregunttó Draco sorprendido.

-No. No supe nada sobre el mundo mágico haasta que Hagrid me contó- confesó acurrucándose más cerca del rubio.

-¿Pero tus padres...?

-Me dijeron que mamá y papá habían muerto en un accidente de tránsito.

La declaración, llena de una inocencia infantil que Draco se sorprendía que todavía tuviera luego de esa vida, hizo que el Veela, por primera vez en la vida, quisiera llorar. Harry había sufrido no sólo física, sino emocional y mentalmente también.

Ni siquiera en Hogwarts había conocido la paz, teniendo que pelear contra Voldemort prácticamente cada año para poder sobrevivir. Repentinamente, se dio cuenta de cuan fuerte era su pareja para haber podido pasar a través de todo eso, y permanecer prácticamente intocable por la maldad que lo rodeaba.

Y Draco lo amó aún más por todo lo que había sufrido. A partir de ahora lo protegería. Podría vivir en relativa paz, o lucharían juntos, codo a codo. Harry no volvería a estar solo jamás.


 

 

¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸

   

   

 

 

 

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