|
|
Capítulo16: Duendecillo Irlandés
Seamus Finnigan no estaba de buen humor. Era incómodamente consciente de las
miradas mordaces que le dirigían los Slytherin, y la furia que llenaba los ojos
plateados de Draco Malfoy, quien parecía que intentaba abrir un hueco en su
nuca. No que los culpara. Ellos eran obviamente cautelosos ante el
comportamiento calmado de Draco
Sabía que Harry estaba enamorado del hurón pero estaba dolido por el modo en que
lo había tratado. Seamus también sabía que quien fuera que recibiera el amor y
afecto de Harry, lo haría de por vida. Su amigo siempre había sido tímido y
excepcionalmente cercano a sus amigos, especialmente Ron Weasley y Hermione
Granger. Seguiría leal a Draco aún cuando nunca resolvieran los problemas de su
relación.
Seamus había observado como el pequeño y tímido muchacho de primer año se
convertía en un orgulloso, modesto y atractivo joven. Tenía que admitir que
había estado seriamente enamorado de Harry por unos cuantos años, al igual que
varias personas de la escuela.
Perseguir al hermoso Harry Potter había sido el más estimulante desafío que
Seamus alguna vez había intentado ganar. El muchacho era completamente
inconsciente del flirteo, insinuaciones sexuales y cualquier otra cosa que
Seamus había lanzado en su camino.
La escuela había seguido su seducción con ojos burlones mientras él desesperaba
por conseguir una cita con el Gryffindor de ojos verdes quien frecuentemente
pensaba que Seamus estaba loco y necesitaba un reconocimiento físico.
Seamus recordó vagamente una vez que había acariciado con el pie al grandioso
chico y todo lo que Harry hizo fue preguntar por qué lo estaba pateando. El
salón en pleno había irrumpido en carcajadas ante la curiosidad de Harry y
Seamus no creía lo que veía. A veces se preguntaba si el moreno era tan
inexperto como había hecho creer a la gente.
“Ese ee el problema” pensó Seamus. “Harry es inocente. Necesita alguien que lo
proteja, que lo ame, que se preocupe por él”
En otras palabras, Harry Potter necesitaba a Draco Malfoy.
Seamus estaba cansado de competir con el rubio Vela pues era demasiado tarde.
Harry había entregado su corazón al otro chico, sin importar que él hubiera
estado primero. Seamus sospechaba que Harry ni siquiera se había dado cuenta de
que él hubiera estado primero y sólo estuvo conciente de esto cuando Draco
Malfoy admitió que lo amaba.
El Veela era el más insoportable joven que hubiera conocido. Era un Malfoy de
cabo a rabo: frío, calculador, calmado en todas las situaciones.... y tenía sed
de venganza. Sin embargo, todos podían asegurar que no había en el mundo nada
que Draco deseara más que encantar a su pareja, y que claramente lo adoraba, aún
cuando todavía estuviera tratando de ignorarlo.
Draco obviamente había reaccionado mal a la situación, cegado por las celos y la
necesidad del enlace con Harry, quien parecía nervioso de completar la unión con
él. Y no era sorpresa para Seamus que Harry no quisiera el enlace.
Harry era, después de todo, el más inocente y compasivo joven que hubiera
conocido. Una de las razones por las que había estado tan atraído por él era la
pasión que desplegaba cuando algo le preocupaba profundamente. El Quidditch, por
ejemplo.
Harry tenía un fuego apagado en su interior, algo que Seamus había querido
encender. Era indudable que Draco había logrado hacerlo. Era único. Era, en
opinión de Seamus, simplemente Harry Potter.
Su amigo no tenía experiencia con el sexo, y en su inocencia temía a lo
desconocido, y a la pérdida de su independencia. Amaba a Draco, pero temía a las
consecuencias de ese amor: temía el dolor causado por el intercambio sexual;
temía el dolor de perder su corazón; temía el dolor de no seguir en control de
su propia vida y tener que tratar de proteger al mundo mágico mientras estaba
bajo la posesiva vigilancia de un sobre-protector Veela
Después de regresar de la fiesta había entendido que nunca había estado
enamorado de Harry. Oh, amaba al chico profundamente, y siempre lo haría, pero
no estaba enamorado de él, y eso hacía la diferencia.
Sólo estaba encaprichado con él porque era una persona que nunca podría tener.
Harry Potter era mirado con admiración y asombro por la mayoría de la gente que
lo conocía, y aún así no permitió que esto lo cambiara. Seguía siendo tan
modesto como el día que lo conoció.
