Titulo original: Magnetic Attraction

Titulo: Atracción Magnetica

Autor: Frizzy

Clasificación : R

Comentarios: SLASH-mpreg HP/DM. Draco Malfoy es mitad veela, su instinto lo hace escojer a una pareja: Harry Potter.

Nota Ali y Maria : La traducción de los primeros seis capítulos, con ligeras modificaciones, es cortesía de nuestra amiga Gala, a quien agradecemos de corazón nos permitiera utilizarlos. Un millón de gracias amiga.
 

@ traductoras: [email protected] 

 

 

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Capítulo 12: La Mansión
 


Harry pronto encontró que la Mansión no era exactamente lo que había esperado. Era grande, ventilada e increíblemente hermosa. La casa había sido decorada con cuidado, asegurándose que todo se mezclara para crear una atmósfera suave, casi hogareña, aunque toda la edificación irradiaba una sensación de riqueza como Harry jamás había visto....era casi abrumador, saber que Draco había crecido aquí mientras él había pasado los primeros once años de su vida en un armario debajo de las escaleras.

Para su gran alivio, no había a la vista objetos de artes oscuras, aunque Harry sabía que probablemente habrían sido escondidos antes de su llegada en las cámaras secretas ubicadas bajo el piso del comedor.

Luego de su llegada y recepción por parte de Lucius, Narcissa había aparecido, llenando a Harry de tales atenciones que lo avergonzó. Draco había encontrado esto hilarante, pero pronto dejó de reír cuando Harry le lanzó una mirada furiosa, pues no deseaba originar una pelea entre su pareja y él.

Pronto Narcissa los envió a su suite, la cual, como le dijo Draco, era su habitación. Harry se había ruborizado ante esto, pero no hizo comentario. No le importaba compartir una habitación con Draco y se había ido acostumbrando a la naturaleza posesiva del muchacho desde que el enlace había sido forzado sobre él.

La suite era en realidad un gran departamento. La primera habitación era una salita en suaves tonos neutros, con muebles de caoba y un suave diván de cuero blanco, que Harry descubrió había sido encantado para permanecer caliente. A Harry le había gustado de inmediato. Era relajante y tranquila, el lugar perfecto para pensar. Otras tres habitaciones se conectaban con esta salita.

La primera era un cuarto, la segunda un baño enorme, y la tercera una habitación vacía que Harry sabía debería ser un cuarto infantil. Esta habitación fue la que capturó su mayor atención.

Era circular, y Harry suponía había sido creada con magia. Las paredes eran de un suave tono lila con adornos azules, plano y simple. La marquetería era blanca y discreta. El piso estaba cubierto de una suave y gruesa alfombra azul oscura. Había una gran ventana que daba a los hermosos jardines que rodeaban la Mansión. No tenía muebles, pero a Harry le encantó.

-Es hermosa- jadeó.

-Si quieres puedes usarla como habitación-- comentó Draco vacilante, su voz mostraba claramente que prefería al muchacho de oscuro cabello en su cama, pero su rostro permanecía cuidadosamente comedido.

-No. Sólo me refería a que sería perfecta para los niños- dijo Harry suavemente, esperando liberar al otro chico de su duda.

Los ojos de Draco resplandecieron ante el pensamiento, haciendo que el corazón de Harry se derritiera. Sabía que al rubio le estaba resultando difícil controlar sus deseos Veela y Harry realmente se preocupaba por él a causa de esto. Draco nunca lo obligaría a hacer nada que no quisiera hacer.

-Espera hasta que veas nuestra habitación-- le prometió, y rápidamente remolcó a su pareja fuera del cuarto infantil y dentro de la habitación.

Harry jadeó por la sorpresa, verdaderamente asombrado por la visión ante él.

Las paredes no estaban decoradas; en lugar de eso, habían sido encantadas para reflejar el cielo exterior. El techo hacía juego y Harry observó mientras las nubes vagaban alrededor de la habitación lentamente. Sospechaba que debía ser el mismo encantamiento que tenía el techo del Gran Comedor. Era sencillamente asombroso.

-Es asombroso....- Harry resopló, expresanndo sus pensamientos en voz alta mientras sus ojos revisaban toda la habitación.

Había una sencilla y enorme cama de cuatro postes que obviamente había sido elegida para que no distrajera la atención de las paredes. Había un tocador a la izquierda de la cama, un escritorio a la derecha y varios estantes cubiertos de costosos libros.

-Me alegra que te guste- suspiró Draco aliiviado, empujando al Gryffindor más cerca de la cama cubierta de seda.

Harry sonrió ante el gesto, sabiendo que Draco necesitaba tocarlo. Había descubierto que el Veela necesitaba el contacto físico más que nunca y sospechaba que tendría que enlazarse más pronto que tarde.

-Tú sólo quieres tenerme en la cama- bromeeó, ignorando su anterior pensamiento. Más tarde podría pensar sobre ello, no quería arruinar el humor alegre de Draco, sacando a colación un tema tan conflictivo. Ya podrían conversar sobre eso después.

-Cierto- Draco se rió, sus ojos brillando con amor y adoración mientras miraba fijamente a su pareja, emocionado ante la reacción de Harry a su habitación. Había estado preocupado. El dormitorio había estado hechizado de esta forma desde que era pequeño y le preguntó a su padre si podía tener el cielo dentro, y Lucius, divertido ante la petición, lo había arreglado, no había nada que su hijo único deseara que él no le consiguiera.

