Amén
Que significa Así sea. O lo que es lo mismo Que se cumpla lo que acabo de
decir. Es un cierre de oración que todos conocemos y que encierra un gran
mensaje de Esperanza. Que cada uno de nosotros pueda estar con el Señor
cuando El nos llame. Y además en esta oración especialmente es el
cumplimiento de una profecía.
Todas las
Generaciones me llamarán Feliz
Y
para terminar volvemos al querido Lucas, el evangelista de la
Virgen. Cuenta en el versículo 45 del capítulo 1, que Isabel
reconoció la grandeza de María, no por ella misma, sino por el
privilegio único que le regaló el Señor:
" ¿Cómo he
merecido yo que venga a mí la Madre de mi Señor?", y termina su
saludo con estas palabras: "Dichosa por haber creído que de
cualquier manera se cumplirán las promesas del Señor!"
Y a partir de
aquí comienza el Magníficat. Que como ya te imaginas, es la primer
palabra en latín del canto de María. Que a propósito es muy hermoso y
lleno del Espíritu Santo:
46. Celebra
todo mi ser la grandeza del Señor, y mi espíritu se alegra en el Dios
que me salva,
47.
porque quiso mirar la condición humilde de su esclava,
48.
en adelante, todos los hombres dirán que soy feliz.
49.
En verdad el Todopoderoso hizo grandes cosas para mí, reconozcan que
Santo es su Nombre
50.
que sus favores alcanzan a todos los que le temen y prosiguen en sus
hijos.
Y termina:
55.
Esta fue la promesa que ofreció a nuestros padres y que reservaba a
Abraham y a sus descendientes para siempre.
Y
a ti y a cada uno de nosotros se refiere la Palabra de Dios cuando María
profetiza que todos los hombres la llamarán feliz. En cada Ave María nos
alegramos por las grandes cosas que Dios hizo en una mujer, una hermana
nuestra, alguien como cualquiera de nosotros. Dios hizo grandes cosas en
ella y por eso también estamos felices nosotros. Y por eso amamos las
palabras del Ángel cuando la saluda, amamos las palabras de Isabel cuando
la saluda, y hacemos de esa Palabra de Dios nuestra oración. Y tu tienes
la posibilidad de ser parte de esa profecía, uniéndote a millones de
hermanos que a lo largo de la historia y desde los primeros años de las
primeras comunidades cristianas, celebraban las obras del Señor en su
Madre.
Mucho
más podría decirse respecto a esta oración, pero es mejor rezarla y
dejar que la Palabra de Dios que la compone se vaya derramando en nuestro
corazón y lo vaya regando. También en nosotros el Señor hará grandes
cosas, pues esa es la promesa que ofreció a nuestros padres, y reservo a
la descendencia de Abraham para siempre.
Y bien,
ahora queda la tercera oración básica del Rosario: el Gloria.
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