El moreno era como un hermano y Seamus era protector con sus amigos y su
familia. Y ahora sabía que Harry nunca sería verdaderamente feliz sin el rubio
Veela, que había logrado robar su bien guardado corazón.
Seamus suspiró alto, haciendo que la gente que lo rodeaba se le quedara mirando,
perplejos ante la vista pensativa del rostro generalmente sonriente. Estaba
dando vueltas en círculos. Deseaba lograr que Harry fuera feliz, pero su amigo
sólo podría ser feliz con Draco Malfoy, quien estaba celoso de la inexistente
relación entre Semus y Harry, y había lastimado al moreno, quien todavía lo
amaba y no podía ser feliz sin él.
Sacudió la cabeza, sintiéndose mareado.
“Supongo que tendré que hablar con el hurón”, asumió, alzando la cabeza y
mirando fijamente los entrecerrados ojos plateados de Draco.
Seamus tragó. Sabía que el Veela tenía todo el derecho de estar enfadado con él,
ya que había conseguido arruinar la relación que tenía con su pareja, y Harry
era el mundo entero para Malfoy, aún cuando nunca admitiera ese hecho.
-Finnegan te está mirando- dijo Pansy repeentinamente, intentando provocar una
reacción en el rubio.
Ella había logrado vencer su miedo al Veela casi por completo, ya que Harry de
algún modo había convencido a Draco que la ignorara la mayor parte del tiempo.
Todavía odiaba el hecho de que la hubieran echado a un lado por Potter, pero a
regañadientes admitía que le debía la vida. Draco la hubiera matado si su pareja
no hubiera interferido y ni siquiera hubiera sido un problema para él. Los Veela
estaban dentro de su derecho de proteger a sus parejas a toda costa.
-Lo sé- gruñó Draco, irritado.
-¿Por qué?- preguntó Millicent, sin entendder lo que Pansy estaba tratando de
hacer.
-Obviamente está tratando de mofarse de Drraco- Pansy sonrió, mirando al rubio
por debajo de sus pestañas.
Blaise le lanzó una sonrisa a la chica, al darse cuenta de lo que intentaba
hacer. Quería herir a Draco del mismo modo en que ella había sido herida. No
sería una Slytherin si no extrajera algo de revancha de todo eso. Distraídamente
alzó la mirada y miró furtivamente al Gryffindor irlandés.
-Luce como si cualquier cosa que esté penssando es muy serio. No creo haberlo
visto tan silencioso antes- murmuró Blaise contemplando el comportamiento del
otro chico.
Draco gruñó, mirando a Seamus no tan sutilmente, los ojos relampagueando con
furia.
-Es un pequeño bastardo irritante que mereece que lo maten, dolorosamente- dijo
con desprecio, lanzándole a Pansy una oscura mirada que hizo que la chica se
estremeciera y abandonara la mesa apresuradamente, arrastrando con ella a una
olvidadiza Millicent.
Crabb y Goyle observaron a las dos chicas aturdidos.
-¡Malfoy!
Draco ignoró el grito, sabía quien era y no deseaba hablar con el muchacho.
Sabía que si daba la vuelta, podría hacer algo de lo que no se arrepentiría. Ese
chico había arruinado su relación con su pareja, y no parecía mostrar señal
alguna de remordimiento.
-¡Hurón!
Draco se congeló. Caminaba hacia su sala común cuando notó que Seamus Finnigan
lo estaba siguiendo. Había tratado de ignorarlo, pero fue imposible. Giró en
redondo, los ojos relampagueando peligrosamente. ¿Cómo se atrevía ese muchacho a
robarle a su pareja y luego burlarse de él?
Seamus se detuvo delante de él, jadeando ligeramente. Su jovial rostro estaba
arrugado por algo que semejaba tristeza. Dracó ignoró ese detalle, sintiendo que
su sangre Veela hervía al recordar a Harry en los brazos de Seamus, sus verdes
ojos iluminados con la risa.
-¿Qué quieres?- preguntó desdeñoso, sintieendo que los otros Slyterins los
rodeaban, ofreciendo silencioso apoyo a su líder.
Seamus no se intimidó en lo más mínimo, ante el gran disgusto de Draco. Éste
elevó una ceja, luchando contra la urgencia de lanzarle un maleficio de olvido.
Era tentador, pero sabía que si dañaba al chico irlandés Harry nunca se lo
perdonaría.
-Es sobre Harry.