Harry se deslizó en la cama y se recostó, sonriendo mientras el otro chico hacía lo mismo. Cerró los ojos y se movió más cerca, esperando sentir el cálido, confortante calor que Draco irradiaba.

Mientras hacía eso, el Veela deslizó suavemente su brazo por su cintura, acercándolo aún más. Su otra mano se deslizó por debajo de su camisa, acariciando la piel con un suave movimiento circular. Harry suspiró feliz ante el contacto.

-Tu casa es muy hermosa- dijo Harry finalmmente.

-Nuestra casa- lo corrigió Draco automáticcamente, demasiado ocupado en tocar a su pareja.

Harry sonrió somnoliento ante la corrección de Draco antes de caer dormido, contento al saber que el Veela lo cuidaría mientras dormía, y de que, al menos en un lugar, tenía otro sitio, aparte de Hogwarts, al que podía llamar hogar.

Varias horas más tarde Draco despertó a Harry. El chico estaba vestido y el Gryffindor no pudo evitar mirarlo fijamente, asombrado ante semejante visión. Tenía que admitir ante si mismo que encontraba al rubio muy atractivo, pero en ese momento se dio cuenta que no sólo era atractivo........era hermoso.

Draco vestía un par de pantalones de seda plateados y una camisa blanca que enfatizaba su piel bronceada y su pelo rubio, que caía libremente alrededor de su aristocrático rostro. Una elegante capa plateada estaba a su lado, señalándole a Harry que Draco iba a salir. Harry nunca había visto nada que le gustara tanto como le gustaba el Veela.

-Eres hermoso- musitó de repente, incapaz de contenerse de admitir sus pensamientos. Enrojeció precipitadamente al tiempo que Draco abría los ojos con asombro. Raramente elogiaba al rubio, pues no estaba acostumbrado a hacerlo con ninguna persona.

-Gracias- le dijo suavemente, sus ojos mosstrando cuanto había significado para él ese comentario.

Draco se había sorprendido al ver el deseo reflejado en los brillantes ojos verdes de Harry. Había notado unas cuantas veces que el moreno se sentía atraído por él, al menos físicamente, pero era agradable saber que el otro no se avergonzaba de admitirlo, aún cuando lo había hecho semi- inconscientemente.

-¿Dónde vas?- le preguntó Harry quedamentee, rompiendo el silencio.

-Voy a llevarte a cenar-. Le informó Dracoo, sonando como el arrogante heredero Malfoy que era por nacimiento. Harry puso los ojos en blanco mentalmente.

-¿Qué?- le preguntó.

-Vamos a ir a cenar.......reservé una mesaa para nosotros en Gregory’s, el mejor restauran mágico de Londres.

-Oh.......-Harry jadeó, sintiéndose mareaddo. Nunca había considerado el hecho de que Draco pudiera querer salir en una cita con él como un novio normal. Tomó conciencia de lo dulce que era, saber que el rubio no iba simplemente a esperar que Harry se uniera a él porque debía. El Veela quería seducirlo románticamente, como una pareja normal.

-Vístete. Saqué alguna ropa para ti, de tuu equipaje, y las puse en el baño- le animó Draco, levantando una mano y señalando el baño con gesto perezoso, sus ojos brillando con malicia contenida.

Harry asintió y saltó de la cama. Tan pronto como la puerta del baño se cerró, Draco sonrió, permitiendo que su máscara cayera, y sacó el pequeño saquito de terciopelo que Dumbledore le había dado. Aferrándolo fuertemente por un momento, casi con reverencia, lo deslizó de regreso a su bolsillo.

Sólo esperaba que Harry aceptara. Sabía sin lugar a dudas que si el otro se lo regresaba, no sería capaz de ocultar el dolor que el rechazo le causaría. Harry no había pronunciado palabras de amor, no todavía, pero tenía esperanzas.

Todo lo que podía hacer era esperar.

Draco no había sido capaz de resistir la ropa que había puesto en el baño para Harry, y tan pronto como el ruborizado Gryffindor entró en la habitación, supo que había tenido razón. Harry lucía.......increíble......hermoso.....comible....Y era suyo.

Vestido con unos pantalones de cuero negro muy ajustados, que se pegaba a sus largas y musculosas piernas, una apretada camisa verde y una chaqueta de cuero negra, el Gryffindor de ojos verdes era la cosa más tentadora que hubiera visto. Los nerviosos ojos verdes asomaban por debajo de las espesas y oscuras pestañas, y Draco no pudo evitar que un abierto deseo se mostrara en su rostro.

-Creo que elegí correctamente- susurró finnalmente, su voz bajando una octava hasta un tono ronco que Harry reconoció por las pocas veces que lo había escuchado.

-No creo que pueda llevar esto, Draco- arggumentó Harry, ruborizándose nuevamente al darse cuenta que lo estaba observando tan abiertamente, el deseo visible en el rostro habitualmente controlado y en los ojos usualmente moderado. Fue una sensación extrañamente embriagadora saber que el Veela lo encontraba físicamente atractivo, aún cuando él se sintiera tan incómodo con esas ropas. Después de todo, no iba a vestir de esa manera habitualmente.

-Siento tener que disentir, Harry. Luces ssimplemente impresionante, e insisto en que lo luzcas- la sonrisa de Draco se mezcló maliciosamente con la lujuria en sus ojos.

-Por ti- aceptó suavemente, apartando la mmirada precipitadamente.

Una hora más tarde Draco y Harry estaban sentados en el mejor restauran de Londres. El maitre los condujo a través de los comensales hasta una mesa privada para dos. Harry todavía podía ver el asombro y el temor en los rostros que lo habían seguido. Se sintió avergonzado, todavía no se acostumbraba al modo en que la gente reaccionaba a su presencia y a su nombre.

A Draco no le gustaba la manera en que Harry estaba siendo contemplado, y pasó su brazo posesivamente alrededor de la cintura de su pareja, dirigiendo a los rostros llenos de lujuria, una mirada digna del mismísimo Snape. No le importaban las miradas que también se clavaban en él, sabía que ellos nunca le interesarían, pero Harry no se había enlazado todavía a él, y por lo tanto, aún no había comprometido toda su vida, cuerpo y corazón con él.

Luego de varias copas de Champagne, que Draco había insistido en que tomaran, la entrada y el plato principal, estaban esperando pacientemente por el postre. O en el caso de Draco, apenas conteniéndose de atacar a su confiada pareja.

-¿Te alegra que hayamos venido?- le pregunntó finalmente.

-Sí....esto es asombroso, Draco- Harry sonnrió.

-Bien. Mis padres me trajeron aquí varias veces y yo amo el lugar. Hacen la comida más increíble que he probado, y la clientela es la más selecta- le comentó Draco.

-Sí. Gracias por traerme.

-Si de verdad lo disfrutaste, regresaremoss- le prometió Draco.

-No tenemos que.......- Harry comenzó a reeplicar, pues no deseaba que Draco hiciera un esfuerzo extraordinario por darle algo. No estaba acostumbrado a que la gente le diera nada de lo que deseaba. Le habían sido negadas durante los primeros once años de vida e incluso en Hogwarts, hasta hace poco, no había sido dotado de posesiones materiales. No sabía si aceptar los regalos de Draco o rechazarlos. No quería ser mantenido como un ama de casa tradicional.

-Yo quiero- lo interrumpió Draco, sus ojoss estrechándose mientras observaba a su pareja.

El Veela no podía evitar que la sospecha subiera a su mente. Sospechaba, y los rumores que corrían alrededor de Hogwarts constantemente sólo acentuaba su creencia, que Harry no había sido el niño mimado en su casa que mucha gente creía. La reacción del moreno a sus regalos le hacía sospechar que no era habitual que Harry recibiera obsequios....

Desechó ese pensamiento precipitadamente, sabiendo que no era el momento de que su furia tomara el control. Necesitaba que esta noche fuera un recuerdo especial para su pareja, y hacer preguntas sólo arruinaría el momento.

Harry tomó un sorbo de su copa de champagne, pretendiendo no notar la sombría mirada en los ojos del Veela, encantado al tener el burbujeante líquido en su boca. Esto era el cielo. Nunca antes le habían permitido beber un licor tan caro, y nunca le habían gustado las bebidas baratas que su primo ocultaba por la casa, pero el champagne era algo que definitivamente esperaba poder degustar otra vez.

La noche, hasta ahora, había resultado una experiencia maravillosa. Le divertía la manera en que Draco estaba dando a entender a todos los comensales que Harry era suyo, su pareja, y de nadie más. Las miradas dirigidas por algunas personas eran dulces y el Gryffindor encontraba todo extrañamente romántico. El Veela actuaba como si fuera un rey defendiendo a su damisela en apuros, aunque Harry sabía que él estaba lejos de ser indefenso, habiendo entrenado con el mismísimo Dumbledore, ante la perspectiva de la guerra por venir.

Draco había sido cortés, actuando como el caballero educado que sus padres habían criado. La máscara calmada y controlada que usaba en público estaba de regreso, pero Harry había notado que cuando el Veela lo miraba, la máscara caía.

Justo en ese momento, sus postres aparecieron sobre la mesa. Ansiosamente, Harry picó el suyo con su cucharilla y comenzó a comer su sundae doble de chocolate. Draco lo observaba divertido mientras comía su propio Remolino de Frambuesa, frambuesas sumergidas en salsa de helado de vainilla. Harry le echó una ojeada al postre del rubio con curiosidad, antes de inclinarse y pellizcar discretamente una de las frambuesas. Draco pretendió no notarlo, pero interiormente se sintió divertido y complacido por la travesura de su pareja. Había temido que el Gryffindor se sintiera incómodo en un sitio tan elegante, pues estaba claro que nunca había comido en un restauran tan caro, pero Harry parecía totalmente complacido.

Sonrió ante la acción, alegre de que Harry se sintiera lo bastante cómodo con él como para robar algo de su plato en público. Era algo que había visto hacer a las viejas parejas de casados, y este pensamiento hizo que su corazón doliera. No había nada que quisiera más que casarse con su compañero y pasar el resto de su vida haciendo feliz a Harry.

-No sé como te mantienes delgado siendo taan goloso- comentó, expresando sus pensamientos en voz alta.