El suave tono de Seamus congeló la sarcástica respuesta de Draco antes que
llegara a sus labios. Inclinó la cabeza, observando a Seamus con cautela, el
cuerpo tenso. No quería hablar sobre su pareja con el chico que lo había alejado
de él. Distraídamente pensó sobre los castigos por utilizar un maleficio mortal
en una escuela pública.
-Él no te odia- soltó Seamus sin más, sus ojos agrandados por el horror mientras
llevaba una mano a su boca.
-¿Por qué me dices eso?- preguntó Draco fiinalmente, todavía estudiándolo con
cautela.
-Yo quiero a Harry.....es decir......
Draco golpeó su pie con impaciencia, sus ojos oscurecidos con la ira mientras
contemplaba al tartamudeante muchacho ante él. ¡No deseaba que Seamus le
confesara que amaba a su pareja! Deseaba enroscar sus manos alrededor de su
escuálido cuello y estrangularlo hasta que el último respiro lo abandonara.....
-Él el grandioso.....un gran volador y un gran chico.....
-¿Hay algún punto en esta conversación?- ggruñó Draco, sin gustarle la forma en
que el otro muchacho estaba hablando de su pareja. ¡Harry era suyo!
“Una pareja que no te quiere” se recordó Draco brutalmente.
-....y es el tipo más increíble que he connocido....un gran amigo...pero.....
-¿Cuál es el punto, Finnigan?- insistió Drraco disgustado, perdiendo la
paciencia.
-¡.....pero no lo amo!
-¿Qué demonios estás tratando de decir? ¿AAcabas de admitir que quieres a Potter
y ahora no? ¿Estás esquizofrénico, Finnigan?- Draco se burló, alzando una ceja.
-No, es precisamente así. Amo a Harry.......
-¿Entonces por qué estás aquí?- siseó Dracco, furioso y sin importarle ocultarlo
por más tiempo-. ¡Ya lo tienes! ¡Te eligió a ti!
-¡Déjame terminar, maldición!- Seamus bufóó, mostrando el temperamento irlandés.
Draco asintió ligeramente, declarando su consentimiento. El gesto era arrogante,
recordándole a Seumus al tipo de condescendencia que un Rey ofrecería a un
campesino, pero ignoró el gesto y continuó explicando sus sentimientos por
Harry, le debía a su amigo el intentar solucionar el desastre que había causado.
-Amo a Harry pero no estoy enamorado de éll. Es un amigo, como un hermano para
mí.....
-¿Y justo hasta ahora te diste cuenta?- roonroneó Draco, la voz peligrosamente
suave.
Los Slytherin se movieron incómodos, reconociendo la furia tras la calma
exterior de Draco. Aunque comprendían la reacción del Veela. Había sido separado
de su pareja por un muchacho que ni siquiera amaba a Harry.
-¡Sí! ¡No! Siempre lo supe....pero yo querría.......¡era un hábito! Quiero decir,
he intentado seducirlo por años y nunca lo notó. No iba a dejar que tú lo
lograras sin algo de competición.
-Así que deliberadamente me separaste de mmi pareja porque tenías el hábito de
tratar de seducirlo?- resumió Draco, fríamente.
-No.....¡yo no estaba bailando con él paraa seducirlo!- explicó Seamus, mordiendo
su labio.
-¿Entonces por qué lo hacías?- chasqueó Drraco, el desprecio visible en su
rostro.
-Sabía que Harry......bueno, sabía sobre eel compromiso y le pregunté algo
personal. Me dijo la verdad, que se preocupaba por mí sólo como amigo. Lo acepté
y le propuse bailar. No era nada más que dos amigos bailando. Le dije que si lo
herías te mataría y él se rió y me contestó que tú nunca lo dañarías, en eso
llegaste y comenzaste a gritarnos- concluyó Seamus precipitadamente.
Draco se dio cuenta que el chico estaba diciéndole la verdad. Pero una cosa lo
intrigaba....¿por qué estaba diciéndole esto el muchacho irlandés?
-¿Por qué me dices esto?
-Tú eres el único que puede hacer feliz a Harry. No te voy a decir por qué está
tan enojado contigo, o por qué se quitó el anillo. Eso es algo que deberás
descubrir por ti mismo, pero tiene una buena razón- contestó Seamus, precavido.
Draco asintió, demostrándole que entendía. Seamus suspiró con alivio y se giró
para partir. Se detuvo luego de dar unos cuantos pasos y se volteó hacia el
Slytherin que en el acto recordó sus palabras al partir de la fiesta.
-No sé qué ve en ti.....nadie lo sabe, y nno me interesa. Hiérelo una vez más
Malfoy y nos tendrás a mí, a Ron y a Hermione tras tu sangre.
-Entendido, Finnigan- Draco sonrió.
Quedó impactado cuando Seamus le regresó la sonrisa.
Era ya tarde ese día cuando Harry recibió la carta. Hedwig se la entregó en su
dormitorio, donde estaba recostado, la cabeza apoyada en su codo mientras
analizaba el comportamiento de Draco.
Tenía que admitir que le había aterrado la reacción del Veela. Draco había
mantenido su temperamento bajo control....... Básicamente, lo había ignorado.
Esto lo había herido más de lo que deseaba admitir. Se había acostumbrado a la
constante atención de su Veela.
“Te enamoraste de él y apenas lo conoces” se decía “Pensé que iba a explotar o
venir a verme tan pronto como llegara pero no ha hecho nada de eso......Sólo se
sienta ahí, ignorándome......fui un tonto.....un completo y absoluto tonto.....
Tomó la carta de la pata que extendía la lechuza, acariciando sus plumas
cariñosamente. Ella chasqueó su pico y froto su cabeza contra la palma de la
mano de su dueño en un gesto de despedida, antes de extender las alas y elevarse
a través de la ventana abierta con un suave ulular.
Con un suspiro, Harry retornó su atención a la carta entre sus manos. Se congeló
al reconocer el escudo de la familia Malfoy en el sobre.
Lo abrió con manos temblorosas, agradecido aunque ansioso al descubrir que no
era el Howler que esperaba o veneno. Comenzó a leer los elegantes rasgos,
entornando ligeramente los ojos al leer la confiada y atrevida misiva.
Querido señor Potter.
No tiene idea lo difícil que ha sido persuadir a mi esposa para que no
le enviara el malicioso Howler que estaba planeando, así que agradezca que soy
bueno en manipulación y chantaje.
Aunque nunca hemos sido cercanos y nos conocimos en una situación
inusual, siento que soy capaz de juzgar su carácter quizás más correctamente que
sus amigos.
Su padre era igual: valiente, poderoso e inteligente, pero sobre todo
leal. Quizás su valor más evidente era la lealtad.
Se preocupaba profundamente y luchaba por sus amigos, incluso Peter
Pettigrew, y especialmente por usted y su madre.
Usted comparte especialmente el mismo terco orgullo que él poseía, que
rivalizaba con el del tristemente célebre Sirius Black, nuestro reconocido
escapista de Azkaban, y el bien conocido Severus Snape, Profesor de Pociones de
Hogwarts.
Sin embargo, aunque usted comparte muchos de sus rasgos, y tiene una
extraña semejanza con James Potter, excepto por los ojos verdes de su madre,
tengo que admitir que probablemente se parezca a su madre más de lo que imagina.
Lily Evans era la chica más popular de Hogwarts. Era hija de Muggles,
por supuesto, pero hermosa, muy hermosa e inmensamente inteligente. Era muy
perceptiva. Aunque era diferente de su padre. Era astuta, algo que me sorprendió
al principio. Después de todo, los Slytherin éramos conocidos como los más
astutos de todos, y un Gryffindor ni siquiera podía compararse con nosotros.
Creo que lo único que evitó que fuera Slytherin fue su sangre Muggle.
Ginny Weasley me la recuerda, aunque vagamente. Tenía el mismo cabello rojo,
aunque el de su madre era más caoba.
Tengo la sospecha que cuando a usted le tocó el sorteo al sombrero quedó
suspendido en su decisión entre Gryffindor y Slytherin. El hablar parsel era una
de las habilidades más reconocidas con las que fue bendecido Salazar Slytherin.
Usted es producto de la mezcla de tres personas. Tiene la
apariencia, lealtad, poder y orgullo de su padre; los ojos, la astucia y
percepción de su madre; y por último, pero no por eso lo menos importante, el
regalo de poder hablar parsel del heredero de Slytherin.
Usted es quizás la persona más inusual. Un muchacho que salió de un vil
origen, cuidado por desesperados familiares que sé que se preocuparon muy poco
por usted. No le diré cómo obtuve esta información, y nunca se lo diré a mi
hijo. Es algo que espero usted le cuente algún día.
Debe estar tremendamente intrigado de por qué no lo maté en mi casa, al
igual que a sus amigos. La principal razón, por supuesto, es el hecho de que
Draco lo ama. Aunque pareciera alguna clase de elaborado chiste.....