Harry sonrió ante el comentario. Lamió sus labios para quitar cualquier traza de chocolate y tomó ansiosamente otra cucharadita de helado. Esto, decidió Harry, definitivamente era el cielo.

-Nunca he sido gordo, pero si engordara, ¿¿qué harías sobre eso?

-Simplemente tendría más de ti para besar-- sonrió Draco, sus ojos vagando sutilmente sobre el cuerpo de su pareja.

Harry enrojeció vivamente ante su mirada de deseo, sabiendo que Draco hablaba completamente en serio. Le alegraba saber que no se sentía atraído hacia él solamente por su físico, pero estaban en un sitio público, y sabía que varios clientes los miraban atentamente.

-¡Draco! ¡No aquí!- siseó.

-Te ves tan adorable cuando te avergüenzass- Draco arrastró la palabras, sorbiendo su champagne, al tiempo que los ojos de plata se estrechaban ligeramente mientras estudiaba a su pareja.

-No estoy avergonzado- replicó Harry.

-Lo estás- bromeó Draco, divertido.

-No lo estoy.

-Lo estás.

-No.

-Lo estás- repitió Draco, tercamente.

-Yo....por Dios, Draco, deja de actuar commo un niño- suspiró con exasperación, tomando otro bocado de chocolate.

-Tu realmente me amas- declaró el rubio coon arrogancia, inclinando su cabeza hacia un lado, esperando la reacción de Harry. Esperaba que el chico no negara sus palabras y respondiera positivamente.

Los ojos de Harry se suavizaron notablemente mientras observaba al Veela, encontrando divertida su pretendida arrogancia, y preguntándose por qué antes había considerado esto como condescendencia. Draco era muy ingenioso cuando hablaba, y después de haber pasado mucho tiempo alrededor del chico, había descubierto que su arrogancia era una máscara ante el público. Él era una de las pocas personas que veía al verdadero Draco, y el pensamiento caldeaba su corazón.

-No sé por qué, pero estoy empezando a haccerlo- convino Harry, sin preocuparse por negarlo.

Al principio Draco no fue consciente de lo que el otro había dicho, pero tan pronto como lo hizo, lo miró fijamente con los ojos abiertos, incrédulos, sin preocuparse por ocultar sus emociones. Harry sonrió y extendió la mano para tocar el rostro del sorprendido Veela.

-Eres tan bueno conmigo- susurró suavementte, jadeando ligeramente ante los labios abiertos de Draco, sintiendo que la atracción magnética crecía ininterrumpidamente.

-Harry- le advirtió roncamente, sabiendo qque apenas podía mantener su auto- control. Dudaba que atacar a su pareja en público haría feliz a Harry, quien era muy anticuado acerca de mostrar su afecto en público, y se avergonzaba fácilmente.

-Vamos.

Harry sonrió.

Se levantó, observando como el otro muchacho firmaba un cheque y lo dejaba sobre la mesa. Un camarero llegó inmediatamente y agradeció repetidamente a Draco por su apoyo. El rubio apenas reconoció al hombre, sus ojos fijos en Harry con atención.

Tomó al moreno por el brazo, guiándolo por entre las mesas hacia la puerta donde estaba situado un saloncito privado. Entraron, y Harry se encontró en la misma habitación a la que habían llegado. Era una habitación hermosa, grande e iluminada, y repleta de delicadas sillas y mesas. La atracción principal del cuarto era una enorme chimenea, que los clientes utilizaban para viajar con polvos floo.

Draco le pasó a Harry el recipiente de los polvos floo, y observó mientras el moreno los arrojaba al fuego antes de entrar a las llamas. En cuanto su pareja hubo desaparecido rumbo a la Mansión, Draco lo siguió, deseando asegurarse que Harry hubiera regresado a casa con seguridad.

Cuando salió del fuego encontró a su pareja esperándolo. La débil luz de las velas, que iluminaban el salón, lanzaban sombras sobre el expresivo rostro del Gryffindor, ocultando una parte del mismo. La luz del fuego lo iluminaba con un brillo dorado por un lado, haciéndolo ver como si estuviera tallado en oro puro. Draco contuvo la respiración en su garganta embelesado por la imagen ante él.

Harry sonrió de repente, y Draco no pudo luchar más tiempo contra el deseo de tocarlo. Se acercó, una mano rodeó su delgada cintura y la otra cubrió su cabeza, atrayendo la cabeza oscura hacia sí, para capturar sus labios en un tierno beso que salía del corazón.

Harry respondió ansioso, disfrutando la sensación de sentir al rubio contra su propio cuerpo. Toda la noche había notado los esfuerzos desesperados que estaba realizando Draco para controlarse, y el pensamiento de que el Veela lo deseaba a él, Harry Potter, azote de la existencia de los Dursley, hizo que el corazón del Gryffindor resplandeciera.

-¡Oh!

Se apartaron de un salto jadeando por la sorpresa, encontrándose con los divertidos ojos de Narcissa y Lucius Malfoy, quienes estaban parados en el dintel de la puerta, observándolos. Harry bajó su mirada hasta el piso, sin protestar cuando Draco paso su brazo alrededor de él, nuevamente, en un gesto protector. Dudaba que pudiera llegar a sentirse más avergonzado que en ese momento, al ser atrapado besando a su novio por los padres de éste.