La segunda razón es el hecho de que usted sabe quien soy. No le voy a
negar que soy un Mortífago y sirvo al hombre que mató a sus padres
despiadadamente. Después de todo, ahora usted está considerado como de la
familia, y la familia Malfoy en pleno está consciente de mi servidumbre hacia el
Señor Oscuro.
Sólo quiero informarle que Draco nunca tuvo la intención de convertirse
en un seguidor, y yo nunca permitiría que mi hijo se presentara ante otro hombre
como un simple sirviente.
Así que ya sabe la verdad, Conoce el único camino en que una persona
podría arrancarme el corazón. Amo a mi esposa muchísimo, pero mi hijo, mi
hermoso hijo, significa para mí incluso más que ella.
Él es lo único capaz de derribar las barreras que construí a mi
alrededor todos estos años. Es mi orgullo y mi joya, igual que usted lo era para
su propio padre, si recuerdo correctamente las veces que los vi en el Callejón
Diagon antes que Dumbledore les pidiera que se ocultaran.
Draco es incapaz de negar el hecho de que está desesperadamente
enamorado de usted. No sé las razones por las que están peleados y no quiero
entrometerme. Sus opiniones son suyas, en la medida que no hieran a mi hijo aún
más.
Usted entró en esta relación sin considerar las consecuencias, y esa,
siento, es la razón por la que tropezó con tantas dificultades. Dumbledore
siempre fue un tonto casamentero y siempre lo será.
Sé de cierto que en este momento Draco está alejado, ocultando su dolor
detrás de una mascara inexpresiva, que yo mismo ayudé a crear cuando estaba muy
joven. Debe recordar que está enojado, celoso y herido.
Los Veela son posesivos y él sólo necesita tiempo antes de actuar.
Pronto regresará a su lado, no lo dude.
Jamás confesaré que escribí esta carta bajo ninguna circunstancia, y tan
pronto como lea la última palabra automáticamente se convertirá en cenizas.
Su futuro padre político.
Lucius Malfoy.
Harry dejó caer la carta impactado. Observó mientras se incendiaba
automáticamente, convirtiéndose en cenizas para luego desintegrarse. No quedó
evidencia alguna de que Harry hubiera recibido dicha carta, lo cual, obviamente,
había sido la intención de Lucius. Sintió que la esperanza crecía en su corazón,
pero la desestimó tan rápidamente como la pequeña sonrisa que comenzaba a
surgir.
La esperanza lo único que haría es que fuera más difícil enfrentarlo.
Harry estaba sentado en la Sala Común de Gryffindor, rodeado de sus amigos y
sonriendo a Seamus Finnigan cuando escuchó que golpeaban en el retrato. Seamus
brinco, sonrió ampliamente y se apresuró a abrir, permitiendo que quien fuera
que estaba tocando, entrara.
Harry contuvo la respiración cuando vio nada menos que a Draco Malfoy parado en
el umbral, su espalda recta y decidida, pero sus ojos suaves, mostrando las
emociones que no podía ocultar. El moreno rápidamente aplastó la esperanza,
repentinamente renovada, que lo inundó al verlo. Sabía que no podría enfrentar
otro rechazo. Era mejor no tener esperanzas, a que todas sus esperanzas fueran
destruidas.
-Necesitamos hablar- dijo Draco suave peroo insistentemente.
-Vayan a nuestra habitación- sugirió Seamuus al instante, empujando a un azorado
Harry hacia las escaleras con Draco siguiéndolo silenciosamente.
Ron parpadeó, sin poder creer lo que estaba viendo con sus propios ojos. Había
pensado que Draco Malfoy era demasiado testarudo como para disculparse con su
pareja, y era obvio que estaba allí para hacerlo. Y para completar, Seamus
obviamente tenía algo que ver con eso.
-¿Seamus Finnigan acaba de dejar a Draco MMalfoy entrar en nuestra sala común y
lo está guiando a nuestra habitación para que se quede a solas con Harry?
-Sí, lo hizo- confirmó Hermione con una soonrisa, satisfecha.
Cuando Seamus regresó riendo feliz se hundió en el sillón. Elevó una ceja ante
los rostros atónitos que lo observaban, fingiendo confusión.
-¿Qué?
-¿Pensé que estabas detrás de Harry?- Deann estaba confundido.
-Harry es de Draco- contestó Seamus, como si la simple respuesta solucionara
todo.
-¿Qué demonios quieres decir con eso?- preeguntó Ron perplejo.
-Harry no puede ser mío y no me siento mall, yo lo amo pero no estoy enamorado de
él. No puedo darle lo que necesita- explicó Seamus.
-Estoy orgullosa de ti- le dijo Hermione ccon acento maternal, agradecida de que
el muchacho hubiera desistido de sus tontas fantasías en función de la felicidad
de Harry. Sabía que Seamus se había dejado guiar por la lujuria, y que en
resumidas cuentas, ambos muchachos estarían mejor si Harry regresaba con Draco.
Seamus sonrió abiertamente, dándole a ella una burlona sonrisa.
-Sólo espero que funcione- murmuró preocuppado, mordiendo ausente su labio
inferior, sabiendo que ninguno de los dos muchachos cedían con facilidad.
Harry se sentó en la cama, en silencio, la vista fija en el Veela. Tembló
ligeramente bajo la mirada de Draco, consciente de que podía fácilmente curar su
corazón o romperlo aún más. Rogó porque no lo volviera a lastimar. Dudaba que
pudiera recuperarse.
Draco lo observó en silencio, sintiendo como la familiar necesidad de tocarlo
crecía en su corazón. Incapaz de negarse a si mismo por más tiempo el acercarse
a su pareja, se sentó a su lado, tomándose su tiempo para controlar sus
emociones antes de comenzar a hablar y explicar sus acciones.
-Tú no eres solo mi pareja, Harry- dijo fiinalmente.
-¿Qué quieres decir?- preguntó el moreno, la amargura era evidente.
-Tú eres todo para mí, absolutamente todo-- confesó Draco.
Harry agachó la cabeza, reacio a ver el dolor en los ojos del Veela. Se
sobresaltó cuando Draco se movió, levantando un dedo para elevar el rostro de
Harry hacia él. Sus ojos quedaron prisioneros, ambos sintiendo la ya familiar
atracción magnética que los impulsaba a unirse.
Harry luchó, sabiendo que ceder ahora sólo ocasionaría más problemas a futuro en
su relación. Necesitaba asegurarse de que Draco nunca más lo dañaría de esa
forma. No aceptaría una disculpa a menos que ambos comprometieran su orgullo.
-¿No tienes una idea de lo que me haces, vverdad?- preguntó Draco finalmente, una
ligera incredulidad y asombro en su voz.
Harry dudó antes de sacudir la cabeza ligeramente, cuidando de no desplazar la
mano de Draco. No quería que el otro chico dejara de tocarlo. Deseaba que Draco
lo tocara, lo acariciara, lo besara, lo amara....no quería que el Veela
partiera.
-Esa es probablemente la razón de nuestross problemas, porque no hemos hablado de
esto, ¿verdad?- peguntó Draco elevando un tanto la voz
-No- contestó Harry, a la retórica preguntta.
-¿Comprendes lo que es la Atracción Magnéttica, verdad?
-Si.
-¿Sabes por qué estoy atraído por ti?
-El Veela que hay en ti me necesita- conteestó Harry sencillamente, manteniendo
una respuesta razonablemente breve.
Draco frunció el ceño, una oscura mirada apareciendo en sus ojos. ¿Seguro que
Harry no creía que la única razón por la que lo necesitaba era como pareja?
¡Seguro que Harry sabía que si quería estar con él era porque lo amaba!
-¿Crees que solo estoy contigo porque soy un Veela?- le preguntó lentamente,
redactando la pregunta cuidadosamente.
Harry se ruborizó, probando que la teoría de Draco había sido la correcta. El
corazón del rubio se apretó ante la imagen. ¿Que había hecho, se preguntaba,
pensar a su pareja que sólo quería estar con él por el enlace y para satisfacer
sus urgencias Veela?.
-¡Nunca te gusté antes de esto!- se defenddió Harry, enroscando sus brazos
alrededor de si mismo en una señal inconsciente de auto-consuelo.
-Nunca tuvimos oportunidad de descubrirlo-- señaló Draco, cuidando de mantener
una voz tenue. Harry era como un animal asustadizo, sus grandes ojos reflejaban
emociones en conflicto. Deseaba más que cualquier otra cosa, rodear con sus
brazos el esbelto cuerpo, pero no podía.....no todavía.
Harry permaneció en silencio, sabiendo que el Veela tenía un punto válido. Nunca
habían hablado civilizadamente antes de ser forzados por el enlace. Incluso
podían haber estado relacionados antes del dieciseisavo cumpleaños del Veela si
Harry no hubiera sido ubicado en Gryffindor en lugar de Slytherin.