-Buenas noches, madre, padre- saludó Dracoo brevemente, antes de guiar a Harry de regreso a su dormitorio.

-Buenas noches- repitió Narcissa obviamentte divertida.

-Buenas noches.....- murmuró Harry, evitanndo deliberadamente mirar a Lucius Malfoy. Si hubiera observado al Malfoy mayor, se hubiera sorprendido al ver que el hombre estaba ahogando una sonrisa.

Tan pronto como llegaron a su habitación, Harry se dirigió apresuradamente hacia el baño, todavía mortificado. Draco, entendiendo que su pareja necesitaba algún tiempo solo, no lo siguió, y en lugar de eso comenzó a desvestirse. Escuchó la ducha correr y una imagen de Harry, el agua corriendo por las curvas de su ágil cuerpo desnudo, el negro cabello liso, los verdes ojos ligeramente cerrados con placer y el vapor rodeando su piel rosada como una manta, hizo que su lujuria reviviera.

Gimió audiblemente, tratando de apartar la imagen. No la necesitaba precisamente ahora, no después de haber compartido esa hermosa cena juntos.....no quería arruinar la noche forzando a Harry a ir más allá de aquello para lo que estaba listo.

El Gryffindor salió del baño, vestido con unos pijamas de seda verde. Lanzó una breve sonrisa hacia el Veela, mostrándole que no estaba enfadado, antes de dirigirse hacia el tocador, donde comenzó a cepillar su húmedo cabello.

Draco lo observó en silencio sin saber cómo comenzar a plantear lo que quería decir. Envalentonándose de repente, se acercó al lado de Harry, tomó el cepillo de sus manos y lo volvió a colocar en el tocador. Ignorando los interrogantes ojos de su pareja, lo condujo hacia la cama, empujándolo gentilmente para que se sentara en un extremo. Se inclinó, balanceándose sobre una rodilla para hacer la propuesta.

Los ojos de Harry se abrieron con repentina comprensión, la impresión oscureciendo la esmeraldas verdes. Draco tomó su mano cuidadosamente, sosteniéndola tiernamente en la propia, sus dedos acariciando tiernamente su suave piel.

-Sé que por el momento no estás listo paraa casarte, y quiero que sepas que no estoy presionándote a hacer nada que no quieras hacer, pero deseo hacer esto apropiadamente, demostrarte cuánto te respeto a ti y tus decisiones- comenzó Draco.

Sacó el saquito de terciopelo y, por un momento, clavó los ojos en las curiosas esmeraldas de Harry, antes de abrir el saquito nerviosamente y dejar caer el contenido sobre la palma de su mano. Los ojos de Harry se abrieron aún más, una expresión de asombro en su rostro.

Dentro estaba el anillo más hermoso que había visto. Estaba hecho de oro blanco mágico, el cual sabía era increíblemente raro y tenía un elemento de protección unido a él; era una banda sencilla, lo bastante gruesa para ser masculina, pero no demasiado pesada para que la llevara Harry. Estaba decorada con intensas esmeraldas de corte pentagonal, que ajustaba cuidadosamente en el oro y estaba rodeada por numerosos diamantes formando flores. Harry contuvo la respiración mientras sus ojos se reunían con las nerviosas esferas plateadas.

-Es un anillo de compromiso. Cada varón Maalfoy lo ha dado a su pareja como obsequio y señal de promesa. Lo estaba usando mi madre, pero insistió en que yo se lo diera a mi pareja, como era la tradición- explicó Draco.

-¿Cuál es la promesa?- preguntó Harry suavvemente, abrumado. El anillo era, obviamente, una importante reliquia familiar y repentinamente, Harry tomó conciencia de con cuanta seriedad consideraba Draco su relación. El Veela no le daría un objeto tan preciado sin no lo amara.

-Que siempre te amaré, cuidaré y protegeréé- contestó Draco con igual suavidad.

-Oh........

Los ojos de Harry se inundaron de lágrimas, sabiendo que Draco le estaba entregando su corazón. Nunca, ni en un millón de años, esperó que alguien le hiciera una propuesta semejante. No creía que viviría lo suficiente como para encontrar a alguien a quien amar, y que lo amara íntimamente.

-¿Te casarías conmigo, Harry?

-Yo....y.....

-No ahora......esperaremos hasta que estéss listo- agregó Draco apresuradamente, viendo la lucha en los ojos de Harry. Su pareja quería aceptar la proposición pero no estaba listo para el compromiso, al menos no todavía, y Draco respetaba eso.

Harry se relajó, una suave sonrisa arrastrando la esquina de su boca. Draco había entendido sus reservas y las había aceptado. Al no obligarlo a aceptar nada que no quisiera hacer, supo que el Veela lo amaba lo suficiente como para sufrir la fuerza de atracción magnética por un buen tiempo.

-Sí, Draco, me encantaría casarme contigo-- contestó, siendo completamente honesto y sin sentir ningún pesar por su decisión. Sonrió al Veela, quien le retornó una brillante sonrisa, los ojos plateados ardiendo con emoción apenas contenida.

Draco levantó sus temblorosas manos y, cuidadosamente, le colocó el anillo en el dedo anular, su posesividad calmándose ante la vista, ante el conocimiento de que Harry acababa de consentir ser suyo. Todo el que viera a su pareja, sabría que le pertenecía, pues ese anillo era bien conocido en el mundo mágico, y sabrían que era mejor que guardaran las distancias.

Inclinó la cabeza y presionó un suave beso en los labios de Harry, sus respiraciones entremezclándose con el contacto. El chico de cabello negro gimió suavemente, mientras la ágil lengua de Draco trazaba su labio inferior, antes de deslizarse entre sus ansiosos labios abiertos. El Gryffindor pudo probar los restos de champaña y frambuesas en Draco, y el sabor era intoxicante.

A este punto, Harry decidió enroscar sus brazos alrededor de los anchos hombros, mientras el Veela se inclinaba sobre él, empujándolo sobre su espalda; sentía puro éxtasis. Draco, ocupado en demostrarle a su pareja su amor, sentía lo mismo.

Al siguiente día Harry se despertó rodeado por los brazos del Veela. Esa noche no habían hecho otra cosa que besarse; Draco había sentido sus dudas y no dijo nada, apenas mostró su comprensión con una sonrisa, susurrándole suaves palabras de amor mientras sus ojos grises brillaban con contenida emoción.

Se vistió y dejó al rubio en la cama, girando medio ausente el anillo en su dedo; el anillo que lo enlazaba con el joven Malfoy. Aunque todavía no se lo había dicho directamente al otro chico, él se estaba enamorando del Veela, de hecho, sospechaba que ya estaba desesperadamente enamorado.

-Es imposible no estarlo- susurró pensativvamente mientras se dirigía al vestíbulo de entrada. Draco había sido paciente, amoroso, y respetuoso. Había antepuesto los sentimientos y emociones de Harry por encima de los propios, y eso, el Gryffindor lo sabía, le había supuesto gran cantidad de auto-control. Draco nunca se había preocupado por nadie y era obvio que había tomado sus anteriores relaciones por conveniencia y actitud social.

Se sorprendió al ver a Lucius Malfoy esperándolo. Sus perspicaces ojos inmediatamente distinguieron el anillo en el dedo de compromiso. Harry se detuvo en silencio, observando al Malfoy mayor y preguntándose qué diría.

-Vamos a mi estudio- propuso calmadamente,, haciendo un gesto en dirección a su estudio, un gesto vago que Harry se dio cuenta que Draco había heredado, o copiado.

Harry lo siguió hasta una oficina grande y ventilada. Había un escritorio, varias sillas, y filas y filas de libros, pilas de pergaminos y una o dos plumas sobre el escritorio. Le recordó a la oficina de Dumbledore, y el pensamiento de que un reconocido Mortífago tenía un despacho similar al del Cabeza de la Orden del Fénix era perturbador. Lucius sonrió ante su asombro.

-Ya veo que Draco te entregó el anillo- diijo sencillamente, yendo directo al punto.

-Sí. Me lo dio anoche- replicó Harry, sinttiéndose incómodo.

-¿De veras?

La pregunta era casi burlona, y si Harry no hubiera conocido tan bien a Draco, nunca hubiera notado la intensa vehemencia oculta en el fondo de los ojos plateados de Lucius, tan parecidos a los del muchacho a quien amaba.

Se notaba incómodo al ver algo que amaba en un hombre a quien había odiado tanto. Todavía no le gustaba Lucius, pero era obvio que Draco adoraba a su padre, y Harry sabía cuan importante era la familia. Nunca separaría a padre e hijo.

-¿Tú amas a mi hijo?- la pregunta era duraa, y era claro que Harry no podría escaparse sin responder.

-Sí.

La respuesta salió antes que Harry pudiera detenerla. Sus ojos se ensancharon impresionados. Lucius observó divertido su reacción a la pregunta, sus ojos grises brillando con alegre sorpresa. Su boca hizo un mohín. Harry se regañó a si mismo por no tener ningún control sobre sus propias acciones

-Bien. No aceptaré que mi hijo sea herido-- le advirtió, entrecerrando los ojos ligeramente.

-No lo voy a herir- le prometió, sabiendo que nunca dañaría deliberadamente al Veela-. No podría. Amo a Draco.

-¿Ya se lo dijiste?

-No. Yo......quiero decírselo cuando nos uunamos- le dijo finalmente

-Por supuesto- Lucius se puso repentinamennte serio- ¿Sabes sobre la estación de apareamiento?

-Sí!- murmuro Harry, enrojeciendo furiosammente, Mortificado al tener que estar discutiendo su vida sexual con el padre de su prometido......el mismísimo Lucius Malfoy

-¿Entonces estás consciente que la determiinación de Draco para unirse a ti crecerá cada vez más?

-Sí- murmuró Harry, tragando. Sabía que laa estación de apareamiento era en primavera, y sabía que el tiempo corría rápidamente. Pronto Draco querría más que besos para satisfacer su deseo.

-Mi hijo no te obligará- dijo Lucius suaveemente, comprendiendo el temor de Harry.

Se relajó, entendiendo que Lucius estaba mostrando preocupación de el único modo que sabía, discretamente. La familia Malfoy era un grupo muy cerrado, y Harry sabía que tomaría un tiempo hasta que se acostumbraran a tratarlo como familia

-Lo sé. Él entiende........es asombroso laa manera como sabe lo que quiero, lo que pienso.......