Draco suspiró suavemente ante el silencio de su pareja. Sabía que hablar con él
iba a ser difícil, pero había asumido que Harry entendía el enlace Veela.
Aparentemente, estaba equivocado. Por lo tanto, no era extraño que hubieran
tenido problemas.
-¿Crees que te amo porque soy un Veela- erra una declaración más que una
pregunta.
Harry abrió los ojos de par en par, diciéndole a Draco que estaba en lo
correcto. El rubio observó como las órbitas verde esmeralda se velaban por la
tristeza antes que las oscuras pestañas bajaran, ocultando la expresión de la
vista como un signo de auto-conservación.
-Los Veela eligen a su pareja por el olor,, Harry. Escogen la persona perfecta
para ellos, corazón, cuerpo y alma....
-No entiendo....-gritó Harry finalmente, pperdiendo el control.
-Nunca hubiera sido capaz de elegirte comoo mi pareja, Harry, a menos que te
amara. Los Veela son capaces de elegir una persona en todo el mundo a la que van
a amar y con la que se van a unir. Podría haberme enamorado de cualquiera, un
muggle, un gigante....pero te elegí a ti, Harry....estaba enamorado de ti, así
que mi sangre Veela te eligió- explicó Draco suavemente.
-¿Me amabas antes de recibir tu herencia?-- preguntó Harry, mirando al Veela con
incredulidad. Deseaba creerle. No había nada que deseara más que lanzar sus
brazos alrededor del cuello de Draco y suplicar que lo besara, acariciara y
amara......Pero no podía. Necesitaba saber que el Veela estaba diciendo la
verdad antes de entregarse y permitir que reparara su corazón roto. Dudaba que
pudiera enfrentarlo de otra manera. Había vivido casi toda su vida dentro de una
mentira; había sido un muggle hasta los once años, y luego el Hogwarts había
sido el Niño-Que-Vivió que tenía que salvar al mundo mágico, sin saber por qué
era el blanco de Voldemort. No podía enfrentar el hecho de amar a Draco si el
Veela no lo amaba a su vez.
-Sí. ¿Sabes cuan difícil fue tratar de neggar mi amor, Harry? Tuve que machacarte
durante un tiempo; lanzaba miradas como puñales a Seamus Finnigan e intenté
terminar con la competencia años antes de recibir mi Herencia. Mi herencia solo
me hizo darme cuenta de lo que había tratado de negar por tanto tiempo.....estoy
y siempre estaré enamorado de ti y sólo de ti.
Draco asió la barbilla de Harry apretando ligeramente, no lo suficientemente
fuerte como para hacerle daño, pero si lo bastante como para que el otro lo
notara. Sus ojos se encontraron; los plateados atormentados chocando con los
verdes desconcertados.
-Lamento ser tan posesivo, Harry. Es sólo mi naturaleza. Me hiere verte con
alguien más, saber que puedo perderte.......
Draco perdió la voz antes de continuar, pero la recuperó al tiempo que sus ojos
comenzaron a llamear con deseo y amor. Necesitaba que Harry entendiera por qué
hacía lo que hacía. Necesitaba que supiera que lo amaba, que se preocupaba por
él, que lo adoraba.....
-Soy el único que tiene permitido tocarte,, probarte.......Sólo yo puedo adorarte
con mis manos, cuerpo y boca, hacerte suspirar y gemir como yo.......
Draco cerró los ojos, no hacía falta que continuara diciéndole a Harry lo que
sentía. Sacó de su mente la imagen de Harry, clavado bajo él, suplicándole que
lo tocara. No necesitaba esa clase de distracción justo ahora.
-Entiendo.
Draco abrió los ojos, encontrando los comprensivos ojos verdes. Harry entendía.
Sabía que el Veela que había en Draco necesitaba enlazarse con él, especialmente
dado que la Estación de Apareamiento estaba cada vez más cerca, pero todavía no
estaba listo para comprometerse completamente. Tenía dieciséis años. No quería
atarse para el resto de su vida justo ahora, especialmente por el peligro
venidero que la guerra actual proveía. ¿Qué le pasaría a Draco si Harry moría?
-Es sólo que no quiero enlazarme todavía.......sólo tengo dieciséis....
-No tenemos que unirnos todavía, Harry. Nuunca te obligaría. Sólo necesito saber
exactamente qué es lo que sientes por mi- susurró Draco suavemente.