-Hay algo que quiero decirte, Harry. Narciissa no es hombre así que sabe muy poco acerca del embarazo masculino, excepto lo que ha leído. Quisiera pedirte que me informes en cuanto te embaraces, para que podamos ofrecerte el cuidado y tratamiento apropiado- le dijo Lucius suavemente.

-¿Es peligroso?- preguntó Harry, deseando saber. Sospechaba que Lucius sería honesto con él.

-No en realidad......pero puede tener compplicaciones o dificultades si el embarazo no es vigilado de cerca. Aunque no te preocupes; no vas a sufrir daño alguno. Pero, ¿de verdad quieres un niño o mi esposa te está presionando para que estés de acuerdo?

-Narcissa fue amable.......ella me sugirióó la idea pero siempre quise una familia......una de las razones por las que estuve en contra de esto al principio fue el hecho de que no podría tener una familia, o al menos eso pensaba.

-Escuché que explotaste bastante dramáticaamente en el Gran Comedor.......una enorme cantidad de poder. Voldemort se quedó pasmado.

-¿Por qué me envió a Wormtail?- le espetó de repente, deseando saber.

-Wormtail decidió ir contra los deseos de Voldemort. A él no le gusta ser contrariado......así que se deshizo de él- dijo Lucius con sencillez, acomodando una pila de pergaminos, pero la advertencia era clara. Voldemort era un enemigo peligroso.

-¿Voldemort quiere matarme?

-Voldemort quiere un heredero Malfoy, comoo yo. La familia Malfoy es una de las más prominentes líneas de sangre en el mundo mágico. Estamos orgullosos de nosotros mismos y de nuestra sangre....

-Mi madre era de origen muggle- argumento Harry, mintiendo. No quería que Lucius supiera sobre su herencia, al menos no todavía, en todo caso. Aunque el hombre era el padre de Draco, todavía era una de los principales Mortífagos de Voldemort y no confiaba completamente en él.

-Por supuesto, pero era una bruja muy buenna. Y también tenía el famoso temperamento de los pelirrojos- Lucius sonrió de repente.

Harry le echó un vistazo curioso, preguntándose por qué el hombre estaba sonriendo y qué estaba recordando. Pensaba que los Mortífagos despreciaban a los descendientes de Muggles, y Lucius acababa de dar un cumplido a una mujer que pensaba era de origen Muggle.

-Pregúntale a Black sobre la lengua de serrpiente, la botella de champagne, una carta de amor y Severus Snape- contestó.

Harry sonrió ante el comentario e hizo una nota mental para preguntarle a su padrino más tarde. Las bromas de Sirius eran legendarias, especialmente las que involucraban al Maestro de Pociones y su odio mutuo.

-Vas a estar perfectamente seguro en esta casa, y con mi esposa y conmigo. Te protegeremos a cualquier costo. Draco es nuestro único hijo y no haríamos nada que lo hiriera. Las Veela son muy protectores con su familia.

-Lo he notado- sonrió Harry, recordando cuuan posesivo podía ser su Veela.

“Un momento Harry, ¿desde cuándo se ha convertido en tu Veela?” pensó Harry, parpadeando confuso.

“Quizás desde que te comprometiste con él.....” Harry sonrió ante su voz interior que, para su gusto, se parecía demasiado a la del Profesor Snape.

-El resto de la familia llegará hoy..... ddespués de todo, el baile es esta noche. Sé que Narcisa ya tiene todo listo- Lucius interrumpió la cadena de pensamientos de Harry.

-¿Por qué es Marissa una Malfoy? Yo pensabba que era la madre de Narcisa......estoy confundido.....espero que no le importe.....

-Tienes todo el derecho de preguntar sobree tu familia. Marissa es la madre de Narcisa, pero cuando su esposo murió se casó con un pariente lejano de apellido Malfoy. Es un buen hombre, en realidad. Te gustará....su nombre es Henry Malfoy.

-Gracias.

-Espera hasta que nos reunamos con el restto de la familia- sonrió Lucius-. No me lo agradecerás entonces.

Harry rió ligeramente. Si había podido arreglárselas con Lucius Malfoy y la quisquillosa Narcissa, seguramente podría hacerlo con el resto de la familia Malfoy, ¿no?

Repentinamente, tomó conciencia de cuan curioso estaba sobre el embarazo masculino. Decidiendo que Lucius era el hombre adecuado para preguntarle, luchó contra el rubor y trató de plantear cuidadosamente su pregunta.

-Entonces, cuando me embarace.......será iigual que para una mujer....?

-¡Creo que es hora de desayunar!- comentó Lucius suavemente, arrollando a Harry y abandonando la habitación en una ráfaga de túnicas, un ligero rubor oscureciendo sus clásicas mejillas aristocráticas.

Harry observó impresionado mientras Lucius Malfoy casi corría fuera de la habitación.

“Bueno” Harry estaba divertido, “al menos sé qué decir cuando se ponga demasiado manipulador”.

Harry estaba sentado en el comedor, entre Draco y Narcissa, cuando un elfo doméstico anunció la llegada de Sirius Black y Remus Lupin. Se levantó instantáneamente, corriendo hacia los brazos extendidos de su padrino.

-¿Me extrañaste?- Sirius sonrió, sus ojos llenos de alegría y amor mientras miraba a Harry. Todos sabían que adoraba a su ahijado, y que Harry lo amaba a su vez, incondicionalmente.