-Te amo.
Las palabras eran firmes pero suaves, dejando en Draco la duda de que fueran
ciertas. Pero estaban llenas de un cansancio y una sinceridad que hicieron que
el corazón de Draco se apretara. Había anhelado escuchar esas palabras por tanto
tiempo, que por un momento se preguntó si lo habría imaginado. Miró fijamente
los sinceros ojos verdes de Harry y sintió que el amor que le tenía su pareja lo
rodeaba. Su pareja lo amaba. Harry, el chico que amaba, correspondía a su amor.
-¿Estás seguro?- preguntó, ya sabía la resspuesta pero deseaba escuchar la
confirmación.
-Sí. Te amo mucho..... por eso puedes heriirme tanto. No podía soportar el
pensamiento de que sólo me amabas porque tenías que.......nunca he dormido con
nadie más, Draco.....
-No tienes que decirlo......
-......quería que fueras el primero- conclluyó Harry, ignorando la interrupción y
enrojeciendo ligeramente.
Draco sonrió, la alegría reflejada en sus ojos plateados inusualmente suaves.
Estaba agradecido por la confesión de Harry, aunque había sido inesperada.
-No sabes cuanto significa para mí- fue toodo lo que dijo. Esto significaba todo
para él. El saber que Harry deseaba que él fuera el primero, que su pareja
deseaba entregarle a él, Draco Malfoy, el regalo de su virginidad, algo que una
vez tomado nunca podría ser reemplazado.
Draco se inclinó hacia delante, su mano subió para rozar suavemente con sus
dedos la mejilla de Harry quien tembló ante su toque, disfrutando el contacto
del Veela después de estar alejado de él por varios días. El toque casi fue
demasiado. Harry pudo sentir el comienzo del deseo caldeando su sangre y
haciendo que sus nervios hormiguearan con anticipación.
-Draco....
La voz era suave y áspera por el anhelo. Los ojos verde esmeralda se encontraron
con los plateados con una intensidad que impactó a Draco, quien sintió como la
sangre Veela corría por sus venas, calentándolo con un relámpago de deseo. Su
Harry era tan hermoso.....tan absoluta e increíblemente hermoso.....
-¿Si amor?
-Bésame, por favor.
Draco acercó su cara hasta que sus labios estuvieron a milímetros. Los ojos de
Harry se cerraron, sus oscuras pestañas rozando ligeramente sus encendidas
mejillas. Draco respiró en sus labios, adorando el modo en que Harry gemía ante
el gesto.
-Draco.....
Eso fue todo lo que se escuchó antes que Harry fuera aplastado contra el Veela,
sus labios deslumbrados mientras Draco abría los suyos antes que una magnífica
lengua entrara a explorar. Mientras sus lenguas se retorcían y se batían en
duelo, gozando al estar reunidas una vez más, Draco empujó a Harry hacia la cama
y cayó sobre él, necesitando mayor contacto, probar que no era un sueño y que
Harry estaba realmente en sus brazos, con él.
Harry gimió, arqueándose en busca de un mayor contacto. Draco deslizó una mano
bajo su camisa, sus dedos vagando sutiles sobre sus rosados pezones que
instantáneamente se endurecieron ante su toque. Jugueteó con la argolla del
pezón, deleitándose con los dulces sonidos que obtenía de su amado.
Gimió y se inclinó acercándose más, jadeando contra la suave piel del cuello de
Harry, tratando de calmar su creciente deseo. Había pasado tanto
tiempo......Había añorado ser capaz de ver a Harry así.......con los ojos
cerrados por el placer, los labios rosados hinchados por su ataque, mientras
luchaba por no gritar, sus manos rizadas contra las mantas, la espalda arqueada
para que sus cuerpos chocaran, creando una fricción casi imposible de soportar.
-Te amo- susurró Draco en su oído.
-Yo también te amo.
Para Draco este fue el momento más perfecto de su vida. Harry había
correspondido a su toque, le había confesado su amor, y estaban juntos de nuevo,
como tenía que ser. Mirándose en los aturdidos ojos verdes supo que estaba
completamente perdido......cedería a cualquier cosa con tal que Harry nunca lo
abandonara, y el orgullo se podía ir al diablo.
Había cosas más valiosas que el orgullo, más valiosas que ser un Malfoy. Harry
significaba más para él que cualquier cosa, más que todo. Era, como ya lo había
dicho, su mundo entero.
¸¸,ø¤º°º¤ø
°`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
|
|