-Por supuesto.

Sirius lo miró deslumbrado, un destello juguetón apareciendo en sus ojos azules. De vez en cuando, cada vez con más frecuencia, el viejo Sirius Black aparecía. Harry había descubierto que Azkaban había afectado a su padrino más de lo que una vez pensó y agradecía a Remus su ayuda en la recuperación del animago.

-Me alegra que estén aquí- dijo con honesttidad.

-Y a mí, pequeño, y a mí. Me dejaron en liibertad cuando Colagusano se presentó. Debería haber sido antes pero no sabes cuanto enredó Fudge, fanfarroneando con la prensa diciendo que había sido un error de buena fe. Tenía una gran cantidad de mala publicidad por ese asunto- Sirius se encogió de hombros.

-Compórtate, Sirius, Harry no necesita esccuchar sobre Fudge- le ordenó Remus, sin permitir que el animago se regodeara en su depresión y dando a Harry un cálido abrazo.

Harry rió en el hombro de Remus, tratando infructuosamente de evitar que Sirius escuchara su risa. Siempre le divertían sus payasadas, sabiendo que ambos hombres sentían un profundo afecto y amor mutuo.

-Escuché eso- señaló Sirius.

-Deja de actuar como un bebé, Padfoot- lo regañó Remus.

-Yo no....

-Entonces, ¿qué están haciendo aquí?- pregguntó Harry apresuradamente, pues no quería que Sirius y Remus comenzaran otro de sus famosos combates a gritos. Aunque esos dos se amaban de verdad, Sirius sabía exactamente cómo empujar a Remus en la dirección equivocada.

-Narcissa y Malfoy nos invitaron a la fiessta- sonrió Sirius.

Los ojos de Harry brillaron. ¿Su padrino estaba aquí para su fiesta de compromiso? Se había sentido un tanto deprimido al darse cuenta que nadie de su familia iba a estar allí para apoyarlo, pero la tristeza desapareció al escuchar que los hombres que consideraba como sus padres adoptivos iban a estar ahí.

-Black, Lupin, siéntense para que podamos terminar de desayunar- gruñó Lucius irritado.

Harry frunció el ceño por la interrupción pero regresó a su asiento. Sirius y Remus se sentaron frente a él, discutiendo algo en susurros. Parecía que Remus estaba ganando cuando Draco los interrumpió.

-¿Sobre qué demonios están murmurando?- prreguntó, curioso a pesar de si mismo.

Dos pares de anchos e inocentes ojos se reunieron con los suyos. Draco sospechó instantáneamente. Cuando los Gryffindors lucían inocentes, algo tramaban. No había estudiado a Harry Potter por seis años sin descubrir eso.

-¿Qué quieres decir?- preguntó Sirius suavvemente.

Los ojos de Draco se estrecharon.

-¿Qué están planeando?

-Nosotros no......

-No mientas, Sirius- agregó Harry.

Sirius le lanzó una sonrisa malévola que rivalizó con la de Lucius Malfoy. Harry puso los ojos en blanco ante esa sonrisa, sabiendo que Sirius no iba a contarles.

-Bien, estamos planeando una sorpresa paraa Harry, ¿verdad Moony?

-Por supuesto, Padfoot- sonrió Remus.

-Tendrán que pagar cualquier posible daño a la casa- chasqueó Lucius, mirando casi con diversión en sus ojos al notar como Harry se mordía el labio, mirando a sus padrinos con cautela.

-¿Qué clase de sorpresa?- preguntó Harry aaprehensivamente.

-No te lo diré- apuntó Sirius tercamente.<

Remus asintió su acuerdo, la travesura en sus ojos lograba que Harry tomara conciencia que se enfrentaba a los dos Merodeadores supervivientes, Peter Pettigrew no contaba. Suspiró, sacudiendo la cabeza, y ocultando su diversión bajo las pestañas caídas.

Draco sonrió.

-Siempre y cuando no le hagan daño, no pueedo esperar para averiguar que están planeando exactamente.

Harry le lanzó una mirada de indignación y ligeramente molesta.

El rubio no podía dejar de reír. Alargó una mano y tocó ligeramente la mejilla de su pareja en un gesto de afecto.

-No te preocupes Harry. Mejor te besaré.......

-¡Draco!

-.....y si te hieren, puedo matarlos y lueego darte un lindo, largo y completo masaje....- continuó, ignorando los abiertos y mortificados ojos verdes.

-¡DRACO!!!!

Harry le lanzó a Draco una desdeñosa mirada y se paró de la mesa. Salió como una tromba en dirección a su habitación, cerrando de un portazo la puerta del comedor. Draco sonrió, señaló hacia la puerta y salió detrás de Harry.

-Es mejor que lo contente si quiero dormirr con él esta noche- dijo mirando sobre su hombro.

Sirius escupió el jugo de calabaza que estaba bebiendo. Clavó los ojos, con la boca abierta, en el Veela que abandonaba la habitación. Giró sus furiosos ojos hacia Lucius Malfoy. ¡Si su ahijado de dieciséis años ya estaba teniendo sexo, se la pagarían! ¡Harry era demasiado joven, y ni siquiera estaba casado!

-¡¿Qué quiso decir con ‘dormir’?!- gritó.<


 

 

 



¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸

   

   

 

 

 

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